Podcast Aviva Nuestros Corazones

Patricia de Saladín: ¿Te suena esto familiar?  Necesitas ir al supermercado pero no te queda presupuesto, no tienes fondos para esto.

Hola soy Patricia de Saladín.  En ese tipo de situaciones solo  hay dos cosas que puedes hacer: tratar de ganar más dinero de alguna forma, o tratar de recortar tus gastos  para tener más dinero para ir al supermercado. O incrementas tus ingresos o reduces tus gastos. ¿Sabías que lo  mismo sucede con ministerios como Aviva Nuestros Corazones?  Con la diferencia  de que nuestros ingresos provienen de nuestros oyentes.

En Aviva Nuestros Corazones,  nuestro año fiscal cierra en el mes de mayo. Y al  igual que el escenario que acabo de describir  necesitamos hacer planes para el año que tenemos por delante, pero nuestras finanzas están cortas en un 20% de lo que necesitamos. Estamos comprometidos a utilizar con sabiduría los recursos que Dios nos ha provisto. No nos endeudamos. Pagamos todas nuestras cuentas,  De ser necesario vamos a recortar algunos de los planes del ministerio para el próximo año.  Pero si nuestros oyentes dan un paso en ayudarnos a cubrir nuestras necesidades financieras, vamos a poder seguir adelante con  increíbles oportunidades de ministerio.

Sabemos que es posible que no puedas apoyarnos con tu donación en este momento. Está bien. ¡Pero puedes orar! Pidele a Dios que nos provea exactamente lo que Él quiere que tengamos. Y si en tu caso, eres de aquellas que Dios ha bendecido económicamente y  puedes cooperar, ¿le pedirías al Señor que te muestre como El quiere que nos apoyes?

Hacer una donación es muy fácil, solo vas  a AvivaNuestrosCorazones.com o a la aplicación, y haz clic  en la sección de “Donaciones” y sigue las instrucciones. ¡Gracias por tus oraciones y gracias por tu apoyo!

Bueno, y ahora escuchemos el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¿Quizás has cometido el error de pensar que una mujer creyente es una mujer debilucha? Piensas que si vas a ser una mujer cristiana, serás como un simple maniquí, una mujer sumisa que no tiene ningún cerebro, ni ideas, ninguna habilidad; incompetente, sin destrezas. Eso es lo que el mundo nos dice que es una mujer piadosa.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas tres semanas hemos estado escuchando acerca de una mujer que trabaja arduamente. Ella tiene habilidades para los negocios, le proporciona la ropa necesaria a su familia y la prepara para el futuro. Nancy nos ha estado describiendo a esta mujer de Proverbios 31 versículo a versículo. En la medida en que estudias sobre esta mujer podrás irte pareciendo cada vez más a ella; no importa cuán débil y desalentada te sientas a veces. Nancy te explicará cómo.

Nancy: Estoy agradecida por aquellas que toman de su tiempo para escribirnos a “Aviva Nuestros Corazones” para dejarnos saber cómo Dios está usando este ministerio en sus vidas y cómo están creciendo. Estoy también agradecida por aquellas que escriben y comparten con nosotros cómo están luchando. Esto me ayuda para saber cómo orar por las que están escuchando este ministerio y para saber cuáles son algunas de las áreas sensibles. Yo sé que si una mujer escribe y dice, “yo estoy luchando con esto”, probablemente ella está representando muchas otras que pudieran estar también luchando con el mismo asunto.

Mi corazón es conmovido por aquellas mujeres que escriben y comparten temas importantes sobre sus luchas en su andar con el Señor. Y a propósito, quiero que sepan que cuando he compartido algún tema con ustedes es porque me han dado previa autorización.

Nosotros solicitamos el permiso,  y lo obtenemos antes de leer algo como lo que les voy a estar leyendo ahora, de una mujer que escribió recientemente y dijo:

“Encontré que no podía dormir, he estado despierta desde las dos de la madrugada y ahora son las 3:45 a.m. Mi mente se sigue ofuscando mientras sigo pensando en todos mis problemas. La casa  se traga todo el dinero - es como un barril sin fondo: carros, finanzas, los niños, y parece como si no hubiese un final a todo esto, a las preocupaciones, a la fatiga, el cansancio, a las presiones que parecían nunca terminar. Hay una voz dentro de mi (es el Espíritu Santo) que me dice: ‘No permitas que las preocupaciones te controlen; tu puedes confiar en Mi’.

Pero me ha sido muy difícil poder venir a Él y decirle todos mis problemas, (como si Él no lo supiera todo) porque Él me parecía tan distante. Yo se que debo ir al Señor. Pero no puedo sobreponerme a todo el desastre en el que se encuentra mi vida y cómo he vivido  mi vida.

Yo soy una cristiana tan horrible que escasamente considero el poder llamarme cristiana. No paso ningún tiempo con Dios. Paso la mayor parte del tiempo corriendo lejos de Dios. Tengo ataduras, como en exceso y me he permitido hábitos que afectan mi vida: que quedo despierta hasta muy tarde, por lo que me siento fatigada todo el tiempo.

Me siento agobiada con todo lo que la vida me ha traído, y sé que no puedo manejarlo. Yo puedo decir que la palabra fracaso es lo que reina en mi vida en estos momentos. Yo comencé este viaje con el Señor hace 22 años, en un principio andaba en tierra firme, mas ahora me siento como si estuviera en arena movediza.”

Mientras escuchaba a esta mujer —yo reconozco que ella representa a tantas mujeres en el día de hoy que están luchando contra el fracaso, el desanimo, la frustración; que están tratando de salir del pozo de la desesperación y sin embargo sienten que se están cayendo aun más profundo.

Ahora, hemos estado estudiando Proverbios 31 durante varias semanas. Hemos estado viendo a una mujer que representa el tipo de mujer que Dios quiere hacer de nosotras como mujeres cristianas. Entonces ¿cómo es que nosotras podemos transformarnos de sentirnos como esta mujer, fracasada y frustrada, y angustiada, sintiéndose sin salida en la vida, la casa, las finanzas, con los hijos? .. Solamente trata de sentir lo que siente esta mujer. Es como si todo se le estuviese viniendo encima. ¿Cómo es que podemos pasar de estos momentos, esos días, esas etapas de la vida y convertirnos en alguien como esta mujer que hemos estado leyendo en Proverbios capítulo 31?

Cuando leemos  el versículo 25, éste nos describe  a una mujer muy diferente a la  mujer que de la que acabamos de leer, la que nos envió el correo electrónico. El versículo 25 nos dice, “Fuerza y dignidad son sus vestiduras, y sonríe al futuro.”

En este pasaje no se nos dice mucho sobre la ropa que esta mujer usaba, pero aquí hay claramente algo que sí es importante en su guarda ropa. Si tú fueras al armario de esta mujer y te preguntaras “cuáles son las piezas más importante que tenemos aquí? Serían “fuerza y dignidad” como parte de sus vestiduras.

Ahora la palabra fortaleza algunas veces se traduce en el Antiguo Testamento como “franqueza” o “poder” o “fuerza”. Alguna vez has cometido el error de pensar en una mujer creyente como una debilucha -una mujer inútil?  No es esta la caricatura que ha querido pintar el movimiento feminista de las mujeres cristianas?

De ser una mujer cristiana, serás como un mero maniquí, una mujer sumisa que no tiene ningún cerebro, ni ideas, ninguna habilidad; incompetente, sin destrezas. De acuerdo al mundo una mujer santa es una inútil.

Sin embargo no me parece así cuando leo este pasaje de las Escrituras. En verdad, ¿sabias que se necesita coraje para ser una mujer de Dios? Se necesita fortaleza de carácter para ir en contra de las corrientes de pensamiento del mundo y para rechazar las formas engañosas e incorrectas de pensar que este mundo nos ha querido imponer, y poder decir: “yo voy a amar a mi esposo. Yo voy a amar a mis hijos, yo voy a ser una ama de casa”.

Se requiere coraje y fortaleza. Esto conlleva energía; esto conlleva poder. Esto requiere de un carácter interior desarrollado, y maduro. Fortaleza es parte de sus vestiduras. Ella no es una mujer débil. Ella es una mujer valiente. Una mujer clara. Ella es fuerte en el Señor. Fuerza y dignidad son sus vestiduras.

Esa palabra dignidad algunas veces es traducida “majestad, excelencia, o gloria que proviene de Dios”. Esto está hablando del carácter interno de esta mujer. Esa es su vestidura -eso es lo que más le importa a ella. Aquí vemos a una mujer que no es débil o que siempre se está quejando. Ella no es de las mujeres que desgasta a otros, por el contrario, es de esas mujeres que da de su energía. Ella no es controlada por sus circunstancias.

Nosotros sabemos que su esposo -no importa cuán santo sea, no importa cuán fantástico sea- sabemos que es solamente un hombre que tiene sus debilidades y sus limitaciones. Y ella tiene que vivir con este hombre. Ella vive con hijos que no  son hijos modelos desde que nacen, porque los hijos también son pecadores. Ellos necesitan ser entrenados; necesitan ser disciplinados y entrenados en los caminos del Señor. Así que ella vive con las mismas dificultades en su hogar que tú tienes que enfrentar en el tuyo.

Pero ella no se deja controlar por esas circunstancias. Ella es controlada por el Poder del Espíritu Santo que mora dentro de ella y le da la fortaleza para responder con gracia cuando su adolescente está actuando como un adolescente; y cuando aun su esposo está actuando  como un adolescente, y aun a veces ella misma, sin importar el tiempo del mes en que se encuentre, a veces ella siente el deseo de actuar como una adolescente. Sin importar lo que esté pasando a su alrededor. Ella esta vestida con fortaleza y dignidad.

Ahora, esto no significa que ella no comete errores. No significa que ella no falle. Porque ella falla; pero sabe como levantarse de sus caídas. Ella sabe que confesando sus pecados y apropiándose del perdón de Dios, ella puede levantarse y continuar. Sí, ella pudo haber dicho algo que no debió haber dicho. Se le fueron las palabras. Pero ella sabe recuperarse y volver a empezar. Ella procura el perdón y la reconciliación. Esa es  una mujer cuya vestidura es fortaleza y dignidad.

Cuando  pienso en una mujer  como esta, yo pienso en María la madre de Jesús. Una pequeña descripción se nos ha dado en Juan 19 en la cruz del Calvario. Ahora, aquí vemos una mujer cuyo hijo, su primogénito, está siendo crucificado, la forma de ejecución  más dolorosa en aquellos tiempos.

Ella sabía que Él era perfecto. Que Él no había hecho ni una sola cosa incorrectamente; aun así, aquí estaba El siendo expuesto, desnudo, avergonzado, humillado ante todos los que le estaban mirando, muriendo como un simple criminal, sin haber hecho nada para merecerlo. Ahí estaba su madre. Tú esperarías encontrar una mujer desesperada en sollozos y lágrimas, con ataques de histeria a los pies de la cruz.

Pero no, esa no es la imagen que tenemos de ella. Tu sabes lo que nos dice Juan en el capítulo 19? “Ahí parada en la cruz estaba Su madre, María” (Juan 19:25 parafraseado) Esa pequeña palabra: “parada”. Ella estaba parada ahí. ¿Ahora, está ella triste? Sí. ¿Ella se está afligiendo? Sí.

¿Está ella perpleja? Por supuesto. ¿Ella entiende completamente lo qué está sucediendo? Probablemente no. ¿Pero es ella controlada por sus circunstancias? No. ¿Estaba ella siendo controlada por el poder del Espíritu de Dios obrando en su vida? Sí.

Así que ella está parada ahí, vestida de fortaleza y dignidad en medio de circunstancias que harían que muchas mujeres estuvieran bajo un ataque convulsivo de histeria. Ella no lo está. Ella no se ha dejado dominar por las circunstancias, porque hay un poder dentro de ella como mujer virtuosa -un poder de fuerza y dignidad.

¿Tú sabes dónde tú obtienes esa fuerza y esa dignidad? Eso proviene del Señor. No de las circunstancias, no de tu marido, no de tus hijos, no de tus padres, sino del Señor. El Salmo 96. Versículo 6, nos dice que “Gloria y majestad están delante de Él; poder y hermosura en Su santuario.

¿Tu quieres reflejar la belleza, la fortaleza, el honor, la majestad de Cristo en tu hogar, en tus circunstancias? Entonces aprende a vivir en la presencia del Señor. Entra en Su presencia, sumérgete en Su Palabra.

Tú dices, “Yo no tengo tiempo”. Entonces, busca el tiempo, haz el tiempo; encuentra el tiempo... Porque si no estás pasando tiempo a solas con Dios, contemplando Su Hermosura, tú nunca reflejarás Su hermosura. Tú nunca serás como El. Tú nunca tendrás esa fortaleza y esa dignidad para enfrentarte a las presiones de la vida diaria, si no estás viviendo en la presencia del Señor.

Cuando tú entras en Su presencia, te darás cuenta que El comenzará a vestirte internamente, y entonces de una manera que no podrás hacer nada al respecto, saldrá de manera externa toda Su hermosura. “Gloria y Majestad” están delante de Él; poder y hermosura en Su santuario.” (Salmos 96:6).

Señor ayúdanos a vivir en Tu presencia, a llenarnos de Tu Palabra, y ser llenas de Tu Espíritu, de forma tal, Señor, que cuando seamos presionadas, lo que salga sea Tu belleza, Tus respuestas, Tus reacciones, Tu corazón. Vístenos oh Señor.

Annamarie: Tú puedes ser transformada y parecida —cada vez más— a esta mujer que se describe en Proverbios 31. Como has escuchado, esto es posible permaneciendo cerca de Dios y con Su poder trabajando a través de ti. Dios usa Su Palabra para transformar tu vida, y espero que tomes la sugerencia que Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado haciendo a lo largo de esta serie: Leer Proverbios 31 todos los días por 31 días.

Dios también usa personas como Nancy que nos enseñan y ayudan a comprender Su Palabra. Es por esto que espero que puedas seguir escuchando esta serie junto a nosotras; caminemos en la Verdad de la Palabra de Dios.

Nancy: Cuando nosotros comenzamos la serie de Proverbios 31, yo quiero decirles que algunas oyentes tuvieron que admitir que no sabían cómo se sentían  con respecto a una serie sobre Proverbios 31. Yo puedo identificarme con esto, pues como he dicho anteriormente en la serie, a mí misma, cuando leía Proverbios 31, yo pensaba, “Oh no, otra vez. Aquí esta mujer que yo nunca podré ser”.

Algunas de nuestras lectoras me compartieron que se sintieron de la misma manera. Una de nuestra radio oyentes dijo: ”Cada vez que oigo un mensaje de Proverbios 31 me siento cansada. Siempre que lo leo o escucho  me siento desalentada, pero por la Gracia de Dios, El me pone en mi carro a escuchar tu programa. Después de sólo dos días, mis sentimientos hacia esta mujer mejoran. Creo que voy a amarla para cuando la serie se termine. Nunca podré mirar Proverbios 31 de la misma manera”

Creo que esta serie fue muy significativa para algunas oyentes, de manera particular para aquellas que no crecieron en hogares donde pudieran aprender sobre el corazón y sobre los caminos de Dios. Una mujer dijo:

“Mi mamá y mi papá se divorciaron cuando yo tenía seis anos. Mi mamá nunca se volvió a casar y por el contrario se convirtió en una mujer cínica hacia los hombres. Yo, al igual que ella me he hecho independiente en todas las maneras y me ha sido difícil -no imposible- alcanzar abrazar el rol ilustrado en Proverbios 31. Gracias por guiarme, entrenarme e inspirarme. Yo he aceptado el reto de Proverbios 31 y este estándar ya está en mi corazón y en mi mente todos los días. Incluso no pasa un día en mi vida, donde yo no trato de sacar algo de sus enseñanzas para compartir con otros.

Esta señora se refería al reto de Proverbios 31, y si tú no estabas con nosotros desde el principio, nosotros invitamos a nuestras radio escuchas a comprometerse a leer Proverbios 31 todos los días por 31 días. Yo creo que esto será una gran bendición para tu vida.

Una mujer escribió: Gracias por el reto de Proverbios 31. Este capítulo, fue tan enriquecedor. Uno de los aspectos que más me impactó fue la misión de esta mujer virtuosa de prosperar a su marido de todas las formas posibles: emocionalmente, financieramente, físicamente y espiritualmente.  

Mientras repaso este capítulo, ahora todo marcado en mi Biblia, hay tanto que Dios me ha enseñado  que ha cambiado la manera que yo veía este capítulo. Yo me sentía desesperanzada por las normas que se presentaban y lo que se esperaba de una mujer. Pero ahora tengo esperanza, encuentro aliento y entendimiento, y frecuentemente me refiero a este texto en mi tiempo de oración, aunque ya pasaron los 31 días.

Yo pienso que una de las cosas que Dios ha hecho a través este capítulo y estas enseñanzas en las vidas de tantas mujeres es  darles una nueva perspectiva sobre la familia. Algunas radio escuchas escribieron, para decir que habían encontrado un nuevo gozo y una libertad que nunca antes habían sentido al servir a sus familias.

Una mujer escribió:

Aviva Nuestros Corazones ha sido de una gran ayuda para mí, para poder comprender el rol de una mujer creyente. Yo crecí totalmente opuesta a lo que yo debía ser, y siempre me preguntaba por qué era que no me sentía bien como madre o como esposa. A través de la lectura de la Palabra y  escuchando sus programas, ahora comprendo lo que he debido estar haciendo todos estos años. De nuevo he vuelto a gozarme de servir a mi familia, e incluso me he encontrado cantando y sonriendo mientras hago los quehaceres de la casa -¿se imagina usted eso?  Yo quiero que sepan cuánto me ha cambiado este programa. Gracias de lo más profundo de mi corazón.

De igual manera hemos recibido cartas de mujeres que han recibido confirmación al haber tomado la decisión de permanecer en el hogar con sus hijos. Quisiera compartir una de esas cartas de manera particular con ustedes. Esta mujer dijo: ”Gracias por ayudarme a confirmar la decisión de no trabajar a tiempo completo fuera del hogar. Mi esposo estuvo fuera del trabajo por un largo tiempo, y yo fui bendecida al conseguir una fantástica posición de tiempo completo, con un salario excelente.”

Déjenme interrumpir aquí y decirles de otra mujer que me escribió y me dijo, “yo  no tengo opción al respecto. Yo amo quedarme en mi hogar con mi familia, y mis hijos; pero soy una madre soltera; y otra que escribe y dice ”financieramente no hay otra manera que podamos cubrir nuestros gastos, sino trabajo fuera del hogar.” Te puedo decir esto: ”Somete esa situación al Señor, confía en El y El dirigirá tus pasos; busca Su Palabra. Yo no soy Dios en tu vida. Yo no te puedo decir cuál es la voluntad de Dios para tu vida. Pero Dios conoce tu corazón, y si Dios quiere que tú estés en casa con esos niños, El va a buscar la manera de que tú puedas estar en casa con ellos. Pero siempre sigue la dirección del Señor en tu vida.  

Bueno, pero esta otra mujer continúa diciendo, al haber obtenido este trabajo de tiempo completo: “Yo disfrutaba de la seguridad e independencia, pero no me sentía tranquila de saber que estaba fuera del hogar por un período de tiempo tan largo. Aunque sabía que mi esposo estaba en la casa y que nuestros hijos estaban en buenas manos con su padre, sabía que ellos extrañaban tener a su madre con ellos.

Después de que mi esposo consiguiera un trabajo estable, continué trabajando a tiempo completo para ayudar con las cuentas, pero esos meses fueron muy difíciles. Cuando llegó el verano, no podía ajustarme a la idea de que mi hijo de 17 años tuviera que cuidar a su hermanita de nueve años. Era injusto para ambos y no me parecía  bíblico.” [Así que ella tomó una decisión bien radical]. “Dejé mi trabajo, nos ajustamos al corte en nuestros ingresos, y he tenido contentamiento desde entonces con la ayuda de la Palabra de Dios.

Hubo otras áreas específicas donde el Señor habló al corazón de las mujeres mientras avanzábamos en las primeras porciones de Proverbios 31.  Una mujer dijo:

Durante esta serie, yo me sentí tan convencida al escuchar tus enseñanzas sobre el tema de que las esposas no deben descuidar a los esposos sexualmente. Yo he buscado tantas excusas. Mi esposo se tornó amargo hacia mí, debido a mi negligencia  sexual hacia él. Solamente hemos estado casados algo más de un año. Yo amo a mi esposo muchísimo, y yo quiero estar segura de hacer lo que Dios quiere que yo haga en este matrimonio. Yo voy a comenzar de nuevo hoy. Ahora quizás mi matrimonio pueda comenzar de nuevo y ser avivado. Por favor, oren por nosotros.  

Yo quisiera decir a esta oyente y a otros como ella, que sus matrimonios pueden ser avivados, y pueden comenzar de nuevo a través del arrepentimiento, la  humildad y la fe, ya sea que haya estado casada un poquito más de un año o muchos años. Dios puede avivarte; El puede avivar tu matrimonio.

Ahora, esta mujer nos pidió que orásemos por ella. Déjame decirte, sólo como recordatorio, que cuando recibimos peticiones de oración de este tipo nosotros oramos por ellas, no solamente eso sino que tenemos un equipo de oración, tomamos esas peticiones de una en una y las elevamos al Señor en oración. Esperamos que si tienes alguna carga especifica en tu corazón, que la envíes, que la llevaremos individualmente ante el Trono de la Gracia.

Aquí tenemos otra área específica en la que El Señor le ministró al corazón de una mujer en la serie de Proverbios 31. Esta dijo:

El programa de hoy verdaderamente ministró a mi corazón. Lo que más me chocó fue cuando dijiste que dejáramos saber a nuestras madres cuán importantes son para nosotras y cuánto apreciamos su sacrificio.

Tristemente, mi madre está en un hogar de ancianos, a la edad de 55 años. Ella tiene una enfermedad similar al Alzheimer y le ha robado toda su memoria de nosotros. Ahora soy madre de dos niños y quisiera poder ir y decirle cuánto me ha servido su ejemplo. Es mi oración que otras puedan seguir tu consejo y le digan a sus madres cuánto les aprecian pues no saben el tiempo que les queda con ellas y no quieren dejar de decirles esas palabras.

Qué buen reto se nos ha presentado al llegar hacia el final de esta porción de Proverbios 31, donde vamos a aprender que los hijos de esta mujer virtuosa se levantan y la llaman bienaventurada.

Bien, hay muchas otras cartas que quisiera leer. Recibimos una de Malasia, de una mujer que dijo, yo leo Aviva Nuestros Corazones diariamente a través del internet. Voy a casarme en unos meses, y esta serie de la Mujer Contra-Cultura ha abierto mis ojos. Ahora tengo más claro cuál es mi rol en el matrimonio, conforme a la voluntad de Dios.” Así que aquí vemos una mujer que ha sido retada para ser motivada a ser esa esposa que Dios quiere que sea.

Quisiera finalizar con otra carta, que quizás expresa como te hayas sentido mientras escuchabas la serie de Proverbios 31 o en cualquiera de las series de Aviva Nuestros Corazones. Esta mujer dijo:

Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que has dicho, pero mi pregunta es: ¿dónde comienzo? Me siento abrumada con la vida en general, sé que tengo que hacer cambios, pero no sé dónde empezar.

He perdido gran parte de mi vida siguiendo las ideas y las cosas del mundo, es hasta innecesario decir que mi vida no está en orden. Ahora veo que estoy equivocada, pero no sé donde o cómo comenzar el cambio. ¿Podría alguien ayudarme para poder comenzar a caminar en la dirección correcta?

Solo puedo decirles, si se sienten así, en la medida en que piensan en esta mujer de Proverbios 31, que el lugar donde deben comenzar es yendo al Señor para decirle exactamente cómo te sientes. Dile, “Señor, mi vida es un desastre. Estoy viviendo en un desorden. No sé ni donde comenzar, pero quiero comenzar. Por favor, enséname cómo hacerlo.”

Ayer, durante mi devocional estuve leyendo en Proverbios 2: “que el Señor da la sabiduría. De Su boca viene el conocimiento y la comprensión.” (Prov.2:6 parafraseado). Luego que le preguntes al Señor qué hacer, déjame motivarte a buscar otra mujer creyente que sea madura, que haya estado caminando quizás por más tiempo en el Señor y pregúntale si quisiera discipularte. “¿Quisiera ser mi mentora?” ¿Te permitiría hacerle preguntas? Quisiera orar contigo” Pregúntale si pudiera ayudarte a comprender cómo dar los siguientes pasos para crecer en el Señor.

Creemos, que si te unes a nosotros en Aviva Nuestros Corazones durante las próximas semanas, encontrarás ideas prácticas que te ayudarán a dar los pasos correctos en tu viaje espiritual hacia la transformación de convertirte en la mujer que Dios te creó para  que fueses.

Annamarie: ¿No es alentador escuchar cómo Dios usa Su Palabra para transformar la vida de tantas mujeres? Hemos estado escuchando cómo muchas han sido grandemente transformadas por las enseñanzas que Nancy ha estado trayendo acerca de Proverbios 31. Esta serie se titula “La mujer contracultura”.

¿Por qué no te tomas un minuto y bendices a otra hermana o amiga con este programa? Escucha de una oyente que ha sido bendecida por una persona que compartió con ella los recursos que tenemos disponibles para ti,

[Audio M. Elvira]

 

Ayúdanos a traer libertad, plenitud y abundancia en Cristo a la vida de mujeres en tu círculo de influencia. Visita nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás descargar el audio, compartir el enlace o la transcripción del programa de hoy. También te animo a visitar nuestra secciones de blogs, recursos para líderes, ¡y mucho más!

 

¿Cuán a menudo se ríe una mujer ocupada? Seguramente no con mucha frecuencia.  Averigua lo que dice Proverbios 31 sobre la risa, en nuestro nuestro programa de mañana.  Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.