Podcast Aviva Nuestros Corazones

Cantar de los cantares, día 4

Annamarie Sauter: ¿Qué es aquello que persigues? Nancy DeMoss de Wolgemuth te invita a correr tras Cristo.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: No puedes estar corriendo simultáneamente en dos direcciones. Si queremos correr hacia Cristo, necesitamos estar dispuestas a correr en dirección contraria a cualquier cosa que compita o nos distraiga de nuestra relación con Él.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana Nancy dio inicio a la serie titulada, «Cómo enamorarnos y permanecer enamoradas de Jesús». Si tú eres una seguidora de Jesús, esta serie te mostrará cómo puedes cultivar tu relación con Él. Y si aún no conoces a Jesús, es una invitación a enamorarte de Él por primera vez. Aquí está Nancy con nosotras.

Nancy: Nos encontramos en los primeros días de una serie que nos tomará unas semanas. A lo largo de estos programas veremos una ilustración del amor de pacto de Dios por su pueblo escogido. Creo que es oportuno estudiar Cantar de los cantares al acercarse la celebración de la pasión de Cristo, Su muerte y Su resurrección.

Como hemos estado viendo, en este libro de la Escritura tenemos una hermosa historia de amor y matrimonio, pero en última instancia, tenemos una imagen de la relación de Dios con su pueblo, la relación de Cristo con su novia, y con nosotros como creyentes individuales.

De nuevo, como lo he dicho anteriormente, y lo quiero repetir, sé que al asumir esta postura sobre el libro de Cantar de los cantares estoy, como quien dice, nadando contra corriente con relación a cómo muchas personas ven este libro hoy en día. Sin embargo, la postura histórica de la iglesia y de los comentaristas judíos, así como de cientos de años de interpretación, es que este es un libro primariamente acerca del amor divino. Al recibir el amor de Dios por nosotras, al recibir el amor de Cristo por nosotras, entonces podemos amarle a Él en retorno. Y su amor puede fluir a través de ti y de mí hacia las personas que nos rodean.

¿Quieres tener un mejor matrimonio? (Algunos esposos me han dicho que están entusiasmados con esta serie que comenzamos a transmitir, porque esperan que sus esposas «entiendan» todo esto de Cantar de los cantares, y que puedan tener un mejor matrimonio). ¿Tú quieres tener un mejor matrimonio? Evalúa y corrige tu relación con Cristo. Cultívala, acércate a Él. Y entonces, esta rebosará en bendiciones para tu esposo. Podrás disfrutar tu matrimonio. Podrás disfrutar más del aspecto sexual de tu relación al ver cómo Cristo ama a Su novia y la manera en que ella responde a Él.

Espero que en estos días leas Cantar de los cantares junto a nosotras. Toma tu Biblia (si puedes hacerlo en este momento), y únete a este maravilloso estudio.

Nancy: Estoy empezando con Cantar de los cantares en el capítulo 1, en el versículo 1.

El Cantar de los cantares de Salomón. (La novia dice) «¡Oh si él me besara con besos de su boca! Porque tus caricias son mejores que el vino. Tus ungüentos tienen una grata fragancia, tu nombre es como ungüento derramado; por eso las doncellas te aman».

La novia ha visto el valor supremo del amor de su novio, y ella se da cuenta que su amor es mejor que el más grande tesoro y el más grande de los placeres de la vida. Ella ha visto la fragancia de su nombre y de todo lo que él es, entonces ahora ella le pide a él en el versículo 4:

«Atráeme y correremos en pos de ti. El rey me introdujo en su recámara. Nos regocijaremos y nos alegraremos en ti. Y hallaremos tu amor más fragante que el vino. Con justísima causa te aman».

Ahora, permíteme detenerme aquí y ver este cuarto versículo en el día de hoy.

Cuando tú estás enamorada, quieres estar con aquel que amas. Quieres pasar tiempo con él. Nadie tiene que decirle a una pareja que quiere casarse. «Ustedes tienen que pasar tiempo juntos». Ellos quieren hacerlo, ellos anhelan hacerlo.

Aquí encontramos a una novia que anhela apetece la compañía de su amado. Ella anhela estar con él, ella quiere estar más cerca de él que de nadie más. Yo recuerdo ese versículo en el Salmo 73 que dice, acércame, acércame. «Estar cerca de Dios es mi bien» (v. 28).

Y ella expresa su anhelo ferviente, «acércame; déjame estar cerca de ti». Tú encuentras el mismo anhelo expresado muchas veces en los salmos, cuando David dice, por ejemplo, en el salmo 63: «Oh, Dios, tú eres mi Dios, te buscaré con afán, mi alma te anhela» (v.1). Esta es la clase de intensidad y pasión que sientes en esta novia.

Demos una mirada en este versículo 4, a los diferentes pronombres que son usados, y verás antes que nada, que esta es una petición personal. Ella dice, «atráeme en pos de ti . . . El rey me introdujo en su recámara». Yo creo que esta es una imagen de un creyente individual que está procurando una relación íntima con Cristo.

Otros han experimentado una relación de este tipo, pero ella está diciendo, «yo no quiero solo leer de lo que los demás han dicho . . . yo no quiero solo oír acerca de esto. Yo quiero que tú atraigas mi corazón». Es una petición muy personal. Como lo dijo Fanny Crosby en ese famoso himno:

«Soy tuya, oh Señor, he oído tu voz, y me contó de tu amor por mí; anhelo crecer en los brazos de la fe, atráeme más cerca. Más cerca, más cerca, bendito Señor». (Draw Me Nearer, Fanny Crosby).

Esto es lo que esta novia está diciendo: «Yo he escuchado de ti; yo sé acerca de tu amor. Tu amor es sorprendente, pero yo quiero ser atraída más cerca de ti. Deja que él me bese…Acércame».

Pero también existe una relación corporativa que podemos ver aquí. Mira estos pronombres: «Correremos en pos de ti . . . Nos regocijaremos y nos alegraremos en ti. Hallaremos tu amor más fragante que el vino» (v. 4). Yo creo que aquí vemos a la iglesia, la novia de Cristo, deseando todos juntos tener una relación con Cristo como su novia. La novia, los miembros de esa novia, buscándole a Él todos juntos.

«Correremos en pos de ti. Nosotros queremos estar cerca de ti. Nos gozaremos y nos alegraremos en ti». Ahora, en esta petición hay un reconocimiento de que necesitamos ayuda para movernos hacia Él por nosotros mismos. Él es quien debe acercarnos a Él; Él es el que nos permite venir hacia Él.

Te da la sensación de que la novia está diciendo, «yo quiero acercarme a ti. Yo quiero estar contigo pero no lo puedo hacer por mí misma». Aquí ella apela por su intervención, por su gracia: «¡Acércame! atráeme más cerca de ti». Jesús lo dice de la siguiente manera en el capítulo 6 de Juan: «Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió. . . . Y yo, lo resucitaré en el día final (hablando de su crucifixión), atraeré a todos a mí mismo» (Juan 6:44; 12:42).

Tú y yo jamás podremos experimentar la relación que nosotras queremos, que necesitamos, que anhelamos con Cristo a menos que Él nos acerque a sí mismo. De hecho, nosotras ni siquiera deseamos tener esa relación a menos que Él nos acerque. Él es quien debe poner en nosotras el deseo. Él debe iniciar. Él debe levantarnos de nuestra impotencia por Su Espíritu y por Su gracia.

Gracias que tenemos a Dios que nos ama, que desea tener una relación con nosotras más de lo que nosotras la queremos con Él y quien siempre está activamente acercándonos hacia Él. El amor de Dios por Israel era un amor que cortejaba y que les acercaba. Él dice en Oseas 11:4: «Con cuerdas humanas los conduje (o como dice en la versión RV60, “los atraje”) con cuerdas de bondad, con lazos de amor».

El pueblo de Dios siempre estaba alejándose de Él, y Él los volvía a atraer hacia Él. Él nos invita a venir, y dice:

«Si alguno tiene sed, venga a mí y beba» (Juan 7:37)

«Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros» (Santiago 4:8)

O como dice Hebreos 4:16: «Acerquémonos con confianza al trono de la gracia»

Nosotras somos invitadas a acercarnos a Él. Así que, Él está acercando nuestros corazones, pero nosotras debemos responder a su iniciativa. Por esto es que Él dice: «Atráeme y correremos en pos de ti». Esta frase muestra un corazón anhelante, «Acércame. . . te necesito. Yo quiero que tú me acerques. Estoy anhelando esto...». Y luego la respuesta del corazón es vista cuando ella le dice, «en pos de ti correremos». «Atráeme. En pos de ti correremos».

Un comentarista lo dijo de esta manera, «nosotros no podemos correr detrás de Él a menos que Él mismo nos atraiga, aunque luego que Él nos atrae es nuestro deber correr».

Mientras Él nos atrae, nosotras corremos. El salmista tuvo esta experiencia. Lo puedes leer en el salmo 139 los versículos 32 y en el versículo 60. «¡Por el camino de tus mandamientos correré porque tú ensancharás mi corazón! . . . Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos». «En pos de Ti correremos».

Ahora, correr hacia Cristo significa también alejarse de otras cosas. No puedes correr simultáneamente en dos direcciones. Si quieres correr en pos de Cristo, tú debes estar dispuesta a correr alejándote de cualquier cosa que compita o te distraiga de tu relación con Él. ¿Y no tenemos muchísimas cosas en esta categoría? Relaciones, redes sociales. . .

Para este momento yo tengo, realmente lo dañé en las últimas veinticuatro horas, pero he tenido ya por un tiempo todos los equipos electrónicos fuera de mi dormitorio, que es donde paso mucho tiempo con mi iPhone, iPad, laptop, todas esas cosas. Las puse todas en otra habitación. Yo dije, «quiero tener un lugar donde yo pueda encontrarme con el Señor para estar tranquila, para estar quieta, para meditar en Él».

Porque paso tanto tiempo con esos equipos y encuentro que son una gran ayuda y una bendición para mi trabajo, para el ministerio y para las relaciones, pero también pueden ser una gran distracción. Estando en mi tiempo devocional —y esto no me enorgullece— yo me puedo distraer muy fácilmente.

Mientras he estado haciendo este estudio me he estado preguntando, «¿de qué necesito alejarme? ¿Qué necesito poner de lado para poder correr en pos de Él con propósito?» Cualquier cosa que sea trivial o temporal, necesitamos deshacernos de cosas en nuestras vidas que son triviales o temporales. Cosas que no importan, cosas que no importarán nada de aquí a un año, mucho menos para la eternidad.

«Yo voy a correr en pos de Él», significa que yo voy a correr de otras cosas. Ser atraída hacia Él es la protección más grande que podemos tener de ser atraídas hacia otros dioses.

Santiago dice, «sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión» (1:14). Yo no quiero alejarme por mi pecado y por mi carne y por este mundo. Yo quiero ser atraída por Cristo.

Jesús reconoce esto cuando Él dice: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame» ( Lucas 9:23). El escritor de himnos lo dijo de esta manera al final de los 1800, quizás te resulte familiar este himno:

Estoy decidido a no quedarme encantado por el deleite del mundo, las cosas que son más altas, las cosas que son más nobles, ellas han atraído mi vista.

Me apresuro a Él, me apresuro tan feliz y libre; Jesús, el más grande, más alto, vendré a ti. («I Am Resolved», Palmer Hartsough)

Es el corazón que dice, «atráeme y en pos de ti correré. Ahora, cuando corremos en pos de Él, otros querrán correr con nosotros, y puedes ver esto en este pasaje. Cantar de los cantares capítulo 1 versículo 4, «Atráeme . . . en pos de ti correremos» o como dice La Biblia de las Américas, «corramos juntos».

Nuestras vidas influencian a aquellos que están a nuestro alrededor: a tus hijos, a tu compañero, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo. Ellos saben lo que te atrae; ellos saben a quién realmente amas. Ellos saben lo que realmente te agrada, lo que te da placer, lo que te satisface. Ellos saben lo que tú persigues. Ellos saben de aquello que tú no puedes parar de hablar. Esas son las cosas que de verdad nos importan y ellos lo saben.

Si siempre estás hablando de Pinterest por ejemplo (no hay necesariamente nada malo en Pinterest), pero si siempre estás hablando sobre eso, la gente alrededor de ti va a comenzar a interesarse en Pinterest, ¿no es así? Lo que sea de lo que estés hablando, lo que sea que te esté atrayendo, lo que sea en lo que pases horas de tu tiempo, los demás van a tener un interés en esto.

Las personas a las que tú les agradas, que les gusta estar alrededor de ti, van a estar interesadas en las cosas en las que tú estás interesada. Bueno, si nuestras vidas están siendo atraídas a Cristo y Él es el foco (el enfoque de nuestras vidas), nuestra única y magnífica obsesión. . . nosotras estaremos hablando de Él, nos deleitaremos en Él y estaremos satisfechas en Él . . . ¿No crees que esto tendrá un impacto en las personas que nos rodean?

Hace unos meses tuve una reunión. Yo iba a estar en una conferencia y sabía que una amiga a quien yo no veía muy seguido iba a estar allí. Y le pregunté si «podríamos reunirnos por algunas horas el día antes de la conferencia, el día antes de que la conferencia iniciara». Ella estuvo de acuerdo. Nosotras hicimos planes y nos pasamos ese día en la habitación del hotel solo hablando y orando.

Lo que yo no sabía cuando programé esa reunión es que durante todo ese año, esta mujer, esta amiga, quien es una líder cristiana, con una responsabilidad significativa en otro ministerio, estaba siendo avivada, Dios estaba atrayendo su corazón.

Yo no sabía que ella necesitaba esto. Yo pensaba que ella estaba muy bien. Que ella tenía un dulce caminar con el Señor y era por eso que yo quería estar cerca de ella. Pero en la medida en que ella me contaba de la manera en la cual el Señor la había llevado, maneras nuevas, frescas, dulces y asombrosas en ese año que había pasado; yo estaba con mis oídos abiertos, mi boca abierta y mi corazón abierto diciendo, «dime más, dime más». Oramos. Cantamos. Fuimos juntas a la Palabra. Yo escuché su testimonio. No fue nada dramático, pero fue tan dulce.

Ella se encuentra en un tiempo, en un momento en su vida donde no se sacia del Señor, nada le es suficiente ella quiere más. Ella le está amando, ella está anhelándolo. Ella se despierta en medio de la noche queriendo leer Su Palabra por horas interminables. Hasta el punto en que su esposo creyó que ella estaba poniéndose un poco loca. Pero, ¿sabes qué? Él está corriendo aún más en pos del Señor.

Él ha sido impactado. Sus hijos también están corriendo en pos de Cristo. Yo he vuelto a este estudio de Cantar de los cantares después de haber estado con ella algunas horas porque pensé, «yo necesito lo que ella tiene, yo quiero más de Cristo». Ahora, yo tengo a Cristo completo, pero yo quiero experimentar lo más profundamente posible el amarlo, y estar en una íntima relación con Él.

Era de lo único que esta amiga podía hablar. Así que ella oró, «acércame». Para el tiempo en que salimos, corríamos juntas, más hacia Cristo. Será lo mismo mientras más le buscas a Él.

Así que ¿hacia quién, o detrás de qué estamos corriendo? Mientras otros ven tu vida y ven tus prioridades, lo que tú amas, lo que te trae deleite, lo que tú persigues, ¿hacia qué los estás inspirando a correr? ¿Qué está inspirando a tus hijos a correr en pos de mientras ellos ven lo que a ti te importa?

¿Están tus hijos corriendo en pos de Cristo o lejos de Cristo? Ahora, tu correr en pos de Cristo no te garantiza que tus hijos correrán tras Cristo, pero creo que hay una mayor oportunidad cuando ellos ven que no solo es conocimiento intelectual sobre Él sino que Él es precioso y dulce, y que Él es esa perla de gran precio y tu supremo Tesoro. ¿Quién no querría eso, mientras ellos ven la diferencia que Él hace en nuestras vidas?

Ella dice, «el rey me ha metido en sus cámaras» (v. 4). Ella ha expresado su anhelo: «atráeme en pos de ti». Ahora ella describe Su respuesta a su anhelante petición. Ella dice, Él rey me ha metido en sus cámaras, «yo le pedí que me acercara y Él lo hizo». Es por esto que les estoy animando durante esta serie a estar orando, «Señor, atráeme a ti. Atráeme a una relación amorosa más íntima contigo». Luego espera que Él lo haga. Él no ignorará o negará el llanto y el anhelo de un corazón. Él te lo otorgará.

Este es el primero de cinco lugares en el Cantar de los cantares donde Él es identificado como el Rey, como realeza, suprema autoridad, no hay nadie mayor. Él es su amado, pero Él es también su Rey y Él es nuestro Rey. Él es el gobernante soberano del universo, el cual nos guía a tener un sentido de asombro y de admiración que nos atraerá a sus cámaras, a su espacio más personal.

No cualquiera puede entrar a la presencia del Rey, ¿verdad? Tú tienes que ser invitada. En ocasiones a ciertas personas les es concedida una audiencia, un gobernante de un estado, un rey, un presidente. Si tú tienes una reunión con uno de esos dignatarios, probablemente el lugar sería la oficina oval de la Casa Blanca o el Palacio de Buckingham. Pero solo unos pocos serían invitados al interior, a la cámara personal (a la habitación personal) de estos jefes de estado.

La mala noticia en las Escrituras es que los pecadores no pueden acercarse a un Dios Santo. Nosotras no podemos acercarnos a Él; nosotras no podemos estar en Su presencia. Dios le dijo a Moisés, «no te acerques a este lugar . . . este es suelo santo». Dios les dijo a los israelitas, «manténganse lejos del monte Sinaí donde mi presencia está. No se acerquen; no lo toquen. Porque morirá el que lo haga», porque Dios es Santo.

Pero a través de Cristo el velo que se interponía entre nosotros y Su presencia, ha sido rasgado en dos y un camino nuevo y vivo ha sido abierto para que podamos llegar a su recámara, a Su santa presencia. Hebreos dice: «Tenemos una mejor esperanza a través de Cristo el cual nos ha acercado a Dios, así que acerquémonos a Dios. Acerquémonos con confianza al trono de la gracia, con corazón sincero, para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna» (Hebreos 4:16).

Él desea intimar con nosotras, hacernos venir a Su santa presencia. Nosotras somos bienvenidas a entrar a su santuario con confianza.

Ahora, esta novia está asombrada de que Él la pudiera escoger, que Él la pudiera amar. Y ¿no estás tú maravillada de que el Rey de reyes te escogiera y te amara? «El rey me ha metido en sus cámaras». Es difícil hablar de Jesús y de Su Amor y describirlo algo mejor o más cercano a esto, como lo hizo Charles Spurgeon. Esto es lo que él dijo sobre esto:

Es tan divino que seamos el objeto de amor de una persona, es maravilloso poder entender el amor de mi madre, yo puedo entender el amor de mi hijo, yo puedo entender el amor de mi esposa, pero no puedo entender el amor de Cristo. Oh, hermanos, nosotros no somos nada, somos nadie y aun así este Glorioso Todo, este Todo en todo, en realidad ha puesto Su amor sobre nosotros.

Así que ella dice, ya que he sido conducida por el rey a sus cámaras, «nos gozaremos y alegraremos en Ti. Nos acordaremos de Tus amores más que del vino». Esto es lo que pasa cuando tienes intimidad, cuando tienes unión y comunión con Cristo. El resultado es gozo. Él es la fuente de nuestro gozo. Nosotros no podemos tener un gozo real aparte de tener comunión con Él.

Así que este amante satisfecho se propone alegrarse y regocijarse en Él y luego recordar su amor. Dios le dice a su pueblo en Jeremías capítulo 2, versículo 1, «De ti recuerdo el cariño de tu juventud, el amor de tu desposorio, de cuando me seguías en el desierto, por tierra no sembrada».

Él recuerda el amor que una vez tuvo. ¿Recordamos nosotras Su amor? El amor que hemos visto en Su venida a la tierra, en el vivir entre nosotros, sirviendo, ayudando, sanando, dando, perdonando. ¿Recordamos nosotras Su amor que murió, Su continuo amor, Su amor intercesor? Recuerda Su amor.

Cuando tú eres mal entendida o rechazada por otros, recuerda Su amor.

  • Cuando luches para amar a tu compañero o a ese niño difícil o a ese compañero de trabajo difícil, recuerda Su amor por ti.
  • Cuando te sientas sola, nueva en un lugar, si has perdido a tu amigo más querido, a tu amiga más querida, anhelas un verdadero amigo, recuerda Su amor.
  • Cuando tu corazón está frío y sin amor para Cristo, recuerda Su amor y deja que Su amor por ti sea el combustible que caliente tu amor por Él y por otros.

Así que ella dice, «con razón te aman», o como dice la nueva versión NIV: «Cuánta razón tienen ellos en adorarte».

Él ha atraído nuestros corazones a Él, nos ha conducido a Sus cámaras. Nos gozaremos y alegraremos en Él. Recordaremos Su amor más que los mayores placeres de la vida. «Con razón te adoran». Así que, ¿orarías de lo profundo de tu corazón a Él en este día? «Oh, Señor Jesús, atráeme, atráeme, atráeme, atráeme a Ti mismo, y correremos en pos de Ti».

Un escritor lo dijo de esta manera:

Dame una magnífica pasión;
Dame una santa obsesión.
Señor te ruego una pura y gloriosa ambición,
Seguirte y conocerte solo a Ti.

Seguirte y conocerte solo a Ti,
Crecer como un discípulo en Tu luz.

El mundo pobre y vil será, al compararlo a tu Verdad,
Guíame y correré en pos de Ti.

(«One Pure and Holy Passion», Mark Altrogge.)

Annamarie: Espero que esta canción sea un reflejo de la oración de tu corazón. La enseñanza de hoy de Nancy DeMoss de Wolgemuth está basada en el libro Cantar de los cantares. Esta es parte de una serie de enseñanzas titulada, «Cómo enamorarnos y permanecer enamoradas de Jesús».

Pero es tan fácil escuchar un mensaje como este y pensar, «qué buen mensaje», y después ocuparte y olvidar todo lo que escuchaste. Te animo a que tomes unos minutos hoy y hagas este mensaje parte de tu vida. Nancy te explica cómo puedes hacerlo.

Nancy: Cuando enseño, me gusta explicar los pasajes bíblicos, cuidadosa y minuciosamente. También me gusta mostrarte cómo el pasaje afecta tu vida diaria. Los llamo el «¿qué» y el «¿ahora qué?» de la enseñanza. A veces en mis notas escribo al margen, «hazlo personal», esto indica lo que quiero que las oyentes apliquen a sus vidas.

Quiero ayudarte a hacer personal esta serie sobre el Cantar de los cantares, así que he escrito una serie de preguntas que te ayudarán a reflexionar sobre lo que has escuchado. Por ejemplo, mira esta pregunta sobre la porción que vimos hoy: «¿Cómo respondes cuando el Señor acerca tu corazón hacia Él? ¿Corres tras Él, o no le haces caso y corres hacia otras cosas menos importantes?»

Quiero que reflexiones en el contenido de esta serie usando preguntas como estas. Las hemos puesto a tu disposición en AvivaNuestrosCorazones.com, en la sección «Hazlo personal», que se encuentra al final de la transcripción de cada uno de estos programas.

Annamarie: Gracias Nancy.

¿Puede Dios realmente amarte? Nancy abordará esta pregunta en tu programa de mañana, de Aviva Nuestros Corazones.

Contemplando la belleza del evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Las referencias de Cantar de los cantares pertenecen a la versión Reina Valera.

Música: Dame una magnífica pasión ℗ 2015 Aviva Nuestros Corazones, Letra y música por Mark Altrogge.  Canción usada con permiso.

Hazlo personal

Día 4- Primer amor 2: Acércame a ti
(Cantar de los cantares 1:4)

Escuchar programa #4:

  1. Corramos juntos… El rey me ha conducido a sus cámaras (1:4). ¿Cómo te hace sentir el saber que tenemos un Salvador que nos ama, desea una relación con nosotras, y toma la iniciativa para acercarnos a Él?
  2. Llévame… corramos juntos (1:4) ¿Cómo respondes cuando el Señor llama tu corazón hacia Él? ¿Corres detrás de Él, te detienes, no le haces caso, o corres hacia otras cosas menos importantes?
  3. ¿Estás corriendo detrás de Cristo?—¿Te involucras en actividad vigorosa y llena de propósito? Si no es así, ¿que te está alejando de Él?
  4. Cuándo otros ven tu vida y tus prioridades—lo que amas, lo que te produce deleite, lo que persigues—¿detrás de qué cosas les inspiras a correr?
  5. Exaltaremos tu amor más que el vino (1:4). ¿Cómo puedes «exaltar» y saborear hoy el amor de Cristo por ti?

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.