Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Coraje para amar bien

Annamarie Sauter: Robert Wolgemuth les pregunta a los hombres...

Robert Wolgemuth: ¿Cuántos de ustedes le tienen miedo a sus esposas? ¿Cuántos de ustedes quieren hacer todo lo posible para evitar que ellas reaccionen, o podríamos decir, «que reaccionen exageradamente» en ciertas situaciones? ¿Y con qué frecuencia no les dicen la verdad completa porque tienen miedo de su respuesta?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aviva Nuestros Corazones es un programa para mujeres, pero hoy escucharemos a algunos hombres por varias razones. Primero, porque sabemos que algunos hombres escuchan el programa. Y segundo, cuanto más aprendemos acerca de la forma en que piensan nuestros esposos o hermanos, podemos orar mejor por ellos, ayudarlos y apoyarlos.

Dannah Gresh y Nancy DeMoss de Wolgemuth, coautoras del libro, «Mentiras que las jóvenes creen y la verdad que las hace libres», están aquí para iniciar la conversación de hoy.

Dannah Gresh: Nancy, has estado casada por casi 4 años.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¡Mucho tiempo!

Dannah: ¿Ya entiendes a tu esposo?

Nancy: ¡Totalmente! (Risas).

Dannah: ¡Cuánto me alegro!

Nancy: ¿Alguna mujer lo habrá logrado?

Dannah: No, eso es lo que me pregunto, porque tengo casi treinta años de matrimonio y todavía estoy tratando de entender a mi esposo.

Nancy: Pero eso es bueno. Es el misterio del matrimonio.

Dannah: Es bueno. ¿Sabes algo que me ha sido realmente útil? El libro, «Mentiras que los hombres creen»…

Nancy: ...Te ayudó a entender mejor a Bob.

Dannah: De hecho, esa es una de las razones por las que estamos cubriendo este tema hoy en Aviva Nuestros Corazones. He leído Mentiras que los hombres creen, ¡y no soy hombre! Pero aprendí mucho acerca de mi esposo.

Nancy: Tuve la misma experiencia cuando me senté al lado de Robert. Durante el verano estaba escribiendo la revisión de Mentiras que las mujeres creen, mientras él escribía Mentiras que los hombres creen. ¡Estábamos sentados en nuestra terraza escribiendo juntos «mentiras»!

Fue un gozo mientras compartíamos las ideas... Fue algo tan dulce para mí como esposa, pensar: ¡Oh! Bueno, eso tiene sentido. ¡Sí! Y poder adentrarme más en algunas de las luchas que tienen los hombres. Tenemos las nuestras, pero los hombres tienen sus propias luchas, únicas de ellos.

Hay algunas mentiras que son muy comunes a ambos géneros, pero hay algunas que son específicas. Estoy muy agradecida de que en Mentiras que los hombres creen, Robert haya abordado la verdad para los hombres, ¡pero también es una ayuda para que las mujeres entiendan mejor a los hombres!

Dannah: ¡Exacto! Tengo que decir que en treinta años de matrimonio, uno de los momentos más importantes en el proceso de comprender a mi esposo fue cuando leí Mentiras que los hombres creen, ¡hace tan solo unos días! Les voy a decir en qué momento fue, pero primero quiero que nuestras oyentes (¡tú!) escuchen que no estamos solas en el estudio hoy.

Robert Wolgemuth: ¿De verdad?

Nancy: ¿Dos mujeres hablando sobre Mentiras que los hombres creen?

Dannah: No... Pensamos que podríamos traer a los expertos. Así que tenemos a mi esposo, Bob... Hola amor.

Bob Gresh: ¡Hola!

Dannah: Y tenemos al autor de Mentiras que los hombres creen.

Robert: Oh, sí, suenen los tambores por favor...

Dannah: ¡Robert!

Nancy: De hecho, has estado fuera de la ciudad por un par de días.

Robert: Así es.

Nancy: ¡Así que me alegré de poder abrazarte en el estudio esta tarde!

Robert: ¡Simplemente atravesé las paredes insonorizadas y te besé en la mejilla!

Nancy: ¡Sí lo hiciste! Qué buena idea sería que hoy no solamente las mujeres escuchen el programa. Si estás escuchando el podcast, puedes presionar «pausa» y escucharlo, tal vez, con tu esposo esta noche, si crees que eso es algo que él disfrutaría. Creo que esta sería una gran conversación para que las parejas de esposos escuchen juntos.

Ahora, no es solamente para personas casadas; ya que, como mujeres, estamos alrededor de hombres todo el tiempo y viceversa. Pero es especialmente para las parejas casadas. Qué grandioso sería que se unieran a nosotros en esta conversación. Creo que encontrarán que es muy alentador y esperanzador, pero también esclarecedor.

Robert: Y esa invitación para que tu esposo (si estás casada) escuche la transmisión debe hacerse con mucho cuidado.

Nancy: ¡Ayúdanos, cariño!

Dannah: Sí, dirígenos. ¿Quieres decirme que decirle a Bob: «Oye, Bob, tienes que escuchar esto conmigo», ¿esa no fue la mejor manera?

Robert: No es un castigo. No perdiste una apuesta, y ahora tu esposo tiene que pagarla. Es como dice el libro, no lo ataques. ¿Cierto? Lo que debes decirle es algo como esto: «Cariño (o como se llame tu marido), oigo Aviva Nuestros Corazones, y Nancy y Dannah tienen a sus esposos en el estudio. Significaría mucho para mí si pudieras venir y escuchar el programa conmigo».

Ella está compartiendo algo bueno para su relación que pueden hacer juntos. «Es importante para mí», le está diciendo a su esposo, «únete a mí en esta conversación».

Que con suerte, es la misma razón por la que ella le va a regalar este libro: «Me va a ayudar que leas este libro». Y es nuestro deseo que capte la atención de tu esposo de manera muy rápida. Para que no se sienta como, «esta es otra asignación de mi esposa», sino que en realidad está disfrutando tanto la lectura del libro como escuchar esta conversación conmigo.

Bob: También es un excelente tema de conversación alrededor de la mesa. Muchas veces, en el caso de Dannah y yo, ella desea exponer una verdad espiritual profunda. Estoy listo para comerme mi filete y mis papas, y ella dice: «¿Qué te ha dicho Dios hoy?» Y le contesto: «¡Que tengo hambre y quiero comerme el filete que está frente a mí!» (Risas)

Hay tantas cosas en este libro que podrían hacer más fácil el iniciar una conversación. La mujer puede decir algo como: «Leí esto... ¿es esto algo en lo que crees?» O algo como esto: «fue interesante para mí descubrir esto, ¿es eso cierto en tu vida?» No es una forma amenazadora de comenzar la conversación.

Robert: Esa es una idea realmente buena, Bob.

Bob: Y lo otro que creo que es interesante es la capacidad de tener una conversación sobre un tema que nos interese a ambos. A menudo, Dannah regresa de una conferencia y está muy emocionada por algo que aprendió, y cuando entra por la puerta, está lista para contarme todo al respecto... ¡Y es el cuarto tiempo de un partido de fútbol!

Dannah: ¡Hey! Nunca he hecho eso.

Nancy: Bob, no sé si sabes que el Señor me utilizó en la vida de tu esposa para interesarla en ver el partido de fútbol contigo.

Dannah: Y me encantó ver el super bowl.

Nancy: ¿Alguna vez me has agradecido por eso? (Risa)

Bob: No lo he hecho. Te agradezco ahora por todas las cosas que has hecho por mí, ¡y esa es una de las más importantes!

Nancy:: Ella no era fanática de los deportes, y cuando me casé me vio convertirme en una fan del béisbol de los Cachorros de Chicago.

Bob: Pero ahora le gustan los deportes.

Dannah: Sí me gustan.

Bob: Es bueno poder hablar del mismo tema.

Dannah: Es bueno tener intereses comunes.

Robert: ¡Sí! De hecho, lo de los deportes no es algo raro. Nancy sabe que los deportes son importantes para mí. (Nunca fue algo importante para ella) excepto el fútbol de Nostradamus, ¡lo cual es increíble!, pero cuando ella descubrió que esta es la manera en que yo pienso, que es importante para mí, se unió a mí.

De la misma forma en que una esposa le diría a su esposo, «me encantaría que leyeras este libro», exactamente como dijo Bob, «para que podamos estar en la misma página». Es como ver el mismo juego sentados uno al lado del otro, y comentar sobre esa gran atrapada o del home run o lo que sea.

En mi opinión es esto lo que hace el libro, te ayuda a comenzar la conversación con tu pareja.

Dannah: Debido a que pensamos y nos comunicamos diferente, de la forma en que tu tan elocuentemente explicaste ayer en el programa cuando hablamos del jardín del Edén, vimos a Adán y Eva y cómo ellos enfrentaron el asunto de la tentación del árbol de forma diferente y cómo ellos pensaban diferente. Y a nuestras oyentes, si desean escuchar el programa de ayer, pueden escucharlo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Pero Robert, hay algo que no llegamos a cubrir mientras estuvimos ayer en la escena del jardín del Edén.

Nancy: ¿Es esto lo que dijiste que fue el momento «¡ajá!» para ti mientras leías?

Dannah: ¡Ese fue un momento tan iluminador para mí! Sentí que entendí tanto a mi esposo de una manera nueva, y entendí cómo lo estaba lastimando y cómo podía tener la oportunidad de ayudarlo.

Robert: ¡Wow!

Dannah: Robert, déjame hacerte una pregunta, ¿Es posible que Adán tuviera una razón que contribuyó a su pasividad ante su esposa y que lo hizo pecar junto a ella?

Robert: Si pudiéramos hacer una encuesta a los hombres que están escuchando en este momento y decir: «De acuerdo… ¡Vamos a poner todas las cartas sobre la mesa! ¿Cuántos de ustedes les temen a sus esposas? ¿Cuántos de ustedes quieren hacer todo lo posible para evitar que reaccionen, o que reaccionen «exageradamente» en ciertas situaciones? ¿Y con qué frecuencia no le dices la verdad completa porque tienes miedo de esa respuesta?

Nancy: ¡Wow!

Robert: ¡Habria manos levantadas por todas partes!

Nancy: ¿Piensas que muchos levantarían la mano?

Robert: ¡Muchos!

Dannah: Entonces, ¿estás diciendo que tal vez una de las cosas que mantuvo a Adán en silencio fue el miedo a su esposa?

Robert: ¡Absolutamente! Él decidió en ese momento...

Nancy: Pero él deseaba complacerla, ¿verdad?

Robert: Bueno, esta es una de esas ocasiones de «lo resolveremos más tarde». El deseaba complacerla y estaba dispuesto a desobedecer a Dios para afirmar lo que su esposa acababa de hacer al tomar el fruto. Ahora, algo de esto es conjetura. Eso no está realmente en la Palabra.

Pero creo que no se necesita hacer muchas conjeturas, para mínimamente darse cuenta de ello, dado lo que hizo, o lo que no hizo, o lo que ella hizo y su respuesta a lo que hizo. Así que hablaremos sobre ese tipo de enfoque más adelante.

En lugar de decirle a Eva (¡y aquí tenemos una conversación difícil!), «cariño, eso fue desobediencia, eso estuvo mal». Y a lo que se estaría enfrentando en ese momento sería a la respuesta de Eva: «¡Bueno, aquí estás... Señor perfecto! ¿Verdad? Así que muchos hombres se detienen.

Y por supuesto, su enfoque probablemente podría ser mejor de lo que es a veces. Pero, recuerden, esto es una anécdota, pero sí creo que los hombres, por temor a la respuesta de sus esposas, retienen sus verdaderos sentimientos, retienen la franqueza, retienen la honestidad.

Dannah: ¿Retienen el liderazgo?

Robert: ¡Por supuesto! Retienen el liderazgo. . .

Nancy: Incluso antes de que ella pecara, las Escrituras indican que él estaba allí con ella.

Robert: Así es.

Nancy: Ella está teniendo esta conversación con la serpiente, quien claramente está dejando a Adán fuera de la conversación. Pero se necesitaba mucho valor para dar un paso adelante y decir: «¡No hagas eso!»

Robert: «¡Esta es una mala idea!»

Nancy: Pensar que podría sentir miedo por el disgusto de Eva es algo poderoso para nosotras como mujeres. El pensar: ¿Creamos un ambiente que dificulta que nuestros maridos hagan lo correcto?

Robert: Sí.

Bob: Veo dos cosas que están sucediendo aquí. Una es que muchas veces las esposas son las más espirituales en la relación. Quizás leen más la Biblia; generalmente escuchan más la radio cristiana; generalmente compran más libros cristianos.

Los hombres piensan que no tienen la autoridad espiritual porque no leen la cantidad de libros, no escuchan la cantidad de radio cristiana, ni asisten a la cantidad de conferencias y por lo tanto, no tienen tanta confianza en su autoridad espiritual en el hogar.

Robert: ¡Sí entiendo eso! Hace casi 4 años me casé con Nancy Leigh DeMoss, ¡y ella es conocida en todo el mundo como experta en las Escrituras!

Bob: ¡Absolutamente!

Robert: Okay, he enseñado la escuela dominical durante varios años y he escrito algunos libros. La razón por la que eso no fue un problema fue por la actitud de mi esposa sobre lo que ella sabe. Tú puedes estar casado con una persona que está por encima de ti porque ella sabe más acerca de algún tema en específico. Ella tiene más conocimiento bíblico, dedica más tiempo a la Palabra (eso no es excusa para un hombre, ¿verdad?).

Pero la actitud de una mujer sobre eso en presencia de su esposo es crítica. De hecho, la razón por la que ella tiene toda esa información es para ser más humilde, más gentil, más amable (frutos del Espíritu), no para ser una instructora, ponerse de pie, encender el micrófono, tener el podio, ¡y decirle todo lo que él tiene que oír!

Nancy:Cariño, quiero decir (y gracias por ser tan amable), que una de las cosas que me facilitó mucho responderte como esposa, es que vi tu hambre de conocer a Dios… El hecho de que estés levantado al amanecer. . . No estoy santificando un horario por encima de otro, pero tú te levantas antes que yo, todas las mañanas.

Comienzas tu día en la Palabra y me envías mensajes de texto sobre las cosas que estás sacando de la Palabra de Dios esa mañana. Haces esto humildemente (no te jactas de eso, no te enorgulleces de eso). He bajado unas cuantas veces antes de lo normal y me he encontrado contigo de rodillas, orando. Sé que es así como empiezas tu día.

¡Y esas cosas son enormes para mí! No es que ninguno de nosotros sepa todo lo que hay que saber; quiero decir, ¡los dos desearíamos saber mucho más sobre la Biblia! Pero tener un esposo que tú sabes que quiere conocer a Dios y quiere conocer Su Palabra, ¡eso es algo grande!

Te diré que otra cosa que me hace desear afirmar y alentar tu liderazgo es el hecho de que lo haces (y para nosotros es el comienzo y el final de cada día, pero podría ser en cualquier momento), solo tomas mi mano y comienzas a orar. No son grandes, largas oraciones teológicas, ni profundas.

Quiero decir, por la noche aunque te estés quedando dormido, y es un ejercicio de autodisciplina orar a veces porque estás muy cansado. Pero te detienes y oras por nuestra familia, oras por mí. Oras por mí en la mañana (y apenas estoy despierta) pero tomas mi mano y oras que el Señor me llene de Su Espíritu Santo y por la bendición de Dios sobre mí y das gracias al Señor «por tu preciosa esposa» y esas pequeñas cosas me llenan de gozo y no es algo del otro mundo.

Puedes sentirte intimidado (como creo que quizás algunos hombres se sienten), pero estoy muy agradecida de que estés dispuesto a dar un paso adelante, y eso me hace desear honrarte, respetarte y elevarte aún más.

Robert: ¡Wow! Bueno, con el debido respeto a mi preciosa esposa, conocida en todo el mundo como maestra de la Biblia, le temo a Dios más de lo que te temo a ti.

Nancy: ¡Wow! Por eso te amo.

Dannah: ¡Wow!

Robert: Y de lo que acabo de hablar, un hombre por temor a la reacción de su esposa a las cosas o de cómo tomará este mensaje, pero hay un mayor temor y respeto y es a Dios. ¡No me atrevería! Pasopor el estudio todas las mañanas y pienso: El Señor me está esperando. Lo respeto demasiado para seguir de largo y no tener mi tiempo con Él. Y esa es una decisión. Si estás tomando una taza de café con tu esposo, le dirías: «Toma la decisión». Cada cambio en la vida comienza con una decisión, una sola decisión hoy y luego otra mañana, y luego el día siguiente».

Entonces, ¡tú decides!, es tu decisión, mirando a los ojos de tu marido, suplicándole, diciendo: «Tomemos una decisión». Esto no es algo del otro mundo, como dijiste. Esta es una decisión que puedes tomar, ¡y afectará todas las áreas de tu vida!

Así que nuevamente, te amo y te admiro y te respeto, pero le temo a Dios más de lo que te temo a ti.

Nancy: ¡Y eso me encanta!

Robert: Entonces Nancy, tú hablas de esa «hora cero». La gente me molesta porque sabe que me voy a dormir antes que la mayoría de los mortales. La verdad es que ese asunto de levantarme de madrugada es una confesión. No estoy orgulloso de eso, es más bien una confesión.

Y te preguntarás, ¿qué tipo de confesión? Es confesar que sé que mi vida se saldrá del carril si no lo hago.

Soy un hombre quebrantado, pecador, y sé que si no tengo ese tiempo en la mañana, estaré en serios problemas. Para mí es importante esa hora cero, ese tiempo con el Señor en la Palabra y la oración.

Dannah: Tal vez estás escuchando y estás diciendo: «Vaya, mi matrimonio no se parece en nada al de Nancy y Robert». Te diría que Bob y yo probablemente caeríamos en esa categoría. Estamos creciendo, estamos aprendiendo. Creo que es por eso que Mentiras que los hombres creen fue tan poderoso en mi vida como mujer.

Pude ver dos cosas: En primer lugar, Bob realmente me valora y valora la relación conmigo, pero a veces la forma en que interactúo con él lo hace temeroso de liderar. ¡Y lo siento! Lo siento mucho Bob, porque sé que eso es cierto.

Y tal vez tú estás escuchando, y eso suena como tu matrimonio. ¿Sabes qué? Detente ahora mismo. Detén el programa ahora y pídele perdón a tu esposo. . . y déjalo guiar.

Nancy: Permítanme decirles algo, eso sucede también en nuestro matrimonio. Tenemos que detenernos, hacer una pausa y decir: «Mira, no estamos en la radio aquí y no estamos escribiendo un libro; esta es la vida real». Robert vino a mi estudio la otra noche y habíamos tenido un... hasta se me olvidó lo que era en este momento, un malentendido sobre algo.

Y en cuestión de minutos estaba arrodillado ante mi silla en mi estudio diciéndome: «No me comuniqué bien. No fui amable; no estuvo bien. Por favor, perdóname». Lo que hace que nuestro matrimonio sea realmente dulce no es que ambos seamos dulces, porque gran parte del tiempo, ¡yo no lo soy! Y Robert diría lo mismo de él.

Pero lo que hace que nuestro matrimonio sea dulce es que seguimos yendo a la cruz. Continuamos reconociendo cuando lo arruinamos, y cuando hemos sido engañados, y cuando no hemos tomado decisiones por el bien del otro. Luego volvemos y hablamos, justo lo que estás haciendo ahora mismo con Bob, Dannah, solo decimos: «Dios me ha mostrado esto. . .»

Y ese es el evangelio. ¡Es que Él redime el caos y el conflicto. . . y las personas rotas, caídas, pecadoras! No es que Él ayuda a las personas cuyas vidas están en orden, ¡porque nosotros no la tenemos en orden!

Robert: Es como la espontaneidad en los evangelios; la mujer que vertió ungüento costoso en los pies de Jesús. Si ella lo hubiera pensado, no lo habría hecho. Pero ella tenía el impulso de servir a Jesús de esa manera, y lo hizo. Ella lo hizo.

Una vez más, si estuviera mirando a tu esposo y estamos sentados a la mesa con un café en mano, le diría, «¡ hazlo! Tienes ese sentir en tu espíritu, necesitas tener esa conversación con tu esposa. Solo hazlo, no esperes. No hay razón para esperar».

Dannah: Nancy, digamos que hay una pareja escuchando en este momento. Ambos tienen un gran corazón, y lo que hemos estado diciendo resuena mucho. El hombre se siente controlado por la mujer y él tiene el deseo de complacerla; le tiene miedo. ¿Cuál es tu consejo para la mujer, para que pueda hacer que su esposo se sienta en un ambiente más seguro?

Nancy: Bueno, creo que de lo que estamos hablando aquí, es que todos tenemos cosas en nuestras vidas y en nuestros matrimonios donde nos quedamos estancados. Donde la relación y la interacción no es saludable. Quiero decir, incluso los matrimonios realmente buenos, los mejores matrimonios que conozco, tienen estas temporadas en que las cosas no andan bien. No saben bien lo que les ocurre, se desconectan, se comunican mal y tienen deseos y anhelos insatisfechos.

Hablamos con las mujeres todo el tiempo en este programa y la mayoría de nuestros recursos, todos nuestros recursos virtuales, están diseñados para mujeres, para alentarlas a ser un lugar seguro. Animo a las mujeres a que lean Mentiras que las mujeres creen si aún no lo han leído.

Tenemos muchas transmisiones que tratan con mujeres en un matrimonio con un hombre que tal vez no anda con el Señor o programas sobre nuestras expectativas, con las que tenemos que lidiar como mujeres. Estas son cosas de las que hablamos todo el tiempo.

Pero mientras tenemos a nuestros caballeros aquí hoy, creo que es una gran oportunidad para ustedes, Robert y Bob, de tener la oportunidad de dar esperanza y ánimo a los hombres que sienten que no pueden estar a la altura, que se sienten controlados, o lo que sea. (No quiero ser la que te diga lo que piensan los hombres o lo que están experimentando).

Pero mientras piensas en algunas de estas mentiras que los hombres creen, ¿cómo se animan a ustedes mismos? ¿Cómo animas a un hombre que está luchando sobre cómo dar los próximos pasos para sentirse en un lugarmás pleno, más seguro?

Robert: Bueno, comienza con lo que hablamos antes, y eso es animar a los hombres día tras día a pasar tiempo con el Señor personalmente en Su Palabra. Hay muchos libros devocionales maravillosos que pueden leer, que les ayudarán a navegar por este libro de enormes proporciones llamado la Biblia.

Y luego, debes tener un amigo, alguien que conozca tu corazón lo suficiente como para poder afirmarte, y que te conozca lo suficientemente bien como para poder decirte: «Jumm. . . ¡Eso suena muy raro! Como, ¿por qué piensas eso?» Alguien que te ama lo suficiente como para poder hablarte así.

Entonces, por supuesto, ir a la iglesia es sumamente importante. Ahí es donde están las personas que están disponibles para amarte. Si tienes hijos, es donde los traes para que puedan ser influenciados por «adultos» que los aman; que no son sus entrenadores, sus maestros, que no les van a decir: «¡Siéntate derecho!» «¡Da una vuelta!» Los aman desinteresadamente.

Recientemente escuchamos la historia de un joven en la iglesia que se hizo amigo de un adulto que lo amaba, y lo llevó a conocer al Salvador como resultado de su amistad. No era su padre, ni su entrenador, ni su maestro, simplemente era un adulto que le amó.

Así que participa con tu esposa en algo de eso. Sabes, Bob dijo anteriormente que a veces un hombre se siente intimidado porque su esposa pasa más tiempo en la Palabra que él, ella es más elocuente acerca de las cosas de la Biblia, por lo que podría sentirse corto al hablar de ese tema. Cuando ella le hace una pregunta sobre lo que está meditando, el piensa: «¿Eso se encuentra en el Antiguo Testamento o en el Nuevo Testamento?» Entonces él se siente realmente fuera de lugar.

Creo que la gracia que una esposa le otorga a su esposo es cuando ella le afirma ahí donde él se encuentra, y lo alienta a seguir creciendo hacia donde debe estar. Todas esas cosas son importantes.

Tú lo dijiste. Todos los matrimonios luchan con esto. Tienes a dos personas pecadoras tratando de hacer lo mejor que pueden.

Nancy: Y una de las mayores diferencias es que son simplemente un hombre y una mujer…

Robert: Absolutamente. Eso es suficiente, ¿no? Pero entonces, cubres eso con la gracia, con la justicia que viene de la cruz. Estamos ante Él y el uno ante el otro, redimidos, realmente perdonados, ¿cierto? Nuestros pecados ha sido perdonados y hemos sido reconciliados con nuestro Padre. ¡Eso hace una gran diferencia entre tú y yo, si tenemos ese tipo de unidad!

Dannah: Mi corazón se entristece un poco ahora mismo por la mujer que escucha y dice: «Sí, pero Nancy, tienes un marido que ama al Señor». Dannah, puede que tu matrimonio no sea perfecto, pero tienes un esposo que ama al Señor... y ella no. Quizás ella tiene un esposo que profesa ser creyente, pero él realmente se resiste a estar en la iglesia.

Robert, esa es una de las mentiras sobre las que escribes en el primer capítulo, en el capítulo, Mentiras sobre Dios. Dices que una de las mentiras que los hombres creen es: «¿Iglesia? ¡Puedo ir o no ir, no me interesa ese tema!» ¿Cuáles son algunas de las excusas que ves sobre por qué los hombres se desligan de la iglesia? Habla con la mujer que en este momento está diciendo: «Wow, realmente solo deseo que mi esposo vaya a la iglesia conmigo».

Robert: Estoy hablándole a la esposa: Usa declaraciones usando «yo», no hables de «tú», al hablar acerca de por qué es importante para ti. Hazle saber, pero ten cuidado. Sé amable, persuasiva y no te des por vencida. Amiga, debes recordar, ¿cuántas historias conoces de mujeres que fueron incansablemente fieles orando por sus esposos?

Nancy: Pero pacientes a la vez, esperando en el Señor.

Robert: Humildes, pacientes, viviendo el fruto del Espíritu. Ayúdale a que lo desee para darle algo que él quiera, no lo obligues a hacer algo que él debería estar haciendo. Hay una gran diferencia entre esas dos cosas. Y el Señor sabe. El Señor no está diciendo: «Bueno, ¡esto me sorprende, esta relación!»

Él nos tiene donde Él nos tiene, y es Su propósito en nuestras vidas. No sabemos por qué, necesariamente. No tenemos que saber «por qué», simplemente confiamos en Él. Pero amorosamente dile a tu esposo: «Significaría mucho para mí…» –escoge algunas razones– «…si podemos adorar juntos en el día del Señor». Lo que debes comunicarle es que está sucediendo algo especial y quieres que él sea parte de eso.

Nancy: Por ejemplo, a veces los hijos o los nietos tienen participaciones especiales en la iglesia.

Robert: Los hijos o los nietos cantarán, ¿No pasa eso en la iglesia, hay actividades relacionadas a la vida de la iglesia? Y eso es bueno. Me encanta cuando la iglesia está llena parejas de esposos cuando sus hijos o nietos están cantando. Esa es la excusa perfecta y tú quieres decirle al pastor: «Ahora, manténgase alerta, porque habrá muchas visitas», o durante la Pascua, o la Navidad, y vive la vida. Dale a tu esposo algo que realmente le encantaría.

Bob: Yo también diría que uses a un amigo de confianza. Muchas cosas suceden en comunidad, así que pregúntale a un amigo, un amigo mutuo, «oye, ¿podrías acercarte a mi esposo? ¿Podrías invitarlo a alguna actividad? ¿Podrían ir juntos a practicar algún deporte? ¿Podrías hacer algo que no sea en la iglesia hasta que él construya una amistad donde pueda entonces ser invitado a la iglesia? «Porque a veces la esposa no está en la mejor posición para lograr esa meta». Es como Dannah y yo, tuvimos que encontrar mentores para nuestros hijos porque hay momentos en sus años de adolescencia en los que no somos a quienes más escuchan necesariamente.

Robert: (El Adolescente pensará:) «Sé que estás hablando, papá, ¡pero mi radio no está en tu estación!» Oh, sí.

Bob: Sí.

Dannah: Sabes, no solo son los hombres no cristianos los que se sienten incómodos en la iglesia. Mi experiencia es que estoy asesorando mujeres cristianas con esposos cristianos que dicen: «Soy cristiano. Amo a Dios. Quiero ser el líder cristiano de mi casa, pero no me estoy conectando con la iglesia. Así que me voy a rendir».

Nancy: ¿Sabes qué, Bob? Te he visto a lo largo de los años, a ti y a Dannah. Aparte de tu trayectoria personal y tu relación de pareja, te he visto unirte a la comunidad y necesito otros hombres y pastores sabios y a sus esposas.

Hay algo acerca de la necesidad. Hay algo incluso, para todos nosotros, sobre el fracaso o el vacío o la soledad o simplemente la necesidad. Dios crea en nuestros corazones ese vacío que nos impulsa a darnos cuenta de que necesitamos el cuerpo de Cristo.

No creo que debamos hacer de «asistir un domingo específico al servicio de la iglesia», un punto al que debamos aferrarnos hasta tener una discusión mayor. El punto es orar para que Dios produzca en ambos un mayor amor por Cristo, un amor por su pueblo; el sentir de que necesitamos del pueblo de Dios y que no podemos sobrevivir solos.

Así que, como mujer, creo que no podemos hacer que el síntoma de la superficie sea el problema principal, pero podemos decir: «¿Qué está haciendo Dios a un nivel más profundo?» «¿Y qué quiere hacer Él en mí que producirá mayor hambre y sed en el corazón de mi marido?

Bob: Quiero reiterar que es importante ir a la iglesia y me gusta ir a la iglesia. Disfruto las relaciones en la iglesia. Hay diferentes cosas que obtengo cuando voy a la iglesia. Así que tengo que comprometerme con la gente y colaborar.

Dannah es totalmente lo contrario. Ella consideraría que no está haciendo mucho cuando está con personas. Y así, parte de esto se basa en la personalidad, que otras personas me ayudan a profundizar en la Palabra, para alentar mi tiempo personal en la Palabra.

Robert: Eso es bueno.

Aquí les dejo un pequeño secreto: La mayoría de las iglesias cuidan a los niños pequeños. Así que considéralo como una cita. Nancy te diría que nos encanta sentarnos juntos en la iglesia. Ahora, esta es una confesión. No soy un gran fan de la música cristiana contemporánea. No soy un gran fan. No tengo CD, no tengo descargas de mp3 de música cristiana contemporánea.

Bob: ¡Habrías sido fanático en los años 1800! (Risas) Pero. . . tengo una hora y veinte minutos, con mi novia. Nos sentamos muy cerca el uno del otro, ¿verdad, cariño? Disfrutamos cuando nuestro pastor abre la Palabra. Nos sentamos allí, ya sea con una copia digital o física de nuestras biblias, y eso nos encanta. Y cuando vamos conduciendo de la iglesia a casa hablamos: «¿Escuchaste lo que dijo acerca de tal y tal cosa? ¿Cómo es que . . .?» Y comienza una conversación. Entonces, es como una cita.

Nancy: Y conectarse con otras personas de la iglesia, porque no todos tienen un compañero para sentarse al lado. Cuando estaba soltera, ese era uno de los momentos más solitarios de mi semana.

Robert: Sí, claro que sí.

Nancy: Sé que lo es para muchas otras personas. Así que cuando estamos allí estamos conectándonos (lo llamamos nuestro ministerio de pasillo) con personas que son estudiantes universitarios, viudas, parejas mayores y personas solteras y lo estamos haciendo juntos; estamos orando juntos por personas que simplemente expresan una necesidad. Así que estamos recibiendo, pero también estamos invirtiendo en otros.

Robert: Mientras más hago eso contigo, más razón tengo para ir a la iglesia.

Dannah: Robert, terminemos este programa dándole esperanza a la mujer de hoy que cree que su esposo querrá ir a la iglesia con ella, que cree que su esposo puede llegar a ser creyente, porque aún no conoce el Señor. ¿Podrías orar por esa mujer que se siente un poco sola al escuchar esta conversación que acabamos de tener?

Robert: Oh, me encantaría.

Padre, oro por el hombre que podría estar escuchando ahora, cuya única razón para escuchar es que su esposa le dijo: «Esto será realmente importante para mí, ¿harías esto?» Y tal vez su mente haya vagado, o sacó su teléfono celular, o le está enviando un mensaje de texto a alguien.

Así que oro por él en estos momentos. Oro para que Tú, por un milagro del Espíritu Santo, le des a mi voz la oportunidad de comunicarse con su corazón. Oro para que le des a él, a este hombre, a este amigo mío al que aún no conozco, el valor de levantarse de su letargo y de salir adelante.

Ruego que también se dé cuenta de que Tu Palabra es verdad, y que a través de tu Espíritu Santo nos hablas en las grietas y en los pliegues de nuestros corazones donde no hemos permitido que nadie entre. Esos lugares secretos que nadie conoce. Es en ese contexto que Tú nos amas.

Y así, te adoramos y te agradecemos. Oro para que traigas transparencia, no solo a mi corazón y al corazón de mi amigo Bob, sino a los corazones de los hombres que están escuchando hoy. Oro para que les des a sus esposas la alegría de ser un lugar seguro para ellos, para que su esposo se sienta cómodo expresándole quién es realmente: sus miedos, sus inquietudes, sus preocupaciones. Oro para que de nuevo, el poder de Tu Espíritu Santo una los corazones y nos des la verdad que nos hace libres.

Padre, también oramos por esa mujer que está escuchando este programa y se siente sola o se siente abandonada o desamparada. Te pedimos que en Tu gracia, Tu Espíritu sea con ella y la fortalezca. Esto te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Nancy: Gracias por esa oración, cariño, y estoy muy agradecida de que hayas escrito este libro. Sé que fue un trabajo de amor. De dar el todo por el todo hasta que completaste el proyecto. ¡Y ahora está aquí! ¡Felicidades!

Robert: Gracias.

Nancy: Y estamos celebrando el nacimiento de este libro, en español. Creo que muchas de nuestras oyentes quieren tener la oportunidad de leerlo o regalárselo a su esposo—saben que le interesará. Y Robert, como te he escuchado decir antes: No bombardees a tu esposo o a tu hijo o… a quien sea. Mejor compártelo. Habrá hombres escuchando que querrán obtenerlo. Tal vez haya grupos pequeños de hombres que quieran hacer el estudio juntos.

Dannah: Así es.

«Mentiras que los hombres creen y la verdad que los hace libres», está ahora disponible en español. Búscalo en la sección «Tienda», en AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Y retomaremos esta conversación mañana. Te invitamos a que nos acompañes nuevamente aquí en Aviva Nuestros Corazones. Y recuerda que puedes pedirle a tu esposo, a tu hijo o a tu padre que te acompañe y se una a esta conversación.

Annamarie: Caminando en la verdad juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca de los oradores

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

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