Aviva Nuestros Corazones Podcast

Cómo alentar a tu pastor

Annamarie Sauter: Hay una forma importante en que puedes servir a tu pastor.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: No seas contenciosa, no incites conflictos. Dios odia cuando provocamos conflictos, deslealtad o contiendas entre Su pueblo. Podría suceder en la iglesia pero no seas tú parte de ello.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy da inicio a una serie de dos días titulada, «Alienta a tu pastor». En algunos lugares, octubre ha sido designado como el mes para mostrar aprecio por nuestros pastores. Nancy tomará un tiempo para mostrarnos lo que dice la Palabra de Dios, sobre la importancia de apreciar y alentar a nuestros pastores, y cómo podemos hacerlo.

Aquí está ella con nosotras.

Nancy: La Palabra de Dios identifica un número de responsabilidades para aquellos que están en posiciones de liderazgo espiritual. Nos dice cómo van a administrar sus funciones, cuáles son sus requerimientos. Pero las Escrituras también nos dan algunos requerimientos para aquellos que estamos bajo su liderazgo.

Habla de la actitud que debemos tener hacia nuestros líderes espirituales y cómo vamos a actuar hacia ellos, cómo vamos a tratarlos. Quiero echar un vistazo a varios de estos pasajes en el Nuevo Testamento durante los próximos días y quiero retarte a que dejes que Dios examine tu corazón y te muestre cuán bien estás siguiendo a los líderes espirituales que Dios ha puesto en tu vida.

Uno de los pasajes más importantes en este aspecto lo encontramos en 1 Tesalonicenses 5. Así que déjame pedirte que vayas allá en tu Biblia. Queremos ver los versículos 12 y 13. En estos versículos vemos tres responsabilidades de los líderes y tres responsabilidades de los seguidores.

Al leer estos versículos, observa, si puedes, las responsabilidades de los líderes y las responsabilidades de los seguidores. Versículos 12 y 13: «Pero os rogamos hermanos, que reconozcáis a los que con diligencia trabajan entre vosotros, y os dirigen en el Señor y os instruyen, y que los tengáis en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivid en paz los unos con los otros».

¿Ves cuáles son las responsabilidades, primero de los líderes? Dice primero que ellos «trabajan». La Biblia de las Américas traduce eso como «que trabajan con diligencia». Ellos deben «exhibir un gran esfuerzo y un esfuerzo excesivo», dice John MacArthur, «al punto del sudor y del cansancio».

En otras palabras, ser un pastor o un líder espiritual es un trabajo difícil. Ellos deben trabajar diligentemente en el ministerio. Y después dice que «nos dirigen en el Señor». Eso significa que se supone que ellos deben guiar, se supone que deben ejercer autoridad. Se supone que ellos proveen dirección, guía y liderazgo para el rebaño del Señor. Ellos son los pastores del rebaño, así que deben proveer liderazgo.

Y entonces dice, «os instruyen». Ellos están para enseñar, instruir, no solo dando a la gente conocimiento intelectual, sino también con el propósito de cambiar vidas. Su responsabilidad es corregir a las ovejas, cuando ellos ven que vamos en la dirección equivocada.

Se supone que nos muestren dónde necesitamos cambiar y nos advierten lo que pasará si no cambiamos. Entonces, esas son las responsabilidades de los líderes. Ahora, lo que es realmente importante para nosotras es ver en este versículo cuáles son nuestras responsabilidades como ovejas o seguidoras de estos pastores.

¿Cuáles son ellas? La primera es que debemos respetar y reconocer a nuestros líderes, debemos estimarlos, y en tercer lugar, debemos estar en paz entre nosotros mismos, lo cual creo que habla de la relación entre el pueblo de Dios y sus líderes espirituales. ¿Cuáles son las primeras dos responsabilidades?

La primera es respetarlos o reconocerlos y la segunda es que los tengamos en alta estima en amor. Qué significa respetarlos y reconocerlos. La palabra tiene que ver con reconocerlos, con apreciarlos. Primero, necesitamos reconocer quiénes son nuestros líderes espirituales.

Conocerlos, estoy asumiendo que sabes quién es tu pastor, y que probablemente conoces quiénes son las otras personas del staff pastoral; aunque en algunas iglesias grandes de hoy, es posible que tú no sepas quienes son esas personas. Pero aun así es importante que sepamos quiénes son ellos.

También necesitamos conocer a los diáconos, los ancianos, y al liderazgo espiritual de la iglesia, como sea que se llamen en tu iglesia, necesitas saber quiénes son. Necesitas conocerlos lo suficientemente bien como para que puedas estar profundamente agradecida por la forma como sirven y lo suficientemente bien como para respetarlos. Debemos respetar o reconocer a aquellos que nos ministran espiritualmente, a aquellos que cuidan de nuestras almas.

Luego dice que también debemos tenerlos en alta estima y amor. Ese es un término fuerte. Significa tenerlos en la más alta consideración. Ahora, esta es la Escritura hablando. No está diciendo que son perfectos.

Estamos asumiendo que ellos son humanos, que ellos aún no han sido glorificados. Estamos asumiendo también que están cumpliendo con sus responsabilidades, pero aquí dice que debemos darles la más alta estima. ¿Por qué? No dice porque tienen una gran personalidad, tampoco dice porque nos encanta su estilo. Dice, «por causa de su trabajo», porque ellos cumplen con sus responsabilidades ante Dios.

Creo que es importante no solo que tengamos esa actitud de corazón de respetar y de tener en alta estima y amor a aquellos que proveen liderazgo espiritual para nosotras, sino que además tenemos que hacérselo saber. Necesitamos expresarles que los estimamos, que los respetamos, que los amamos. Eso significa que necesitamos tomar tiempo para reconocerlos, para identificar las contribuciones que han hecho a nuestras vidas y expresar aprecio y gratitud a nuestros líderes espirituales por su trabajo a nuestro favor.

¿Saben los líderes espirituales en tu iglesia que tú los aprecias, los respetas y los estimas en amor? Tú dices, «es que yo solo soy una personas en la congregación. A ellos no les importa lo que yo pienso». ¿Sabes qué? Tu actitud y tu respuesta a esos líderes espirituales es importante. Porque Pablo aquí está hablando a todas las personas en la iglesia.

¿Saben los líderes espirituales en la iglesia que estás cumpliendo con esta responsabilidad? ¿Cómo puedes hacer esto? Bueno, di algo, verbalízalo. Y también puedes escribir notas, escribe tarjetas, encuentra formas de expresar tu aprecio, tarjetas de cumpleaños, tarjetas de aniversario...

Y no estoy solo hablando del pastor que lleva la mayor carga de enseñanza, sino también del pastor de jóvenes, o del ministro de alabanza, los diáconos, los ancianos y por supuesto, de sus esposas. Es tan importante incluir a sus compañeras en esto porque ellos están juntos en el ministerio. Así que agradéceles. Dile a tu pastor qué fue lo que apreciaste de un mensaje en particular, cómo Dios lo usó en tu vida. No lo guardes solo para ti. Déjaselo saber. Él necesita ese ánimo. Él necesita esas palabras de alabanza, y de afirmación.

Se avecina el día en que se celebra Acción de Gracias y durante esa época a mí me encanta enviar tarjetas de gratitud. Realmente, ya no envío tarjetas de Navidad porque mucha gente lo hace y me imagino que no reciben tanta atención, pero sí envío tarjetas de Acción de Gracias. Agradezco a las personas que están ministrando y sirviendo conmigo y quienes están guiando mi vida espiritual.

Les hago saber, «gracias por invertir en mi vida». Asegúrate de animar a sus esposas, y la esposa del pastor será tan animada, tan bendecida si tú le ministras a ella, si la iglesia le ministra a su esposo. Y ahora, déjame añadir solo este pensamiento acerca de respetar y estimar a tus líderes espirituales, acerca de tenerlos en alta estima en amor.

Una forma práctica de hacer esto es asegurarte de que hablas bien de tus líderes espirituales con otros. Esa es la forma positiva de decirlo. Pero aquí está la otra forma: no los critiques. No seas chismosa, no seas criticona, no evalúes los sermones, especialmente en frente de tus hijos.

Porque tus hijos recogerán tus actitudes hacia los líderes espirituales, y no solo los líderes espirituales en tu iglesia, sino también hacia sus maestros, hacia otras autoridades, hacia las autoridades gubernamentales. La forma en que tú respondes a las autoridades espirituales tendrá un gran impacto en la forma en que tus hijos miran tu autoridad y la forma en que tus hijos respetan otras autoridades.

Habla bien de tus líderes espirituales, no solo a ellos, sino de ellos a otros también. Si tienes una preocupación, y otra vez digo, ellos son solo hombres, ellos son humanos, ellos son defectuosos; pero si tienes una preocupación, cuéntale al Señor acerca de eso. Ora por eso, pídele al Señor que trate con ese asunto.

Ahora, si hay una violación de un principio bíblico, puede que haya que tomar otras medidas, pero asegúrate de no crear división o deslealtad en el cuerpo de Cristo, sino que tú estás hablando bien de tus líderes espirituales a otros. Respetándolos, reconociéndolos, teniéndolos en alta estima y amor por causa de su trabajo.

Y entonces llegamos a la tercera responsabilidad que encontramos en este pasaje, donde Pablo dice: «Vivid en paz los unos con los otros». Y no creo que realmente haya pensado en ese versículo, hasta que comencé este estudio. Pensé en este asunto de estar en paz entre los pastores y la congregación. Me impresionó que Satanás se deleita en crear división y conflicto en la iglesia.

Dios ha hecho a la iglesia para que sea una unidad, para ser una en el Espíritu. ¿Y qué es lo que hace Satanás? Satanás entra y trata de destruir las cosas. Veo esto pasando a mí alrededor. Parece suceder de una de dos maneras: Él va a los extremos. Ya sea que tengas líderes espirituales que no están bíblicamente cualificados, o que fallan en cumplir con sus responsabilidades bíblicas. He visto y has escuchado historias acerca de grandes caídas morales o pecados siendo cubiertos en el liderazgo, errores doctrinales, abuso de poder, abuso de autoridad. Esas cosas son trágicas, y sé que algunas de ustedes posiblemente han estado en situaciones de iglesia donde han sido realmente dañadas por este tipo de cosas.

Pero quiero decir, no es mi responsabilidad lidiar con estos asuntos. Dios no me hace responsable, y Dios no nos hace responsables por el pecado de nuestros líderes espirituales. Podemos ser afectadas por eso y tendremos que responder a eso, pero nuestra responsabilidad es cumplir con lo que Dios nos ha pedido hacer como parte de la de la congregación como seguidoras, y es en eso que queremos enfocarnos.

Y en el otro extremo he visto a Satanás también hacer esto, no es solo pecado en los líderes espirituales, sino que es pecado en los miembros. En algunos casos son algunos miembros de la iglesia los que quieren tener el control, y provocan conflictos cuando no se salen con la suya. Y déjame decirte, y quiero decir esto con toda la gracia posible, a menudo estos conflictos son causados por mujeres... no siempre, pero a menudo. Mujeres que hablan cuando no deberían estar hablando, mujeres que están creando desorden, que muchas veces están fuera de orden sin seguir sus responsabilidades bíblicas. Si tienen una preocupación que hablar háganlo con sus esposos primero.

Algunas veces como mujeres con nuestras lenguas podemos hablar más que los hombres y generalmente podemos crear toda clase de disensión y de desunión en la iglesia. Eso no significa que los hombres están exentos de esto, pero sí dice que nosotras necesitamos ser realmente cuidadosas. Y vemos algunas de estas iglesias que se caracterizan por la contienda, por el conflicto, expulsando pastores que son hombres piadosos... no perfectos, pero hombres piadosos.

Las iglesias que son contenciosas, hacen que para algunos pastores sea imposible guiar el rebaño... He dicho muchas veces en años recientes que no me puedo imaginar queriendo ser un pastor en el día de hoy. Muchas iglesias hacen tan difícil para los hombres pastorear. Hay algo general en nuestra cultura de ir en contra de la autoridad, y piensan que no es nada hablar abiertamente y externamente sobre nuestros desacuerdos con la autoridad.

Hay algo generalizado en nuestra cultura de hablar en contra de la autoridad. Y encima pensar que no es nada hablar abiertamente y externamente sobre nuestros desacuerdos con esa autoridad. Realmente no somos cuidadosas en cómo hablamos acerca de la autoridad. Ya no nos importa ser respetuosas con las autoridades. Eso es así en toda nuestra cultura. Cuando eso llega a asentarse en la iglesia, puede ser algo totalmente devastador. He visto muchas veces en un número de situaciones recientes que hombres de Dios se han rendido impotentes, sin autoridad y por último han tenido que dejar la iglesia, por causa de la peor clase de chisme, deslealtad, mezquindad, ira, división, hostilidad, ataques públicos y a sus espaldas, y muchas veces se reduce a pecados y a deseos de tener el control.

Existe este pequeño grupo de control en la iglesia, «esta es mi iglesia, yo la empecé. Yo soy un miembro fundador. He estado aquí más tiempo. Encima le doblo la edad a...» Estas actitudes que son tan poco piadosas tan impías pueden desgarrar, dividir las iglesias. Sé que algunas de ustedes en nuestra audiencia han estado en algunas de estas situaciones recientemente y han visto el peligro de que eso pueda ocurrir.

Me enteré hace poco de un pastor de Georgia que ha estado en su iglesia por catorce semanas. Es una iglesia de unas cincuenta personas incluyendo niños, es una iglesia pequeñita. Sin embargo, cuando se convocó una reunión para denunciar algunas de las acciones y actividades del pastor después de haber estado allí por solo catorce semanas, aparecieron ciento cincuenta personas.

Algunos de ellos eran miembros de la iglesia que no habían asistido a la iglesia por años, pero vinieron a expresar su descontento, su insatisfacción y a discutir la controversia que envolvía a este pastor. Tengo aquí conmigo un montón de papeles que alguien me envió, la mayoría de los cuales son recortes del periódico local acerca de esta controversia.

Cartas al editor, ahora hay una demanda de por medio, personas demandando al pastor, esto es algo increíble, y he leído muchos de esos recortes. Todo esto se ha vuelto tan feo, tanta contención, tanta acusación. Algunos de estos artículos hablan de cómo los chismosos han alimentado los rumores; han avivado la llama de estos rumores.

Ha habido acusaciones públicas, algunas de estas son mentiras descaradas. Algunas de estas son también cosas insignificantes. Déjame decirte cuáles son algunas de estas acusaciones: Sus sermones son demasiado largos. Él fue importado del Norte, lo cual no es verdad, porque él creció en el Sur. Él recientemente había vivido en el Norte, pero esa fue una de las cosas grandes. Fue a un seminario en California antes que a uno más cerca de casa en el Sur. Esas son las cosas que se han dicho públicamente.

Hubo también algunas cuestiones doctrinales... gente que obviamente no estaba fundamentada en la Escritura, agitando la controversia y la discordia. Y también leo algunos de esos artículos y pienso acerca de esas situaciones sobre las que he escuchado recientemente. Cómo debe estar entristecido el corazón de Dios mientras ve a Su iglesia que Él ama, por la cual Él murió, desgarrándose. Esto es Satánico, esto no viene de Dios, cuando esas situaciones están destruyendo la iglesia de Dios.

Esto plantea una pregunta, «¿qué pasa cuando ocurren cosas en mi iglesia que no puedo respetar o creo que están equivocadas?» Una amiga me escribió recientemente expresando su preocupación sobre una situación en su iglesia.

Su iglesia es una iglesia evangélica muy conocida, y hubo algunas situaciones que pasaron en la iglesia que realmente la involucraban a ella. La forma en que se manejaron las cosas fue muy decepcionante para ella. Todo lo que conozco es su lado de la historia. Si su versión de la historia es precisa, mi evaluación sería, que las cosas se debieron haber manejado de forma diferente.

Pero debo tener en mente que solo conozco su lado de la historia. No tengo la perspectiva del liderazgo de la iglesia. Pero solo tomando su punto de vista, quiero compartir con ustedes el correo electrónico que le envié. Esta fue mi respuesta a ella y creo que dará alguna perspectiva para situaciones como esta.

Le escribí: «Me entristeció oír de la situación en tu iglesia. Mientras leía tu mensaje, el pasaje que vino a mi mente inmediatamente fue el Salmo 118 los versículos 8 y 9». Por cierto, esos versículos están localizados precisamente en la mitad de la Biblia; son dos buenos versículos para recordar en muchas situaciones.

Dicen: «Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en príncipes».

Le dije a ella: Tu experiencia solo confirma que el Señor es el único lugar seguro de nuestra confianza. Las personas nos fallarán, aún los mejores cristianos y líderes cristianos, incluyéndonos a nosotras, tenemos pies de barro.

Somos personas imperfectas viviendo en un mundo imperfecto, y tenemos que responder a situaciones imperfectas con humildad, con gracia, compasión y sabiduría. Desafortunadamente, si vives lo suficiente, no hay forma de evitar la clase de situaciones con las que estás luchando.

El reto es aprender cómo responder a esas situaciones sin pecar. Tu situación es de interés particular para mí ahora porque he estado desarrollando una serie para Aviva Nuestros Corazones sobre nuestras responsabilidades bíblicas hacia aquellos en posición de liderazgo espiritual, así que he estado pensando mucho sobre estos asuntos.

El Señor tendrá que dirigirte con respecto a si te quedas o no en la iglesia. (Ella estaba preguntando, «¿debo dejar la iglesia? ¿Qué debo hacer?») Recuerda, mientras piensas y oras sobre esto, que nunca encontrarás una iglesia o un liderazgo eclesiástico sin defectos.

Y quiero recordarles esto.

Por un lado, estará tu ser pecaminoso. Si encuentras una situación perfecta, una vez que tú llegues allí, ya no será perfecta. No vas a encontrar una situación perfecta de este lado del cielo. Y yo le continué diciendo,

Independientemente de si te quedas o te vas, te animaría a orar por tus pastores y por todo el equipo que hay en tu iglesia. Conozco lo suficiente sobre el pastor fulano de tal para saber que él toma en serio al Señor y quiere ser el hombre y el pastor que Dios quiere que él sea. A través de tus oraciones, puedes ser parte del proceso de santificación de la vida de esos líderes.

Puedes ayudarle a ser más el hombre que Dios quiere que él sea a través de tus oraciones, lo cual será infinitamente más valioso que tus críticas.

Y si el Señor te guía a quedarte o a salir, pídele a Dios que guarde tu corazón y tu lengua para que no desarrolles un espíritu endurecido o amargado, y así no llegarás a ser un instrumento de crítica o de división en la iglesia.

Por difícil que pueda ser, pídele a Dios que te ayude a enfocarte y a expresar gratitud por las muchas cualidades dignas de alabanza que, estoy segura, existen en esos hombres y en la iglesia.

Por último (hay algo aquí que es importante recordar), Dios no te hace responsable por lo que esos hombres hacen, solo por la forma en que tú respondes a lo que ellos hacen. Finalmente, cuando te sientas desanimada o desilusionada por la condición de una iglesia en particular o de la iglesia en general...como muchas se sienten. Y déjenme decirles, a propósito, que estuve hablando el otro día con una obrera cristiana de un ministerio paraeclesiástico.

Ella me dijo que no había estado en una iglesia por diez años porque ella se había desilusionado por los fracasos, las fallas y los defectos en la iglesia. No sé cuáles son estos pero sé que ellos existen; pero ella está equivocada en su respuesta. Y le dije a esta amiga a la que le estaba escribiendo:

Cuando te sientas desanimada o desilusionada por la condición de una iglesia en particular o de la iglesia en general, te estimulo a que regreses a la Palabra y repases el plan de Dios y el amor de Dios por Su iglesia.

Me ayuda el mantener los ojos en el final de la historia, en el resultado final de la iglesia que es que ella será una novia hermosa, sin mancha, ni arruga o cosa semejante. Nos guste o no, la iglesia, con o sin arrugas y todo, es crucial para ti y para mí para llegar a ser lo que Dios quiere que seamos.

Y me gustaría compartir unas palabras de consejo con ustedes. No conozco cómo es tu iglesia, algunas de ustedes están en iglesias pequeñitas, y otras de ustedes están en mega iglesias, algunas de las iglesias están pasando por un buen momento ahora y no tienen mayores problemas. Pero si vives lo suficiente, estarás en una situación de iglesia donde tendrás la oportunidad de criticar y de ser negativa.

Solo quiero alentarte con lo que dice la Palabra de Dios: «Vivid en paz los unos con los otros». No seas contenciosa, no provoques conflictos. Dios odia cuando provocamos los conflictos, cuando somos desleales o contenciosas entre Su pueblo. Eso podría pasar en la iglesia, pero no seas parte de ello. No lo hagas. Ora, pídele al Señor que te haga una pacificadora, y pídele al Señor que te muestre cómo tú puedes ministrar ánimo y apoyo a los líderes espirituales de tu iglesia.

Annamarie: ¿Eres consciente de que la manera en que tratas a otros creyentes afecta a tu pastor? Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha ayudado a ver las cosas desde el punto de vista de tu pastor, en esta serie titulada, «Alienta a tu pastor». Queremos ayudarte a exhortarlo y para esto hemos desarrollado el el reto de 30 días de oración por tu pastor. Este reto te ayudará a orar eficazmente por él.

Encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también tendrás acceso a este programa, y te animamos a compartirlo con otras mujeres en tu iglesia.

El pastor Crawford Loritts siente que muchos líderes en la iglesia tratan de encontrar un pastor que apoye su propia visión, en lugar de descubrir la visión del pastor.

Crawford Loritts: Muchas personas están buscando una plataforma para apalancar su ministerio en lugar de una oportunidad para completar la visión.

Annamarie: Mañana él describirá cómo cambiar esa situación, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Alentando a nuestros pastores juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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