Podcast Aviva Nuestros Corazones

El Verbo

Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos recuerda la importancia de estudiar quién es Jesús.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: No conocerás mejor la voluntad de Dios, los pensamientos de Dios, la mente de Dios, el corazón de Dios,  que lo que conoces a Su hijo Jesús.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

No hay nada mejor en qué fijar tus ojos que en Jesús. Y juntas estamos fijando nuestros ojos en Jesús al estudiar treinta y dos de Sus nombres. Hoy continuamos con la serie de Nancy titulada “La maravilla de Su Nombre”.

Pero antes de continuar con el programa de hoy, escucha lo que una amiga cercana del ministerio, Yuliana Fragozo, tiene para decirte hoy:

Hola, me  llamo Yuliana Fragozo, soy colombiana y vivo en Rioacha guajira,  quiero invitar a todas las mujeres de mi país a inscribirse en la Conferencia Mujer Verdadera  que se desarrollará  en Querétaro, México del 23 al 25 de marzo del 2017, puedo decir que por la gracia de Dios mi vida como mujer cristiana hoy se puede contar  como un antes y después de Mujer Verdadera 2015, fui a Santo Domingo con el deseo que Él hiciera lo que Él quisiera  y realmente lo hizo, su Santo Espíritu me ayudó a rendirme, luego confesé y experimenté libertad, libertad que ya tenía el día que fui llamada por Dios pero Dios me recordó que no había nada de que temer, Él todo lo ha hecho nuevo, Él me ha vestido de su Hijo, Él me ha vestido de Jesucristo.  Ora, anímate, ve y experimenta junto a muchas mujeres la libertad, plenitud y gozo que hay en Cristo.  Colombia necesita mujeres que se rindan al Señor y que le busquen sin parar. Y ahora es el tiempo de buscar al Señor, anímate hermana.

Gracias a Dios por su Espíritu en nosotras y por la libertad que hay en Cristo. Gracias Yuli,  Para más información visita MujerVerdadera17.com.

Ahora, con nosotras Nancy,

Nancy: En la ciudad de Roma, existe un Fresco  enorme conocido como el Aurora.  Fue pintado en el techo de un pasillo grande de un palacio por un artista llamado Guido en los comienzos de los 1600s. Si intentas visitar este palacio y tratas de estudiar la pintura desde el suelo… antes que nada, terminarás con el cuello torcido.

Puede que te sientas un poco mareada, y probablemente sea difícil descubrir todas las figuras maravillosas en el techo.  (Me estoy mareando un poco solo al estar viendo para arriba.)  Pero afortunadamente, el dueño del palacio colocó un espejo inclinado cerca del piso para que los visitantes puedan ver en el espejo y entonces tener una mejor vista, más clara y con más detalle de la pintura en el techo.

¡Nos acercamos a un Dios que es majestuoso! ¡Él es magnífico! Pero él es Espíritu, y está muy sobre nosotras, él es trascendente. 1era de Timoteo 6 nos dice que Él habita en una luz inaccesible.  Es imposible para nosotras poder verle, mucho menos estar cerca de Él, por nuestra propia cuenta.

Pero gloria a Dios! Jesús vino a la tierra para reflejar al mundo la presencia cósmica de Dios que está muy por encima de nosotras que no podríamos ver.   Jesús es ese  espejo de Dios. Él vino a revelar a Dios al hombre. Él vino para que pudiéramos ver cómo es Dios.

Hoy queremos ver el nombre de Jesús que expresa este aspecto de quién es Jesús. Si tienes tu Biblia, déjame motivarte a que vayas al Evangelio de Juan capítulo 1 comenzando con en el primer versículo.

“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.  Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (vv. 1-3).

Ahora vayamos al v.14:

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre y lleno de gracia y de verdad.”

El apóstol Juan es el único autor del Nuevo Testamento que llama a Jesús “el Verbo”.  Él lo hace en su  Evangelio, y también en su  primer Epístola y también, como  veremos, en el libro de Apocalipsis.  Cuando él habla acerca del “Verbo,” es  la palabra logos en griego.  Así que cuando veas “Verbo,” significa logos.

¿Qué nos dice la palabra logos, que es uno de Sus nombres, acerca de Jesús? uno de sus nombres. El comienzo del Evangelio de Juan nos dice que Jesús, el Logos, el Verbo, era eternamente pre-existente. Siempre ha existido. “En el principio existía el Verbo.”  Antes de la creación del cielo y la tierra, antes que Jesús viniera a esta tierra, antes de que existiera alguna historia, Jesús estaba. Él es, Él era eternamente pre-existente.

Este pasaje también nos dice que el Logos, el Verbo, era Dios… que Jesús es Dios. Esta es una de las declaraciones más claras en la Biblia respecto a la deidad de Cristo. “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Es interesante como los testigos de Jehová traducen Juan 1:1 ellos lo traducen diferente. La Traducción del Nuevo Mundo dice, “La Palabra era un dios”, con d minúscula, versus lo más exacto “La palabra era Dios”, con D mayúscula,  es importante tener eso claro, el Verbo era pre-existente en toda la eternidad pasada; el Verbo era Dios.

Las Escrituras nos dicen que el Verbo, el Logos, Jesús, se hizo hombre. Esto nos habla sobre la humanidad de Cristo. “La palabra se hizo carne y anduvo entre nosotros” El espejo de Dios - para que pudiéramos ver cómo es Dios. Él tomó forma de carne humana para que Dios pudiera ser revelado a la humanidad.

Vemos cómo el apóstol Juan habla acerca de esto en 1era de Juan capítulo 1, él dice:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo [logos] de vida, pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto, y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó”. (V 1-2).

El verbo, el logos de Dios, fue manifestado. Lo vimos con nuestros propios ojos, lo escuchamos con nuestros propios oídos, lo tocamos, vivimos con Él.  El logos . . . algo que la gente nunca podría hacer con Dios antes que el logos viniera a revelarnos a Dios.

El término logos en el lenguaje griego hubiese sido familiar para los lectores judíos y griegos en los tiempos de Juan. Y Juan utilizó ese término - y es fascinante -  como un puente para conectar con la cultura contemporánea. Por siglos antes del nacimiento de Jesús, los filósofos judíos y griegos discutían el concepto de logos.

Para los judíos, la Palabra de Dios era la revelación de Dios, la revelación de la voluntad de Dios. Tal vez has escuchado hablar de la Septuaginta, que es la traducción al griego  del  hebreo del Antiguo Testamento. Fue traducido alrededor del tercer siglo antes de Cristo. En los días de Jesús cuando los judíos leían el Antiguo Testamento, con frecuencia leían la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo.

Vemos la palabra griega logos en la traducción griega del Antiguo Testamento. Por ejemplo, en Génesis 15: “Después de estas cosas la palabra del Señor [logos]  vino a Abram en visión” Salmos 33 versículo 6: “Por la palabra  [por el logos] del Señor fueron hechos los cielos y todo su ejército por el aliento de su boca” Así que los judíos entendieron que el Logos, el Verbo de Dios, era Dios revelándose, Dios creando, Dios actuando, Dios vivo en Su creación.

Estoy segura que has escuchado que los judíos estimaban altamente el nombre sagrado de Dios. Le mostraban reverencia - Yahweh - y no querían decir ese nombre sagrado en voz alta por temor a corromperlo o utilizarlo de una manera irrespetuosa, así que cuando leían el Antiguo Testamento, los judíos con frecuencia sustituían el término en Arameo memra que significa “la palabra, o el verbo”. Cuando veían la palabra Yahweh, sustituían esa palabra, “el verbo” - memra en Arameo y logos en griego.

¿Verdad que no sabías que ibas a recibir una clase de idiomas en este programa? Por cierto, no soy lo suficientemente inteligente para saber todo esto sin investigarlo. Puedes conseguirlo de la misma forma en que yo lo hice.

Este es el Dios que se revela a Sí mismo.  Es uno de los nombres de Dios en el Antiguo Testamento - el Verbo, memra, logos.  Los judíos del Antiguo Testamento esperaban a Dios, el Mesías, que vendría como el Verbo de Dios - el que revela a Dios, el que expresaría a Dios a la humanidad.  Los profetas llamaban al Mesías “la Palabra, el Verbo”. Ellos esperaban que el Verbo viniera.

Los hebreos estaban familiarizados con este concepto de logos, el Verbo. Pero los filósofos griegos también  hablaban sobre logos también. Platón y Aristóteles hablaban del logos como una herramienta para ayudar a las personas a abrazar el concepto trascendente de una realidad máxima que estaba más allá de ellos mismos.  Ellos usaban logos para decir la palabra final, definitiva, el resultado final sobre un asunto - la máxima realidad - eso era el logos.

Philo fue un rabí judío en Alejandría que vivió desde el año 20 antes de Cristo hasta los años 50 después de Cristo, así que lo más probable es que vivió durante el tiempo de Cristo en la tierra. Unos años antes de la muerte de Cristo, Philo escribió extensamente sobre la palabra logos.  En sus escritos el juntó los conceptos griegos y hebreos, y habló acerca del logos como el medio por el cual un Dios trascendente, en lo alto, en el cielo, que era un ser espiritual podría tener contacto con su creación…  por medio del verbo, el logos.

Él habló acerca del logos como el medio por el cual el hombre podía acercarse a ese Dios trascendente que de otra manera era inaccesible. El habló acerca del logos como la manera de Dios de revelar su voluntad al hombre, siendo activo en el mundo. Así que para el primer siglo, cuando el apóstol Juan escribe el evangelio, y su epístola, y el libro de Apocalipsis, la palabra logos se había convertido en un concepto familiar e importante tanto para judíos como para  griegos.

Cuando el apóstol Juan comienza su evangelio con, “En el principio existía el logos” - el verbo - él sabía que esa palabra llamaría la atención de sus lectores.  Era una manera poderosa de introducir a los judíos y a los griegos a Jesús, el Logos de Dios. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Juan infundió este término con un significado más  rico y más pleno.

Para los griegos, vemos que logos era una fuerza impersonal, nunca una persona. Pero Juan dijo que este Jesús, este Logos, no era una fuerza impersonal - era una persona. La idea de que el logos era personal - el logos se hizo carne y habitó entre nosotros, carne que pudimos ver, escuchar y tocar y caminar con Él - toda esa idea acerca de logos era distintiva del Cristianismo… no era una fuerza impersonal sino una persona, Dios hecho carne.

Este Logos, esta Palabra, esa  realidad trascendente máxima que los filósofos habían tratado de entender por siglos.  Él era Dios. Jesús es ese espejo de Dios, la manera de Dios de darse conocer a Su creación.

Si piensas en lo que las palabras hacen, ellas revelan el pensamiento, la mente, el corazón  de la persona que está hablando. Expresan lo que esa persona piensa. Si alguien está pensando pero no utiliza ninguna palabra para expresarse, no hay manera de saber lo que están pensando.

Por ejemplo, yo podría estar pensando, ¿Podría alguien cerrar esa puerta de atrás? Pero no ocurrirá nada hasta que esos pensamientos se conviertan en palabras, y yo diga: “¿Podría alguien cerrar esa puerta de atrás?

Jesús es la manifestación física de Dios el Padre. Él es la expresión de los pensamientos del Padre, el corazón del Padre, la voluntad del Padre. Jesús hace al padre que es invisible,  visible. Él hace que el Padre desconocido, sea conocido.  Juan dice en el capítulo 1:18,

“Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, [Jesús, el Logos/el Verbo de Dios] Él le ha dado a conocer.”  Jesús es la revelación final y completa de Dios en persona.

Él es la palabra viva, el Logos vivo de Dios. Él dio a conocer al Padre. Dios hubiese permanecido totalmente incomprensible al ser humano si Jesús,  el Logos, el Verbo, no se hubiera revelado.  Jesús, el Verbo, es la sabiduría de Dios expresada a la humanidad. Es  el medio de comunicación entre Dios y el hombre.

Cuando Jesús habla, estamos escuchando la voz de Dios, el mensaje de Dios, los pensamientos de Dios. Jesús nos revela a Dios.

2 Corintios 4:6 lo dice de la siguiente manera:

Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, [el mismo Dios que habló en Génesis 1], es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios ¿Cómo? en la faz de Cristo.  El Logos, el Verbo.

Así que a través de Jesús, ese Dios invisible, trascendente y desconocido se acerca a nosotras.

¿No te alegras de que Ėl puede ser conocido?  Él hace posible que podamos conocer a Dios.

En el Antiguo Testamento, había sombras de Dios, que se veían en la creación, se escuchaban a través de los profetas, pero Jesús, el Logos, el Verbo es el cumplimiento máximo y la verdadera sustancia de esas sombras.  Jesús, el Logos, es la revelación de Dios.

Hebreos 1 lo dice de la siguiente forma: “Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas,  en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo...” el Logos, el Verbo de Dios.  Jesús es Dios hablando Su revelación, y Jesucristo la Palabra viva no solo estaba activo en la revelación, sino en la creación.

El Logos activo en creación, Hebreos 1 nuevamente dice en el versículo 2: “en estos últimos días [Dios] nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.”

En Hebreos 11 nos habla: “Por la fe entendemos que el universo fue preparado por la palabra [el logos] de Dios” - por Jesús, la revelación de Dios (v.3.).  “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra” nos dice Colosenses 1:16.

Así que Jesús estuvo activo en la revelación, activo en la creación, y no solo creó todo lo que existe, sino que Él sostiene y mantiene el mundo que creó.

Volviendo a Hebreos 1, "El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra [el logos]  de su poder”.  Él no solamente habló el mundo a la existencia, Él lo mantiene cohesionado. Él tiene a todo el mundo en sus manos, sosteniéndolo por la palabra, el logos, de Su gran poder.

Jesús es el Verbo de Dios.  Él es el medio por el cual Dios habló al mundo a la existencia, y Él es el Verbo que expresa y revela al Padre invisible a Su creación humana.

No solo revelación y creación… el Verbo, el Logos, también es activo en la redención. 1era de Pedro 1 versículo 23 dice: "Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra [logos] de Dios”. . . activo en la redención.

Luego el Verbo, el Logos, también provee iluminación: revelación, creación y redención e iluminación. Juan 1 versículo 4, nuevamente dice, “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Tú conoces ese versículo: Salmo 119:105: “Lámpara es a mis pies tu palabra [en la Septuaginta, sería logos] y luz para mi camino”

¿Quién es la lámpara a nuestros pies y luz para nuestro camino? Es Jesús, el Logos, el Verbo de Dios, la Luz del mundo. Él es el que alumbra nuestro camino. Jesús es la Palabra eterna del Dios eterno, activo en la revelación, creación, redención  y en la  iluminación, y Él siempre será la expresión visible y personal del Padre.

Porque un día este Verbo, este Logos, volverá a la tierra en Su cuerpo glorificado. Voy a leerte un párrafo de Apocalipsis 19 que describe la escena - uno de mis pasajes favoritos de toda la Palabra de Dios.  Apocalipsis 19 comenzando con el versículo 11:

“Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. Sus ojos son como una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino Él. Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo [el Logos] de Dios” (vv 11-13).

El Verbo, el Logos, regresará a esta tierra, y esta vez para conquistar y reinar y gobernar. Su manto empapado en sangre nos recuerda que fue en la cruz que ese Verbo, ese Logos, proclamó al mundo el mensaje de Dios de perdón para los pecadores en rebelión.  El Verbo de Dios, vestido con un manto empapado en sangre.

Recordemos, mientras concluimos esta sesión. . .  Mientras estudiamos cada uno de los nombres de Jesús en esta serie, recuerda que son nombres de Jesús que cambian vidas.  Estos no son para llenar nuestra mente con  más conocimientos y sé que hoy escuchamos tantas cosas acerca de los griegos, hebreos, el Logos y la Septuaginta.

Tal vez para algunas de ustedes es mucho para recordar. Puedes ir a www.AvivaNuestrosCorazones.com y busca la transcripción y estúdiala con más cuidado, especialmente si te estás diciendo a ti misma: “No creo que capte todo eso”.

Mientras estudiamos cada uno de estos nombres, queremos preguntarnos: ¿Qué significa esto para nosotras mientras vivimos nuestra vida hoy? ¿Qué diferencia hace este nombre en mi vida? ¿Qué diferencia habría de tener en mi vida?  Mientras consideramos a Jesús el Verbo, el Logos de Dios, quiero que recordemos primero que Jesús no vino solamente a darnos el Verbo de Dios - el hizo eso - sino que Él es el Verbo de Dios.

Él es la expresión de los pensamientos, el corazón, la mente, y la voluntad de Dios. Cuando Jesús habla, Dios habla. Él se entregó a Sí mismo - Dios nos habló a través de Jesús, y continúa hablándonos a través de Jesús, la Palabra Viva, y a través de la Palabra de Dios escrita.

Dios ha hablado a través de Su Hijo. Jesús es el Verbo, el Logos, de Dios.  Él nos revela, nos da a conocer a Dios. Él revela el camino al Padre. Jesús es la palabra final de Dios. No hay más palabra. No hay más revelación nueva. Jesús es la palabra final de Dios: “En estos días Dios nos ha hablado a través de Su Hijo, Jesús”.

Esta es la pregunta obvia en mi mente: Dios ha hablado.  ¿Estamos escuchando? ¿Estamos escuchando a Jesús? ¿Estamos escuchando la palabra de Dios? “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios” ¿Estamos escuchando la Palabra de Dios, o estamos llenando nuestras mentes con todas las demás “palabras” de este mundo?

¿Estamos llenando nuestras mentes con las novelas, los programas de televisión, las películas, la música de este mundo o estamos llenando nuestra mente con Jesús, la Palabra de Dios? ¿Estamos escuchando? Él ha hablado muy claro y muy alto. Juan dice: “Lo vimos, lo tocamos, lo escuchamos” ¡Él ha hablado! ¿Estamos escuchando?

La maravillosa verdad es que por Jesús, el Logos, el Verbo de Dios, podemos conocer al Padre. ¡Eso es  asombroso!  Pero no puedes conocer a Dios sino conoces a su Hijo.  No puedes escuchar a Dios, sino escuchas a su Hijo hablando, y Su Hijo habla a nuestros corazones día tras día a través de Su Palabra iluminada por el Espíritu Santo de Dios.

Nunca conocerás la voluntad de Dios, los pensamientos de Dios, la mente de Dios, el corazón de Dios, más de lo que conoces a Su Hijo, Jesús.  Jesús es el Logos, Él es Verbo. ¿Quieres conocer a Dios? Empieza conociendo a Jesús.  El Espíritu Santo de Jesús vive en nosotras para darnos a conocer a Jesús, para que conozcamos al Padre, para que conozcamos la voluntad de Dios.

¿Quieres conocer la voluntad de Dios?  Escucha a Jesús. ¿Quieres dirección en tu vida, quieres luz para tu camino? Escucha a Jesús. Deja que Él te hable a través de Su Palabra.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado invitando a conocer a Jesús, el Verbo encarnado. Ella volverá con nosotras para orar.

Esta enseñanza es parte de la serie titulada “La maravilla de Su Nombre: 32 nombres de Jesús que cambian la vida”. Ayer escuchamos acerca del nombre, “Jesús”; y hoy vimos, “El Verbo”.

Esta serie va muy de la mano con el corazón de Aviva Nuestros Corazones. Queremos que las mujeres conozcan a Jesús— esto lo transforma todo.

¿Has pasado algún tiempo pensando acerca de Jesús como Hijo? Ese nombre, “El Hijo” está lleno de significado. Nancy lo explicará el lunes. Regresa a tu programa Aviva Nuestros Corazones.

Ahora, Nancy regresa para cerrar en oración el programa de hoy en el que tratamos el nombre de Jesús, “El Verbo”.

Nancy: Oh Padre, cómo Te agradezco que nos hayas dado un espejo para que podamos ver la maravillosa y trascendente obra de arte, la hermosura de la obra que eres, que de otro modo Señor  nos marearía, y no podríamos tener una perspectiva correcta sin ese espejo.

Pero Tú nos has dado un espejo que podemos ver, y ver exactamente la expresión de Tu naturaleza en Jesús.  Gracias por que en estos últimos días nos has hablado a través de Tu Hijo. Tú dijiste en el monte de  la transfiguración, “Este es mi Hijo amado, escúchenle a El”

Oh Padre, yo te pido que podamos hacer caso, que podamos amar y  escuchar y recibir Tu Verbo, el Logos,  a través de Jesucristo nuestro Señor, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Dawn Wilson, Lindsay Swartz, y Darla Wilkinson contribuyeron de manera significativa con la investigación para esta serie

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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