Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamaria Sauter: Jennifer Rothschild recibió una invitación de un presentador de televisión muy conocido para estar en su programa. Él estaba entrevistando a una pareja cuyos hijos eran sordos y ciegos.

Jennifer Rothschild: Y él me pidió que viniera y participara para ser una voz de aliento para el padre y la madre. ¡Qué gran oportunidad!

Annamarie: Luego de perder la vista, hace muchos años, Jennifer aprendió a apoyarse en la fuerza de Dios. Ella ahora alienta a otros a través de sus escritos y charlas. Su participación en el programa de televisión fue muy buena, y ella se mantuvo en contacto con la esposa del presentador.

Así que cuando Jennifer y su esposo, Phil, viajaron de regreso a California, donde el programa fue grabado, quisieron visitar el lugar. La esposa del presentador organizó los detalles.

Jennifer: Ella dijo que sí. Y tenía todo preparado para nosotros. Incluso nos iba a enviar un vehículo para llevarnos al estudio. Quiero decir, fue increíble. Bueno, si tú viajas mucho, sabes que si viajas con poco equipaje todo se hace más fácil al entrar y al salir de los aeropuertos. Así que yo había decidido hacer esto. Llevaba solamente dos conjuntos de ropa, y dos pares de botas.

Esa mañana me vestí rápidamente. Estaba tan distraída. Fue muy divertido. Estaba distraída y no estaba poniendo realmente atención.

Annamarie: Esa distracción le traería un pequeño problema a Jennifer. Ella lo descubrió en el vehículo, de camino con su esposo Phil.

Jennifer: En un momento me agaché para acomodar mi pantalón, y cuando lo hice, toqué mi bota, y me di cuenta, «oh no, quería ponerme mis botas rojas con este atuendo. Estas no son lisas, así que debo estar usando las color marrón». Pero pensé: «No es gran cosa, porque el marrón es un color neutro. No es la gran cosa».

Así que me agaché a acomodar la otra bota del pantalón. . . ¡Y me di cuenta que tenía una bota de color rojo y una bota de color marrón!, y estaba a treinta minutos de distancia del hotel, y no había nada que pudiera hacer al respecto.

Bueno, esperaba que Phil, por lo menos fuera empático conmigo o algo así, pero en lugar de eso, ¡lo que hizo fue reírse! Y como si eso no fuera suficientemente malo, el sonido que siguió fue un clic de su cámara, ¡él estaba tomándome fotos! ¡Antes de llegar, ya había fotos en Facebook de mis botas mal combinadas!

Y después de unos minutos, cuando era apropiado, dije: «Solo tengo que enseñarles esto». Es vergonzoso cuando no tienes los zapatos iguales, pero cuando eres ciega y no tienes los zapatos combinados, es aún más lamentable. Yo quería que ellos supieran que yo lo sabía, así que alcé mi pantalón, y de repente todos hicieron, «¡ohhhhhh!» Empatía.

Así que uno de los empleados de producción dijo: «¿Qué talla de zapatos usas?» Entonces corrió y me consiguió del armario un par de botas negras de tamaño 6. ¡Y me las llevé a casa conmigo!

La razón por la que estoy compartiendo esta historia con ustedes es porque estaba vestida como estaba, por lo que había en mi maleta. La razón por la que hoy tú estás vestida con la ropa que estás usando es por lo que está en tu maleta si viajaste, o por lo que hay en tu armario.

El principio más ampliamente explicado, es que cualquier cosa con la que vistas tu cuerpo proviene de tu armario. Cualquier cosa con la que vistes tu vida proviene del armario de tus pensamientos. Así que si tú, como yo, estás distraída, a toda prisa, sin prestar atención, y descuidadamente pones cosas dentro y fuera del armario de tus pensamientos, puedes estar vistiendo tu vida de una manera que simplemente no funciona.

Puede que no estés viviendo la vida que pretendes debido a lo que estás diciéndote a ti misma.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Con nosotras Nancy.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: En 2 Corintios capítulo 10, el apóstol Pablo nos alienta a que «pongamos todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo» (v.5). Pablo entendió que los pensamientos son importantes, porque son estos los que guían nuestras acciones ya sean, útiles o perjudiciales.

Hoy Jennifer Rothschild te mostrará por qué los pensamientos que entretienes en tu mente, realmente importan, y cómo meditar en la verdad. Jennifer compartió este mensaje en una de nuestras conferencias True Woman. Escuchemos la primera parte del mensaje titulado, «La renovación de tu closet de pensamientos».

Jennifer: Déjame aclararte algo desde el comienzo: Esta no va a ser un charla de autoayuda o pensamiento positivo. Este va a ser un momento en el que vamos a tener una conversación sincera con tu alma, porque está científicamente comprobado, aunque no entiendo cómo los científicos hicieron esto, pero se ha comprobado que todo el mundo habla consigo mismo.

Y de hecho, tu diálogo interno consta de entre 150 a 300 palabras por minuto. Eso significa que si pones todas esas palabras juntas y dejas que se conviertan en frases, entonces estarás hablando a tu propia alma entre 47.000 y 51.000 oraciones al día.

Ahora, la mayoría son oraciones neutrales, en serio. Son neutras como, «umm, ¿dónde puse mis llaves?» «No puedo olvidarme de ir a recoger la ropa a la lavandería». «Espero que mi marido haya dejado el perro afuera». «Me pregunto si ya lo hizo...» «Me pregunto si debo llamar a mi esposo». ¿Ves lo que te digo? Frases neutrales que no son una gran cosa.

Pero, hay una minoría poderosa de palabras que hablamos a nuestras propias almas que no son neutrales. Ellas son destructivas. No voy a usar las palabras «negativas» o «positivas», sino que voy a utilizar las palabras, «constructivas» o «destructivas». Y muchas de las palabras que decimos a nuestras propias almas son destructivas. No añaden a tu vida. Muchas de las palabras que hablamos a nuestras propias almas no son veraces.

Proverbios capítulo 23 nos dice que como un hombre piensa dentro de sí, así es.

Si lo interpretamos ligeramente diría, «como una mujer pone las cosas en su armario de pensamientos, así está vestida ella».

John Stott fue un ministro anglicano, y voy a darte una larga cita. Ya puedo oír algunos papeles y bolígrafos en movimiento, por lo que voy a decir esto muy lentamente. Y luego lo voy a repetir de nuevo para aquellas de ustedes que quieren escribirlo. ¿Listas? La cita es esta: Él dijo,

Siembra un pensamiento; cosecharás una acción. 

Siembra una acción; cosecharás un hábito. 

Siembra un hábito; cosecharás un carácter. 

Siembra un carácter; cosecharás un destino.

En otras palabras, la vida que estás viviendo en este momento es un reflejo directo de tus pensamientos. Entonces, ¿qué hay en tu armario de pensamientos? ¿Te da esto la vida que quieres? ¿Ves? Algunas de las cosas que están en nuestro armario de pensamientos están ahí porque no hemos prestado atención, y están ahí porque alguien nos las dio. Quizás un padre o un cónyuge o excónyuge.

Algunas de nosotras tenemos cosas en nuestro armario de pensamientos, como los nombres que nos damos a nosotras mismas. El nombre que elegí para mí era idiota. «Eres tan idiota». Ahora, ¿crees que alguna vez yo te llamaría así? ¡Nunca! Pero yo solía llamarme así a mí misma. ¿Y tú? ¿Qué hay en tu armario de pensamientos? ¿Es verdad?

Así que vamos a prestar atención a lo que hay ahí, en nuestro armario, porque queremos asegurarnos de que no nos ponemos a nosotras mismas en el mismo peligro que se puso Naamán. Ahora, puedes preguntarte, «pero, ¿qué tiene que ver Naamán con hablar contigo misma?» Bueno, damas, él lo hizo. Hablaba consigo mismo, y lo que se dijo a sí mismo lo puso en una posición en la cual casi pierde la cordura.

Vamos a ir al segundo libro de Reyes capítulo 5, y vamos a dejar que Naamán sea nuestro guía a través de nuestro armario de pensamientos.

El segundo libro de Reyes capítulo 5, versículo 1, describe un tipo llamado Naamán, y la Biblia dice que Naamán era el segundo al mando del rey de Siria. Tu Biblia podría decir Aram; es el mismo país. Y él era un valiente guerrero.

Ahora, antes de hablar de lo que el resto del versículo dice acerca de Naamán, vamos a describir quién era él. En primer lugar, cuando se utiliza un nombre hebreo, siempre queremos ver cuál es el significado de este nombre porque es importante. Y Naamán en realidad significa, «bien formado y hermoso». Él también era política y militarmente exitoso porque era el segundo al mando del rey de Siria. Era el capitán del ejército y estaba en la cima de su carrera.

Pero la Biblia dice al final del versículo 1, que Naamán tenía lepra. Ahora, la lepra, por supuesto, era la enfermedad más temida del mundo antiguo. Era una enfermedad crónica y dolorosa. Y para un leproso, no solo tenía que lidiar con el dolor físico constante, sino tratar con el aislamiento social.

La lepra es siempre un tipo, una imagen del pecado, porque lo que la lepra hace a tu cuerpo, el pecado lo hace a tu alma. Es corrosivo, es crónico, te carcome. Trae dolor. Nunca termina bien. Trae aislamiento social y espiritual.

Ahora imagínate a nuestro guapo Naamán, política y militarmente exitoso, muy inteligente, con claridad, pero tiene lepra.

Así que en el versículo 3 dice que la sierva hebrea que pertenecía a la esposa de Naamán dijo a su señora: «¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Samaria! Él entonces lo curaría de su lepra».

Bueno, eso es todo lo que Naamán tuvo que oír. Me imagino al hombre reuniendo todos sus carros y sus caballos. Puedo verlo colgando laureles sobre sí mismo y todas sus medallas que mostraban su éxito en la batalla... y este hombre honorable, digno, inteligente y guapo va a ver al profeta Eliseo en Samaria.

Antes de él llegar allí, si estás familiarizada con la historia, y no vamos a hablar de esta parte en el dia de hoy, Naamán se detiene a ver al rey de Israel. Le lleva regalos. Pero en el versículo 9, ha llegado a la casa del profeta Eliseo. Ahora, cuando llega, no solo llega con todos sus laureles y medallas de batalla y sus carros y sus caballos, sino que llega con algunas expectativas en su armario de pensamientos.

Sus expectativas eran de dos tipos: Cuando llamó a la puerta del profeta, esperaba dar y recibir honor porque él era un hombre honorable, y también esperaba recibir la sanidad. Así era. Eso es lo que quería, esas eran sus expectativas. Se basaban en su deseo, por supuesto, pero también en un poco de orgullo.

Y tú y yo siempre tenemos que mirar lo que hay en nuestros armarios de pensamientos, porque si tenemos un poco de orgullo ulceroso ahí, entonces nos va a llevar a tomar decisiones y tener algunas reacciones que podemos no haber realmente planeado tener. Y al hacerlo, podemos perder lo que es nuestro deseo más profundo.

Para Naamán, era la sanación. Así que llama a la puerta, pero en lugar de que el gran profeta saliera para dar honor y otorgar la sanación a Naamán, el siervo es quien lo recibe. El siervo básicamente le dice a Naamán, «el profeta dijo que si quieres ser sanado, necesitas ir y lavarte en el río Jordán siete veces». Bueno, Naamán estaba enojadísimo. Se violó su sentido de orgullo. Eso no es lo que esperaba. Todo lo que quería era ser sanando y recibir el honor, y no obtuvo nada de eso, y él estaba enfurecido.

Tú y yo tenemos cosas en nuestro armario de pensamientos, que quizás ni siquiera nos damos cuenta de que están ahí hasta que son violadas. «Espero ser tratada de una manera determinada, y si no lo haces, se va a encender el fuego en mi armario de pensamientos, y me voy a convertir en un infierno». Eso es lo que sucedió con Naamán.

Al hablar sobre la historia de Naamán, quiero que veas lo que yo llamo las tres R. La primera de ellas se presenta aquí. Es lo que llamo: «Reconocer». Debemos reconocer lo que está en nuestro armario de pensamientos. Naamán no lo hizo. El enemigo de tu alma sabe exactamente lo que hay en tu armario de pensamientos, y si eliges no ser consciente de ello, él utilizará esas mismas cosas como armas contra ti. Así que la conciencia, el reconocimiento de lo que está en nuestro armario de pensamientos es increíblemente importante.

En Mateo capítulo 26, versículo 41, Jesús les dice a sus discípulos: «Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil». Velad y orad.

La palabra griega para velad realmente significa «sintonizar, estar alerta, estar sobrio, prestar atención»; porque, como ves, el enemigo es muy consciente. Por lo que debes ser aún más consciente de tus propias debilidades y de las mentiras que puedes haber guardado en tu armario de pensamientos.

Entonces, ¿cómo comienzas a reconocer estos pensamientos? Piensa en las cosas que te dices a tí misma de manera diaria, ¿sí?

Ahora, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Le hablarías a alguien que amas de la misma manera que hablas contigo misma?
  • ¿Qué pasa si alguien que realmente respetas, como tu pastor, o alguien que realmente admiras, pudiera escuchar todos tus pensamientos? ¿Dirías las mismas cosas, y no solo a ti misma, sino las cosas que te dices a ti misma acerca de otros, o sobre tus propias expectativas?

Qué tal esto . . . para aquellas de ustedes que son madres o abuelas:

  • ¿Cómo te sentirías? ¿Te gustaría escribir todo lo que te dices a ti misma y todo lo que has guardado en tu armario de pensamientos? ¿Te gustaría escribir todo eso y dárselo a tu hija o hijo que amas y decirle: «Toma, así quiero que hables cuando seas un adulto?» ¡No!

Comienza a reconocer lo que está en tu armario de pensamientos porque el enemigo sabe, y tu falta de voluntad para ser honesta y prestar atención le dará las armas absolutas y el campo de batalla sobre el cual puede utilizar esas armas en tu contra para tu propia derrota.

Y eso era lo que le iba a suceder a Naamán. No reconoció que le importaba más su orgullo que su sanidad. Así lo dice la Biblia. . . y creo que estamos alrededor del versículo 11 en este momento. La Biblia dice en el segundo libro de Reyes capítulo 5 versículo 11, que «Naamán se enojó y se iba diciendo…» Comenzó este diálogo interno donde se dijo a sí mismo: «Ese profeta… tendría que haber venido aquí e invocado el nombre del Señor su Dios. Tendría que haber movido su mano sobre la parte enferma y sanado mi lepra... Eso es lo que debería haber hecho». Porque nunca es acerca de mí. Siempre se trata de todos los demás y lo que deberían estar haciendo.

¿Qué hay en tu armario de pensamientos? 

«Estas son las expectativas que tengo porque todo se trata de mí y de mis necesidades, y si ese hombre no actúa de la manera que lo esperaba, me enojaré y me marcharé, al menos emocionalmente». 

¿Qué hay en tu armario de pensamientos?

Naamán estaba dispuesto a alejarse lleno de rabia porque no reconoció lo que había allí. Ahora, una vez que comiences a reconocer lo que hay en tu armario de pensamientos, eso va a traer lo que llamo la segunda «R», y es esto, y es lo que Naamán debió haber hecho de inmediato: Rechazarlas mentiras. «Rechazar». Recházalas.

Si eres una mujer que habla la verdad, la verdad siempre puede entrar en tu armario de pensamientos. La verdad siempre puede entrar, y recuerda, es siempre constructiva. Puede que no sea positiva; podría ser lo que llamamos negativa, pero si es verdad, te traerá vida. Por lo tanto, pertenece a tu armario de pensamientos.

Así que vamos a pensar en lo que le sucedió a Naamán y lo que puede sucedernos a nosotras.

Cada pensamiento tiene que llamar a la puerta del armario con el fin de poder entrar. Así que cuando Naamán se enojó, comenzó a hablarse a sí mismo, y era como si los pensamientos fueran así:

Toc, toc, toc.

Y Naamán dijo: «¿Quién es?»

Y el pensamiento dijo: «¡Ese profeta! Tendría que haber salido y haberte honrado!»

Y Naamán dice: «Tienes razón, porque soy un hombre de honor. No me di cuenta que me había sentido tan maltratado».

Y entonces el pensamiento dice: «Sí, y no solo eso, debería haber movido sus manos y haberte sanado».

Y Naamán dice: «Estás absolutamente en lo correcto. Soy un guerrero valiente, un hombre bien parecido, y tengo lepra. Esto me está reteniendo. Tengo que ser sanado. Él debió haber hecho eso por mí».

Y entonces el pensamiento continúa: «¿Y él quiere que te vayas a lavar en el apestoso río Jordán? Tienes ríos en tu país, en Siria, que son mucho mejores».

«Tienes mucha razón. Adelante, pensamiento, porque mis ríos son mejores. Él ha herido mi orgullo. Así que, por lo tanto, tengo que protegerlo. Así que adelante, pensamiento. Te sientas aquí en mi armario de pensamientos, y te voy a alimentar, y te voy a entretener».

Ahora, es fácil para nosotras tener una actitud hacia Naamán, pero vamos a aplicar esto a nosotras.

Estás trabajando en tu iglesia. Eres voluntaria en todo, y de repente estás cansada, y dan un toque en la puerta del armario de tus pensamientos. Y tú dices: «¿Quién es?»

Y el pensamiento dice: «Esas mujeres de la iglesia. Ellas no te aprecian».

Y el pensamiento continúa: «Si te apreciaran, dirían, “gracias”. Y ¿notaste cómo el pastor mencionó a todos los demás de la congregación, pero nunca dijo tu nombre? Él nunca va a darse cuenta de lo que haces».

«¡Es cierto! ¡Nadie nunca lo nota!»

Y en la medida en que alimentas ese pensamiento, dices: «De hecho, no solo esas mujeres en la iglesia no me aprecian, mi marido tampoco me aprecia. No soy apreciada. De hecho, creo que nunca nadie me ha apreciado». 

Así que la próxima vez que los pensamientos toquen a la puerta de tu armario de pensamientos: «Toc, toc, toc», actuamos de acuerdo a 2 Corintios capítulo 10, versículo 5, y «ponemos todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo».

De modo que cuando un pensamiento esté tocando a la puerta de tu armario de pensamientos (sonido de toc toc), preguntarás, «¿quién es?» Tienes la opción de hacerle frente a la mentira, sea lo que sea, o puedes hacerle frente a la realidad que simplemente no sabes.

Así que si ese pensamiento golpea en la puerta: «¡Esas mujeres no te aprecian!», así es como puedes manejar la situación: «En realidad no sé si esas mujeres me aprecian o no. Nadie me lo ha dicho nunca. Actúo en base a lo que sé, no en base a lo que especulo». Vas a sostener ese pensamiento, y vas a seguir haciendo que coincida con la verdad.

«De hecho, vamos a suponer que no me aprecian. Pero entonces, hago mi trabajo de todo corazón como para el Señor». Eso es verdad. Puedes dejar entrar ese pensamiento.

Aquí hay otra manera en la que puedes ver esa declaración con la verdad: puede herir tus sentimientos. Puedes tener sentimientos heridos.

Así que si sientes que alguien ha herido tus sentimientos, y te sientes poco apreciada, la Escritura dice que si tú sabes, no que supones, pero si sabes que tu hermana tiene algo contra ti, entonces vas a esa hermana y haces las cosas bien. Pero recuerda, la Palabra dice: «Si tú sabes».

Hay un montón de cosas que tenemos que ejercitar en nuestros armarios de pensamientos, primeramente entre Dios y nosotras antes de hacerlo público.

Una vez que ese pensamiento está de acuerdo con la verdad, entonces puedes permitir que entre en el armario. Y cuando comienzas a alimentar pensamientos veraces en tu armario de pensamientos, entonces tu armario de pensamientos estará lleno de verdad, y no podrás evitar vestir tu vida con la verdad.

Una mujer que permite que las mentiras entren en su armario de pensamientos está:

  • Vestida de un espíritu de mártir
  • Vestida de hipersensibilidad
  • Vestida de orgullo
  • Vestida de amargura

Pero una mujer que permite que la verdad entre en su armario de pensamientos está:

  • Vestida de libertad
  • Vestida de humildad
  • Vestida de compasión
  • Vestida de empatía

Ahora, ¿cuál de esas listas es lo que quieres ser?

Nancy: Jennifer Rothschild nos ha estado dando una imagen vívida de lo que sucede cuando un pensamiento viene a ti. No tenemos que creer las mentiras, sino que podemos elegir vivir en la verdad.

Llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo es algo a lo que tenemos que prestar atención todos los días. Cuando fijas tu mente en la verdad, Dios comienza a renovar tu mente y a transformar tu vida por el poder de su Palabra.

Este mensaje de hoy fue expuesto originalmente en una de nuestras conferencias True Woman. Pronto tú tendrás la oportunidad de participar en una de estas conferencias, la conferencia Mujer Verdadera para Latinoamérica, los días 13 y 14 de marzo del año 2020, en Monterrey, México. Infórmate de los detalles en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Conferencias como esta y estos programas, son posibles gracias a las donaciones de personas que creen en la misión de Aviva Nuestros Corazones y han decidido hacerla posible. ¿Orarías para ver si Dios quiere que seas parte de nuestros colaboradores mensuales? Cuando haces una donación a Aviva Nuestros Corazones, no es tan solo una transacción. Eres parte de las historias de miles de mujeres a las que podemos llegar. Como esta mujer,

Mujer: Hola, buenos días mis hermanas de Aviva Nuestros Corazones. Para mí es una bendición poder compartir este testimonio con ustedes. Quiero contarles que soy una oyente de San Carlos, Costa Rica. Hace como dos años empecé a escuchar el programa de radio y muchísimas cosas han cambiado en mi vida desde entonces.

Hace poco cumplí treinta y cuatro años, tengo dos hijos, y este cumpleaños que pasó fue muy especial para mí, por ver la obra de Dios en mi corazón y lo que Él ha estado enseñándome de la verdad Bíblica desde hace dos años para acá sobre todo. Me avivó en mi relación con Él y cambió completamente mi perspectiva de mi rol de esposa, de mamá, cómo veo el llamado de Dios en mi vida como mujer, y estoy super agradecida por eso. Pero lo que más quiero agradecer, el testimonio más especial que podía compartir en este cumpleaños es, sin duda alguna, que me permitió leer la Palabra por completo, la Biblia por completo este año. Hace un poquito más de un año comencé.

Este es un testimonio muy especial para mi corazón porque yo había leído la Biblia cuando tenía catorce años cuando conocí a Jesús, y nunca más había podido leer la Biblia otra vez completa por mi indisciplina, por enfriar mi relación con Dios, por dejar de amar la Palabra por muchas razones, pero este año la pude retomar y ha sido el sustento de cada día lo que ha pasado. Me ha sostenido y me ha hablado. Aviva Nuestros Corazones es sin duda un gran instrumento, pero fue a través de Aviva que el Señor me convenció de que no es suficiente escuchar a Nancy o a mis hermanas en los programas de radio, sino que tengo que ir directamente a la Palabra.

No podemos ser hijas de Dios realmente y decir que lo amamos, sin amar la Palabra. Y quiero motivarlas a todas a que realmente busquen al Señor a través de tiempo diario con la Palabra, porque es lo que verdaderamente transforma el corazón y lo que realmente trae confrontación y arrepentimiento a nuestras vidas, y que amemos la Palabra, en el nombre de Jesús.

Nancy: No se imaginan el gozo tan increíble que viene a mi corazón al escuchar esta clase de testimonios día tras día. Nos alienta escuchar cómo Dios está usando este ministerio para que muchas mujeres puedan experimentar un avivamiento en su relación con Dios.

Este mes, tu apoyo a Aviva Nuestros Corazones es muy importante porque cerramos nuestro año fiscal. Así que gracias por considerar si el Señor quiere que hagas una donación—puede ser grande o pequeña—para ayudar a suplir las necesidades de tantas mujeres, y continuar compartiendo las riquezas de la gracia de Jesucristo.

Annamarie: Gracias Nancy.

Hoy Jennifer nos comenzó a contarnos la historia bíblica de Naamán, lo dejamos enojado y orgulloso, negándose a hacer lo que le fue dicho para ser sanado. Mañana, Jennifer regresará con la segunda parte de esta historia, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Agradecidos por tu involucración con este ministerio, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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