Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Esperanza para madres imperfectas

Annamarie Sauter: Muchas veces atamos nuestra identidad a la etapa de vida en que nos encontramos y nos desanimamos si fallamos. Emily Jensen nos recuerda algo esencial.

Emily Jensen: Creo que hay una necesidad real de lidiar con esto a un nivel más profundo y decir, «mi identidad no se encuentra en cómo llevo a cabo mi maternidad ni en la manera en que manejo todas estas cosas. Mi identidad está arraigada en Cristo».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo afectan las buenas nuevas que tenemos en Jesús tu rol como madre? Esto es algo en lo que Nancy y nuestras invitadas de esta semana han estado reflexionando, en la serie titulada Maternidad Redimida.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Estamos en medio de una conversación fascinante con dos mujeres preciosas. Y estoy emocionada de que nuestra audiencia pueda conocerlas: Emily Jensen y Laura Wifler, del ministerio llamado Maternidad Redimida.

De hecho, este ministerio Dios lo inició a través de estas dos mujeres –que son madres jóvenes con niños pequeños y que están atravesando los distintos retos que esto conlleva en el día a día. Y hemos estado hablando de cómo el evangelio nos habla sobre esto…y sobre cualquier etapa de la vida.

Ellas han escrito un libro también titulado Maternidad Redimida: La esperanza del evangelio para momentos cotidianos. ¡Lo puedes adquirir en español!

Muchas mujeres jóvenes nos están escuchando, y puede que conozcas a alguna madre joven. Anímala a que escuche esta serie. Puede que pienses, «no estoy en esa etapa de la vida». Pero hay madres jóvenes en tu iglesia o en tu familia que necesitan ser afirmadas. Necesitan y desean ese aliento que les puedes dar, y este libro es un excelente recurso para regalar, aún si tú no te encuentras en esa etapa de la vida.

Así que Emily y Laura, bienvenidas de nuevo a Aviva Nuestros Corazones.

Laura Wifler: Gracias Nancy.

Emily: Sí. Es un gozo estar aquí.

Laura: Sí. Gracias por la invitación

Nancy: Ayer cuando conversábamos y vimos el reloj dijimos: «¿Ya pasó todo ese tiempo?»

Emily: Se fue tan rápido.

Nancy: Cuando cenamos juntas días antes de comenzar estos días de grabación… (desearía que todas nuestras oyentes hubieran estado sentadas con nosotras a la mesa) Nuestros corazones rebosaban y hablamos mucho. Pero es estimulante y de mucho ánimo ver que las cosas por las que ustedes están pasando, no las están atravesando ustedes solas.

Ustedes se han unido y también caminan junto a otras mujeres en el ministerio Maternidad Redimida, para ser una comunidad, una hermandad, para compartir las unas con las otras lo que están viviendo y los retos que están enfrentando. Me imagino cuántas madres se habrán dado cuenta, por primera vez, que tienen ira en sus corazones. Y a lo mejor han pensado, soy la única madre que le ha gritado así a su hijo.

Pero se han dado cuenta de que otras personas también lidian con los mismos instintos carnales y naturales. Ellas aman a sus hijos con locura, pero algunas veces sus hijos las vuelven locas. Y tenerse las unas a las otras es un regalo, y ustedes se han unido a otras madres jóvenes, y caminan junto a ellas. 

Espero que esta serie de Aviva Nuestros Corazones sea de mucho ánimo para muchas madres jóvenes. Quizás eres tú que nos escuchas hoy o es alguien a quien conoces y le puedes recomendar este recurso.

Maternidad Redimida. Ese es un título interesante. ¿Cómo surgió esta idea y qué significa?

Emily: A medida que pensábamos sobre el evangelio y la maternidad, creo que uno de los temas que eran recurrentes es que somos una nueva creación en Cristo, que Él se levantó de los muertos y que también nosotras algún día viviremos junto a Él. Él prometió que regresaría y que nos levantaría de los muertos. Y pensamos en esto: ¿Cómo luce nuestra vida a la luz de esta verdad?

Y creo que mientras hablábamos sobre esto, mi esposo tuvo la idea de Maternidad no redimida y así se quedó. Pensamos que esto refleja que estamos en el proceso, pero no del todo.

Nancy: ¿Y el significado? Para aquellas que no han escuchado ese término todavía…

Emily: Significa que tenemos salvación. Somos salvas de la condenación del pecado, pero aún no estamos con Cristo en la eternidad.

Nancy: No hemos sido glorificadas.

Emily: Sí. Glorificadas, cuando todo sea hecho nuevo. Aún estamos batallando con el pecado, y estamos viviendo en un mundo caído. Así que, ¿cómo se ve esto para nosotras como madres, esto de caminar como lo hizo nuestro Salvador resucitado en este mundo caído?

Laura: Uno de nuestros lemas es: Viviendo a la luz de la resurrección. Es la idea de que reconocemos que la cruz es importante y tiene un impacto, y debido a lo que Jesús hizo, como dijo Emily, somos una nueva criatura. Eso quiere decir que tenemos el poder del Espíritu Santo que nos ayuda a cambiar nuestra actitud y nuestra perspectiva.

Y vivimos con esa perspectiva eterna, sabiendo que, como dijo Emily, todavía no hemos llegado pero algún día seremos glorificadas. Nos reuniremos con nuestro Salvador. Y esta es una esperanza a la que como madres podemos aferrarnos en medio de las dificultades, sabiendo que un día esto ocurrirá, y que esto no es lo único que hay. Este no es el final del camino, sino que hay una esperanza mucho mayor y algo hermoso que nos espera.

Nancy: Amén. A medida que las escucho hablar, estoy pensando en Romanos 8, y la forma en que vemos esto a través de las Escrituras. El apóstol Pablo, en este capítulo, habla sobre la batalla entre la carne y el espíritu, y no tienes que ser madre para entender esto.

Cualquier persona que conoce a Jesús sabe que existe un impulso del espíritu y un impulso de la carne y que ambas van en dirección opuesta. Algunas veces sientes que tu carne es tan fuerte, pero deseas rendirte al espíritu, pero a veces sientes que no puedes. Y existe esta batalla dentro. De hecho, las personas que no son creyentes no tienen esta batalla. Ellos solamente actúan en base a lo que la carne desea.

Pero luego, me encanta cómo Pablo siempre nos lleva hacia la esperanza futura que tenemos frente a nosotras. Emily, tú tienes cinco hijos, de siete años hacia abajo; y Laura, tú tienes tres hijos, de seis años hacia abajo. Y pienso que esa es la etapa más agotadora en las vidas de las madres. No hay recesos. Realmente es un trabajo 24/7. Te dices a ti misma que dormir es un lujo en esta etapa de la vida.

Pero debemos tener en mente, en esta etapa o cualquier etapa de vida, lo que dice el apóstol Pablo, por ejemplo, en Romanos 8:18: «Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente…», (sea lo que sea); quizás tus hijos sean adolescentes y esta es una etapa difícil para ti. Quizás te encuentres en la etapa del nido vacío, y esto es algo completamente nuevo para ti. 

Los problemas con tus hijos que son adultos jóvenes pueden ser un reto, quizás hasta más que los de los niños pequeños o adolescentes. Tal vez el no tener hijos o ser viuda o divorciada o madre soltera. Pablo dice: «Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente (los que sean) no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada».

¿Por qué es esto? Es porque Jesús no simplemente murió y se quedó en la tumba. Él se levantó de los muertos. Y con nosotras ocurrirá lo mismo. ¡Gloria a Dios! Nos levantaremos de los muertos con Él, y habrá gloria. Así que, en esos días tediosos, sin gloria, alimenta tu corazón y llena tu alma con la esperanza de que este sufrimiento presente no es el final de todo.

Laura: Eso me encanta. También pienso que Romanos 8, habla de que nuestros espíritus pueden clamar, «¡Abba Padre!», porque hemos sido adoptadas como hijas del Rey.

Pienso que para las madres en cualquiera de las etapas de la maternidad, en cualquier lugar que nos encontremos, esta es una esperanza maravillosa, el hecho de saber que podemos acercarnos al trono como una hija se acerca a su padre. Él nos recibe. Eso para mí ha sido una esperanza enorme, cuando me siento avergonzada o con culpa o cuando simplemente me equivoco como madre.

Pienso que la mayoría de las madres, muy dentro de sus corazones saben que no son suficientes, que no poseen todo lo que necesitan para ser una madre perfecta o para criar a sus hijos para que conozcan al Señor. Podemos ir ante el trono y clamar, «Abba, Padre» en esos momentos cuando no sabemos qué decir…y creo que hay momentos en los que digo, «Señor, no sé qué hacer. Simplemente necesito ayuda, Ni siquiera sé cómo pedirte esto o lo que realmente necesito. Lo único que sé es que no puedo hacerlo».

El Espíritu Santo clama con nuestro espíritu. De esto habla Romanos 8, y ha sido de grán estímulo que cuando no podemos articular nuestras necesidades, cuando no sabes ni siquiera a dónde ir, el Espíritu se está moviendo clamando a nuestro favor, y podemos saber que hay paz, esperanza, gozo y transformación para nosotras y que existe mucho más que esta vida. Pienso que ser creyente y ser una hija de Dios es un regalo muy especial.

Emily: Sí. La introducción de nuestro programa habla de cómo en un minuto sentimos que estamos haciendo un buen trabajo y después sentimos que somos las peores madres del planeta. Y esto no es cierto. Y solamente digo esto porque Laura y yo hemos estado practicando el evangelio en la maternidad desde hace cuatro años y necesitamos el evangelio una y otra vez. Esta no es una verdad que necesitamos solo un día en la vida.

Nancy: Y si alguna vez llegas al punto donde piensas que ya lo has logrado y que no necesitas más del evangelio, esto significa que realmente lo necesitas.

Emily: Pienso que algo que es esencial para nosotras es que, no importa cuántas veces pensemos en lo que significa «no hay condenación en Cristo Jesús» o qué tanto clamemos «Abba Padre», al volver a casa después de este maravilloso programa, después de hospedarme en un hermoso lugar, regresaré a mis hijos y quizás cinco minutos después de que cruce la puerta de mi casa…

Nancy: O menos...

Emily: ¡O en menos tiempo!, sentiré frustración o tal vez tenga un momento tenso con alguien. Y tendré que volver a recordar, «¿quién soy? ¿A quién le pertenezco? ¿Qué significa esto?» Tendré que cambiar de dirección e ir de nuevo al Padre, una y otra vez.

También, me encanta la idea de que no somos salvas para simplemente ser independientes, ser nuestras propias dueñas o buscar nuestras propias soluciones. Somos salvas y pertenecemos a una familia. Esta es la razón por la que necesitamos a otros alrededor nuestro, para ayudarnos a recordar, cuando seamos débiles y no podamos ver claramente… Cuando estemos cegadas debido a la nube de circunstancias en las que nos encontremos. Necesitamos hermanas. Necesitamos hermanos. Necesitamos madres y padres en la fe, simplemente para que nos recuerden las verdades de la Palabra y que esto haga su obra en nosotras.

Nancy: Y ustedes tienen muchas personas así en su vida. Me da tristeza pensar en aquellas mujeres que intentan hacerlo solas, por sí mismas, que no tienen una familia en la iglesia. Y no me refiero a asistir los domingos, eso es bueno, es un comienzo; pero me refiero a mujeres que no están conectadas con otras mujeres con quienes puedan compartir su corazón, sus anhelos y seguir a Cristo juntas.

Nos estimulamos unas a otras al amor y a las buenas obras y a recordar el evangelio. Y cuando lo olvido, necesito personas en mi vida que me traigan a la memoria lo que sé que es la verdad, pero que simplemente perdí de vista.

Quiero que vayamos a ese momento antes de convertirse en madres. Eran estudiantes universitarias y después se casaron. Antes de tener hijos, ¿qué pensaban ustedes sobre la maternidad? ¿Cuáles eran sus expectativas? Esto es a donde quiero llegar, a cómo las expectativas pueden realmente derrotarnos. ¿Cómo pensaban ustedes que sería la maternidad? ¿Qué clase de madres pensaban que serían? Y por último, mi pregunta sería: ¿Cómo la realidad cambió sus expectativas en cuanto a cómo pensaban que sería?

Emily: ¡Es tan interesante cuando veo hacia atrás! Ahora, en retrospectiva, me pregunto de dónde obtuve todas aquellas ideas que tenía sobre la maternidad. Pero pienso que de recién casada, veía a los hijos como un inconveniente o algo que podía posponer por mucho tiempo. Quería divertirme, viajar o hacer diferentes cosas con mi esposo. Recuerdo que dijimos, «oh, esperaremos al menos cinco años y después quizás pensaremos en esto».

Así que esto fue lo primero que el Señor trabajó en mi propio corazón; ver la maternidad como un regalo, un gozo y como parte de una misión que mi esposo y yo podríamos hacer juntos, criar discípulos y pasar el evangelio a la siguiente generación y en la familia de nuestra iglesia local, cualquier cosa que Él tuviera para nosotros, incluyendo hijos biológicos si Él nos los daba.

Y cuando entendí esto, entonces me hice la idea perfecta de lo que sería la maternidad cristiana. Creo que esto lo obtuve de diferentes recursos. Algunos de las mujeres mayores que realmente admiraba o de algunas amigas de mi iglesia. Tendría gallinas en el patio, cierta cantidad de hijos y hornearía pan. Podría enumerar las cosas que yo pensaba que haría.

Nancy: Como pensabas que debería ser una madre cristiana.

Emily: Oh sí. Eso era a lo que yo aspiraba. Es muy interesante porque realmente vivía intentando ser un modelo externo de la manera en que vivía mi vida a diario. Pero realmente no estaba enfocada en el corazón, no me preguntaba cómo estaba mi corazón ni lo que Dios estaba haciendo en nuestra familia y cómo eso nos transformaría.

Así que fué muy interesante porque muy rápidamente me di cuenta de que no estaba a la altura de estas cosas externamente, no estaba horneando pan. Definitivamente, no tenía ninguna gallina. Los hijos me abrumaban más de lo que yo pensaba. Pero en mi interior me encontré asombrada por mi propia debilidad.

Recuerdo un día estar sentada en el sofá. Tengo esta imagen de cuando tuve a los gemelos. Tenía uno recostado en una almohada en el sofá y el otro en mis brazos, y yo les sostenía los biberones a ambos. Al mismo tiempo tenía a uno de mis hijos (2 años) en las rodillas empujando a los bebés y decía, «mami, ¡levántate, levántate! Y yo solo pensaba, ¡wow! Necesito mucha ayuda aquí. Pero era mi corazón él que necesitaba más ayuda.

Nancy: ¿Qué ocurría en tu corazón?

Emily: Pienso que me sentía muy abrumada, me sentía increíblemente débil, y en ese momento sentía que no tenía lo que se necesitaba para llegar a la siguiente hora.

Nancy: Bueno. Quisiera regresar a cómo el evangelio habló a tu corazón en ese momento. Pero, Laura, cuando piensas en las expectativas o ideales que tenías o lo que pensabas que sería la maternidad…

Laura: Yo tenía ideas similares a las de Emily, particularmente, yo sería una esposa perfecta, de cierto modo. Todas las noches serviría una cena espectacular, saludable y completa. Organizaría fiestas de cumpleaños fabulosas y mi casa estaría perfectamente decorada. Sería muy eficiente con mi tiempo y sería una anfitriona perfecta. Mis hijos serían muy bien portados, como una familia ejemplar. Como la familia Von Trapp en el clásico La Novicia Rebelde. Esa era la idea que tenía en mi cabeza.

Nancy: Entonces, podrían cantar también.

Laura: ¡Así es! ¡Podrían cantar! Definitivamente esa era la idea que yo tenía. De apariencias externas.

Nancy: Tengo curiosidad…(y creo que sé la respuesta), pero quisiera que habláramos de ello: ¿De dónde vinieron estos ideales? ¿De dónde vinieron estas imágenes? ¿Qué influyó en todo esto? 

Laura: Creo que fueron una serie de cosas mientras crecía. Diría que las redes sociales estaban creciendo en popularidad en ese tiempo. Así que, realmente existe una imagen idealista de familias que educan en el hogar, que tienen hijos y hornean pan. Y no vemos lo que hay detrás, las discusiones, las peleas, el estrés, las dificultades financieras, o cosas como estas, que no se ven en las redes. Solamente ves el fruto, el producto de esto…

Nancy: Si es que es real.

Laura: Sí, si es que es real.

Emily: O entras a Pinterest. Pinterest era muy popular cuando comenzamos a ser madres. Guardábamos diferentes ideas, como: actividades al aire libre que quiero hacer, actividades para niños pequeños, manualidades. Te ayudaban a organizar todo y…

Laura: Siempre existe una manera perfecta de hacer todas las cosas.

Emily: Puedes lograr hacer estas actividades, si no tienes hijos.

Nancy: De hecho, probablemente no se puede. Pues, yo no tengo hijos y esas actividades son tan irreales.

Emily: Así es. Y en la cultura, me refiero a los medios de comunicación, la televisión, las revistas… Recuerdo hojear la revista House Beautiful (una revista de diseño de interiores). Me encanta el diseño y la decoración. Tienen estas casas hermosas que yo aspiraba tener algún día cuando estuviéramos mejor económicamente. Y la realidad es que ese tipo de casa no es práctica cuando tienes niños. Aun cuando pudiera tenerla, no sería una decisión sabia para nuestra familia ni un sabio uso de nuestro tiempo. 

Así que pienso que acumulamos estas cosas. Y los amigos también son de influencia, lo que hablan, sus intereses. La corriente te arrastra. Si todos hablan sobre lo mismo, comienzas a pensar, «bueno, yo también necesito hacer eso». Y «así es como debe ser. Debo aspirar a eso».

Nancy: Y esto nos trae la pregunta –ya sea en esa etapa de vida y ese ideal o tal vez en otra etapa– quizás seas una mujer soltera con una carrera profesional y tienes aspiraciones y presiones por cumplir. Pero surge la pregunta: ¿Por qué quiero esas cosas? ¿Cuál es mi motivación?

A medida que ustedes recuerdan aquellos días, cuando Dios comenzó a sondear en las profundidades de sus corazones, ¿cuáles fueron algunas de las cosas que comenzaron a ver? No estoy diciendo que desear una casa bonita o hijos bien portados sea pecaminoso, porque no lo es. Pero a veces parece que al final tiene que ver con el orgullo. ¿Verdad? Cómo me veo, la impresión que doy a los demás. ¿Han comenzado a percibir esto en sus propios corazones?

Emily: Sí. Creo que tenía esa percepción de que la maternidad es una gran responsabilidad. Y piensas, «de acuerdo, se supone que debo cuidar los corazones de mis hijos, sus cuerpos y ayudarlos a tomar buenas decisiones, y todas estas cosas. Y si fallo en estas cosas ¿significa que fracasé como persona en el nivel más profundo? Y si no puedo ejercer bien mi papel de madre, ¿qué dice eso de mí?»

Así que creo que hay una necesidad real de lidiar con esto en un nivel más profundo y decir, «mi identidad no se encuentra en cómo llevo a cabo mi maternidad ni en la manera en que manejo todas estas cosas. Mi identidad está arraigada en Cristo».

La maternidad es un llamado importante que se me ha hecho, pero necesito mantener mis ojos fijos en Él y estar anclada en Él, esto me permitirá seguir adelante, porque voy a fallar, y no seré lo suficientemente buena. Pero Dios puede trabajar en y a través aún de mis fallas, incluso en mi pecado, si el Señor así lo quiere, para que yo pueda mostrarles a Jesús a mis hijos en el día a día, confesando y diciéndoles: «Mami no dijo las cosas bien» o «lo siento», o en cualquier situación donde se pueda ver esto.

Puedo tener esperanza cuando mis ojos están fijos en Él, y decir, «sí, Señor. Puedes usar a una pecadora como yo. Doy gracias porque no necesito tener todo resuelto, Tú te encargas de eso».

Nancy: Has hecho referencia a esa temporada donde tienes hijos pequeños, pero algunas mujeres que nos escuchan tienen hijos adolescentes o adultos jóvenes o incluso hijos mayores que están lejos del Señor, hijos pródigos.

Estas madres o abuelas lloran por las noches hasta quedarse dormidas, con sus corazones muy cargados debido a la terquedad de sus hijos. Y el enemigo hace estragos de estas madres cargándolas con culpa, recriminaciones, como: «Si tan solo hubieras sido otro tipo de madre, una mejor madre…»

Cualquier madre, padre o persona, el punto es que somos pecadores. Pero hay algunas madres que simplemente necesitan ser liberadas. Necesitas saber que tu identidad como mujer no se basa en cómo resultaron tus hijos. Si pudiste ser la mejor madre, horneando pan, teniendo gallinas, con una casa de Pinterest, eso no garantiza que tus hijos tengan un corazón para Dios.

Laura: Nosotras siempre decimos, «voltea a ver el Eden». Adán y Eva tenían el Padre perfecto que estaba allí con ellos.

Nancy: Y tenían el hogar perfecto.

Laura: Sí. Tenían el hogar perfecto, y tomaron y comieron del fruto prohibido y desobedecieron a su Padre. Así que creo que esto nos debe llevar a pensar que de ninguna manera somos como el Señor, y Sus hijos fueron desobedientes. Es por esto que ponemos nuestra esperanza solo en Él. Él conoce la historia y Él es soberano sobre esa historia y podemos confiarle el resultado a Él.

Nancy: Bueno, creo que también te has dado cuenta, por lo que has escrito y has compartido, de que tus hijos no necesitan esas cosas que eran parte de la imagen que tenías antes de tener hijos. Esa casa decorada, el patio con gallinas u hornear el pan. Para que ellos lleguen a ser lo que Dios desea que sean, para que experimenten el evangelio y el amor de Cristo, es posible que no necesiten todas esas cosas, ni todas aquellas experiencias que deseas darles, aquellas cosas que las madres sienten culpa por no proveer, ya sea que lo hagas de esta o de otra forma en algunos de estos temas que hemos hablado. Aun tener un hogar tranquilo y apacible no es necesariamente lo que tus hijos necesitan.

Lo que ellos necesitan es ver el evangelio en acción en medio de un lugar pecaminoso. Así que, aun si tu hogar pudiera ser perfecto –lo cual no es posible– tus hijos nunca podrían darse cuenta de lo mucho que necesitan de un Salvador.

Emily: Eso es correcto. Pienso que muy a menudo he perseguido esa perfección, esa fachada externa. Tiendo a tener una personalidad tipo A. Soy muy intencional. Creo que compartí esto en el programa anterior, tengo dificultad con la autosuficiencia. Pienso, bueno manos a la obra, así que resuelvo el problema y sigo adelante.

Eso fue algo de lo que me di cuenta: ¿Qué es lo que mis hijos realmente necesitan de mí? ¿Necesitan esa maravillosa fiesta de cumpleaños que podría organizarles una que otra vez? O necesitan una madre que los ame y que esté dispuesta a decir «lo siento». Una madre que esté dispuesta a decir: «¿Sabes qué? No vamos a tener este tipo de fiesta porque es muy estresante. No podré organizarla. Quizás haremos algo más pequeño y sencillo», y luego tener momentos de afirmación alrededor de la mesa lo cual significa mucho más que esta gran fiesta en la piscina.

Pienso que se trata de poner en la balanza algunas de estas decisiones: ¿Podré con la organización de este evento? Quizás, pero ¿sería el tipo de madre que muestra el evangelio a mis hijos en medio de toda esa preparación? Quizás no.

Nancy: Aún si pudieras hacerlo o si fueras la mujer maravilla, ¿es eso lo que tus hijos realmente necesitan?

Emily: Y, ¿realmente es importante?

Siento que a mí me ha ayudado poner en la balanza algunas decisiones sobre lo que realmente es importante. ¿Está esto tocando sus corazones y sus almas o está creando un niño que tiene todo lo que quiere y que todo a su alrededor se ve como Pinterest? Y ¿qué le hace esto a mi alma? ¿Estoy dependiendo del Señor en esta situación o estoy dependiendo de mí misma?

Agradezco que el Señor me haya permitido fallar muchas veces en mi maternidad, cuando las cosas no han salido bien, y que otras se hayan arruinado. Pensé que podía solucionarlo y al final, no funcionó. Estos momentos realmente me han mostrado mis limitaciones, que no soy una deidad, no soy Dios. Y estoy muy agradecida de servir a un Dios muy grande que me sostiene cuando caigo y provee todo cuanto necesito.

Y esto me ayuda a cambiar, a arrepentirme y a poder mostrarles a mis hijos las misericordias que Dios me ha mostrado.

Y de ninguna manera estoy diciendo que planificar una maravillosa fiesta de cumpleaños para tus hijos es algo malo. Pienso que eso es un buen regalo que podemos darles a nuestros hijos, y puede ser una bendición muy grande para nuestras familias, para aquellos que están a nuestro alrededor e incluso para los invitados. Pero pienso que tenemos que meditar en cuál es la motivación real de nuestro corazón, qué es lo que impulsa nuestro deseo de hacer esto. ¿Es la fidelidad al evangelio o el miedo a fracasar como madre perfecta?

Nancy: Hoy dejaremos esta conversación aquí, pero continuaremos en el próximo episodio. Mi esperanza es que tu corazón haya sido motivado por las implicaciones del evangelio para ti como mujer, en cualquier etapa de vida en que te encuentres.

Y de nuevo, quiero animarte a que si conoces a algunas madres jóvenes –y estoy segura de conoces a alguna, compartas con ellas esta serie. Lo puedes hacer fácilmente a través de nuestro sitio web, avivanuestroscorazones.com. 

Deseo que este mensaje llegue a muchos corazones y que el libro escrito por Emily y Laura, Maternidad Redimida, esté en las manos de muchas madres jóvenes y de madres mayores que están discipulando y animando a madres más jóvenes. Maternidad Redimida está disponible en español y te animará en tu etapa de vida, y también te dará una herramienta para ministrar a mujeres que están pasando por esta etapa en este momento de sus vidas.

Y si te perdiste la primera parte de esta conversación, encuentra ese episodio también en avivanuestroscorazones.com. Mañana hablaremos sobre algunas de las cosas con las que batallan las madres jóvenes: sobre el cuerpo y nuestra imagen después del parto, sobre el cuidado personal: ¿Cómo me aseguro de suplir mis necesidades? ¿Cómo proteges tu matrimonio mientras tienes niños pequeños? Trataremos algunas de estas cosas. ¿Cómo el evangelio nos da libertad, esperanza y ayuda? No para tener una vida perfecta sino para tener una vida que honre a Cristo y que Él sea el centro de nuestra vida. Escucha más sobre esto en la continuación de esta conversación.

Annamarie: Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Colabora con nosotras

Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?

Donar $5

Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Únete a la conversación