Podcast Aviva Nuestros Corazones

¿Estás en problemas?

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss pregunta, “¿Cómo inicias tus conversaciones?”

Nancy Leigh DeMoss: Tendemos a empezar con nuestros problemas. Pregúntale a alguien cómo le va, pregúntame a mí como me ha ido en las últimas semanas y te diré de mis problemas. Así es como tendemos a empezar: con nuestras circunstancias, con este reto, con esta presión, con este problema.

Leslie: Estamos a punto de escuchar que no tiene que ser así. Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer, Nancy inició la serie titulada Castillo fuerte es nuestro Dios. Es acerca de cómo enfrentar las tormentas de nuestra vida. Escuchemos.

Nancy: Empezamos una nueva serie el viernes de la  semana pasada basada en el Salmo 46. Si apenas nos estás sintonizando, te quiero invitar estos próximos días a abrir tu Biblia al Salmo 46 y leerlo, leerlo, y leerlo una vez más y otra vez. Hasta que se vuelva parte de ti, quizás sea bueno que lo memorices, que medites en él, y nos acompañes a estudiar versículo por versículo este pasaje que Dios ha estado usando de gran manera en mi propia vida a través de las tribulaciones y de las pruebas que he tenido estas últimas semanas.

Esta serie ha nacido de las encrucijadas de la vida real. Puede que estés pasando por tormentas, por tribulaciones o por pruebas. Mi oración es que Dios use este pasaje para que sea de gran aliento para tu corazón.  

Hoy empezaremos con el primer versículo. El versículo 1 del Salmo 46, mientras lo voy leyendo, quiero que te des cuenta de que hay dos realidades que se ven en este versículo.  Te daré una pista conforme lo voy leyendo para que puedas reconocer estas dos realidades. Las puedes encontrar en la primera y en la última parte del texto. Permíteme leer el versículo, y después hablaremos acerca de estas dos realidades.

Salmo 46 versículo 1 “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Bueno ¿cuáles son las dos realidades en esta vida que aparecen en este versículo? La primera es Dios y la segunda las tribulaciones. Dios y las tribulaciones—no puedes huir de ninguna de ellas porque siempre están presentes.

Quiero empezar el programa de hoy con la segunda, la tribulación.  Las tribulaciones nos llegan a todos., Algunas veces nuestros problemas son grandes e inesperados y nos llegan como un tsunami. A veces esos problemas son más crónicos, que se arrastran por años por meses y son acumulativos.

No es nada grave, pero es la suma de muchas cosas que se juntan y que mientras caminas a través de ellas te hacen sentir ahogada de problemas. Pasé hace poco una velada con un grupo pequeño de los colaboradores de nuestro ministerio, y  meditaba en esto mientras miraba alrededor el círculo del personas…  Había allí quizás una docena de personas.

Un hombre en el grupo acababa de perder su trabajo después de 17 años en una empresa, y no sabía qué haría en ese  momento. Su esposa, quien estaba allí con él, había estado teniendo una reacción alérgica bastante fuerte y toda su cara estaba afectada. Ella estaba tan incómoda con esta reacción alérgica y estaba batallando luchando con eso. Así que esa pareja tenía dos problemas distintos.

Pero también había otra mujer que había enviudado el año anterior, y estaba resolviendo qué hacer con el negocio de su marido. Descubrió que dos empleados de mucho tiempo resultaron ser desleales y corruptos. Así que ahora ella se encontraba batallando con sus finanzas. Ella no conocía nada del negocio y ahora estaba tratando de entenderlo.  Estaba cerca de cumplir sus 70 años y  tratando de resolver su situación económica.

También había otro hombre en el grupo que recién había concluido una batalla de dos años contra el cáncer; incluyendo cirugías múltiples—como vemos ¡tribulación, más tribulación, más tribulación! ¡Y estos son solo algunos que conozco! Había muchos otros en el grupo que yo no conocía y por tanto no sabía por lo que estaban pasando.

Leo correos que llegan de nuestros radioescuchas. Cada semana llegan correos de personas que nos hablan de los problemas que tienen en sus vidas. Pero recuerdo uno en particular que llegó la semana pasada de una mujer que su esposo era adicto a la pornografía. Un día llegó a su casa y se enteró de que su esposo había sacado todo lo que ella tenía; había limpiado las cuentas de banco y la dejó indigente. Durante ese tiempo tuvo que renunciar a su trabajo para poder cuidar a su madre que había sufrido un ataque bastante severo. Ella lo compartió todo en aquel correo y pensé, ¿cómo puede una sola persona soportar todo esto? ¡Tribulación!

Pienso en mis propias tribulaciones que he estado experimentado  estas últimas semanas. Retos, cosas que yo no planee. Que me tomaron por sorpresa. Si les dijera qué son… serían realmente pequeños en comparación con los problemas de otros, pero me han dejado con la necesidad de un refugio, con la necesidad de fortaleza, con la necesidad de ayuda.

Los problemas. Son una realidad ineludible, inevitable en un mundo caído. Pero son nuestros problemas los que nos apuntan a esa otra realidad, sin la cual no podríamos sobrevivir los problemas que enfrentamos. ¿Y cuál es esa otra realidad?  Es la primera palabra del versículo—Dios. Elohim

El Todopoderoso Dios. En el principio, Dios, Elohim,  creó los cielos y la tierra. Él es el que creó y controla todas las fuerzas de la naturaleza. Nada en este mundo pasa por casualidad o fuera de Su conocimiento y Su control. Él es que sustenta este mundo. Todo lo sostiene y eso nos incluye a nosotras.

¡Elohim! ¡Dios! Él es quien es nuestro refugio, nuestra fortaleza en el tiempo de la tribulación. Él es el punto inicial. Él es el punto de referencia en un mundo con circunstancias cambiantes. Él es más real que cualquier circunstancia, que cualquier problema que pueda afectar tu vida o la mía este día, o en los días venideros.

Nota el orden de las dos realidades. ¿Cuál viene primero en el versículo? Dios. El punto de este salmo, comienza con Dios. Creo que el motivo es para decir, “empieza con Dios”. Tendemos a comenzar viendo nuestros problemas. Pregúntale a alguien cómo está. Pregúntame cómo me está yendo estas últimas semanas, y te diré mis problemas. Tendemos a empezar por ahí, con nuestras circunstancias, con este reto, con esta presión, con este problema en particular. Pero este pasaje nos anima a comenzar con Dios.

“Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Él es a Quien necesitamos en las tribulaciones.  A menudo pensamos en todas las otras cosas que necesitamos o que desearíamos tener: una solución, un alivio, alguien que se compadezca de nosotras. Pero este pasaje dice, “no, búscalo a Él, Él es nuestro refugio”.

Eso significa justo ahora, en este preciso momento, HOY y siempre lo será porque Él es el Dios del presente eterno. Él es Dios del presente, de lo que es, no de lo que fue o de lo que será, aunque Él es eso también. Y no solo es el Dios que desearíamos fuera, sino el Dios que es. Él es nuestro refugio en medio del problema actual.

Me encanta que no solo dice que Él es un refugio o una fortaleza, una fuerza, o una ayuda. Él no es impersonal o genérico. Él es un Dios personal que quiere venir al rescate y ser ayuda para Su pueblo que está en problemas.  Dios es nuestro refugio. Un refugio es una persona o un lugar al cual uno va a buscar un baluarte o una defensa o protección. Pienso en esas ciudades de refugio que había en el Antiguo Testamento, a las cuales la gente con alguna situación angustiosa podía escapar para encontrar seguridad y protección.  Dios no solo nos provee un lugar de refugio, sino que Él mismo es nuestro refugio, nuestro lugar seguro.

Él es quien nos protege, quien nos cobija y quien  nos provee alivio del peligro y de la ansiedad. Mencioné en el programa anterior cuál pudiera haber sido la ocasión del Salmo 46. Muchos comentaristas piensan que posiblemente se escribió cuando el ejército de Asiria, el ejército feroz de Asiria, iba a invadir Judá, y ellos eran mucho menos en números. Los de Asiria tenían  armas, poder, fuerza. Invadieron a Judá y estaban destrozando todas las naciones vecinas. El rey Senaquerib, el rey de Asiria,  mandó a un enviado a Jerusalén con una carta amenazante para el rey Ezequías.

Déjame leerte lo que hizo Ezequías cuando recibió esa carta, en 2da  de Reyes, capítulo 19,

Entonces Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó, y subió a la casa del SEÑOR y la extendió delante del SEÑOR. Y oró Ezequías delante del SEÑOR, y dijo: Oh SEÑOR, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.16 Inclina, oh SEÑOR, tu oído y escucha; abre, oh SEÑOR, tus ojos y mira; escucha las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.17

En verdad, oh SEÑOR, los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras,18 y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido.19 Y ahora, oh SEÑOR, Dios nuestro, líbranos, te ruego, de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que sólo tú, oh SEÑOR, eres Dios. (19:14-19).

¿A dónde corrió Ezequías a buscar refugio cuando estaba en problemas? ¡Al Señor! Seis veces en esa oración, “oh Señor”. Oh Señor. A veces eso es lo único que podemos decir, ¡oh Señor, oh Señor, oh Señor ayúdame! Te necesito”. Dios es nuestro refugio.

El Salmo 2 lo pone de esta manera  ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian! (v.12) Otras versiones dicen: Bienaventurados todos los que en él confían. Eso es lo que uno hace con un refugio. Tú corres a él y pones tu confianza en ese lugar.

Bueno pues, Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza. Él es nuestra fuente de apoyo mental y emocional cuando lo necesitamos. Porque somos débiles e indefensas. Y necesitamos Su fortaleza. Él provee un poder divino a nuestra debilidad.

Y debo señalar que a veces Dios nos escuda y nos protege de problemas. Pero otras veces Él ordena que pasemos por esa tormenta y Él nos provee la fortaleza para soportarla. ¿Recuerdan lo que Él le dijo a Pablo cuando Pablo clamó para ser librado de su aflicción? Dios le dijo. “Te basta mi gracia” Mi gracia es suficiente. Pues mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9)

¿Cuándo es que nos damos cuenta de que en realidad somos débiles? Es cuando estamos en problemas ¿no es así? Nuestra debilidad pone de manifiesto Su poder. Provee una oportunidad para que Él muestre Su fortaleza, pero aquí hay un importante recordatorio. Dios solo resulta ser un refugio a todos aquellos que realmente ponen su confianza en Él.  Su fuerza es experimentada solo por aquellos que conocen y reconocen su debilidad y su necesidad de Él.

Por ejemplo, yo vivo en una zona donde hay tornados, y hemos visto tantas imágenes de esto en estos meses, puede que tengas un cuarto seguro, un sótano, o un refugio para tormentas. Pero cuando la tormenta llega no estarás protegida a menos que estés en el lugar de refugio. Si te sientas en el piso de arriba de tu casa cuando tienes ese refugio, el refugio no podrá hacerte ningún bien ¿no es así? Si corremos para otro lado o con alguien más u otra cosa que no sea Dios estaremos en problemas, no vamos a encontrar la ayuda, la fuerza, el refugio que necesitamos.

Así que ponte a pensar en problemas recientes que puedas estar experimentando o que hayas experimentado recientemente. Permíteme preguntarte: ¿Hacia a dónde corriste para auxilio? ¿Hacia adonde te has estado dirigiendo para buscar refugio? ¿Estás buscando refugio y confiando en alguien o algo diferente que no sea Dios? Si es así, esos seres humanos, o esos refugios físicos… ¿Acaso han sido capaces de protegerte? ¿Han sido capaces de defenderte o de ayudarte?

La Escritura dice que Dios es una ayuda presente en tiempo de angustia. Él es un refugio, una fortaleza, una pronta ayuda en tiempo de necesidad. Esa palabra pronta sugiere la mejor calidad. Un diccionario dice que significa, “en demasía; abundante”. De hecho, la traducción de la versión en inglés lo expresa de esta forma: “En Él encontramos una ayuda excepcional durante las tribulaciones”. No es algo moderado, o bastante bueno; no es ‘algo’ de ayuda, sino una ayuda dispuesta, presente, rápida, abundante, excepcional.

Él está presente en la tribulación. La palabra presente sugiere que es ahora. Sugiere que Él está cerca, que está accesible para ayudar. Literalmente. Cuando lo necesites, cuando sea que necesites la ayuda, ¡Él está allí, el está ahí!

Charles Spurgeon dijo acerca de este versículo, “nuestro pronto auxilio en las tribulaciones…”

“La ayuda que no es pronta cuando la necesitamos es de poco valor. El ancla que se queda en casa no será de ayuda al marinero a la hora de la tormenta; el dinero que solía tener no tiene ningún valor cuando se debe pagar una deuda… Pero el SEÑOR nuestro Dios, Él está presente cuando lo buscamos, presente  cuando lo necesitamos.”

“Él está más que “presente”. Él está muy presente. Mucho más presente que el amigo más cercano que puedas tener. Pues Él está en nosotras en nuestro problema; más presente que nosotras mismas, ya que algunas veces no podemos pensar correctamente.”

“Siempre está presente, eficazmente presente, empáticamente presente, totalmente presente. Él está presente ahora si esta es una temporada triste. Descansemos pues en Él. Él es nuestro refugio, escondámonos en Él; Él es nuestra fortaleza, vistámonos con Él. Él es nuestra ayuda, apoyémonos en Él; es una pronta ayuda, que nuestro reposo lo hallemos en Él. No debemos tener momentos de cuidado o de miedo. “El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob.”1

Ahora el versículo 1 nos dice: “Que Él es nuestro pronto auxilio” algunas de sus versiones pudieran tener anotaciones en los márgenes que digan: que Él es una “ayuda comprobada”… Otra versión pudiera decir, “muy presente o valiosa”. ¿Sabes lo que eso me dice a mí al meditar en esto? Que Él tiene un record perfecto. Él ha ayudado a otros en problemas. Él me ha ayudado a mí en ocasiones cuando he estado en problemas en el pasado. Si necesitas ir y regresar el tiempo y contar todas la veces que Dios te ha ayudado a ti o a otra persona, encontrarás que su ayuda ha sido comprobada, y por tanto no hay ninguna razón para temer  que ahora el fallará en ayudarme. Porque Él es confiable.

Y Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Problemas. Tribulaciones. La palabra significa congoja, pena, adversidad. Cualquier cosa que cause dolor, calamidad o pena. Ahora al ver los próximos versículos en estos días vamos a ver la descripción de las angustias y los desastres inimaginables, justo aquí en Salmo 46.

Quiero sugerirte que la  mejor manera de prepararte para las catástrofes inevitables de la vida es basar tu corazón en la verdad de quién es Dios antes de que llegue la tribulación. Ahora, si no lo has hecho antes nunca es tarde--- vuélvete a Él. Pero la mejor manera de prepararse para la tribulación es con anticipación; fundamentando el  corazón en la verdad de quién es Dios; desarrollar una confianza que asegure que Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda en tiempo de necesidad.

Y entonces, cuando el problema llegue, que tu reacción inmediata sea que corras hacia Él; que Él sea tu refugio, tu fuerza, tu socorro.

Siempre recordando que, en medio de la tribulación, donde sea que se encuentre esa tribulación, Él estará cada vez más presente. Porque Él es nuestra pronta ayuda en la tribulación.

Puedes ver este tema a través de todas las Escrituras. Ahora yo lo estoy viendo en todos lados. El Salmo 9 el versículo 9 dice,  “Será también el SEÑOR baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia”. No solo una vez sino siempre. Él está en el ojo de la tormenta; Él es el lugar de calma, de seguridad y de paz.

¿Tienes problemas? ¿Quizás problemas pequeños?  ¿O tal vez hay grandes problemas que están rompiendo tu corazón?  Recientemente alguien me dijo que estos 12 meses que han pasado han sido tan difíciles. Solo quiero decir que estos últimos meses para m han sido muy difíciles… Tribulación.

Hay problemas que no puedo controlar, problemas que no puedo arreglar, problemas que no puedo cambiar. Pero Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra ayuda para hoy, para ahora mismo. Él será también nuestra fuerza, nuestro refugio, nuestra ayuda para los problemas en el día de mañana y mucho después.

Así que podemos confiar y descansar en Él. Él es nuestro baluarte, el cual es evidencia de que necesitamos protección, necesitamos un lugar seguro, un refugio para la tormenta. Él es nuestro refugio que sugiere que somos débiles y que no podemos sobrellevar los problemas nosotras mismas. Él es nuestra ayuda, que es también un reconocimiento de que somos personas necesitadas. Necesitamos ayuda.

Amigas, no podemos conocer que Dios lo es todo y todo lo que Él es capaz de hacer hasta que estemos en problemas; hasta que nos sentimos desesperadas y necesitadas. No es hasta que llega ese momento que sabemos que realmente Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestra ayuda.

A través de esta serie, quisiera citar varias veces un comentario de Matthew Henry acerca del Salmo 46, porque es uno que encuentro bastante enriquecedor. El lenguaje que él usa es un poco anticuado; porque fue escrito cientos de años atrás. Pero él tiene una perspectiva tan profunda del significado y de la aplicación de este texto, así que déjame leerte un párrafo del comentario de Matthew Henry sobre el Salmo 46 del versículo 1:

¿Estamos siendo perseguidos? Dios es nuestro refugio al cual podemos correr y estar a salvo… ¿Estamos oprimidos por problemas? ¿Tenemos trabajos que hacer y enemigos que enfrentar? Dios es nuestra fortaleza para soportar todos estos problemas, Quien nos fortalece para todos nuestros servicios y sufrimientos; Él, por Su gracia, nos dará Su fortaleza, y en Él podemos nosotros permanecer. ¿Estamos en angustia? Él es nuestra ayuda, para hacer por nosotros todo lo que necesitamos hacer. Una ayuda suficiente, una ayuda que se acopla a cada necesidad a cada exigencia, a cada urgencia, a cada situación extrema]; cualquier cosa que sea, Él es nuestra pronta ayuda; no podemos desear una ayuda mejor, ni podemos encontrar algo semejante en ninguna otra criatura. 2

Así que no corras a la criatura, corre al Creador.

Leslie:  Nancy Leigh DeMoss ha estado apuntando hacia una gran fortaleza, suficientemente fuerte para protegerte todo el tiempo. Aún cuando vientos feroces te estén llevando de un lado a otro.

¿Aprecias la forma como Nancy toma un pasaje bíblico como el Salmo 46 y lo explica a profundidad, mostrándote lo que significa para ti en este preciso día? El estudiar las Escrituras de esta forma puede tener un efecto en ti que afecte toda tu vida.

Te animamos a apoyar Aviva Nuestros Corazones para que podamos continuar trayendo más enseñanzas como estas a las mujeres alrededor del mundo.

Aquí está Maggie, quien es la vocera de las colaboradoras de ANC, para hablarnos un poco lo que ha significado para ella apoyar este ministerio.

Maggie: Conocer el ministerio de Aviva Nuestros Corazones ha sido una bendición para mi vida.  Desde mi primer contacto con éste, en el 2008, cuando se celebró por primera vez la Conferencia de Mujer Verdadera, quedé muy impresionada.  Al ver las más de 6,000 mujeres que allí estaban, lo primero que me vino a la mente fue: ¡Oh Señor aquí hay una muchedumbre que no ha doblado rodillas ante Baal!  Luego, al oír las exposiciones de cada conferencista, quedé aún más impactada.  

La seriedad con que se explicaba la Palabra, la apología de la feminidad bíblica, el análisis de los daños del feminismo en esta generación, (y aún tristemente en el mundo evangélico), el quehacer de la mujer según Dios en cada área en que Él la ponga, y el llamado que se nos hizo de imitar a Ester, a quién Dios levantó para la defensa y preservación de Su pueblo, fue algo motivador y retante.  

Levantó en mí una profunda convicción de defender la feminidad bíblica.  ¿Cómo hacer esto realidad?  Pues compartiendo estas verdades con otras mujeres y ayudando a que este programa siga llegando a más mujeres y a más lugares.  Hablé con mi esposo acerca de este mi deseo, y me dio luz verde para poder hacer dicha contribución.  Desde entonces, cada año apartamos un monto específico para ANC.  Amo este ministerio y entiendo que con esto hago un poco para que el Reino de Dios avance en toda la tierra.

Para hacer una ofrenda, solo tienes que visitar Aviva Nuestros Corazones, o llamar al 1-800-569-5959, desde Estados Unidos o Canadá.  Cuando llames, específica que deseas hacer una donación para el ministerio en español.

Señor Bueno, Justo y Soberano, agradecemos el que Tú hayas dejado en Tu Palabra cuál es el deseo de Tu alma para cada mujer.  Permite que en todas las naciones y en cada corazón conozcamos el camino de Tu salvación, y que más y más mujeres alcancen la libertad, la plenitud y la satisfacción que encontramos solamente cuando nos rendimos a Ti.  Alabado sea Tu Nombre por siempre y siempre.  Amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Charles Haddon Spurgeon. Cheque Book of the Bank of Faith, December 22.

2 Matthew Henry. Matthew Henry's commentary on the whole Bible: Complete and Unabridged in One Volume (Ps. 46:1–5). Peabody: Hendrickson, 1996.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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