Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Coronavirus, cáncer y Cristo, día 2

Annamarie Sauter: ¡Todas necesitamos ser recordadas de que a Dios le importa lo que sucede en este mundo!

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¡Dios es bueno, incluso cuando no sientes que Él es bueno! ¡Dios te ama con un amor firme, incluso cuando sientes que te ha abandonado! Dios está contigo en esta tormenta, ¡Él nunca te dejará!

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Jeremías capítulos 13 al 15.

Hoy Nancy continuará compartiendo con nosotras lo que ha estado en su corazón en los últimos meses. Esta breve serie se titula, «Coronavirus, cáncer y Cristo», y se basa en el Salmo 29. Si te perdiste el primer programa en esta serie encuéntralo en AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Bueno, desde el mes de marzo y los meses siguientes y todavía al día de hoy, podemos decir que hemos experimentado y estamos experimentando confusión y consecuencias relacionadas con la pandemia del coronavirus... palabras que ni siquiera sabíamos hace meses, ¡mucho menos que realmente entendemos!

Y hoy, como hicimos ayer, quiero tener una especie de conversación. Yo no tomo café, pero lo que realmente lo que quiero decirte es: «Acerca una silla y vamos a tomarnos una taza de café», claro, guardando la distancia social, por supuesto. Y hablemos de algunas de las cosas que hemos estado experimentando, algo de lo que has estado experimentando en las últimas semanas o de las experiencias de personas que conoces.

Llamamos a esta breve conversación de dos días, Coronavirus, cáncer (en referencia a un viaje en el que Robert y yo hemos estado en los últimos meses) y Cristo. ¡Y es Cristo quien marca la diferencia en el mundo! Si enfrentas coronavirus o cáncer o cualquier otra circunstancia difícil en este mundo roto, la diferencia es Cristo.

Al pensar en las semanas, los meses de esta pandemia, ¡siento que muchas de nosotras hemos perdido el equilibrio! Se han perdido muchas cosas: pérdida de la normalidad, pérdida de las rutinas, falta de contacto... ansiedad, problemas de salud mental.

Sé que estas cosas han estado presentes en la correspondencia con muchas personas diferentes en las redes sociales, en los mensajes de texto y los correos electrónicos, y permítanme leerles algunas cosas que las mujeres me han dicho en las últimas semanas (algunas de estas son publicaciones en las redes sociales, y otras son cosas que la gente me dijo personalmente).

Una mujer escribió: «¡Hoy fue la segunda vez en cuarenta y seis días que he visto a alguien que conozco!» Y luego escribió: «Hoy es el día cincuenta y uno, que estoy sola en casa». «Día cincuenta y dos: ¡extraño los abrazos!» Y luego escribió: «Me lleva horas dormirme. Mi ansiedad y nerviosismo se incrementan cuando todo se oscurece y se calma, y me siento muy sola y vulnerable. Es simplemente difícil».

Otro día ella escribió: «Estoy cansada; ¡simplemente estoy cansada! Estoy tratando de ver al Señor y Su bondad y Su plan en todo esto. Sé que Él está allí y tiene un plan, incluso cuando todo realmente se siente como un desastre».

Ayer vi una publicación de otra mujer. Esta decía: «¡Nunca en mi vida he ido a un lugar tan cercano sin ver a otra persona! ¡Y me pregunto, ¿por qué no puedo funcionar normalmente?»

Y sé que nos encontramos en lugares distintos, en términos de levantamiento de cuarentenas y esas cosas, y puede que haya más libertad donde tú te encuentras, pero para otros todavía sea un proceso, por varias razones. 

Otra mujer que escribió: «Las semanas sin fin, sin opción de alivio, fuimos creados para vivir en comunidad y relacionarnos, es un nivel de dolor y estrés que nunca había experimentado».

¿Tendré lo que necesito? ¿Estaré financieramente bien? Aunque a los solteros que les pagan por hora pueden no estarlo, pero ¿tendré lo que necesito? Eso es algo que muchas de nosotras nos hemos preguntado, quizás hay algunas cosas que no podrías obtener, incluso si tienes mucho dinero.

Y luego recibí un mensaje de texto de una amiga cristiana madura esta mañana, y esto es lo que dijo: «Por favor ora por mí. He estado luchando durante el pasado mes para hacer mi trabajo. . .mis responsabilidades, los quehaceres de la casa. Parece que no puedo organizarme ni organizar mi tiempo para llevar a cabo todas mis responsabilidades. Estoy dejando de hacer muchas cosas».

«Me siento como que soy una carga, encima de eso me siento sobresaturada con la información del Covid y estoy sobrecargada. ¡Esta mañana finalmente me di cuenta de por qué!» Ella dijo: «¡Mi esposo está aquí todo el tiempo!» Ahora, estoy hablando de una mujer piadosa que tiene un esposo piadoso y tienen un gran matrimonio.

Y ella dijo: «Entonces, aunque parte de mí ama tenerlo cerca, significa más tiempo de relación y más conversaciones y más desorden y más limpieza y más platos, ¡y más de todo! Además, necesito hacer todas las compras y diligencias y cuidar a mis padres, que están confinados en la casa debido al virus».

Ella dijo: «Por favor, oren por mí para poder reestructurar y ordenar mis prioridades sabiamente. . .y por la fatiga emocional que todo esto está causando». Y luego volvió a aparecer con otro mensaje de texto unos minutos más tarde, y dijo: «¡Ah, y mi perro se rasgó un ligamento y tuvieron que hacerle una cirugía ayer, así que también estoy cuidando a mi cachorro!»

¡Wow! Tal vez te identificas con algunas de esas publicaciones, algunos de estos textos. Dondequiera que hayas estado, sea cual sea tu situación, existe esta tendencia natural de nuestras emociones. . .la incertidumbre, el cambio, el no saber sobre «lo que pasará si», el estrés, la desorientación, la frustración.

Tengo una amiga que vi el otro día y ella simplemente me dijo: «¡Estoy cansada del Covid-19! ¡Estoy hastiada de esto!» Y estos son sentimientos naturales, sentimientos humanos. Nuestra humanidad ha sido tomada por asalto y sentimos estas cosas. Entonces, coronavirus, cáncer. . .estas cosas secuestraron nuestro mundo.

Ayer estuvimos en un pasaje que ha sido mi pasaje favorito durante este tiempo. Ha habido muchos de ellos…pero hay dos versículos del Salmo 29, que han sido un ancla para mi corazón durante estos días.

Ayer vimos el versículo 10 del Salmo 29. El contexto es un desastre natural, tal vez una tormenta eléctrica violenta, algo devastador, algo que altera la vida. Y luego, el pasaje dice en el versículo 10: «El Señor se sentó como Rey cuando el diluvio; sí, como Rey se sienta el Señor para siempre».

Vimos en ese versículo cómo está reinando Cristo. ¡Él está gobernando! No está ausente, no está bajo el diluvio, está sobre el diluvio. . .y está sentado. No está caminando, no está asustado… ¡está sentado como Rey para siempre! ¡A Cristo coronad! ¡Él es el Rey que reina para siempre!

Y luego llegamos al versículo 11 del Salmo 29, el último versículo de este salmo. Dice: «El Señor dará fuerza (a su pueblo). . .el Señor bendecirá a su pueblo con paz! Y veo dos imágenes diferentes de Cristo en estos dos versículos.

En el versículo 10, «el Señor se sienta sobre el diluvio; el Señor se sienta en su trono como Rey para siempre». Ves a este gran Rey, Cristo, que gobierna sobre el cielo y sobre la tierra. ¡Es como esta imagen trascendente del gran Cristo poderoso! ¡Me encanta! Y necesito esto en momentos como este.

Pero también amo la ternura del versículo 11: ¡El Señor, ese mismo Señor, ese mismo Cristo reinante, está consciente y nos cuida en nuestra debilidad y nuestra necesidad! Y se inclina para hacer algo al respecto: «El Señor dará fuerza a su pueblo. El Señor bendice a su pueblo con paz».

¡Qué precioso es esto! No es solo un Cristo gobernante distante y reinando, que es trascendente y soberano en todo el mundo. ¡Él tiene todo el mundo en sus manos!» Me encanta eso, necesito eso. Pero también necesito un Salvador que se acerca. . .un  Cristo compasivo y tierno, que dice que le dará fortaleza a su pueblo. 

¡Eso implica que su pueblo es débil! Y no solo los paganos, las personas que no conocen a Jesús, son los débiles. Es su pueblo; somos nosotros, su pueblo, tenemos momentos en que somos débiles. Hay circunstancias sobre las cuales no tenemos control. Y en medio de eso, vemos que Su gracia es suficiente para todas nuestras debilidades.

Me has escuchado decir muchas veces a lo largo de los años, y lo he estado repitiendo  otra vez recientemente: «¡Cualquier cosa que me haga necesitar a Dios es una bendición!» Somos débiles, pero Él es fuerte. En nuestra debilidad encontramos Su fuerza. Entonces Él da fuerza a su pueblo.

¡Y bendice a su pueblo con paz! En medio del caos de este mundo, en medio del diluvio, en medio de la tormenta, Dios habla paz: fortaleza y paz. Estas son las dos cosas que el Señor le da a su pueblo. Y estas son las dos cosas que Dios nos ha estado dando a Robert y a mí durante este tiempo de coronavirus y cáncer, una y otra vez. 

Quiero dar un testimonio aquí, y quizás tú podrías hacer lo mismo. Hemos sido testigos del ordenamiento providencial de Dios de nuestras circunstancias. Hemos visto Su tiempo en la forma en que el Señor dejó que nuestro equipo de Aviva Nuestros Corazones fuera a México y se llevara a cabo la conferencia de Mujer Verdadera con seis mil mujeres, justo antes de que se desencadenara el Covid y antes de que se cerraran muchas de las fronteras.

Pudimos ministrar a esas preciosas mujeres, y por la gracia de Dios, hasta donde sabemos, ninguna de esas mujeres se enfermó con coronavirus. Y luego, cuando regresamos, nos dijeron que teníamos que ponernos en cuarentena por dos semanas. No fue una imposición, pero fue una sabia recomendación. Y fue entonces también cuando supimos que Robert tenía este cáncer que necesitaba ser tratado, este melanoma.

El Señor movió un médico para que nos llamara y que Robert pudiera ser ingresado y someterse a una cirugía cuando los hospitales estaban cerrando. Es una historia larga, pero es una historia hermosa; y Dios estaba interviniendo providencialmente por  nosotros en el momento, en las circunstancias cuando enfrentamos todo esto.
Vimos la provisión de Dios durante este tiempo, mascarillas, guantes, comidas…además un amigo que se ofreció a llevarnos a casa desde el hospital en Grand Rapids después de la cirugía. Hemos visto la protección de Dios; hemos visto su presencia.

¡Y sí, en medio de las incógnitas, la incertidumbre y la locura, hemos experimentado la paz de Dios! ¿Cómo nos bendice Dios con paz? Bueno, Él es el Dios de toda paz, y a medida que saturamos nuestras mentes y aconsejamos nuestros corazones con la verdad, ¡esa Palabra de verdad se asienta como una cálida y cómoda manta sobre nuestras almas!

Dios me ha bendecido con paz durante esta temporada turbulenta, y me ha recordado una y otra vez la verdad que he compartido con ustedes a lo largo de los años, y esa verdad ha regresado para alentarme y traerme paz. Déjame darte un ejemplo.

La noche antes de que Robert fuera sometido a cirugía, aquí hay un tweet que envié en Twitter, escribí: «Tres verdades a las que Robert y yo nos aferramos cuando nos dirigimos a Grand Rapids mañana temprano para su cirugía de melanoma».

Y ten en cuenta que en ese momento no sabíamos qué tan serio sería, si podrían removerlo. El resultado gracias al Señor ha sido muy bueno, pero en ese entonces no lo sabíamos. Y dije: «Aquí hay tres verdades a las que nos aferramos mientras nos dirigimos a la cirugía mañana».

Número uno: ¡Cualquier cosa que nos haga necesitar a Dios es una bendición! Número dos: ¡Puedes confiar en Dios para escribir tu historia! Y, número tres: ¡El cielo gobierna!

Y esas tres cosas son verdades; se las he repetido a otras personas innumerables veces, pero esas son las verdades que han traído paz a mi propio corazón. Ayer mencioné que Aviva Nuestros Corazones ha estado publicando en las redes sociales, algunas citas de mis enseñanzas que hemos vuelto a transmitir recientemente, series que hemos sacado de los archivos porque no caducan y son muy oportunas.

Y a medida que se fueron publicando esas citas, las he visto y me he estado predicando a mí misma. Permítanme leerles algunas de esas citas que han sido recordatorios muy dulces y útiles, y que me han dado fuerza y paz en estos días difíciles.

Una vez más, estas son cosas que grabé hace años, y las hemos sacado al aire para este tiempo. Aquí hay una: «Puede parecer que Dios no viene en nuestra ayuda de inmediato, pero vendrá. A veces tenemos que pasar la noche antes de llegar al amanecer».

Aquí hay otra: «Dios es bueno incluso cuando no sientes que es bueno. Dios te ama con un amor firme incluso cuando sientes que te ha abandonado. ¡Dios está contigo en esta tormenta! ¡Él nunca te dejará!» Se lo dije a las mujeres hace años; ahora me he estado recordando esa verdad.

Aquí hay otra: «¡Dondequiera que haya problemas, Dios está más presente!» 

Y esta: «Dios usa eventos que ponen nuestro mundo de cabeza para llevarnos a aferrarnos a Él». 

Otra: Cuando grabé esto hace años, ¡nunca podría haber imaginado lo oportuno que sería hoy!

«Al enfrentar temores médicos y temores económicos, podemos apoyarnos completamente en Cristo como nuestra fortaleza y nuestra fuerza». Transmitimos otra serie recientemente llamada, Esperanza para tiempos inciertos. Y esto es lo que dije en esa serie: «No dejes que el enemigo te robe la alegría. . .independientemente de lo que esté sucediendo en el mundo o en tu situación financiera personal. Si tenemos a Dios somos ricas. Tenemos todo lo que necesitamos y tenemos motivos para alegrarnos». 

Y luego este otro: «Recuerda lo que Dios ha hecho en el pasado. Confía en su carácter. Aprópiate de sus promesas. Abstente de tomar el asunto en tus propias manos. ¡No dejes que el miedo te lleve a lugares donde Dios no quiere que vayas!»

Y una más. Esta la compartí con las mujeres en México en marzo. . .y de nuevo, sin saber lo que estaba por venir con el coronavirus y el cáncer, pero les dije a esas mujeres en ese momento, y hoy te lo digo a ti, y me lo digo a mí misma: «Dios nos da la gracia para cada prueba que vamos a enfrentar». ¡Su gracia es suficiente, pase lo que pase! ¡Dios es fiel, Dios es bueno, Dios nos ama y se puede confiar en Él para que escriba nuestra historia!

Bueno, ¿cómo obtenemos fuerza? ¿Cómo obtenemos paz? Anclamos nuestros corazones en lo que sabemos acerca de Dios y lo que sabemos acerca de Sus caminos. Lo que nos hemos dicho a nosotras mismas y a otros en años pasados, nos lo recordamos cuando llegan estas calamidades, estas tormentas.

Estaba intercambiando mensajes de texto con una amiga un poco más temprano hoy, y ella estaba hablando sobre algunas de las cosas caóticas y catastróficas que están sucediendo en nuestro propio mundo y en su mundo. Ella tiene su propio negocio, y básicamente ha estado sin trabajo en esta temporada, y solo me detallaba algunas de las cosas que han sido realmente difíciles.

Y entonces ella dijo (y me encanta esto, porque aquí es donde aterrizó): «¡Dicho todo esto, tengo páginas y páginas de oraciones contestadas y notas de agradecimiento en mi diario de oración durante este tiempo! ¡Dios realmente está derramando gracia sobre gracia!»

Nosotros hemos experimentado lo mismo, Robert y yo hemos tenido esta misma situación durante este tiempo de coronavirus y cáncer, porque hemos tenido a Cristo en medio de todo esto. Me pregunto si podrías decir lo mismo. Piensa en las oraciones contestadas, las notas de agradecimiento, y cómo Dios ha derramado gracia sobre gracia en tu vida.

Si no has estado escribiendo notas de agradecimiento, ahora puede ser un buen momento para comenzar, antes de olvidar algunas de todas las bendiciones que Dios ha traído en medio de estas tormentas. Y así, el Salmo 29 nos dice que Dios le da fuerza a su pueblo y que Dios le da paz a su pueblo.

¿Y no son esas dos cosas que nuestro mundo necesita desesperadamente hoy? Y, sin embargo, el mundo no sabe cómo encontrarlas... cómo encontrar fortaleza cuando eres débil, cómo encontrar paz cuando vives en el caos, ¡y por eso el mundo necesita ver esas cosas en nosotras! ¡Dios le da fortaleza a su pueblo, Dios bendice a su pueblo con paz, ¡y el mundo necesita poder ver eso en nosotras!

Durante estas semanas, Robert y yo hemos estado orando por alguien que conocemos que está en el campo de la medicina, y este amigo se contagió con Covid y estuvo a punto de morir. Y nuestros corazones estaban abrumados, y le pedimos al Señor, «¡por favor, toca a esta persona y dale fortaleza, paz y sanidad!

Y, para resumir, ¡esta persona se ha recuperado! Y un día después de llegar a casa, nos llamó y estaba llorando. Estaba muy agradecido por nuestras oraciones y solo quería decir «¡gracias!» Todavía estamos orando por este amigo. No conocemos su condición espiritual, pero sabemos que Dios está trabajando en su vida. Y él nos llamaba para decirnos: «¡Gracias por ser una fuente de fe, fortaleza y oración!»

Bueno, hemos sido rápidos en decirle a él y a los demás: «No tenemos más fuerza o paz que nadie, pero Cristo ha sido eso para nosotros». Y oramos para que esta persona y muchas otras personas que nos rodean encuentren a Cristo como su fortaleza y su paz en medio de esta crisis.
A medida que pensamos en todas las cosas por las que está pasando nuestro mundo y cómo se han sacudido los cimientos del mundo, a veces sentimos que estamos perdiendo el control… Simplemente no podemos seguir aguantando. Y para algunas de las personas, que leí sus comentarios al comienzo de esta conversación, eran mujeres solteras que habían estado solas y sintieron intensamente el aislamiento.

Tal vez mientras escuchabas eso, estabas pensando: «¡No he tenido un momento de tranquilidad desde que todo esto comenzó!» Tal vez como mi amiga que dijo: «Mi esposo está aquí todo el tiempo y no termino con nada de lo que comienzo, y tengo que preparar comidas adicionales y. . .!» He escuchado ambos puntos de vista, y a veces sientes que te estás agarrando con las uñas de algo, que ¡no puedes seguir!

Quizás te sientes totalmente cansada y piensas: «Sí, conozco a Cristo y sé que Él reina en el trono; sé que es el Rey, sé que es soberano, sé que es bueno, sé que es fiel… ¡Pero estoy perdiendo el control!» Y hay momentos en que nos preguntamos: «¿Podré seguir aguantando?»

Bueno, quiero decirte que al final del día, no importa tanto si podemos lograr aferrarnos a Cristo. ... porque somos débiles. Lo que importa es que Él ha prometido que se mantendrá firme con nosotras, ¡y esa es nuestra esperanza!

Nuestros amigos Keith y Kristyn Getty han hecho popular una canción que es un himno antiguo; en realidad, ellos le hicieron un arreglo musical, y lo hemos cantado en nuestras conferencias Mujer Verdadera con Jonathan y Sarah Jerez. Se cantó no hace mucho en una charla familiar que tuvimos con algunos de los colaboradores de nuestro ministerio.

Lo que sea que venga a nuestras vidas, Él nos sostendrá. Cuando sentimos que no podemos seguir, ¡Cristo nos está sosteniendo! ¡Él ha prometido sostenernos y mantenernos firmes, y esa es nuestra esperanza en estos tiempos!

Quiero que escuches mientras este himno nos recuerda eso…
Si mi fe a de caer, Él me sostendrá

En la tentación yo sé, Él me sostendrá

No podría estar de pie, en la oscuridad

Pues mi amor muy frágil es, Él me sostendrá.

Coro: Él me sostendrá, Él me sostendrá

Pues me ama el salvador, Él me sostendrá.

Nancy: ¡Él me sostendrá! ¡Cuando no podemos aferrarnos a Él, podemos estar seguras de que Él nos está aferrando a Él! Podemos estar seguras de que Él nos sostendrá ¡En este mundo tembloroso y tambaleante, esa es nuestra esperanza, nuestra única realidad inquebrantable e inmutable! ¡Y eso es lo que necesitamos para aconsejar a nuestros corazones en este momento, esa verdad de que en estos momentos cuando estamos temblando, podemos estar seguras de que Cristo nos sostendrá!

Quiero pedirte hoy que recibas esa promesa de una manera fresca y que digas: «¡Sí, Señor! Creo que me mantendrás firme durante este tiempo, a través de lo que sea que esté pasando en este momento, y a través de lo que pueda pasar por el camino. . . una semana o un mes o un año, o dentro de diez años. Recibo tu promesa de que me sostendrás».

Y así, el Salmo 29 nos recuerda que el Señor se sienta en Su trono sobre el diluvio; ¡el Señor se sienta en Su trono como Rey para siempre! El Señor da fuerza a su pueblo; ¡El Señor bendice a su pueblo con paz! Y eso es lo que quiero orar por ti, mientras piensas en las circunstancias, las tormentas que puedes enfrentar...

... o tal vez es alguien a quien amas, un familiar o un amigo cercano, alguien más está enfrentando. Quiero orar esto sobre ti e invitarte a creerlo por fe.

Entonces, Señor, oro por mis amigas, amigos, mis hermanas, o hermanos que también puedan estar escuchando, y oro, Señor, ¿bendecirías a cada amigo que está escuchando con fuerza? ¿Les darías fuerza en su debilidad y los bendecirías con paz? ¿Hablarías paz? ¡Eres el Señor de toda paz, eres el Dios de toda paz y consuelo!

¡Oro para que nos brindes paz, consuelo, tranquilidad y calma en medio del caos! Y Señor, te damos gracias por tus promesas, porque eres fiel, eres verdadero, eres bueno y podemos confiar en ti para escribir nuestra historia en esta temporada; coronavirus, cáncer, cualquier otra cosa que pueda venir. . .

Gracias, que en medio de todo, tenemos a Cristo quien nos sostiene, nos mantiene firmes. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Sea lo que sea que venga a tu vida, Nancy DeMoss Wolgemuth te ha recordado que ¡Cristo reina! ¡Cristo es Rey por siempre!, y Él le da fuerza a su pueblo y lo bendice con paz. 

Y es una realidad que todas experimentamos tanto gozo como dolor en la vida. En la próxima serie escucharás una enseñanza que se basa en la historia de una mujer que, en medio de su pérdida y dolor, vio a Dios obrar de manera poderosa. Te esperamos el lunes, para el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Trayéndote enseñanza práctica de la Palabra de Dios, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Él me sostendrá, Jonathan y Sarah Jerez

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

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