Podcast Aviva Nuestros Corazones

Cómo controlar tus emociones desenfrenadas

Carmen Espaillat: A veces Nancy DeMoss de Wolgemuth es tentada por este pensamiento.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Simplemente no puedo tener estas emociones bajo control. No puedo pensar correctamente. Pero incluso eso es una forma equivocada de pensar; porque el hecho es que por la gracia de Dios, yo puedo pensar con claridad.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Todas, en algún momento, somos tentadas por emociones que nos traicionan.  Durante una sesión de preguntas y respuestas, hace un tiempo, Nancy proporcionó una perspectiva valiosa sobre cómo traer las emociones bajo el control del Espíritu de Dios.

Al iniciar la sesión, alguien le preguntó a Nancy cuáles eran los mayores desafíos que ella enfrentaba. Ella responde.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: El afán de vida y las muchas ocupaciones. Me parece que casi todo el mundo que conozco, casi todas las mujeres que conozco, en casi todas las estaciones de la vida, están ocupadas. La tecnología estaba supuesta a ser una ayuda. Hace décadas se suponía que para estos tiempos las semanas de trabajo serían de tres días; se suponía que la gente tendría mucho tiempo de esparcimiento. Nos la pasamos corriendo de aquí para allá, vivimos jadeando, recuperando el aliento, sin tener tiempo para relacionarnos. Llegas a tu casa en la noche, estacionas el vehículo y ni siquiera ves a tus vecinos.

Creo que la tecnología con todas sus bendiciones también ha creado algunos retos que si no los controlamos, ellos nos controlan a nosotras. Siento que muy a menudo soy controlada por tecnología. No es que yo sea una persona de mucha tecnología, pero hoy en día nuestras vidas están tan atadas a ella. ¿Cuántas de nosotras realmente tomamos sabáticos o descansos del ruido, de la actividad y de este frenético ritmo de vida? Trato de que mis Domingos estén libres del uso de la computadora. Quiero ser cuidadosa al decir esto, porque no siempre lo hago, pero trato lo más que puedo de desconectarme del correo electrónico los domingos y mantenerme lejos de mi computadora portátil, pues el resto de la semana trabajo en ella todo el tiempo.

Puede que para tí el Día de Reposo sea algo diferente. Pero para mí, si no hago esto, siento que permanezco muy tensa. Luego viene la presión y no tienes margen para manejarla. Me he encontrado ahí muchas veces, dónde fácilmente respondo mal a las personas y a las circunstancias.

Joy: Soy una persona guiada por los  sentimientos. Soy muy emocional. Me parece que mi mayor reto es permitir que mi caminar con el Señor no dependa de mis sentimientos. Es una lucha muy difícil para mí, porque casi todo lo que hago se basa en: ¿tengo ganas de hacer esto? Creo que es pecaminoso basar mi vida en lo que siento, pero es una lucha para mi no vivir así.

Cualquier tipo de aliento que hayas ofrecido acerca de ese tema ha sido de mucha ayuda para mí porque siento que mis prioridades están siendo dictadas por mis sentimientos. Mis relaciones son dictadas por mis sentimientos. Tratar constantemente de someterlas al Señor y a Su Palabra y a lo que Él quiere que yo haga es un reto, especialmente cuando estamos rodeadas de una cultura que nos dice «haz lo que te dé la gana».

Nancy: Joy, es probable que seas unas décadas más joven que yo, y creo que estás ilustrando que este es un reto en cada etapa de la vida. No sé si la cosa se pone más fácil, pero te diré esto: el pasado año y medio de mi vida, ha sido dictado por mis sentimientos mucho más de lo que yo quisiera admitir. Así que a veces me siento como si de nuevo fuera una adolescente actuando como si tuviera 14 años. A la edad de 12 años yo lloré todo ese año sin ninguna razón en absoluto, y si te digo la verdad me he comportado de la misma forma durante este año pasado.

Pero les voy a decir lo que ahora sé y que no entendía en ese entonces, y es el poder de la verdad. También entiendo ahora mejor que antes, que  los sentimientos no son malos en sí mismos, son un regalo del Señor. Él nos hizo seres emocionales. Imagínate si nunca pudieras sentir gozo o dolor, tristeza o éxtasis. Es un don, un regalo de Dios el ser capaces de sentir esas cosas.

Pero también, los sentimientos pueden ser un amo terrible e invariablemente nos hacen tomar malas decisiones y terminamos, en el mejor de los casos, en una montaña rusa que sube y baja con cada circunstancia, con cada buena o mala noticia que recibimos. En nuestro ministerio recibimos cartas que dicen: «Nos encanta su ministerio». Si tomas demasiado en serio esos comentarios, o si te sientes muy emocionada con ellos, te vas a sentir bien mal cuando lleguen aquellos que te dicen, «Tú me haces enojar». Y esos comentarios nos llegan también.

Así que si dejas que las cosas fuera de ti, o incluso dentro de ti dicten tus respuestas, si dejas que tus sentimientos dicten tus respuestas, vas a vivir  una vida inestable. Creo que todas sabemos lo que es sentirse emocionalmente inestable. Yo realmente creo en el poder de la verdad para estabilizarnos y en el poder de la Palabra. No quiero decir que esto sucede de algún modo extraño o místico o de alguna manera inaccesible. Estoy hablando del poder de la Palabra para estabilizar y para convertirse en un ancla para nuestros corazones.

Me parece que los tiempos  en que mis emociones están más fuera de lugar y fuera de control —cuando tengo emociones y pensamientos erráticos, rebeldes— a menudo, son los momentos en los que realmente no he estado meditando en la Palabra, no he estado trayendo todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo, como dice Pablo en 2 Corintios (10:5). La memorización de las Escrituras es algo que ha sido muy útil para mí ayudándome a equilibrar las emociones y a nivelarlas, haciéndoles saber quién manda. Y la jefa no soy yo, el que manda sobre ellas es el Señor. Así que estoy aprendiendo a aconsejar mi corazón conforme a la verdad.

Ahora voy a confesar que durante este último año ha habido muchos cambios en mi vida y en nuestro ministerio. A veces (he hablado con otras mujeres que han tenido experiencias similares), me siento como que no puedo conseguir  mantener estas emociones bajo control. No puedo pensar correctamente. Pero incluso esa es una forma equivocada de pensar porque el hecho es, que por la gracia de Dios, yo puedo pensar con claridad. A fin de cuentas, la realidad es que en esos momentos no quiero pensar correctamente. Quiero estar enojada o resentida.

Sé que a veces uno está cansado, y a veces es difícil. Pero Dios nos da Su gracia cuando clamamos a Él y le decimos, «Señor, no puedo hacer esto. Yo ni siquiera quiero leer Tu Palabra. No quiero memorizar las Escrituras. No quiero orar». No es  que uno se siente orgulloso de decir eso, sino que debemos ser honestas con Dios y decir: «Te necesito. Necesito que me des el deseo. Necesito que me des el poder para disciplinar mi carne, para traer estas emociones y pensamientos bajo el control de Tu Espíritu Santo».

Además, creo que en esos momentos cuando nuestras emociones están fuera de control, tendemos a aislarnos. Tal vez algunas personas lo hacen de manera diferente. Pero yo tiendo más bien a retraerme. En cierto sentido, tengo una vida muy pública. Cuando estoy luchando mucho, realmente no quiero estar expuesta, por lo que tiendo a aislarme y a retirarme.

Eso es muy peligroso. Necesitas asegurarte de que alguien sabe dónde está tu corazón, y tener amigos que te estén preguntando, «¿Cómo está tu corazón?» Amigos con los que estás siendo honesta. Porque si son buenos amigos, van a dirigirte a la Palabra. No quiero decir que esto se va a arreglar de forma rápida, hay que reconocer y decir: «Sé que esto es difícil». En los últimos meses he visto cómo al salir y ministrar a las vidas de personas que tienen sus propias luchas, me ha ayudado a mi misma con mis altibajos emocionales y con las luchas que tengo por momentos, mientras ayudo a otros siento cómo me aconsejo a mi misma.

Hace un par de semanas tuve un intercambio de correos electrónicos con  alguien con quien trabajo, pero no de manera cercana; solo le dije: «¿Cómo estás?» Ella me contestó, «estoy realmente luchando». No sabía nada de su vida, no sabía muy bien cuáles eran los problemas que enfretaba, así que le pregunté: «¿Quieres hablar?»

A la mañana siguiente me llamó. Salimos a caminar y a hablar. No sé si fue de alguna ayuda para ella, de hecho pasamos cuatro horas juntas ese día, pero fue una gran ayuda para mí, porque todo lo que yo le decía eran cosas que yo necesitaba escuchar, y espero haber sido de estímulo para ella también. Las emociones son algo salvaje.

Creo que la rapidez con la que nuestra cultura prescribe medicamentos con el fin de subyugar o controlar las emociones que están fuera de control, ha sido en algunos casos en detrimento nuestro. No voy a hacer ninguna gran declaración sobre esto de los medicamentos, excepto que si nuestro primer recurso consiste en medicar… reconozco que en algunos casos puede ser de ayuda y muy necesaria. Pero si es lo primero que hacemos es muy posible que nos perdamos de algo que Dios quiere que experimentemos.

Si David, que probablemente hoy sería considerado por algunos como bipolar o maníaco depresivo, hubiese tenido disponible en sus días algunos de los medicamentos que tenemos hoy en día, es posible que nunca hubiésemos tenido los salmos, porque muchos de ellos fueron escritos en su desesperación y en su soledad, en su miedo, su ira, y su angustia. Pero es tan bueno cuando vemos cómo al final Él llega a la verdad esencial de Dios.

No estoy diciendo que si tienes a Dios, entonces siempre te vas a sentir bien, porque todos sabemos que eso no es verdad. Vivimos en un mundo caído. No estoy diciendo, que si existen recursos disponibles que puedan de alguna manera ayudarnos, no sean una herramienta útil, pero son solo una herramienta. Si el objetivo es nunca sentirme mal, hay formas de no sentir dolor. Pero ese no debe ser el mejor método porque del dolor puede venir una increíble belleza,  gracia, fuerza, sanación, esperanza y los medios para ayudar a otras personas en medio de su dolor.

Así que esas emociones, son traicioneras. No digo que las haya descifrado pero esas son algunas de las formas en que las proceso con el objetivo de volver a la verdad.

Mujer: Nancy esto es  una pregunta para ti. En los últimos meses he tenido interacción con media docena o más de  mujeres que en medio de una conversación dicen: «Ya estoy insensible. Ya no siento nada. No siento los momentos altos ni los momentos bajos. He pasado por crisis… cosas han sucedido, pero yo no siento nada ya. Simplemente siento que existo».

Nancy: Bueno, déjenme decirles, hay temporadas de desierto en nuestras vidas. Justo después del bautismo de Jesús, ese momento culmen cuando vino el Espíritu Santo y cuando se oyó la voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia» (Mat. 3:17). Fue una experiencia increíblemente maravillosa. En el párrafo siguiente, el Espíritu conduce a Jesús al desierto para ser probado; fue tentado por 40 días sin alimento, sin compañía, una experiencia de desierto.

No podemos esperar ser seguidoras de Cristo y no tener experiencias de desierto. Creo que todas hemos pasado por etapas en las que ha habido mucho dolor, muchos problemas. Algunas de ustedes están en esa época de la vida donde hay un montón de cosas pasando al mismo tiempo, una gran cantidad de cambios. Creo que a veces, solo para proteger nuestro corazón, nos sumergimos en ese estado de adormecimiento, quizás no consciente o intencionalmente. Es una especie de forma de evitar el dolor.

Debemos volver a las cosas que conocemos y atar nuestros corazones a ellas y  esperar en el Señor. Esperar en el Señor. No nos gusta esperar. Hay épocas difíciles en la vida pero ninguna época es para siempre. Esta temporada puede parecer muy larga, pero no es para siempre. Creo que somos impacientes y queremos salir de ese momento, arreglarlo, cambiarlo, resolverlo, tenemos la inclinación hacia todo eso. Pero simplemente debemos descansar en el Señor y darnos cuenta de que Él es misericordioso, Él conoce mi condición.

Para ser honesta, es muy importante utilizar los medios de gracia que Dios ha puesto a nuestra disposición. Si yo no estoy conectada  al cuerpo de creyentes, si no estoy manteniendo una comunión honesta, bíblica; si no estoy tomando la Cena del Señor, que es un medio de gracia, si no estoy en la Palabra, si no estoy confesando mi pecado, que son medios de gracia que Dios nos ha dado. Si no estoy alabando, ni memorizando las Escrituras… Debemos evaluarnos, ¿acaso hay medios de gracia que Dios ha dispuesto para mí que no estoy aprovechando?

Yo no quiero con esto añadirle diez cosas más a tu lista de tareas pendientes. Pero creo que Dios te dejará saber de cosas que puedes hacer en esta etapa de tu vida que serán de ayuda para ti. Pero aunque esas cosas sean de «ayuda», tenemos que tener cuidado de que no estamos diciendo que se van arreglar las cosas. Porque, como he dicho en otras ocasiones, hay algunas circunstancias que no podrás evitar, ni pasar por alto, ni evadir… debes atravesarlas. Dios se encuentra con nosotras allí en medio de ellas.

¿Sabes? Esos tres jóvenes hebreos nunca llegaron a estar más cerca de Cristo que cuando estaban en ese horno ardiente donde el cuarto llegó y se reunió con ellos. A veces, en el calor, en la prisión de Pablo, en el exilio del apóstol Juan, es donde se dan las visiones más increíbles de la gloria de Dios.

Así que deja que Dios te lleve allí y recuerda que no estarás allí para siempre. Ahora bien, si necesitas evitar algún pecado, o si necesitas limpiar tu conciencia… en fin, hay algunas cosas que debes evaluar. Es como cuando te hacen un examen físico completo, donde uno se asegura de que no haya problemas fisiológicos que queden pendientes de ser atendidos. Cuando cumplí los 50 me hicieron una exámen general. Hubo un proceso donde se examinaba todo, verificando si había alguna cosa que hubiera que tratar, asuntos de nutrición, por ejemplo. De hecho he realizado algunos cambios  en esa área.

Pero también hay algunas cosas espirituales que debemos verificar. Tal vez necesitamos un chequeo espiritual completo que nos diga: «¿Tengo amargura contra alguien? ¿Estoy dejando de ser agradecida? «Escribí un libro sobre ese tema y cuando lo escribí me di cuenta de que la gratitud es un salvavidas.  Cuando mis emociones están fuera de control y mi corazón deja de ser agradecido, a traves de mis lágrimas estoy dejando de apropiarme de un poderoso medio de gracia. Pregúntate: «¿Hay medios de gracia que no estoy aprovechando?»

Y luego reflexiona si no hay un factor o un problema que esté contribuyendo a lo que sea que estés sintiendo o no estés sintiendo, y después confía en que el  Señor puede cambiar eso.

Y me pregunto si Charles Spurgeon  me ministraría tan profundamente como lo hace aún hoy, 170 y tantos años después de haber vivido, si no hubiera tenido esas graves enfermedades físicas y largos períodos de depresión. ¿No estaba él confiando en Dios? ¿No era espiritual? No sé. Pero sí sé que de la oscuridad salieron tesoros que me están bendiciendo aún hoy.

Me pregunto si en esos períodos oscuros de hoy haya tesoros que Dios quiere extraer para que sean de bendición para alguien más. Así que recíbelo. Creo que gran parte del desgaste que sufrimos en nuestras vidas proviene de la lucha que libramos contra las circunstancias que Dios ha permitido en nuestras vidas. Puedo desgastarme al frustrarme con mi situación pero si  descansara y esperara en silencio delante del Señor, no tendría ni la mitad del desgaste emocional que a veces tengo.

Mujer 2: Nancy, te agradezco que hayas expresado como te has sentido seca en ocasiones o distante del Señor. Me preguntaba si podrías darnos algunas ideas prácticas sobre lo que haces cuando llegas a ese punto. ¿Cómo se puede luchar contra eso? ¿Cómo se puede renovar esa profundidad de nuevo con el Señor?

Nancy: Una parte de mí dice que no hay recetas de cómo hacer las cosas en la vida, así que no quiero que pienses que esto que te voy a decir es como una poción mágica para ti o para mí. Pero te diré que, mirando hacia atrás hacia esas temporadas de sequía espiritual, las dos cosas que más me han  ayudado a restaurar mi alma han sido la memorización de las Escrituras y cantarle al Señor.

He comprobado que en las épocas en que estoy cantando, memorizando y meditando en las Escrituras esto ayuda a eliminar la nube que tengo enfrente o la sequedad que debe ser refrescada. Si tuvieras mucho tiempo con una mala nutrición que te ha llevado a deteriorarte y a perder tu salud, no esperas que al comer tres comidas buenas de repente se restaure tu buena salud. No llegas al estado en que estás de la noche a la mañana, tampoco te recuperarás de la noche a la mañana.

Así que creo que a veces queremos soluciones rápidas y no estamos dispuestas a estar en los desiertos por largo tiempo, vivimos en la cultura de lo inmediato. Estamos tan orientadas a ser de esa manera. Pero la santificación es un proceso largo, lento y duro, permitido por la gracia y por el Espíritu de Dios, por lo que no es por nuestro esfuerzo, pero somos nosotras las que nos esforzamos. Es Dios obrando pero también nosotras cooperando con Él.

Pero en la práctica, las dos cosas que más me han ayudado son la memorización, meditación de la Escritura. El Salmo 27 es uno que he leído mucho en los últimos meses. A veces solo tengo que confortarme a mí misma con la verdad. Me adentro en ese u otro texto y dejo que la Palabra lave mi mente. Y luego canto. No he hecho todo eso últimamente. Lo digo mientras pienso en las cosas que me han bendecido en el pasado.

Pero casi siempre tengo un himnario al alcance de la mano. Yo crecí cantando  esos himnos de letras maravillosas, de letras muy bíblicas. Hay algunos himnos modernos que se han escrito con pasajes bíblicos. Me parecen un poco más difíciles de cantar, en lo personal, porque tengo una formación musical un poco más clásica. Así que estos no son los que tiendo a recordar primero. Son los himnos más antiguos que aprendí mientra crecía, los que vienen a menudo a mi mente.

Yo toco el piano. Me encanta hacer eso. Así que voy  al piano y a veces mis lágrimas y mi llanto son tan fuertes que casi no puedo oír lo que estoy cantando. Pero me obligo a pasar por todas las estrofas de los himnos como, «Dulce comunión», «Cuán firme cimiento», «Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo». Hay algo muy poderoso en la presencia de Dios.

Oh que tuviera lenguas mil para poder cantar las glorias de mi Dios y Rey, y sus triunfos alabar.

Tengo algunos de estos himnos escritos en el dorso de la Biblia.

Oh un corazón para alabar a mi Dios, un corazón del pecado en libertad, un corazón que está (confiando en) la sangre libremente derramada por mí.

Un corazón resignado, sumiso, manso, en el trono de mi amado Redentor, Donde solo Cristo es escuchado o, donde Jesús reina en paz.

Un humilde, humilde, contrito corazón, creyendo, fiel y limpio, que ni la muerte, ni la vida puede desprenderse de Cristo que mora en su interior. Un corazón en cada pensamiento renovado y lleno de amor divino, perfecto y justo, verdadero y bueno, una copia, Señor, de ti mismo.

Tu naturaleza, generoso Señor, impartes, ven rápidamente desde arriba, escribe tu nombre en mi corazón, el nuevo y mejor nombre del  amor («Mi corazón alaba a Dios», Charles Wesley).

A veces son solo himnos de alabanza y adoración. A veces son himnos de los que se llaman de aspiración, que aspiran por Dios. «Señor, aquí no es donde está realmente mi corazón, pero es donde yo quiero que esté». Muchas veces encuentro que la nube se levanta y una mayor libertad llega.

Y en otras ocasiones solo tenemos que esperar, 40 días como Jesús. El siervo no es mayor que su señor. Hay estrellas que se pueden ver en el desierto que no se pueden ver en la ciudad. A veces, en el desierto, Dios te da vislumbres de Su obrar y de Su corazón que no pudieras haber visto en otro lado.

Así que no te apresures a querer salir del desierto si Dios quiere mantenerte  allí con un propósito. El Espíritu Santo es un gran médico de almas. Él sabe lo que necesitamos. Él sabe cómo hacernos sentir desesperadas por la gracia de Dios, y Él sabe derramar la gracia sobre nosotras. Gracias a Dios por eso. ¿Amén?

Carmen: Tus emociones tienen altas y bajas. Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado ofreciéndote consejos útiles y bíblicos que puedes poner en práctica la próxima vez que tus emociones estén como una montaña rusa. Para leer la transcripción de este programa, compartirlo con algunas de tus amigas o dejar un comentario, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Cuando nos visites, asegurate de ver los diferentes blogs que tenemos disponibles para ti.

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Aquí en Aviva Nuestros Corazones nos encanta escuchar acerca de la obra de Dios en el corazón de nuestras oyentes. Permíteme compartir uno de estos testimonios contigo:

Soy creyente hace 27 años, desde mi adolescencia, y he sido fiel a congregarme, he sido fiel al servicio a Dios, he sido fiel a estar involucrada en la iglesia, en los ministerios; pero después de que han pasado los años y la rutina de la casa, de cuidar a los tres niños pequeños que tengo, eso me fue alejando un poco de Dios; y Aviva Nuestros Corazones ha sido un refrigerio para mí alma, una renovación de votos nuevamente con el Señor, de volver a decir sí Señor, así como hace 27 años le entregué mi vida y mi corazón. Ha sido lindo a través de lo que Dios ha usado con este ministerio, volver a revivir muchas cosas del primer amor con nuestro Señor.

Este testimonio es solo una muestra de lo que tu donación hace posible. ¡Gracias por tu apoyo! Y, ¡ánimo, no estás sola en la carrera de la fe!

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Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mil Voces Para Celebrar, Gateway Worship, Gloria a Dios, ℗ 2017 Gateway Church

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