Podcast Aviva Nuestros Corazones

Dios está obrando

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Carmen Espaillat: Dios está obrando.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Dios está obrando en el más corrupto de los escenarios, poniendo fe en el corazón de aquellos a quienes Él ha elegido. Esto sucede de manera misteriosa. Pero la obra de Dios en la regeneración, en la salvación, será siempre un misterio. Lo que ocurrió en mi corazón es un misterio. Es un misterio lo que ocurrió en tu corazón.

Carmen: Dios está en todas partes. Eso significa que quizás se encuentra en algunos lugares que usualmente tú y yo no visitaríamos. Él está allí atrayendo los corazones de personas en situaciones extremas. Nancy explicará esto hoy al continuar con el segundo día de la serie titulada, «Rahab y el hilo de la redención».

Nancy: Estamos estudiando la vida de Rahab. Y si tienes tu Biblia contigo, permíteme invitarte a dirigirte al libro de Josué capítulo 2, todo un capítulo dedicado a la historia de esta mujer que provenía de un trasfondo cananeo, pagano, inmoral, malvado, y corrupto.

Comenzamos en el versículo uno durante nuestra última sesión. Vemos que Josué, hijo de Nun envió a escondidas desde Sitim, como espías, a dos hombres, y les dijo: «Id, reconoced la tierra, especialmente Jericó.» Fueron, pues, y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y allí se hospedaron.

Hemos visto que estos dos espías vinieron desde el este del Jordán. Caminaron, o cruzaron al otro lado del Jordán. Y después se fueron a Jericó, situada a cinco o seis millas al oeste del río Jordán, para ver cómo era la tierra, para ver cómo eran las personas que la habitaban. Terminaron de alguna manera en esta casa de una mujer llamada Rahab, que era una prostituta.

Ahora bien, la pregunta obvia es, ¿por qué los espías fueron a la casa de una prostituta? La respuesta es, no lo sabemos. Solo se nos dice que así lo hicieron. Es probable que este lugar haya sido recomendado a los espías debido a su conveniencia. Se encontraba en la muralla de la ciudad. Era de fácil acceso.

Quizás los espías no sabían nada sobre el carácter o la reputación de esta mujer antes de llegar a su casa. De seguro, dos hombres jóvenes entrando a la casa de esta mujer no habrían atraído mucho la atención. Suponemos que un número de hombres jóvenes entraban y salían con frecuencia de esta casa.

Probablemente era un buen lugar para recopilar información, y los espías fueron en busca de información. He aquí una mujer que tenía muchos contactos…si sabes a lo que me refiero.

Su casa era probablemente un lugar de parada para los viajeros provenientes de otras partes de Canaán, porque Jericó se encontraba en la vía principal. Un camino iba de Jericó hacia el norte de Canaán y otro camino iba hacia el sur. Así que la gente pasaba por ahí, y traía noticias de lo que estaba sucediendo en otras partes de Canaán.

Entonces era un buen lugar para el intercambio de noticias. Y ella probablemente les daría algunas informaciones sin hacer preguntas a cambio. Sin duda los espías no querían responder muchas preguntas.

Su casa fue construida en la muralla de la ciudad. De manera que si los espías necesitaban escapar rápidamente, serían capaces de hacerlo. Esto pudiera ser otra razón por la que escogieron esta ubicación.

En realidad no lo sabemos. Todo esto es solo una especulación. Pero una cosa sí sabemos a ciencia cierta: que esta era la providencia de Dios, llevarles a esta casa en particular y donde esta mujer específicamente. Dios sabía que en esta ciudad depravada, corrompida y lista para la destrucción, lista para el juicio, había una mujer que creía en Él. Ella no conocía mucho sobre Él, pero ella creía en lo que conocía.

Y Dios tenía un propósito para la vida de esta mujer. Dios tenía la intención de redimir a Rahab y a su familia de la destrucción. Y en Su providencia, aunque Él era invisible, dirigió a estos espías a la casa de esa mujer, donde se encontraron con una historia sorprendente.

Ahora los versículos 2-4: «Y se le dio aviso al rey de Jericó», las ciudades en Canaán eran reinos individuales con sus propios reyes, así que Jericó era propiamente una pequeña ciudad o estado.

Se le informó al rey de Jericó, «He aquí, unos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para reconocer toda la tierra.» Entonces el rey de Jericó mandó a decir a Rahab: «Saca a los hombres que han venido a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para reconocer toda la tierra.» Pero la mujer había tomado los dos hombres y los había escondido.

Al leer este pasaje me pregunto si Rahab quizás habría tenido que hacer esto antes en su antiguo oficio, esconder clientes de esposas celosas que pudieron haber venido en busca de sus maridos.

Y bueno, ella dijo, «sí, los hombres vinieron a mí, pero yo no sabía de dónde eran. Y sucedió que a la hora de cerrar la puerta, al oscurecer, los hombres salieron; no sé adónde fueron. Id de prisa tras ellos, que los alcanzaréis. Pero ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los tallos de lino que había puesto en orden en el terrado» (vv. 4-6).

Ahora, solo para explicarles un poco del trasfondo aquí, en aquellos días había una fuerte tradición de hospitalidad, incluso en esta cultura pagana, corrupta. Y era considerado como un deber del dueño de una casa el proteger y cuidar a cualquier visitante que pasara por su camino.

Pero Rahab fue más allá de simplemente cumplir con una obligación cultural de mostrarles hospitalidad a estos hombres. Ella terminó, como veremos más adelante, arriesgando su vida por ellos. Y ella lo sabía.

Pero ella siguió adelante y escondió a los espías en su techo debajo de algunos tallos de lino. El lino era utilizado para hacer hilo y tela de lino. Después de su cosecha, se apilaban a menudo en los tejados de las casas con el fin de que se secaran.

Así que los envió al tejado para colocarlos debajo de estos tallos de lino. Entonces envió lejos a los mensajeros en búsqueda de los hombres. Después, veremos que ella ayudó a los espías a escapar de la ciudad luego de que se hubieran ido aquellos que les buscaban.

Ahora, vamos a ver que lo que la motivó a ser tan valiente fue su fe en el Dios que estos hombres representaban. Eso fue lo que la hizo estar dispuesta a poner su vida en peligro y arriesgarlo todo.

Pero primero tenemos que hacer la pregunta que todo el mundo quiere hacer y en la que los comentaristas han gastado mucha tinta tratando de responder, y es la siguiente: ¿Y qué del hecho de que ella haya mentido? ¿Hizo lo correcto? ¿Hizo lo incorrecto? ¿Estuvo eso bien?

Permítanme decirles que estoy convencida de que el punto principal de esta historia no es que si lo que ella hizo estuvo bien o estuvo mal. Pero quiero tomarme un momento para abordarlo, porque es una pregunta difícil. Hay algunas cosas que quizás debas considerar.

Algunos comentaristas dicen que lo que ella hizo es aceptable bajo las circunstancias, que no era en realidad una mentira, sino que era una táctica legítima para despistar al enemigo en lo que era un ambiente de guerra.

Luego existen otros que, sin excusar la mentira, plantean la pregunta de qué hubiéramos hecho nosotros estando en esa misma situación si se nos hubiera pedido traicionar a uno de los siervos de Dios.

Me gusta esto que Charles Spurgeon dijo en el 1800. Él dijo: «No quiero decir ni una palabra de disculpa por la falsedad. Lejos de ello. Está mal. Es totalmente incorrecto. Pero antes de condenar a Rahab, asegúrate de no condenarte a ti mismo. Y primero pregúntate a ti mismo lo que hubieras dicho o lo que hubieras hecho bajo esas circunstancias». De manera que él plantea esta perspectiva.

Ahora bien, tenemos que tener en cuenta que Rahab era una cananea. Había crecido en una cultura sin ética. Ella no tenía sentido de lo correcto y lo incorrecto. En esa cultura, mentir era un estilo de vida aceptado. Puede que ella no tuviera la menor idea, ya que no había sido instruida en los caminos de Dios. Ella pudo no haber tenido la más mínima idea de que mentir no estaba bien.

En el mejor de los casos, era una recién convertida. Y ella no estaba familiarizada con la ley de Dios ni con Su estándar moral.

Así que para concluir, habiendo revisado este tema desde todos los ángulos posibles, no necesitamos tratar de justificar la mentira que ella dijo. Pero nos damos cuenta de que la Escritura no menciona a Rahab por su ética o por su mentira. La menciona por su fe. El hecho de que la mentira se registre en las Escrituras no quiere decir que la Biblia aprueba o excusa lo que ella hizo.

Mathew Henry, un comentarista de los viejos tiempos, lo dice de esta manera. Él dijo: «Dios la aceptó por su fe y perdonó su debilidad.» Y creo que ese es un buen lugar para dejar esa pregunta.

Versículo 7:

«Y ellos los persiguieron por el camino al Jordán hasta los vados, y tan pronto como los que los perseguían habían salido, fue cerrada la puerta. Y antes que se acostaran, ella subió al terrado donde ellos estaban,y dijo a los hombres: Sé que el SEÑOR os ha dado la tierra, y que el terror vuestro ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante vosotros. Porque hemos oído cómo el SEÑOR secó el agua del mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y de lo que hicisteis a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a quienes destruisteis por completo.» (vv. 8-10)

Sehón se había negado a dejar que los israelitas pasaran por su tierra, y Dios les había dicho a los hijos de Israel: «Destruirás estos reyes corruptos y paganos». Y Dios les había dado la victoria sobrenatural a los israelitas sobre los amorreos. Ellos eran los del este del Jordán. Y ahora esta mujer que vive al oeste del Jordán dice: «Hemos escuchado hablar de esto. Hemos escuchado las historias. Sabemos lo que Dios hizo a los egipcios hace cuarenta años cuando ustedes cruzaron el Mar Rojo y Dios destruyó a los egipcios».

Versículo 11: «Y cuando lo oímos, se acobardó nuestro corazón.» En el original la palabra en hebreo que aparece significa literalmente «derretir». Nuestros corazones se derritieron. Algunas de sus traducciones dicen: «Nuestros corazones desmayaron».

«Nuestros corazones se derritieron. No quedó ningún coraje en nosotros, ni tampoco fuerzas. Estábamos asombrados y aterrados a medida que escuchábamos lo que Dios hizo a través de ustedes a estos enemigos, y no ha quedado espíritu de vida en ningún hombre por causa de ustedes».

Esa palabra espíritu literalmente es una palabra que significa «aire» o «aliento». Nos dejó sin aliento. Casi no podíamos respirar. «Perdimos nuestro valor».

«Porque el SEÑOR vuestro Dios, Él es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra» (v.11).

Definitivamente el discurso que esta mujer da es uno muy extraordinario, considerando que ella proviene de este origen cananeo pagano, corrupto, inmoral, y que ella misma es una prostituta de oficio. Esta es la primera confesión de fe registrada en la Escritura.

¿Te puedes imaginar la sorpresa de estos espías al haber llegado a esta casa y descubrir a una mujer que se ha convertido en una creyente en Dios por lo que había escuchado? Hemos visto que Dios había estado trabajando en el corazón de esta mujer. Había una semilla de fe, una semilla de arrepentimiento, una semilla de gracia que había sido plantada en su corazón. Había echado raíces y ya estaba empezando a dar sus frutos.

Ella llama a Dios «el SEÑOR», que es la palabra hebrea Yahvéh. Este no es un nombre cananeo para Dios. Este es el nombre judío de Dios, el nombre personal y de pacto que se refería al Dios de Israel. Ella lo llama el Señor.

Ella había conocido algunas cosas sobre el Señor y se había convertido en una creyente en Yahvéh, el Dios de Israel. Ella se da cuenta ahora de que todos aquellos dioses a los que ella había sido instruida a adorar toda su vida, no eran dioses en lo absoluto, sino que Jehová era el único y verdadero Dios. Todo esto está implícito en la afirmación de fe que ella les da a los espías.

Y reconociendo que Él es el único Dios verdadero, ella está reconociendo que sólo Él es digno de alabanza, digno de la lealtad de todos los habitantes de la tierra.

Ahora bien, Rahab conocía la fortaleza de Jericó. Y como veremos, Jericó era una ciudad bien fortificada. Pero ella sabía que el Dios de Israel triunfaría sobre Jericó. Ella dijo: «Sé que el SEÑOR os ha dado la tierra». Pienso que esto es un poco irónico.

Treinta y ocho años antes, Caleb y Josué, quienes habían sido de los doce espías enviados a inspeccionar la tierra prometida, habían vuelto y le habían dicho a los israelitas: «Dios nos ha dado la tierra». Pero cuarenta años atrás, nadie les creyó. Todos dudaron.

Ahora, esas palabras, «el SEÑOR les ha dado la tierra, salían de una mujer que había sido pagana, una mujer que se encontraba en el campamento del enemigo.

¿Puedes ver lo irónico de esto? Aquí vemos a una mujer. Los hijos de Israel habían sido incrédulos con la excepción de Caleb y Josué. Y ellos conocían a Dios. He aquí a una mujer que nunca había conocido acerca de Dios hasta días pasados. Y ahora ella es una creyente en ese Dios. Y ella les dice a los espías, «Hemos oído. Hemos oído lo que el SEÑOR hizo con los egipcios. Hemos escuchado lo que Dios hizo a los reyes amorreos al este del Jordán».

¿De dónde viene la fe? La fe viene por el oír, el oír la Palabra de Dios, lo que Dios ha hecho. Ese incidente del Mar Rojo había tenido lugar cuarenta años antes. Rahab quizás no era más que una niña en esos días.

Pero ella había escuchado, Dios le dio la fe para creer que eran ciertas las historias que había escuchado, incluso desde niña. Ella había oído sobre esos reportes.

Estoy pensando que no sabemos cuándo exactamente esas semillas de fe se arraigaron en su corazón. Sin lugar a dudas fue antes de que los espías llegaran a su casa. Puede que no haya sido mucho antes de eso. Pero lo que sí sabemos es que ella había oído esos informes, los había considerado, y los había creído.

Ella colocó su fe en ese Dios. Todos los demás murieron, pero ella fue salvada. Ella fue apartada de la destrucción porque creyó lo que había oído.

Es algo sorprendente para mí pensar cómo el Espíritu de Dios había estado obrando en su corazón, cómo Él le había revelado al Dios vivo y verdadero a través de esos informes. Y fue el Espíritu de Dios quien le había revelado que los ídolos que adoraban todos los que estaban a su alrededor, y que ella había estado adorando a lo largo de toda su vida hasta este tiempo, no eran dioses verdaderos.

Otros habían escuchado las mismas historias. Otros sabían acerca de la travesía del Mar Rojo. Pero Rahab creyó cuando nadie más lo hizo.

Esto me habla de que Dios está obrando en lugares que tú no puedes ni imaginar. Dios está obrando aún en los escenarios más corruptos, poniendo fe en los corazones de aquellos a quienes Él ha elegido. Es un misterio la forma como esto sucede.

Pero la obra de Dios en la regeneración, en la salvación, es siempre un misterio. Es un misterio lo que ocurrió en mi corazón. Es un misterio lo que ocurrió en tu corazón. 

¿Cómo sucedió que siendo apenas una niña de cuatro años de edad, que Dios pusiera fe en mi corazón para creer que Jesús era el Salvador del mundo, que Él hubiera venido a redimirme de mi pecado, y que yo pusiera mi fe en Él allí mientras me arrodillaba al lado de mi cama el 14 de mayo del 1963? ¿Cómo ocurrió eso? Es un misterio. Es el Espíritu de Dios.

¿Cómo te encontró Dios a ti? ¿Cómo puso fe en tu corazón? No lo sabemos. Jesús le dijo a Nicodemo en Juan capítulo 3, «El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.» (v. 8)

Una cosa que sí sabemos y que vemos al leer esta historia es que en la medida que respondemos a la luz que tenemos, Dios nos da más luz. Rahab había escuchado estas historias. Ella había creído lo que había escuchado, y aunque ella no tuviera ningún medio visible de apoyo a su fe, creía que había un Dios, el Dios de Israel.

Ella creía que Él iba a destruir a Jericó y que la tierra quedaría en posesión de los israelitas. Y porque ella creyó lo poco que sabía, lo poquito que Dios le había revelado, ¿qué hizo Dios?

Él envió a su casa a estos dos hombres para darle más luz, para llevarla fuera de Jericó antes de que viniera la destrucción, y para llevarla a habitar a una comunidad de fe con los israelitas.

Nadie será condenado excepto por haber rechazado la luz que Dios les haya dado. Los cananeos tenían luz. Tenían la misma luz que tenía Rahab. Pero Rahab creyó. Ellos rechazaron la luz. Porque ella creyó, Dios le dio más luz.

La vida de Rahab fue transformada porque se dio cuenta del poder del Dios vivo. Y vamos a ver a medida en que la historia se desarrolla, que su fe era genuina. Ahora, en este punto su fe aún no estaba fortalecida. No estaba bien desarrollada, pero era real.

Carmen: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth trayéndonos enseñanza práctica de la Palabra de Dios. Ella volverá en breve.

¿Por qué habrías de ser aceptada por Dios? ¿Dónde está tu fe?

La fe en el Dios verdadero te dará la valentía para enfrentar tus circunstancias. Pero, ¿cómo obtienes fe? Nancy nos ha recordado que la fe viene por el oír la Palabra de Dios.

No tienes que ser una mujer perfecta y sin defecto. Pero sí puedes ser una mujer que aplica en su vida aquello que conoce de Dios, una mujer que responde a la luz que Dios le da.

Mira lo que nos escribió una radioescucha,

Gracias mis hermanas, gracias por todo... A través de ustedes Dios me ha hablado de muchas y directas maneras. Han sido el instrumento utilizado para volver a encontrar tiempos con el Señor y Su Palabra, que por años abandoné, convirtiéndome casi en una «evangélica más» y no comportándome como Su hija redimida que lo ama y vive para Él...

Tal vez para ustedes, muchos de los temas que comparten, fueron parte de su vida desde pequeñas... pero a pesar de haber conocido al Señor en mi adolescencia, he descubierto que soy completamente analfabeta en muchos temas que comparten y que se anclan en la Palabra. Nunca había escuchado el término «feminidad bíblica» o «mujer piadosa», ni entendido mi rol en mi matrimonio, o como madre, y en la vida diaria como creyente... No tenía ni idea de que no practicaba la hospitalidad, o que no honraba a Dios en la forma en que comía... etc. etc. Gracias de nuevo, las animo a seguir corriendo con paciencia la carrera que tenemos por delante, porque a su tiempo, segaremos si no desmayamos.

Un abrazo en Cristo.

Le damos tantas gracias a Dios por dejarnos ver un poco de Su obra de gracia a través de este ministerio. Él está llamando a muchas mujeres a la libertad, plenitud y abundancia que hay en Cristo. Creemos que Dios continúa hablando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo para llevarlas a una comunión más cercana con Cristo y a un lugar de quebrantamiento y rendición.

Para ver algunos videos de testimonios de lo que Dios ha hecho en la vida de otras oyentes te invitamos a visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com. Podrás verlos en la sección de recursos.

Ahora, Nancy regresa para concluir nuestro programa de hoy,

Nancy: Siempre se verán evidencias en una vida que tiene fe. Cuando no hay evidencia, podemos decir que no hay fe. Veremos cómo el Nuevo Testamento usa a Rahab como un ejemplo de ese mismo hecho.

Pero, al ir concluyendo esta sesión, solo quiero señalar el poder de lo que sucede cuando las personas escuchan los reportes de las majestuosas obras de Dios. Todos los cananeos escucharon estos reportes del cruce del Mar Rojo y sobre la destrucción de los amorreos al este del Jordán.

¿Qué sucedió con las personas de Jericó, los cananeos que no creyeron? Ellos escucharon los reportes, y tuvieron gran temor. Los enemigos de Dios estaban aterrados. Su valor se esfumó. ¿Pero qué sucedió en el corazón de Rahab? Esos mismos informes produjeron fe en su corazón. Así que cuando la gente escucha reportes de los hechos poderosos de Dios, de Sus obras, algo sucede.

Pienso en el impacto en los no creyentes cuando escuchan sobre las obras poderosas de Dios. Quizás se afiancen más en su posición y se fortalezcan en su incredulidad, o quizás vengan a la fe en Jesucristo.

La pregunta es la siguiente: ¿Qué están escuchando hoy en día los no creyentes de nuestra cultura sobre Dios? ¿Qué les hace temblar, qué les hace aterrorizarse como los cananeos? ¿Qué les llevaría a creer como Rahab?

Esta es una de las razones por las que oro y pido a Dios que envíe hoy avivamiento a Su iglesia, porque cuando el mundo perdido vea evidencias de la mano sobrenatural de Dios moverse en y a través de Su pueblo, algo sucederá.

Algunos estarán aterrorizados, algunos creerán. Pero nadie será capaz de permanecer igual.

¡Oh Señor, cuánto oramos que en nuestros días puedas visitar Tu pueblo, que puedas mostrar tu diestra y que muestres Tu poder y Tu grandeza, para que este mundo perdido, en este país y en todos los países del mundo, sepan que hay un Dios. Hay un Dios. Él es real. Tú eres real, Tú eres digno de ser temido, Tú eres digno de confianza.         

Y algunos vendrán a la fe y se arrodillarán y se postrarán ante la cruz, y dirán, «el SEÑOR es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra».

Oh Dios, concede el que muchos puedan escuchar los reportes, y que al escucharlos puedan creer. Oro estas cosas en el nombre de Jesús, Amén.

Carmen: Corriendo la carrera de la fe, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Sólo a Él, Iglesia Cristiana Oasis, El Misterio de Tu Amor ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis. Canción usada con permiso.

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