Podcast Aviva Nuestros Corazones

El juicio de Cristo

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss señala una ironía en el juicio de Jesús.

Nancy Leigh DeMoss: Hubo muchas, muchas leyes que se violaron durante el juicio de Jesús, y, sin embargo, no es sorprendente que Jesús aun así eligiera morir por los infractores de la ley.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos hecho  un estudio enriquecedor. Junto a  nuestras oyentes hemos estado leyendo el libro, El Cristo incomparable, y  Nancy nos ha ido  enseñando a través de los temas planteados en este libro. Ella  seguirá con la serie, El Cristo incomparable.

Nancy: En la última sesión,  entramos con Jesús a esa escena muy íntima en el Huerto de Getsemaní—“la prensa de aceite”. Fue al final de ese tiempo de oración, rendición , sumisión y consagración, que Jesús fue arrestado. En el Huerto de Getsemaní, alrededor de la medianoche, tal vez  en las primeras horas de la mañana.

A partir de ese momento, en menos de 12 horas, tal vez en tan solo 9 horas, Jesús pasó por un juicio judío y un juicio romano, fue declarado culpable, fue condenado a muerte, y lo crucificaron. Todo sucedió muy rápidamente. A veces  olvidamos esto cuando estamos leyendo los relatos de los evangelios.  Porque tenemos estos largos capítulos sobre la Pasión de Cristo, y olvidamos que desde el Huerto de Getsemaní hasta Su muerte en la cruz, hubo un período muy corto de tiempo -—solo fue cuestión de horas.

Hoy, al ver el juicio de Cristo, de nuevo, nos damos cuenta de que es algo que Lo hace incomparable; al ver Su juicio debemos reconocer que no hay nadie como Él. A menudo nos concentramos en las indescriptibles torturas físicas que le fueron infligidas a Jesús en el transcurso de Su juicio. Si has visto una película como La Pasión de Cristo, has visto una representación muy gráfica, muy viva de lo que la tortura física fue. Tal vez has leído también descripciones de esto.

Hay una ventaja en centrarse en esto, pero nosotras hoy queremos centrarnos en el juicio  en sí, en los aspectos legales de las pruebas y lo que fue indiscutiblemente la mayor farsa de la justicia en la historia del mundo —un brutal, y deliberado aborto de la justicia. Pero a pesar de todo, vamos a ver que tenía un propósito, y que incluso ese juicio, tan injusto como fue, era una parte esencial del plan de Dios para salvar y para redimir a los pecadores. Así que vamos a tener nuevos ojos de gratitud  al ver que, no solo fue Jesús a la cruz, sino que sufrió este juicio por nosotros, y al ver la implicación de lo que esto significa para nosotros.

Ahora, tienes que poner los cuatro evangelios juntos para poder obtener el cuadro completo del juicio de Jesús, e incluso entonces no está nada claro cuál fue la secuencia exacta y cuáles fueron todos los detalles, pero sí sabemos que tanto el juicio judío, como el juicio romano, cada uno tuvo tres etapas. Vamos a ir viendo cada una de las etapas de estos juicios en los próximos minutos.

Primero. El juicio judío, o el sendero religioso, se inició en medio de la noche después de la detención de Jesús. La primera parte, la primera etapa de ese juicio fue un examen informal de Anás, que era un ex sumo sacerdote.

En la segunda etapa, Jesús fue interrogado en privado por Caifás, que era el yerno de Anás y era el actual sumo sacerdote. Ahora, todo esto era un gran asunto familiar. Esta fue una dinastía, una alta dinastía sacerdotal que no fue en lo absoluto una dinastía piadosa. Caifás era el actual sumo sacerdote que había conspirado con Judas para traicionar a Cristo.

Luego, en tercer lugar, después de estas reuniones preliminares con Anás y con Caifás, Jesús fue juzgado formalmente por los miembros del Sanedrín, que había sido apresuradamente convocado en las primeras horas de la mañana.

El Sanedrín, como ustedes saben, era el equivalente a la Suprema Corte judía. Estaba compuesto por los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. Estaba compuesto de 70 miembros, más el sumo sacerdote. Pero solo tenía que haber  23 miembros para que hubiera quórum, por lo que no sabemos si  los 70 estaban allí presentes para el juicio de Jesús. Porque tenían que haber  por lo menos 23. No sabemos más que eso.

Ahora, el sistema legal judío estaba basado en la Ley de Moisés. Era bien conocido por su compromiso con la justicia y con la equidad. Permítanme leerles, como ejemplo, un pasaje de Deuteronomio capítulo 16 que describe el corazón de Dios en cuanto a la aplicación de la ley entre su pueblo. Deuteronomio capítulo 16 versículo 18,

Nombrarás para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que el Señor tu Dios te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio.  No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. La justicia, y sólo la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que el Señor tu Dios te da. (vv. 18-20)

De inmediato, tan pronto como lees ese pasaje, cuando piensas en el juicio de Jesús, te das cuenta de que violaba el sistema legal que Dios les había dado. No tenemos tiempo para leer todos los diferentes reportes del juicio —hay muchos versículos en las Escrituras —en Mateo, Marcos, Lucas y Juan—  que citan el juicio. Pero piensa en este pasaje de Mateo 26 que dice:

Y los principales  sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio, (ese era el Sanedrín) procuraban obtener falso testimonio contra Jesús, con el fin de darle muerte;  Y no lo hallaron, a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos; (vv. 59-60).

Ahora, ¿suena eso como que se está cumpliendo con la dirección dada en Deuteronomio 16? ¡No, en lo absoluto! Esto estaba fuera de contexto y fuera de lugar para el respeto con que el sistema judío funcionaba por lo general.

El juicio de Jesús ante las autoridades religiosas judías fue una burla a la justicia. Fue un tribunal ilegal. Se violaron casi todos los procedimientos legales que se habían puesto en marcha sobre la forma en que un juicio a un hombre judío debía llevarse a cabo. Hubo una ilegalidad y una irregularidad tras otra a lo largo de todo el proceso. Permítanme darles algunos ejemplos, de los muchos que hay.

En primer lugar, la detención y el juicio se llevaron a cabo en medio de la noche, según la ley judía, los juicios debían tener lugar durante las horas del día. Así que el hecho de que lo arrestaran en medio de la noche fue una violación de su propia ley judía.

En segundo lugar, el juicio se llevó a cabo en privado y no en público  —otra violación de la ley.

En tercer lugar, el juicio se completó en menos de un día  —menos de la mitad de un día, en realidad  —lo que era contrario a la ley judía. En la ley judía, un caso que involucrara la pena capital debía realizarse en dos días. No podía concluirse hasta el día siguiente para darles la oportunidad a los testigos de presentarse y hacerle al hombre un juicio justo.

El juicio de Jesús violó las leyes del Antiguo Testamento que requerían una investigación a fondo por parte de la defensa. En  lugar de esto, se apresuraron a enjuiciarlo y a pronunciar la condena tan pronto como  les fue posible.

Otra cosa con relación al juicio de Jesús; Él fue juzgado por jueces parcializados  —en lugar de imparciales—los miembros del Sanedrín que eran conocidos como enemigos de Jesús. Se dice en el pasaje que acabamos de leer, en Mateo 26, que lo estaban buscando para entregarlo a la muerte. No  dijeron este hombre es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Estaban convencidos de que era culpable. Tenían el objetivo final en mente antes de que el juicio, incluso comenzara, y solo impulsaron el juicio para lograr su objetivo, que era llevar a Jesús a la muerte. Así que estos no fueron de ninguna manera jueces imparciales.

Luego, Jesús fue condenado sobre la base de Su propio testimonio, lo cual era ilegal según la ley judía.

Hubo muchas, muchas leyes que fueron violadas durante el juicio de Jesús, las que acabo de nombrar son sólo unas pocas —y sin embargo, no es sorprendente que Jesús todavía eligió morir por infractores de la ley, incluso teniendo en cuenta el hecho de que muchas leyes fueran violadas cuando estuvo de camino a morir por esos infractores de la ley. Es irónico. Es increíble. Es asombroso que Él hubiera pasado por esto.

Al amanecer, después de haber soportado la burla de esta farsa de este juicio judío, se tomó la decisión formal de mandar a Jesús a la muerte. Sin embargo, los judíos no podían llevar a cabo la pena de muerte sin que esta fuera confirmada por parte de las autoridades romanas.  Sabemos esto por lo que dice Juan, en el capítulo 18, en el versículo 31. Así que muy temprano en horas de la mañana, -—según Mateo 27 — " lo ataron, lo llevaron y lo entregaron a Pilato " (v. 1).

El interrogatorio hecho por Pilato fue la primera fase del juicio romano. Ya vimos el juicio judío. Ahora tenemos el juicio romano, que también tuvo tres fases. Pilato era el gobernador romano de Judea. Ahora, a los romanos no les preocupaban las blasfemias, que fue por lo que los judíos juzgaron a Jesús.  Fue como, "Esa es tu religión—eso no nos importa". Así que los líderes judíos, cuando llevaron a Jesús a Pilato, cambiaron los cargos de blasfemia por los de sedición, que si era un crimen para los romanos.

Para los judíos, realmente no hacía ninguna diferencia la causa, la razón por la que lo iban a juzgar, ellos solo querían a Jesús muerto. Ellos levantaron falsos cargos. “Harían lo que fuera necesario y lo acusarían de lo que fuera, aportarían cualquier testigo falso, ellos lo querían muerto. "

Por supuesto, sabemos al estudiar los evangelios que fueron impulsados ​​por el orgullo, por la avaricia —por la codicia, por el poder, por la codicia por el puesto, por la posición. Las Escrituras nos dicen que fueron impulsados ​​por los celos. Jesús tenía seguidores que ellos no tenían, y Él los estaba haciendo quedar mal. Él los estaba cuestionando, los estaba llamando hipócritas, sepulcros blanqueados y denunciando los problemas que tenían.

Había celos. Estaban protegiendo sus propios intereses, su dominio, su control sobre la gente. Tenían miedo de perder el control, ese control que habían ejercido sobre el pueblo—ellos pusieron a las personas en  esclavitud en lugar de ser un liderazgo liberador. Así que impulsados por estos motivos ocultos, solo dijeron, "Queremos deshacernos de Él. "

Y es como una  imagen para mí, cuando pensamos en el juicio de Jesús 2000 años después, vemos que algunas cosas nunca cambian. Aún hoy en día, incrédulos, pecadores perdidos, en este incrédulo y  perdido mundo irán a cualquier medio y latitud para acabar con Cristo. Ellos lo odian porque Su pureza expone sus pecados. Su verdad expone su engaño. Su reinado y Su derecho a gobernar, Su autoridad desmantela su propia autoridad,  su facultad de pronunciarse y de ser dioses de sus propias vidas.

¿No es increíble cómo hoy en este mundo son respetadas otras religiones, que están protegidas —no puedes ser políticamente correcto y cuestionar algunos de sus postulados  —mientras que al mismo tiempo existe este esfuerzo concertado de acabar con Jesús. Mientras, hoy se puede  hablar libremente sobre otras religiones y cosas que no son ciertas, si empiezas a hablar acerca de Cristo como el camino, la verdad y la vida, vas a ser atacada —no porque nos odien,  y si nos odian  es porque odian a Jesús.

Bueno, y la conclusión de Pilato, después de probar o juzgar a Jesús, fue simplemente: "Yo no encuentro ningún delito en este hombre. No veo nada en Él que sea digno de muerte "(ver Lucas 23:4). Pero para los líderes judíos, esta no era una respuesta aceptable. Ellos insistieron.

Ahora imagínate, esto fue probablemente antes de las 6 de la mañana. Así que no sé si sacaron a Pilato de la cama, o simplemente sabían que él comenzaba su día temprano. Pero  puedo imaginarme a Pilato pensando: "¡Qué clase de dolor de cabeza para empezar el día de hoy!  No hay ninguna razón para que este hombre muera, pero estas personas están sedientas de sangre. Están decididas a deshacerse de Él”. Y los líderes judíos insistían en que el hombre era un alborotador y una amenaza para el César.

Bien, ahora los oídos de Pilato se  abrieron. Eso le importaba. Así que cuando Pilato se enteró de que Jesús era galileo, del distrito norte de Israel, que pertenecía a la jurisdicción de Herodes,  decidió  enviar a Jesús a la corte del rey galileo llamado Herodes, que se encontraba en Jerusalén en ese tiempo. Tal vez lo hizo para mantener el orden durante la temporada de Pascua, pero él estaba al otro lado de la ciudad. Y ahí estaba Herodes, y Jesús estaba bajo su jurisdicción. Me imagino que Pilato estaba más que contento de tener este confuso caso fuera de sus manos.

Y así llegamos a la segunda fase del juicio romano, que es Jesús ante Herodes. Ahora bien, hay diferentes Herodes, así que esto puede ser un poco confuso. Este era Herodes Antipas, que fue el rey que había decapitado a Juan el Bautista. Él era hijo de Herodes el Grande, quien había sido el que había ordenado la masacre de los niños judíos hacia treinta años. Vemos, pues, todo un legado de violencia, de odio y de  un comportamiento extraño en lo mejor de esta línea de Herodes.

Ahora, Herodes se alegró de ver a Jesús. Él había oído hablar mucho de Él, pero no había tenido la oportunidad de conocerlo, y durante mucho tiempo él había esperado para ver a Jesús.  Las Escrituras nos dicen que él había estado esperando ver a Jesús hacer un milagro. Entonces Herodes interrogó a Jesús por algún tiempo, pero como veremos en la próxima sesión, Jesús no contestó ninguna de las preguntas de Herodes.

Así que finalmente, después de haberse burlado de Jesús y de tratarlo con desprecio, Herodes lo envió de vuelta a Pilato para la tercera fase del juicio romano, y la escena final de este juicio. Y permítanme leerles un par de párrafos del Evangelio de Lucas, el capítulo 23, que nos muestra lo que pasó después. Una vez más, sé que estamos familiarizados con ellos, pero como nos acercamos a la semana santa en los próximos días, es bueno que meditemos y que reflexionemos una vez más sobre lo que realmente ocurrió allí. Comenzando en el versículo 13 de Lucas capítulo 23:

 Entonces Pilato convocó a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, y les dijo: Me habéis presentado a este hombre como uno que incita al pueblo a la rebelión, pero  habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado ningún delito en este hombre de las acusaciones que hacéis contra Él.  Ni tampoco Herodes, pues nos lo ha remitido de nuevo; y he aquí que nada ha hecho  que merezca la muerte.  Por consiguiente, después de castigarle, le soltaré." (vv. 13-16).

¿Castigarlo? ¿Por qué? No porque Jesús fuera culpable de nada, solo para poner este problema fuera de sus manos, con la esperanza de poder satisfacer a  los judíos.

“Pero todos ellos gritaron a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás! 19 (Este había sido echado en la cárcel por un levantamiento ocurrido en la ciudad, y por homicidio.) (vv. 18-19).

Así que aquí está Jesús, que no había hecho nada malo, y dicen: "Queremos verlo muerto, suéltanos a Barrabás, un hombre que era un insurgente conocido y asesino, queremos que lo dejen en libertad. Suéltenlo".

Pilato, queriendo soltar a Jesús, les volvió a hablar,  pero ellos continuaban gritando y diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!  Y él les dijo por tercera vez: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho éste? No he hallado en Él ningún delito digno de muerte; por tanto, le castigaré y le soltaré. Pero ellos insistían, pidiendo a grandes voces que fuera crucificado. Y sus voces comenzaron a predominar.  Entonces Pilato decidió que se les concediera su demanda.  Y soltó al que ellos pedían, al que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, pero a Jesús lo entregó a la voluntad de ellos. (vv.20 - 25).

Ahora, ya que consideramos que este juicio, con todas las ilegalidades e irregularidades, empujó  a Jesús a su juicio y ejecución, solo quiero sugerir que nos llevemos algunas consideraciones en nuestro propio corazón.

En primer lugar, los que traicionaron, juzgaron y condenaron a Jesús eran culpables de traición contra el Santo de Dios. Ellos fueron culpables, ellos eran culpables —tanto los judíos como los romanos. Pero esto es lo que debemos recordar -—que ellos estaban cumpliendo el plan que Dios había orquestado, para que pudieran ser redimidos de sus pecados. ¡Imagínate! ¡Piensa en esto! Ellos eran culpables. No tenían excusa.  Enviaron Cristo a la muerte. Asesinaron al Santo de Dios. Pero también estaban cumpliendo con el plan que Dios había diseñado desde eternidad pasada con el fin de que pudieran ser expiados sus pecados.

Entonces, en segundo lugar, veo que el juicio de Jesús es una apologética poderosa del hecho de que Él verdaderamente no tenia pecado. Si alguna vez te preguntaste, Su juicio demostró Su inocencia claramente.

Pablo predicaba en Antioquia años más tarde, y dijo en Hechos capítulo 13: " Y aunque no hallaron causa para darle muerte, pidieron a Pilato que le hiciera matar." (v. 28).

Escucha, Pilato era un gobernador experimentado. Sabía cómo darse cuenta de quién era culpable y quién no. Él sabía que Jesús no era culpable, e incluso en la valoración secular, de este líder pagano, encontramos la verdad de que Jesús fue sin pecado. . . Si alguna vez te lo has preguntado.

Entonces, cuando las autoridades nos ofendan, abusen de su poder y  mientan, recordemos  a Jesús ante Herodes, ante Pilato ante el Sanedrín y esto puede consolar nuestras almas. Él ya ha estado allí, Él ha experimentado eso, Él lo hizo por nosotros, lo que realmente me lleva a este punto importante:

El juicio, una vez más, señala el carácter sustitutivo de la obra de Cristo al salvarnos. El Santo Hijo de Dios soportó los juicios —ya que eran falsos — como representante de los pecadores. Se quedó allí, en nuestro lugar, llevando nuestros pecados, fue a juicio por nuestros pecados.

En el libro que cité esta semana de F.W Krummacher llamado “El Salvador sufriente”, que está disponible en inglés.  (Y de nuevo, es un libro muy rico. Es posible que desees obtener una copia.) Él dice:

El Señor está delante de Herodes, como lo hizo ante Anás , Caifás y Pilato, no solo para ser juzgado por los hombres, sino por Dios, y al mismo tiempo, y es mi pecado el que Él expía y mi deuda la que Él liquida.

Estaba allí de pie, no solo siendo juzgado por los gobernantes humanos, sino también siendo juzgado como mi representante por Dios. . . de pie en mi lugar. . juzgado por mis pecados. Así que un hombre culpable que merecía morir, es decir, Barrabás —fue liberado, como nosotros fuimos liberados. Y Jesús, que no había hecho nada digno de muerte, fue ejecutado en su lugar y en el nuestro—una imagen de la muerte sustitutiva de Jesús en nuestro lugar.

Y ahora solo un recordatorio. Al considerar el juicio de Cristo, recuerda que en Su juicio terrenal, Jesús fue juzgado, pero un día el cuadro cambiará  y Él será el Juez Supremo que hará un juicio justo.

Si has confiado en Cristo como tu Salvador, que murió en tu lugar, por tus pecados (¿has puesto tu fe en Él?). Entonces no tienes nada que temer ese día cuando el Juez Justo venga blandiendo Su espada para reivindicar toda justicia y juzgar todos los males. No tienes nada que temer. Pero si has rechazado a Cristo, no creyendo en Él, si no has confiado en Él, o si estás tratando de salvarte a ti misma, entonces puedo decirte que tienes mucho que temer cuando el Juez Justo venga  a pronunciar Su juicio justo.

Leslie: El juicio de Jesús fue un aborto de la justicia. He oído esta alusión antes, pero aprecio la forma en Nancy nos llevó con profundidad por este tema. Su aplicación ha sido convincente. Toda la serie, El Cristo incomparable, lo ha sido. A medida que escuchas, tu comprensión de la historia del Evangelio te irá enriqueciendo. Y más que eso, te  animará a conocer y adorar a Jesús de una manera más profunda.

Para obtener más detalles sobre esto y sobre cómo escuchar El Cristo incomparable en línea, solo tienes que visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Cómo reaccionas cuando alguien te acusa de algo? La mayoría de las personas se defienden, pero cuando fue acusado, la respuesta de Jesús fue increíble. Hablaremos de eso mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

No Merecía Tanto Amor, Jesús Adrián Romero, A Sus Pies ℗ 2002 Vastago Producciones.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.