Podcast Aviva Nuestros Corazones

El Señor está contigo

Annamarie Sauter: Tú estás siendo observada. Nancy DeMoss de Wolgemuth te explica.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Después de tu muerte, seguirán tus hijos buscando al Señor? ¿Aquellos que han sido influenciados por tu vida, serán influenciados a buscar al Señor porque vieron cómo tú lo buscabas?

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Un mensaje de la Biblia que necesitamos escuchar hoy es: «No temáis.» Son palabras que vemos claramente repetirse a lo largo de nuestro estudio de la vida de Josué, y que debemos revisar constantemente. Todas somos tentadas a temer y a permanecer en desaliento. Nancy compartirá con nosotras sus propias luchas en esta área, al continuar con la serie, «Lecciones de la vida de Josué (Parte 12): Dejando un legado».

Nancy: Como sabes, si has estado escuchándonos en Aviva Nuestros Corazones por los últimos meses, hemos estado caminando con Josué. Y tengo la sensación de que hemos llegado al final de esta larga serie. Siento que estoy despidiéndome de alguien que se ha convertido en un amado amigo y mentor.

Y al inicio de esta serie compartí, y quizás varias veces más, mientras caminábamos por esta serie, pero lo volveré a compartir nuevamente. La razón por la que empecé esta serie es porque hace un tiempo, yo estuve en un punto muy bajo y de mucho descontento en el ministerio. El ministerio estaba atravesando por muchos cambios drásticos.

Y no eran cambios malos, pero yo estaba aterrada por las implicaciones que estos tendrían en mi agenda. Algunos aceptábamos que Dios nos estaba guiado y nos había guiado, pero yo estaba lamentándome en un pozo, una piscina de incredulidad, de miedo y de descontento.

Y estas no son cosas que andas contándoles a las personas, pero sí se lo dices, se lo cuentas al Señor. Y fui a la vida de Josué y empecé a estudiarlo para mi propia vida, para mi propia edificación. Y dije, «Señor, quiero aprender de este hombre».

Y eso fue ya hace un tiempo. Y empezamos a grabar estas series hace meses. Y hoy llegamos al final de la misma. Este estudio de la vida de Josué ha sido transformador para mí, empezando con Éxodo y Números.

Y me encontré a mí misma meditando en estos pasajes y reflexionando en ellos una y otra vez, y viviendo con ellos. Y he estado volviendo a ellos una y otra vez, y más frecuente cuando empecé a enseñarlos en Aviva Nuestros Corazones. Dios ha usado la meditación de Su Palabra y el ejemplo de la vida de este hombre para que yo pueda enfrentar mis temores, y para darme una nueva perspectiva de Dios, darme una nueva perspectiva de los gigantes que tengo en mi vida y en nuestro ministerio.

Ahora, esa transformación que sucedió no fue de la noche a la mañana. Pero no soy la misma persona hoy que cuando empecé a hacer el estudio de la vida de Josué. Ahora, eso es lo que se supone que la Palabra de Dios debe estar haciendo en nuestras vidas, y no solo en la mía, sino en la tuya también. No es solo para las personas que están en ministerios, o para las personas que hablan por la radio, o para las personas que enseñan la Biblia o para las personas que escriben libros.

Se supone que debes estar siendo transformada día y noche por la Palabra, que ella esté siendo grabada en tu mente y en tu corazón. Pero esto no sucede rápido, superficialmente, escogiendo unos versículos aquí y allí, antes de irte corriendo a enfrentar el día. Viene a través de la constancia, de la perseverancia y viene lentamente.

Muchos días estuve estudiando Josué. Y no obtuve ninguna revelación grandiosa o una luz que se apagara o alguna gran transformación. Sí hubo algunos «momentos» especiales durante el estudio.

Cuando llegué a Cades Barnea y observé la rebelión, la falta de fe del pueblo de Dios, la incredulidad y cómo Dios vio todo esto y lo que le costó al pueblo de Dios, ese fue el punto de verdadero quebrantamiento y arrepentimiento en mi propio corazón; «era ahí donde yo había estado, en ese lugar de rebelión y de incredulidad y de desconfianza de Dios». Y ahí fue donde derramé muchas lágrimas y dije algunos, «sí, Señor».

Pero aparte de ese tipo de experiencia, era la lectura de línea por línea, de precepto sobre precepto lo que iba edificando y construyendo mí fe, y alentaba mi corazón y me fortalecía en las batallas. Así es como Dios normalmente nos transforma por Su Palabra.

Y hemos caminado con Josué a través de diferentes etapas y de los diferentes capítulos de su vida. Y una vez más, en este resumen final de sesión, quiero que veamos de forma global la gran imagen de la vida de Josué. Conocimos a Josué cuando era joven en sus primeros años. Vimos que estos fueron años de aprendizaje, mientras él estaba siendo mentoreado por Moisés.

Luego lo vimos como un hombre maduro que estaba liderando los hijos de Israel hacia la tierra prometida. Y más recientemente, lo vimos como un hombre mayor que estaba dejando un legado:  aprendiendo, liderando y dejando un legado. Y puedes ver la progresión en su vida.

  • Los años en que él fue un hombre joven, fueron años de alabanza y de espera.
  • Los años en que él fue un hombre maduro, fueron años de batalla, de conquista de los enemigos de Dios y en contra de los gigantes en la tierra.
  • Y cuando Josué fue un hombre anciano, un hombre mayor, había acumulado la sabiduría para pasársela a la próxima generación.

Y todo este cúmulo de sabiduría fue el resultado de una vida de meditación en la Palabra de Dios. Y no solo meditándola sino viviéndola en la práctica. Él ahora puede decir, «tengo  un mensaje de vida, sé que se puede confiar en Dios, y sé que Dios es más grande que los gigantes, ¡yo estuve en Jericó! Yo vi caer los gigantes, pude ver esas murallas derrumbarse, y  vi a Dios detener el sol». Y no estuvimos mucho tiempo en ese pasaje.

Pero Josué sí pudo recordar y repasar todas esas cosas, y pasó esa sabiduría que obtuvo de sus propias experiencias de vida con Dios, ahora que era un hombre mayor.

Cuando era joven, era un seguidor fiel. Era el asistente de Moisés. Durante esos años él fue leal, nunca se resistió al liderazgo de Moisés, en comparación con otros cercanos a Moisés quienes sí se resistieron y se rebelaron a su liderazgo y causaron disturbios.

Pero como hombre joven, Josué fue un seguidor fiel, leal, y esto lo convirtió en un buen líder cuando le tocó tomar la posición de líder.

Cuando estuvo en sus años maduros, él fue un hombre de fe. Y hemos visto su fe a través de todas estas lecciones. Luego en los años  finales en su vida, él pudo cosechar los frutos de su labor. Y esto quiere decir que no cosechas todos los frutos cuando eres joven, pagas el precio, vas con el curso de la vida. Caminas en el proceso hacia la madurez, para convertirte en el hombre o en la mujer que Dios quiere que seas.

Y ninguna de nosotras está ahí todavía. Ahora, sí se que hay algunas que nos escuchan que sí están cerca. Por ejemplo, la señorita. Dorothy que ha estado caminando con el Señor probablemente por más tiempo que ninguna de nuestras oyentes que yo conozca, pero ella todavía está en proceso. Todas nosotras estamos en proceso, creciendo de una vida espiritual joven a una vida madura.

Los primeros años de la vida de Josué fueron de preparación, preparación para su misión en la  vida.

  • Estos fueron años en que se afirmó más en la Palabra de Dios.
  • Estos fueron los años en que él desarrolló su vida privada.
  • Estos fueron los años en que él desarrolló un corazón de siervo, un corazón de servicio.
  • Estos fueron los años en que él fue probado y demostró ser un hombre fiel.

Y les diré a ustedes, mujeres jóvenes, más jóvenes que nos están escuchando en Aviva Nuestros corazones, adolescentes, o quizás jóvenes adultas en los veinte años: estos años son importantes. Son la base, son el fundamento. Como mi papa usualmente me decía: «Tú eres, ahora, en lo que te has estado convirtiendo.» Y serás aquello en lo que te estás convirtiendo ahora.

El punto es que no minimices la importancia de las decisiones que estás tomando en tus años de juventud. Dale a Él, al Señor tu juventud, y vas a cosechar bendiciones en tus años venideros como Josué lo hizo.

Así que sus primeros años fueron de desarrollo de su vida privada. Y luego como hombre maduro experimentó años en la vida pública, al servicio público. Fue durante su edad madura que él recibió el bastón de parte de Moisés, ese traspaso de liderazgo, ese cambio de guardia que experimentó un gran cambio, y él se volvió, él se convirtió en el sucesor de Moisés, en el líder del pueblo de Dios.

Ahora como hombre mayor y de acuerdo a lo que hemos visto de él en las sesiones recientes, él ahora está pasando el bastón a la próxima generación, y Josué va a salir de la escena.

Leímos en dos versículos: «Josué el siervo del Señor, murió, siendo de edad de 110 años, y fue enterrado en Timnat Serah» (Jos. 24:29 parafraseado).

Eso fue lo que ocurrió, Josué ahora se había ido. Y él no es mencionado por nombre en el gran salón de la fama de Hebreos 11. Ahora Jericó es mencionado, y hay una referencia a él. Pero él sirvió a los propósitos de Dios en su vida, en su generación y luego murió.

El punto es que habiendo salido de la escena, él dejó una gran marca. Él dejó una huella en su generación. Él dejó una huella en la siguiente generación también. Y él ha dejado una huella en innumerables generaciones más allá de la suya, incluyendo la nuestra en estos tiempos. Nuestras vidas han sido impactadas por su vida de servicio fiel al Señor. Y porque él fue fiel, nosotras somos motivadas a ser fieles también.

Así que no minimices la forma en que Dios puede usar tu vida de fidelidad para la generación venidera.

  • ¿Estás creciendo?
  • ¿Estás madurando?
  • ¿Estás moviéndote a través de las etapas de tu vida?

Recuerda que nos estamos haciendo más viejas lo queramos o no. Y con esto no tenemos alternativa. Pero lo más triste es que hay personas que tienen ochenta años de edad pero son niños espirituales. Nosotras estamos llamadas a movernos de la juventud espiritual, de la niñez espiritual a la madurez espiritual y a la vejez espiritual. Porque debe haber una progresión, un crecimiento, una madurez. ¿Estás tú cumpliendo los propósitos de Dios para tu vida en esta etapa de tu vida?

Y mientras resumimos esta serie, quiero resaltar las características y las cualidades de la vida de Josué que más me llamaron la atención y que más han impactado mi vida. Existen otras que puedo listar, pero estas espero que sean un aliento en resumen, no aliento resumido para ti.

Primero es su corazón de servicio, el siervo del Señor. Él no quiso ser reconocido como nada más que esto. Él se dio cuenta de que este era su mayor llamado. Recuerda que un siervo fiel hace a un líder efectivo.

Josué no se estaba auto promoviendo ni auto promocionando. Las Escrituras dicen que luego de que Moisés murió, el Señor lo exaltó. Josué no se puso a sí mismo en esa posición.

En el día de ayer recibí un correo electrónico de parte de una mujer preguntándome: ¿Cómo te convertiste en una comunicadora pública y qué me sugieres que haga para convertirme en una? Bueno, estoy segura de que esta mujer tiene un corazón para servir y quiere ser usada por el Señor; no la conozco. Pero si respondiera este correo personalmente, lo que le diría sería esto: «No te preocupes por eso. No te auto promuevas. Busca servir y deja que el Señor determine cuándo, dónde y cómo él quiere usarte en Su tiempo».

Yo nunca aspiré a escribir libros. Nunca aspiré a tener un programa de radio. Dios sabe que nunca aspiré a hacer 260 programas nuevos cada año; esto es un gran reto. Nunca lo busqué. Nunca aspiré a ser una comunicadora pública. Busqué servir al Señor donde él me había puesto cuando tenía ocho años de edad, cuando me pidieron que enseñara en la  escuela dominical por primera vez y el maestro estaba de vacaciones.

Y dije, «sí Señor lo haré». Mientras Dios abría puertas y oportunidades, traté de caminar a través de ellas y ser fiel. Y esto es a lo que Dios nos ha llamado, a caminar a través de las oportunidades que Él nos ha dado y a ser siervas fieles. Josué no estaba buscando ser promovido, ni buscaba lo suyo propio.

Él era un aprendiz, y esa es otra evidencia de la humildad de este gran hombre. Él aprendió del ejemplo de los demás. Él observó cuando Moisés lo echó a perder  cuando le pegó a la roca en lugar de hablarle como Dios le había ordenado. Y él vio las consecuencias. Y ¿no crees que esto marcó la vida de Josué para el resto de su vida? ¿No crees que él tomó la obediencia de forma más que sería porque aprendió de los errores de los demás?

Él vio que Moisés murió. Josué estaba presente cuando eso ocurrió. Y tuvo que llegar a la conclusión: «Josué, Josué va a morir también.» Él aprendió de la vida de los demás. Y tomó en serio las cosas que Dios le había dicho a Moisés y las aplicó a su propia vida por el resto de su vida. ¿Qué tan importante es para nosotras tomar en serio el consejo de Dios de parte de personas mayores, y luego transmitirlo a la siguiente generación?

La seguridad de Josué estaba en saber que Dios lo había creado para esto, en conocer su rol, conocer su llamado. Deuteronomio capítulo 34 nos dice que no había nadie como Moisés, ni antes ni después de él. ¿Quisieras ser tú la persona llamada a suceder a este hombre? Eso fue más o menos lo que yo sentí cuando  Aviva Nuestros Corazones iba a ser el programa que iba a ser el sucesor de «Gateway to Joy.» (Camino al gozo) El programa de Elisabeth Elliot:                                                                                     

Y he compartido esto anteriormente. He dicho que Elisabeth Elliot ha dejado una gran huella, una gran marca. Ella fue una gran mujer de Dios, y yo no estoy llamada ni puedo llenar sus zapatos. Lo que me dio un gran respiro de libertad, fue el darme cuenta de que yo no tenía que hacer eso. Dios no me había llamado a ser una Elisabeth Elliot. Y le agradezco al Señor por ella. Y he sido grandemente influenciada por su vida. Pero Dios me llamó a ser Nancy DeMoss de Wolgemuth. Y Dios llamó a Josué a ser Josué y Dios te llama a ti a ser tú misma. No te compares con las demás.

Hemos sido escogidas por Dios en un tiempo específico, en una etapa específica, en un rol específico, y nuestro llamado es llevarlo a cabo y completarlo de forma fiel.

Y también lo he mencionado varias veces a través de esta serie, pero Josué tenía un gran respeto y amor por la Palabra de Dios, la Ley de Dios desde que era joven hasta que fue un hombre anciano. Él aprendió a meditar en la Palabra de Dios de día y de noche.

Y luego su dependencia de la presencia de Dios. Dios le dijo, «Estaré contigo», y Josué le creyó. Teniendo la presencia de Dios, él no tenía necesidad de más nada. Eso era suficiente para ir a la batalla y ser fiel. Él sabía que no podía lograrlo, no podía conseguirlo por sí mismo, pero podía hacerlo con Dios.

Y luego vemos la valentía, el coraje y la fe de este hombre. Una y otra vez lo vemos. Él confío en Dios. Y como resultado, él fue liberado del miedo. El miedo fue reemplazado por la fe. Y creo que esto ha sido lo más grande que me ha pasado en mi corazón en el transcurso de este estudio, el miedo con el que realmente estaba luchando con respecto a nuestro ministerio fue reemplazado por fe. Ahora nuestras circunstancias siguen siendo retadoras, pero tenemos fe en que Dios es más grande que nuestros gigantes.

Y luego vimos cómo Josué siguió completamente al Señor. Esto es lo que se dice de él y de Caleb en numerosas ocasiones. Él estaba completamente comprometido con seguir al Señor. Y todo esto me recordó a ese siervo del Señor, a William Borden. Si no conoces su historia, es una que deberías leer.

Él murió mientras iba camino al campo misionero a servir al Señor. Y en su Biblia se encontraron tres frases: «Sin reservas, sin remordimientos y sin retrasos.» Y creo que esto resume la vida de Josué, quien se enfocó de todo corazón en seguir al Señor, no con la mitad de su corazón sino con todo su corazón.

Y luego vemos a un hombre que era obediente al Señor aun en momentos en que no tenía sentido hacerlo. Josué capítulo 11 el versículo 15 resume esto: «Tal como el Señor había ordenado a Moisés su siervo, así Moisés lo ordenó a Josué, y así Josué lo hizo; no dejó de hacer nada de todo lo que el Señor había ordenado a Moisés». ¡Qué trayectoria! Él no dejó de hacer nada de todo lo que el Señor le había ordenado. Y ¿qué se dirá de nosotras?

Y luego también hablamos de ese sentimiento de continuidad y de conectividad que Josué tuvo con su antigua generación y con su futura generación. Él tomó el bastón de Moisés y se dio cuenta de la gran responsabilidad que tenía con su propia generación, las verdades que había aprendido de Moisés. Y luego él se dio cuenta de que también tenía la responsabilidad de pasar esas verdades a la próxima generación.

Y les recuerdo que nuestras vidas son parte de ese grandioso, inmenso y eterno plan de Dios. No estamos separadas en nuestro propio punto en el tiempo. Somos parte del grandioso plan celestial y de la agenda de Dios.

Pero estamos de pie en esa línea de grandes santos, que han pasado antes que nosotras, quienes han sido fieles, los josués, los abrahanes, los moiseses, los davides. Estamos de pie, paradas en su línea, y estamos antes de otros que vendrán, en caso de que el Señor no venga antes. Y por eso debemos tener cuidado de no romper esa cadena, de no romper ese enlace, sino de recibir lo que nos han dejado y de pasarlo a la próxima generación.

Y pienso que uno de los grandes cumplidos de Josué se encuentra en Josué capítulo 24 en el versículo 31 que dice: «y sirvió Israel al Señor todos los días de Josué y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que habían conocido todas las obras que el Señor había hecho por Israel.» Luego leemos en Jueces capítulo 1 en el versículo 1 «Después de la muerte de Josué, los hijos de Israel consultaron al Señor».

Y ¿No es esto grandioso? Ellos no podían consultar a Josué nunca más, pero ellos sabían dónde consultar, a quién preguntar. Ellos sabían a dónde ir para encontrar dirección cuando enfrentarán su próxima batalla porque habían observado a Josué hacerlo muchas veces en su vida.

  • ¿Y luego de tu muerte, tus hijos, tus hijas consultarán al Señor?
  • ¿Aquellos que han sido influenciados por tu vida, serán influenciados a buscar al Señor, porque te han visto hacerlo?

Luego también hemos visto la perseverancia de Josué, nunca deteriorada por el fracaso, una larga fe. ¿Sabes que los siete años de la conquista en la que él participó cuando tenía noventa años, fueron más largos que la primera o que la segunda guerra mundial?

Aquí tenemos a este hombre que estuvo presente durante todo el trayecto. Un hombre que se mantuvo en toda la carrera hasta el final. No hubo una mentalidad de retiro en Josué; no hubo la opción de recostarse al final de su vida. Hasta el último momento estuvo vigilante a su llamado. Se mantuvo vigilante en relación con la carga que tenía con el pueblo de Dios.

Ahora, no importa la edad que tengas, que seas joven, que seas mayor o anciana, siempre tienes que estar alerta, siempre tienes que guardar tu relación con el Señor, que cuidarla. Recuerda temerle, amarle, adorarle y recordar su fidelidad siempre.

Recuerda, que el trabajo aquí en esta tierra, en esta vida no termina. No termina hasta que se termine. Siempre habrá problemas que enfrentar. Nunca podemos tomar un retiro espiritual. No te des el lujo de recostarte y descansar, sino siempre persigue al Señor hasta el final de tu vida.

Y veo también en Josué una vida centrada en Dios, una vida perseverante, persistente, una vida que –lo más importante– apunta a Jesús. Josué. ¿Qué significa el nombre Josué? Dios es salvación. Su vida apunta a Cristo quien es el capitán de nuestra salvación. Cuando vamos con Él a Su presencia y bajo Su liderazgo, no podemos ser derrotadas.

Y quiero terminar leyendo dos pasajes del libro de Josué, el primero es del capítulo 1, los primeros nueve versículos. Y hemos tomado estos versículos al principio de nuestro estudio y los hemos memorizado y duramos muchos meses meditándolos. Y creo que son un gran resumen. Y luego leeré un versículo del final del libro de igual forma.

Podemos leer en el comienzo de su ministerio en Josué 1:1 lo siguiente:

«Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, que el Señor habló a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado, tal como dije a Moisés. Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Eufrates, toda la tierra de los hititas hasta el mar Grande que está hacia la puesta del sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Así como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría.  Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito. ¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.»

Ahora, Josué está recibiendo estas promesas temprano en su vida ministerial, cuando estaba recibiendo el traspaso de mando, el bastón de parte de Moisés. ¿Qué tenía que decir él en el momento en que pasaba el bastón décadas más tarde?

Josué capítulo 23 versículo 14:

«He aquí, hoy me voy por el camino de toda la tierra, y vosotros sabéis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que ninguna de las buenas palabras que el Señor vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado.»

Y Dios dijo: «estaré contigo, conquistarás.» Y Josué dijo: «Señor te tomaré la palabra». Haré lo que me digas. Meditaré en Tu Palabra. La obedeceré. Te creeré. Caminaré por fe, y confiaré en que cumplirás Tu Palabra».

Y luego tenemos su testimonio al final de su vida. Dios mantuvo Su palabra. Dios mantuvo Sus promesas. Ninguna palabra que Dios ha dicho ha fallado. Ninguna palabra que Dios nos ha dicho a ti o a mí, faltará ni fallará. Así que sé fuerte, sé valiente, no temas, no desmayes, porque el Señor Dios estará contigo a donde quiera que vayas.

 

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, resumiendo nuestro estudio profundo de la vida de Josué. Este es un gran recordatorio final que nos reta y nos alienta a ser fieles en lo que el Señor nos ha llamado a hacer, sin temor. Puedes oír y leer todas las partes de esta serie titulada «Lecciones de la Vida de Josué (Parte 12), Dejando un legado» a través de nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com.

 

¿Conoces a alguna persona que haya experimentado dolor y pérdida? Quizás tú misma eres esa persona. En su vida, Elisabeth Elliot, experimentó mucho dolor y pérdidas. Pero también experimentó gran paz y gozo. Aprende cómo experimentar lo mismo al conocer su perspectiva.

 

Te esperamos el lunes, en Aviva Nuestros Corazones

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Abriendo Vela, Marcos Vidal, Dedicatoria Released May 28, 2006 ℗ 2017 Nuva Music Inc.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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