Podcast Aviva Nuestros Corazones

Entrenando la próxima generación

Carmen Espaillat: La hija de Missy Schrader aprendió a vestirse por sí sola hace varios años, pero aún necesita el consejo de su madre.

Missy Schrader: Si ella tiene puesto un conjunto yo puedo decirle “¿Qué piensas de esto? ¿Crees tú que es modesto? ¿Puedo ver tu piel cuando levantas tus brazos? ¿Es esta la primera y mejor opción de vestimenta para ir al colegio?”.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Las madres tienen muchas preguntas prácticas. ¿Cuánta televisión debo permitir que mis hijos vean? ¿Cuál es la ropa apropiada? ¿Qué amistades son buena influencia para ellos?

Hoy obtendrás consejos prácticos que como madre vas a necesitar. Aquí Nancy le está hablando a varias generaciones de mujeres piadosas— Missy Schrader y Julie Tassy— y bueno empezaremos con la madre de ambas, Bobbie Wolgemuth, quien para la fecha ya se encuentra en la presencia del Señor.

Bobbie Wolgemuth: Una de mis obligaciones como madre es ayudar a mis hijos a identificar sus sentimientos, validarlos, dirigirlos en la dirección correcta.

Eso es rectitud, hacer las cosas que son correctas, en el tiempo correcto con la persona correcta y por las razones correctas . Cualquier otra cosa no daba en el blanco y no estaba dentro de la voluntad de Dios. Pudiera ser un hombre maravilloso pero el momento equivocado. O puede ser que estés motivada por razones equivocadas. “O, simplemente te gusta porque… ¡ay es tan gracioso!”.

Había otras cosas que hacíamos frecuentemente. Yo tenía una pasión por la pureza de Missy y Julie porque sabía lo importante que era. Yo sabía lo que era estar casada y solo haber tenido relaciones sexuales con mi esposo y nadie más. Sabía la importancia de esto, y quería darles a ellas ese regalo.

Así es que les relataba mi historia, o la experiencia espiritual de alguna otra persona que conociera. De la misma manera, está bien que una madre, en un ambiente protegido le haga a sus hijas historias sobre la pureza, ya sea de personas que admiramos que han estado casadas por un largo tiempo, o de las que guardaron su pureza hasta el matrimonio.

Era algo muy interesante. En ambas bodas de mis hijas, las personas venían donde mí y me decían, “¡Hay algo en esta boda! No puedo poner el dedo exactamente en lo que es pero hay como un brillo particular”.

Julie desfiló en su boda al tiempo que interpretaban el himno “Alégrense, los puros de corazón y Missy por igual, la marcha nupcial fue “Alma bendice al Señor”.

Había una razón para ese destello. Estas muchachas y sus esposos pudieron caminar hacia el altar con esa pureza. No hay mayor regalo que yo pudiera desearle a mis hijas que tuvieran.

Pero al mismo tiempo, a los amigos que tenían que dejaron atrás su pureza, quizás en la escuela secundaria, les animábamos diciéndoles que Dios siempre permite que tengas un nuevo comienzo.

Esta es la belleza del Evangelio. Puedes empezar de nuevo puro, puro como la nieve, porque Jesús te lava dejándote limpio. Así es que hay una nueva pureza.

Yo creo que debemos animar a la juventud que haya pasado por abortos o que hayan sido expuestos a la promiscuidad a saber que pueden tener su pureza restaurada.

Nancy Leigh DeMoss: Para las madres que están escuchando y diciendo “Bueno Bobbie, fue fabuloso para ti tener esa historia maravillosa que compartiste con tus hijas, pero yo no la tengo. Yo metí la pata. Yo no era pura cuando me casé”. Otras quizás pueden estar pensando, bueno, tremenda historia.

A través de los años yo he animado a las madres, ¿saben a qué? A que ustedes también tienen que compartir sus fracasos. “En el momento oportuno, en la situación adecuada, hablen de las consecuencias de las decisiones erradas y de qué tanto deseo ustedes tienen de que sus hijas experimenten algo diferente y mejor de los que ustedes tuvieron.

Bobbie: Lo que es interesante ahora es lo que oigo de las madres jóvenes, sobre sus hijos pequeñitos. Ellos que están en sexto grado, están escuchando muchas impurezas.

Nancy: Y aun los mucho más jóvenes.

Bobbie: Sí, pienso que es algo que debe ser abordado. Missy tiene niños en edades de escuela primaria, así es que ella puede estar muy al tanto de esto.

Nancy: Ese tipo de entrenamiento empieza en una edad temprana. Missy y Julie, yo sé que ustedes desean que sus hijos también tengan ese destello en sus bodas. ¿Cuáles son alguna de las cosas que están ustedes haciendo ya ahora para plantar esas semillas de pureza en la vida de sus hijos y de sus hijas?

Missy Schrader: Bueno te aseguro de que estamos hablando de eso con frecuencia y lo que quiero fomentar en mi familia es líneas abiertas de comunicación en esta área, para que no sea una súper gran cosa cuando tengamos que tener “ESA” conversación.

Pero si alguien tiene preguntas, se responden las preguntas. Y si esto no le es suficiente, si necesitan un poco más de información se les da un poco más , y no se convierte en un “caso federal”.

Eso era lo que mamá realmente hacía con nosotros, muy muy bien. Teníamos una pregunta, ella la respondía. Nada del otro mundo. Son cosas partes de la vida. No era como "bueno, te responderemos luego. No quiero hablar de eso ahora mismo”. Lo que provocaría un gran, "¡Oh, qué será eso!”. Como si fuera algo misterioso.

Nancy: Entonces surge la intriga de lo prohibido.

Missy: Sí. Abby es mi hija mayor, así es que a ella le hablamos más de lo que hacemos con los varones. Pero la idea de lo que trato de transmitirle es que ella es un regalo, y que se podrá entregar como un regalo a un hombre algún día, y que ese regalo necesita ser guardado y preservado. Yo creo que ahí es más o menos donde estamos ahora mismo.

Julie Tassy: Yo tengo una de cuatro y una de cinco años. Ahora mismo lo que quiero es que entiendan que Dios hizo sus cuerpos y que han sido creadas de manera sorprendentemente maravillosa, y que no se pertenecen a sí mismas; que le pertenecen al Señor.

También nosotros queremos que ellas vean un afecto sano, que nos vean a mi esposo y a mí abrazarnos, que nos vean “apachurrarnos” como decimos en nuestra familia, para que ellas en sus mentes piensen, “eso es lo que yo quiero”.

Pueda ser que una de las cosas más poderosas que como madres podamos hacer es pedirle al Señor que nos dé un amor inmenso por nuestros esposos que nuestros hijos puedan ver y decir, “Yo quiero eso, y estoy dispuesta a esperar. Estoy dispuesta a decirme NO a mí misma, y tener auto-control y ser sabia para tener luego eso que quiero”.

Missy : Si por ejemplo de lo que hablamos con gran énfasis a las niñas es sobre la modestia. Lo importante es que se guarden a sí mismas como un regalo, y tienen que envolver su cuerpo como si fueran un regalo. ¿Envueltas con cuello alto y bufanda? No. Hemos estado haciendo un devocional juntas que trataba específicamente sobre la modestia lo cual nuevamente trajo el tema de la conversación.

Si ellas tienen puesto un conjunto yo puedo decirles con tranquilidad, “¿Qué piensas sobre esto? ¿Crees que es modesto? ¿Se puede ver tu piel cuando levantas tus brazos? ¿Es tu mejor elección lo que tienes puesto para salir a la escuela?”

Nancy: Aquí en Aviva Nuestros Corazones, el Señor ha puesto ese peso en nuestros corazones también, el proveer recursos a las madres que están entrenando sus hijos y a sus hijas en la pureza. Y en la medida en que estás hablando esto pensando cómo algunos de nuestros recursos han tenido participación en sus vidas en el desarrollo de estas áreas.

Uno de ellos es “¿Realmente le importa a Dios como me visto?" Sobre la modestia de las pre-adolescentes y las adolescentes. Es un tema sobre el cual las madres pueden conversar con sus hijas.

También tenemos otros recursos relativos a la pureza. Las quiero animar a buscar más información en Aviva Nuestros Corazones sobre estos recursos.

Bobbie ahora es abuela, y Missy y Julie madres jóvenes, permítanme preguntarles cómo han manejado ustedes todo este asunto de las cosas a la que sus hijos han estado expuestos en los entretenimientos, las películas, la televisión, la música. ¿Qué filosofía han adoptado para hacerlo?

Bobbie: Bueno las cosas realmente han cambiado mucho. Yo voy a decirles lo que les ha sucedido a Missy y a Julie, quienes ahora están en los treinta. El asunto más importante con el cual tuvimos problemas cuando eran más jóvenes fue la música. La televisión realmente no era algo tan importante, porque crecieron con películas como “La casa de la pradera” y los programas eran relativamente decentes en ese entonces.

En cuanto a la música, cuando ellas se retiraban a sus habitaciones en la noche, era mi requisito que si iban a escuchar música en su habitación que fuera clásica u otro tipo de música instrumental o inspiracional, pero no la última canción de rock o algo de esa naturaleza. Pienso que la música es algo importante para nosotros.

Ahora bien, Missy y Julie, y la generación actual de adolescentes y de niños, además de la televisión manejan una gran cantidad de tecnología que llenan la mente y sobre eso francamente no sé. ¿Cómo lo manejan ustedes?

Missy: Bueno nosotras estamos en un medio ambiente bastante protegido y no nos sentimos ahora mismo avergonzadas por ello. Los padres del colegio, nosotros somos parte de un colegio pequeño, todos vemos las cosas de la misma manera. Somos bastante protectores de lo que oyen y ven y de las cosas que pueden ejercer influencias en ellos. Realmente los profesores no son animados a conversar con ellos cuando comparten temas sobre películas o cualquier cosa que hayan visto en la televisión, para que esto no se convierta en una distracción.

Para las películas que vamos a ver, antes de hacerlo siempre las chequeo en la página de web cristiana y chequeo si tienen una crítica buena o mala, o si tiene algo cuestionable y luego hablamos sobre ello antes de tomar una decisión.

Un beso podría ser algo cuestionable. No es que siempre les permito ser expuestos a cualquier cosa.

Julie: Recuerdo una película que vieron mis hijos en la cual alguien dijo “¡Cállate!”. Y luego escuché a Harper mi pequeña de cinco años decir “¡Cállate!".

Yo le dije, “Excúsame…”

Ella dijo “Oh yo no se lo dije a nadie. Fue que lo escuché en esa película”.

Yo le respondí, “Bueno, solo porque en una película lo diga, no quiere decir que tú estás permitida a repetirlo”.

Ellos van a escuchar cosas de los vecinos, aun de los niños de la iglesia. Hay niveles y estándares diferentes en cada hogar, y solo porque oigas algo no significa que vale la pena repetirlo.

Pienso yo, que eso es algo que debemos de fomentar en nuestros hijos, a decir “Vamos a pensar cuando oigamos algo que otros digan, que la Palabra de Dios sea nuestro estándar en todo lo que nos propongamos hacer”. “Que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca”, Efesios 4:29 dice así. Debes de preguntarte "¿Cómo califica con la Palabra de Dios lo que he oído en una película o algo que mi amigo o vecino ha dicho?”.

Nancy: Lo que escucho de madres jóvenes y de padres y también de ti Bobbie cuando estabas educando tus hijas, es que sencillamente no permitiste que otros formaran a tus hijos. No estás permitiendo que el mundo le de la formación a tus hijos. Tú estás siendo intencional y dices, “Quiero llenar su mente y su corazón con la Palabra de Dios y con todo lo que es puro justo amable y verdadero (Filipenses 4:8) De manera que ellos lleguen a tener un apetito por lo que sea sano y de buen nombre”.

Me he dado cuenta de que crecí en un hogar donde estaba muy protegida, en términos de la influencia externa, de ninguna manera en términos de superioridad espiritual, pero habían cosas que no podían entrar en nuestro hogar. No había mucha influencia de la cultura de afuera en nuestro hogar.

Algunas personas pensaban que quizás no era la mejor forma de educar a los hijos. Pero esa fue la forma en que mis padres consideraron que Dios quería que nuestra familia creciera. Y esto lo pude sentir cuando estaba lista para ingresar en la Universidad.

Cuando estaba en los primeros años universitarios fui transferida a la Universidad del Sur de California a la edad de diecisiete años. Había estado en este hogar piadoso, en un ambiente muy protegido, y ahora me encontraba en la costa oeste, a todo un continente lejos de mi familia y en un sentido realmente pude haber hecho lo que yo hubiese querido.

Pero en mí había un sincero amor por las cosas santas, verdaderas y buenas. Encontré que estas cosas a las cuales de manera repentina estaba siendo expuesta allí en el sur de California no tenían ningún atractivo para mí.

Ahora bien, esto no quiere decir que nunca fui tentada a pecar; lo fui. Pero encontré que la cultura no tenía para mí ese brillo que las cosas de Dios sí tenían. Pienso que esto fue así por la inmensa exposición que tuve a la Palabra de Dios y que para mí era una realidad encontrar la fe cristiana sumamente interesante.

Eso suena mucho a lo que estás buscando hacer con tus hijos.

Missy: Sí claro Nancy, mira yo prefiero que mis hijos tengan juegos imaginarios, y se disfracen, o quizás yo les lea o juegue con ellos. Eso es siempre más entretenido que simplemente sentarnos frente a una televisión o a una computadora, bueno. Esto es lo que yo como madre escojo hacer.

Si ellos quieren jugar en la computadora siempre les tenemos límites. Si quieren jugar, es solo por un poco de tiempo. Pero me doy cuenta de que cuando ven la TV o juegan en la computadora sus mentecitas, al tener que concentrarse en lo que están viendo, se embotan, sus mentes parecen como que puf se apagan.

Así es que me encanta verlos en sus diferentes juegos e imaginaciones de personajes.

Julie: Yo les digo a mis hijos, “Sus mentes se van a convertir en papilla de tanta televisión que ven, especialmente en la mañana”.

Nancy: Yo sé que ambas y específicamente, Bobbie como madre hace unos años atrás escogió entre la prioridad de ser esposa, madre y de formar un hogar. Son mujeres inteligentes, capaces y talentosas que hubieran podido tener una carrera profesional aparte de su familia.

Pero ustedes escogieron en maneras diferentes enfocar esas energía en sus hogares, en sus esposos en sus hijos durante esos años de formación. ¿ Esta decisión fue una decisión difícil de tomar? Realmente es una decisión totalmente contracultura y contraria a lo que el mundo piensa. ¿Qué fue lo que las motivó a escoger esto?

Julie: Debo tener cuidado porque no quiero dejar la impresión de que fui yo misma que supe lo que debía escoger. Puedo decir que diariamente fue una lucha para mí. Nunca me visualicé como una profesional, pero sí soy muy emprendedora, y tengo diariamente una idea de un negocio que algún día quisiera hacer algo que me encantaría hacer.

Está presente constantemente. Y quizás sea ese el “aguijón en la carne” al cual Pablo hace referencia (2 Corintios 12:7).

Nancy: “ Eso” es el deseo en sí mismo…

Julie: El deseo de administrar una compañía, de empezar un negocio, de ir a trabajar y tener éxito a los ojos del mundo.

Nancy: Y tú puedes hacer todas estas cosas.

Julie: Bueno, no lo sé; creo que sí. Pero es una batalla constante.

Te voy a decir cuando fue que me di cuenta de qué tanto valor tiene el quedarse en casa siendo una esposa y madre. Recientemente tuve un fuerte deseo de abrir mis alas y volar. Estaba conversando con una amiga que está embarazada y trabaja. Este es su primer bebé.

Y ella me decía. “No sé que voy hacer. Mi esposo no quiere que trabaje después de que nazca este bebé”. Y se puso a llorar. Ella dijo, “Yo no quiero perder mi personalidad”.

Quise llorar con ella, y lo hice. Yo pensé, Bueno, de eso es que se trata. Y entonces dices, “Señor quita de mi todo lo que no sea de Ti, y lléname de Ti'.

Yo miro hacia atrás con mucho agradecimiento por todas las oportunidades en que invertí tiempo en mis hijos en lugar de invertir mi tiempo en un negocio. Estoy segura de que me lamentaré de aquellos momentos en que decidí chequear mi correspondencia en la computadora en lugar de sentarme a leer un libro con ellos.

Ahí es cuando tenemos que tener la gracia de Dios. Y decir, “gracias Señor, gracias porque tus misericordias son nuevas cada mañana”.

Nancy: Y yo estoy aquí pensando en lo que Jesús dijo—El que pierda su vida la ganará (Mateo 16:25). ¿Cuántas mujeres han dicho, “me aferro a mi vida para preservarla, mis intereses, mi realización?”.

Y esas mismas son algunas de las mujeres que nos escriben diciéndonos, “He perdido mi matrimonio. Mis hijos no tienen un corazón para Dios”.

Con esto no quiero decir que si una mujer tiene una carrera fuera de su hogar, necesariamente su matrimonio va a fracasar y que sus hijos van a fallar. Pero, sí les digo que si queremos preservar nuestras vidas, Jesús dice que la perderemos.

Él dijo que si entregas tu vida, sea lo que sea que esto signifique, como quiera que esto se vea en las diferentes etapas de la vida de una persona, entonces la ganarás. Ese es el camino de la cruz, la resurrección sigue a la crucifixión.

Pero no hay resurrección sin crucifixión. No hay ganancia sin entrega.

Bobbie: Nancy, estoy aquí sentada y me doy cuenta que tengo la posición ventajosa de mirar hacia atrás. Realmente fue duro. Es decir lloro con Julie porque yo estaba exactamente en su misma etapa cuando tuve que tomar esa misma decisión.

Yo quería ser cantante. Y ahí fue cuando conocí a Robert. En un momento él me llegó a decir, “Dejo mi trabajo y me siento en primera fila y tu vete a ser cantante. Eso era lo que hacías cuando yo te conocí.

Y hoy tengo aquí estas dos niñas, sentadas aquí, porque dije, “¿Sabes qué?” Yo no voy a tener otra oportunidad... Yo solo tengo esta oportunidad para hacer esto. Yo quiero ser el tipo de mamá, que cuando mire hacia atrás, pueda decir, “Señor yo les di lo que Tú requerías que le diera. Yo alimenté tus ovejas”.

Lo más interesante de todo, y quiero animar a las madres jóvenes aquí como Julie. Yo tengo cincuenta y siete. A los cincuenta años empecé clases de arte. He escrito muchos libros y he tenido proyectos musicales desde que las niñas crecieron y ahora tienen los suyos. No quiere decir que si no lo haces en tus 20, 30 o tus 40 nunca lo harás.

Nancy: Sé que las personas que nos escuchan han sido tocadas por lo que han oído en esta conversación, así como lo he sido yo. Quiero darles las gracias a Julie, Missy y a Bobbie por su transparencia, por como Cristo brilla en ustedes, por compartirlo con nuestros radioyentes. Yo sé que esto ha traído ánimo y esperanza y al mismo tiempo un reto.

Bobbie, como la mamá y la abuela aquí, madre de estas hijas y abuela de estos cinco preciosos nietos. Me pregunto ¿orarías por las abuelas y las madres que nos escuchan? Pídele a Dios no solo que las bendiga sino que les de sabiduría, coraje, fe, ánimo para todo lo que ellas necesitan para ser las madres que Dios quiere que sean en esta etapa de sus vidas.

Bobbie: Me encantaría.

Padre que estás en el cielo, nos aferramos a Ti hoy. A Ti miramos, Tú eres el alto, exaltado y sublime. Eres un buen Dios, y Tú solo das buenas dádivas a Tus hijos. Yo te pido hoy por las madres, y las abuelas de los hogares que están representados y que nos escuchan hoy.

Yo Te doy las gracias por cada madre que sabe en su corazón que Tú la amas y amas a sus hijos. Yo Te pido que Tú les hables hoy a ellas, le hables sabiduría coraje y esperanza a su corazón. Ayúdalas a saber que Tú eres suficiente. Llénalas de Ti Señor.

Yo Te pido por las abuelas, que puedan salpicar a sus hijos y nietos con un amor y pasión por Ti. Gracias por las abuelas que los aman y que adoran y leen a los niños. Yo Te doy las gracias por esas abuelas que están orando por sus hijos.

Yo Te pido Señor que Tú nos des la gracia en esta tierra a medida de que entrenamos nuestros hijos a ser piadosos y establecemos fundamentos firmes para los hogares; que Tú nos concedas misericordia, y Tu gracia, Tu coraje, Tu sabiduría y la esperanza de todas las cosas que se encuentran en Tu eterna Palabra. Te damos las gracias en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

Carmen Espaillat: El haber escuchado de dos generaciones de madres ha sido de mucha ayuda hoy. Esto nos ha recordado de lo importante que es estar involucradas en la vida de nuestros hijos. Nuestras invitadas han sido Bobbie Wolgemuth quien vivió esta verdad hasta que el Señor la llamó a su presencia hace un tiempo y sus hijas Missy Schrader y Julie Tassy.

Yo necesito este tipo de programa como el que acabo de escuchar. Es sólido bíblico y me mantiene enfocada en las cosas que verdaderamente son importantes. Si aprecias este tipo de enseñanza que alimenta tu alma y te ofrece los pasos prácticos, tienes a un grupo especial de personas a quien darle las gracias.

Nuestro equipo de este mes ha estado orando por ti y por los demás que escuchan. Ellos oran para que los corazones sean abiertos, y que Nancy hable claro y que Dios provea para este ministerio.

Nuestra amiga Elizabeth Grattan habló con uno de nuestros patrocinadores del ministerio para saber por qué invertían en Aviva Nuestros Corazones.

Elizabeth Grattan: Nuestros patrocinadores son aquellas personas que están comprometidas con la misión de llevar un mensaje contracultural, y para muchos ser asociados, ha venido a ser parte de una historia personal. Yo hablé con Mirta, quien nos comparte el por qué ella aceptó el reto.

Mirta: Antes que nada es saber que un ministerio como este no puede sobrevivir del aire. Nuestros fundamentos como cultura y aun la misma iglesia tienen grietas. Estamos llamadas a repararlas.

Yo veo que Aviva Nuestros Corazones proclama diariamente a la próxima generación el poder de Dios. Esto es lo que personalmente encuentro en las enseñanzas de Aviva Nuestros Corazones y estoy fuertemente comprometida a apoyar lo que ellos representan.

Elizabeth: Hay muchos testimonios de cómo Aviva Nuestros Corazones ha tocado un sinnúmero de vidas. Mirta compartió conmigo el suyo de como luego de una gran complicación física, el ministerio de Aviva Nuestros Corazones la pudo ayudar durante esta crisis personal.

Mirta: ¡Como habló esto a mi corazón! Yo era como una esponja seca absorbiendo agua. Cuando tuve mi problema físico el escuchar diariamente estas enseñanzas me traían reposo y me han ayudado a permanecer sostenida de Dios exactamente donde debía, en lugar de buscar lo que nuestra cultura y aun lo que la gente de nuestra iglesia tenía que decirme.

Elizabeth: Mirta compartió como el convertirse en patrocinadora del ministerio hizo una diferencia en su caminar y en involucrarse aun más con Aviva Nuestros Corazones.

Mirta: Siento que soy parte de una gran familia de Dios, y que puedo unirme a ella. Esto ha renovado mi devoción personal de una manera maravillosa. También, al ser parte del ministerio me pueden dar pautas de cuáles cosas específicas del ministerio debo llevar en oración.

También es muy personal. Es una gran organización, pero ellos mantienen una conexión contigo. Son muy personales en su trato, y sientes que tu pequeña historia o tus preocupaciones dentro de la gran importancia de otras cosas, son también importantes para ellos.

Elizabeth: Mirta compartió como convertirse en patrocinadora del ministerio hizo una diferencia en su caminar y en involucrarse aún más con Aviva Nuestros Corazones.

Para muchos como Mirta, el patrocinar el ministerio es simplemente una expresión de gratitud.

Mirta: Cualquier cosa que podamos hacer. Estamos tan agradecidas de que este ministerio existe.

Carmen Espaillat: ¿Te animas a ser una patrocinadora de Aviva Nuestros Corazones? Visita www.AvivaNuestrosCorazones.com para que te enteres de cómo puedes hacerlo o llama al 1-800-569-5959.

Acompáñanos en nuestro próximo programa el lunes , cuando iniciaremos una serie que hemos titulado, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2 del 1 al 5.

El mensaje de Nancy en esta serie sobre Tito 2 es poderoso y te animo también a que estudies Tito 2 por ti misma, pídele a Dios que te muestre Su diseño para tu vida, a través de su palabra. Te esperamos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.