Podcast Aviva Nuestros Corazones

Esperanza para madres imperfectas

Carmen Espaillat: Como madre, podrías aprender algunas lecciones importantes solo escuchándote a ti misma. Aquí está Missy Schrader.

Missy Schrader : Las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos, a menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, "¿No crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia". Como que wao, el Señor probablemente me lo está diciendo lo misma, "¿No crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia".

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En ocasiones nos enfocamos en situaciones de la vida práctica: cómo lidiar con la depresión y amargura; cómo cultivar un matrimonio unido. Y hoy, hablaremos sobre la crianza de los hijos.

Ser madre es un reto, y ninguna de nosotras está verdaderamente capacitada para la tarea. Pero el Señor puede vivir a través de ti, dándote la fuerza para servir a tus hijos.

Cuando grabamos este programa escuchamos a Bobbie Wolgemuth quien ya se encuentra en la presencia del Señor una madre que entró en la crianza sintiéndose débil e insuficiente. Bobbie y su esposo tienen dos hijas, Missy y Julie, ellas también estuvieron compartiendo con nosotros.

Ahora escuchemos la conversación que ellas tuvieron con Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Quiero que tomemos este tiempo para hablar sobre cómo cultivar un corazón para Cristo en los corazones de tus hijos.

Tenemos muchas madres escribiéndonos a Aviva Nuestros Corazones, pidiéndonos opinión y ayuda en esta área.

Algunas son madres cuyos hijos son todavía jóvenes y receptivos, y ellas nos dicen, "Dennos algunos consejos y sabiduría sobre cómo podemos nutrir la fe de nuestros hijos". Otras son madres y abuelas que nos escriben con corazones rotos, diciendo: "Mis hijos no caminan con el Señor. ¿Qué podemos hacer?".

Por supuesto, mientras más pequeños son los niños, mejor y más fácil será moldear sus corazones, pero queremos darle a las familias esperanza y algunos consejos prácticos como abuelas y madres, así que aquí tenemos una familia que tiene un rico legado multi-generacional, desde los padres de Robert [el esposo de Bobbie]. Tus abuelos, Bobbie, influyeron en tu vida, a pesar de que tus padres no eran creyentes. ¿Estoy en que lo cierto con eso, verdad?

Bobbie Wolgemuth : Eso es correcto Nancy. Mis abuelos fueron firmes creyentes. Mis padres se apartaron de Jesús y realmente no sé por qué.

Nancy: Entonces Bobbie, creciste en un hogar donde, aunque tuviste la influencia piadosa y positiva de tus abuelos, también estuvo la influencia del mundo que veías en tu propia familia.

Bobbie : , así es Nancy.

Nancy : Mientras te he escuchado hablar sobre esto, creo, en cierto sentido, que es una especie de aliento para las mamás que podrán decir, "No tengo esta herencia de una gran fe. Mis padres no eran cristianos, tal vez eran cristianos pero no grandes creyentes”. Pero has demostrado que es posible obtener la gracia de Dios y seguir adelante.

Bobbie : Cuán maravilloso es el Señor en darnos una oportunidad de comenzar hábitos generacionales que son positivos y piadosos. El Señor me animó cuando era una madre joven. Tuve mentoras. Entre ellas la madre de Robert, y las niñas recuerdan ver La casita de la pradera cada semana conmigo. Me encantaba Caroline Ingalls. Ella leía su Biblia. Asistía a la iglesia cada semana. Era amable con su marido. Así mi mismo el Señor me dio también otras mujeres en la iglesia que me enseñaron y me ayudaron a entender lo que es ser una madre piadosa. Estaba realmente criando con mucha necesidad. No sabía cómo lucia ser una buena madre.

Mi mamá falleció hace doce años, y ella no tuvo los recursos para guiarme espiritualmente como niña, para nutrir mi corazón. Tal vez es por eso que estaba tan desesperada por entender y nutrir los corazones de Missy y Julie, porque yo realmente quería que ellas conocieran a Jesús. Realmente quería conectarlas con Él, no solo conmigo.

Me di cuenta que no tenía que ser una madre perfecta. Tenía que ser una mamá que les mostrara a mis hijas hacia dónde ir para ser transformadas. No era una madre perfecta, pero yo sabía a dónde ir para ser transformada. Tal vez ese fue el punto de partida, donde me vieron luchar. Me vieron llorar. Me vieron desesperadamente tratar de levantarme y tener un momento de tranquilidad, porque sabía que esa era mi línea de vida. Ellas en cierta forma, maduraron conmigo. Creo que éramos un equipo, nosotras tres. Cantábamos juntas. Orábamos juntas.

Creo que la idea de ser una madre transparente es que nuestros hijos lo sepan… quiero decir, no es que sea una sorpresa para ellos, "Oh, mamá está enojada", o "Mamá ha tenido un mal día". Ellos lo ven. He oído a Missy decirles a sus hijos, "Mami necesita que ustedes la perdonen. Lo que acabo de decir no fue amable".

Nancy : Chicas ¿y ustedes se identifican al ver ese patrón en la vida de su mamá cuando ustedes eran niñas? ¿Cómo estaban viendo ese proceso, esa transparencia?

Julie Tassy : Creo que resulta más fácil ahora, como madre, el ser honesta con mis hijos sobre mis defectos y decir, "Sabes qué, cariño, estás pasando por un mal momento con el dominio propio. Mamá tiene dificultades con el dominio propio. Necesitamos orar juntas para que el Señor nos de Su Espíritu Santo, porque el fruto del Espíritu Santo es el dominio propio. No podemos sacarlo de adentro ni forzarlo, pero el Señor nos puede llenar, y entonces ese es el fruto que vemos".

Nancy, hablabas hace un rato de cultivar un corazón para Dios en nuestros hijos. Esa es una palabra tan perfecta, porque no podemos hacer que nuestros hijos amen al señor.

El año pasado pensé que sería una experiencia genial plantar un jardín con mis hijos. En lugar de ir y comprar una planta de tomate, decidimos empezar sembrando la semilla. Eso es mucho trabajo. Se convirtió en mi proyecto, porque los niños se sentían realizados. El primer día plantamos las semillas, y ellos esperaban y esperaban ...

Nancy : Pero no tenían tomates para el mediodía, así que era demasiado tiempo de espera.

Julie : No, ellos estaban emocionados una vez creció el fruto, pero eso tomó muchos meses.

Nancy : ¿No es así mismo con la crianza?

Julie : Esa es la crianza. Estamos esparciendo las semillas. Estamos fertilizando. Estamos haciendo lo mejor, pero solo Dios puede hacer crecer una planta, y solo Dios puede hacer crecer el fruto.

Nancy : Y toma tiempo, y no ves el fruto a veces durante años y años.

Julie : Es cierto, y de vez en cuando puedo vislumbrar un fruto.

Tomé papel de colores e hice un árbol de papel color verde y marrón, lo mandé a laminar y lo coloqué en nuestra cocina, y cuando miro a las chicas haciendo algo en donde veo al Señor actuando en ellas, digo, "Oh, ¡veo un fruto!". Tenemos estas etiquetas en forma de frutas, y ellas van y pegan su calcomanía en el árbol.

Nancy : Excelente.

Julie : Ellas se han cautivado por eso, así que ahora preguntan, "¿Puedo poner una fruta en el árbol?" Y entonces les digo, "Bueno, necesito ver un poco de fruto" (riendo).

Nancy : "¿Viste eso que hice con humildad? ¿Puedo poner un pedazo de fruta allí?" .

Julie : Mi hija lo descubrió y me dijo, "Mami, te quiero. Eres bella. ¿Puedo poner un poco de fruta en el árbol?"

Nancy : Pero las estás entrenando para que piensen en términos desde la perspectiva de Dios y los asuntos del corazón y no solo en lo externo. El fruto es lo que ves que viene del corazón.

Julie : Sí. Y es todo obra del Señor. No podemos ser el Espíritu Santo para nuestros hijos.

Recuerdo a Missy llorando y diciendo: “Quiero ser el Espíritu Santo de mis hijos, y no puedo. Solo Dios puede ablandar sus corazones”.

Missy : Pero puedo orar.

Julie : Podemos orar por ellos y cultivar eso. Creo que esa es una palabra tan poderosa.

Missy : Ser madre es tan humillante, porque realmente ves tu propio pecado. Quiero decir, las cosas que salen de tu boca hacia tus hijos, a menudo pienso, esto es exactamente lo que el Señor me está diciendo a mí. Si digo, "¿No crees que voy a cuidar de ti? Ten paciencia". Como que wao. El Señor probablemente me lo está diciendo lo mismo , "No crees que voy a cuidar de ti? Ten Paciencia".

Pienso que en mi propio deseo de controlarlo todo a mi alrededor para que todo sea agradable y esté perfectamente acomodado, desearía ser el Espíritu Santo, pero no puedo. Creo que todo empieza para mí con esta hambre y deseo para agradar al Señor, y entonces eso es lo que le digo a mis hijos. "Esto es lo que quiero hacer. Quiero agradar al Señor, y ¿sabes qué? Me equivoqué, así que tengo que pedir perdón".

Quiero animarlos a que su objetivo número uno sea agradar al Señor.

Si un profesor viene y me dice, "Ellos están luchando con la lectura" y al mismo tiempo me dice que ha sido una bendición para el profesor en su atención y respeto, yo diría, "Oh, eso es mucho más importante. Vamos a trabajar en la lectura, pero lo más importante es que ustedes están agradando al Señor".

Creo que ese es el tema que intento explicarles. "Mamá quiere complacer al Señor, y mi deseo es que ustedes agraden a Dios. ¿Qué les parece?". Así que podemos hablar sobre eso. Siento que tenemos muchas conversaciones, nuestra escuela está a veinte minutos de distancia de la casa, así que tenemos mucho tiempo para cantar, conversar y simplemente expresar cómo nos quedamos cortos, y que realmente necesitamos al Señor y le pedimos que nos dé la fuerza para complacerlo.

Nancy : Ahora, las he escuchado a ambas, en realidad a las tres, hablar sobre conversaciones con sus hijos. Me parece, Bobbie, que lo hacías cuando tus hijas eran pequeñas y ahora, Missy y Julie, con sus hijos, a su vez, es tener muchas conversaciones con ellos. No solo están hablando con ellos, sino que la conversación es sobre asuntos espirituales.

Bobbie : Honestamente debo decir que tenía un déficit real en conversaciones sobre el corazón. Mi esposo y su familia me enseñaron mucho sobre el diálogo. Las relaciones no eran amplias en mi familia. Tuve una niñera a tiempo completo, y mi madre no pasaba mucho tiempo leyéndome o hablando conmigo. Así que entré en la maternidad, de verdad, me da vergüenza cuando miro atrás. Estoy más que avergonzada, me entristece el hecho de no haber pasado más tiempo leyéndoles a Missy y a Julie cuando eran pequeñas, y más tiempo hablando con ellas y escuchándolas.

Me encuentro ahora mismo, siendo abuela, y no soy muy buena para escuchar a menudo, y por eso siento que estar cerca de Jesucristo ha transformado quien soy.

Aun cometo muchos errores, es por eso que los himnos, "En la Cruz, en la Cruz, do primero vi la luz", o "Solo de Jesús la sangre".. Esos himnos significan mucho para mí.

Constantemente estoy diciendo, "Señor, necesito que tan solo puedas limpiar esa actitud que acabo de manifestar ante mi familia, porque estaba siendo egoísta cuando realmente no quería escuchar a esa persona. Ponme nuevamente en el camino, donde estoy mirando sus ojos, escuchando sus voces, tratando de escuchar la necesidad por debajo de la voz". Hasta ahí es donde quiero llegar. Quiero llegar al punto donde pueda afirmar, "Cariño, te escuché decir... esto", y luego retroalimentar sobre eso. Todavía se me hace difícil hacerlo.

Recuerdo haberle dicho a Robert recientemente, "Quisiera terminar con todos mis defectos de personalidad”.

Nancy : ¿No quisiéramos todas eso? "Señor, santifícame, ahora".

Bobbie : Sí. No sé por qué sigo teniendo que tratar con lo mismo, pero está bien, porque es en ese punto en donde Jesús sale a mi encuentro, porque no puedo hacerlo por mi cuenta.

Missy : Creo que las madres jóvenes—y me incluyo en esto y yo sé que tú también Julie— podemos castigarnos a nosotras mismas tanto porque no somos perfectas en esto. Cada día es un nuevo día y nosotras podemos pensar, gracias Señor, por tu nueva misericordia esta mañana y arrodillarnos. Anhelo tener mi tiempo de quietud. Entonces alguien se despierta y mientras está caminando por las escaleras, se cae y se lastima, se pone a llorar y eso provoca que se despierte otra persona.

Es decir, por un momento, eres perfecta, "Hoy va a ser el día en que voy a tener una voz suave". Solo toma un segundo, y tú simplemente lo estropeas. Creo que es ahí en donde podemos recordarnos mutuamente como madres que, Su gracia es suficiente.

Nuestros hijos están tan llenos de gracia para perdonarnos, y qué bendición son ellos para mí en su manera tan rápida para perdonar. Me enseñan. Le he pedido al Señor muchas veces, que a pesar de mis defectos, continúe cultivando un amor por el Señor en mis hijos y aun así que sigan creciendo para agradar al Señor y deseen más que nada agradarle y encontrar su identidad en Él, a pesar de mis propios defectos, porque los tengo. No importa cuántas veces piense, este va a ser el día en que voy a tener un espíritu agradable, todavía quedo corta cada vez que lo pienso.

Nancy : Bueno, eso nos lleva de vuelta a la Cruz, a Cristo, de vuelta a Su gracia. Todo lo que podamos hacer separadas de Cristo no tiene ningún valor eterno o valor duradero, y así para tus hijos el ver tu necesidad desesperada por Cristo, para tus hijos el ver eso, es algo bueno. Creo que a veces cuando criamos o ministramos o servimos o hacemos cualquier cosa en nuestras propias fuerzas, estamos entonces en nuestro punto más débil. Es cuando reconocemos nuestras debilidades que somos atraídas hacia Su fuerza para llenarnos.

Julie : Te digo, que como madre de dos niños pequeños, mi momento más glorioso es cuando los veo invocando al Señor.

Mi hija estaba tratando de romper un hábito. Era generalmente cuando ella estaba más cansada, que se chupaba los dedos. Habíamos intentado todo. "La recompensaremos. Vamos a castigarla. ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que romper con este mal hábito".

Un día estábamos manejando y noto que empieza a meterse los dedos en la boca. Ella me mira y dice, "Mamá, ora por mí". Ella tiene tres años, y entiende que Dios no es un policía malvado, que la va a apresar cuando ella se porte mal. Dios la ama y quiere entregarse a ella y darle Su poder y Su fuerza, y entonces ella dijo: "Ora por mí". Qué momento más tierno y precioso ver a tu hijo invocando al Señor.

Mi oración es que ellos me vean haciendo eso. Lo que no quiero hacer es ponerme como una autoridad en todo, sino decir, "Mira a Jesús. Él es la fuerza. Él es nuestro Redentor. Él es a quien necesitamos. Así que no tengo todas tus respuestas. No lo entiendo todo. Todo lo que quiero que hagas es simplemente invocar a Jesús”.

Missy : Pienso que el diálogo, curiosamente, pone en evidencia la desobediencia. Por ejemplo, ella es capaz de decirle a su mami, "Ora por mí porque me estoy chupando los dedos". Ahora adelanta diez o quince años cuando ella esté enfrentando problemas de adolescentes, siendo capaz de ir a donde su mamá y su papá y decirles, "Estoy realmente luchando con esto", ya sea una actitud, una acción. Hablar de algunas de estas cosas contribuye a eliminar el misterio que hace que los jóvenes quieran rebelarse, por lo menos eso creo.

Nancy : Ustedes chicas, Julie y Missy, durante su adolescencia ¿ustedes sentían la libertad de ir y hablar con su mamá sobre sus luchas?

Julie : Yo realmente lo hice.

Missy : Bueno la gente decía, "¿Le dijiste eso a tu mamá?" Puedo recordar eso. Me encanta. Quiero eso para Abby y para mí. Quiero, que ella como mi hija, venga y comparta conmigo.

Nancy : ¿Qué piensan ustedes que creó esa sensación de libertad y de transparencia en su relación? No creo que la mayoría de las personas podrían decir que, como adolescentes, sintieron que era fácil comunicarse con sus madres, pero de alguna manera ustedes lo hicieron, lo lograron ¿Qué les dio esa libertad?

Missy : Pienso que había una seguridad allí, que nos permitía hacerlo. Sabíamos que mamá no iba a enloquecer con lo que dijéramos, sino que iba a ser capaz de manejarlo. Creo que la seguridad de saber que le voy a decir algo a mamá, y aunque quizás más tarde iría toda asustada con papá, ella aceptó lo que le dijimos y solo escuchó. No tenía miedo de ir y decirle algo a ella.

Julie: Cuando haces una mala elección, sabiendo que puedes acudir a tus padres para pedir perdón y ayuda... Recuerdo mi segundo año en la Universidad, fui a casa, estaba en casa durante el verano, y recuerdo que sentí la libertad de ir a donde papá y decirle, "Papá, me siento tan seca espiritualmente. Es que, no sé qué está pasando. Realmente me siento muy lejos del Señor". Lo que ocurrió durante ese verano fue tan dulce y tan enriquecedor.

Él dijo: "Bueno, vamos a hacer algo al respecto. Vamos a reunirnos a leer la Biblia y a orar juntos", y eso fue todo lo que hicimos. Él no me atacó y dijo, "Bueno, ¿qué fue lo que hiciste?" No intentó encontrar qué pecado en mi vida estaba causando esta distancia. Él solamente dijo: "Déjame conducirte y vamos juntos al Señor".

Ese verano siempre será un recuerdo especial para nosotros.

Nancy : ¿Y qué tal cuando se trataba de chicos? Cuando eran unas jovencitas adolescentes en la escuela secundaria, y cuando comenzaron a llegar…

Missy : Julie, tú puedes responder eso mejor que yo.

Nancy : ¿Acaso Julie tiene un poco más de experiencia en esto?

Missy : Sin resentimientos.

Nancy : ¿Ese era un tema fácil de abordar para sus padres?

Julie : Absolutamente. Solo recuerdo una de las cosas más importantes que mamá nos enseñó. Mamá estaba enamorada de nuestro padre. Contemplar eso fue tan poderoso y yo pensaba, "Quiero eso". Mamá fue honesta con nosotras acerca de lo que se requería de nosotras como hijas de Dios en cuanto a la pureza, el preservarnos y ocuparnos en lo que el Señor quería para nuestras vidas. Nos dio una meta muy alta de alcanzar, que vendría con una gratificación retardada, que vendría de esperar por nuestros esposos, siendo que Dios proveería lo que tenía reservado para nosotras.

Nancy : ¿Cuándo empezaron a tener este tipo de conversaciones?

Bobbie : Diría que a los cinco años de edad, quizás 4.Orábamos todas las noches por los maridos de Julie y de Missy cuando eran pequeñas. Realmente ellas se involucraron mucho en la oración porque recuerdo una noche que tuvimos...

Nancy : ¿Ustedes oraban para que ellas los escucharan?

Bobbie : Orábamos con las chicas cada noche antes de acostarnos y orábamos por sus cónyuges, donde quiera que se encontraran. Eso era lo que hacíamos. "Donde quiera que se encuentre el esposo de Julie, ruego que él obedezca a su mamá". Siempre tratábamos de mencionar una característica apropiada para esa edad, "Que obedezca a su mami, que sea un buen estudiante", cosas así, pero también orábamos, "Que él no coma dulces"... Esa la incluíamos también en ocasiones.

Julie : Para mí.

Bobbie : Una noche dijimos "Amén" y Julie dijo: "Espero que mi esposo no se haya caído de la bicicleta hoy", porque allí era donde su pequeña mente estaba.

Cuando se hicieron mayores, teníamos una prima que dijo: "Hice una lista de lo que quiero en un esposo algún día", y ella tenía una lista. Comenzaba así: que ame a Jesucristo. Número dos: que sea virgen. Tres: que ame a su madre. Hizo su lista. Entonces, no recuerdo bien qué edad ustedes tenían, chicas, probablemente eran adolescentes, talvez estudiantes de segundo año en la secundaria creo. Así que ellas dijeron: "Oh, sería divertido". Así que ambas hicieron sus listas.

Empezaba: que sea un hombre de Dios. Dos: que sea virgen. Tres: no sé, que ame a su madre.

Nancy : ¿Así que se les ocurrió hacer sus propias listas?

Bobbie : Sí Missy y Julie hicieron sus propias listas, pero siempre comenzaban así, que sea un hombre de Dios. Así que hicieron sus listas y las escondieron en algún lugar. Fue muy interesante. Missy y yo, después de que ella tuvo su segundo hijo, en una ocasión en que yo estaba en su casa, ella dijo: "Mira, mamá", y estaba en el cajón de su escritorio. Ahí estaba la lista de su esposo. Una de las cosas en su lista era "que ame a su madre". Pensé, "¿no es interesante que allí hubo algún tipo de dispositivo en las chicas, donde esa lista estableció un estándar?".

Si Julie y Missy salían con un chico de la escuela secundaria o de la Universidad que no reuniera los requisitos de una persona que me agradara, o una persona que amara a Dios con todo su corazón, entonces esa persona no reunía las condiciones de esa lista. Ya sea que se hablara abiertamente o no, ese pequeño dispositivo estaba ahí. Muchas veces hablamos sobre personas de carácter y personas que admiramos, que amen a Cristo con todo su corazón y ese era el tipo de persona hacia las cuales ellas eran atraídas.

Nancy : Una cosa es que tu mamá diga "Quieras casarte con un hombre que ame al señor, que sea virgen, que quiera a su madre", lo que sea, pero qué hizo que ustedes mismas quisieran estas cosas.

Missy : Me remonto a lo que Julie mencionó cuando dijo que vimos a mamá y a papá teniendo eso. Creo que mamá nos animó a desear lo mejor de Dios para nuestras vidas. Debe haber sido el Espíritu Santo, supongo, que lo puso ahí.

Bobbie : Absolutamente.

Missy: Puedo recordar estar leyendo mi lista y decir, "Oh, he olvidado algunas de las cosas que él tiene en mi lista".

Julie: Incluso ahora como madre, mi relación con mi esposo puede ser afectada debido a la carga de los niños. Utilizo la palabra carga cuidadosamente porque ellos son una bendición, pero en tu relación con tu esposo, puedes estar desgastada por toda la energía que has vertido en tus hijos todo el día, y entonces deseas tener algo, una sonrisa, para tu esposo cuando entra por la puerta.

Vienen a mi memoria, incluso ahora puedo pensar en algunos recuerdos. Mi papá tenía que trabajar hasta tarde una noche, así que mamá preparó una cena tipo picnic (campestre) y nos llevó a Missy y a mí al despacho de mi padre. Nos sentamos a cenar esta cena campestre, porque de lo contrario él no nos habría visto este día.

Esos recuerdos me ayudan, como madre, a humillarme y a no exigir mis derechos, a no exigir que deba tener un tiempo libre. Eso es algo muy difícil de hacer.

Bobbie : Pienso que otra cosa que siempre quería que las chicas tuvieran era una relación con su padre. Así que si ellas me decían, "papá hirió mis sentimientos. Él dijo... No sé, quizás algo acerca de sus zapatos o lo que fuera. Yo les decía, "Tienes que ir a donde tu papá y hablar con él sobre eso", porque el mejor regalo que podía darle a mis hijas (hablando de diálogo) era su capacidad para decirle a un hombre cómo se sienten y a expresar sus propios deseos y necesidades propias. Siendo capaz de expresar quiénes eran y qué necesitaban, yo sabía que esa relación con su padre sería más fuerte, y no necesitarían un novio para validarlas.

Carmen: Esa era Bobbie Wolgemuth quien para la fecha ya se encuentra en la presencia del Señor. Una madre muy sabia, aunque imperfecta. Ella nos habló de la debilidad que sentía cuando sus hijas eran más jóvenes y la gracia de Dios que permitió que ella madurara como madre. También hemos escuchado a sus hijas, Missy y Julie.

Si este último punto realmente llamó tu atención, sobre las mujeres jóvenes que a menudo sienten la necesidad de ser validadas por un novio, espero que obtengas el ejemplar de un libro muy útil de Nancy Leigh DeMoss y de Dannah Gresh. Se llama “ Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres”.

Nancy y Dannah exponen completamente la verdad que acabamos de oír. Por ejemplo, ellas abordan la mentira número nueve, "Necesito un novio" y la mentira número doce, "No puedo soportar la soledad de permanecer pura". También abarcan otras mentiras acerca de las relaciones, la fe, el pecado, los medios de comunicación y otros temas diseñados específicamente para las chicas entre trece y diecinueve años de edad.

Compartir este libro con tu hija es un paso que puedes tomar hacia la crianza con propósito de la cual hemos estado escuchando en el día de hoy.

¿Cómo guías a tus hijas a ser modestas en un mundo de inmodestia? Nancy y las invitadas que has escuchado volverán a hablar de ese tema en el próximo programa. Por favor, vuelve a sintonizar Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.