Podcast Aviva Nuestros Corazones

Cuando tu mundo está de cabeza

Leslie Basham: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: A veces me preguntan, justo hace poco lo hicieron, cómo decido que es lo que voy a enseñar en Aviva Nuestros Corazones. Déjame compartirte un poco acerca de cómo lo hago. Algunas series nacen en mi estudio; tengo algo en mi corazón, una carga o una necesidad en particular o un tema que creo que necesitamos comunicarlo a las mujeres. Así sucedió con la serie de Tito 2 (así mismo las ancianas deben ser reverentes en su conducta no calumniadoras, ni esclavas de mucho vino que enseñen lo bueno que enseñen a las  jóvenes a que amen a sus hijos a ser prudentes, puras hacendosas en el hogar, amables sujetas  a sus maridos para que la palabra de Dios no sea blasfemada).  Esta es una de las series que pensé, “Esto es lo que tienen que escuchar las mujeres”.

Así que abro la Escritura, me pongo a estudiarla y de ahí desarrollo una nueva serie. Primero que nada al ver la lista lo primero que llama la atención es que va muy contra-cultura.  No es una lista políticamente correcta, pero hay otras series que han surgido no solamente de mi estudio sino también de mi experiencia y de las encrucijadas de mi propia vida y mi caminar con el Señor. Bueno, la serie que iniciamos hoy corresponde a ese segundo grupo.

Leslie: Bienvenidas a Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Iniciando la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios, una serie que surge en el laboratorio de la vida.

Nancy: Déjame darte un poco de trasfondo. Durante los pasados años, desde la primera conferencia True Woman (Mujer Verdadera) del 2008, la primera conferencia que tuvimos en Schaumburg, Illinois, Dios ha estado trabajando en y a través del ministerio de una manera muy especial.

Ha sido una época de una bendición inusual y de mucho fruto. Cosas que habíamos estado orando al Señor por años, ahora estamos viéndole contestar, obrando en medio de una revolución contracultura de mujeres que dicen, “Sí, Señor”, quiero ser una mujer verdadera de Dios”.

Y esto esto ha sido de mucho aliento para mí—y muchas de ustedes que nos escuchan desde diversas partes del país y diversos lugares del mundo, que son líderes de ministerios de mujeres, son parte de este movimiento de la Mujer Verdadera. Dios les está usando para que se extienda el Evangelio y para  multiplicar el ministerio. Ha sido una gran temporada de fruto.

Pero, todos estos años desde la conferencia  del 2008  también han sido para mí y para nuestro ministerio una temporada de intensa presión y de retos inusuales que se nos han presentado. Veo hacia atrás y me doy cuenta claramente que el enemigo no está contento con lo que Dios ha hecho  en la vida de las mujeres. Y ha estado haciéndonos la guerra en distintos frentes y he estado involucrada en muchas luchas diferentes.

Meses atrás, justo cuando pensé que ya habíamos pasado esa difícil temporada, que la habíamos dejado atrás, y que la vida se estaba acomodando un poquito mejor, recibí una carta con noticias inesperadas que pusieron mi vida de cabeza. Desde ese día me he visto golpeada con retos y con circunstancias y los detalles no sería apropiado comentarlos, pero circunstancias que nunca imaginé que tendría que enfrentar.

He estado enfrentando una situación que es muy complicada, que ha reducido mi productividad por varias semanas. Sé que cuando empiezo a compartir algo de este tipo de cosas en el aire, la imaginación de la gente empieza a volar y comienzan a escribirme notas a mandarme vitaminas y listas de consejeros. Por favor no traten de descubrir qué fue lo que pasó.

Hay veces que siento muchísima libertad al compartirles lo que estoy viviendo. Pero esto en particular ha sido bizarro, complejo, ha sacudido mi mundo en maneras que nunca había experimentado antes. Y si pudiera solo decir que… al ver las noticias y leer los correos que recibimos en Aviva Nuestros Corazones, sé que no estoy sola en esto.  El mundo de muchas personas también está siendo sacudido.

En medio de mi agitación personal, con olas y olas sorprendiéndome me encuentro una y otra vez regresando a un texto en particular en las Escrituras que ha adquirido un significado totalmente nuevo para mí. Ese es el pasaje que quiero que repasemos en los próximos días.

Y ese  pasaje se encuentra en el libro de los Salmos, quiero que vayan conmigo al Salmo 46. He estado meditando en este pasaje de día y de noche, yéndome a dormir citando partes de él, despertándome en la mañana con él, y a veces durante la noche repitiendo secciones del salmo. Este es el pasaje que se ha convertido en un ancla para mi corazón y que ha ministrado bastante gracia en mi vida.

Mi oración es que sea de bendición para ustedes también, para ti particularmente en tus circunstancias, en la tormenta de tu vida, al caminar por este pasaje que veremos juntas los próximos días. Quisiera iniciar con un resumen general del pasaje y mañana empezaremos tomando un microscopio para ver a este salmo de tan solo once versículos en los próximos ocho días. Versículo por versículo, frase por frase, palabra por palabra.

Y de nuevo te digo, no sé qué puedas estar enfrentando el día de hoy, o lo que enfrentarás en los días venideros que tú no tienes ni idea, pero mi oración es que Dios use este pasaje para estabilizar tu corazón y para que te de una nueva perspectiva en medio de la tormenta que puedas estar enfrentando.

Una pequeña descripción: El Salmo 46 es el primero de un grupo que forma una trilogía: los Salmos 46, 47 y 48. Estos salmos parecen haber sido inspirados por un evento, por un incidente histórico específico en el cual el pueblo de Dios  y la ciudad de Jerusalén fueron liberados de sus enemigos de una manera sobrenatural.

No sabemos cuál fue la situación específica, porque la Escritura no lo dice, pero muchos comentaristas creen que pudo haber sido en una ocasión que se puede encontrar en 2 de Reyes capítulo 19; después la misma situación se repite en Isaías en los capítulos 36 y 37.

Déjenme resumirles brevemente. El ejército del rey de Asiria, Senaquerib, estaba amenazando a Jerusalén. La habían acorralado, y el rey de Judá, llamado Ezequías, clamó al Señor en su desesperación. Dios escuchó su oración, le contestó y los libró de forma sobrenatural, trayendo gran destrucción al ejército de Senaquerib.

Este incidente sucedió en el año 701 A.C; es un hecho histórico. Al adentrarnos en el pasaje, leeremos porciones de este suceso del Antiguo Testamento.

El Salmo 46 se divide naturalmente en tres estrofas y  cada estrofa termina con la palabra, Selah. Pausa. Contempla. Piensa en lo que acabas de leer. De manera que este será un pasaje con el que nos tomaremos buen tiempo. No lo vamos a apresurar. Vamos a verlo cuidadosamente; a detenernos, vamos a digerirlo y a dejar que trabaje y se integre a nuestra vida.

El pasaje tiene  once versículos, y lo que me llama la atención; es que en el salmo hay once referencias explícitas acerca de Dios. En la medida que lo voy leyendo, el Salmo 46, por favor pon atención al escuchar los diferentes nombres de Dios que se encuentran en este salmo y después hablaremos sobre cuáles son algunos de esos nombres.

Salmo 46, en mi versión de la Biblia tiene un título: “Dios, nuestro amparo y fortaleza” Después tenemos esta inscripción que dice: Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré, compuesto para Alamot. Cántico. Volveremos a esta descripción en unos momentos, pero primero permítanme leer el salmo completo.

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;3 aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba. Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio Él su voz, y la tierra se derritió. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)

Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra; que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego.  Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob (Selah) (Salmo 46:1-11).

Al ver un repaso general de este salmo, quiero hacer dos observaciones. En el programa siguiente pasaremos al primer versículo del salmo, pero hoy quiero darles dos observaciones generales.

Primero, la centralidad de Dios que es tan obvia en este pasaje. Todo es acerca de Él. Sí, hay tormentas, sí, hay problemas, sí, hay desastres, sí hay terremotos y tsunamis y reinos enfurecidos y tambaleándose, y de todo esto se habla en este pasaje.

Pero mientras  leemos el salmo, la cosa que llama nuestra atención es que Dios es el centro de todo. Él NO está ausente; Él está allí, Él está en el medio de todo.  Él no es un Dios distante, Él está ahí. Está presente. Y Él es mencionado por nombre. El enfoque del salmo está en Él. Y vemos la  centralidad de Dios en la manera que diversos comentaristas bosquejan el salmo, en las tres estrofas.

Un ejemplo de esto: Un comentarista dice que la primera estrofa, los primeros tres versículos, proclaman el poder y la soberanía de Dios sobre la naturaleza. Los versículos 4-7 proclaman Su soberanía sobre los ataques que puedan amenazar Su santa ciudad. Después el último párrafo, los versículos 8-11, proclaman el poder de Dios y Su soberanía sobre todos lo que se le oponen alrededor del mundo. Es todo sobre Dios, Su poder, Su grandeza, Su soberanía.

Pero otro comentarista lo divide de esta forma. Él dice que hay tres estrofas que hablan de la protección de Jehová, Su presencia y Su preeminencia. Aquí hay otra: de nuevo con las tres estrofas, primero Dios es nuestro refugio, versículos 1-3. Después Dios nuestro libertador, versículos 4-7 y después en los versículos del 8-11. Él es nuestra paz. Es todo sobre Él. Él Es nuestro refugio, nuestro liberador y nuestra paz.

J. Vernon McGee lo resume de la siguiente manera, “Este pasaje es sobre la suficiencia, la seguridad y la supremacía de Dios. Él es la máxima realidad”.

Mencioné que hace referencia a Dios por nombre de manera explícita, aparte del uso de pronombres, pero por nombre se repite once veces el nombre de Dios en este salmo. Veamos uno de estos nombres.

El primero nombre, Dios,  sabemos que la palabra en hebreo es Elohim. Aparece cinco veces en este pasaje. Elohim es la descripción de Dios el creador y el preservador. Es el nombre de Dios que hace referencia a Él, que lo describe como trascendente, poderoso y fuerte.

Vamos a ver unas olas muy poderosas, unas tormentas fuertes, algunos problemas bastante grandes pero sobre ello está Elohim, el fuerte, el poderoso, el que trasciende, quien es mayor que las montañas, mayor que cualquier tormenta, mayor que los problemas. Cinco veces vemos que se refieren a Dios de esta manera.

Después en el versículo 4 vemos como Dios es identificado como el Altísimo. Ese es nombre en hebreo, Elyon, El Altísimo. Este es el nombre que enfatiza la fortaleza de Dios, Su soberanía Su supremacía. Él es Altísimo, El que está sobre toda cosa, Elyon.

Después en el versículo 8 vemos la palabra SEÑOR, la mayoría de nuestras Biblias lo muestran con mayúsculas la palabra “EL SEÑOR” Esta es la palabra, que es palabra Yahweh, Jehová, es el nombre de pacto de Dios, el nombre personal de Dios… El Dios que existe en sí mismo y que se da a conocer a Su pueblo.

Él no solo es trascendente y poderoso y creador y soberano, sino que también es un Dios de pactos que los cumple. Es un Dios personal, es un Dios que en medio de nuestros desastres se da a conocer a nosotros. EL SEÑOR.

Después lo vemos dos veces no solo como el Señor, sino como el Señor de los ejércitos en versículos 7 y 11. “El Señor de los ejércitos está con nosotros”.

El término hebreo es Jehová Sabaot, el Señor de los ejércitos. Es un título militar para Dios. El que lo describe como el comandante de todos los ángeles y de todos los ejércitos celestiales.

Después, otra vez en estos dos versículos en el 7 y en el 11, vemos que le llaman el  “Dios de Jacob,” y hablaremos de eso conforme vayamos avanzando. Vemos estos nombres y nos recuerdan, como lo dice ese maravilloso verso del capítulo 18 de Proverbios, que dice: El nombre del SEÑOR es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo (v.10). Nuestra seguridad en tiempos de agitación  encontrada solamente en Dios, y solo en Dios.

Solo Él nos puede dar estabilidad, consuelo y paz en medio de la crisis. Isaías lo dice así: “Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía”. (26:3) La vida segura no es la que no tiene problemas. La vida segura es la que está fundada en Dios, atada a Dios.

La centralidad de Dios en medio de nuestro mundo, loco y desordenado, tal y como lo hemos venido viendo en los últimos tiempos, es lo que nos mantiene cuerdas. Es lo que nos da la fortaleza y nos ayuda a no tocar fondo, como muchos hoy, porque sus vidas no están atadas a Dios; sus vidas tienen como fundamento arena movediza, las circunstancias de la vida. Así que vemos la centralidad de Dios; es todo acerca de Él. Este salmo nos lleva una y otra vez a este grande y trascendente y, poderoso, Dios de Pactos.

Quiero que se den cuenta de una cosa en una descripción del salmo, y es, que es una canción. Miren lo que dice una vez más al principio, dice, “Para el director del coro” este salmo debe ser cantado; el coro debía cantarlo. Es un salmo de los hijos de Coré. Recuerdan que los hijos de Coré eran un grupo de cantantes levitas en Israel.

Después tiene esta frase: “compuesto para Alamot”. Leo muchos comentarios acerca de esto, y realmente nadie está seguro exactamente qué significa, pero creen que posiblemente hace referencia a  una dirección musical. La palabra en Hebreo significa “mujeres jóvenes” o “vírgenes”. Algunos comentaristas piensan que probablemente signifique que esta canción debía ser cantada por voces soprano o con instrumentos muy agudos.

Era una canción que debía ser cantada, aún cuando los que la estuvieran cantando estuvieran en medio de mucha agitación y de graves problemas. El punto es, cuando estés en problemas, ¡canta! ¡Canta! Me encanta lo que dice Oswald Sanders acerca de eso. Él dice: “La fe puede cantar su canción en la hora más oscura y de sufrimiento; el dolor y el canto no son incompatibles.”1 Otro escritor dice, “cantemos aún cuando no sintamos el hacerlo, porque de esa forma le damos alas a los pies pesados y cambiamos debilidad en fortaleza.” 2

Así que mientras aprendemos de este salmo y dejamos que el salmo se  internalice en nosotras en los días por venir, déjame animarte a que cantes cuando estés en la tormenta. Incluso antes de experimentar Su liberación, o de imaginar cuándo ocurrirá esa liberación, el cantar expresa tu fe… fe en que las promesas de Dios en este texto son verdaderas.

Dios es el que dice: “Seré exaltado” cuando tu cantas, estás diciendo, “¡Amén! creo que eso es verdad, que Dios será exaltado en medio de mi circunstancia”. Y luego, no cantes solo cuando estés en la tormenta sino canta después que Él te haya rescatado, después que Él haya calmado las olas y la tormenta. Alábalo por Su liberación y por Su ayuda. Deja que tus problemas sean una oportunidad para componer una nueva canción—una canción de tu vida que ministre gracia a otros mientras  diriges a otros  también a cantar.

Dios ha usado este salmo para hacer que mi corazón cante durante estas últimas semanas. Todavía no puedo ver el resultado, es muy probable que lo vea cuando esta serie salga al aire, pero en este preciso momento todavía no veo la liberación. Pero sé que vendrá, y estoy orando para que  la canción que Dios ha querido que cante con la ayuda de este pasaje, se convierta en la canción de tu corazón también, que desde ese lugar en el que estás puedas cantar a otros que están en problemas… La canción de redención y de gloria y exaltación de Dios.

El Salmo 46 ha sido llamado, “el salmo de Martín Lutero”, era uno de sus favoritos. Se ha dicho que en los períodos más difíciles de la reforma, a Lutero en ocasiones le daba temor o ansiedad toda la oposición que enfrentaba. Durante esos momentos iba con su amigo y compañero de trabajo Philipp Melanchthon, y le decía. “Ven Philipp, cantemos el salmo 46.” Y ellos lo cantaban en la versión  de Lutero.

Castillo fuerte es nuestro Dios,

 defensa y buen escudo.

Con su poder nos librará

en todo trance agudo.

Hoy en día conocemos ese himno, está inspirado por el Salmo 46, “Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo...” Lutero dijo lo siguiente acerca de este salmo:

“Cantamos este salmo para alabanza de Dios, porque Dios está con nosotros y poderosamente y milagrosamente preserva y defiende Su iglesia y Su Palabra en contra de todas las potestades espirituales fanáticas, contra las puertas del infierno, contra el odio implacable del diablo, y contra todos los asaltos del mundo, de la carne y del pecado.”

Esta canción tiene un coro, tiene un estribillo. Que se repite en los versos 7 y 11; y ¿cuál es esa repetición? El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.” Repítelo conmigo por favor. (Decirlo en coro)

Jim Warren es un gran amigo de muchos años, él sirvió muchos años en  Radio Moody y se fue con el Señor hace un tiempo. Semanas antes de él partir había hablado con Jim and Jean, cuando estaba en la unidad de cuidados intensivos, con fallo renal y diálisis, fallo cardíaco, y los doctores recién le habían dicho que ya no había mucho más que se pudiera hacer por él.

En esa llamada, recuerdo que Jim me dijo, “Estoy alabando a Dios” Compartimos, oramos. Yo estaba ‘viviendo’ en el Salmo 46 en ese momento, y le dije: Jim ¿te puedo leer un pasaje? Se lo leí a Jim y a Jean por teléfono, le leí el Salmo 46. Lo discutimos, y después Jim me dijo, ¿Te puedo cantar? Y empezó a cantar un viejo corito. No lo conocía, pero reconocí la primera línea, “El Señor está conmigo todo el tiempo”.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra fortaleza. La canción más grandiosa, más poderosa, puede surgir de los tiempos y de las circunstancias más difíciles de nuestras vidas. Déjame recordarte que cuando estés en medio de una tormenta que te lleve de aquí para allá y que amenaza con abrumarte,  si has encontrado que Él es todo lo que necesitas en medio de la tormenta, podrás cantar aún con más convicción. “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, una ayuda oportuna en tiempo de necesidad”. ¿Amén? ¡Amén!

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado enseñando cómo Dios estabiliza nuestro corazón cuando está en un torbellino de emociones. Este mensaje es el primero de la serie titulada, Castillo fuerte es nuestro Dios, basada en el Salmo 46. Este tipo de enseñanza profunda de Nancy usualmente genera algunas conversaciones.

Una mujer nos mandó un correo diciendo:

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Siempre tendremos problemas en nuestras vidas. Nunca podrás escapar de ellos en un mundo caído, pero hay un refugio al que podemos correr en tiempos de necesidad. Aprende cómo responder a los problemas que te amenazan, el lunes, en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Oswald Sanders, The Incomparable Christ, (Chicago: Moody) (in re ).

2 J. H. Jowett.

Castillo Fuerte, Studio Musicians, 25 Favoritos Himnos Internacionales ℗ 1994.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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