Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

La maternidad como un acto de adoración

Annamarie Sauter: A menudo no nos damos cuenta de cómo el evangelio afecta todas las áreas de nuestras vidas… Con nosotras Laura Wifler.

Laura Wifler: ¡No es algo que puedo hacer en mis propias fuerzas! Y creo que cuando abracé profundamente esta verdad, cuando me dí cuenta de que el evangelio lo cambia todo, y que es el único lugar al que podía ir para encontrar esperanza y ayuda…entonces mi perspectiva de toda la vida cambió.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy damos inicio a la serie titulada, Maternidad Redimida.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Una de las cosas que me emociona ver en estos últimos años, es cómo Dios ha levantado a un gran número de mujeres jóvenes que aman a Jesús, aman Su Palabra, aman el evangelio, y son comunicadoras efectivas a través de blogs, podcasts, y además escriben libros sobre sus experiencias de la vida conectándolas a la Palabra de Dios.

No sé si ha habido alguna otra época en la que haya tantas mujeres jóvenes con tanta sabiduría, valentía, humildad y fe como las que tenemos hoy. Estoy encantada de presentarles a las mujeres de Maternidad Redimida, Emily Jensen y Laura Wifler. ¡Tuve la oportunidad de conocerlas recientemente y sé que ustedes las amarán! Así que, Emily y Laura, bienvenidas a Aviva Nuestros Corazones.

Laura: Muchas gracias por la invitación Nancy, y por esas palabras tan amables. Estoy muy agradecida de poder estar aquí, es un regalo y un gozo compartir contigo.

Emily Jensen: Así es, definitivamente es un regalo y un gozo. ¡Gracias por invitarnos!

Nancy: Estuvimos compartiendo con ustedes una cena en nuestra casa. Robert cocinó unos cortes de carne a la parrilla y tuvimos un hermoso tiempo de conversación. ¡Ustedes nos hablaron de cosas muy valiosas y con mucha sabiduría, y yo les decía continuamente, «¡guarden eso para el programa de mañana!» ¡Si hubiéramos podido grabar toda la conversación tendríamos una serie de programas maravillosos!

Fue una conversación muy especial, y sé que nuestras oyentes disfrutarán de esto como si hubieran estado sentadas a la mesa con nosotros. Hablaremos mucho sobre las madres, y madres jóvenes como ustedes. En un momento ustedes nos compartirán un poco sobre sus trasfondos, sus historias y sus familias.

Pero antes quisiera comenzar diciendo que si eres madre –en cualquier etapa– o si conoces a alguien que lo sea, necesitas escuchar esta serie. Tal vez, a medida que conversamos con Emily y Laura durante esta semana podrías decir, «no estoy en esa etapa de la vida». Pero escucha, yo no tengo hijos biológicos (tengo muchos hijos adoptivos en todas partes), pero este mensaje es muy importante y aplica de distintas maneras a todas nosotras en cualquier etapa de la vida.

Tengo una carga especial por las madres jóvenes que están batallando con la influencia, el peso y el gran oleaje de mensajes de la cultura de hoy en día, y por cómo podemos suministrar recursos, equipar y motivar a estas madres a que piensen bíblicamente en lugar de pensar como el mundo. Emily y Laura, ustedes están haciendo un trabajo maravilloso al llamar a las mujeres a pensar bíblicamente. Y ustedes mismas se encuentran en ese proceso, están cada una en su propio trayecto, y también hablaremos sobre eso.

Publiqué en instagram una foto de nosotras ese día en nuestra casa, y las personas comentaban diciendo, «¡qué alegría que estén juntas!» Todos saben que tenemos el mismo sentir, el mismo ADN (en relación con el ministerio), aún cuando representamos dos generaciones diferentes.

Nuestro deseo es que, como mujeres, crezcamos en la fe para poder ser mujeres mayores que animen y modelen un cristianismo fiel a las más jóvenes. Y ustedes están haciendo eso. Y en esta serie hablaremos de algunas mujeres mayores que Dios ha usado en sus vidas. Me emociona pensar que en el futuro ustedes estarán enseñando a mujeres que tendrán la misma edad que ustedes tienen en este momento.

Así que esto es una línea continua, una carrera de relevos, donde nos encontramos pasando el testigo de la fe de una generación a otra. ¡Y nadie tiene mayor responsabilidad en esto que las madres! 

Así que Emily, comencemos contigo. Tú no creciste siendo cristiana. Conociste al Señor un poco después. Cuéntanos un poco de tu historia y de cómo es tu familia.

Emily: Sí, es interesante porque mis padres fueron muy constantes en llevarme cada domingo a la iglesia, donde definitivamente tuve un encuentro con el mensaje básico del evangelio. Así que siempre recuerdo haber creído en Dios y que la Biblia es verdad. Sin embargo, cuando crecí percibí mi propio pecado y realmente no sabía qué hacer con todo eso. No estaba preparada para rendir mi vida a Dios y a lo que Él tenía para mí. 

Así que durante mi adolescencia fui influenciada por el mundo que me rodeaba… Asistía a la iglesia, participaba de las actividades, pero internamente, mi vida y mi corazón estaban muy lejos de Dios. Recuerdo que trataba de encontrar propósito en todas las cosas a mi alrededor, en las relaciones, quizás en mi apariencia y en obtener ciertos logros.

Probablemente el mundo diría, «¡qué bien lo estás haciendo! ¡Tienes una buena vida!» Pero mi corazón estaba vacío. Recuerdo haber llegado a un punto, cuando tenía veinte años, en el que muchas de las cosas en las que había construido mi identidad empezaron a desmoronarse a mi alrededor, y simplemente clamé al Señor pidiendo ayuda.

Clamé por primera vez, desde un lugar donde sabía que no podía hacer nada con propósito en mi vida, pero Dios sí podía. Por mí misma no podía hacer que las cosas sucedieran de mejor manera. Creo que hubo muchos momentos donde pensaba: Está bien, solo necesito esforzarme un poco más. Intentaré una nueva estrategia. O necesito salir de esta relación y comenzar una diferente. Y darme cuenta que solo el Señor podía usar mi vida para algo que realmente importa, para la eternidad. Él me permitió ver el evangelio por lo que realmente es.

Nancy: Pero, primero tuviste que ver tu necesidad.

Emily: ¡Así es!

Nancy: El quebrantamiento, cuando todo se desmoronó, ahí fue cuando supiste que necesitabas un Salvador.

Emily: ¡Absolutamente! El mensaje se volvió glorioso para mí. Recuerdo estar completamente asombrada sobre el hecho de poder comenzar de nuevo y conocer que las misericordias de Dios son nuevas en mi vida, y que Él podía hacer mi vida completamente nueva. Ese proceso comenzó cuando tenía veinte años, hace como trece o catorce años. Ha sido un cambio radical y un gozo seguir a Cristo y crecer en Él.

Nancy: Y te casaste poco después de conocer al Señor… ¿Cuántos años después?

Emily: Sí. Dos o tres años después conocí a un hombre que maduró fielmente en su andar con el Señor. Me parece que fuí su primera y única novia. Nos casamos y tenemos un poco más de 10 años juntos…y tenemos cinco hijos.

Nancy: ¿Tus hijos aún son pequeños?

Emily: Sí, aún son pequeños. Van desde los siete hasta los dos años, tuvimos cinco hijos en un periodo de cinco años.

Nancy: ¡Hay un par de gemelos por ahí!

Emily: Sí, tenemos gemelos. Así que siempre hay mucho que hacer en nuestra casa y mucho ruido también. 

Nancy: ¡Mucha necesidad del evangelio!

Emily: ¡Así es, demasiada necesidad! Y también en mi corazón. Esa es una de las cosas que veo diariamente, cuando el caos me rodea dentro de mi hogar. Tenemos cuatros varones, así que se la pasan corriendo de un extremo a otro.

He visto la necesidad de mi corazón de depender del Señor y de arrepentirme continuamente de mi pecado, de depender de Él para reflejar el fruto del Espíritu en cada cosa que yo haga. Porque mi tendencia es ser impaciente, frustrarme o responder a mis hijos con aspereza y resolver un problema de comportamiento de una manera fácil y rápida.

Pero Dios ha sido muy bondadoso al humillarme, y continúa haciéndolo y oro para que esto ayude a que mis hijos vean a Jesús.

Nancy: Y estoy segura que ellos lo ven todos los días. En un momento más quiero pasar con Laura, pero anoche tú compartiste algo muy hermoso y de mucho ánimo para mí, decías que al comienzo de tu vida cristiana (quizás también al comienzo de tu matrimonio) el Señor usó Aviva Nuestros Corazones para influenciar tu vida.

Emily: ¡Si, definitivamente! Recuerdo que vivíamos en un departamento pequeño. Yo no trabajaba (estaba tomando un receso), así que tenía mucho tiempo libre y así fue cómo encontré Aviva Nuestros Corazones.

En ese entonces yo no tenía una base sólida en cuanto a la enseñanza bíblica, y me sostenía de ese fundamento cada día. Así que comencé a escuchar tus programas diariamente, escuché hasta los programas pasados. ¡Le compartí a Laura que creo que escuché casi todos los programas! Los escuché durante muchos años.

De hecho, cuando nos mudamos, y esto pasó años después, recuerdo estar en mi cocina escuchando una entrevista, no recuerdo exactamente cuál, pero alguien hablaba sobre el gozo y la bendición de tener hijos; y esa fue una de las cosas que Dios usó en mi corazón cuando mi esposo y yo conversamos acerca de cómo sería la etapa cuando tuviéramos hijos. Y realmente sentí que el Señor utilizó esto para abrir mis manos y prepararme para recibir lo que Él nos daría. Y nos dio un montón de pequeños, ¡y estoy muy agradecida por eso!

Con el paso de los años he escuchado muchos programas que me han impactado y me han acercado a Dios, y creo que eso es lo más importante.

Nancy: Y lo que es tan dulce para mí, Emily, es que cuando estábamos grabando esos programas, no imaginaba que una mujer en sus veintitantos años estaría sentada en su hogar escuchando y que esa misma mujer estaría un día sentada aquí hablando conmigo, y con un ministerio fructífero y en crecimiento; una mujer que teme a Dios y con una familia que ama a Cristo.

Y deseo hacer una pausa aquí, y decir que la razón por la que pudimos sacar al aire el programa años atrás (y todo lo que hemos grabado que está disponible en nuestro sitio web), todo esto es posible debido a oyentes como tú que nos escuchas, compañeras fieles de este ministerio a quienes les interesa este mensaje y les interesa invertir en otros.

Esta semana estás escuchando esta serie gracias al apoyo económico de personas que invierten en este ministerio. Si has apoyado a Aviva Nuestros Corazones, si has orado por este ministerio, si has orado por mí (y sé que muchas lo hacen), les quiero dar las gracias y ¡estoy muy emocionada y espero que esto te anime a ver que tu inversión ha hecho una diferencia en la vida de alguien! ¡Y tu inversión en esta etapa le está hablando a mujeres de todas las edades, en todas las etapas de la vida, y ahora a mujeres en todo el mundo! 

De pensar…¡no sé!…de aquí a quince años, alguna mujer que está escuchando hoy, quizás es una nueva creyente o una madre joven criando una familia y más adelante hijos que caminarán con Cristo. ¡Y la cadena sigue...!

Así que esta es una pequeña mención para los compañeros de ministerio y para aquellos que apoyan Aviva Nuestros Corazones de diferentes maneras. 

Acaban de escuchar a Emily Jensen, y la otra parte de este dúo de Maternidad Redimida, es su cuñada, Laura Wifler.

Y Laura, tu caminar ha sido un poco diferente, pero es el mismo evangelio, el mismo Cristo es lo que tienen en común. Cuéntanos un poquito sobre tu historia y tu familia.

Laura: Por supuesto. Estaba pensando algo similar a lo que dijiste, la historia de Emily y la mía puede verse diferente, pero a la vez es muy similar. Es el mismo evangelio, el mismo Dios que me ha acercado a Él, es el mismo pecado, los mismos problemas y la misma necesidad del Señor.

Así que fui bendecida al crecer en un hogar cristiano. Si veo hacia atrás, creo que no pasé un solo día sin Jesús. Ese es un verdadero regalo y bendición. Hubo un punto donde pensé que mi testimonio era aburrido y deseaba que fuera más impactante. Tuve momentos maravillosos, y a medida que he crecido y madurado, he estado más agradecida con el Señor de saber que lo que he vivido ha sido verdaderamente un regalo.

Mis padres modelaron el evangelio día tras día. Ellos realmente fueron fieles en mostrarme la Palabra de Dios, con eso quiero decir, de cómo la Palabra de Dios podría cambiar mi vida. Pero también tengo que decir que confiaba mucho en mí misma. Era bastante buena actuando cómo cristiana, y había muchas áreas en mi corazón que no eran sensibles al Señor y más bien era una farisea muy orgullosa.

Yo hacía todas las cosas correctas que hacen los cristianos, sabía las respuestas correctas y tenía el conocimiento bíblico. Pienso que fue cuando estaba en la secundaria, casi llegando a la universidad que ocurrieron una serie de eventos en mi vida donde el Señor quebrantó mi corazón y me ayudó a ver la necesidad que tenía de Él, de que toda aquella confianza en mí misma me fallaría.

Podría ser capaz de caminar un poquito, pero eventualmente me caería. Y así, pienso que sucedió especialmente durante mi período de maternidad. Aquí fue donde mi pecado se reveló por primera vez como nunca antes lo había visto.

Nancy: Y todas las madres que nos escuchan deben estar asintiendo con sus cabezas en estos momentos como diciendo, «¡sí, me puedo identificar con eso!» 

Laura: Sí, es una gran presión…

Nancy: ¡Y si no es en el matrimonio, la presión será durante la maternidad!

Laura: ¡Así es! Conocí a mi esposo en la universidad, ahora tenemos tres niños, desde los dos hasta los seis años. Y sí, regresando a la maternidad, allí es donde he mostrado toda mi debilidad, el mayor crecimiento que he tenido fue al reconocer mi necesidad del Señor y lo mucho que necesito depender de Él –no solo en los momentos difíciles, sino en cada momento de mi vida.

Nancy: Y el Señor te acercó a Emily. Vivieron en diferentes estados por un tiempo. Hablaremos más adelante sobre cómo surgió Maternidad Redimida. Esta es una de las cosas que deseamos hacer en Aviva Nuestros Corazones, dirigir a las mujeres a otros recursos y ministerios que las animan en su caminar con el Señor.

Y este es un recurso que recomendamos y apoyamos: el podcast, la página de internet, la comunidad de Maternidad Redimida. Deseamos que nuestras oyentes, algunas de ellas mayores, conecten a sus hijas, no solo con Aviva Nuestros Corazones, sino también con ministerios como Maternidad Redimida.

Hay personas que dirán: «¡¿Cómo pueden ellas hablar sobre la maternidad si apenas están empezando?!» Recientemente estuve con un grupo de amigos, y había una familia joven que tiene cinco niños pequeños, ¡estaban exhaustos! Hablaron de todas las cosas por las que están pasando y cómo son las cosas para ellos como padres.

Luego el abuelo que estaba en el salón, y que tiene ahora cinco hijos adultos casados y con hijos dijo: «¡Ustedes están en la etapa más fácil!» Esto en realidad no anima a los padres que tienen hijos pequeños, pero todos nos reímos, porque los que van más adelante en la etapa de la crianza dicen: «¡Ustedes no saben que apenas están comenzando!»

Ustedes sí saben, y lo que me encanta es que ustedes no están sugiriendo que son madres expertas.

Emily y Laura: ¡No, realmente no lo somos!

Nancy: De hecho, ¡es todo lo contrario! Veo esto en el libro que escribieron titulado Maternidad redimida: La esperanza del evangelio para momentos cotidianos, en el cual se basa esta conversación que estamos teniendo.

Ustedes comienzan el libro diciendo, «¡no sabemos lo que estamos haciendo! ¡Apenas estamos comenzando, y por eso es que necesitamos a Jesús!» De hecho, lo que dio comienzo al ministerio de Maternidad Redimida y de su libro fue cuando ambas estaban en el proceso de entrenar a sus hijos a ir al baño.

Laura y Emily: ¡Si, así es!

Nancy: ¿Cómo ocurrió? ¿Qué ocurrió en sus corazones y en sus relaciones que las llevó en dirección a algunas de las cosas que ahora enseñan y de los recursos que ahora comparten con las mujeres?

Laura: Sí, en ese momento Emily y yo vivíamos a cinco horas de distancia. Yo vivía en el área de Chicago y Emily en Iowa. Ambas estábamos entrenando a los pequeños a ir al baño. Y entrenar a tus hijos para que usen el baño tiene la capacidad de revelar tus áreas de necesidad y debilidad…¡porque realmente deseas que tus hijos ya aprendan a ir al baño!

Y recuerdo que, Emily y yo hablábamos por teléfono y nos enviábamos mensajes de texto con «consejos y trucos y todas las estrategias prácticas» ¿cierto? «¿Hiciste el entrenamiento intensivo de tres días o el de un día?» «¿Ya usan ropa interior?» Y todas esas cosas.

Y luego pasábamos a hablar sobre cosas más profundas, de las frustraciones que sentíamos, y cómo estábamos lidiando con ellas. ¿Qué podemos hacer cuando los niños no entienden el proceso? ¿Dónde buscamos refugio? ¿Hemos fracasado como madres si no lo logramos? Y simplemente profundizamos en eso a medida que avanzaban nuestras conversaciones.

Y nos dimos cuenta de que, sí, a Dios le importa mucho cuando estamos enseñando a nuestros hijos a usar el baño, pero aún más que eso, a Él le importa lo que ocurre en nuestros corazones durante el proceso. Así que a medida que hablábamos de eso, nos preguntamos ¿qué dice la Biblia respecto a esto? ¿Qué tiene que ver el evangelio con algo tan cotidiano como lo es entrenar a nuestros hijos a usar el baño?

Esto realmente transformó nuestros corazones, nuestra perspectiva, nuestra habilidad de perseverar, nuestra habilidad de ser pacientes y nuestra habilidad de tener gozo en medio de lo que a veces parecía ser un caos. Y sucedió que nos dimos cuenta de que estábamos teniendo esta conversación con toda clase de mujeres.

Nancy: Claro porque todas están pasando por las mismas dificultades en esa etapa.

Laura: Claro, otras madres jóvenes hablaban de todo tipo de temas, desde entrenar a los niños a usar el baño hasta, qué preparar de comer para la familia. Y lo frustrante que puede ser tener que seguir limpiando el baño o lavar los platos… Cómo tomar las decisiones sobre la educación de tus hijos y todas las pequeñas cosas que tenemos que enfrentar.

Y no se preguntaban tan solo «¿cuáles son las cosas prácticas? Sino también ¿Qué dice la Biblia en cuanto a esto? ¿Realmente Dios nos ve en esta situación?¿Realmente a Dios le importa lo que está pasando?»

Y eso, para nosotras, fue lo que dio inicio a Maternidad Redimida. Era el deseo de ayudar, de mostrarles a las demás madres, pero más que todo a nosotras mismas, cómo conectar el evangelio a nuestra vida cotidiana.

Nancy: Creo que en cualquier etapa de nuestra vida (ya sea problemas con tus hijos pequeños, adolescentes o en la viudez, entre otras cosas), a menudo sentiremos ese desánimo debido a la vida diaria y sus retos. 

Y la tendencia es pensar, bueno aquí está esta caja de mi vida, por un lado con las cosas que tengo que arreglar y resolver. Y luego, de este otro lado está mi vida cristiana. Pero ustedes comenzaron a darse cuenta como madres jóvenes de que el evangelio y las Escrituras realmente nos advierten sobre cada aspecto de la vida, ¡incluyendo entrenar a los niños a ir al baño! ¡¿Quién lo diría?!

Emily: Sí. Creo que nos dimos cuenta a tiempo, especialmente cuando estás ocupada, cuando te levantas constantemente durante la noche, cuando intentas levantarte temprano para leer tu Biblia, pero alguien está parado junto al borde de tu cama diciendo: ¡Mami, mami, tengo hambre!

Estos son momentos reales. Así que si nuestro tiempo con el Señor y nuestra devoción a Él están limitados a nuestra habilidad de tener un tiempo a solas en silencio con la Biblia abierta…

Nancy: …por horas sin interrupción…

Emily: ¡Correcto!

Nancy: ¡Nunca va a ocurrir!

Emily: ¿Cuál es la esperanza que tienen las madres de tener esa relación gozosa y floreciente con su Padre celestial? Así que esta era una de las cosas que nos inquietaban, aprender a descubrir esto y comunicarlo a otras madres. Cada momento puede ser un momento de adoración, porque es importante a quién están dedicados nuestros corazones, el tipo de cosas que pasan por nuestras mentes y cuál es nuestro propósito mayor.

Nos dimos cuenta de que estamos envueltas no solamente en una historia de 6 de la mañana a 7 de la noche, sino que también somos parte de una historia muy antigua y de algo que Dios ha estado planeando desde antes de la fundación del mundo. Él tiene buenas obras planeadas y preparadas de antemano para que yo realice el día de hoy, y estaré haciendo cosas que tienen valor eterno.

Y aún cuando esta es nuestra manera de pensar durante el día, continuamos experimentando dificultades, seguimos muy cansadas, y con muchos retos por delante.

Nancy: No hace que tus problemas desaparezcan.

Emily: No. Definitivamente no desaparecen. De hecho, creo que se sienten aún más intensos cuando ves las cosas desde la perspectiva correcta. Pero también, tenemos ayuda y esperanza. No todo depende de cómo te fue en ese momento. Pienso que tu relación con el Señor puede crecer mucho y puedes invertir en lo que tiene valor eterno.

Y de ese modo, podemos realmente apreciar que esto es verdad en el evangelio; es la verdad de la Palabra. No solamente se limita a un pequeño momento de nuestro día cuando tenemos nuestra Biblia abierta (aunque eso es muy importante), sino que es algo que llevamos con nosotras durante todo el día, todos los días.

Laura: Pienso en lo que dijiste, sobre tener esperanza y que tenemos un ancla para nuestra alma… y nos referimos a las circunstancias que rodean a una madre (cualquier madre). Se sienten siempre situaciones cambiantes, y sientes que no puedes más, y si de algo estás segura, es de que no puedes controlarlo todo. 

Nancy: ¡Y algunos días, sientes que no puedes controlar absolutamente nada!

Laura: ¡Eso es correcto! ¡Sí! Yo pensaba de esa forma muy a menudo, como madre joven sentía que mi valor descansaba en si lograba alcanzar mis objetivos. Y eso podía ser desde cualquier cosa…cosas tales como, si alimenté bien o no a mis hijos.

Nancy: «O si le diste comida en todo el día».

Laura: Sí... ¿Le di algo de comida en todo el día? ¿Los dejé estar el tiempo suficiente frente a la pantalla o fue mucho tiempo? ¿Los lleve a tiempo al doctor? ¿Escogí la escuela correcta para ellos? ¿Tomé la decisión correcta de cuál pañal usar? La presión es mucha…

Cada minuto de la maternidad puede sentirse como una gran presión y una carga pesada en los hombros de una madre. Pero cuando su esperanza está arraigada al evangelio en lugar del pañal del bebé, pienso que existe un cambio enorme en la habilidad de aquella madre al mostrar bondad, amabilidad y paciencia hacia su familia.

Sabemos verdaderamente que…¡esto es algo que solamente el Espíritu Santo puede hacer! ¡No es algo que puedo hacer por mis propias fuerzas! Y creo que cuando abracé profundamente esta verdad, cuando me dí cuenta que el evangelio lo cambia todo, y que es el único lugar al que puedo ir para encontrar esperanza y ayuda, mi perspectiva de toda la vida cambió.

Dejé de tratar de controlar las circunstancias externas y me enfoqué en confiar plenamente en el Señor, en que Él puede proveer. Y esto no significa que no quiera reorganizar el armario de los juguetes o que quiera asegurarme de que mi bebé no desarrolle una alergia debido a la crema de protección de pañal que seleccioné.

Pienso que esto significa que si las cosas no están funcionando como esperaba, no me desanimo y comienzo a tratar mal a los demás. No estoy airada con mi familia ni me siento un fracaso total como persona. Por encima de cualquier cosa, estoy convencida de que soy amada y aceptada por Cristo.

Emily: Creo que hay cierto ciclo de culpabilidad que muchas madres experimentan. Al final del día te acuestas en la cama y te encuentras repitiendo frases como, «oh, no debí responderle a mi hijo de esa manera cuando le arrebató el juguete a su hermanito» o «oh, cuando fui al parque con mis amigas, y todo el trabajo que pasé para poner a mis pequeños en el cochecito, ¡me sentí tan avergonzada! Necesito aprender a empacar mejor, así podré dar una mejor impresión frente a las demás!»

Cualquiera que sea la situación, pienso, ¿cuál es nuestra respuesta frente a esto, y cómo vamos a vivir? Es muy estresante el hecho de estar así día tras día y realmente puede ser una larga temporada para una madre que simplemente no sabe cómo lidiar con esas cosas.

Quizás sean los alimentos que estamos consumiendo, el consumo de redes sociales que va en aumento, o simplemente hay otras cosas en las que nos estamos involucrando porque no sabemos cómo lidiar con la culpa.

Pienso que una de las cosas que nos permite el evangelio es examinarnos a nosotras mismas y decir: «¿Qué está pasando aquí?» «¿Es esto algo de lo que la Palabra de Dios habla y de lo que tengo que arrepentirme y volverme a Dios?» Si ponemos esto en práctica encontraremos libertad. 

Y también pensar: ¿es esto una carga que Dios me ha puesto o no? Es una lucha que no proviene de la Palabra de Dios sino de la cultura. Y me la he impuesto a mí misma; esto es algo que he visto a mi alrededor. Así que creo que hemos visto a muchas madres ser liberadas de estos prejuicios al estar dispuestas a no ignorar o evitar la culpa, sino que dicen: «¡No importa lo que pase! ¡Hay libertad del otro lado! Hay libertad en Cristo, hay libertad de los mensajes que el mundo me está dando». ¡Tenemos libertad cuando traemos todo esto a Jesús!

Nancy: Bueno y mañana continuaremos con esta conversación con Emily Jensen y Laura Wifler. Si conoces a alguna madre o hermana que podría beneficiarse de este contenido, te animo a compartirlo ahora mismo. Hazlo fácilmente a través de nuestro sitio web, avivanuestroscorazones.com.

Ahora, me gustaría saber quiénes de nosotras tenemos nuestras casas como para la portada de una revista… Mañana nuestras invitadas estarán de regreso para hablarnos más de cómo podemos confiar en que Jesús es nuestra perfección, así que asegúrate de acompañarnos mañana, para ese próximo episodio.

Annamarie: Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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