Podcast Aviva Nuestros Corazones

Enseña a tus hijos a tener un impacto

Annamarie Sauter: Dios hizo a tus hijos diferentes a ti. Aquí está el Pastor Tom Elliff.

Tom Elliff: No es nuestro trabajo hacer a nuestros hijos como nosotros, y ninguno de nuestros cuatro hijos es como nosotros, ni nuestros nietos tampoco. Compartimos algunos gustos pero no son clones ni copias de carbón. Cada uno de ellos es único y algunos de ellos están involucrados en cosas que nosotros nunca hubiéramos pensado involucrarnos cuando estábamos creciendo. Digo, estoy hablando de cosas buenas, saludables, sólidas… simplemente diferimos en nuestros gustos y estilos.

Annamarie: Estás escuchando es Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hemos estado hablando con Tom y Jeannie Elliff quienes han sido amigos de mucho tiempo y compañeros de milicia y han tenido un impacto significativo en mi propia vida y ministerio. He sido tan desafiada, Tom y Jeannie, he visto su ministerio crecer a través de los años. He visto sus corazones para el Señor, sus corazones por Su Palabra, su amor por la gente. He admirado su familia y ahora es un privilegio hablar con ustedes sobre todo esto. Gracias por estar con nosotros en Aviva Nuestros Corazones.

Tom: Nancy, lo hemos disfrutado y gracias por pedirme que hablara un poco sobre mi esposa en uno de los programas anteriores.

Nancy: Parece que te gusta.

Tom: La gente no me lo pide. Usualmente soy yo el que pongo el tema, pero gracias por dejar que le expresara  públicamente a ella, delante de toda tu audiencia lo mucho que la amo, qué tan agradecido estoy a Dios por esta mujer que Él ha puesto en mi vida por todos estos años.

Nancy: Bueno, Dios les ha dado un matrimonio dulce y uno que ha madurado, y que ahora, con 40 años de casados, están más enamorados y más comprometidos que él nunca uno con el otro. Están viendo en sus vidas el fruto de la fidelidad y la devoción. Me choca y me entristece que tantas parejas y familias nunca lleguen a cosechar estos dulces frutos porque no se mantienen en la relación, no pagan el precio ni son lo suficientemente intencionales para verlo ocurrir.

Ustedes dos tuvieron la bendición de venir de hogares piadosos. Tom, te he escuchado hablar sobre tu legado piadoso.

Tom: El simple hecho de que alguien tuvo que tomar una decisión en algún momento de su vida para iniciar este legado… ahí radica la esperanza y esa es la buena noticia para tu audiencia de hoy. No importa de dónde vengan, ellas pueden ser las primeras en la línea de una nueva generación que inicia.

Nancy: Y así fue para mis padres, quienes no vinieron de  hogares cristianos. Hubo algunos cristianos en el pasado, pero ellos comenzaron, por la gracia de Dios, una familia completamente nueva cuando ellos conocieron al Señor como adultos jóvenes, y así cualquiera puede empezar, por la gracia de Dios.

Sé que mientras sus hijos crecían, ustedes hacían algunas cosas prácticas en su hogar, algunas cosas que comunicaste a tus hijos, como mis padres lo hicieron en nuestro hogar, cosas que están dando frutos en nuestras vidas. Por ejemplo, les he escuchado hablar sobre lo importante—y esto se me quedó grabado porque era muy similar en mi propio hogar—lo importante sobre el énfasis que pusiste en tus hijos en los libros que leían. Ustedes  en verdad sentían que eso era significativo.

Tom: Bueno, Jeannie y yo siempre hemos sentido que todo hombre es un producto—creo que lo leí en algún lado—todo hombre es un producto de lo que lee y de los amigos que cultiva. Y a eso le agregaría, y del Señor a quien sirve y la música que escucha.

Y en nuestro hogar, mientras nuestros hijos crecían, ellos recibían su mesada por leer biografías sobre grandes hombres y mujeres de la fe. Literalmente hasta este día, tenemos cientos de ellas. Les dábamos un dólar por cada libro. Podían ser ricos o pobres. Nada para mí era mejor que el que uno de nuestros hijos leyera una biografía y éstas están disponibles para cualquier edad.

Nancy: Ahora hay tantas…

Jeannie: Me acuerdo cuando nuestra hija Beth, que le gustaba todo lo que leía—ella se hacía parte del libro—ella leyó como a los diez años la autobiografía de Helen Keller. Ella terminó el libro y cayó sobre su cama diciendo, “¡Cómo me gustaría ser ciega y sorda!” Y le dije, “Beth, tú no quieres ser ciega y sorda como Helen”. Y ella solo dijo, “¡Pero, fue una historia tan maravillosa!”

Nancy: Tu pequeña Ana, la de los  Tejados Verdes.

Jeannie: Sí.

Nancy: Bien, y ¿qué tal los amigos? ¿Cómo manejaron eso con ellos?

Jeannie: Bueno, era difícil a veces ser una familia de pastor, porque no queríamos que nuestros hijos se cerraran a los otros niños de la iglesia, pero les teníamos que enseñar. Le decíamos, por ejemplo, : “Escoge a tus amigos con sabiduría. Debes ser amable con todos, pero escoge a tus amigos con sabiduría y ten precaución; tenemos estándares por los cuales vivimos. Si esos niños no viven  esos estándares, no podemos cultivar una amistad cercana con ellos. Podemos ser amables y amorosos, pero no podemos ser sus amigos”. Y eso a veces es difícil.

Nancy: ¿Alguna vez sus hijos tuvieron amistades con las cuales ustedes no estaban de acuerdo?

Jeannie: Bueno, tal vez, los únicos problemas que recuerdo surgieron durante sus años de adolescencia, tal vez un novio o alguien con el cual no estábamos tan contentos. Por supuesto, no era nada serio pero solo alguien que les llamaba la atención y nosotros pensábamos que no convenía.

Tom: Simplemente decíamos, “No”.

Nancy: ¿Explicaban por qué?

Jeannie: Sí, sí, claro.

Tom: Sí, claro. Siempre hablábamos sobre el hecho que hay tiempos en tu vida cuando tú obviamente eres una buena influencia sobre otras personas—y tiempos y lugares cuando es apropiado. Y hay veces cuando otros tienen mayor influencia sobre ti y ese tipo de relación no sería apropiada.

Creo que lo importante es que nuestra audiencia reconozca que—y quiero decir esto lo más suavemente posible—el tiempo de empezar es temprano, muy temprano. Hay que comenzar muy temprano a desarrollar una relación de comunicación con los hijos—mucha apertura en la comunicación. El resultado fue un poco más de lo que esperábamos, Nancy, porque nuestros hijos querían involucrarnos.

A ellos les encanta involucrarnos. De hecho, cuando ellos estaban cortejando a alguien o siendo cortejados, cada uno de ellos… no te puedo decir el número de veces que Jeannie y yo estábamos en la cama dormidos y tocaban nuestra puerta.

Nancy: ¡Tarde en la noche!

Tom: Sí, tarde por la noche, alguien tocaba nuestra puerta: “Mamá, ¿podemos Becky y yo entrar y hablar?” o “Mamá, ¿podemos Tony y yo entrar?” Nos tapábamos las caras con las cobijas y ellos entraban y se sentaban en la habitación a hablar. Bueno, ¡eso es algo que le gusta a cualquiera! Es maravilloso que tus hijos quieran hablar contigo sobre lo que pasa en sus vidas. Quiere decir que no te han cerrado las puertas a sus vidas.

¿Dónde empezó todo esto? Eso comenzó muy, muy, muy, muy temprano—comunicándonos con ellos. Nancy, una de las cosas mejores que nos pudo haber pasado fue cuando fuimos a las misiones. Sucedió que fuimos a un país que tenía toque de queda y no podíamos manejar muy tarde en la noche. No había televisión, entonces teníamos que estar juntos todos como familia.

Hasta este día, si les preguntas a nuestros hijos mayores qué cosa les gusta hacer, te dirán que quieren estar en el carro y manejar y platicar. Ellos quieren la cercanía—la habitación más pequeña— ¡es lo más sorprendente del mundo! Todos se meten a la cocina. Solo quieren estar juntos cuando visitan, lo cual es sorprendente porque ellos están literalmente en otro mundo. Parte de nuestra familia está al otro lado del mundo.

De manera que en ese tiempo todos tuvimos la oportunidad de ser parte de la vida del otro. Fue un regalo de Dios. Lo digo porque sé que hay algunas mamás que están escuchando, para quién las misiones significan dar y eso te gusta, pero las misiones también significan ir y como Dios no te ha llamado a ir, no vas. Pero quizás también estás un poco temerosa porque las misiones quizás te pidan entregar a tus hijos e hijas al llamado de Dios. Sería una lástima que felicites a tu hijo por hacer algo para una corporación pero que lo critiques por hacerlo para Cristo.

Un hijo llega a casa y dice, “Mamá, ahora que me gradué de la universidad, voy a ir a Suramérica para dirigir una expedición de excavación”. Y tú dices, “¡Bien por ti, hijo, mi hijo inteligente!” El mismo hijo llega de un campamento y dice, “Mamá, Dios me está llamando a Suramérica para ser un misionero,” y tú dices, “¿Estás seguro?”

Entonces se trata de entregar y dejar ir.

Nancy: ¿Creen que es por temor? Lo he visto en algunos padres.

Tom: Tememos por nuestros hijos todo el tiempo, porque algunos de nuestros hijos, como sabes, están en una parte del mundo que es muy, muy sensible.

Jeannie: Nancy, te puedo decir que el Señor tuvo que tomar mi corazón en sus manos. Una de las cosas que Él hizo fue darme amor por las personas a donde ellos iban. Y cuando comprendí, cuando yo entendí que yo iba a pasar toda la eternidad con mi hija, la pude entonces soltar por algunos años aquí en la tierra.

Nancy: Recuerdo que me dijiste eso cuando te pregunté acerca de cuándo tu segundo hijo se iría a las misiones. ¿Cómo estás con eso? Y creo que he citado esa afirmación tuya varias veces durante los años.

Jeannie: Oh, ese fue un momento tan difícil.

Nancy: Pero me tocó mucho la forma como conciliaste este tema en tu corazón trayendo la eternidad a la ecuación. Esta vida es tan corta.

Jeannie: Lo es.

Nancy: Y dijiste— y, esto también me tocó profundamente—que estabas tan emocionada de que tus hijos quisieran tener un corazón para servir al Señor. Porque para eso los criaste.

Tom: Claro.

Jeannie: Efectivamente. Exactamente.

Nancy: Y ahora tus hijos Lo están siguiendo.

Tom: Tienes que vivir con una visión de la eternidad siempre. La vida es para ser vivida. No se puede disfrutar completamente si no tienes la eternidad a la vista. Es un tema muy importante.

Nancy: Bueno, déjame regresar a algo más temporal que eterno, aunque se tiene que mirar a través de la eternidad. Tienen tres hijas.

Jeannie: Sí.

Nancy: Tenemos un sistema en el mundo y una manera de pensar acerca de las mujeres que es contraria a la manera de pensar de Dios en muchos aspectos. ¿Cómo manejaron  el entrenamiento y el desarrollo de tus hijas en cosas como… empecemos por la modestia?

Tom: ¿Te refieres a cómo lo manejamos en contraste con nuestros varones o solo en relación a nuestras tres hijas?

Nancy: Con tus tres hijas. Las niñas en el hogar. ¿Cómo les enseñaron  a pensar y a funcionar de forma contraria a la cultura?

Tom: En primer lugar, Jeannie y yo somos muy cariñosos uno con el otro enfrente de nuestros hijos—no de forma inapropiada, por supuesto.  Siempre somos cariñosos, pero también hemos sido cariñosos con nuestros hijos e hijas. Porque la gente necesita afecto y si no se lo das, ellos lo van a buscar en otro lugar. De manera que ellos nos veían amándonos, y también sabían que les amábamos a ellos.

Jeannie: Además, siempre les decíamos, “Ya han visto el amor que nos tenemos el uno al otro. Dios tiene a alguien así para ti y tú necesitas guardarte en la manera que te vistes”. Y no hacíamos todo esto  un gran tema, era simplemente algo que todos hablábamos.

Tom: Pero diría que también estábamos determinados—aunque éramos cariñosos y no éramos santurrones—a practicar la modestia en nuestro hogar.

Jeannie: Ciertamente

Tom: Yo no llegaba a la mesa vestido inapropiadamente, por ejemplo. Ellos tampoco lo hacían, ni caminaban por la casa mal vestidos, porque había muchachos y muchachas que vivían en la casa. Entonces comenzamos a enseñarles de lo que se trataba la modestia—modestia apropiada, no santurronería. Eso era importante.

Nancy: ¿Alguna vez tuvieron problemas con cosas que sus hijas querían ponerse que ustedes pensaban que no era apropiado?

Jeannie: Oh, sí, Nancy, había algunas cosas en los años adolescentes que no eran apropiadas—y pasaba con uno o con otro. Pero nunca eso fue un gran problema. El vestuario nunca fue un gran problema en nuestra casa. Quizás algunos estilos con los cuales no nos sentíamos cómodos, pero eso nunca fue un gran problema con nuestros hijos.

Tom: Quizás este asunto toma mayor preponderancia cuando las personas tienen la posibilidad de comprar muchos estilos de ropa. Quisiera decir que esas fueron cosas que discutimos con nuestros hijos, pero realmente no fue así, Nancy.

Algunas veces pienso que los padres solo discuten asuntos con sus hijos cuando están en medio de una crisis. Pero ¿cuál es el momento para hablar con tu hija acerca de cuántos años debe tener antes de empezar a salir en citas amorosas, por ejemplo? Bueno, no es cuando llegue a esa edad. Y no es cuando ella te diga, “Bueno, tengo la misma edad que Sally y ella sale en citas”.

No. Tú comienzas temprano en su vida diciéndole, por ejemplo, “Solo te quiero decir que tenemos algunas reglas. Así es como lo vamos a hacer aquí. El chico va a venir y va a hablar conmigo primero. A propósito, solo quiero decirte que él no va a salir contigo si no viene a hablar conmigo primero”. Siempre me ha gustado eso porque ellos dicen, “Quiero salir con su hija a tomar una Coca Cola” y les pregunto cómo saben que ella tiene sed.  Eso marca la pauta de la reunión.

Pero el tiempo para hablar sobre estos asuntos no es en el momento de crisis porque en ese momento están sentidos y están a la defensiva; te van a decir, “¡Pero papi, es esta noche. Me han preguntado para esta noche y si me hubieras dicho eso de antemano… yo no sabía!” Entonces tienes que hablar sobre estos asuntos mientras van creciendo. Y por supuesto, el mayor lleva la mayor carga de todo eso y los menores aprenden observando y escuchando como tú manejas las cosas con el mayor.

Nancy: ¿Cómo manejabas en su casa las opciones de entretenimiento?

Jeannie: Eso era algo un poco más difícil. Y la música también. La música probablemente fue un asunto con el cual tuvimos que tratar con uno o dos de…

Tom: Y con todos nuestros hijos nos hemos parado y salido de alguna película  de alguna película que nos recomendaban diciendo que era “buena para toda la familia”. Vas porque piensas que va ser para toda la familia—aunque no vamos a muchas películas de todas maneras. Pero piensas que será algo sano y después de diez minutos en la película hay una escena mala o lenguaje inapropiado. Entonces todos nuestros hijos han pasado por la experiencia de pararse, y perder el dinero de los boletos, y salir de allí.

Sentimos que era importante para ellos saber que somos personas con suficientes convicciones para no comprometernos en términos de lo que permitíamos como entretenimiento—aunque fuera costoso y perdiéramos el dinero. No vale la pena nadar a través de un tanque séptico para agarrar un pedazo de pastel del otro lado. El entretenimiento es todo un tema en estos tiempos.

Jeannie: Lo es.

Nancy: ¿Qué papel se ven ustedes jugando en las vidas de sus nietos?

Jeannie: Bueno es diferente para cada uno. Uno de nuestros nietos vive muy cerca por ejemplo, y siempre está en nuestra casa. Pero con cada uno de ellos tratamos de buscar momentos de enseñanza porque no tienes mucho tiempo.

Tom: Nos hemos comprometido con cada uno de ellos, de que cuando cumplan 13 años, los vamos a llevar  a un viaje misionero. Sé que será algo que disfrutaremos. De verdad que sí. Tenemos algunos nietos que vamos a llevar juntos en los próximos meses.

Jeannie: El trabajar con los nietos es un reto, y tenemos que honrar los deseos de sus padres también. Lo bueno es que los deseos y reglas son las mismas que las de nosotros y no tenemos ningún conflicto.

Tom: Pero no siempre.

Jeannie: Bueno, no siempre.

Tom: Y si no lo son, no es asunto nuestro.

Jeannie: Es cierto. Nosotros en verdad tratamos de enseñar que los niños deben obedecer a su mamá y su papá. “Quiero hacer lo que tú mamá y papá quieran hacer”. Eso  lo que les digo.

Nancy: Están apoyando a sus padres.

Jeannie: Apoyamos mucho a sus padres. De hecho, cuando  estábamos criando a nuestros hijos, si ellos estaban en la escuela, nunca íbamos en contra de sus maestros por ejemplo delante de ellos. Siempre apoyábamos a sus maestros. Nunca sabían si estábamos contentos con un maestro o no.

Nancy: Seguramente había ocasiones que pensaban que el maestro había tomado una mala decisión.

Jeannie: Oh, muchas veces. Oh, sí.

Tom: A fin de cuentas, si se metían en problemas en la escuela, era un problema en la casa también.

Jeannie: Es cierto.

Tom: Y si queríamos discutir sobre la decisión del maestro después, lo hacíamos entre nosotros, nunca con nuestros hijos.

Jeannie: Eso les enseñó a respetar a las personas, sin importar cuál fuera su posición.

Tom: No es nuestro trabajo hacer a nuestros hijos como nosotros, y ninguno de nuestros cuatro hijos es como nosotros ni los nietos tampoco. Compartimos algunos gustos pero no son clones ni copias al carbón. Cada uno de ellos es único y algunos de ellos están involucrados en cosas que nosotros nunca hubiéramos pensado involucrarnos cuando estábamos creciendo. Digo, estoy hablando de cosas buenas, saludables, sólidas… simplemente diferimos en nuestros gustos y estilos. Es lo que hace la vida interesante para todos nosotros. Eso es lo que nos da algo acerca de qué hablar y orar.

Jeannie: Es verdad.

Nancy: Ahora vamos a hablar del legado por unos momentos. El legado que recibieron, Tom, Jeannie, de sus padres. ¿Qué recuerdan sobre esto? ¿Por qué es importante? Y ¿cuál es el tipo de legado que ustedes quieren pasar a sus hijos y  a sus nietos?

Tom: Nancy, el legado es un asunto muy importante. En la conferencia que recién acaba de pasar estuvimos hablando sobre el legado. Había una foto en un cartel que mostraba el acto de pasar la batuta como mencionaste. Seguramente toda nuestra audiencia conoce la carrera de relevos, y, por supuesto, la vida es una carrera. Conocen lo que significa pasar la batuta. Por supuesto, la vida es pasar la batuta de una generación a la próxima.

El momento más crítico en la carrera de relevos es el momento de pasar la batuta; hay dos personas involucradas y tienes un tiempo corto para hacerlo. Una de esas personas, por lo general, está muy cansada. Digo, lo ha dado todo. Está jadeando en busca de aliento. Su mano está temblando. Lo importante para esa persona es no darse por vencida demasiado pronto.

La otra persona está llena de energía, llena de vitalidad, ansiosa, lista para correr. Lo importante para esta persona es no empezar a correr antes de tiempo porque debe esperar esa batuta que le será pasada.

Ahora bien, no tenemos ni que hablar sobre el entusiasmo y la energía y la vitalidad de esta próxima generación. La tienen. Está ahí. Es bueno. ¡Y alabado sea Dios por ello! Pero creo que nuestro trabajo es no darnos por vencidos demasiado pronto. Asegúrate que esa batuta llegue a sus manos y que todo lo que hemos alcanzado mientras corríamos esta carrera sea pasado a la próxima generación.

Es un asunto importante y creo que cuando hablamos sobre el legado, es a eso que nos referimos. La idea no es ser famosos, la idea es tener un impacto en la vida de alguien.

Por ejemplo, pudiera tener un cartucho de dinamita,  y salir al estacionamiento de este centro de conferencia, encenderlo, tirar el cartucho de dinamita al aire y hacerlo explotar, eso provocaría  mucho humo, ruido, calor, y luz. Pero si llegas a la escena cinco minutos después, ni te das cuenta de lo que pasó. La brisa se lo ha llevado.

Pero pudiera ir a una cantera y podría tomar el tiempo para perforar estratégicamente un hoyo en el lugar perfecto, tomar el mismo cartucho de dinamita, ponerlo con estrategia, encender la mecha, y derrumbar un montón de roca. Ahora, eso se llama efectividad.

Lo primero fue un éxito momentáneo. Humo, ruido, calor, luz. Eso es éxito. Pero creo que el legado que queremos pasar es un legado efectivo, es un impacto. Queremos el impacto máximo para el Evangelio, para la causa de Cristo y para los principios cristianos, es decir, para el hogar y las vidas de nuestros hijos y—ojalá que así sea—queremos un impacto que repercuta en las vidas de los hijos de nuestros hijos también.

Annamarie: Esa conversación termina la serie Matrimonio y familia para la gloria de Dios.

¿Alguna vez te has preguntado qué ocurriría en tu matrimonio si decidieras ver las cosas buenas en tu esposo en lugar de enfocarte en sus defectos y faltas? Te invitamos a hacer el reto de 30 días que hemos elaborado para ayudarte en este desafío. Te aseguramos que tu matrimonio será impactado de manera muy positiva. Ahora para animarte en tú caminar, escuchemos el testimonio de Brenda:

“Mi nombre es Brenda Espinoza y les hablo desde Costa Rica, quiero dar un testimonio de lo que Dios ha hecho en mi vida, en mi hogar, por Su gracia y Su misericordia.  Yo nací en un hogar cristiano. Me casé hace 5 años y tengo una hija de 3 años. Cuando mi hija iba a nacer yo decidí dejar de trabajar, porque ya Dios estaba comenzando a tocar mi corazón en esa área y yo me quedé cuidándola, yo creí que estaba haciendo lo correcto, pero llego un momento en que yo me frustraba y que yo no sabía qué hacer, en que yo quería salir corriendo de mi casa y un amiga vino y me dio, me dijo yo veo Aviva Nuestros Corazones, deberías de verlo y de escucharlo.

Y yo comencé a escucharlo, y comencé como esa persona sedienta que quería saber qué había. Comencé a descargar todas las enseñanzas y en una de esas, ahorita no recuerdo cuál exactamente, que hablaba creo de la sujeción, Dios trajo una convicción de pecado grandísima en mi vida. Y yo me pude ver a mí misma como una persona que había pecado contra su hija, contra su esposo...

Porque hasta ese momento no los había honrado, no los había amado, no los estaba amando.  Yo era una persona que hacía las cosas de mala gana en la casa, no entendía para qué o por qué.   No entendía el significado eterno, era muy quejumbrosa.

Dios trajo esa convicción de pecado, yo tuve que arrepentirme, recuerdo que yo me arrepentí, me arrodillé y le dije: “Señor perdóname, perdóname Señor y ahora enséñame Señor, yo necesito aprender y ser esa mujer, por favor enséñame Señor.  Yo quiero amar a mi hija y yo quiero respetar y amar a mi esposo.

Dios trajo esa respuesta a la oración, por medio de las enseñanzas yo comencé a aprender y aprendí que la maternidad es un ministerio, que es mi mayor ministerio, y que estar en mi casa, dejar un legado a la siguiente generación, ser una mujer virtuosa, amando a mi esposo, respetando a mi esposo, era lo mejor. Y entonces yo me arrepentí y les pedí perdón a ellos. Los reuní y les pedí perdón y les dije: perdóneme porque he sido una  mujer que no ha sido ayuda, he sido un estorbo para ustedes, para usted, le dije a mi esposo, y él me dijo que sí, que me perdonaba y yo comencé a hacer las cosas con gozo a llenarme de la Palabra, comencé a obedecer la Palabra.

Yo por eso le doy muchísimas gracias a Aviva Nuestros Corazones, porque Él utilizó a estas mujeres llenas del Señor para tocar mi vida, tocar mi corazón y recuerdo que una vez llegó mi esposo y me dijo:  Brenda, yo en algún momento me sentía tan deprimido que solo le pedí al Señor que me llevara, porque yo veía que usted estudiaba y usted leía la Biblia, pero era la misma, no cambiaba, y ahora veo que Dios está transformando su vida y yo tengo ese gozo y esa alegría de llegar a mi casa.  Ustedes no se imaginan lo que Dios ha hecho en mi hogar ahora. Dios ha transformado mi hogar, ha traído paz a mi hogar. Me siento tan feliz de cumplir el diseño de Dios para mi vida.  Me siento satisfecha, me siento plena al estar honrando a Dios, no importa lo que diga la sociedad, no importa lo que diga la cultura.

Me siento, no se imaginan como, yo me siento feliz de amar a mi esposo, de respetar a mi esposo, de ser sujeta a mi esposo, y de amar a mi hija y atender a mi hija.  Ahora todas las cosas en la casa las hago con gozo y yo le doy tantas gracias al Señor y glorifico Su Nombre porque Él me abrió los ojos y Él  me transformó, usó, me usó a mí, me está usando y me está cambiando, vil y menospreciada, para hacer lo que Él quiera con mi vida.

Que Dios las bendiga mucho y yo glorifico y exalto Su nombre, porque Él terminará la obra que comenzó en mí y que comenzó en mi matrimonio.  Hay que seguir adelante y ser esas mujeres dedicadas al Señor que van contra toda cultura y que dicen “Sí, Señor””.

Le damos gracias y gloria a Dios por el privilegio de llevar estos mensajes a los corazones de las mujeres alrededor del mundo.

Te recordamos que puedes  visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com y buscar el reto de 30 días. Oramos que tu matrimonio sea bendecido a través de este.

Mañana Nancy retoma la serie sobre las iglesias del libro de Apocalipsis. Ella nos llevará a lo largo de la carta a la iglesia en Pérgamo. Nos mostrará cómo abrazar el estándar del mundo en lugar de seguir a Cristo pone en riesgo perder nuestra identidad como el pueblo de Dios.

Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.