Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Enséñales discernimiento a tus hijos

Temporada:  Etapa de cambio | 0

Annamarie Sauter: Escucha un consejo contracultural de Danya para las jóvenes.

Danya Powell: Ten un poco de dignidad. Eres digna de ser esperada, y no tienes que estar persiguiendo a ningún chico. Necesitas entender que si es la voluntad de Dios, a Su tiempo, Él lo traerá a tu vida.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana nos encontramos en la serie titulada Etapa de cambio.

Nancy DeMoss Wolgemuth: A medida en que piensas en los cambios de adolescencia de tus hijos, ¿cómo intentaste crear un ambiente propicio para que ellos se interesaran por el Señor?

Rebecca Ingram Powell: A medida que crecían, una de las cosas que había puesto en su horario era, lo que pudiéramos llamar «las 4 reglas»: Hacer su cama, cepillar su cabello, ir al baño, y luego, Biblia. Ellos debían hacer esas cuatro cosas antes de tomar el desayuno.

Aprendí esto de algo que Elisabeth Elliot escribió sobre lo que sus padres tenían la costumbre de hacer: «sin Biblia, no hay desayuno». Obtuve algunas críticas de algunos amigos por esto, pensaban que era loco que les pidiera eso a mis hijos, pero mi pensamiento siempre ha sido que, si construimos un hábito, el entendimiento y la revelación vendrán después.

Los malos hábitos son tan fáciles de construir como los buenos hábitos.

Nancy: En realidad estás diciendo dos cosas. La primera es que debemos modelar esa hambre por el Señor si queremos que nuestros hijos tengan esa hambre. Y la segunda es guiarlos y dirigirlos a formular algunos hábitos que puedan crear esa hambre en sus corazones.

Danya: Aprendíamos canciones, incluso nos gustaba hacer coreografías con esas canciones. Memorizábamos versículos y la Escritura fue simplemente implantada en nosotros a través de nuestra infancia. Recuerdo que mamá nunca pensó que algo de eso fuera cursi. Cada historia era verdad, cada canción significaba algo y cada versículo tenía valor.

Nancy: La Palabra de Dios, los caminos de Dios, un corazón para Dios. No se supone que es solo una parte de nuestras vidas, sino nuestra vida entera. No puedes transmitirles a tus hijos lo que no tienes.

Rebecca: Pienso que la razón de que muchos padres estén reacios a orar con sus hijos, es porque ellos mismos no han tenido una vida de oración. Una de las cosas que es tan maravillosa de nuestro Señor, es que nunca es demasiado tarde. Mientras respiremos no es demasiado tarde. Él nos recibe con los brazos abiertos. Él quiere que tengamos esa relación con Él; quiere llevar a nuestros hijos en el camino del Señor.

Danya: Creo que fue realmente importante que en ese tiempo empezaran a involucrarnos más a medida que crecíamos, en lugar de decir, «bueno, te dejaré sola ahora, puedes orar tú misma antes de dormir». Más bien nos enseñaron cómo hacerlo y lo incorporaron a nuestros hábitos y a nuestras vidas diarias.

Rebecca: Siempre he orado por mis hijos con una visión en mente. Yo se lo pedí al Señor incluso antes de que nacieran todos mis hijos. Solo tenía a Danya y a David en ese momento. Oraba para que Dios me diera una visión para mis hijos, y Él lo hizo. Por lo que rogaba que fueran personas que consolaran, que fueran consejeros, que conocieran sus biblias, que fueran adoradores, fieles. Además –no necesariamente en esa oración– pero las características por las que he orado por ellos han sido orientadas al ministerio.

Era Dios construyendo las bases en ellos, las verdades que les permitirían compartir su amor con otras personas.

Annamarie: Nancy continúa con la conversación.

Nancy: En esta semana hemos estado hablando con Rebecca Ingram Powell quien ha escrito un libro fabuloso llamado, Etapa de Cambio: Criando a tus hijos con pasión y propósito. Déjame decirte esto, si no eres intencional en buscar al Señor con respecto a la crianza de tus hijos adolescentes, será más difícil atravesar esta etapa. Creo que este es un libro con muchos consejos prácticos y útiles.

Una de las cosas que más me gusta es que Rebecca incluye a través de este libro, lo que ella llama una caja de herramientas (creo que hay quince de ellas), y son consejos totalmente prácticos para la crianza con propósito —cosas reales y prácticas. Así que, Rebecca, gracias por escribir este libro. Gracias por esa carga que tienes por nuestros adolescentes —por tus propios hijos primero y por los hijos de otros. 

Rebecca: Es una bendición.

Nancy: Estamos agradecidas de tenerte en este programa. También nos acompaña tu hija, Danya. Bienvenidas a Aviva Nuestros Corazones.

Danya: Muchas gracias, Nancy.

Nancy: Eres la mayor de tres hermanos, así que el último capítulo no se ha escrito en esta familia o en alguna otra. Y mientras hablábamos antes de grabar la sesión, justo decíamos que lo que han estado describiéndonos esta semana en cuanto a la relación padres–hijos y el corazón y el hambre por el Señor es muy difícil de encontrar.

Rebecca: No debería ser algo raro. Debe ser algo en lo que como cristianos estemos esforzándonos constantemente, pero es difícil por la cultura en la que vivimos. Y no estoy dando excusas…

Nancy: Y tenemos un enemigo que está haciendo todo lo que puede para asegurarse de que esta próxima generación no ame a Jesús.

Rebecca: Es curioso, pero creo que muchas veces no le damos al diablo la atribución que le corresponde, por así decirlo. Les he dicho a mis hijos que tienen un enemigo, y que los odia. Nosotros no minimizamos las palabras con respecto a esto porque es la verdad. Cuando lo ves de esa manera, pienso que no te sorprenden tanto con las cosas que hace

Nancy: Hemos estado hablando en las sesiones anteriores sobre la comunicación entre los padres y los hijos y cómo cultivar un corazón y un hambre por el Señor y por las cosas espirituales. Pero hoy quiero que hablemos acerca de un número de situaciones específicas, porque pudiera ser que las madres que nos escuchan quieran escuchar hablar sobre cosas específicas: ¿Cómo manejas esto o cómo manejas aquello…?

No estamos diciendo que la manera en la que crias a tus hijos es exactamente la forma en la que los demás deben criar a sus hijos, pero creo que sería de ayuda escucharte hablar, Rebecca, sobre cómo has manejado algunas situaciones específicas con tus hijos. Así que te haré algunas preguntas, y Danya, quisiera escuchar desde tu perspectiva lo que piensas sobre cómo tus padres manejaron aquellas situaciones y lo que piensas ahora, como adulta joven sobre estos temas.

En uno de los programas anteriores, hablaste sobre cómo hacer citas y salir a ver películas con tu hija. Quisiera regresar a ese tema y hablar sobre su relación con el entretenimiento —televisión, películas— ¿qué tipo de filtro utilizas con respecto a lo que tus hijos ven? ¿Qué los dejas escuchar? ¿Cómo procesas eso?

Rebecca: Bueno, una de las cosas en las que pensaba cuando hablábamos de eso es que, cuando nuestros hijos eran pequeños por debajo de los diez años, Rich y yo veíamos la película primero, o leíamos un resumen y nos asegurabamos de saber de qué trataba la película, o esperábamos a que la película se pudiera rentar y la veíamos con el control remoto en la mano.

Cuando Danya tenía como once o doce años, fuimos a Texas. Yo estaba por ahí dando una conferencia. Teníamos unos amigos ahí, así que ella se estaba quedando con ellos. Ella me llamó y me dijo que su amiga tenía una película. Ya habíamos hablado antes sobre la posibilidad de ir a verla juntas, pero no tuvimos tiempo de hacerlo. Así que me preguntó si podía verla con su amiga.

Yo le dije, «Danya, no lo sé porque aún no la hemos visto. No estoy segura». Desde luego, el momento en que me preguntó no fue el mejor, me tardé un poco para responderle porque no estaba lista para esa pregunta. Así que la respuesta fue no. Ella estuvo bien con eso, y terminamos la llamada.

Tan pronto terminamos la llamada, el Señor comenzó a inquietar mi corazón. Comencé a pensar, «ella no discutió conmigo». Yo en su lugar, habría dicho algo como «bueno, la Sra. Vicky piensa que la película está bien porque ella la compró». O, «mi amiga es más joven que yo, y ya la vio». Sé que yo habría discutido con mi mamá, pero ella no lo hizo. El Señor me hizo ver que ella me había honrado, así que yo debía honrarla de vuelta. 

Así que después de cinco minutos la llamé y le dije, «Danya, tú me honraste porque no discutiste conmigo y aceptaste mi respuesta». Le expresé lo mucho que eso significaba para mí. Le dije que cuando volvieramos a casa lo cual sería al día siguiente, iríamos juntas a rentar la película, y tendríamos una noche de chicas. Eso fue exactamente lo que hicimos y la película resultó ser buena. 

El hecho de que ella me honrara en eso, me ayudó a entender que estábamos en la etapa de la adolescencia, y hay un nuevo terreno por ganar y existe un asunto de respeto mutuo. Yo también necesitaba respetarla por haberme mostrado madurez y no haber discutido conmigo.

Nancy: ¿Hubo algún momento con alguno de tus hijos, no tienes que decir nombres, en el que en una situación como esta hubiera discusiones? En la que no solo fuera «sí mamá».

Rebecca: ¡Claro que sí, hubo muchas discusiones!

Nancy: ¿Y cómo lo manejabas?

Rebecca: Bueno, creo que lo que les he dicho a mis hijos es que hay ciertas formas en las que se permite argumentar. Una de ellas es que primero deben aceptar la obediencia, si van en esa dirección entonces yo sé que lo están intentando, y entonces se detienen a hacer una pregunta. Siempre que ambos sepamos que va en dirección a la obediencia, entonces está bien detenerse y preguntar, porque sé que al final harán lo que les pedí. 

A veces cuando argumentan…ahí es cuando nosotros como padres necesitamos dejar a un lado nuestro orgullo. Solo porque lo dije la primera vez, podría ser que lo dije sin pensar, eso significa que probablemente deba pensarlo otra vez y tomar una nueva decisión.

Nancy: Así que debes estar dispuesta a hacerlo si la situación lo amerita.

Rebecca: Creo que es crítico porque ser padres no se trata de quién gane. Lo es cuando tienes un bebe de dos años de edad—no me malinterpretes. Pero según van creciendo tiene que ser un asunto de ganar-ganar en cosas que tienen que ver con el cabello, pintar las uñas, afeitar las piernas. Esas son cosas en las que los padres necesitan dejar a un lado el orgullo. 

Nancy: Seleccionar las batallas, también.

Rebecca: Exacto.

Nancy: De acuerdo. Volvamos al tema del entretenimiento y las películas y las series, porque eso es una fuente de gran influencia en muchas personas hoy en día. ¿Cómo deciden con respecto a películas populares que giran en torno al romance, por ejemplo? ¿Cómo deciden si verlas o no?

Danya: Una de las cosas que hago es hablar con mis amigos sobre eso. Hablo con amigos que la hayan visto. Leo resúmenes, y leo lo que las personas escriben al respecto. Porque a veces si quiero descubrir por mí misma de que se trata cierta película, se pueden meter cosas en mi cabeza, y quizás vea algo que no quería ver. Pero si obtengo una advertencia antes, entonces no tengo que ponerme en la posición de enterarme de algo que no quería ver.

También sé que si es algo con lo que realmente estoy luchando… Por ejemplo, si sé que cuando estoy sola en la noche, me asusto fácilmente, no veré una película de terror. En ocasiones cuando escucho un ruido en la noche, mi mente enloquece. Pero si me alejo de las cosas que me asustan o cosas que no son de beneficio para mí, cuando escucho un ruido, me vuelvo a dormir.

Nancy: Como joven soltera, ¿hay ciertos tipos de películas que sabes que no son saludables para ti en cuanto a tu deseo de matrimonio y romance?

Danya: Definitivamente. Hay algunas películas que describen las relaciones de formas que no son saludables o realistas. Dios está primero. He tomado una postura de pureza y el testimonio que tengo alrededor de mis amigos y mis compañeros. No quiero ir a ver una película que me haga dudar de mi compromiso con Dios. 

No quiero ver una película que me haga pensar que cualquier relación es más importante que mi relación con Dios. Porque puede suceder que nos encontremos rodeados con lo que el mundo quiere que pensemos. Podemos rodearnos con lo que es popular, y a veces hasta convencernos de que es mejor, pero cuando llega a su fin, nos damos cuenta que no lo es.

Nancy: Me gustaría que habláramos sobre las relaciones, sobre las citas. Vuelvo contigo Rebecca. ¿Esto fue algo en lo que pensaste como madre cuando tus hijos eran pequeños? ¿Cuándo comenzaste a pensar en esto? ¿Cómo fue el trabajo preparatorio para abordar este tema con tus hijos?

Rebecca: Bueno, comencé a pensar en eso cuando eran pequeños. Una de las cosas que hicimos cuando cumplieron cinco años, fue que comenzaron a orar por sus esposos. Esto puede sonar prematuro.

Nancy: ¿Ellos comenzaron a orar o tú comenzaste a orar?

Rebecca: No, ellos comenzaron a orar. Yo comencé a orar por sus esposos cuando ellos estaban en el vientre. Rich y yo los poníamos a orar por su futuro esposo, en el caso de Danya, y por futuras esposas, en el caso de los chicos.

Nancy: Algo como, «Señor, ¿ayúdame a encontrar a esa persona?»

Rebecca: Cuando eran pequeños, solo quería que ellos entendieran que hay una persona real allá afuera, si es la voluntad de Dios. Orábamos que estuvieran creciendo en un hogar cristiano; que tuvieran un buen día; que no se lastimaran. Cosas con las que ellos se podían identificar cuando eran pequeños.

Una de las cosas que he notado que otras mujeres hacen, gracias al Señor que cuando era madre joven me permitió tener mentoras en mi vida, yo veía que algunas mujeres con hijos de tres o cuatro años de edad les decían: «¿Quién es tu novio? ¿Quién es tu novia?» Tuve algunas mujeres muy sabias a mi lado para aclarar ese tipo de cosas e instruirme respecto a lo que debemos hacer. Ellas me decían, «debemos orar con ellos. Si de pequeños les implantamos un novio o novia en sus mentes, estamos saboteando a nuestros hijos».

Cuando los niños eran muy pequeños, cuando mi hijo tenía cuatro años de edad, había una niña que tenía como cuatro o cinco años, y ella lo amaba. Me refiero a que ella lo amaba tanto como una niña de cuatro años podría amar. Yo lo veía en sus ojos. Ella solo lo miraba, y se podía ver como lo admiraba. Un día no pudo evitarlo, y sí, ella besó a mi hijo.

Nancy: ¿Cómo te enteraste de esto?

Rebecca: Él me lo dijo entre risas. Me contó lo que había sucedido. Hablé con la madre. Ellos eran misioneros. No sé por cuánto tiempo habían regresado a los Estados Unidos desde entonces. Hablamos de ello, y luego hablamos con la niña. La animé a guardar sus besos para su papá. No era el momento de besar a los niños, pero sí podía dar todos sus dulces besos a su papá.

Así que hablamos sobre eso desde una edad temprana, de que habrá un momento en el que va a ser apropiado pensar en los niños y niñas como futuros esposos o esposas.

Danya: Una cosa que también quiero mencionar que era un tema mientras asistía a la escuela secundaria, era que todo el mundo estaba buscando pareja. Esta moda, si podemos llamarla así, surgió de repente. Una de mis mejores amigas cuando cumplió doce años de edad consiguió un novio. Tuvo ese novio hasta los dieciséis años. Así que ella no fue de mucha ayuda para mí en mis años de adolescencia.

Comencé a sentirme un poco olvidada cuando todos mis amigos se estaban emparejando, e incluso una de mis mejores amigas tenía un novio y siempre estaban juntos. Cada vez que ella estaba cerca, él estaba cerca. Era muy raro que él estuviera en todas partes. Así que me puse a pensar, «¿es esto normal? ¿Debo hacer esto?» No lo hice, de hecho no me gustaban los niños cuando yo tenía once y doce años de edad. Tenía hermanos pequeños, así que eso era lo que yo pensaba sobre los niños, pensaba que eran pequeños hermanos y personas a las que podía mandar. Para ser sincera, yo era un poco mandona.

Pero mi mamá me animaba diciéndome: «cada chico que conoces es el futuro esposo de alguien más, y como no sabes de quién, lo que necesitas hacer es tratar a cada chico como si fuera el esposo de alguien más. No quieres mirar hacia atrás con remordimiento pensando, “oh, ojalá no le hubiera dicho que lo amaba o desearía no haber salido con él, porque ahora me siento incómoda al ver que él está con otra persona”». Entonces, estas palabras que ella me decía realmente me animaron a vivir de una manera piadosa para poder proteger a otras personas.

Nancy: ¿Tenías este tipo de conversaciones con tu mamá cuando eras una estudiante de secundaria?

Danya: Sí, de hecho sí las tenía.

Rebecca: Por cosas como esta fue como la conversación empezó. Otra cosa que discutimos fue que no solo porque te gusta alguien significa que debas decírselo. Eso es lo que escuchaba de diferentes amigos míos. «Bueno, le gusta tal y tal, y él quería saber si debía decirlo». Pues no, no debería decirlo porque las probabilidades son que la semana que viene ya no le va a gustar, le va a gustar alguien más. Así que en lugar de empezar todo el drama de «que le gusta o no le gusta», cuando «me gusta» alguien, lo guardas para ti, porque el sentimiento va a desaparecer. De esta manera nadie se hace daño, tú incluida, así no pasas la vergüenza en caso de que no le gustes a esa persona.

Nancy: He escuchado a muchos padres decir que hoy en día las jovencitas son realmente agresivas, llaman a los chicos, les envían mensajes de texto. ¿Cómo manejas eso con tus hijos? ¿Cómo los preparas para enfrentarse a eso?

Rebecca: Tuvimos que lidiar con esta situación con uno de nuestros hijos. Una palabra de advertencia para las chicas... Cuando dejen un mensaje de voz (hablo por mí y por mi hijo personalmente –en el buzón de voz del teléfono de la casa), es necesario terminar la llamada antes de continuar la conversación con alguien más.

Estas chicas que se encontraban en una llamada de tres y llamaban a la casa buscando a mi hijo, dejaron un mensaje; sin embargo, no colgaron. Así continuaron su pequeña conversación, y se grabó todo en el contestador. Habría sido muy vergonzoso para ellas si hubieran sabido, por lo que esto es un llamado de advertencia.

No llamamos a los chicos, es lo que les diría a esas chicas. Lo que mi hijo ha hecho, y lo hizo de una manera muy caballerosa, fue que se acercó a mi esposo y le contó sobre esta joven que le escribió una nota que decía lo mucho que ella se preocupaba por él. Él realmente no sabía qué hacer con esto.

Rich, con respeto a mi hijo, le preguntó cómo se sentía (nuestros niños tienen sentimientos). Él dijo: «bueno, no me siento de la misma manera». Rich le dijo que necesitaba decirle que solo quería que fueran amigos, y así lo hizo. Le escribió de vuelta y le dijo exactamente eso, que solo quería que fueran amigos y le escribió: «mis padres no me permiten tener citas ahora mismo y estoy de acuerdo con ellos».

Nancy: Y si él hubiera tenido esos mismos sentimientos a los trece o catorce años, ¿cómo hubieras aconsejado a tu hijo o hija?

Rebeca: Bueno, si hubiera tenido sentimientos, habríamos discutido sobre esos sentimientos, diciéndole, «por fuertes que pienses que son en este momento, lo más probable es que no te vas a sentir así la próxima semana». Así que esa sería una cosa que podríamos hablar.

Como adolescentes, sus sentimientos están por todas partes. El segundo tema que trataríamos sería, «bueno, ¿qué vas a hacer con estos sentimientos? Tienes trece años. No puedes casarte. No puedes comprometerte. Entonces, ¿a dónde te lleva eso?» Y luego le diría que si permite que los sentimientos comiencen a echar raíces, entonces eso va a conducir a problemas y retos emocionales y físicos en los días venideros.

Creo que como padres, uno de nuestros mayores errores es que lo vemos como algo muy inocente, que al inicio lo es. Pero tenemos que entender y respetar el hecho de que nuestros hijos están creciendo en una cultura muy sexualizada. No se les puede dar autorización o validar esos sentimientos, hay que entender el hecho de que, como hemos dicho, estamos arriesgando la salud emocional y su bienestar sexual.

Nancy: Y potencialmente preparándote para una gran cantidad de remordimientos.

Rebecca: Exactamente.

Nancy: Danya sé que has retado a mujeres jóvenes en la escuela secundaria, a tener un enfoque diferente, algo más que simplemente salir con chicos en sus años de adolescencia. Cuéntanos un poco sobre eso. 

Danya: Bueno, tu relación con Dios debe ser tu primera prioridad. Cuando realmente te enamoras de Dios, cuando de verdad dejas que Él obre en tu vida, entonces ves que suceden milagros cada día. Dios quiere hacer cosas grandes en tu vida, y Él quiere usarte de manera poderosa para el reino. Si lo permites, a veces simplemente te sorprenderá cómo todo caerá en su lugar.

Dios no te daría sueños si Él no quisiera usarlos. Tú no solo quieres ser un jugador de baloncesto o una actriz o un dentista, porque te parece bien o divertido. Quieres hacer eso porque Dios puso ese deseo en ti. Así que cuando lo dejas a Él tomar ese sueño y lo utilizas para Su gloria, entonces se convierte en algo mucho más de lo que originalmente pensaste que podría ser.

Cuando decidí enfocarme en Dios a una edad joven, como dije anteriormente en mi testimonio, le di a Él mi música. Él comenzó a usar eso y comencé a participar en actividades en diferentes lugares, y tenía tan solo 15 años de edad.

Rebecca: Creo que es muy importante lo que Danya está hablando. En su adolescencia, tus hijos tienen una gran oportunidad de desarrollar sus dones, y tú como padre tienes una gran oportunidad para ayudarlos. La Biblia nos enseña a entrenar a los hijos en el camino que deben seguir. Una interpretación que he escuchado ha sido que Dios creó a tu hijo para funcionar de una manera determinada, con ciertas inclinaciones, ciertos dones. Hay una cierta manera en la que Él los creó con el fin de glorificarlo.

Ya sea a través de las artes, a través de un gran conocimiento tecnológico, o como un gran amigo. Así que hay todo tipo de preguntas que le puedes hacer al Señor. «Abre mis ojos a las fortalezas y debilidades de este niño y muéstrame cómo entrenarlo en la forma en que él o ella te glorifiquen».

Veamos estos años como un gran momento para simplemente explorar. No es un momento en el que estás preocupada por buscar pareja o por excluirte de otras personas y otras actividades. Estas relaciones de la adolescencia cuando se dejan fuera de control realmente pueden acabar no solo el tiempo y la energía de una persona...

Nancy: …sino sus almas.

Rebecca: …sus almas.

Danya: Solo quiero decir a las jóvenes que escuchan, que tengan algo de dignidad. Eres digna de ser esperada y no tienes que estar persiguiendo a ningún chico. Necesitas entender que si es la voluntad de Dios, a Su tiempo, Dios traerá a la persona que está preparando para ti.

Eres hermosa y de mucho valor para Dios. Él quiere usar tu vida, así que no pases tu tiempo corriendo detrás de alguien que debería estar corriendo detrás de ti, porque tú lo vales.

Y si en este momento eso no está sucediendo, entonces di, «está bien, Dios. Entiendo que ahora quieres usarme para algo diferente y quieres que me enfoque en algo diferente». Deja que Él haga grandes cosas en tu vida.

Annamarie: Hemos escuchado un sabio consejo de Danya Powell. Ella, junto a su madre Rebecca Ingram Powell han estado ayudando a las madres y a las adolescentes a entender cómo abordar el tema de los medios de comunicación y las relaciones.

Espero que como madre (biológica o espiritual) hayas sido animada a alentar a los jóvenes a tener un corazón para el Señor y a aceptar Su diseño y misión para sus vidas. ¡Comienza hoy!

Bueno y asegúrate de acompañarnos mañana. Rebecca Ingram Powell y su hija Danya estarán de regreso con nosotras para la última parte de esta serie titulada Etapa de cambio. Ellas nos ayudarán a responder la siguiente pregunta: 

Nancy: ¿Cómo puedes guiar a tus hijos a tener relaciones sanas? 

Danya: Yo tenía muy buenos amigos varones. Pasábamos tiempo juntos en grupo y podíamos ser amigos. Creo que llegué a conocerlos mejor siendo amigos porque ellos no intentaban necesariamente impresionar a alguien.

Rebecca: Tuvimos una conversación una noche, y ella me dijo que le gustaban los dos un poco. Yo le dije, «bien, este es el punto: uno de ellos puede ser tu esposo, pero el otro definitivamente no lo será».

Annamarie: Te esperamos para este próximo episodio.

Llamándote a pasar el bastón de la fe a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Mateo capítulos 5 al 7.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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