Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: ¿Cuál es tu fuente de autoridad?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Son las normas culturales y las costumbres? ¿La cultura popular? ¿Las encuestas de opinión pública? ¿O quizás eres tú misma tu propia autoridad?

Lo maravilloso es que Dios no nos ha dejado solas para que descifremos la vida por nosotras mismas. Gracias a Dios, Él se nos ha revelado a Sí mismo y Sus caminos. ¿Y cómo ha hecho Él esto? Por medio de Su Palabra.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hace unos días Nancy enseñó una primera serie de programas acerca del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Continuaremos viendo este documento a lo largo de las próximas semanas. Ya hablamos acerca de su fundamento, y puedes encontrar esta serie en AvivaNuestrosCorazones.com, a través del buscador. Y hoy comenzaremos a ver la parte de las afirmaciones, en esta serie titulada, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Afirmaciones, parte 1».

Este Manifiesto fue lanzado en la primera conferencia True Woman 2008. Y a partir del 2015 hemos estado llevando estas conferencias a Latinoamérica, y muy pronto tendrás la oportunidad de participar en una. Se trata de la Conferencia Mujer Verdadera: «Arraigadas». Esta se llevará a cabo en Monterrey, México, los días 13 y 14 de marzo del año 2020. Entérate de los detalles en AvivaNuestrosCorazones.com.

Aquí está Nancy con nosotras.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Es tan emocionante ver miles de mujeres que están esperando participar en estas conferencias, y sobretodo saber que estas conferencias no son solo eventos, sino que están engendrando un movimiento en el que Dios está hablando y capturando el corazón de las mujeres alrededor del mundo, mujeres que quieren ser parte de todo lo que Él está haciendo, rescatando y restaurando y redimiendo en nuestra cultura, y haciendo nuevas todas las cosas por el poder del evangelio.

Hay mujeres que quieren ser mujeres verdaderas de Dios, que están dispuestas a nadar contra la corriente, a ir contra la cultura, y a decir: «Sí Señor, abrazamos Tu Palabra y Tus caminos y te abrazamos a Ti como nuestro Señor soberano». Ahora, esto no es siempre fácil, pero siempre es bueno. Y estoy tan emocionada al ver las mujeres que están respondiendo y cómo están respondiendo, y cómo están llevando este mensaje de tantas formas diferentes en la medida en que lo escuchan en Aviva Nuestros Corazones.

Y una pieza central de este movimiento de la Mujer Verdadera es lo que nosotras llamamos el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Si has estado con nosotras durante las últimas semanas, habrás escuchado que estamos enseñando a través de estos meses, una serie extendida acerca del Manifiesto de la Mujer Verdadera, en donde estoy tomando cada frase, una a una y desarrollándola y presentando una visión general y ayudándonos a entender lo que estas declaraciones significan y lo que significan para nosotras y como nuestras vidas deben lucir diferentes como resultado de ellas.

Así que en la última parte que escuchamos de esta serie del Manifiesto de la Mujer Verdadera, estuvimos hablando sobre las declaraciones de fe fundamentales, que son importantes si vamos a entender cómo vivir como mujeres verdaderas u hombres verdaderos si fuera el caso. Así que comenzamos con Dios. Ese es nuestro punto de partida. Porque lo que creemos acerca de Dios determina lo que creemos sobre todo lo demás y cómo vivimos nuestras vidas.

Vimos que Él es el Señor soberano del universo y el Creador de la vida. Y eso significa que Él es el jefe. Él determina lo que está bien, lo que está mal, cómo fuimos diseñadas, cómo debemos funcionar. Él toma las decisiones, y Sus caminos son correctos. Lo vimos a Él como el Señor soberano y Creador.

Y luego vimos que fuimos creadas para ser sus siervas y ser quienes le traigan deleite, placer. Existimos para Su gloria. Esa es nuestra razón de ser. ¿Y sabes qué? Una vez que entiendes eso:

  • Puedes acabar con las murmuraciones y los lloriqueos
  • Puedes acabar con las quejas
  • Puedes acabar con el miedo
  • Puedes acabar con la ira
  • Y acabar con la ansiedad

Con todas esas cosas podemos acabar, terminar, si realmente, verdaderamente creyéramos que existimos para la gloria de Dios, y entonces cualquier cosa que llegue, que venga a nuestras vidas, si puede traer gloria a Dios, entonces podremos aceptarla.

Para algunas de ustedes que están viviendo en un matrimonio con un esposo no creyente o que tienen un hijo pródigo, no estoy diciendo que estas cosas sean buenas o que sean fáciles. Pero sí estoy diciendo que Dios puede ser glorificado a través de ti, si vives el evangelio en medio de cualquier circunstancia o en cualquier situación en la que Él te haya colocado; problemas de salud, problemas financieros, problemas familiares, problemas de trabajo, problemas en la iglesia. Si tan solo te dieras cuenta que has fijado un estándar, «vivo para la gloria de Dios», entonces todo lo demás en tu vida, tomará la perspectiva y la proporción adecuada.

Vimos que Dios creó al hombre y que los hizo varón y hembra. Y tú dirás, «bueno, pero eso es bastante obvio». Déjame decirte que no es tan obvio para algunas personas en la actualidad. Vimos eso pero vimos que el plan de Dios era bueno y que los hombres y las mujeres fueron creados para glorificar a Dios.

Y después hablamos de la entrada del pecado en el mundo y cómo esto arruinó toda la imagen de Dios en nosotras y nos hizo incapaces de reflejar esa imagen de la manera que Él merece, y cómo Dios en Su increíble misericordia y gracia, bajó del cielo para salvar a los pecadores que se habían rebelado contra Él.

Y todo el asunto de la feminidad, de la feminidad bíblica tiene que estar cimentada y centrada en el evangelio. No es un asunto de reformarnos y de ser mejores mujeres. No es cuestión de encontrar alguna llave de la vida y ser mujeres más felices. No es asunto de conseguir alguna fórmula que aplicamos a nuestras vidas y entonces logramos que nuestras vidas estén bajo control y que sean manejables. Esto es un asunto de que somos pecadoras, incapaces y sin esperanza, desesperadamente necesitadas del evangelio y de la gracia de Dios, que es lo único que puede salvarnos y que puede convertirnos en las mujeres que Dios quiere que seamos.

Por lo tanto, la salvación es crucial como fundamento. Porque no puedes ser una mujer verdadera de Dios si no eres salva, si no tienes una relación con Dios a través de Jesucristo. Y luego vimos el rechazo de la sociedad hacia las Sagradas Escrituras como su autoridad, y las consecuencias de eso en nuestra cultura. Vimos también que Dios está escribiendo una historia grandiosa de redención, que no solo son ciclos interminables y sin significado en este mundo, sino que Su historia se está dirigiendo a un punto, a un lugar.

Se dirige hacia el restablecimiento y la restauración, y nosotras somos parte de esa historia. Tenemos un llamado y una misión redentora y transformadora en este mundo. Puede que no seas la directora ejecutiva de nada, pero Dios te tiene aquí con una misión, y no solo para que seas salva y librada del pecado y de sus consecuencias, sino para que te involucres activamente en Su programa de rescate y recuperación en este mundo.

Pero ahora entremos al Manifiesto de la Mujer Verdadera, y espero que tengas una copia del manifiesto contigo. Si no la tienes a mano puedes descargarla al visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Espero que la lleves contigo a todas partes. No es infalible. No es igual en ningún sentido a tu Biblia. Pero, espero que nos sirva y que nos ayude a entender algunos temas bíblicos básicos. Y hoy llegamos a una declaración de transición que dice:

«Como mujeres cristianas, deseamos honrar a Dios viviendo vidas contraculturales que reflejen al mundo la belleza de Cristo y Su evangelio».

Y esta declaración hace referencia a nuestra motivación y nuestro objetivo mientras vamos analizando todo este tema de ser una mujer verdadera. Nuestro objetivo es honrar a Dios, y para hacer esto se requiere nadar contra la corriente, e ir en dirección opuesta a la de la cultura, y no por el simple hecho de ir en contra, sino por reflejar la belleza de Cristo y de Su evangelio.

Nuestra mejor arma en esta revolución contracultural no es la discusión o el debate. No es ganar las elecciones o conseguir que ciertas leyes sean aprobadas. No es tener un presidente que apoye los valores bíblicos. La mejor arma es que nuestras vidas reflejen a Cristo en nuestro mundo. Mira, como verdaderas creyentes, como mujeres verdaderas de Dios, somos un remanente, una pequeña minoría viviendo como peregrinas y extranjeras en un mundo oscuro, caído, pródigo, que se dirige en la dirección equivocada.

Y no honramos a Dios o atraemos a otros hacia Él cuando vivimos vidas que solo reflejan el sistema del mundo. Si somos iguales al mundo, con su rebeldía, que no guarda los pactos, con su ira, su amargura, su dureza, no vamos a ganar o atraer el mundo al evangelio de Cristo. Y tampoco vamos a atraer al mundo siendo moralistas, farisaicas, autosuficientes y desprovistas del Espíritu y de la vida.

Ellos no necesitan ver personas con un buen comportamiento moral. Ellos necesitan ver personas que han sido justificadas por el poder de Jesucristo y Su Espíritu que mora en ellos. Necesitan ver mujeres fieles de Dios que son vibrantes, alegres, confiadas, amorosas, dadoras, servidoras, y que viven vidas fieles y tienen relaciones que reflejan la belleza de Dios y Sus caminos. Estamos llamadas a vivir el evangelio, y hacerlo creíble y deseable para el mundo.

Y la clave no es solo lo que creemos o lo que decimos que creemos, sino cómo nuestras vidas reflejan lo que creemos. Y creo que una de las razones por la que estás oyendo este programa es porque deseas honrar a Dios de esa manera.

Y así, declaramos, «Señor, deseamos honrarte viviendo vidas contraculturales que reflejen al mundo la belleza de Cristo y Su evangelio».

Y así avanzamos a la próxima sección del manifiesto que es una serie de trece declaraciones.

Y para tal fin, para que podamos rendir honor a Dios al vivir vidas contraculturales que reflejen al mundo la belleza de Cristo y Su evangelio, para tal fin, declaramos trece cosas.

«Declaramos que las Escrituras son el medio autorizado por Dios para instruirnos en Sus caminos y revelan Su patrón para nuestra feminidad, nuestro carácter, nuestras prioridades, roles, responsabilidades y relaciones».

Y de nuevo, esta es una premisa fundamental. Hoy en día enfrentamos muchos asuntos complejos por todos los frentes con relación al matrimonio, la familia, el divorcio, la maternidad, la crianza de los hijos, los anticonceptivos, el aborto, la violencia doméstica, el cuidado de padres ancianos, problemas relacionados con el final de la vida, y ni hablar de los innumerables problemas y desafíos que la gente enfrenta, y muchas nos escriben sobre esos problemas aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Mientras enfrentas estos problemas complejos, la pregunta es,

  • ¿Qué determina tu cosmovisión?
  • ¿Qué determina tu sistema de creencias?
  • ¿En dónde o en quién buscas respuestas a las preguntas y a los problemas de la vida?
  • ¿Cuál es tu fuente de autoridad?

¿Son las normas culturales y las costumbres? ¿La cultura popular? ¿Las encuestas de opinión pública, los profesores, la sociología, la psicología, los medios de comunicación, las tradiciones, los amigos? ¿O quizás eres tú misma tu propia autoridad?

Lo maravilloso es que Dios no nos ha dejado solas para que descifremos la vida por nosotras mismas. Gracias a Dios que Él se nos ha revelado a Sí mismo y también Sus caminos. ¿Y cómo ha hecho esto? Bueno, Él ha hecho esto por medio de Su Palabra. Y anteriormente vimos que nuestro mundo rechaza la autoridad de la Palabra de Dios. Y desde el jardín del Edén hasta hoy, el enemigo de Dios, Satanás, ha desafiado la confiabilidad de la Palabra de Dios. Y eso siempre ha estado en el centro de sus ataques contra Dios y la forma en que él tienta a los hombres y las mujeres. «¿Con que Dios os ha dicho?» Es verdad que Dios te dijo…? Es un ataque directo a la confiabilidad de la Palabra de Dios.

Pero para aquellas de nosotras que conocemos y confiamos al Dios de la Palabra, reconocemos que no importa lo que diga el mundo sobre la Palabra de Dios, no importa lo mucho que trate de repudiarla o de disputarla o de marginarla, sabemos que la Palabra de Dios es un don precioso, y es un don esencial. Es un manual de instrucciones para la vida que viene directamente de nuestro Diseñador y Creador.

Así que quiero que miremos hoy la autoridad de las Escrituras, la suficiencia de las Escrituras, y la belleza de las Escrituras. Si pudiera ponerlas bajo tres encabezados, tres categorías, primero, la autoridad de las Escrituras, 2 Pedro, capítulo 1, dice: «Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal» (v. 20). ¿Y no es eso lo que tenemos en abundancia hoy? ¿La propia interpretación de la gente, del bien y del mal?

«Pues ninguna profecía», o sea ninguna palabra de este libro «fue dada jamás por un acto de la voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios» (v. 21).

He escrito unos cuantos libros. Y espero que ustedes los disfruten y los consigan y los compren en su librería cristiana favorita. Pero quiero decirte que ningún libro que he escrito y ningún libro escrito sobre la Biblia, no importa lo bueno que sea, ningún otro libro en este planeta, lleva el peso y la autoridad que ese libro tiene, la santa Palabra de Dios.

Dios no inspiró los libros que yo escribí. Ahora, puedes confiar en ellos hasta donde estén basados en las Escrituras, pero no porque yo sea digna de confianza sino porque la Palabra de Dios es digna de confianza. Esta Palabra, la Biblia, vino de Dios.

Hay un pasaje interesante en 2 Pedro, capítulo 3, que habla sobre este tema de la autoridad y cómo debatimos ese tema según nuestro criterio. Pedro habla de, «nuestro amado hermano Pablo…les escribió según la sabiduría que le fue dada» en el versículo 15. Ahora, ¿de dónde sacó Pablo esa sabiduría para escribir las epístolas que escribió? Bueno, la recibió de Dios. Él habló de parte de Dios mientras era guiado por el Espíritu Santo, como dice Pedro en 2 Pedro 1:21.

Ahora, él está hablando de uno de esos autores, Pablo, «quien les escribió según la sabiduría que le fue dada» (2 Ped. 3:15), la sabiduría que viene de Dios, asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto.

Y luego escucha esto. «En ellas hay algunas cosas», o sea en los escritos de Pablo, los escritos inspirados de Pablo que vienen de Dios, «que son difíciles de entender» (v.16). ¿Estás de acuerdo en que hay algunas cosas en las cartas de Pablo y en otros sitios en las Escrituras que son difíciles de entender?

Pero escucha el resto de esto: «Que los ignorantes e inestables tuercen—como también tuercen el resto de las Escrituras—para su propia perdición» (v. 16). Las personas que tuercen las Escrituras, que dicen que ellas no se aplican hoy, y reclaman para ellos cualquier cosa menor a la autoridad absoluta de la Palabra, son ignorantes e inestables porque están manipulando la Palabra de Dios.

Así que no te dejes impresionar por cuántos títulos ellos tienen después de sus nombres o por dónde enseñan o cuántos libros venden. Las Escrituras dicen: «El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios». Y son solo los ignorantes e inestables los que disputan las afirmaciones de la Palabra de Dios.

Hay algunos niños de seis años que tienen más sabiduría, muchos niños de seis años tienen más sabiduría que algunas de las personas eruditas, ilustradas de nuestro tiempo que están impresionando a la gente con sus argumentos sobre las Escrituras. Los preceptos y las enseñanzas sobre las Escrituras no son aceptados por la cultura contemporánea. No son políticamente correctos. Son ignorados, se burlan de ellos, son despreciados. Pero la Palabra de Dios sigue siendo cierta. Y lo será para siempre, mucho después de que los sistemas de creencias humanas se hayan desmoronado.

De modo que la pregunta es, «¿de dónde obtienes la verdad?» ¿De la tradición? ¿Las influencias culturales? ¿Quién o qué es tu autoridad? ¿Qué voz o voces estás escuchando? Las voces de la sociedad secular postmoderna son ruidosas. Ellas llaman a gritos. A veces son atractivas. Y las oyes por todas partes, en el mundo del entretenimiento, en los medios de comunicación, de líderes respetados que prometen libertad y satisfacción.

¿Estás escuchando las voces del mundo, o estás saturando tu mente y tu corazón con la Palabra de Dios?

Ahora bien, no es solo su autoridad sino que en segundo lugar está, su suficiencia. Ella nos dice lo que necesitamos saber. La Palabra es la guía, el patrón santo de Dios para nuestras vidas. Algunas de ustedes que tal vez saben algo de costura, conocen lo que es un patrón. El patrón te da una dirección. Tomas el patrón, lo pones sobre la tela y cortas la tela de acuerdo al patrón. El patrón te da una dirección. Dios le dió a Moisés un patrón para el tabernáculo, cuando él subió a encontrarse con Dios, le dijo: «Hagan un tabernáculo conforme al modelo que te dí en el monte».

Bueno, las Escrituras son el patrón de Dios para todo en nuestras vidas; no solo las partes espirituales de nuestras vidas, sino todo. ¿Quién sabe mejor cómo debe funcionar la vida que el mismo Creador de la vida? La Palabra de Dios provee instrucción verdadera y sabia con respecto a cómo debemos pensar y vivir como mujeres. Nos da dirección.

  • Es suficiente para darle dirección a nuestra masculinidad y a nuestra feminidad; cómo luce y lo que significa ser hombres y mujeres de Dios, las formas en que hemos de complementarnos.
  • Nos da dirección para nuestro carácter, cómo ser conforme a la imagen de Cristo y reflejar su imagen.
  • Es suficiente también, para dar dirección a nuestras prioridades, que pueden variar de una etapa a otra en nuestras vidas.
  • Y nos da dirección para nuestros roles y responsabilidades.

Es de la Palabra de Dios que aprendemos que es responsabilidad de los hombres amar a sus esposas, proveer para sus familias, proteger, y liderar. Por eso está mal que los hombres abandonen a sus esposas y a sus hijos, porque la Palabra de Dios así lo dice. Ahora, la Palabra de Dios también nos da dirección como mujeres para nuestros roles y responsabilidades.

Es responsabilidad de las mujeres respetar y venerar a sus esposos, ser portadoras y cuidadoras de la vida. Por eso está mal que las mujeres hablen o actúen sin respeto hacia sus maridos y que rechacen el plan de ser portadoras y cuidadoras de la vida; no porque yo lo digo, sino porque la Palabra de Dios es la autoridad y es suficiente para darnos dirección para nuestras responsabilidades.

También nos da dirección para nuestras relaciones, para todo en la vida. Por eso necesitamos referir todas nuestras preguntas a la Palabra de Dios. ¿Me quedo en este matrimonio? ¿Debo tener hijos? ¿Tomo este trabajo? ¿Debo actuar de esta manera con esta persona? ¿Cómo puedo lidiar con este hijo pródigo?

Ahora, ella no te va a decir cómo aplicar todo eso en cada situación. Pero el Espíritu de Dios te dará sabiduría mientras canalizas tus preguntas y tus problemas a través de la Palabra de Dios. ¿De dónde obtienes consejo? ¿Qué determina tu punto de vista sobre los roles en el matrimonio? Decisiones en cuanto a si tienes hijos o cuándo tenerlos y cuántos, cómo lidiar con un cónyuge no creyente, cómo criar a tus hijos; puedes hacer todas estas preguntas y cualquier otra. Ve a la palabra de Dios. Ella es suficiente para dirigir nuestras vidas.

Hay una necesidad urgente de que seamos mujeres de la Palabra, que sepamos lo que creemos y el porqué, y que podamos compartir nuestras convicciones con otras, basadas en la autoridad y en la suficiencia de la Palabra de Dios. No hay otra manera de contrarrestar la perversa influencia de esta cultura secular sin Dios, que por medio de la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

¿Conoces la Palabra de Dios? ¿Qué tan bien la conoces? ¿Qué clase de relación tienes con ella? ¿Estás más ansiosa por jugar juegos de computadora, ver películas, leer revistas y novelas, jugar tus juegos y divertirte, y comer tus comidas diarias?

¿Estás más ansiosa por todas esas cosas de lo que estás por la Palabra de Dios, por digerirla, por meditarla, interiorizarla, estudiarla, aferrarte a ella, por buscarla como un tesoro escondido? ¿Qué clase de relación tienes con la Palabra de Dios?

Muchas personas nos escriben contando los problemas angustiosos y desgarradores por los que están pasando. Y en muchos casos la razón por la que ellas no saben qué hacer o incluso por qué se metieron en esa situación en primer lugar, en algunos casos, es porque ellas no son mujeres de la Palabra. Y no existe un sustituto. Y esto último, me lleva a la belleza de la Palabra de Dios, no solo a Su autoridad y Su suficiencia, sino también, Su belleza.

Amigas, nuestro mensaje es verdadero, pero también es bueno, es precioso, es convincente. Necesitamos darles a las personas una visión que les cautive, la que Dios nos da a través de Su Palabra. Como resultado de las palabras, vas a experimentar la belleza, la bendición y el premio y la recompensa de una vida que está centrada en la Palabra de Dios. Te hará estable.

El Salmo 1, dice: «Como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita». Te hará prosperar. «Entonces harás prosperar tu camino cuando medites en la Palabra de Dios de día y de noche, y tendrás éxito» (Ver versículo 3).

  • Te santificará del pecado.
  • Te ayudará a sufrir bien cuando este sea tu llamado en la vida.
  • Te dará la gracia para vivir como extranjera y peregrina en una tierra hostil.
  • La Palabra de Dios te traerá satisfacción.
  • Te traerá gozo, paz y victoria, las mismas cosas que este mundo ansía, pero que no puede tener porque se niega a vivir de acuerdo con este Libro.

David dijo: «Tu ley es mi deleite. Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín» (Salmo 119:77, 162).

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth vuelve enseguida con nosotras para orar. Ella te ha estado invitando a construir tu vida sobre la base sólida de la Palabra de Dios. Este mensaje es parte de la serie, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Afirmaciones, parte 1».

En nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com, encontrarás recursos que te ayudarán a hacer aquello que Nancy nos ha exhortado a hacer, a profundizar en la palabra de Dios. Busca programas, blogs, videos y otros recursos, por tema, referencia de la Escritura, o por autor.

Allí en AvivaNuestrosCorazones.com, también podrás leer el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Encontrarás que comienza con los principios fundamentales, de los cuales hablamos en una serie anterior. Y luego continúa con una serie de afirmaciones, que precisamente hoy comenzamos a estudiar.

Bueno pero, ¿por qué obedecer a Dios? En el próximo programa Nancy hablará acerca de la razón más importante para la obediencia. Esta no se trata de evitar el castigo o la corrección, y tampoco de obtener lo que quieres. Nancy nos hablará más acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aquí está Nancy para orar con nosotras:

Nancy: Oh Señor, como mujeres cristianas deseamos honrarte viviendo vidas contraculturales que reflejen al mundo la belleza de Cristo y de Su evangelio. Para ese fin, declaramos que las Escrituras son Tu santa, Tu santa Palabra, y que es Tu medio autorizado para instruirnos en Tus caminos. Ellas revelan Tu santo patrón para nuestra feminidad, nuestro carácter, nuestras prioridades, y nuestras diversas funciones, roles, responsabilidades y relaciones.

Y así, Señor, que Tu Ley sea verdaderamente nuestro deleite y que nos regocijemos en Tu Palabra como quien halla un gran botín. Satisfácenos con Tu Palabra. Santifícanos con Tu Palabra. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Diciendo: «Sí, Señor», juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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