Aviva Nuestros Corazones Podcast

Elige la fidelidad

Carmen Espaillat: El crecimiento de un matrimonio no se trata de cómo evitar grandes conflictos. Se trata de cultivar activamente una profunda amistad. Aquí está Holly Elliff.

Holly Elliff: Yo no creo que sean necesariamente las cosas grandes, los enormes momentos de crisis los que provocan los problemas en la mayoría de los matrimonios, no… son más bien los días de negligencia...estos tienen un gran impacto.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia Saladín.

Esta semana escuchamos una historia conmovedora. Una pareja vio su matrimonio pasar de la crisis al gozo. Si te la perdiste, la puedes escuchar en AvivaNuestrosCorazones.com. Esa conversación es parte de esta serie titulada, «Evita la tentación en tu matrimonio».

Hoy continúa escuchando acerca de la esperanza para los matrimonios. Nancy introduce a nuestras invitadas.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Yo pienso que la historia que hemos estado escuchando en estos días pasados de Ron y Nancy Anderson ha sido un maravilloso testimonio de la sublime gracia y de la transformación que Dios puede traer sobre una vida. Un testimonio de cómo Dios puede transformar un matrimonio disfuncional y sin esperanzas, uno que el mundo habría calificado como una pila de cenizas. Pero Dios es un Dios que redime, quien está siempre en el proceso de hacer nuevas todas las cosas.

He sido grandemente alentada, como sé que muchas de nuestras oyentes lo han sido. Son tantas las lecciones que Nancy y Ron han aprendido. Han pasado ya más de 25 años desde esos conflictos en su matrimonio, y han estado caminando con el Señor en este tiempo, pero han aprendido a permanecer sostenidos por la gracia de Dios como esposo y esposa.

No existe un momento en el que puedas bajar la guardia. Debes permanecer vigilante y permanecer fiel, y en última instancia, ¿no están contentos de que el éxito de su matrimonio o de su caminar con Dios bajo cualquier circunstancia, no depende de su fidelidad, sino de la fidelidad de Dios?

Quiero tomar tiempo hoy con algunas de mis amigas, Kim Wagner, Holly Elliff, a quienes han oído antes, y Debby Canfield, quien es una colega en el ministerio desde hace mucho tiempo. Ella y su esposo, Steve, sirven en el equipo de Life Action Ministries. Ellos han viajado por treinta años en el ministerio de avivamiento en iglesias locales, y en este ministerio itinerante han levantado seis hijos, cinco hijos y una hija. Debby ministra a muchas mujeres, así como Holly y Kim.

Nosotras queremos tomar tiempo hoy y hablar sobre la situación de Ron y Nancy, no tanto en lo específico, sino para obtener alguna perspectiva y cosas que podemos aprender de un testimonio como este.

Para empezar, la historia de Nancy es una historia triste de escuchar. Cómo una esposa puede llegar a sentirse tan frustrada en su matrimonio que puede fácilmente ser atraída hacia un compañero de trabajo.

Nosotros escuchamos mucho cómo esto le pasa a los hombres; pensamos que la inmoralidad y los asuntos de moralidad y las luchas morales eran más asuntos de hombres. Pero creo que estarían de acuerdo conmigo en que estamos viendo ahora más estas luchas, no solo en lo referente al adulterio, sino otras luchas morales en las vidas de las mujeres también. ¿Estarían de acuerdo que lo que pasó con Nancy, la manera cómo su corazón fue tentado, no es ya tanto un evento aislado como sucedía antes?

Debby Canfield: Fíjate, Nancy, Dios me ha dado la oportunidad de viajar visitando iglesias y aconsejar mujeres durante treinta años y pienso que en los últimos diez años o más que ha habido un incremento en mujeres involucrándose en adulterios, homosexualidad y pornografía en el internet. Y creo que la raíz de mucho de esto radica en la niñez que han tenido estas mujeres.

En la última conferencia que dimos, una mujer compartió que siendo niña fue abusada. Llevó esa carga a su matrimonio y acabó cometiendo adulterio, acabó teniendo un aborto y al final terminó con una gran amargura contra Dios. Porque ella entendía que Él había permitido que todo esto ocurriera. Ella lo culpaba por el abuso del cual fue objeto en su niñez. En esta última conferencia hubo mucho más de lo que yo podría contar; estuvo llena de mujeres que compartían la misma situación.

Yo pienso que muchas veces esos traumas de la niñez son mantenidos en secreto, pero ahora las mujeres sienten más libertad de abrirse y buscar ayuda al darse cuenta que no son las únicas que están atravesando por esto. Dios realmente ha estado poniendo en mí una carga acerca de la importancia de ayudarlas a renovar sus mentes.

También recuerdo una amiga cercana que eligió el adulterio, a consecuencia de la soledad en su matrimonio. En su lugar de trabajo buscaba ser afirmada. Ella solo quería que alguien la apreciara; pues no obtenía nada de esto en su casa con su esposo. Así que mientras más la afirmaban en el trabajo, más especial se sentía; mientras más le agradecían, mejor se sentía… y esto abrió una puerta. El enemigo sabía lo que ella necesitaba para abrirla, y ella caminó a través de esa puerta hacia el adulterio. Esto la llevó al divorcio en su matrimonio.

Nancy: Esto de abrir la puerta, ¿cuáles son algunas de esas cosas que abren la puerta a la infidelidad matrimonial en la vida de una mujer, a la infidelidad moral? Estas cosas no comienzan de repente, como un cataclismo. Ninguna mujer o ningún hombre simplemente se levanta una mañana y dice, «yo pienso que tendré una aventura», o raramente ocurre así. ¿Qué puede llevarte a esto, que es lo puede abrir la puerta a esta clase de asuntos en la vida de una mujer?

Holly: Yo creo que de manera general hemos abierto muchas puertas en nuestra nación. Quiero decir, si nos remontamos a 1970, vemos estadísticamente que las puertas se comenzaron a abrir para las mujeres con cosas que hasta ese momento no habían estado disponibles para ellas. Había una especie de «presión de grupo cultural» que hacía que esas cosas no fueran aceptables hasta fines de los 60 y principios de los 70. Mary Kassian, en su libro habla acerca de la revolución feminista y cómo ha permeado nuestra sociedad y nuestro pensamiento de tal manera que de repente las mujeres empezaron a hacer preguntas, «¿por qué no puedo hacer eso?»

Creo que comenzamos a darle cabida a pensamientos que eran inspirados por el enemigo, pero no lo callamos. En el pasado, la misma cultura a nuestro derredor decía, «oh no, tú no deberías hacer eso, eso estaría mal».

De repente se abrieron las puertas. Nosotros comenzamos a escuchar las insinuaciones del enemigo y a través de la pantalla de nuestra sociedad vemos la degeneración en el proceso del pensamiento, en nuestro código moral. Desde 1970 hacia adelante, ha escalado enormemente.

Kim Wagner: Holly, has tocado algo sobre los pensamientos y creo que ese es realmente el primer campo de batalla donde las mujeres caen, en el área de los pensamientos.

Nancy: Permíteme echar un poco hacia atrás Kim, y decir esto: Holly, lo que acabas de describir como algo cultural, y desde luego, todos estamos impactados por esto… Como sabes cuando una pareja va al altar se estila que hagan un pacto, que digan: «Sí, acepto». Ahora, hay algunos que empiezan muy mal desde el principio por varias razones, pero la mayoría de los jóvenes que se casan… digo, lo último que tienen en su cabeza ese día, es que ellos van a compartir su cama con otra persona que no sea su esposo o su esposa.

Así que cómo llegan del altar a este punto. . . Sí, la cultura es todo esto, y es muy sensual. Hay mucha exposición y muchas de esas cosas que han comenzado a ser aceptadas. Pero aún, ¿qué hace a una pareja, o a un esposo o a una esposa llegar a un lugar en el matrimonio donde desean buscar pastos más verdes?

Kim: Creo que algunas veces no necesariamente están buscando pastos más verdes, pero el pasto más verde de repente aparece y las comienza a tentar, a atraer.

Mientras miro hacia atrás ahora, hubo dos diferentes puntos en mi propia vida donde pudo haber pasado esto, y si hubiera elegido caminar ese sendero, seguro hubiera terminado eventualmente en un divorcio o en una aventura.

Nancy: ¿Cuántos años tienes de casada, Kim?

Kim: He estado casada por 25 años.

Nancy: ¿Puedo explorar un poquito aquí?

Kim: Claro.

Nancy: En la medida en que piensas en esos dos incidentes, ¿cuánto tiempo de casada tenías cuando ocurrió el primero?

Kim: Bueno habían pasado solo seis semanas de haber llegado de mi luna de miel cuando sucedió el primero.

Nancy: ¿Seis semanas?

Kim: Seis semanas, y puedo decirte que fue un ataque de Satanás desde el mismo principio. Cuando yo te describa cómo pasó… quiero decir, es tan claro ver que Satanás no solo quería destruir nuestro matrimonio sino el ministerio de mi esposo desde el mismo inicio porque él era pastor.

Desde que él me pidió que nos casáramos hasta que nos casamos, yo realmente nunca tuve dudas de que debía casarme con él, sabía que era la voluntad de Dios; Dios me lo había confirmado de tantas maneras. Seis semanas después de que nos casamos, yo estaba en un centro comercial y vi a un joven que se parecía mucho a otro joven con quien yo había salido. Yo había salido varias veces con este joven con el cual yo pensé que quizás hubiera podido terminar casándome. Era un muchacho cristiano, pero nuestra relación nunca llegó al punto de casamiento, aunque yo había pensado, «quizás este sea el hombre para mí».

Él no era el que yo vi en el centro comercial, pero tan solo ver a una persona parecida a él... De repente, a mí me envolvió una ola de emociones y yo me sentí muy turbada. Fue como que todos estos sentimientos de repente se hicieron presentes y este pensamiento de «wow, ¿habré cometido un error?» yo nunca había pensado en esto. En las próximas dos semanas este pensamiento se hizo más y más fuerte, más repetitivo, recuerdos de este joven, pensamientos de él, yo me preguntaba qué estaría haciendo ahora, todo esto venía a mi mente.

Pero estoy tan agradecida de la Palabra de Dios porque la Palabra de Dios fue la que me protegió de ir más lejos. Conocía Filipenses 4:8 que me había protegido como joven en muchas circunstancias acerca del tipo de pensamientos que yo debía albergar en mi mente; buenos pensamientos, pensamientos virtuosos, pensamientos verdaderos.

Aunque yo conocía ese pasaje y lo había aplicado a mi vida, realmente en ese punto cuando yo pensaba en él, solo pensaba, «bueno, yo no estoy supuesta a pensar en ese muchacho. No es correcto». Pero no me ayudó a pasar al próximo paso, el de eliminar los pensamientos.

Fue en mi tiempo devocional, creo fielmente en los tiempos diarios con Dios. Y esto es solo una ilustración de cómo Dios los usa en mi vida. Leía 2 Corintios y en el capítulo 10, en los versos 3-5, yo estaba leyendo durante esas dos semanas, en medio de mis luchas con mis pensamientos acerca de este joven, y el Señor me trajo esto a la mente.

Fue como que saltó la página hacia mí. Estoy segura de que lo he leído cientos de veces, este texto dice:

«Pues aunque andamos según la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo».

Nancy: Todo pensamiento.

Kim: Todo pensamiento.

Nancy: Llevándolo cautivo.

Kim: Así es llevándolo cautivo. Lo que el Señor ha hecho por mí es que me ha enseñado un ejercicio espiritual que uso aún hoy, Nancy. No tengo que usarlo en relación con los hombres solamente, pero también con relación a un enemigo o con alguien que me haya hecho daño o cualquier pensamiento equivocado, cualquier pensamiento que no sea verdadero.

Literalmente es un ejercicio espiritual; cuando ese pensamiento entra en mi mente, yo casi lo veía como una cosa física que yo podía someter, traerlo a Jesucristo. Me imaginaba a Jesucristo en la cruz, derramando Su sangre por mi pecado, por ese pensamiento, y yo se lo entregaba. Y no me detenía ahí, solo entregándoselo a Élyo le decía: «Gracias, Señor Jesús, gracias que Tú estás tomando este pensamiento de mí. Gracias por hacer esto por mí», y empezaba a adorarlo.

Y puedo decirte, pasaron menos de 48 horas, y todos esos pensamientos se fueron y nunca regresaron… ¡en menos de 48 horas! Antes de esto, había llegado al punto en que estos pensamientos eran casi obsesivos. Estaba casi al punto de llamar a ese muchacho por teléfono. Pero el Señor me alcanzó y a través de Su Palabra, a través del poder de Su Palabra, Él me dio un recurso que me ayudaría a tomar el control de mis pensamientos en esta situación.

Nancy: ¿Le dijiste a tu esposo . . .?

Kim: Sí.

Nancy:. . . ¿Durante el transcurso de esas dos semanas en las que estabas luchando?

Kim: No, no durante esas dos semanas, y creo que me hubiera traído protección también. Yo debí haberlo compartido con él. Lo hice después que obtuve la victoria sobre todo esto, pero antes yo estaba muy avergonzada.

También, yo pienso que esto va más lejos, a algo que una vez mencionaste en otra serie de si realmente podemos deshacernos de algún pecado. Yo creo que algunas veces las mujeres jugamos con esos pensamientos porque como que se siente bien ir a ese nivel de imaginación. Creo que es por eso que muchas mujeres se hacen adictas a las novelas románticas, y es porque ellas disfrutan poniéndose en situaciones imaginarias con un hombre que las adore.

Holly: ¡Wow! La Isla de la Fantasía. Daniel, mi hijo, tuvo que hacer un experimento de ciencias la semana pasada. Él estaba supuesto a tomar un pedazo de pan, mojarlo y dejar que produjera moho por una semana y luego ver como lucía. Yo le dije, «oh, yo tengo algo mejor que eso». Nosotros habíamos tenido una boda unas semanas atrás, y había quedado un gran pedazo del pudìn de bodas.

Alguien lo había puesto en la parte de abajo del asador de la estufa (que no uso frecuentemente), así que se había estado enmoheciendo por dos semanas en el asador. Estaba en una caja, y cuando lo sacamos y lo miramos, tenía cosas horribles formándose allí. Le dije a Daniel, «pon esto fuera; –lo pusimos en un envase plástico al calor– y para la siguiente semana cuando tengas que llevar este experimento a la clase de ciencias tendrás el pedazo de pan más grande de toda la clase».

Kim: ¡Me imagino que sacó unas notas sobresalientes!

Holly: Y me pregunto ahora si me devolvió mi envase plástico...ahora que lo pienso no lo he vuelto a ver en casa jamás.

Yo tengo una amiga que me llama regularmente que ha luchado con este tipo de cosas en el pasado, y cuando pasa un día y ella reconoce que está siendo atacada por el enemigo, plantando pensamientos en su cabeza, ella muy prudentemente llama a todas esas mujeres a las cuales ella les rinde cuentas. Ella les dice, «mira, yo te estoy llamando para decirte que sostuve una conversación con este hombre. Tenemos tantos intereses similares. Es un gran tipo y solo te estoy llamando para decírtelo para que puedas preguntarme más adelante, ¿te lo ha traído a tu pensamiento el enemigo de una u otra forma? Te doy la libertad de hacer esto».

Lo que hemos hablado tantas veces es, como dijo Kim, «si le hubiera dicho a Leroy, hubiera traído esto a la luz». Lo que tú ocultas va a crecer.

Pero lo que pasa muchas veces es que nosotras no somos cuidadosas. Yo estuve leyendo en Proverbios 4 donde dice, «Con toda diligencia, guarda tu corazón».

Si no somos cautelosas, si no somos cuidadosas al velar por nuestro corazón de tal manera que el enemigo no tenga la oportunidad de ganar un punto de apoyo, quiero decir, él no va a venir de repente usando todas sus fuerzas. Es más sutil. Él se va a ir inflitrando momento a momento en tus pensamientos y nos va a tentar a meditar en esos pensamientos. Nosotras debemos ser intencionales y extremadamente cuidadosas acerca de descubrir esas cosas y exponerlas a la luz de Dios y de Su Palabra.

Esto es lo que hace nuestra sociedad tan peligrosa para las mujeres porque tenemos a tantas mujeres entrando al matrimonio que no han sido enseñadas a guardar sus corazones o traer cautivos sus pensamientos delante del Señor.

Nancy: Bien, déjame cambiar la analogía ahora de moho a termitas.

Kim: ¡Bien!

Nancy: Yo no sé mucho de termitas, pero sé que son pequeñitas, pequeñitas, casi microscópicas, y pueden hacer un daño enorme antes que te des cuenta de lo que ha sucedido. Están debajo de la superficie. No se pueden detectar, pero cuando te vienes a dar cuenta, la estructura completa está comprometida y algunas veces hasta destruida. Toda una casa puede caerse, ciertamente hace que esa casa sea difícil venderla.

¿Cuáles son algunas de las termitas que se comen el corazón y las bases del matrimonio, que lo hacen más susceptible a la erosión moral y que hacen que alguien se dirija hacia un césped más verde y que busque esos pastos por otro lado?

Debby: Yo pienso en dos cosas que pueden ocurrir y afectarte aún antes de que te cases: La impureza moral en tu propia vida. Tú cargas con este equipaje a tu matrimonio, y por causa de esto debes poner guardas alrededor de tu corazón y de tus emociones.

Nancy: Pero Debby sé un poco más específica. No tienes que contarnos tu vida, pero como hablas con tantas mujeres jóvenes… ¿Cuáles son algunas cosas prácticas antes del matrimonio en las que las mujeres pueden verse envueltas y que potencialmente pudieran comprometer los fundamentos de su matrimonio más adelante?

Debby: Bueno, pienso que si tú no has llegado al punto de reconocer tu propia impureza moral antes del matrimonio como un pecado…

Nancy: ¿Como cuáles?

Debby: Fornicación, esto es fornicación. No es solamente dormir con alguien más, pero es fornicación en la Palabra de Dios. Y si tú no ves esto como un pecado, delante de Dios, y te arrepientes de esto antes del matrimonio, tú traes esto al matrimonio.

Nancy: Así que no es que el matrimonio no pueda sobrevivir…

Debby: Correcto.

Nancy: Es que no puede sobrevivir si nunca has tratado con eso.

Debby: Exactamente y Dios es un Dios perdonador. Él pone nuestro pecado tan lejos como está el este del oeste.

Yo también creo que. . . bueno yo sé que en mi matrimonio yo tenía muchas expectativas de Steve, muchas expectativas.

Nancy: ¡No eres la única mujer que escucho que las ha tenido!

Debby: Lo sé...

Nancy: ¿Por ejemplo?

Debby: Yo pensé que él llenaría mis necesidades.

Yo pensé que él iba a estar ahí cuando yo estuviera triste.

Yo pensé que cuando necesitara ayuda con los niños, él iba a estar ahí.

También pensé que él pensaría que yo estaría hermosa todo el tiempo.

Yo pensé que él me agradecería todo lo que yo hacía, por cuidar la casa, cuidar los niños, por estar ahí para él cuando necesitara que alguien lo abrazara y levantara sus brazos.

Yo tenía todas esas diferentes expectativas, y me di cuenta que esperaba que él fuera como Dios. En vez de Dios llenar ese hueco dentro de mí, yo estaba esperando que mi esposo lo llenara. Es un lugar peligroso de estar porque a través del tiempo, ellos no pueden hacerlo. Luego te sientes herida y amargada.

Nancy: Como dijo Nancy Anderson, ella se volvió crítica en el matrimonio.

Debby: Uno se vuelve crítico, se vuelve controlador. A fin de cuentas, tú te vuelves una ingrata.

Kim: Y esto solo logra alejar a tu esposo cada vez más de ti, a menos que él verdaderamente sea un hombre super piadoso y fuerte.

Holly: Yo escuche a Debby compartir una vez que ella le dijo a Steve en una ocasión, «yo solo quiero que me abraces» y Steve dijo, «¿por qué quisieras abrazar un cactus?» Y ella dijo, «en eso me había convertido yo en mi matrimonio».

Debby: Así es, y recuerdo consejerías que hemos dado. . . Bueno, Steve y yo una vez fuimos a aconsejar a una pareja donde ambos habían cometido adulterio. Ella se había arrepentido, él no, y él aún estaba en adulterio.

Yo salí de allí tan enojada con él. Quiero decir, en la superficie ella se veía mansa y tranquila; una mujer de la cual cualquier hombre debía estar enamorado. Yo no lo podía entender y estaba muy enojada.

Le pregunté a Steve, «¿qué le pasa a este hombre?»

Yo nunca olvidaré lo que él me dijo. Él me miró y respondió, «Debby, no eres tú que tienes que vivir con ella».

Yo pensé, «¿Señor, con qué ha tenido que vivir Steve? ¿Estoy siendo yo contenciosa? ¿Estoy siendo controladora? ¿Estoy tratando de manipular mis circunstancias para que él me responda de cierta manera?»

Dios me mostró que no importa cuál sea la apariencia externa. No importa cómo te veas por fuera, es lo que está pasando en tu corazón lo que tiene importancia.

Nancy: Como luzcas fuera de tu casa no necesariamente cuenta la historia completa.

Debby: Así es. Es lo que ocurre dentro de tu casa, y muchas veces mi esposo Steve, dice, «nadie, excepto nosotros, sabe lo que ocurre dentro de nuestra casa».

Carmen: Todos los matrimonios enfrentan problemas y conflictos. Debby Canfield ha comentado que cada pareja necesita estar aprendiendo y creciendo continuamente en su matrimonio, aún si todo pareciera estar bien. Debby ha estado hablando con Nancy DeMoss de Wolgemuth sobre cultivar este tipo de matrimonio que glorifica a Dios. También escuchamos de Kim Wagner y Holly Elliff.

Ya sea que estés casada o soltera, debes vivir para la gloria de Dios. El lunes, Carolyn McCulley responderá algunas preguntas prácticas sobre cómo puedes glorificar a Dios como una mujer soltera. No te pierdas esta nueva serie, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Contracorriente, Marcos Vidal, Pescador ℗ 2001 Nuva Music. Canción usada con permiso.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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