Podcast Aviva Nuestros Corazones

El increíble poder de una mujer verdadera

Recursos del Episodio

«PDF con las declaraciónes del Manifiesto»

Carmen Espaillat: Kim Wagner dice que cuando abrazamos el llamado de Dios de ser mujeres verdaderas, influimos para que los hombres sean hombres verdaderos.

Kim Wagner: Vamos a tener liderazgo y vamos a tener hombres que sean padres de sus hijos, que tomen decisiones difíciles para hacer elecciones valientes, a las cuales antes temían por lo que sus esposas pudieran hacer o decir de dichas decisiones.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Varias oyentes nos han escrito acerca de problemas relacionales serios. Algunas tienen esposos que no manejan asuntos relacionados al dinero, otras lidian con hombres que no trabajan, o que tienen adicciones sexuales. Cuando los hombres a tu alrededor no toman el liderazgo, ¿eres tentada a tomar el control?

Hoy estaremos discutiendo acerca de esto. Nancy continúa la conversación que inició ayer con las esposas de pastores Holly Elliff y Kim Wagner. Si no escuchaste la primera parte de esa conversación, encuéntrala en AvivaNuestrosCorazones.com. Este programa es parte de la serie, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera, Fundamento».

Kim Wagner: Para la comunidad cristiana femenina en general, estuvieran allí o no, ya sea que se hayan dado cuenta o no, este fue un evento de una magnitud histórica. Recuerdo despertar por la mañana, y haber tenido el tiempo para revisar, leer y ser parte de quienes oraban mientras se elaboraba el Manifiesto. Por lo que en ese sentido no era nada nuevo para mí.

Recuerdo despertar esa mañana temprano, y sentir el Espíritu de Dios dar tanta esperanza dentro de mi corazón. Las palabras que pasaron por mi mente fueron: «Hoy empieza el movimiento».

Te envié un texto a ti Nancy, a Holly, a Carolyn McCulley y a algunas de mis amigas que habían sido parte del grupo que oraba y planificaba esto durante años. Había una sensación de esperanza de que Dios iba a empezar a traer los corazones de las mujeres de vuelta a Él, de vuelta a la verdad de Su Palabra, para educar a las mujeres para que no solo tuvieran un sentido de, «yo soy cristiana, yo creo la palabra», sino que realmente adquirieran una comprensión clara de cómo luce una mujer verdadera, una verdadera mujer de Dios.

La declaración y la firma de este manifiesto sería una herramienta que ayudaría a las mujeres a ser capaces de ver, «así es como luce», y afirmar, «esto es lo que creo y así es como deseo vivir». Esa no solo sería una declaración personal, sino que este manifiesto y este movimiento comenzarían a afectar a las familias de las mujeres, sus lugares de trabajo, sus entornos sociales, sus iglesias, la nación y nosotras esperamos que todo el mundo.

Yo estaba tan llena de emoción. Estaba tan agradecida de que me pidieras leer la primera parte, el fundamento del manifiesto, ya que este realmente establece que el propósito de esto es que la gloria y el amor redentor de Dios sean exhibidos por toda la tierra. Estoy muy agradecida de creer que Él está haciendo eso. Él está haciendo eso.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Así es, y lo que hemos estado diciendo en esta serie hasta este momento, es que las mujeres que han sido transformadas por el poder del evangelio, pueden convertirse a sí mismas en agentes de transformación.

Sueña conmigo ahora unos minutos, solo vamos a imaginar qué tipo de impacto un ejército de mujeres verdaderas podría tener en sus comunidades, en sus hogares, en su cultura, en la oscuridad, en el paganismo, en el pensamiento mal orientado. ¿Qué diferencia podría este conglomerado, este remanente de mujeres verdaderas hacer? ¿Cómo luciría esto?

Kim: Nancy piensa en:

  • Matrimonios estables
  • Matrimonios felices y fructíferos
  • Personas que viven sus vidas con propósito
  • Solteras que viven con propósito real y sirven a los demás
  • Iglesias que son faros en sus comunidades
  • Personas de integridad que con gracia honran Su Palabra
  • Hogares influenciados por esposas o madres

Nancy: Porque realmente es la mujer la que establece la temperatura.

Holly Elliff: Pienso que mientras pensamos en nuestra cultura como un todo lo que ha sucedido es que décadas atrás, las cosas eran bastante blancas y negras. Si tuviéramos en el estudio hoy un grupo de mujeres de un pequeño pueblo, en ese pueblo, décadas atrás, tú habrías reconocido las cristianas; serían un tipo de creyentes que modelarían integridad, honestidad, apertura y bondad. Y entonces habría personas que no habrían optado por ese camino. Pero habría distinciones que te permitirían identificar, «estas personas son creyentes, y estas no lo son».

Lo que ocurre ahora en nuestra cultura es que las líneas son tan borrosas que no podemos identificar si esta familia es una «familia cristiana» o si no conocen a Cristo y solo son personas agradables. Y porque las líneas han sido tan borrosas es que hemos perdido nuestra distinción. Y como dijo Cristo: «¿De qué sirve la sal si no tiene sabor, si no tiene gusto, si no es distintiva?»

Y así creo que parte de lo que ha ocurrido es que hemos perdido el carácter distintivo como creyentes. Y creo que como dijo Nancy, soñemos aquí por un minuto acerca de cómo luciríamos... Me encantaría que esa diferencia fuera tan evidente, que no se pudiera confundir un cristiano con otra persona común, que luciéramos tan diferentes, que respondiéramos de forma tan diferente, que no habría ninguna duda acerca de lo que creemos, de donde estamos, de lo que es valioso para nosotras, o de en qué gastamos nuestro dinero.

Kim: Así es. Cuando ese tipo de transformación se lleva a cabo y comienza a afectar a toda una nación, la cultura y la gente sabrán que nuestro Dios es Dios. Por eso me siento tan motivada sobre esto, porque quiero que la gente sepa que Dios es Dios. Él es quien dice ser. Él es poderoso. Él es capaz de transformar. Su Palabra es verdad y la cultura debe saberlo.

Nancy: Pero en este momento el ateísmo está ganando. Ellos son los únicos que están vendiendo libros. Son los que están siendo escuchados. El desenfoque de la distinción entre creyentes y no creyentes, no es porque los no creyentes están empezando a actuar más como creyentes. Es porque los creyentes están empezando a actuar más como los no creyentes.

Kim: Así es, como si nuestro Dios no tuviera poder. Como si Él no fuera capaz de transformar; y sin embargo, Él lo es. Pero los creyentes no se someten a ese poder.

Holly: Y creo que parte de eso es la educación. Parte de eso es reconocer al enemigo. Creo que le hemos cedido terreno durante tantos años y lo que estamos viendo ahora es cristianos… es decir hay tanta oscuridad ahora, que los cristianos que deciden caminar con Cristo, ser controlados por Él, que proclaman el nombre de Cristo y viven de acuerdo a Su Palabra, ahora tienen más oportunidades que nunca de lucir culturalmente distintos.

Así que si estamos tomando esas decisiones, no podemos vivir en la oscuridad que está llegando a ser cada vez más y más presente. No creo que eso signifique que andemos deprimidas. Pero creo que significa que tenemos que reconocernos como un ejército, como lo que Dios nos ha llamado a vivir. Las Escrituras dicen que somos como peregrinas y extranjeras. Dios nos ha plantado donde estamos para que podamos llegar a ser luz y sal, y vamos a lucir como la luz y la sal.

Eso es lo que me da esperanzas. Creo que las mujeres están reconociendo el hecho de que ellas no pueden ser parte del estatus quo de la cultura actual; que simplemente vivir como una persona nominal y agradable no es suficiente, ya que los estándares están más altos ahora de lo que nunca han estado.

Nancy: Pienso que tenemos que ser lo suficientemente honestas para decir que muchas de nosotras como mujeres cristianas, ni siquiera hemos vivido como buenas mujeres cristianas. Hay tantas normas que el mundo ha adoptado y que los cristianos hemos adoptado también. Estoy pensando, por ejemplo, sobre la tosquedad de las mujeres de hoy en los medios de comunicación, en público, lo que hablan, diciendo lo que piensan sin ningún control sobre la lengua.

Quiero decir, ¿cuántas de nosotras luchamos con los problemas de controlar nuestras propias lenguas? ¿Y a cuántas mujeres cristianas puedes oír ventilando chismes? ¿Con qué frecuencia lo hago? Así que en un sentido no solo no estamos siendo nosotras luz, sino que estamos siendo oscuridad.

Piensa en qué ocurriría si hay un descalabro económico. Bueno, los no cristianos no conocen al Señor. No pueden confiar en Él, por eso se preocupan.

Kim: O cometen suicidio.

Nancy: Sí, o se quitan la vida o toman la de otra persona, o toman el asunto en sus propias manos de manera que no son consistentes con las prioridades de Dios para sus vidas.

Recuerdo haber hablado con una mujer hace varios meses cuando la economía estaba realmente tocando fondo. Su marido había perdido recientemente su trabajo. Ella me dijo: «Mi tendencia natural fue decirle, “tengo que ir a buscar trabajo con el que pueda proveer, porque alguien debe proveer para esta familia”».

Pero a medida que ella y su marido oraron y buscaron al Señor –ellos tienen hijos pequeños en el hogar– sintieron que este no era el momento para que ella saliera a trabajar, basados en las prioridades que Dios les había dado como familia, el hecho de que ella estuviera lejos de los niños durante el día.

No es que ella no estuviera dispuesta a salir y conseguir un empleo. Ese fue su instinto. Pero decidieron, «este es un momento para que nosotros mantengamos el rumbo y tomemos algunas decisiones difíciles». No estoy diciendo que todo el mundo debería tomar esa misma decisión, pero ellos eligieron que ella se quedara en el hogar. Entonces ella me estaba contando la historia de cómo Dios proveyó un trabajo para su marido.

Y yo pensaba dentro de mí, «esto es contracultural». No es que Dios le debiera a su marido un trabajo, no siempre habrá un final de cuentos de hadas. A veces es posible que tengamos que estar dispuestas a estar carentes en algunas áreas de nuestras vidas o a sufrir dificultades o necesidades. Pero la voluntad de abrazar el camino difícil, de hacer las cosas difíciles, eso es contrario a la cultura.

Kim tú hablabas hace un momento de matrimonios estables y de personas que permanecen fieles en sus matrimonios. Bueno, no sé si se impresionan cuando un matrimonio se mantiene unido cuando parece que estás casada con el marido perfecto, aunque todas sabemos que no existe el marido perfecto. ¿Crees que el tuyo lo es? ¿Holly, y el tuyo tú crees que es?

Así es como las personas las miran a ustedes.

Kim: Bueno yo no no sabría si usar la palabra perfecto.

Holly: Bueno, perfecto para nosotras.

Kim: Bueno, no puedo imaginar la presión que sería estar casada con un hombre perfecto.

Holly: Bueno, estoy muy agradecida. Bill es un hombre maravilloso.

Nancy: Pero alguien podría mirar a sus maridos, y decir: «Ah bueno si ese fuera mi marido, por supuesto que podría permanecer fiel a él». Pero lo que les impresionaría sería ver cuando tu marido toma una decisión que no es sabia, que tiene repercusiones para tu familia, y tú no lo regañas al respecto. Tú vas al Señor y le pides que intervenga. Manejas las cosas con un espíritu de humildad y de dulzura en lugar de recriminaciones verbales. Eso es vivir contraculturalmente.

Holly: Esa es una mujer que está gobernada por el Espíritu de Dios. Estoy pensando en una chica de nuestra iglesia que fue operada esta semana. Fui a visitarla. Ella todavía estaba bajo anestesia, no podía abrir los ojos o mover ninguna parte de su cuerpo. Pero mientras estábamos hablando con su marido, ella estaba citando las Escrituras. Podía darse cuenta de nuestra conversación. De vez en cuando su marido decía algo y ella decía: «Oh, pero Dios es tan bueno. Mira lo que ha hecho».

No podía abrir los ojos. Su voz sonaba extraña. Pero lo que había dentro de ella estaba saliendo. Ella ha pasado muchos años en circunstancias muy difíciles siguiendo al Señor. Y ahora de eso es de lo que ella está hecha. Incluso en un momento en el que no estaba plenamente consciente, eso era lo que salía de ella.

Eso emociona mi corazón. Tenemos la oportunidad como mujeres de ser gobernadas por el Espíritu de Dios, no importa en qué circunstancia nos encontremos, el mismo Dios puede mostrarse a todos lo que conocemos a través de nosotras, los que tocamos con nuestras vidas, las personas con las que nos encontramos. Que lo que ellos conozcan no sea a nosotras sino a Cristo.

Cuando esto sucede, entonces Dios tiene la libertad de llevar a cabo Su voluntad en este país, en el mundo, y donde quiera que vayamos.

Kim: Así es una de las quejas más comunes que escucho en las consejerías de las mujeres en todo el país, y estoy segura que tú también Holly, es que los hombres no lideran. Que los hombres son pasivos, y que los hombres son débiles. Creo que cuando las mujeres realmente asimilen lo que Dios quiere hacer a través de este movimiento de la Mujer Verdadera –y tú ya estás hablando de cómo lucirá el cuadro completo– vamos a empezar a ver una nación de hombres verdaderos levantarse para tomar decisiones valientes de liderazgo, a las cuales antes temían por lo que sus esposas pudieran hacer o decir de dichas decisiones

Holly: Y esto no será por ninguna otra razón, quizás, sino porque las mujeres en lugar de estar hablando lo que están pensando, caerán de rodillas y presentarán esos hombres al Señor para que Dios pueda hacer el trabajo en sus maridos. Esta no es la mujer que tratará de transformar a su marido. Esta es la mujer que da a Dios la oportunidad de hacerlo por ella.

Al leer esos correos vemos una desgarradora necesidad. Pero si nos conduce a Dios para que tengamos aquí una nación de mujeres que van a Dios por lo que necesitan y le piden que sea quien Él es, poderoso para lograr lo que ellas no pueden lograr, entonces veremos ocurrir cosas del tamaño de Dios. No se trata solo de que una mujer tome la decisión de lucir o sonar de cierta manera. Se trata de una mujer que tiene acceso a lo que Dios ha atesorado en la eternidad para que sea una realidad en la tierra.

Nancy: Holly, eso realmente nos lleva de vuelta a donde tenemos que empezar y nos hace continuar hasta el final, y es nuestra relación personal con el Señor. Este no es un estilo de vida que estemos llamadas a vivir apartadas de Él. No es un estilo de vida que podamos vivir sin él.

Sería muy triste pensar que las mujeres que escuchan este programa o toman este manifiesto y lo leen, lo memorizan y lo estudian, dijeran: «Voy a ser esta mujer verdadera aunque me cueste la vida», porque es posible que te cueste la vida, tú lo sabes.

Holly: Moriríamos apartadas de Cristo.

Nancy: Porque apartadas de Cristo no tenemos poder para vivir esta vida. Es la vida de Cristo que ha de ser vivida en nosotras. Y el punto de partida está en nuestra relación con Él. Hemos hablado de reflejar al mundo lo bello y lo maravilloso que Cristo es. Pues bien, ¿cuál es la reflexión? ¿Cuál es el reflejo? Sabemos que la luna no tiene luz propia. Nosotras la vemos en el cielo por la noche y es bella, y decimos, «qué hermosa luna llena». Pero la luna no tiene luz. ¿Qué es lo que está haciendo la luna? Ella está reflejando la luz del sol.

Ser una mujer verdadera de Dios que refleja la belleza de Cristo y de Sus caminos, requiere que vivamos en la presencia de Dios, que reflejemos Su belleza. Eso significa que tenemos que estar mirándolo constantemente. Tenemos que estar enfocadas, centradas en Él. En cambio si estoy mirando, enfocada, obsesionada con los programas del mundo, con los estilos, el pensamiento, las filosofías y los movimientos, es eso lo que voy a reflejar.

Kim: Sí, significa que si estoy centrada en los problemas en mi matrimonio, en la situación económica, en las circunstancias que me rodean. . . es por eso que es tan importante tener «los ojos puestos en Jesús» (Heb. 12). Esa es la respuesta.

Nancy: Y pienso en ese versículo de 2 Corintios capítulo 3, donde dice: «Todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados (estamos siendo transfiguradas, es la palabra), en la misma imagen de gloria en gloria por el Espíritu del Señor» (v. 18, parafraseado).

Holly: Y eso es algo que no podemos hacer por nosotras mismas. Primero tenemos que estar seguras que tenemos una relación con Cristo, que ha habido un momento en nuestra vida en el que hemos llegado a Él y le hemos dicho, «no puedo manejar mi propia vida, ni siquiera quiero. Quiero rendir mi vida a los pies de Cristo. ¿La tomarías? ¿Quieres tomar el control? ¿Quieres perdonar mis pecados? ¿Harías por mí lo que has hecho por millones de personas y me darías una nueva vida? Porque la que tengo la he estado viviendo en mi propia fuerza, no puedo vivir mi vida por mi cuenta».

Convertirnos en una hija de Dios, para que entonces tengamos la posibilidad de tener acceso a todo lo que ya ha sido preparado para nosotras y la capacidad de vivir esta vida, no porque nos la ponemos como un abrigo, sino porque desde adentro hacia fuera reflejamos a Cristo.

Nancy: Tal vez lo que Holly acaba de compartir refleja tu corazón y lo que has estado escuchando en esta serie. Tal vez has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones por un largo tiempo, o tal vez eres una nueva oyente. Sin embargo, te has dado cuenta de que no tienes ese tipo de relación con Cristo.

En el resto de esta serie de la Mujer Verdadera, cualquier cosa que hablemos sobre Aviva Nuestros Corazones no va a tener mucho sentido para ti, y sin duda no vas a estar en la capacidad de vivirlo hasta que empieces por venir a Cristo tal como eres y decirle, «Te necesito, soy una pecadora; necesito un Salvador».

Así que incluso hoy puedes arrepentirte de tus pecados, creer en el evangelio y poner tu fe en Jesucristo. Puedes dejar que Él venga a tu vida, que se haga cargo de ella y que comience el proceso de hacerte una mujer verdadera de Dios. Si eso es lo que Dios ha estado diciéndote hoy y le quieres responder a Él de corazón, donde quiera que estés ahora, en tu vehículo, en tu lugar de trabajo, en tu casa, quizás escuchando a través de un teléfono inteligente, leyendo esta transcripción en internet, escuchando la radio, entonces déjame animarte a decir: «Sí Señor».

Ponte en contacto con nosotras. Déjanos saber si Dios ha estado atrayendo tu corazón, si te ha dado la convicción y te ha llevado a la fe en Cristo. Nos gustaría regocijarnos contigo, y puedes encontrar en nuestra página muchos recursos que te alentarán en tu caminar con el Señor.

Y a continuación, solo una palabra que puede ser cierta para muchas de nuestras oyentes que sí tienen una relación con Cristo, pero tratan apartadas del Espíritu de Dios, de vivir una vida que no se puede vivir. Déjame que te anime a clamar al Señor y decirle: «Señor, no puedo hacer esto. No puedo ser la esposa, la madre, la mujer soltera, la mujer en el lugar de trabajo, la amiga, la hermana, la hija. No puedo ser esa mujer, Tú tienes que hacerme esa mujer. Necesito rendirte el control de mi vida, para que me des Tu poder y Tu gracia para que vivas a través de mí».

Pídele al Señor que te dé un hambre fresca por Cristo para que puedas contemplarlo, y al contemplarlo ser transformada a Su semejanza y luego reflejar esa semejanza a otros.

Holly: Tratar de hacer eso apartadas de Cristo es agotador. Pero cuando ves al Espíritu Santo energizándote para obedecer y hacer lo correcto, esto hace de tu relación con Cristo una realidad en tu vida que será evidente para ti misma, será evidente para tus hijos y para tu marido.

Va más allá de un conocimiento intelectual, como dijo Kim. Afectará mi vida cuando vuelva a casa, cuando me relacione con mi marido, porque he comprometido mi vida para vivir estas verdades que no son verdades inventadas por Nancy DeMoss de Wolgemuth.

No son verdades de Mujer Verdadera. Son verdades bíblicas. No puedes ser invadida por el Espíritu Santo sin que otros a tu alrededor se den cuenta de esta realidad en tu vida.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado hablando con Holly Elliff y Kim Wagner. Cada una de nosotras necesita el tipo de transformación de la que ellas han estado hablando hoy, y el Manifiesto de la Mujer Verdadera puede ser una herramienta valiosa en el proceso. Este documento te ofrece una base bíblica sólida que te sostendrá al enfrentar desafíos. También es práctico y te muestra lo que significa ser mujer.

Nancy: Y Carmen, me encanta compartir los testimonios de la obra de Dios en las vidas de tantas mujeres. Las verdades de la Palabra de Dios ciertamente cambian vidas. Y quiero que escuches de Ruth, quien compartió con nosotras lo agradecida que está por lo que Dios ha hecho en su vida y se ha unido al movimiento. Escucha lo que ella nos dijo,

Ruth: Hola qué tal, mi nombre es Ruth de Figueroa, y quiero compartirte que estoy inmensamente agradecida con el Señor por lo que ha hecho conmigo, a través de este hermoso ministerio de Aviva Nuestros Corazones.

Desde hace como seis años encontré este oasis en el desierto para poder guiarme cuando yo estaba atravesando por el valle de dolor, y la verdad es que yo no entendía por qué Dios estaba permitiendo que yo pasara estas circunstancias tan duras y difíciles, como quizás son para muchas mujeres que llegan a pasar en la vida de matrimonio.

Si un matrimonio enfrenta situaciones difíciles, creo que yo estaba enfrentando de todo lo que pudiéramos decir o pensar. Mi corazón había sido herido, lastimado por actitudes dentro del matrimonio, y yo también estaba hiriendo y lastimando. No quedaban exentas mis hijas ya que me estaba olvidando un poco de ellas en esta parte.

Mi vida estaba en un hoyo de desesperación, estaba en lo profundo por situaciones graves dentro de mi matrimonio. Mi estado de salud estaba siendo afectado por esto. Yo padecía alergias en mi cuerpo, la glucosa estaba siendo elevada cada vez más, y todo esto me llevó a tocar fondo.

En esta desesperación me humillé delante del Señor, y clamé que necesitaba Su ayuda pero yo no sabía cómo Dios podía ayudame. Recurrí a ayuda profesional, con psicólogos cristianos, pero mi vida realmente seguía igual o peor aún.

Un día que me encontraba en la cocina, escuché por primera vez por la radio, un programa de Aviva Nuestros Corazones, donde Nancy hablaba acerca del perdón liberador. Eso era lo que yo estaba necesitando. Yo antes ya había escuchado de eso, y lo pude leer en Su Palabra, pero creo que ese era el tiempo y el momento en el que Dios iba a hablar a mi vida.

Nancy decía, «no importa cómo te han ofendido, qué tanto te han lastimado, pero tienes que perdonar y dejar ir. Si Dios nos perdona siendo infieles nosotras mismas, ¿cómo no podemos perdonar? Y Él nos da de Su gracia para poder hacerlo». Decía, «puedes escoger darle el control de tu vida a Dios y dejar que Él mueva el propósito para el cual te ha creado, o puedes elegir resistir y hacer lo que tú crees que es mejor para tu vida».

El Señor quebrantó mi alma, definitivamente ese era el momento. Dice en 1 Corintios 10:13, que Dios nunca nos da más de lo que podemos soportar. Dios sabe el momento, hasta cuando es el sufrimiento para que Su propósito se cumpla en nuestras vidas. Así que entregué mi rendición, mi vida al Señor. Le dije; «Sí, Señor. Quiero que Tú controles mi vida.

En ese tiempo no hubo cambio tampoco en mi esposo, pero aún así Dios me permitió vivir con Su gracia. Dios fue suficiente en mi vida. Aprendí a sobrellevar todas estas situaciones difíciles que podemos enfrentar. Hace dos años que el Señor restauró mi matrimonio, estoy con mi familia, tengo a mis dos hijas de 8 y 10 años, y realmente, así como dice Nancy, «cualquier situación que nos haga depender o buscar a Dios es una bendición», así que yo he sido muy bendecida, y doy gracias a Dios.

Dios ha puesto también en mi corazón el bendecir a otras mujeres. Inicié grupos de mujeres para los cuales aprovecho los recursos de la página de Aviva Nuestros Corazones, y también aprovecho las redes. Dios es maravilloso con este equipo y ministerio de Aviva Nuestros Corazones y mi oración es que siga derramando sobre este equipo Su gracia y amor, y siga añadiendo a más mujeres a tener libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Dios los bendiga.

Nancy: ¡Gracias Ruth por compartir tu testimonio con nosotras! Qué alentador es escuchar testimonios como este, de mujeres que han decidido abrazar la verdad de la Palabra de Dios y han visto los resultados en sus propias vidas y en sus iglesias locales.

Carmen: Te animo a permanecer sintonizada a Aviva Nuestros Corazones. Más adelante transmitiremos otra serie en la que continuaremos hablando más acerca de este tema. Recuerda que en AvivaNuestrosCorazones.com tienes acceso a todos los programas que han salido al aire. Puedes tanto escuchar como descargar los audios, y también tienes acceso a las transcripciones de los mismos.

¿Cómo puedes orar por tus hijos de manera que causes un impacto en sus vidas? Nancy invitó a Fern Nichols y a Marlae Gritter para conversar acerca de esto aquí en Aviva Nuestros Corazones. Ellas son la presidente y la vicepresidente (respectivamente), del ministerio «Madres en contacto internacional», anteriormente «Madres unidas para orar». Ellas compartirán contigo principios y aplicaciones prácticas para orar junto a otras hermanas y prepararte para batallas espirituales usando la Escritura como guía.

A través del ejemplo personal de estas mujeres y sus historias, descubrirás el gran efecto que una vida de oración puede tener sobre tu familia, tus hijos y el mundo que te rodea.

Acompáñanos en esta próxima serie, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, un ministerio que tu apoyo hace posible, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Si quieres conocer más del manifiesto o del movimiento Mujer Verdadera visita nuestro sitio web: AvivaNuestrosCorazones.com.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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