Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Ladrones del tiempo

Annamarie Sauter: Cuando mires hacia atrás al final de tu vida, ¿qué quisieras poder decir?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Habrá épocas donde no será fácil descifrar cuáles son las prioridades de Dios para mí en ese momento. Aun cuando sea difícil, necesitamos poner la vista en Él y decir, «Señor, muéstrame Tus caminos. Guíame en Tu verdad. Enséñame, porque Tú eres Dios mi Salvador, y mi esperanza está en Ti durante todo el día» (Salmos 25:4-5, parafraseado)

Entonces podremos llegar al final de nuestras vidas, y podremos decir como lo hizo Cristo, «oh Padre, Yo te glorifiqué en la tierra. He terminado la obra que Tú me diste para hacer».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hay un recurso que tenemos del que no somos muy conscientes –o no nos damos cuenta de su valor: el tiempo. Hoy Nancy nos hablará sobre algunos ladrones del tiempo de los que tú y yo necesitamos estar apercibidas. Aquí está ella con nosotras.

Nancy: Hay una pequeña frase en el Antiguo Testamento que verdaderamente ha sido de mucha utilidad para mí a la hora de determinar la mejor manera para manejar mi tiempo. Es esa frase que dice: «Las zorras pequeñas…arruinan las viñas» (Cantar de los Cantares 2:15). Muchas veces no son las cosas grandes las que destruyen el sentido del orden en nuestras vidas, sino que a veces son las pequeñas cosas.

Hemos estado estudiando en estos últimos programas acerca de las prioridades y cómo poner las nuestras en orden, y hemos estado haciendo esto con la palabra prioridades (PRIORITIES, en inglés), tomando cada una de estas letras, y agregándoles algunas reflexiones y enseñanzas a las mismas, que nos ayuden a recordar.

Hemos visto las letras P-R-I-O-R-I-T, y ahora llegamos a la tercera letra I de la palabra. Es aquí donde queremos identificar los ladrones deltiempo –las pequeñas zorras. ¿Cuáles son esos ladrones del tiempo que están drenando mi energía, robando mi tiempo, y evitando que yo haga las cosas que son verdaderamente importantes en mi vida?

Necesitamos identificar esos ladrones del tiempo, y entonces –aquí está la parte dura– necesitamos eliminarlos. Deshacernos de ellos. Deshacernos de los desórdenes innecesarios en nuestras vidas –simplificarnos. Y de nuevo, eso no es algo que podemos hacer de una sola vez y para siempre. Es algo que necesitamos hacer de manera regular. 

Tengo ciertas gavetas y armarios en mi casa donde las cosas sencillamente tienden a amontonarse. No sé cómo todo llega ahí, pero simplemente llega.

Entonces tengo que pasar por el proceso de reordenar, de reorganizarlo todo. Y así es que necesitamos identificar, en lo que al tiempo se refiere, las cosas que abarrotan las gavetas de nuestras vidas.

Ahora, permíteme sugerirte algunas de las cosas que pudieras tomar en consideración. El Señor tiene que mostrarte cuáles son los ladrones del tiempo en tu vida. Quizás el ladrón de tiempo para la mayoría de losestadounidenses es la televisión.

Hace unos años tomé la decisión de apagar la televisión de mi casa siempre que me encontraba sola; no acostumbraba a ver televisión sola. Sabía, que si estaba con alguna otra persona y nos proponíamos ver algún programa en particular, eso no se convertiría realmente en un ladrón de mi tiempo.

Pero la televisión sí llegó a convertirse en un ladrón enorme de tiempo en mi vida. No era tanto lo que veía en la televisión, sino más bien el hecho de que estaba tomando un tiempo que realmente necesitaba ser invertido en cosas mucho más importantes. La televisión y el entretenimiento pueden ser grandes ladrones del tiempo.

También las novelas. Las novelas toman tiempo en leerse. No sé ustedes, pero yo tuve que tomar la decisión de que si iba a glorificar a Dios en mi vida y si iba a cumplir el propósito para el cual Él me había colocado aquí en la tierra, habría algunas cosas buenas y algunas bastante buenas que simplemente yo no tendría el tiempo de hacer –ciertamente, no el tiempo suficiente para dedicarlo a cosas como estas novelas.

Ahora, a mí me encanta leer. En realidad yo disfruto mucho leer novelas. De vez en cuando, leo una. Pero tengo que tomar decisiones. «¿Es este el tiempo de mi vida para hacer esto? ¿Constituye esto, en este tiempo de mi vida, un ladrón de mi tiempo?»

Hoy en día, los correos electrónicos y la mensajería instantánea y otras formas de tecnología sehan convertido en ladrones del tiempo para muchas personas. El teléfono, la computadora, el internet, y otros tipos de tecnología. De repente, estas cosas pueden ser herramientas tremendamente útiles. De hecho, el internet puede ser una herramienta muy útil para ayudarte a realizar algunas prioridades que Dios te ha dado.

En ocasiones yo uso el internet para hacer investigaciones sobre material que estoy usando para enseñar a otras mujeres. Puede ser de mucha utilidad, pero también podemos desperdiciar mucho tiempo divagando en nuestras computadoras. Por cierto, entrena a tus hijos para que no permitan que estas cosas controlen su tiempo. Es muy importante que tú los ayudes en la administración del tiempo que ellos dedican como niños a jugar juegos de computadora, si en realidad quieres que desarrollen buenos hábitos que se lleven hasta su vida de adultos.

Otra cosa que puede ser un ladrón del tiempo es el teléfono; en múltiples formas es una bendición y es un regalo. ¿Perocuántas horas pasamos en el teléfono en conversaciones que no son significativas? Queno son importantes; no son necesarias. Si es un ladrón de tiempo, entonces disminúyelo. Pídele a Dios que te ayude a controlarlo.

Hay algunas personas que también pueden ser ladronas de tu tiempo.Eso no quiere decir que elimines a esas personas de tuvida. Pero puede ser que algunas veces necesites decir, «no puedo gastar todo este tiempo haciendo cosas que tú quieres que hagamos juntas porque Dios ha determinado ciertas prioridades en mi vida que no estoy cumpliendo, y tengo que poner primero lo primero».

Las actividades de tus hijos –esas pueden ser ladronas del tiempo. Recuerda, como mamá, tus hijos no tienen que estar involucrados en todos los programas que existen. Ellosno tienen que estar involucrados en todas las cosas buenas que existen y que ellos pudieran estar involucrados. No todo es parte de la prioridad de Dios para tu familia.

Es por eso que tú, junto a tu esposo, necesitan decir, «¿cuáles son las prioridades de Dios para nuestra familia? ¿Cuáles son la una, las dos o las tres cosas a las que cada uno de nuestros hijos tiene una mayor inclinación? ¿Cuáles son las cosas en las que nosotros como padres queremos que ellos se enfoquen y se desarrollen? Ayúdalos a escoger actividades que vayan con ellos por el resto de sus vidas. Cosas que ellos usarán más adelante, quizás para producir ingresos o como una manera de servir o de oportunidades para el ministerio.

Otro ladrón del tiempo son las malas actitudes –el malhumor, la queja, el lloriqueo, y un espíritu malagradecido. Esas cosas socavan nuestra energía, nuestra vida y nuestro tiempo, sin necesidad. A veces encuentroque en muchos de mis días pudiera hacer más cosas si no malgastara tanto tiempo quejándome sobre todo lo que tengo que hacer. Pídele a Dios que te ayude a abordar tus tareas con gozo y con la llenura de Su Espíritu Santo. Encontrarás que tu día, en efecto, se extiende mucho más.

Hay distracciones innecesarias de varios tipos, y es tan fácil desviarse. Es por eso que necesitamos ejercer el dominio propio, ser llenas con el Espíritu Santo, y permitir que Él dirija nuestros pasos. Me he dado cuenta recientemente, que he tenido que ser más cuidadosa con esto de los ladrones del tiempo porque el ministerio de Aviva Nuestros Corazones me está tomando mucho tiempo. He tenido que decir no a otras cosas para las que había tenido tiempo en otras temporadas de mi vida.

Por ejemplo, me encanta hacer rompecabezas. He completado un gran número durante años. Comencé uno no hace mucho tiempo y llegué hasta la mitad, y para mí esa era una manera agradable de relajarme. Mientras trabajaba en ese rompecabezas, me percaté de «este no es el tiempo para mí de estar trabajando en un rompecabezas»; y por más duro que fue, coloqué aquel rompecabezas a medio terminar de vuelta en su caja, y dije, «habrá algún otro momento cuando quizás sea el tiempo para esto».

Ahora, mientras hablamos sobre los ladrones del tiempo, permítanme solamente mencionar algo sobre las interrupciones. Algunas interrupciones vienen de parte de Dios, y otras no. Es por eso que necesitamos ser flexibles, porque quizás Dios quiere cambiar nuestra agenda.

Planifica tu día, pero entonces pídele al Señor que dirija y controle esos planes. Aprende a discernir y a ser sabia. Arroja esos «cortos momentos de oración» directo al Señor y dile, «Señor, ¿esto viene de parte tuya? Esta llamada telefónica, esta oportunidad, esta interrupción que parece ser una emergencia, ¿es verdaderamente importante? ¿Es algo que Tú estás enviando a mi día? Y si es así, yo me voy a detener, y me voy a hacer cargo de esta interrupción».

Anoche mientras me preparaba para salir de casa, recibí una llamada telefónica, alguien quería reunirse a cenar conmigo. Tuve que hacer un juicio rápido a la luz de los planes que ya tenía para esa noche. «¿Es esto algo que debe ser una prioridad para esta noche?» «¿Es esta una interrupción de parte del Señor, o es una distracción?»

En este caso, sentí, mientras intentaba discernir ahí mismo en medio de la encrucijada, que esto era algo que era de parte del Señor, y debía aprovechar esa oportunidad. En otra instancia, yo hubiera tenido que decir, «no puedo hacer eso esta noche, por mucho que me hubiera gustado, sencillamente no puedo. Esta no es la prioridad para mí en esta noche».

Jesús tenía una agenda global: Hacer la voluntad del Padre. Pero al examinar los evangelios, vemos que Sus planes del día a día cambiaban constantemente. Él se preparaba para hacer algo, y entonces alguien que tenía una necesidad venía y lo interrumpía. Vas a encontrar personas que Dios traerá a tus caminos que no esperabas.

Si te mantienes fija en tu plan, en tu agenda, probablemente te vas a perder mucho de lo que Dios quiere hacer a través de tu vida.

Ahora llegamos a la letra E, experimenta y vive este tiempo y este momento aplenitud. Vive a plenitud, entra completamente en cualquier temporada, en cualquier momento en el cual Dios te ha colocado. Eclesiastés dice que, «hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo…» (3:1)

He aquí el consejo. Sea lo que sea que tengas que hacer ahora, hazlo con todo tu corazón. Enfócate; mantente ahí. Si es tiempo de colorear junto a tus hijos, hazlo con todo tu corazón. Permanece ahí, y no estés pensando sobre todas las otras cosas que podrías estar haciendo con tu tiempo.

No pierdas tiempo viviendo en el pasado. No pierdas tiempo viviendo en el futuro. Tú no tienes el futuro; y tampoco tienes el pasado; tú tienes este momento.

Y una palabra para ustedes madres: Les quiero advertir en contra de empujar a sus niños rápidamente de una etapa a la otra, en lugar de disfrutar la temporada donde Dios los tiene ahora mismo. Permítanles ser niños mientras son niños. Aun mientras los estás entrenando para ser adultos, disfruta y éntrate de lleno en ese tiempo.

Si es el tiempo de llorar, llora de verdad. Si es tiempo de regocijarse, regocíjate con todo tu corazón. Si es tiempo de trabajar, trabaja con todo tu corazón, con toda tu energía, como para el Señor. Si es tiempo de tomarte un descanso y de celebrar, entonces toma un descanso y celebra. Pero cualquier cosa que hagas, si es el tiempo de Dios para eso en tu vida, entra en ese momento a plenitud.

Pídele a Dios, si eres madre, que te haga una madre gozosa de tener hijos. Yo pienso en ese versículo del Salmo 113 que dice, «(Él) hace habitar en casa a la mujer estéril, gozosa de ser madre de hijos» (v. 9) Permite que Dios te haga una madre gozosa. Ya sea que tus hijos estén pequeños, adolescentes o estén fuera del nido, que aún recibas sus llamadas telefónicas desde la universidad; o que ya tengan sus propios hijos y hogares, tú estarás invirtiendo en sus vidas de una manera diferente. Pídele a Dios mientras estés en la etapa que sea, que te haga una mujer de gozo, una mujer que está llena del Espíritu Santo y que vive plenamente cualquier experiencia que Dios le haya dado en este tiempo.

Ahora, no puedo resistirme y tengo que darles dos Spara completar este estudio sobre cómo ordenar nuestras prioridades. La primera S es para la palabra sabático. Con esto quiero decir que nosotras necesitamos tomar tiempo para desconectarnos, para refrescarnos, para retomar la perspectiva, para reflexionar, para evaluar dónde estamos, y reorganizar nuestras prioridades según seanecesario y para hacer ajustes en nuestro itinerario.

A medida que escudriñamos a lo largo del Antiguo Testamento, vemos que Dios ha hecho provisión para los días de reposo en nuestras vidas. Dios les dijo a los hijos de Israel que tomaran un día cada semana –un día de siete– como un sabático consagrado para el Señor.

El día del sabbat es un regalo que Dios nos ha dado para ayudarnos a mantener nuestras prioridades en orden. Yo sugiero que antes que buscar un día a la semana, busques la manera de separar algún tiempo cada día. Podrían ser solamente algunos minutos entre una cosa y otra para detenerte, para respirar, para reflexionar y para pensar sobre lo que estás haciendo, para pensar sobre las decisiones que estás tomando, solamente detenerte y abastecerte. Recuperar tu perspectiva diariamente, semanalmente y periódicamente a través del año.

Para eso es que se supone que son los feriados. Esa palabra en inglés Holiday proviene de la frase «días santos», viene de los días de fiesta del Antiguo Testamento. Por ejemplo, tres veces al año todos los hombres judíos debían ir a Jerusalén y tomar tiempo para un día santo, para observar un día de fiesta.

Había dos propósitos diferentes para esos días, pero uno era sencillamente tener tiempo para respirar dentro del ciclo de la vida y evaluar –para asegurarte que estás conectada correctamente con Dios; para asegurarte que estás cumpliendo correctamente con Su agenda para tu vida. Es importante que tomemos tiempo para respirar.

Cuando te montas en un avión y este se está preparando para despegar, la azafata del vuelo se acercará y te informará que si el avión pierde oxígeno, hay una mascarilla de oxígeno que caerá justo encima de tu cabeza.

¿Qué dirá la azafata? Ella dirá, «primero, colocas la mascarilla sobre tu propia cara y respiras, entonces date la vuelta y ayuda a los niños y a otros alrededor tuyo». Ahora, aquellas de ustedes que son mamás… Si piensan bien sobre esto, su instinto seguramente será ayudar a los niños y a otros primero. Pero el hecho es que si no respiras primero tú, realmente no podrás ayudar a tus hijos u a otros.

De hecho, no estarás viva para ayudar a tus hijos si tú misma no respiras. No serás de utilidad para otros, serás una carga para ellos.

Echa un vistazo a los tiempos en los evangelios cuando Jesús viajaba en barco, cuando hacía largas caminatas. Yo pienso que el hecho de que hoy en día podamos llegar a todas partes tan rápidamente, no siempre es bueno para nuestras almas, no siempre es bueno para nuestros espíritus.

Necesitamos tomarnos tiempo mientras tengamos la oportunidad. Cuando llegamos a esos días o esas temporadas de la vida que están sobrecargadas, habremos almacenado una reserva de gracia para ese tiempo. Ahora, no dejes que pase mucho tiempo entre estos sabáticos. Pudieran ser solamente unos pocos minutos aquí y allá, unos pocos minutos de quietud en tu carro. No te limites a saltar dentro de tu carro para correr a poner un CD o encender el radio. Quizás necesites unos pocos minutos de quietud.

Puede ser que te des cuenta de que no necesitas tanto tiempo sola como crees que necesitas, pero sí aprovecha los pocos momentos que realmente tienes cuando los tengas. 

Estar en medio de la voluntad de Dios es lo que realmente es refrescante. Así que asegúrate de que estás tomando momentos de descanso sabático aquí y allá, para detenerte y ponderar lo que Dios está haciendo en tu vida y lo que Él te está diciendo.

Hudson Taylor, ese gran misionero de China, llegó a una temporada en su vida donde se ha dicho que él tenía cuatro veces más del trabajo que podía realizar. Y en esa temporada en particular, le dio disentería; él tenía múltiples proyectos. Uno de los trabajadores del campo misionero fue llamado a regresar a casa, así que él tuvo que hacer el trabajo de aquel hombre. Tenía fechas límite de entrega que lo estaban presionando.

Uno de los escritores dijo que al final de cada día, que a veces era alrededor de las dos o las tres de la madrugada, Hudson Taylor se sentaba con su pequeño armonio –su pequeño órgano portátil– y tocaba sus himnos favoritos. Muy a menudo él tocaba este:

Jesús, estoy descansando, descansando, en el gozo que eres Tú; estoy descubriendo la grandeza de Tu corazón amoroso. 

En su panfleto La tiranía de lo urgente, Charles Hummel dice:

Si el cristiano está demasiado ocupado para detenerse, para hacer un inventario espiritual, y para recibir sus tareas de parte de Dios, se convierte en un esclavo de la tiranía de lo urgente. Él puede trabajar noche y día para alcanzar mucho de lo que a él mismo y a otros les parece significativo, pero no terminará la obra que Dios le ha entregado para hacer.

Así que pídele al Señor que te muestre cómo tomar sabáticos –descansos sabáticos durante el día, durante la semana y en el curso del año.

Ahora déjame hablarte de otra S. Pienso que es muy importante que nos mantengamos sensibles y rendidas alEspíritu de Dios.

A medida que caminamos a través de nuestro día, es tan importante que nos mantengamos sensibles y rendidas al Espíritu de Dios. Permite que Dios dirija tu día. Si perteneces a Él y estás comprometida con Él, entonces las Escrituras te dicen, «Mis tiempos están en tus manos» (Salmo 31:15, NIV).

Él es quién controla los tiempos y las diversas etapas de la vida. Dios nunca tiene prisa, Él nunca llega tarde, Él siempre está a tiempo. Así que pídele al Señor al comienzo de tu día que lo dirija, que ordene tuspasos.Entonces, a través del día, ve escuchando; no con una voz audible, sino por el Espíritu que hablará a tu corazón: «Esto es una interrupción que debes evitar; esto es solamente una distracción».

Pero en otro momento quizás Él te pueda decir: «He aquí alguien que he puesto en tu camino. Quiero que tomes tiempo de lo que sea que estés haciendo para detenerte y escuchar. Toma tiempo para esa persona o ese proyecto que no estaba en tu «listado de cosas por hacer» para el día de hoy.

El Señor realmente es confiable. Confía en Él con relación a las interrupciones. Confía en Él en relación a las oportunidades. Ríndete totalmente a Él. Si hay algo que yo considero que la mayoría de nosotras las mujeres necesitamos hoy en día, es un espíritu de reposo.

No creo que sea tanto un reposo físico lo que necesitamos la mayoría de las veces, a pesar de que quizás pudieras estar atravesando una etapa de la vida en la que necesites descanso físico. Puede ser que estés amamantando un bebé o estés asistiendo al cuidado de algún pariente anciano. Hay algunos momentos que son simplemente tiempos de agotamiento.

Pero la mayoría de las veces, lo que hace falta es reposo en nuestras almas. Es reposo en nuestro espíritu. Es por eso que necesitamos ser sensibles al Espíritu de Dios, debemos estar sintonizadas con Él, rendidas a Él, atadas a Él, descansando en Él.

Jesús, estoy descansando, descansando, en el gozo de lo que eres Tú.

Si vamos a vivir de acuerdo a estas ideas, de acuerdo a las prioridades de Dios y de Su agenda para nuestras vidas, eso no significa que nuestros días nunca serán agitados. No significa que no habrá mucho más que hacer en el día de lo que de hecho podamos hacer. No significa que nuestras vidas van a ser muy fáciles o fácilmente controladas o fácilmente gobernadas, ¡a nosotros nos gustaría que fueran de esta manera! Pero Dios quiere mantenernos en un lugar donde lo necesitemos a Él.

Habrá épocas donde no será fácil descifrar cuáles son las prioridades de Dios para mí en ese momento. Aun cuando sea difícil necesitamos poner la vista en Él y decir, «Señor, muéstrame Tus caminos. Guíame en Tu Verdad. Enséñame, porque Tú eres Dios mi Salvador, y mi esperanza está en Ti durante todo el día» (Salmos 25:4-5, parafraseado).

Entonces podremos llegar al final de nuestras vidas, y podremos decir como lo hizo Cristo, «oh Padre, Yo te glorifiqué en la tierra. He terminado la obra que Tú me diste para hacer» (Juan 17:4, parafraseado).

Nancy: Señor, en este día te quiero dar gracias por tus increíbles bendiciones, por el gran fruto que tú has traído a través de los diferentes alcances de este ministerio; por las vidas que han sido transformadas; por los matrimonios que han sido sanados; por las personas que han encontrado el regalo de la salvación; por corazones que han sido restaurados, reconciliados y avivados. Y es que Tú, Señor, eres un Dios tan grande. Gracias por la manera en que satisfaces nuestras necesidades. Gracias por colocarnos en estos últimos meses donde hemos sido estiradas donde hemos tenido que clamar por tu pan diario y hemos tenido que confiar más en ti por provisión. Pido, Señor, Tu bendición sobre cada oyente. Por cada persona que comparte este ministerio con nosotros. Oramos juntas que este tiempo sea un tiempo de mucha gracia, de mucho crecimiento, de un nuevo y fresco amor por Jesús, y que en todo Tú seas glorificado y honrado a través de nuestras vidas oramos en el santo nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Puedes llegar al final de tu vida y decir, «Padre, terminé la obra que me diste para hacer». Nancy DeMoss Wolgemuth te ha dado consejos muy prácticos a lo largo de esta serie para que puedas vivir de esa manera. 

Y precisamente porque no necesariamente será fácil, es que necesitamos la gracia y la sabiduría de Dios. Así que te animamos a permanecer en Su Palabra a través de un plan de lectura y oración, y puedes hacer esto junto a un grupo de hermanas. Encuentra algunas opciones de planes de lectura y de retos de oración que tenemos disponibles para ti en nuestro sitio web, avivanuestroscorazones.com.

Allí también encontrarás todos los episodios de esta serie que concluye hoy. Si esta ha sido de edificación para ti, ¡compártela con más mujeres! Y asegúrate de acompañarnos el lunes, para una nueva serie de Aviva Nuestros Corazones.

Viviendo en libertad juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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