Aviva Nuestros Corazones Podcast

En busca de una novia

Annamarie Sauter: Imagina una boda tradicional: La novia camina por el pasillo hacia el novio, quien la espera frente al altar.

Cuando Nancy Leigh DeMoss y Robert Wolgemuth planificaron su boda, él quiso hacer un cambio en esa tradición.

Robert Wolgemuth: Quiero que te detengas a la mitad del pasillo, y yo te voy a buscar. No quiero esperar. No quiero estar ahí parado diciendo: «Bien, voy a quedarme aquí, pasivamente esperando a que llegues al altar. No, yo quiero ir por ti».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

El libro, «Mentiras que las mujeres creen», ha tenido un gran impacto en las vidas de las mujeres que lo han leído, y ya se han vendido más de un millón de copias. Luego de escribir este libro, Nancy fue coautora del libro «Mentiras que las jóvenes creen», junto a Dannah Gresh. Hoy Nancy y Dannah están aquí con nosotras, muy entusiasmadas, para hablarnos sobre un nuevo recurso que forma parte de esta «familia» de libros.

Dannah Gresh: Nancy, tengo en mis manos una copia de «Mentiras que los hombres creen».

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Puedes creerlo?

Dannah: Apenas puedo creerlo, pero es verdad.

Nancy: Llevamos tanto tiempo esperando este libro, y ahora por fin, aquí lo tenemos.

Dannah: Este es el libro que mi esposo me ha estado diciendo que necesitaba ser escrito desde el 2008. Por eso lo traje hoy conmigo.

Nancy: Bienvenido, Bob.

Bob Gresh: Es bueno estar aquí.

Nancy: ¿Es la primera vez que nos visitas aquí en Aviva Nuestros Corazones?

Bob: Sí, es mi primera vez. De hecho, es la primera vez que estoy en el estudio.

Nancy: ¡Wow! Ustedes han sido amigos míos y de mi esposo Robert desde hace ya mucho tiempo.

Hoy también tenemos aquí con nosotros a Robert, quien escribió este libro, y hablaremos más sobre eso en un momento. Y como Robert estaría aquí, le pedimos a Bob que también se uniera a nosotros. Porque estamos hablando de Mentiras que los hombres creen, y pensamos que necesitábamos más hombres aquí en el estudio.

Bob: Es bueno ser el esposo de Dannah. Tengo todo tipo de oportunidades.

Dannah: Bob me decía constantemente, «alguien debe escribir Mentiras que los hombres creen, pero, ¿quién podría ser? ¿Quién podría unirse a Nancy y escribir acerca de eso?»

Nancy: Las personas han hecho esa pregunta durante años. «¿Cuándo van a tener una contraparte masculina para el libro Mentiras que las mujeres creen

Y yo decía: «Bueno, ¡estoy segura de que no seré yo quien escriba ese libro!»

Dannah: Y luego vino Robert. (Risa)

Nancy: Y luego llegó Robert… Hola cariño.

Robert: Hola Nancy. Ciertamente es un placer estar aquí contigo. ¡Siempre lo es!

Nancy: A lo largo de los años hemos hablado de diferentes hombres que pudieran haber escrito el libro del que estaremos hablando hoy, y por alguna razón, no sucedió. Y luego llegaste tú y estábamos conociéndonos como pareja...

Robert: Estábamos conociéndonos.

Nancy: Y empezaste a leer el libro Mentiras que las mujeres creen.

Robert: ... Para conocerte mejor.

Nancy: Y yo también estaba leyendo uno de tus libros, uno que habías escrito años atrás, sobre la familia, también para conocerte mejor.

Robert: Eso es correcto.

Nancy: Pero ninguno de los dos sabía que estaba leyendo un libro escrito por el otro.

Robert: No lo sabíamos. Qué conveniente es leer un libro que tu posible prometida escribió. Y así… página tras página decía para mis adentros, «¡esta es una mujer increíble!»

Nancy: ¡Y yo decía mientras leía tu libro… «este es un hombre increíble!» De este modo, un autor conoce al otro autor.

Robert: Oh, eso es así.

Nancy: De hecho, durante el tiempo en que fuimos novios, hablabas de las mujeres que venían a nuestras conferencias y que escuchaban Aviva Nuestros Corazones y que habían leído mis libros, y me preguntabas: «¿y qué de sus esposos?»

Robert: Sí. Así que «Charlie» estaba en casa viendo televisión —tal vez cuidando a los niños, y su esposa vuelve de una conferencia Mujer Verdadera, y ella está llena de toda clase de información estupenda.

Parte de esa información sería más efectiva si él estuviera en la misma página que ella, ¿cierto? Así que ella entra por la puerta, y él se levanta, la besa para darle la bienvenida a su casa, y ella viene llena de toda clase de información nueva y emocionante, pero ¿quién le va a decir a él todo lo que ella acaba de aprender?

Así que estábamos cenando en un restaurante italiano en Orlando, Florida, y dije: «Alguien necesita escribir algo que los hombres puedan leer y les dé una idea de lo que les estás hablando a las mujeres en las conferencias Mujer Verdadera, de lo que estás transmitiendo día tras día en Aviva Nuestros Corazones».

Nancy, creo que dijiste, «bueno, alguien tiene que escribir ese libro». Y levanté mi mano... y el mesero se acercó y dijo: «Sí, ¿puedo ayudarle?» (Risa)

Le dije: «¡No, no! Solo estaba respondiendo a lo que mi amiga, esta hermosa mujer sentada aquí, acaba de decir». Lo supe en ese momento… no recuerdo haberlo pensado nunca antes, pero tenías razón. Un hombre tenía que escribir este libro.

Y así, en ese momento, cuando nos estábamos conociendo, pensé, «¿no sería genial escribir un libro que sea el compañero, la contraparte de «Mentiras que las mujeres creen?». También está el libro «Mentiras que las jóvenes creen», y pronto tendremos también, «Mentiras que las niñas creen». Esta familia de libros.

Así que es un privilegio poder ser el autor de este libro. Estoy muy emocionado.

Nancy: Así que es una familia de libros de mentiras que hemos creído. Y Dannah, tú y yo hemos estado involucradas en esto durante años.

Dannah: Sí.

Nancy: Y Bob ha sido parte del desarrollo de estos diferentes libros de mentiras. Y ahora tener a Robert como parte de esta familia… y los cuatro somos realmente buenos amigos.

Dannah: Sí, así es.

Robert: Correcto.

Nancy: Hemos desarrollado juntos gran parte de las ideas detrás del concepto de las mentiras, y lo que es más importante, la verdad que libera a las personas.

Dannah: Sí.

Nancy: Bob y Dannah, ambos estuvieron involucrados con nosotros en el diseño y la planificación de este libro.

Dannah: Así es.

Nancy: Se siente como si estuviéramos anunciando un nacimiento, estamos celebrando un nacimiento.

Bob: Eso es correcto.

Dannah: Una celebración.

Robert: Sí.

Dannah: Y lo que Robert dijo hace un instante, creo que es importante. Dijiste que leíste, «Mentiras que las mujeres creen» para poder conocer mejor a Nancy.

Robert: Así es.

Dannah: Y no es que seas el único hombre que pueda obtener discernimiento acerca de las mujeres al leer este libro, ya que Nancy es la autora.

Robert: Eso es muy cierto.

Dannah: Hemos escuchado de muchas mujeres que han leído «Mentiras que las mujeres creen». Sus esposos también lo leyeron y dijeron...

Nancy: … «Me ayudó a entender mejor a mi esposa, me ayudó a alentarla mejor, a bendecirla y a servirle».

Quizás las que nos escuchan hoy piensan, «¿por qué estamos hablando de Mentiras que los hombres creen en este programa para mujeres?» Bueno, es porque pensamos que no solo los hombres van a disfrutar la lectura de este libro—tu esposo, tu papá, tu hermano, tu hijo, un amigo, quien sea…sino que también las quiero animar a leer este libro.

Robert, yo lo leí y puedo decir que realmente me fue útil para entender mejor cómo Dios hizo a los hombres, cómo ustedes están cableados, y cómo puedo amarte, animarte y bendecirte.

Robert: Así me pasó con la lectura de «Mentiras que las mujeres creen», que genera preguntas como: «¿Es eso realmente cierto? ¿Es así como te sientes? ¿Es así como enfocas este tema?» Y tú dices, «sí, así es en realidad». Es excelente para comenzar conversaciones.

Mi esperanza, sueño y oración es que las mujeres puedan ponerse en el lugar de sus esposos. Tal vez lo lean primero, o compren su propia copia, y este les dará una mejor perspectiva sobre cómo exactamente piensan y sienten sus esposos.

Dannah: Sí. Esa es la razón por la que hemos invitado a nuestros esposos— a los dos— a esta mesa hoy, para debatir este libro con mujeres.

Invitamos a las que nos escuchan a que vayan a buscar a sus esposos ahora mismo. (Risa)

Nancy: Creemos que sería muy bueno que las parejas escuchen juntas.

Dannah: Sí. Esta sería una buena transmisión para escucharla juntos. Así que los hombres están invitados hoy y durante los próximos días a escuchar a Aviva Nuestros Corazones.

Robert: ¡Sí! Adelante hombres.

Dannah: Robert, tienes unos zapatos grandes que llenar. El libro «Mentiras que las mujeres creen» realmente ha superado las expectativas de todos.

Robert: Como un millón de copias vendidas.

Dannah: ¡Un millón de copias!

Robert: Y aumentando.

Dannah: El E.C.P.A. (La Asociación de Editores Cristianos en los Estados Unidos) le otorgó el Premio de Platino.

Eso representa un millón de mujeres cuyas vidas han sido transformadas por palabras impresas en las páginas de un libro.

Robert: Así es. Eso es asombroso.

Dannah: Nancy, ¿podríamos decir que estas mujeres tomaron este libro, básicamente por las emociones que venían como evidencia de que a lo mejor en el fondo había una mentira?

Nancy: Bueno, es interesante …cuando nos fijamos en el índice de cualquiera de estos libros, hay 40 mentiras en diferentes categorías, como: mentiras que las mujeres creen acerca de sí mismas, acerca de Dios, acerca del pecado. Hay categorías similares en el libro de los hombres. Y una de las cosas que he escuchado de muchas mujeres, al ver el índice y leer esas mentiras, es que pensaron: «Yo no creo esas mentiras».

Creo que muchos de nosotros haríamos lo mismo, «yo no creo creer eso». No creemos conscientemente algo como, «Dios no es realmente bueno». Pero a medida que vemos lo que hay bajo la superficie, cómo nos sentimos, cómo reaccionamos, cómo respondemos a las circunstancias que están fuera de nuestro control... Simplemente profundizamos un poco y nos damos cuenta… Muchas de estas mujeres regresaban y decían: «Al leer este libro, me di cuenta de que realmente he estado creyendo muchas cosas que no son verdaderas, y no lo sabía».

Dannah: Sí.

Nancy: Así que creo que esa es una de las cosas que Dios ha hecho con este libro, usarlo para abrir los ojos de muchas, y creo que lo mismo va a suceder con «Mentiras que los hombres creen».

Dannah: Entonces, ¿dirías que más que lo que una mujer dice creer, son las emociones que ella siente y la forma en que actúa, la mejor evidencia de si ella cree alguna de las mentiras que mencionas en el libro?

Bob: Déjame confesarte que una de las cosas que me impresionó del libro fue el concepto de la ortopraxis, que sería una muy buena pregunta de trivia.

Robert: Lo sería de verdad. (Risa)

Bob: Y fue increíble para mí leer eso, y creo que es de eso que estamos hablando. ¿Verdad, Robert?

Dannah: ¿Qué es la ortopraxis?

Robert: La ortopraxis es poner el pensamiento y los sentimientos a la par. Esto afecta la forma en que actúas, lo que realmente haces con la información que entra a tu cabeza. Me divertí con esa palabra en el libro. Creo que llamé a esa sección del libro, «La ortopraxis es lo máximo».

Así que tú y yo procesamos cosas, y todo se transmite en la forma en que actuamos, Aquello que realmente hacemos: pensamos, sentimos, actuamos.

Bob: Así que respecto al punto de Nancy, yo podía leer las mentiras y pensar, «yo no creo eso». Pero me siento de esa manera... y eso es lo que realmente estoy creyendo.

Dannah: Sí.

Robert: Eso es correcto.

Nancy: O actúo como si eso fuera lo que realmente creo. Es decir, ninguno de nosotros dice ser ateo, pero cuántos de nosotros en una situación de prueba, vivimos como si no hubiera Dios porque estamos abrumados con lo que nos está sucediendo, por el miedo.

Robert: Sí, así es.

Nancy: Creo que para nosotras como mujeres, muchas veces —y no podemos ignorar esto— el camino para estas mentiras pueden ser nuestras emociones, cómo nos sentimos. Y Robert, creo que al desmenuzar este libro, parece que el camino para los hombres es más la forma en que piensan.

Robert: Sí. Y las decisiones conscientes que hace un hombre cuando desobedece a Dios, cuando desobedece lo que sabe que es verdad...

Vayamos al jardín del Edén. De hecho, la portada del libro tiene una manzana con dos mordidas, y esa parte fue divertida. Tú, Dannah y Bob, nos ayudaron con ese diseño.

Nancy: Porque el libro de las mujeres solo tiene una mordida.

Robert: Una mordida, así es. Así que, «¿quién tomó el segundo bocado?»

Aquí tenemos una persona, en este caso un hombre, Adán. Él sabía, porque Dios le habló del fruto. Dios le habló a Adán sobre el árbol y el fruto. Así que lo que sea que Eva supo, lo supo por Adán. Él sabía con certeza cuál era la ley de Dios. Sabía lo que pasaría si desobedecía.

Pero de alguna manera, y creo que esto es algo realmente importante que un hombre debe entender, y también que su esposa lo entienda. Él va a tomar la decisión de hacer algo que está mal, y en su mente dirá: «Lo resolveré. Lo voy a solucionar. Cruzaré ese puente cuando llegue allí. Algún día podré solucionar este problema que estoy creando ahora».

De hecho, no hace mucho me senté con un hombre que había arruinado su vida en gran manera, y ni una sola vez me dijo que no sabía lo que estaba haciendo cuando hizo lo que hizo. Quizás piensas, «bueno, ¿por qué no simplemente dice, no?» Porque un hombre se dice a sí mismo, «lo solucionaré».

De hecho, cuento la historia de cuando Nancy y yo estábamos saliendo. Aquí tenemos una mujer de 57 años —piensa en esto por un segundo— que ha vivido soltera, y ahora este hombre está entrando en su vida, y ella está tratando de procesar las cosas. Nancy es una persona muy reflexiva e inteligente. Y entonces ella está pensando algo como, «ok, entonces, ¿cómo lucirá el fregadero de la cocina? ¿Cómo se verá el lavamanos del baño? ¿Qué serán las mañanas y las noches?» Ella es una persona nocturna, se queda despierta hasta altas horas de la noche.

Dannah: Sí, es cierto.

Robert: Y yo soy una persona diurna, una persona que se levanta por la mañana antes del amanecer.

Dannah: Permíteme definir eso solo un poco... Cuando tú te despiertas, eso no es mañana. Todavía es de noche. (Risa)

Robert: ¿Podemos cambiar de tema? (Risa)

Dannah: Es temprano, temprano, temprano.

Robert: Pero teníamos que resolver eso.

Nancy: Y en mi cabeza yo pensaba, «¿cómo va a funcionar esto?»

Y Robert decía, «ya veremos».

Robert: Lo resolveremos.

Nancy: Y yo pensaba, «pero ¿cómo va a funcionar esto?»

Robert: Ahora, de alguna manera, no hay forma de saberlo hasta que lleguemos ahí.

Nancy: Claro.

Robert: Así que tengo que decir, «ya veremos».

Bob: ¿Lo resolvieron?

Robert: Sí. En algunos casos.

Nancy: Lo estamos resolviendo.

Robert: En cada matrimonio hay cosas perpetuas, cosas que enfrentarás todas las semanas de toda tu vida matrimonial. No desaparecen. Están ahí.

Así que tan recientemente como anoche, estaba fuera de la ciudad. Llamé a mi esposa, a ella le encantan las videollamadas.

Nancy: ¿Puedo decir la hora a la que me llamaste, cariño?

Robert: Te mostraré... No, mejor no.

Dannah: Sí, deberías mostrarlo.

Robert: Alguien va a publicar su comentario de burla en Instagram.

Nancy: Tuviste un día largo.

Robert: Tuve un día largo.

Nancy: Pero eran como… las 8 de la noche.

Robert: Sí, hora del este. Pero me sentía como si estuviera en Londres, y estaba muy cansado, eran ocho o siete horas adelantadas.

Nancy: No había razón para hacer una videollamada porque tú no podías ni abrir los ojos a esa hora. (Risa)

Robert: Espera un minuto, esto se ha convertido en una trampa. ¿Qué pasa con esta conversación?

Nancy: Pero puedo decir que tu corazón estaba todo ahí. Yo te dije, «hay algo que quiero decirte, pero estás tan soñoliento». Y tú dijiste, «¡despertaré!» Porque querías oírlo.

Robert: Lo hice. Eso fue lo que dije.

Así que este es el tipo de cosas con las que tienes que seguir trabajando, porque por lo general no voy a convertirme en una persona nocturna. Ahora, Nancy afirmaría el hecho de que ha habido muchas ocasiones en los últimos tres años en que me he quedado hasta muy tarde con amigos o lo que sea. Pero cuando estábamos saliendo dije, «vamos a solucionar esto», y creo que fue bueno decir eso.

Pero si estoy haciendo algo que sé que no debería hacer, y uso la excusa, «vamos a ver, lo voy a solucionar. Algún día podré resolver esto. Cruzaré ese puente cuando llegue allí», podría meterme en graves problemas.

Veo las vidas de los hombres —y no estoy en plan de juzgar, soy un pecador salvado por gracia. Pero veo las vidas de hombres– un pastor, quien sea, un líder cristiano, que destroza completamente su vida... Y sabes que sabían lo que estaban haciendo.

Así que la primera parte del mensaje de «Mentiras que los hombres creen» es para los hombres. Quiero que asientan al leer y digan: «¿Sabes qué? Es cierto. No me engañaron sobre esta situación».

Nancy: Que es lo que el apóstol Pablo dice en 1 Timoteo capítulo 2, «Adán fue creado primero y luego Eva. Y Adán no fue engañado, pero la mujer fue engañada y cayó en transgresión» (v.14, parafraseado).

Robert: Sí.

Nancy: Ambos se convirtieron en transgresores, pero ella creyó una mentira.

Dannah: Ella creyó una mentira. Emocionalmente estaba cayendo en ese pozo.

Nancy: Pero el hombre lo hizo con los ojos abiertos.

Robert: Sí.

Nancy: Y sin embargo, Satanás es un mentiroso, y engaña a los hombres y a las mujeres.

Robert: Correcto.

Dannah: ¿Puedo decir que fue difícil para mí leer esto como esposa y como mujer? Necesitaba que citaras esta escritura de 1 Timoteo. Y también, trajiste la vida y el testimonio del apóstol Pablo que es muy importante para mí, porque dices que enfrentó la misma batalla que Adán enfrentó en el jardín.

Robert: Correcto.

Dannah: La cual, según Romanos 7...

Robert: De alguna manera, Romanos 7 es un capítulo reconfortante en la Biblia, porque me identifico con el apóstol Pablo. Él dice: «Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago». Entonces él se lo atribuye a, «es el pecado que vive en mí». ¿Correcto?

Pero la conciencia del pecado de un hombre es sistémica, una parte integral de quienes somos. Creo que será útil para una esposa, para una mujer en la vida de un hombre, leer y entender esto. Ella no necesita decirle, necesariamente, «está bien, sigue adelante, sigue haciendo cosas tontas».

Pero debe saber que la decisión que tomó su esposo fue consciente. Y a fin de cuentas él piensa que lo va a solucionar. La verdad es que muchas veces una esposa tiene que intervenir y ayudarlo a entender las consecuencias de esa decisión que él tomó conscientemente.

Bob: Sabes, Robert, esta es la primera vez que oigo esta perspectiva de la historia de Adán y Eva, y he oído mucho sobre la historia de Adán y Eva. ¡Es lo que hacemos! Yo me quedé impresionado porque no me daba cuenta de hasta qué punto hombres como yo hacemos cosas aun sabiendo que es pecado.

Siempre veía a Adán como pasivo, pero tal vez no lo fue. Tal vez, como dijiste: él sabía lo que estaba haciendo y pensó, «lo resolveremos».

Siempre se veía como: «Bueno, si Eva no hubiera hecho eso, Adán no habría pecado». Pero tal vez fueron los dos, y Adán simplemente... sabía que estaba mal y lo hizo de todos modos.

Dannah: ¿Crees que Adán estaba justo ahí, parado junto a ella, y escuchó la conversación que la serpiente y Eva tenían?

Robert: Sí lo creo. Ahora, a veces el marco de tiempo es difícil de desenredar en los recuentos bíblicos, pero creo que la secuencia de la conversación hace que parezca que sí estaba junto a Eva. Y en general los eruditos están de acuerdo en que Adán no estaba muy lejos de esa conversación, cuando Eva fue engañada por la serpiente.

De hecho, es interesante; me recuerda a Lucas 15. Una moneda se perdió debido al descuido de otra persona. Una oveja se perdió porque vagaba. Pero un joven fue a su padre, y en su cara le dijo: «Nos vemos. Me voy». Fue muy intencional. No había nada engañoso en lo absoluto.

Y tienes que creer que un joven que creció en ese tipo de hogar se habría dado cuenta de que estaba rompiendo las reglas, a pesar de que era el segundo hijo y no iba a conseguir tanto como su hermano mayor por la herencia. Él sabía muy bien que estaba haciendo algo necio.

Creo que lo que esto podría despertar en los hombres es un reconocimiento —y esto es realmente importante— de que donde te encuentras, es fruto de tu decisión.

Nancy: Es interesante, cuando vamos al libro de Romanos, hablando del apóstol Pablo, él coloca la responsabilidad firmemente sobre Adán, a pesar de que fue la mujer que tomó el fruto primero. Así que allí está la rendición de cuentas, como el jefe o la cabeza federal de esa casa. Y sin embargo, todo el punto en Romanos es —porque esto que hemos dicho podría ser un poco desalentador para las mujeres y los hombres— el punto en Romanos es que «donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia».

Robert: Así es.

Nancy: Así que ya sea «Mentiras que las mujeres creen» o «Mentiras que los hombres creen», ya sea por medio del engaño o simplemente poniendo a un lado las consecuencias, todo nos lleva de regreso a la verdad: Es Cristo quien nos libera y nos rescata de la esclavitud al pecado y de la muerte.

Robert: A lo largo de los años he tenido la alegría de enseñar en la escuela dominical, por casi 50 años. Así que como persona laica, he sido pastor de grupos y he tenido muchas conversaciones con hombres. Lo interesante es que a medida que tenía esas conversaciones —y ahora que las recuerdo— cuando un hombre es confrontado con la verdad de su pecado, raramente lo confiesa inmediatamente.

No solamente un hombre conscientemente entra en esa situación, sino que conscientemente lo niega. En casi todos los casos, se necesita más de una conversación de hombre a hombre con alguien que dice, «¿sabes qué? Sé lo que has estado haciendo. He oído de personas que fueron testigos oculares. Ahora, dime otra vez: ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste? Y esto te puede sonar como que estoy siendo un juez. No es así, estoy haciendo lo mejor que puedo para rendirnos cuentas». Este es un concepto aterrador para muchos hombres.

Dannah: Entonces, tenemos la oportunidad de ver Génesis 3 y a través de la Escritura podemos ser testigos de la interacción entre Adán y Eva y la serpiente. Robert, ¿por qué el hombre no dijo nada? ¿Por qué no hizo nada?

Robert: Bueno, creo que la pasividad está sobre todo esto... No sé si es un pecado. Pero de seguro es una mala excusa para los hombres que viven así.

De nuevo, estoy dando mi punto de vista. Y creo que en estos tiempos en que te puedes entretener con cualquier cosa al alcance de tu mano… no tienes que iniciar nada. Puedes ser una persona pasiva. No tienes que actuar.

Mis antepasados eran todos granjeros. Bueno, un granjero no va a sentarse y pretender que las cosas se hagan solas. Esos hombres vivian ocupados desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche. No eran tentados a ser pasivos, en ese sentido de su ocupación.

Pero la pasividad, creo, fue el primer error de Adán.

De hecho, cuando Nancy y yo nos casamos... ¿Puedo contar esta historia, amor?

Nancy: Claro.

Robert: Estábamos planificando nuestra boda, y dije, «¿sabes qué, cariño?»

Su hermano Mark, que ha sido mi amigo por mucho tiempo, la llevó hasta la mitad del pasillo. El papá de Nancy partió al cielo en 1979 cuando Nancy tenía solo veintiún años, por lo que su papá no podía caminar con ella. Le dije: «¿Sabes qué? Quiero que te detengas» (compungido)... wow, todavía está fresco, cariño. Es precioso. «Quiero que te detengas a la mitad del pasillo, y yo voy a ir a por ti. No quiero esperar. No quiero estar ahí parado y decir: Ok, voy a estar aquí pasivamente esperando que llegues al altar. No, voy a ir por ti».

Y en muchos sentidos es una metáfora.

Nancy: ¡Es una imagen preciosa de Cristo!

Dannah: Wow, eso es hermoso.

Robert: Le amamos... ¿por qué? Porque él vino a nuestro encuentro.

Así que mi esperanza es que este libro sea como tomarnos taza de café, el lector y yo. Le miro a los ojos, y le digo, «tu esposa necesita que salgas adelante. Tu esposa desea que salgas adelante. Tu esposa quiere que tomes el liderazgo».

Vivimos en días —tristemente— en que los hombres malentienden eso o el estereotipo de eso es increíblemente lamentable. Pero a la mayoría de las mujeres les encanta el liderazgo del siervo amoroso que es humilde y seguro. Si las ponemos juntas estamos hablando de... pastorear.

Así que le diría a un hombre con una taza de café en la mano, «no tengas miedo de salir adelante. No tengas miedo».

No hace mucho tuve una conversación con un hombre que realmente está luchando con esto en su matrimonio y su tentación es simplemente ser pasivo. Su tentación es no hablar. Le dije: «Pregúntale a tu esposa, en conversación ustedes dos, si ella extraña tu participación en conversaciones con sus hijos. Pregúntale si se cuestiona sobre lo que estás pensando o siente que no le abres tu corazón. Pregúntale».

Y creo que ustedes saben lo que va a decir. ¿Correcto?

Nancy: Sí, cariño. Creo que no hay duda de que todas nosotras, como mujeres, podríamos decir: «Eso es lo que queremos, y estaríamos tan agradecidas de tener ese tipo de liderazgo amoroso en nuestras vidas».

Me encanta tu tierno corazón. Estoy muy agradecida por eso.

Dannah: Creo que muchos hombres y mujeres que nos escuchan hoy van a desear tener una copia de Mentiras que los hombres creen. Estamos tan emocionados de que el Señor haya hecho esto posible. Ya está disponible en español, gracias a la Editorial Portavoz.

Pueden adquirirlo a en la tienda en línea, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bob: Quiero decir que después de leer el libro, quise que mi esposa lo leyera. También voy a leer Mentiras que las mujeres creen, porque es totalmente lógico que nos entendamos mutuamente. Fue muy esclarecedor para mí leer y pensar: «Quiero que Dannah sepa esto, tengo la sensación de que no lo sabe».

Robert: Eso es bueno.

Nancy: Continuaremos con esta conversación, mañana. Bob, Dannah, Robert y yo, y si eres una mujer casada, asegúrate de invitar a tu esposo a unirse a nosotros aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Caminando en la verdad juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca de los oradores

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