Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Crece en pasión por la oración

Annamarie Sauter: ¿Por qué necesitas pasar tiempo a solas con el Señor? Con nosotras Evelyn Christenson.

Evelyn Christenson: Estás invirtiendo en la vida de tu esposo, en tus hijos, en tu hogar, estás dando todo el tiempo. Pero es en ese tiempo con Dios, solo tú y Dios, que Él renueva tu bancarrota emocional y espiritual también. Ningún ser humano puede hacer esto.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En estos días hemos estado escuchando una serie con Evelyn Chrsitenson—quien ya se encuentra en la presencia del Señor. Ella dejó un testimonio de una vida de oración y es autora del libro titulado, Lo que Dios hace cuando las mujeres oran, en el cual se basa esta serie. Si te perdiste alguno de los programas anteriores, te animo a que lo busques y lo escuches en AvivaNuestrosCorazones.com

Nancy DeMoss Wolgemuth: Ayer, Evelyn compartió con nosotras cómo un grupo pequeño de mujeres en su iglesia, se unieron pensando que se reunirían para orar por un avivamiento en su iglesia. Pero al orar durante «seis dolorosas semanas» como ella lo llama, Dios les pidió que examinaran sus propios corazones y que le permitieran revelar el pecado y el orgullo en sus propias vidas.

Y no fue hasta que pasaron por ese proceso que Dios les permitió y les dio la libertad de orar por Su voluntad en esa iglesia. Lo que pasó después de esto fue algo que solo se puede contar por el poder de Dios y Su presencia sobrenatural.

Evelyn: Dios nos liberó para orar por nuestra iglesia. El domingo siguiente, al término de la predicación—mi esposo siempre hacía un llamado y daba una bendición— pero ese domingo, por alguna razón, no hizo el llamado, y yo estaba confundida.

Era en los días de los hippies. Un hippie con chamarra negra caminó por el pasillo y cayó de rodillas justo frente al púlpito. Había una gran multitud en la iglesia ese día Nancy, y al menos dos tercios de la audiencia se levantó, caminaron hacia el frente, y se rindieron ante Dios.

Por seis meses consecutivos hubo ríos de gente convirtiéndose a Cristo. Ahora, Chris y yo hablamos mucho sobre eso y le pregunté, «¿qué tuvieron que ver Sig, Lorna y Evelyn de rodillas ante Dios siendo purificadas por Él por seis semanas seguidas? ¿Qué papel jugó esto en que tuviera lugar ese avivamiento?»

Él dijo, «cariño, eso causó el avivamiento».

Me da temor tener cualquier tipo de orgullo. Verás Nancy, Evelyn no lo hizo. Ya no quedaba nada de Evelyn cuando esto pasó. Nosotras no podíamos atribuirnos el hecho de que nuestras oraciones causaran el avivamiento, no podíamos decir eso. No teníamos idea de que eso fuera a suceder. Solo queríamos orar por la iglesia.

Nancy: Y aún el deseo de orar fue algo que Dios puso en sus corazones.

Evelyn: Creo que todo avivamiento debe empezar por ahí. No creo que la carga que uno siente proceda de uno mismo. Creo que todo comienza con Dios.

Nancy: Todo viene de Dios.

Evelyn: A lo mejor es simultáneo. No lo sé. Él muestra la necesidad, pone esa carga en nuestros corazones, y luego oramos. No creo que seamos las que inician la oración, Nancy. Creo que todo viene de Dios.

Nancy: Dios inicia, y nosotras simplemente respondemos.

Evelyn: Es como un círculo. Su voluntad es que oremos por que se cumpla Su voluntad. Y si es Su voluntad, Él contestará. Así que Él obra lo que desea, y así va el círculo.

Se trata de una completa unidad con Dios. Es algo tan impresionante y maravilloso, estar en unidad con Dios y con lo que Él quiere y con Su plan. Si quieres conocer Su plan, entonces observa cómo Él responde tus oraciones.

Vas a ver lo que hará con aquellas oraciones. Nos gusta escribir en nuestros diarios: «Yo oré y Dios respondió; caso cerrado». Pero no es así cómo Él obra. Él sabe lo que hará a través de las oraciones respondidas, en las personas por las que oramos, en aquella circunstancia, o cualquiera que sea la petición. Esto es lo importante de la oración.

Nancy: La oración es conectarse verdaderamente con el corazón de Dios.

Evelyn: Es conectarse con el corazón de Dios. La oración es una relación con Dios.

Nancy: No es solo decir, «Dios, quiero esto o necesito aquello». Porque entonces Dios se convertiría en el chico de los mandados.

Evelyn: No, Él no es un catálogo de tienda. ¡En lo absoluto! Se trata de que nuestro corazón esté sintonizado con el de Él. Requiere de mucho escuchar, y esta es otra fase de la oración. Es extremadamente importante que escuchemos a Dios; que le escuchemos en Su Palabra, y que seamos  flexibles. Hemos estado escuchando que Dios es soberano, Él nunca comete un error. Dios nunca se adelanta ni se retrasa. Él nunca llega antes ni muy temprano; tampoco demasiado, ni muy tarde, ni muy poco. Él es perfecto. Así es Dios.

Nancy: Entonces empiezas a clamar a Dios con este grupo de tres mujeres. Dios comienza a enviar avivamiento a la iglesia. Entonces, ¿dejan de orar?

Evelyn: No, no dejamos de orar. Lo maravilloso fue que Sig, Lorna y yo continuamos orando por cuatro años hasta el momento en que fui requerida para trabajar en Cruzadas de las Américas. Ellos querían a alguien que descubriera qué sucede cuando las mujeres oran.

Así que me pidieron hacer esto. Y una vez más yo no tenía idea de qué trataba. Teníamos círculos de mujeres. Así que designé líderes espirituales de esos círculos, las reuní alrededor de mi comedor, les di la tarea, y lo único que hicieron fue quejarse contra mí. 

Nancy: Y estas son las mujeres que pensaste que estarían espiritualmente afinadas.

Evelyn: Debían serlo. Tuve que ponerme a su nivel (por decirlo así) y confesarles lo mucho que yo necesitaba la oración, y así las pude convencer. Después empezaron a orar—dos palabras, tres palabras— «perdóname Señor, muéstrame». 

Dios me enseñó algo en ese entonces. Descubrí que al menos el 50% de las mujeres no tiene idea de qué más decir después de esas palabras: «Perdóname, límpiame, muéstrame, usame». No pasan de ahí.

Dios tuvo que llevarme de regreso a ese punto, para que cuando terminara de enseñar, no esperara que las personas estuvieran donde mi grupo de oración—mi pequeño trío—había estado, o donde yo había estado a los nueve años. Hay mucho que aprender.

Nancy: ¿Qué pasó durante esos seis meses?

Evelyn: Oh, para abril (esto había empezado en enero), para abril no había ojos que no derramaran lágrimas. Habíamos recibido tantas respuestas a nuestras oraciones. Era increíble.

Nancy: Estas eran las mujeres quejumbrosas.

Evelyn: Las quejumbrosas. Al finalizar el sexto mes, cuando tenía que reportar lo que había sucedido, las mujeres de la iglesia golpeaban las puertas de nuestro cuarto de oración pidiendo unirse a nosotras.

Y no podía, porque era un compromiso de seis meses. Pero cuando abrimos, teníamos un salón inmenso repleto de mujeres.

Nancy: Mujeres que querían aprender a orar.

Evelyn: Ellas querían aprender a orar, y lo hicieron. Uno de los puntos principales lo definíamos con seis letras que forman distintas frases o palabras.

Nancy: Cuéntanos, cuáles son esas palabras o frases que usas para enseñarles a las personas a orar en comunidad.

Evelyn: En comunidad—en tu pequeño grupo.

La primera es: ora tema por tema.

Eso significa que se ora un tema a la vez. Cuando se ora por ese tema los demás tienen la oportunidad de también orar dentro de ese mismo tema.

Nancy: Un tema, ¿cómo cuál?

Evelyn: Digamos que el coro de jóvenes dará un concierto y el director del coro está enfermo. Esto nos sucedió. Todas y cada una tienen la oportunidad de orar por eso antes de pasar al siguiente tema o motivo.

Las siguientes dos frases tienen que ver con cómo oras.

Haz oraciones cortas.

Ahora, si estás en un grupo y todas van a orar sobre el mismo tema, se da así como esta conversación entre tú y yo. Digo algo, tú dices algo. Es una conversación. Entonces cada una ora pero desde ángulos distintos. Oran por tal o cual cosa, pero dentro del mismo tema.

Nancy: Pero con oraciones cortas.

Evelyn: Ora con oraciones cortas y palabras sencillas—palabras que usamos regularmente.

No se tiene que memorizar el libro de Romanos para orar en un pequeño grupo de oración. Dios conoce todas las palabras elocuentes, pero también conoce las sencillas. 

Esto funciona con niños de preescolar. Funciona a cualquier edad. No importa, porque pueden simplemente orar un pensamiento. Oraciones cortas y sencillas; y entonces se pasa al siguiente tema o petición. La mejor parte es que en una hora u hora y media, puedes cubrir una cantidad sorprendente de oraciones. De otro modo orarías por 3 de 25 o algo así. Y tú sabes que eso pasa.

Nancy: Entonces puede ser un grupo de oración de madres o cualquier otro tipo de grupo. Se ora tema por tema, y con oraciones cortas.

Evelyn: Entonces, ora por peticiones específicas.

Eso significa que sabemos lo que vamos a orar. Anotamos la petición con la fecha, para luego poder anotar las respuestas, y esto por algunas razones. Una es para alabar. Si nunca alabas a Dios por lo que hace, no le sigas pidiendo cosas. Otra razón es que aprendemos como Él contesta y cómo ha contestado. Aprendemos acerca de la oración.

Nancy: ¿Crees que muchas veces nuestras oraciones son muy generales?

Evelyn: Sí, lo creo. «Dios bendiga América». Eso está bien pero, ¿qué significa? O, «Dios, bendice al mundo» o «Señor, bendice a todos los que sufren en África». Sabes, existe más en la oración que solo eso. Sé específica. Le estás pidiendo a Dios lo que estás orando. No le estás dando la respuesta. Y bueno, es por eso que los grupos pequeños son muy pero muy importantes.

Nancy: Aquí tenemos otra frase, otro punto.

Evelyn: Aquí está otro punto. Grupos pequeños.

Porque la gente no está tan inhibida. Cualquiera puede orar frente a una o dos personas, pero no frente a 30, 40, o 50. Es increíble ver estas oraciones en grupos pequeños suceder. Hay otro ángulo respecto a los grupos pequeños, y es que Jesús está allí. Eso es lo más importante. 

Por último, hablemos del tiempo de silencio.

Vivimos en una cultura donde no se puede estar en silencio. Y muchas veces me pregunto, ¿por qué tenemos que tener algo de música cuando tratamos de orar? ¿Por qué pensamos que de cierta manera tiene que estar sucediendo algo, alguien tiene que estar orando o se tiene que estar haciendo algo todo el tiempo? Es nuestra forma de pensar.

Nancy: Estás diciendo que los periodos de silencio son aceptables.

Evelyn: Son aceptables porque es el tiempo de Dios—el turno de Dios. Es donde aprendemos a estar quietas. Claro, en nuestro propio tiempo devocional es extremadamente importante; pero es importante, en tiempos de oración, no entrar en pánico cuando alguien no está hablando. Es el tiempo de Dios.

Nancy: Estoy pensando en cuán a menudo a lo largo de los años he conocido mujeres que tienen una verdadera hambre y un corazón para Dios. Tienen un corazón para la oración, pero se sienten muy solas en sus iglesias porque sienten que sus iglesias no tienen realmente un corazón para la oración. ¿Qué piensas al respecto?

Evelyn: Lo triste es que puede que estén en lo correcto, que la iglesia no tenga un corazón para la oración.

Nancy: ¿Qué es lo que estas mujeres deben hacer? ¿Pueden ellas cambiar toda una iglesia?

Evelyn: Bueno, ellas no podrán cambiar nada. Dios lo hará. Pero se empieza por algo muy pequeño.

Primero, ora por la persona con la que se supone que debes estar orando. Pídele a Dios que traiga a esta persona o dos que puedan orar contigo. Eso es primordial.

Nosotras tenemos nuestro programa para tríos, eso es muy importante en la oración evangelística. Ese es el primer paso.

Nancy: ¿A qué te refieres con esto?

Evelyn: La oración en trío es solo tres personas orando cada quien por alguien de su elección; por tres no creyentes que conozcan y esas tres cristianas se comprometen a orar una vez por semana mínimo 15 minutos (aunque pueden orar el tiempo que quieran) para orar por la salvación de aquellos nueve inconversos.

Funciona tremendamente porque con una estás sola. Con dos, si una se enferma o no está, la otra no querrá orar. Si son tres, es posible que queden dos y eso es bueno.

También está la rendición de cuentas, y con tres también hay accesibilidad. Pueden reunirse más fácilmente cada semana. Intentar juntar a siete personas cada semana se torna complicado.

Así que siempre tuve a alguien con quien orar. Y claro, si estás casada, tu esposo y por supuesto tus hijos. Pero hay algo que hay que agregar a todo esto. Tiene que ser alguien que conserve todo confidencial, y tú también debes guardar todo confidencial. Es importante ser una persona en quien se pueda confiar.

No tiene que ser una cristiana de gran madurez. Pueden crecer juntas. Es realmente maravilloso ver esto suceder. De hecho, con el tiempo todo cobra sentido. Y esto puede crecer y crecer para toda la iglesia.

Nancy: ¿Cómo es que crece? Este grupo pequeño empieza a orar… 

Evelyn: Las personas se unirán y orarán. Ellos verán lo que está sucediendo—lo que sucede cuando se ora. Tenemos muchas historias acerca de nuestro programa de trío y cómo esto sucede. 

Unos inician un trío y luego inician otro trío hasta que toda la iglesia evangeliza a través de la oración. Es un método muy poderoso de evangelización.

Por supuesto, un gran porcentaje de mujeres en la iglesia querían aprender a orar. Habían visto lo que estaba sucediendo con nosotras. Y aprendimos que Dios cambia más al que ora que a la persona por la que se ora.

Nancy: Háblanos un poco más acerca de eso. Dijiste que al orar, Dios te va cambiando; y al yo orar, Dios me transformará también. ¿Cómo es que esto pasa?

Evelyn: Bueno, aprendí esto en forma de teoría en mi propia vida, sabía que Dios me cambiaba cuando le pedía que me limpiara. Teológicamente, esto es obvio. Pero cuando oras, de alguna manera, si estoy orando por ti no estaré quejándome de ti, ni estaré calumniando acerca de ti.

El agua dulce y amarga no pueden salir de la misma fuente, y de mi fuente no pueden salir dos tipos de cosas. Si estoy orando, soy una persona diferente. Soy diferente de como era cuando no oraba sino que buscaba faltas en otros, por así decirlo.

Nancy: Esto puede ser muy importante para una esposa, en términos de orar por su esposo.

Evelyn: Es muy, muy importante.

Nancy: ¿Cómo puede la oración cambiar las cosas? Tal vez su esposo no es un hombre de Dios o no camina con Dios. Ella está orando por su esposo, ella está esperanzada en que Dios lo cambie. ¿Cómo la cambiará la oración?

Evelyn: Es gracioso, porque tengo cada libro y cada Biblia que he usado para mi devocional desde que tengo 18 años. Tengo tantas notas de cómo quería que Dios cambiara a Chris desde que nos casamos. 

Hasta que realmente fui al Señor y le dije, «cámbiame a mí» (escribí un libro que habla de eso basado en Romanos 12:2): «Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptabley perfecto». Pero, una de las formas principales en que lo hace es… Bueno en ese libro doy siete maneras, haciendo uso de la oración y de la Palabra.

Pero Él me cambia. Nuestro grupito de quejumbrosas estaba hecho un mar de lágrimas en abril. El Señor nos ha cambiado. Mi esposo, el pastor de la iglesia, mientras hacíamos eso me dijo: «Si Dios nunca contesta ni una de sus oraciones (hablando del grupo), lo que Él está haciendo en ustedes habrá valido la pena». Esa es la observación del pastor.

Nancy: Realmente estás acercándote a la presencia del Señor, y estás siendo transformada a Su semejanza.

Evelyn: Ese es el secreto Nancy, esa es la meta del libro Lord, Change Me (Señor, cámbiame)—ser transformadas a la imagen del amado Hijo de Dios. Y funciona. Recuerda a los apóstoles, «reconocían que ellos habían estado con Jesús». (Hechos 4:13) Nancy, ¿has notado —cuando te presentan a alguien o cuando estás en presencia de alguien— te has dado cuenta de que ha estado con Jesús? Cuando Esteban estaba siendo apedreado, él brillaba. Ellos vieron a Cristo en su rostro.

Les he dicho esto a mis hijos, «cuida con qué amigos andas, te haces como las personas con quienes te asocias». Y esto también es verdad para los adultos.

Así que si andas con esos miembros de la iglesia que son tibios, quienes tratan de tener un pie en la iglesia y el otro en el mundo… Si siempre andas con ellos, o si pasas tiempo con Jesús, puedes ver la diferencia en tu vida. Y te digo, la gente se da cuenta.

Algunas personas me han dicho, «puedo ver a Cristo en ti». Y, ¿por qué lo dicen? No es acerca de mí, pero cuando he pasado tiempo con Jesús, me parezco más a Él. Soy transformada a Su imagen.

Nancy: Ahora, sé que has pagado un precio para que esto sea verdad en tu vida. Eres una de las mujeres más ocupadas que conozco; viajas constantemente, y muchas de nuestras oyentes no están conscientes de eso. Pero, en este momento de tu vida, solo un tercio de tu corazón está funcionando…

Evelyn: Sí, así es.

Nancy: Te pregunté si esto te ha hecho bajar de ritmo y tú dijiste…

Evelyn: Aún no, pero pronto.

Nancy: No sé qué tan pronto sea. Llevas una agenda increíble. Pero también sé que por años y años, cada día por la mañana antes de empezar tu agenda diaria, tienes tu tiempo a solas con el Señor. ¿Por qué es tan importante para ti?

Evelyn: Esa es la vida. Así es mi vida. A veces me levanto a las 3:30 de la mañana, a veces más temprano como a las 2:30; pero casi siempre a las 3:30 o 4:00 de la mañana. Tengo dos o tres horas con el Señor, absolutamente a solas. Nadie se imagina lo que es tener este tiempo sin interrupciones, especialmente si eres madre, esposa de un pastor y tienes todos estos chiquitines.

Nancy: Esto lo hacías cuando tenías hijos en casa. Puedo escuchar a una madre decir: «Yo no podría llegar al final del día».

Evelyn: No era Evelyn—no era yo. Me sentaba en mi vieja silla verde y los niños me veían. No sabía que ellos sabían que yo estaba ahí.

Nancy: Era donde te reunías con el Señor. ¿Cómo es que tenías la fuerza para continuar el día con todos los quehaceres como madre?

Evelyn: Trataba de tomar una siesta después de la comida. Eso era muy importante. Pero había veces cuando frecuentemente… Bueno, ahora en la medida en que avanzo en edad, oro un par de horas y luego duermo una o dos horas más, y después despierto llorando.

Nancy: ¿Por qué lloras?

Evelyn: Por mi familia, por mí misma, por lo que voy a enseñar al día siguiente. Lloro y digo: «Señor, ¿cuál es Tu carga de estas personas?» Y lloro y oro, agonizo y lucho. «Luchar» es una buena palabra para ese tipo de oración.

Nancy: ¿Lees la Escritura mientras haces esto? ¿Oras mucho usando la Escritura?

Evelyn: Oh sí, el Espíritu Santo te recuerda la Escritura y la adecúa a tu día. Yo no tengo idea de lo que va a pasar.

Nancy: Creo que algunas madres pueden decir, «yo no soy una conferencista». Algunas que tienen el nido vacío o que son viudas que viven solas podrían decir, «no tengo las mismas demandas que tú tienes. Soy una mujer común y corriente, ¿tengo que orar de esa manera también?»

Evelyn: Esto no es solo para conferencistas. Es para todo cristiano. No sé qué haría sin estos tiempos a solas con Dios. Uno da, siendo conferencista o no. Estás dando de ti…a tu pareja, a tus hijos; das de ti en tu trabajo, en tu casa. Estás dando todo el tiempo. Pero ese es el tiempo a solas con Dios, tú y Dios, donde Él te restaura emocional y espiritualmente. Ningún ser humano puede hacer eso, solo Él.

Esperamos que un consejero o que nuestra pareja haga eso por nosotras. Piensas que si tan solo pudieras tener ese hijo que deseas, el hijo lo llenaría todo. Eso no es verdad. Todas nuestras más grandes y profundas necesidades no las puede llenar nadie, solo Dios.

Pero tienes que darle tiempo a Él; tienes que pasar tiempo con Él. No estoy diciendo que todas tienen que separar dos o tres horas en la madrugada. Hay distintos momentos en los que puedes estar a solas con Dios, sin importar qué tan ocupada estés. Lo importante es tener prioridades.

Bueno, y todas tenemos prioridades. Y Dios no puede decidir por nosotras. O decidimos darle tiempo a Dios o decidimos la tiranía de lo urgente que muchas veces no es urgente en absoluto. Es una cuestión de nuestra mentalidad respecto a Dios, Él debe ser lo más importante en nuestras vidas.

Annamarie: Has estado escuchando una entrevista grabada con Evelyn Christenson antes de que se fuera a casa con el Señor. Ella ha estado retándote a evaluar tus prioridades. 

Creo que el área de la oración es una con la que muchas de nosotras luchamos, pero espero que escuchar a Nancy y a Evelyn haya aumentado tu hambre por la oración y te haya animado a crecer en la fe. Toma un tiempo hoy mismo para preguntarle a Dios en oración, «Señor, ¿qué paso quisieras que dé para profundizar en la oración?»

Y para ayudarte a hacer de esta conversación algo personal, obtén el libro escrito por Evelyn titulado, Lo que Dios hace cuando las mujeres oran. Encuentra el acceso para adquirirlo, en la transcripción de este episodio en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bien, Nancy regresa con unas palabras y para orar con nosotras.

Nancy: Le estoy pidiendo al Señor que ponga hambre profunda en nuestros corazones—en los corazones de miles de mujeres— hambre por la oración, en un tiempo como este. ¿Qué tiempo? Un tiempo en el que la moralidad y el entendimiento básico de la sexualidad y del matrimonio están siendo redefinidos por la cultura; nuestra cultura que ha rechazado la verdad de la Palabra de Dios. Es un tiempo de inseguridad financiera, y es un tiempo en el que tantas mujeres enfrentan tantas necesidades en sus matrimonios y familias. Estos ciertamente son días oscuros. Pero no es tiempo para desesperarnos. Estos días nos brindan una oportunidad—una oportunidad asombrosa— para que el Señor despliegue Su poder de maneras maravillosas. Por eso necesitamos buscar Su rostro y pedirle que muestre Su poder al avivar la iglesia y acercar los corazones de pecadores perdidos a Él.

Y oh Señor, confesamos nuestra enorme, enorme necesidad de Ti. Gracias por el privilegio de la oración. Gracias porque Tú promueves la oración en nuestros corazones. En este día clamamos a Ti a favor de nuestras naciones. Oh Dios, hemos pecado contra Ti en gran manera. Hemos ignorado Tus leyes y Tus palabras, hemos tomado nuestro rumbo. Oro para que tengas misericordia de nosotras; que restaures esta tierra en el sentido de lo que está bien y lo que está mal, y pongas en nosotras Tu temor, reverencia por Tu nombre.

Señor, oro por Tu pueblo, que este se humille y que oren y busquen Tu rostro; que nos volvamos de los caminos de maldad y que Tú seas agradado a Tu manera y en Tu tiempo, para que fluya el espíritu de avivamiento en toda esta tierra.

Oh Señor, aviva Tu iglesia; aviva nuestros hogares, cuánto te necesitamos. Y Señor, aviva nuestros corazones, comienza por el mío. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Dios es fiel. Y esto no solo es cierto si viviéramos en un mundo tipo Génesis 2—un paraíso perfecto y sin pecado. Dios es fiel hoy. Pero ciertamente es difícil lidiar con el efecto que las dificultades tienen en nuestras vidas, ¿cómo manejamos estas situaciones? Nancy nos hablará acerca de esto mañana.  

Llamándote a orar por un derramamiento del Espíritu de Dios en tu familia, en tu iglesia y en el mundo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Recuerda que la lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Jeremías capítulos 26 al 29.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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