Podcast Aviva Nuestros Corazones

Recursos del Episodio

Adquiere el estudio biblico de Abigail 

Escucha la serie Proverbios 31: La mujer contra-cultura

Carmen Espaillat: Todas enfrentamos crisis. Escucha un consejo para momentos en los que todo parece estar fuera de control:

Nancy DeMoss de Wolgemuth: En las situaciones de crisis de la vida, tú y yo necesitamos ser mujeres con discernimiento. ¿Cómo obtienes discernimiento? Le pides a Dios que te lo dé. Pídele a Dios que te lo conceda antes de que estés en medio de la crisis.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En la primera carta a los Corintios, capítulo 13, leemos que el amor «no se irrita». Y esto es aparentemente fácil de asimilar hasta que un niño de dos años te hace la pregunta número quinientos del día, o alguien te intercepta en el tráfico, o algo no sale como esperabas...de nuevo.

Bueno, hoy escucharemos acerca de un hombre recto que bajó la guardia. Se irritó de tal manera que estuvo apunto de matar a la persona que lo ofendió. Aquí está Nancy con la continuación de la serie, «Cómo vivir con personas difíciles en tu vida».

Nancy: Estamos viendo una historia en el Antiguo Testamento en 1 Samuel, capítulo 25. Si tienes tu Biblia, te pido que la abras por favor en este pasaje. Es una historia con tres personajes principales. Primero vemos a un hombre llamado Nabal, que era un hombre de negocios muy próspero, pero duro, y áspero, malvado, de mal comportamiento y mal educado, él actuaba como su nombre, Nabal, que significa necio.

A medida que nos acercamos al versículo 4, vemos que David oyó en el desierto –David y sus seiscientos hombres eran fugitivos que andaban con él, estaban huyendo de Saúl. Estaban en el desierto. En el versículo 4 vemos que David oyó en el desierto que Nabal estaba trasquilando sus ovejas. Nabal era un hacendado. Él era pastor de ovejas. Él tenía esta gran cantidad de ovejas y muchas cabras.

En los versículos 5 y 6 dice :

«Entonces David envió diez jóvenes, y les dijo: Subid a Carmel, visitad a Nabal y saludadle en mi nombre; y le diréis así: "Ten una larga vida, paz para ti, paz para tu casa y paz para todo lo que tienes"».

Aquí vemos a David queriendo ser un hombre pacificador, siendo amable y lleno de gracia, por la forma en que se acerca a este hombre que tiene el corazón de un necio. David va a cosechar algunas consecuencias de esto.

Versículos 7 y 8:

«He oído que tienes esquiladores; ahora bien, tus pastores han estado con nosotros, y no los hemos maltratado, ni les ha faltado nada todos los días que estuvieron en Carmel. Pregunta a tus mozos, y ellos te lo dirán. Por tanto, permite que mis mozos (los jóvenes, siervos de David) hallen gracia ante tus ojos, porque hemos llegado en un día de fiesta. Te ruego que de lo que tengas a mano, des a tus siervos y a tu hijo David».

Ahora, vamos a desempacar un poco este pasaje y veamos qué está sucediendo aquí. David ha tratado a Nabal y a sus trabajadores honorablemente. En este pasaje vemos, e incluso veremos también más adelante en el capítulo, que David y su ejército de seiscientos hombres habían provisto protección en el desierto para los hombres y las ovejas de Nabal; protegiéndolos de ladrones, bandidos y merodeadores.

Ahora David está regresando y simplemente le pide lo que era su derecho legítimo: compensación por los servicios prestados. Era como una propina. Esta era la forma en que en funcionaban las cosas en el desierto. David y sus hombres proveyeron protección. Ellos se aseguraron de que los merodeadores se mantuvieran lejos de las ovejas de Nabal y de sus rebaños. Y ahora le dicen, «hemos llegado en un día de fiesta, ¿puedes proveer una compensación para mis hombres?» Era una solicitud razonable.

Versículos 9 y 10:

«Cuando llegaron los jóvenes de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David; entonces esperaron. Pero Nabal respondió a los siervos de David, y dijo: ¿Quién es David y quién es el hijo de Isaí? Hay muchos siervos hoy que huyen de su señor».

Ahora de forma directa, Nabal acusa a David de haber sido desleal al rey Saúl. «No eres más que un siervo que ha escapado de su amo. Eres un esclavo fugitivo. De ninguna manera te voy a ayudar». Y continúa en el versículo 11:

«¿He de tomar mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, y he de dárselos a hombres cuyo origen no conozco?»

Ahora, no es sorpresa que un hombre que es duro y de mal carácter, como vimos en la sesión anterior, hable de una forma dura y que refleja un mal carácter, porque como dijo Jesús, «...de la abundancia del corazón habla la boca» (Mat. 12:34,). Lo que hay en tu corazón sale a relucir en la forma en que respondes a las personas en tu vida.

Así que Nabal es un hombre necio. Es un hombre áspero. Es un hombre que se conduce mal. Cuando los hombres de David vienen a él en paz, solo queriendo lo que era su derecho legítimo, él les dice, «de ninguna manera». Ahora en su respuesta a esa solicitud, las motivaciones reales del corazón de Nabal salen a relucir. Él es egoísta. Mira todos los «mi» en el versículo 11. Mi pan. Mi agua. Mi carne. Mis esquiladores.

Aquí tenemos un hombre que tenía mucho más de lo que necesitaba y podía darse el lujo de compartir con estos que habían provisto protección para él. Pero él se niega a compartir. Es como si él abofeteara a los hombres de David en la cara. Quiero decir, este es un insulto inmenso para David, que es uno de los hombres más poderosos de la región y es el hombre que sería rey.

Nabal es necio, él es un hombre necio e insensato. Él tiene mucho más de lo que necesita pero rehúsa compartir. Algunas veces los ricos son extremadamente generosos, y probablemente puedes pensar en algunos que vienen a tu mente y que caen en esa categoría. Pero las personas ricas también pueden ser las más mezquinas, las más tacañas. Algunas veces aquellos que se pueden dar el lujo de dar más son los que terminan dando menos.

Entonces te darás cuenta en tu iglesia o si estás de alguna manera involucrada en un ministerio, que algunas veces son las pequeñas viudas, aquellas que pueden dar menos, las que a veces dan más. Ellas son generosas. Pero otras veces aquellos de nosotros que tenemos más podemos apegarnos más firmemente a lo que tenemos, y eso lo vemos en Nabal.

Vemos a un hombre controlador. «No me importa dar si es mi idea, pero no si es tu sugerencia. No si es tu solicitud. Nadie me va a decir lo que tengo que hacer con mis cosas». Esa es la actitud aquí. Este es un hombre suspicaz . En el versículo 11, él dice, «hombres cuyo origen no conozco». Suspicaz en sus motivaciones. Suspicaz de lo que traman.

Él asume negativamente. Él llega a conclusiones. Él hace acusaciones falsas. Aquí vemos un hombre, Nabal, que es insensible a las necesidades de los otros. A él no pudiera importarle menos. «Qué importa que ustedes tengan hambre. Encuentren comida en otro lado». En última instancia, él está absolutamente despreocupado del bienestar de ellos.

¿Sabes por qué? Porque él está absolutamente obsesionado con su propio bienestar. «Mis cosas. ¿Cómo puedo conseguir más? ¿Cómo puedo permanecer con lo que ya tengo?» Creo que este es realmente un hombre que tiene la necesidad de «tener el sartén por el mango». «EL JEFE» en letras mayúsculas, es lo que él quiere escrito en su taza. «Yo estoy a cargo. Yo estoy en control».

Ahora vamos a aprender aún más sobre Nabal en la medida en que el capítulo avanza, pero antes en el próximo versículo vemos la respuesta inicial de David. Versículos 12 y 13:

«Entonces los jóvenes de David se volvieron por su camino, y regresaron; y llegaron y le comunicaron todas estas palabras. Y David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y cada hombre se ciñó su espada. David también se ciñó su espada, y unos cuatrocientos hombres subieron tras David, mientras que doscientos se quedaron con el bagaje».

Ahora, en este recuento vamos a ver dos formas muy diferentes de responder a la provocación. Dos formas muy diferentes de responder a los necios en tu vida. La manera de David y la manera de Abigail. ¿Cómo respondió David? ¿Cuál fue su reacción natural? ¿Cuál fue? Empatarse, vengarse. Fue una reacción impulsiva. Estoy segura que David no se detuvo a pensar.

¿Y no es esa nuestra reacción cuando nos metemos en problemas? Alguien nos provoca. Alguien nos molesta. Alguien se comporta de forma ruda con nosotras. Alguien se mete en tu carril mientras estás conduciendo. No te detienes y piensas. Solamente reaccionas. Te acercas a la parte trasera de su automóvil. En otros aspectos más grandes y significativos de nuestras vidas, ¿cuál es nuestra reacción natural? Vengarnos. Ceñirnos la espada. Vamos a la guerra. «¿Tú quieres pelear? Pues pelearemos».

Pero lo que vemos aquí es que la respuesta inicial de David a Nabal fue actuar igual que Nabal. Nabal era un hombre áspero, duro, de mal carácter. Era un guerrero. Él era contencioso. Y David lo que dice es, «¿tú quieres ser de esa manera? Dos pueden jugar ese juego. Entonces yo seré de esa misma manera».

¿Y no es esa nuestra respuesta natural cuando somos provocadas? Tal vez no nos ceñimos espadas literalmente pero ¿no lo hacemos con nuestras palabras? Elegimos espadas. ¿No lo hacemos algunas veces incluso sin una palabra, solo con nuestros ojos? Puedes hacérselo a tus hijos. Puedes hacérselo a tu pareja. Puedes hacérselo a una persona que está en la oficina contigo en el trabajo. Hasta nuestro comportamiento puede comunicar que hemos escogido una espada. «Me has presionado el botón y voy a coger mis armas».

Nabal había devuelto mal por bien a David, y ahora David determina devolver mal por mal. Ahora, para ser justas con David, déjame decir que humanamente hablando, creo que esta fue una respuesta muy comprensible. David es vulnerable. Él estaba furioso. Sus derechos habían sido violados. Tal vez también se sentía solo. Samuel había muerto. Tal vez se sentía abandonado. Fácilmente podía sentirse cansado. Él está huyendo de Saúl por el desierto.

Él debió detenerse pero en cambio se permitió responder en una forma «tipo Nabal». Su respuesta fue impulsiva; él fue impetuoso. Su respuesta fue apasionada; no demostró ningún dominio propio.

Proverbios 25, versículo 28, nos dice: «Como ciudad invadida y sin murallas es el hombre que no domina su espíritu». Si tú pierdes el dominio propio, incluso respondiendo a los Nabales, los necios o los insensatos en tu vida, entonces te vuelves como una ciudad que no tiene defensa. Te haces vulnerable a los ataques del enemigo si pierdes el control.

Hay otro versículo en Proverbios que hubiera sido bueno que David hubiera podido prestarle atención en esa situación. Proverbios 26:4 dice: «No respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él». Así que Nabal responde de una forma necia a la solicitud de David. Luego vemos a David respondiendo a un necio según su necedad, ciñéndose su espada. ¿Qué dice Proverbios? Te harás como él.

Ahora vamos a ver la entrada de una mujer que dice, «esa no es la forma correcta de lidiar con esta situación». Ella va a demostrar una forma muy diferente de responder. Vemos en el versículo 14, que uno de los hombres jóvenes, uno de los sirvientes de Nabal, viene a Abigail, la esposa de Nabal, y le cuenta la situación.

Este joven aparentemente, sabía que Abigail era accesible. Ella era alguien con quien se podía hablar. Se podía razonar con ella. Ella escucharía.

Por cierto, en un momento de tensión o conflicto, ¿saben las personas que eres una mujer con la que se puede razonar? O se mantienen alejados de ti y dicen, «no, ella simplemente va a perder los estribos. Ella se va a poner emocional». ¿O saben ellos que tú eres una mujer sabia a la que pueden acudir, a la que pueden explicarle su historia y que tú sabrás qué hacer porque estás siguiendo el Espíritu de Dios en esa situación?

El versículo 14: «Mas uno de los mozos avisó a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: He aquí, David envió mensajeros desde el desierto a saludar a nuestro señor, y él los desdeñó». Ahora, esa palabra desdeñó literalmente significa, «él les voló arriba». Una traducción dice que él los insultó, los injurió. «¿¡Ustedes quieren qué!? ¡Claro que no!» Nabal fue abusivo, verbalmente abusivo con David y con sus hombres. Solo podemos asumir que si él fue de esta manera con extraños, no era fácil vivir con él en la casa. Él los desdeñó.

Así que aquí podemos ver algo más del carácter de Nabal. Es un hombre arrogante. Él humilló a estos hombres. Él atacó a los hombres de David. Él se aíra fácilmente. Pierde los estribos. Esas son características de un necio. Si te encuentras respondiendo de esa forma ante las circunstancias de la vida, necesitas detenerte y decir, «estoy actuando neciamente».

Proverbios 14:17 dice: «El hombre pronto para la ira obra neciamente, y el hombre de malos designios es aborrecido». Proverbios 29:22: «El hombre airado suscita rencillas, y el hombre violento abunda en transgresiones». La ira es un veneno mortal en el matrimonio, en cualquier relación, en el cuerpo de Cristo. Abunda en transgresión.

Aquí tenemos a este hombre, Nabal. Él está fuera de control, los desdeñó. Su lengua es incontrolable. Su espíritu está fuera de control. Ahora, esta es una reacción completamente injusta e injustificada de parte de Nabal. Nadie ha hecho nada para merecer este trato. Esta no fue una respuesta provocada. No había ni una sola buena razón para ella.

De hecho, el siervo que le cuenta a Abigail lo que ha sucedido, dice en el versículo 15, «Sin embargo, los hombres fueron muy buenos con nosotros (los hombres de David); no nos maltrataron ni nos faltó nada cuando andábamos con ellos, mientras estábamos en el campo».

Nabal y sus hombres fueron protegidos por David y sus hombres. David no hizo nada para incitar esta respuesta de Nabal.

Versículo 16, los siervos dijeron: «Como muro fueron para nosotros tanto de noche como de día, todo el tiempo que estuvimos con ellos apacentando las ovejas».

Así que Nabal devolvió mal por bien. David ha tratado a Nabal y a sus hombres bien y Nabal le devolvió mal por bien.

En el versículo 17 los siervos le dicen a Abigail: «Ahora pues, reflexiona y mira lo que has de hacer, porque el mal ya está determinado contra nuestro señor y contra toda su casa».

Recuerda que David se había puesto su espada y había dicho, «iremos a la guerra». Tomó cuatrocientos hombres con él. Iremos tras Nabal y sus hombres.

«El mal está determinado contra nuestro señor (ese es el esposo de Abigail. El mal está determinado contra él) y él es un hombre tan indigno que nadie se atreve a hablarle» (vv. 16-17).

Esa frase, hombre indigno, es una frase que literalmente dice que él es el hijo de Belial. ¿Te hace eso sonar alguna campana? Belial es uno de los nombres en las Escrituras para Satanás. Es un nombre para el Diablo. Significa «indignidad», y lo que este sirviente está diciendo, es, «nuestro señor, tu esposo, Abigail, está actuando como el diablo».

Significa, «un demonio». Es un sinvergüenza. En otras ocasiones se traduce como «un hombre corrupto, pervertido o rebelde». Es alguien que es completamente malvado. Es un hijo de Belial. Es un hombre indigno. Así que otra vez podemos ver características de los necios. Ellos rehúsan escuchar. Nadie puede hablarles. Son inaccesibles. No escucharán razones. Son tercos. Su mente está decidida.

Ahora, a medida que describo a Nabal, ¿te recuerda a alguien que conoces? Tal vez estás pensando en alguien que va contigo al colegio o un compañero de trabajo. Tal vez alguien dentro de tu propia casa.

Veremos algunos consejos de la vida de Abigail, algunas observaciones sobre cómo responder a alguien que es un hombre indigno, alguien que actúa como el diablo.

Pero hay otra pregunta que necesitamos hacer y es, ¿te recuerda esto a ti misma? Este tipo de comportamiento. Ahora, tu comportamiento puede que no sea tan extremo. Tal vez no pierdes los estribos ni tiras cosas ni le gritas a la gente y los desprecias.

Pero ¿qué tal cuando tu hijo viene y te hace una pregunta que ya te ha hecho diecisiete veces en la misma mañana?, y te ha interrumpido, y estás irritada, estás impaciente. Dices, «¡no puede ser! ¡Vete a tu habitación!», y le hablas de forma ruda. Tu hijo no hizo nada para merecerse eso. No es que tú lo estás provocando a ira simplemente Hablaste sin pensar. Tú estás siendo fácilmente provocada, irritada y molestada.

¿Alguna vez te has encontrado reaccionando de esa manera? Necesitamos aprender de Abigail, cómo responder de una forma que no es como Nabal, que disipe la ira, para proteger la familia en esta situación.

Ahora, si estás pensando en alguien que conoces que es como Nabal, tal vez te estés preguntando, «¿qué puedo hacer? ¿Cómo respondo a este tipo de persona? Me hace pensar en la mujer que nos escribió y dijo:

«¿Pueden ayudarme a lidiar con un esposo furioso? Me deprimo mucho y quiero saber cómo Dios quiere que yo maneje esto. Mi esposo nunca abusaría de mi físicamente, pero él se molesta por tantas cosas, y me estoy cansando de ser la pacificadora».

Sé que esta mujer habla por muchas de nuestras oyentes, no solo en referencia a los esposos sino a muchos otros necios en nuestras vidas.

Así que aquí vemos a Abigail entre dos hombres orgullosos y molestos. Por una lado Nabal su esposo, y por el otro David quien será el próximo rey de Israel. Abigail es un contraste. El versículo 3 ya nos dijo que ella era hermosa y que tenía discernimiento. La hermosura habla de su apariencia, pero el discernimiento habla de su corazón. Esa palabra discernimiento significa «inteligente». Ella es una mujer de buen entendimiento, una mujer que tiene sentido común en medio de la crisis.

Ahora, si la comparas con Nabal que es áspero, duro, ellos son polos opuestos. El nombre de Abigail, por cierto, significa «el gozo de mi padre». Ella era una hijita de papi. Ella era una niña cuyo padre se deleitaba en ella, pero terminó casada con un Nabal, un necio. Ahora yo creo que este debió ser un matrimonio increíblemente difícil. Y aunque las Escrituras no nos dicen qué sucedía dentro de las cuatro paredes de su casa, podemos imaginarnos.

En vez de casarse con un hombre como su padre que se deleitaba en ella, probablemente sin ella tener nada que ver, terminó en un matrimonio arreglado, ella terminó casándose con un hombre con el que era imposible vivir. Orgulloso, iracundo, irracional, mezquino y controlador.

Así que, ¿qué hace Abigail? Bueno, veremos en la próxima sesión que ella respondió a Nabal muy diferente a como David le respondió. Ella no se convirtió en Nabal al responderle al necio, el Nabal en su vida. Ella actuó en de una forma que fue consistente con su carácter sabio y lleno de discernimiento. Su comportamiento, la forma en que ella manejó la crisis, revela que esta mujer tenía un corazón sabio.

Así que quiero decir, aun antes de que veamos cómo respondió Abigail, que en las situaciones de crisis de nuestra vida, tú y yo necesitamos ser mujeres con discernimiento. ¿Cómo obtienes discernimiento? Se lo pides a Dios. Se lo pides a Dios antes de que estés en medio de la crisis. Si eres soltera, antes de casarte, pídele a Dios que te dé discernimiento para mostrarte con quién debes casarte.

La mayoría de nosotras hoy no vivimos en matrimonios arreglados. Tenemos algo de voto y de decisión en el asunto. Pídele a Dios sabiduría. No te cases con el próximo que aparezca solo porque mostró algo de interés en ti o porque te compró algunas cosas. Pídele a Dios discernimiento, consejo divino y sabiduría. Una vez que estés en una situación dada, ora por discernimiento.

Y esto nos recuerda que puedes responder diferente a Nabal. No tienes que convertirte en Nabal. Recuerda que como tú respondas es lo que hace toda la diferencia. Puede ser que nunca cambies a tu Nabal. Y veremos que Nabal nunca cambió. Pero tú puedes ser una mujer confiable, piadosa, valiente, segura aun en medio de la crisis.

Recuerdo de que mi padre me decía frecuentemente: tú no eres responsable por la forma en que actúan otras personas o por lo que puedan hacerte a ti. Solo eres responsable por la forma en que tú respondes a otros. Por la gracia de Dios, podemos responder en una forma llena de fe, de una manera apropiada, llena de discernimiento y sabiduría. Eso puede que haga toda la diferencia en el desenlace de una situación.

Carmen: Cuando te encuentras en medio de una situación personal difícil, pierdes fácilmente el enfoque. Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado animando a examinar si tú misma has actuado como Nabal, y a pensar con sabiduría al relacionarte con personas difíciles. Nancy regresará en un momento para orar con nosotras.

Una de las maneras en que podemos desarrollar el discernimiento que vemos en Abigail es estudiando lo que la Biblia nos dice acerca de su vida. Queremos ayudarte a hacer precisamente eso, por lo que te animamos a adquirir el folleto digital basado en estas enseñanzas. Se titula, «Abigail: Cómo vivir con personas difíciles en tu vida». Adquiere el acceso para descargarlo, por una donación, en AvivaNuestrosCorazones.com, y únete al estudio en línea en el que lo estamos estudiando juntas. Este estudio inició ayer, ¡así que estás a tiempo! Visítanos hoy en AvivaNuestrosCorazones.com.

Ahora Nancy regresa para concluir este programa en oración.

Nancy: Padre, oro que tú nos hagas mujeres de discernimiento, sabias, piadosas. Vivimos en un mundo caído y hay muchos Nabales en este mundo. Algunas de las mujeres con las que hablo, hoy están viviendo con un Nabal, y esta es una situación muy dura. Es difícil. Parece imposible.

Pero Señor, gracias porque sabemos que Tú das mayor gracia. Hay sabiduría en Tu Palabra para saber cómo responder ante cada situación, no solo para hacer nuestras vidas más sencillas, sino sobretodo para que Tú puedas ser glorificado y para que venga Tu reino y Tu voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo.

Dános discernimiento Señor y haznos mujeres sabias y piadosas en nuestras respuestas, incluso a personas que son ásperas, duras, rudas y crueles que pueden estar alrededor nuestro. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Trayéndote enseñanza práctica de la Palabra de Dios, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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