Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Dannah Gresh: La autora y maestra Asheritah Ciuciu nos recuerda que el ayuno…

Asheritah Ciuciu: …es una manifestación física de una realidad espiritual. Ayunamos para poder darnos un banquete de la Palabra de Dios y saber que Él es suficiente.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy continuamos con la serie, Satisfecha: La comida, Jesús y la batalla por satisfacción. Dannah Gresh continúa con la conversación.

Dannah: Nancy, he estado tan impresionada al ver cómo Dios ha hecho de Mujer Verdadera un movimiento global. Sentada allí en la audiencia del último evento de Mujer Verdadera, miraba todas aquellas diferentes banderas de todas partes del mundo…

Nancy DeMoss Wolgemuth: Ciertamente fue algo hermoso ver todo aquello.

Dannah: Yo creo que eres una maestra con un don especial. Creo que eres una comunicadora maravillosa. Pero honestamente hablando, este movimiento ha crecido muy por encima de lo que cualquier humano haya podido organizar u orquestar.

Nancy: Totalmente. Y Dios está levantando mujeres en todo el mundo. De hecho, no hace mucho, tú y yo estuvimos en Sudáfrica viendo a las mujeres que Dios ha levantado allí para enseñar y ministrar. Hay mucho más de lo que nosotras podemos darle seguimiento o de lo que nosotras podemos saber.

Dannah: Si. Exactamente.

Mi punto es este: Que algo sobrenatural está sucediendo con el movimiento de Mujer Verdadera.

Nancy: Definitivamente.

Dannah: Y cuando yo pienso cuál podría haber sido el catalizador, me transporto al primer evento de Mujer Verdadera donde tú te encontrabas muy callada. No estabas haciendo aparición pública. Yo no sé si las que nos escuchan sabían que esto estaba sucediendo, pero tú ayunaste hasta que ese evento Mujer Verdadera se llevara a cabo, al punto de que nosotras las que te amamos estábamos, «estás perdiendo mucho peso, ¿estas segura de esto?» Y tú con mucha firmeza nos decías: «El Señor me ha llamado a hacer este ayuno». 

Nancy: Sí. Yo sentí eso en todo momento, como he sentido otras veces en mi vida —honestamente, cuando era más joven— como un sentido de que tenía que enfocarme. Necesitaba la claridad de poner toda mi atención en el Señor, el poder escucharle a Él sin ninguna distracción. Y ese fue uno de los ayunos prolongados que hice en esos años. No he vuelto hacer un ayuno extendido en mucho tiempo, de abstenerme completamente de comer.

Pero sí te digo, aun estando físicamente débil de camino a ese evento, tenía un sentido de estar caminando hacia allí con el Señor…y no quiero sonar mística al decir esto.

Dannah: Tenías una fortaleza especial en ti.

Nancy: La tenía, del Señor.

Dannah: Tomabas líquidos.

Nancy: Sí, me preparaba jugos. No recuerdo mucho. He hecho algunos otros ayunos desde entonces de manera diferente, pero fue una de esas veces…cuando se acercaba el inicio de Revive Our Hearts, hubo uno muy significativo para mí. A medida que oraba sobre la decisión de si el Señor verdaderamente me estaba llamando a esto. Esta fue una de las temporadas más significativas de ayuno para mí.

Fue en medio de ese tiempo, cuando tuve algunos de los encuentros más dulces en comunión con el Señor. Fue durante ese ayuno que tuve una dirección clara de que esto era lo que se suponía que hiciéramos. 

Dannah: Wow. Quizás, tú que nos escuchas, nunca has ayunado antes, y todo esto puede sonar muy confuso, quizás no sepas dónde empezar. Ayunar es una disciplina muy pasada por alto en el caminar cristiano de muchas personas. Quizás tú que estás escuchando pienses, «hace ya algún tiempo que ayuné, y necesito que se le recuerde a mi corazón como funciona esto». 

Nancy: Y es esto precisamente lo que estoy pensando mientras tenemos esta conversación. Me siento muy contenta de que vamos a hablar sobre este tema con nuestra invitada de hoy. 

Dannah: Sí. Nuestra invitada de hoy nos va ayudar porque ella ha escrito un libro que incluye este tema. Su nombre es Asheritah Ciuciu. El libro que ha escrito se titula:  Satisfechas: Comida, Jesús y la batalla por la satisfacción (disponible solo en inglés)

Asheritah, bienvenida nuevamente a nuestro programa. 

Asheritah: Gracias.

Dannah: Durante estos días pasados, hemos estado hablando de comida y cómo muchas veces tenemos una fijación con ella. Entonces hablamos también sobre las mentiras que creemos sobre la comida y cómo debemos abrazar la verdad de Dios y actuar como si verdaderamente la creyéramos.

Nancy: Si te has perdido los primeros programas, puedes oírlos en Aviva Nuestros Corazones.com. Creo que realmente es una conversación que ayuda bastante. Así ha sido para mí. Así es que te animo a que los busques allí en Aviva Nuestros Corazones.com

Dannah: Así es. Y ya que hemos pasado varios días hablando sobre el problema, vamos ahora a ver la solución, algunas soluciones proactivas. Y quiero empezar con la idea del ayuno. ¿Cuándo fue que el Señor despertó en ti el tema del ayuno? 

Asheritah: Bueno, yo crecí en una cultura en Rumania donde el ayuno era algo muy del andar cristiano. Así que recuerdo ayunar aún siendo muy pequeña. En el Viernes Santo nosotros ayunábamos por medio día para identificarnos de alguna manera con el sufrimiento del Señor. Y luego estando en la escuela y bachillerato también trataba de ayunar.

Lo cierto es que no hay un manual para el ayuno, y yo me encontré estando muy confundida sobre el proceso y preguntándome si habría algunas implicaciones médicas contradictorias. A veces me sentía muy mareada y hasta sentía que me iba a desmayar, y mi mamá me decía, «ok, no más, para ya».

Pero yo le decía, «no, la Biblia nos dice que ayunemos».

Yo quizás estaba un poco en el otro extremo.

Dannah: Entonces, ¿piensas que no lo estabas haciendo correctamente?

Asheritah: Así es. Y había mucha confusión sobre el tema. Así que, paré de ayunar

En la universidad tenía algunas amistades que le llamaban a esto, Cuaresma. De niña nunca tuve experiencia con la Cuaresma. Ellos dejaban de hacer algo como sacrificio. Así es que yo dije, «oh, pues yo voy a dejar el azúcar», o «voy a dejar de tomar refrescos», o «me voy a retirar de las redes sociales por un tiempo».

¿Será eso el ayuno? ¿Solamente el sacrificar algo que nos guste y dejarlo de hacer? Así es que, había mucha confusión en mí.

Fue en este camino de buscar la verdad de Dios en las Escrituras sobre lo que Él nos dice de la comida que yo encontré mucho respecto al tema en el contexto del ayuno.

Dannah: Oh, wow. Qué interesante. Él no dice concretamente cómo hacerlo. Jesús habla sobre el ayuno mucho o lo modela mucho, obviamente lo modela. Él va al desierto y ayuna por cuarenta días y cuarenta noches. Pero aun así no está descrito cómo lo hacía.

Nancy: No hay un versículo que diga, «así es como ustedes se supone que ayunen».

Dannah: Aquí están los pasos: paso 1, paso 2, paso 3.

Asheritah: Exactamente.

Dannah: Yo pienso que una de las razones es porque en aquella época era una disciplina bien comprendida, entendida y practicada por la iglesia primitiva, y no era necesario describir concretamente el cómo se llevaba a cabo, porque culturalmente se sobreentendía cómo hacerlo. Ellos sabían la importancia y el significado espiritual de la práctica. Así es que vamos a desglosar un poco hoy, colocando y uniendo las piezas de las Escrituras que nos hablan sobre el tema y lo que sí tenemos a mano.

¿Cómo definimos el ayuno? 

Asheritah: Yo diría que ayunar es una lección objetiva enseñada por el Espíritu Santo que nos ayuda a aprender que nosotras fuimos creadas para encontrar satisfacción solo en Dios. El ayunar no es solo una práctica de la cultura cristiana o judía. Realmente el ayunar era una práctica muy común en culturas antiguas. La podemos encontrar en el budismo y en diferentes religiones alrededor del mundo.

Pero en la experiencia cristiana, en nuestro caminar con Jesús, el ayuno es una manera de abrir nuestro corazón a Él y decirle, «Señor revélame lo que ha tomado raíz en mi corazón y que está impidiendo el crecimiento de Tu palabra en mi vida». 

En la parábola del sembrador, Jesús dice: «Alguien fue y tiró semillas en la tierra del campo». Y cuando yo escuché esa parábola de pequeña, siempre asumía que yo era la tierra fértil porque hay una tierra donde los pajaritos van y se comen la semilla. Y otra que cae en tierra pedregosa, y no puede crecer. Otra cae en tierra donde las malas hierbas crecen y ahogan los retoños que suben. Y hay otra tierra fértil que produce mucho fruto. Yo siempre asumía, «bueno, yo soy esa buena tierra porque soy una niña cristiana buena».

Pero fue en este tiempo que descubrí, al preguntarle al Señor cómo podía sobreponerme de la fijación que tengo con la comida, que me vine a dar cuenta que mi corazón está lleno de muchísimas otras cosas.

Nancy: Muchas distracciones.

Asheritah: Distracciones, los placeres del mundo, preocupaciones, apetitos que ahogan la Palabra de Dios. Así es que, el ayunar vino a ser la herramienta que el Señor utilizó para arrancar de raíz esas cosas en mi vida.

Nancy: ¿Podemos ir un poco atrás en la conversación por un momento? Yo sé que mientras estamos hablando de ayunar, algunas de nosotras, hemos ayunado para rebajar, perder peso.

Dannah: Una dieta.

Nancy: Una dieta.

Asheritah: Esa es una mala dieta.

Nancy: Bueno, me gustaría que hablaras sobre eso, porque pienso que muchas veces cuando estamos frustradas con todo este tema de la comida, estar en sobrepeso o tener una fijación con la comida o lo que sea, es como, «ok, no voy a comer de nada». Y eso es muy diferente a lo que estás hablando aquí sobre el ayuno. ¿Puedes comentarnos un poco más sobre esto?

Asheritah: Sí. Definitivamente he experimentado lo que es dejar algunos alimentos por un tiempo con el propósito de perder peso. A eso lo llamo dieta. 

Nancy: ¿Y cuando dices que no es una buena dieta, ¿qué quieres decir con eso?

Asheritah: Bueno, quiero decir, que hay mujeres y niñas que luchan con la Anorexia, por ejemplo, dejar de comer, y esto es algo por lo cual preocuparse legítimamente. Eso no es ayuno. 

Dannah: Así es que el ayunar, no es dejar de comer. 

Asheritah: Correcto. El ayunar es proponerse poner de lado un buen regalo para decir, «hoy quiero algo mejor». Aunque la comida es un buen regalo.

Dannah: Por un tiempo, por una temporada.

Asheritah: Sí. La comida es un buen regalo de un buen Padre con el propósito de dirigir nuestros corazones agradecidos a adorarle. Cuando estamos ayunando, dejamos a un lado ese regalo, ya sea comida, o…como lo que las Escrituras nos dicen sobre la abstención sexual cuando se está ayunando en situaciones específicas. Eso también es un buen regalo. Pudiera ser el no leer libros por un tiempo, solo voy a leer las Escrituras. Puede ser un programa de TV, o alguna red social.

Dannah: Tú crees…y quiero hacer esta pregunta porque es una con la que lucho muchas veces. No estoy segura de tener la respuesta. ¿Tenemos algún modelo bíblico de ayunar de otra cosa que no sea comida? Podemos llamarlo ayuno cuando ayunamos de las redes sociales o la televisión, es eso bíblico? 

Asheritah: Sí. Qué bueno que mencionas esto porque no tenemos un modelo en las Escrituras de abstenernos de alguna otra cosa que no sea comida. Pero yo utilizaría esa misma palabra por el principio que está implícito. En la antigüedad, no había TV. Ni ninguna de las cosas que ahora tenemos.

Dannah: Eso es cierto.

Asheritah: Hay tantas cosas ahora que compiten con nuestra atención y con nuestros afectos en el mundo, que creo que este es el principio que se mantiene como algo verdadero: Darle la espalda a algo bueno y decir, «Dios, yo quiero algo mejor. Yo quiero estar más cerca de Ti».

En mi propia vida, hace ya cinco años yo hice mi primer ayuno de azúcar. Sentí que el Señor me llevó al Salmo 73, donde el salmista dice: «A quién tengo en los cielos sino a Ti. Fuera de Ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón pueden desfallecer pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre…» 

Nancy: Es muy fácil decirlo, pero no es tan fácil vivirlo.

Asheritah: Así es Nancy, es difícil vivir lo que dice el salmista, «no hay nada que deseo en la tierra sino a Ti» (Dios). Así es que, el Señor me atrajo hacia un tiempo especial de ayuno de azúcar. Y yo solo puedo decir, nota al margen, si estás embarazada, o si estás lactando, o si tienes alguna condición médica, sé sabia en ese sentido.

Dannah: Si, claro.

Asheritah: Así es que, para mí en esa etapa, no podía hacer un ayuno completo, pero noté que el azúcar tenía una fuerza en mi vida, así es que me alejé del azúcar por un tiempo. Yo saqué todo el azúcar de mi casa, los postres. Le dije a mi esposo, «no tienes que hacer esto, pero quiero que sepas que yo no voy a preparar más postres».

Los primeros días, mi cuerpo sintió la ausencia de azúcar de una manera muy real. 

Dannah: Dolores de cabeza.

Asheritah: Dolores de cabeza.

Dannah: ¿Y estabas malhumorada?

Asheritah: Cansada, malhumorada—alguien llevó unas galleticas dulces al trabajo.

Dannah: ¡Oh no!

Asheritah: Y yo estaba así como…«¡¿por qué me haces esto?!»

Dannah: ¿Querías darle una cachetada?

Asheritah: Sí. No no no, yo soy una mujer cristiana muy mala.

Pase por esa primera fase de síntomas de abstinencia por un tiempo pero lo que pude darme cuenta fue que, en ese primer ayuno, lo que yo estaba haciendo era dejando de comer azúcar pero merendaba con galletas de soda y papas fritas. Yo tenía el deseo de cosas dulces, y lo satisfacía con otras cosas.

Nancy: Antojos que son ídolos.

Dannah: Sustitutos.

Asheritah: Yo no me daba cuenta de lo que estaba haciendo, hasta que nuevamente el Señor me dio convicción, «¿por qué vas a lo que no satisface? Ven a mí». Y esto, yo creo, es una de las claves del ayuno cristiano. No es solo no comer algo. Es reemplazar tu atención por la comida y darte un banquete de la Palabra de Dios, la oración y la adoración, con meditación. Es aprender a deleitarte en Él.

Dannah: Me encanta eso, hacer un banquete con la Palabra de Dios. Ayunar de la comida física y tener un banquete de la Palabra de Dios.

Asheritah: Sí.

Dannah: Porque, aparte de eso, yo estuve junto a una mentora una vez durante un ayuno que me dijo: «Si tú no te estás dando un banquete con la Palabra de Dios, estás a dieta aunque creas que estás ayunando». Eso fue algo que me dio una fuerte convicción.
Algo práctico que puedes hacer es apartar la hora del almuerzo, el tiempo que sea, esos treinta minutos que te tomaría comer tu almuerzo, y pasarlos en la Palabra, o en la mañana, pasar el tiempo de desayuno en la Palabra. Eso es algo muy fácil de hacer durante un ayuno. 

Asheritah: Así es. Y otra cosa muy práctica que me faltó como adolescente es que…yo pensaba que el ayunar era demostrarle a Dios cuánto lo necesitaba, y entonces trataba de minimizar mis antojos y deseos de comer. Y yo me decía, «ah no, yo realmente no quiero comer. Realmente no se me antoja, así es que estoy bien». Pero pienso que los antojos y los deseos es algo que Dios puede usar, si en ese momento me detengo y reconozco, ¡«sí!, ¡yo quiero un pedazo de chocolate con cada fibra de mi ser!»

Nancy: Reconocer que tienes el deseo de comer.

Asheritah: Reconocerlo, y entonces volverte a la oración y decir, «Señor, quiero tener ese deseo para Ti con la misma intensidad. Te quiero a Ti». Esta es una manera muy práctica de reconocer, «sí, esto es difícil, pero me muestra que el hambre que yo quiero tener es por Dios».

Dannah: ¡Wow!

Vamos a imaginarnos que cada una de nosotras está sentada con una mujer que conocemos y amamos, la cual estamos discipulado a través de su primer ayuno. Tenemos nuestras tazas de agua hirviendo, agua tibia para el té, estamos iniciando nuestro ayuno, pero hay todo tipo de ayunos. Tú hablaste de un ayuno de azúcar. Nancy tú hablaste de un ayuno solo de líquidos. 

Nancy: Y en las Escrituras, hay ayunos parciales. Hay ayunos de diferente duración. 

Dannah: Exactamente.

Nancy: Una de las cosas que ha sido de mucha ayuda—no lo he hecho todo el tiempo, pero durante la mayor parte de mi vida—ha sido ayunar un día a la semana. Puedo decir que en los últimos años no lo he hecho poniéndole atención al banquete de la Palabra de Dios y la oración durante el ayuno, tanto como lo hice en años anteriores. Así es que esta conversación es un reto para mí. Pero el ayuno puede ser de varios tipos, parcial o el día completo.

Dannah: Así es. Y regresando a ese momento imaginario en la mesa… Tú estás ahí para ser mentora de esa bella amiga tuya en su primer tiempo de ayuno. ¿Cuál es un versículo de las Escrituras y qué consejo le darías en su propósito de iniciar esto en su vida?

Asheritah: Yo la motivaría a meditar en las palabras de Jesús cuando Él dice, «Yo soy el Pan de Vida. El que viene a Mí no tendrá hambre jamás».

Yo creo que una de las razones por las cuales Dios nos creó siendo dependientes de la comida (porque comemos diariamente), es para darnos una metáfora en ese mismo sentido de la dependencia espiritual que nosotras debemos tener, y que tenemos de Él. Y no he pasado por alto la ironía de que el mismo Jesús se llamó a Sí mismo el Pan de Vida, siendo el pan algo tan satanizado en estos días.

Nancy: Así mismo es.

Asheritah: «Aléjate de todos esos carbohidratos». Pero, no, estos son nutritivos.

Dannah: El pan era algo mucho más nutritivo antes de que le sacaran todos los nutrientes. 

Asheritah: Ahora es como si te comieras un pastel.

Dannah: Exactamente.

Asheritah: Pero el pan en su forma antigua, en el grano original, es nutritivo y satisfactorio. Sustenta y es muy necesario. En muchos lugares del mundo al día de hoy, el pan es un elemento presente en todas las comidas del día. 

Nancy: Lo llaman la base de la vida. Era un requisito.

Asheritah: Sí. Y Jesús nos dice: «Yo soy el Pan de Vida».

Yo motivaría a esa mujer a meditar en eso y le diría que le pida al Señor que le revele más de Él. O sea, está muy bien que estemos aquí hablando de esto, pero nadie puede sustituir la propia experiencia personal de vivir a través de la presencia satisfactoria de Jesús. (O de Su Espíritu Santo)

Dannah: Eso es cierto. Las palabras no pueden expresar cómo el Espíritu de Dios se revela cuando uno está ayunando.

Nancy: Me viene a la mente el Salmo 63, y pienso, Asheritah, creo que lo citaste anteriormente en una de nuestras conversaciones de esta semana, pero cualquier Escritura que escojas para meditar te va a acercar más a Él, pero el Salmo 63, dice: «Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua» (v. 1).

Y sigue hablando sobre estar en el santuario de Dios, contemplando Su poder y Su gloria, y dice: «Porque tu misericordia es mejor que la vida…» (o la comida o cualquier otra cosa, yo agregué esto aquí) «mis labios te alabarán. Como con médula y grosura está saciada mi alma. Y con labios jubilosos te alaba mi boca. Cuando en mi lecho me acuerdo de Ti, en Ti medito durante las vigilias de la noche» (vv. 3, 5-6).

Y solo decir, «Señor yo quiero amarte y necesitar de Ti y tener hambre de Ti y vivir consumida contigo en mis pensamientos, de manera que sobrepase los deseos que tengo de comer». Porque, encuentro que al comenzar esta conversación sobre la comida y el ayuno, es como que eso es todo en lo que puedo pensar. Y nosotras estamos diciendo, «no, queremos dirigir esos anhelos por lo que Dios ha creado que es bueno, natural y deleitoso, pero deseamos tener aún mayores anhelos por Dios».

Asheritah: Sí.

Dannah: Y Su plenitud en nuestras vidas.

Asheritah: Nancy, esto me lleva a pensar en la Escritura que dice: «Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor» (Deut 8:3). 

Y esta fue la misma Escritura que Jesús citó cuando cuando ayunaba por 40 días. Y cuando el enemigo lo tentó, Jesús puntualizó, «no». Esta es una manifestación física de una realidad espiritual. Ayunamos para poder darnos un banquete de la Palabra de Dios y saber que Él es suficiente.

Nancy: Estoy pensando en una Escritura contraria a esa en los salmos donde dice—Dios contando la historia en el desierto, en un momento similar, del cual hablaste ahora en Deuteronomio, pero en esta cita dice que ellos le demandaban, le exigían, el pueblo deseaba comida en el desierto. Ellos se la demandaron. Y dice que «Dios complació sus demandas». Él les dio lo que demandaban, pero Dios les envió una plaga mortal; debilitó sus almas en su insatisfacción y en Su providencia» (Salmo 106:15, parafraseado)

Así que, puedes obtener lo que estás deseando, lo que estás demandando físicamente —ya sea comida u otra cosa— y encontrarte con que realmente no te satisface, que terminas con una debilidad en el alma. Así es que todo este asunto de la comida, la ausencia o la presencia de ella, está supuesta a llevarnos, a apuntarnos, a atraernos a Él.

Dannah: El asunto de la debilidad del alma me recuerda un versículo que yo creo que es importante para mí cuando yo ayuno… Una mentora me lo dio: Isaías 58. El gran profeta dice: «¿Es este el ayuno que yo he escogido para ti?» (v.5) Y él habla de ponerse en una actitud de cilicio y ceniza de manera muy intencional.

Nancy: Mientras tanto continúas con tus tareas diarias.

Dannah: Sí, y enfocándote en ti misma. Es algo fácil para mí, yo soy introvertida y no me es difícil esconderme tras un ayuno y «enfocarme en mí misma».

Nancy: Así que, también ayunamos de las personas. ¿Cierto? 

Dannah: Así es. Isaías 58 dice que en parte es así, para romper ataduras, para romper opresiones, pero también debemos compartir el pan con el hambriento, brindar albergue al pobre y necesitado, cubrir al desnudo. No debemos estar tan enfocadas en nosotras mismas y en nuestro ayuno de manera que no podamos servir a los demás.

Me parece un reto para mi propio corazón porque me resulta muy fácil enfocarme en mí misma cuando ayuno. Y solo te puedo decir, «mira a tu alrededor, y a medida que te vas dando un banquete con la Palabra, pregúntale al Señor: «¿Qué quieres que yo haga con lo que le estás diciendo a mi corazón ahora mismo?» 

Asheritah: Sí.

Dannah: Hemos estado hablando sobre el ayuno, y lo hemos mezclado con el concepto de darnos un banquete—un festín de la Palabra de Dios.

Nancy: Y algo que me encanta, Dannah, acerca del libro de Asheritah, Full, Satisfecha en español, (que es sobre lo que hemos estado hablando), esque cuando ella se refiere a darse un festín de la Palabra de Dios, ella da unas pautas bien prácticas. Creo que muchas de nosotras en diferentes etapas de la vida, sea la verdad dicha, no estamos todo el tiempo hambrientas de la Palabra de Dios.

Una de las metáforas que ha sido de mucha ayuda para mí, es que mientras más comes físicamente, hasta el punto de comer de más, en exceso, mientras más satisfecha y saturada de comida estás, más nauseabunda te vas a sentir. No vas a querer más comida cuando hayas sobresaturado y satisfecho tu apetito. Pero espiritualmente, es totalmente lo opuesto. Mientras más satisfaces tu alma, aunque no estés tan hambrienta espiritualmente de la Palabra de Dios, cuando empiezas alimentarte de la Palabra de Dios, sientes más apetito y más deseo por ella.

Y por eso estoy tan agradecida por este libro, Asheritah nos ha dado algunas pautas que nos ayudan a tener más hambre de la Palabra de Dios, de cómo darnos un festín de la Palabra de Dios, porque no podemos decirles solamente esto a las personas, «lo único que debes hacer es tener un festín de la Palabra de Dios», bueno, «¿y si realmente no tengo deseos de ella?» 

A medida que leía este libro, encontré cada vez mayor apetito por Dios y por Su Palabra.

Dannah: Sí. Exactamente. Yo creo que eso es lo precioso de su contenido, te reprograma tus apetitos. 

En una ocasión tuve una mentora que me dijo que el ayunar espiritualmente es decirle a tu carne quién está en control. Y yo pienso que este libro ayuda hacer exactamente eso.

Nancy: Y Dannah, déjame decirles esto a nuestras oyentes, que cuando hacen una donación al ministerio de Aviva Nuestros Corazones, esto nos permite tener conversaciones como estas, tan edificantes, que nos animan y nos fortalecen en gracia y fe, y nos capacitan para poder continuar haciéndolo por medio de nuestros podcast y de la radio, y también a mujeres en todo el mundo que están hambrientas de Dios y de Su Palabra.

Dannah: Así es. Y volviendo atrás, desde que iniciamos este programa, este ministerio ha crecido mucho más allá de lo que hubiésemos jamás soñado. Y Dios está formando un movimiento global despertando mujeres a la verdad de la Palabra de Dios.

Nancy: Y esto no hubiese sido posible sin aquellos que oran por este ministerio, y también por los que nos apoyan financieramente. Así es que, con cada una de esas donaciones tratamos de ser buenos mayordomos y decir: «Señor, ¿cómo puedes Tú llevar estos panes y peces y multiplicarlos para llenar las multitudes?» (Ya que aquí estamos hablando precisamente de eso, de comida)

Dannah: Sí, ya que estamos hablando de comida. Qué conversación más maravillosa la que hemos estado teniendo—vía llamada en línea—con Asheritah. Yo me siento retada a preguntarle al Señor cuándo quiere Él que yo haga mi próximo ayuno.

Y me anima pensar en el programa de mañana. ¿Podrás acompañarnos un día más Asheritah?

Asheritah: Me encantaría. 

Dannah: Porque yo siento que lo único que no hemos tocado es algunos aspectos prácticos sobre la comida y nuestra actitud frente a ella. Así es que tomemos un día más para hablar de esto.

Asheritah: Me parece perfecto.

Nancy: Asegúrense de acompañarnos nuevamente aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Salmos 51 al 56.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Colabora con nosotras

Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?

Donar $5

Únete a la conversación