Podcast Aviva Nuestros Corazones

¿Estás preocupada por la comida?

Carmen Espaillat: Comemos porque necesitamos alimentarnos, pero también comemos por otras razones. Aquí está Elyse Fitzpatrick.

Elyse Fitzpatrick: Algunas veces no tiene que ver con estar hambrientas, tiene que ver más con “quiero ese sabor en mi boca, o quiero sentir la cremosidad de ese helado, o cosas así.” Entonces, no tiene que ver con hambre real. Existe otro deseo o ansia que es mucho más que “tengo hambre, vamos a buscar algo que comer”.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

La comida es un área de lucha enorme para muchas personas. Mucha gente te ofrece dietas y suplementos, pero lo que verdaderamente necesitas es el poder de Dios. Aquí está Nancy con un ejemplo de poner nuestros apetitos bajo el control de Dios.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Hace un tiempo tuve una experiencia bastante conmovedora. Tenía el compromiso de hablar en una conferencia en  Pensilvania. Estaba sentada en la primera fila, mientras me presentaban ya estaba lista para subir y hablar. Una señora que estaba sentada unas cuantas filas detrás de mí, llamó mi atención, moviendo sus brazos y me pasó una nota que quería que yo leyera. Abrí la nota y aquí está la tengo hoy en mis manos, de su propio puño y letra, y ella decía:

Nancy, muchísimas gracias por tu ministerio. La serie de Amo comer, odio comer con Elyse cambió mi vida. Hoy peso mas 100 libras menos de lo que solía pesar, (y ella escribió entre paréntesis), menos de mí, más de Él. Bendiciones para  ti y para Aviva Nuestros Corazones; y firmó con su nombre.

Nunca tuve la oportunidad de hablar con ella; solo leí su nota. Miré hacia atrás y le sonreí. Pero fue para mí una gran motivación ver cómo Dios había usado ese programa en particular para hacer una obra  de gracia en la vida de esta mujer. Como sabes -si este es un problema con el que has estado luchando- realmente no se trata del peso; y no se trata de la comida; se trata del señorío de Cristo en nuestras vidas y de dejar que Él haga Su voluntad en nosotras, en cuerpo, alma y espíritu. Yo estaba realmente muy emocionada por la manera en que Dios usó esa serie y por tener esa nota conmigo aun años después. Fue de verdad un estímulo enorme.

Y por eso estoy muy contenta de que ahora podamos tener esta serie con mi querida amiga Elyse Fitzpatrick: Amo comer, odio comer. Estas verdades también han tenido un impacto en mi propia vida y han continuado impactándome. Sé que será de gran ánimo para nuestras oyentes.

Como un recordatorio, si  tú colaboras con  Aviva Nuestros Corazones, estás haciendo posible que otras mujeres, como esa mujer en  la conferencia, tengan una experiencia que cambie sus vidas enormemente. Así que gracias por tu apoyo, por tus oraciones por tus muestras de ánimo. Creo que Dios, nuevamente usará, de manera significativa, esta conversación con Elyse, para que sea un medio de gracia y que las mujeres que se hallan prisioneras sean liberadas. Tal vez en varios años escuchemos historias de otras que han sido impactadas como resultado de lo que grabaremos en esta serie.

Carmen: Así es Nancy. Y para aquellas a quienes Dios mueva a ofrendar para este ministerio, quisiéramos mostrarles nuestro agradecimiento por su donación de cualquier monto enviándoles una copia del libro “Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres”. Es un gran recurso para tener una vida plena, por la gracia de Dios.

Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com, o si vives en EEUU o Canadá llámanos al 1-800-569-5959. Apóyanos conforme Dios lo ponga en tu corazón, pide el libro y ayúdanos a seguir alcanzando a mujeres con el mensaje de salvación y de feminidad bíblica. Los envíos están disponibles para EEUU y Canadá.

Bien, espero que hagas el esfuerzo de quedarte con nosotras hoy y durante los próximos programas, y aprendas a poner tus hábitos alimenticios bajo el control de Dios. Aquí está Nancy de regreso.

Nancy: Elyse Fitzpatrick es conferencista, autora, consejera bíblica, y ha sido mi amiga personal en los últimos años. Y dentro de los libros que ha escrito hay uno  que creo que es de enorme ayuda en este tema, se titula Amo Comer, odio comer. Y el subtítulo es Rompiendo los lazos de los hábitos alimenticios destructivos.

Este libro está lleno de consejos sabios, bíblicos y prácticos. De hecho, apenas ayer escuché una historia de alguien que conozco, diciendo que recientemente leyó el libro, y que su forma de pensar sobre la comida ha sido transformada. Entonces, Elyse, gracias por estar con nosotras en Aviva Nuestros Corazones y por escribir este libro, y ser parte de nosotras al venir a hablar aquí esta semana. 

Elyse: Gracias, Nancy, por la oportunidad de estar aquí. Ansío tener este tiempo con ustedes.

Nancy: Vamos a hablar sobre varios temas, temas de “desórdenes alimenticios”, que es una de las frases que te he escuchado decir. Así que en primer lugar, comer compulsivamente, ¿qué es?, ¿qué significa?, ¿de qué estamos hablamos cuando hablamos de comer compulsivamente?

ElyseHe visto unas caricaturas que creo  que ejemplifican lo que es comer compulsivamente. Existe una imagen de una mujer caminando  frente a una repostería. Su cuerpo es atraído a entrar en ese local, y ella está intentando resistirse con todas sus fuerzas. Esa sería una imagen de lo que pudiese ser comer compulsivamente.

He tenido episodios en mi vida, (gracias a Dios no he tenido tantos recientemente), pero puedo recordar tiempos en los que me sentaba con una caja de cereal, y ni siquiera  lo saboreaba, simplemente era el hecho de comerlo. Tal vez tenía un poco  de hambre. Entonces simplemente empezaba a comer una y otra vez, sin detenerme.

También solía pensar: “¿Cuándo será mi próxima comida?, ¿qué voy a comer?” Aun estando  en la iglesia pensaba, “¿deberíamos ir a un restaurante después que salgamos, qué comeremos?” Es ese tipo de preocupación por lo que voy a comer, cuándo y cuánto.

Varias veces, lo que más me asusta, es que no tiene que ver con hambre verdadera. Tiene más que ver con “quiero ese sabor en mi boca, o quiero sentir la cremosidad del helado, o algo así”. Entonces no tiene que ver con hambre real, hay otro deseo o ansia que es mucho más que “tengo hambre, vamos a comer algo”.

Es un sentimiento similar al de ser prisionera, el sentimiento de estar atrapada. “Me gustaría dejar de comer esto, pero ¿cómo puedo parar?”

Nancy:  Ok comer compulsivamente. Entonces en tu libro (y hablaremos de eso un poco más adelante durante la semana)  lo que comúnmente llamas, otros desórdenes alimenticios. Pudieras ayudarnos a definir esos dos términos, el primero es anorexia nerviosa. Ese término se ha hecho  muy popular  en las últimas décadas, pero esencialmente, ¿qué es la anorexia?

Elyse: Anorexia se define comúnmente como una inanición voluntaria para controlar la cantidad de comida ingerida, estando en 20 por ciento o menos del peso apropiado. He sido consejera de unas chicas que luchan con esto, ejercitándose a un nivel bastante elevado, demasiado ejercicio. Así que tal vez estarían comiendo de 300-400 calorías por día que es poquísimo y luego corriendo de 3 a 4 millas.

El punto es que, generalmente en la anorexia llegas a estar tan delgada que pones tu vida en peligro. Pero creo que para estas personas es más un problema de control. “Voy a controlar ésta área de mi vida; voy a dejar de comer.” se dicen.

Nancy: ¿Y es más común esto en adolescentes?

Elyse: Creo que es más común en adolescentes. Muchas veces, las jovencitas, cuando se convierten en adolescentes, tienen una etapa de rápido crecimiento. Luego ya tienen entre quince o dieciséis años y  se dan cuenta de que están un poco más rellenitas porque están comiendo igual que cuando eran niñas. Cuando pasan por la etapa de crecimiento y dejan de crecer en altura ganan peso.

Es entonces cuando empieza este comportamiento porque vivimos en una cultura que está tan concentrada en que estemos delgadas, no solo en estar saludables sino en ser bien, bien delgadas. Ellas ven la portada de cualquier revista y sienten que están en sobrepeso.

Entonces empiezan a hacer dieta. Estaba hablando con una chica hace unas semanas que recientemente había pensado, “voy a perder solo diez libras.” Luego, fue como si se le hubiera olvidado esta meta. Y pensó, “si puedo perder diez libras y verme así, ¿por qué no perder otras diez más? Así que pienso que así lo llamaríamos, esta auto-hambruna que se vuelve compulsiva, de la misma manera que comer compulsivamente se vuelve algo adictivo. Es este impulso que te arrastra a hacerlo.

Nancy: Vamos a hablar luego en el programa sobre cómo las madres pueden contribuir con esto, pero también cómo pueden ser de ayuda para sus hijas si tienen un problema con este tema. Por otro lado, tenemos entonces la bulimia que es lo que está “de moda” en estos días. Elyse danos una definición para las que no estamos familiarizadas con el término.

Elyse: Generalmente hablando, diríamos que una persona bulímica es quien  come compulsivamente, y como consecuencia de esto, para evitar que  pase a su organismo  y la haga engordar o le ocasione incomodidad, se fuerzan a vomitar. Algunas toman laxantes porque saben que el vómito daña el esófago y los dientes. Así que en lugar de vomitar, luego de comer mucho, tomarán muchos laxantes para purgar el cuerpo. Algunas veces también involucra varias horas de ejercicio excesivo.

Ciertamente, no hay nada malo con hacer ejercicio. El problema es ejercitarse al punto de hacerle daño a tu cuerpo.

Nancy: Para aquellas que se sienten identificadas con lo que Elyse ha estado hablando de ser esclavas de la comida, ya sea que estén en sobrepeso o muy delgadas, o, que coman compulsivamente o tengan alguno de estos desórdenes de los que hemos estado hablando, ¿hay esperanza para un cambio verdadero?

Y una de las cosas que aprecio de los escritos de Elyse y de su ministerio, es que te guía a creer que “sí, hay esperanza para un cambio verdadero. Hay poder a través del Espíritu Santo y de la gracia de Dios para pensar y para vivir diferente.”

Siempre estaremos volviendo una y otra vez a la misma línea, a ese versículo con el que quizás estás familiarizada, 1era a los Corintios capítulo 10 versículo 31, “Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”

Quizás la comida no sea tu lucha. Pero si no es la comida, es otra cosa. Pero, ¿cómo lidiamos con la tentación, con estos pecados y con estos problemas? Cómo vivimos de una forma que podamos decir, “estoy viviendo por el propósito supremo de dar deleite, gloria y honra a Dios.”

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth estará de vuelta. Queremos ayudarte a dar gloria a Dios en ésta área de tu vida; para aquellas que les interese un recurso en inglés, puedes obtener una copia del libro de Elyse, Love to eat, hate to eat. Luego de leer el libro, caminarás hacia el refrigerador con una nueva mentalidad. No olvides compartir con otras mujeres lo que Dios te enseñe a través de este recurso. Tampoco olvides que puedes adquirir el libro “Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres”, por una donación. Tu apoyo nos ayuda a llegar a mujeres como esta radioescucha que nos escribió,

“Debemos dejar que Dios gobierne nuestras vidas y simplemente alejarnos del pecado al 100% ...por difícil que sea, pero sí se puede. Después de 8 años de divorcio el Señor restauró mi matrimonio, ¡y ahora llevamos 5 años de casados nuevamente! Tuve que alejarme de muchas cosas—entre ellas del adulterio. Ahora estamos aprendiendo día a día cómo llevarlo. No ha sido fácil porque hemos tenido diversas pruebas, pero ustedes han sido una pieza importante en esta restauración. Doy gracias a Dios infinitamente por sus vidas y por cómo Él las usa. Bendiciones.”

Gracias hermana por escribirnos, y gracias a ti que nos escuchas hoy por hacer este ministerio posible.

Bien, continuemos ahora con la serie Amo comer, odio comer. Aquí está Nancy.

Nancy: Voy a darles diez afirmaciones rápidamente, una detrás de la otra, y quiero pedirte que mientras voy leyendo hagan una nota de cuántas de esas afirmaciones son verdaderas, son reales para ustedes. Y tengo que  decirles que yo necesito esta serie porque  anoche  conté  siete de estas afirmaciones que son o que han sido verdad para mi propia forma de pensar.  Y por eso es que estoy tan deseosa de que entremos en el tema y que veamos qué tiene la Palabra de Dios que decirnos.

Número uno: Tengo un familiar un  amigo/a cercano/a que lucha o ha luchado con comer compulsivamente, anorexia, o bulimia. Tal vez una hija, una amiga cercana, una hermana, quien sea, ¿es eso cierto para ti? Solo pon un cotejo.
Número dos: Tengo un enfoque excesivo o amor por la comida. ¿Es eso cierto de ti o ha sido un aspecto importante en tu vida?
Número tres: Usualmente como por comodidad o por emociones de ira, miedo, frustración, o depresión en vez de por tener hambre.
Número cuatro: Habitualmente, como compulsivamente aun cuando no tengo hambre. Pon un cotejo ahí si dirías que es verdad o que ha sido verdad para ti.
Número cinco: A menudo me siento fuera de control en mi forma de comer. Experimento antojos de comida que parecen irresistibles.  Dirías, “esto ha sido un patrón en mi vida” sentirme fuera de control en la forma de comer.
Número seis: Mis emociones y mi sentido de bienestar se afectan significativamente por cuánto peso o por cómo me queda la ropa.
Número siete, es esto cierto o ha sido cierto para ti: Muy dentro de mí, siento que sería más feliz, tendría más valor, y sería más amada o querida por otros si fuera delgada. Y, a propósito, nuestra cultura envía ese mensaje, muchas veces.
Número ocho: A menudo experimento sentimientos de vergüenza o de culpa, de desesperación o impotencia en relación a mi forma de comer.
Número nueve: Tengo patrones secretos en la forma de comer que no me gustaría que otros supieran, y a menudo soy deshonesta con los demás sobre mis hábitos de comer.
Número diez: He practicado comportamiento anoréxico o bulímico. Okay, ¿cuántas de ustedes dirían que de esas diez declaraciones, una o más son verdad para ti? Sé que la mayoría de nosotras por no decir la totalidad de la audiencia  levantaría la mano.

Pudieran existir una o dos que quizás no se sientan aludidas con estas declaraciones o con ninguna de ellas.

¿Cuántas  dirían que tres o más son ciertas ? Bueno  aquí el numero yo sé que se reduce un poco pero siguen siendo muchas personas que sé que tienen muchas de estas declaraciones que son ciertas.

Y sé que, probablemente un tercio de nuestra audiencia y algunas de nosotras que ni siquiera estamos seguras aun de si podemos ser honestas, así que el número va en   aumento.

El punto que quiero traer con todo esto es que aun en una audiencia cristiana general, tenemos que darnos cuenta de que este es un gran problema.  Es algo con lo que tenemos que lidiar. Y si no lo haces tú, tienes amigas que si están en ese problema. Si miras a tu alrededor podrás darte cuenta de  esto.

Elyse , estoy tan agradecida de que estés aquí para hablarnos de este tema esta semana. Tu libro ha sido de inmensa ayuda para mí y para muchas otras mujeres. Y una de las cosas que de verdad  aprecio de tu libro es tu propia franqueza y la transparencia que usas sobre tu peregrinación personal.

Tú no escribiste este libro solo como una consejera , como una escritora, lo escribiste de tu propio diario y de tu propio caminar con Dios. Compartiste que algunos de tus propios puntos de vista erróneos sobre la comida comenzaron en tu niñez.

Elyse: Así es Nancy. Fui una de esas niñitas que veías comprando en la sección de los gorditos, lo que siempre fue humillante para mí. En verdad luché con mi peso cuando era joven. No era creyente. Pensaba que tener una buena figura o verse bien era lo importante en la vida, lo que pienso que piensan muchas mujeres jóvenes hoy en día.

Luego tuve una época, en mi niñez tardía, en la que sí perdí peso. Luego el Señor me  salvó y lo más interesante me sucedió. Cuando me convertí en creyente, lo único que los creyentes pueden hacer sin que nadie les diga “Oh, no deberías hacer eso” es comer. Así que lo hice. Comía en todas las actividades de la iglesia y me confortaba con la comida de muchas maneras.

Luego me casé y tuve mis hijos. Después del nacimiento de mi tercer hijo, pesaba más de 200 libras. Estaba en verdad fuera de control; mi peso estaba fuera de control. Estaba enseñando en una escuela cristiana en esa época . Y pensé que era mal testimonio el estar en sobrepeso. Y aun así, simplemente no podía hacer nada al respecto.

Cada lunes por la mañana, que es como usualmente sucede,  me levantaba y decía, “esta semana no voy a comer esto. Esta semana voy a comer apropiadamente. Esta semana será diferente.” Y luego, usualmente la tarde del martes, estaba de vuelta comiendo de la forma en que quería comer.

Nancy: Sí, porque la mayoría de las dietas comienzan los lunes.

Elyse: Exactamente. En algún momento ahí, diría que hace algunos quince años más o menos, empecé a ver mi peso desde una perspectiva bíblica. Empecé a tratar de  hacerme preguntas como, ¿qué dice la Biblia sobre esto?  Cuando empecé a tomar entrenamiento en consejería bíblica, eso se volvió un énfasis para mí. Y empecé a darme cuenta de que la Biblia sí habla sobre este tema.

No es que mi vida haya cambiado instantáneamente en ese momento. Esta es un área  donde en verdad tengo que trabajar constantemente. Hace unos años, tuve una histerectomía. Estoy en una terapia de reemplazamiento de hormonas, lo cual ha cambiado mi cuerpo nuevamente. Estoy luchando con parecerme a lo que la Biblia dice sobre lo que yo debería pensar de la forma en que me veo y no caer de nuevo en lo que hemos estado hablando del énfasis de la cultura en ser de una cierta talla.

Creo que si  pudiéramos hacer una encuestar las mujeres, dirían  que la talla óptima en la quisieran  estar es un cuatro. La realidad es que la mayoría de nosotras somos talla doce. Tengo una hijastra, que es talla cero. Pero siempre le digo que cuando crezca y obtenga un cuerpo de mujer, estará bien.

Generalmente hay un descontento entre las mujeres, particularmente en nuestra cultura sobre la forma en que nos vemos. La cultura nos martilla continuamente con esta idea de que debes ser de una talla bien pequeña. Y que si no lo eres, definitivamente hay algo malo contigo.

Así que aun estoy en este viaje, así como tú lo estás.

Pienso que el Señor me ha dado una medida de victoria. No creo estar tan esclavizada con la comida como solía estarlo gracias a Dios. Ya no me encuentro teniendo episodios con cajas de cereal. Parte de esto es porque no las tengo cerca. Así que sé lo que puedo tener y lo que no puedo tener en mi despensa. No creo estar comiendo  compulsivamente. Creo que Dios en verdad me ha liberado de aquello, por lo que estoy muy agradecida.

NancyY una de las cosas que aprecio en tu libro y en la forma que enseñas esto, Elyse. Es que  sabes que es un proceso, que no hay un remedio rápido. Pero la otra cosa que me encanta sobre lo que dices es que en verdad hay esperanza para cambiar. Y hay un versículo que Dios usó en tu vida cuando estabas en esos días enseñando en el colegio, se encuentra en 2da de Pedro, capítulo 1. Yo fui conmocionada por cómo ese capítulo empezó todo un proceso de cambio en tu vida.

Elyse: Sí, verdad remante, los versículos 3 y 4 dicen “Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,  por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina,...”

Nancy: Elyse, quiero que compartas con nosotras en nuestra próxima sesión cómo Dios usó ese pasaje tan poderoso de las Escrituras, para darte esperanza y para empezar un proceso de lo que ha sido un cambio duradero en tu vida.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado hablando con nuestra invitada, Elyse Fitzpatrick, sobre poner nuestros apetitos bajo el control de Dios. En Aviva Nuestros Corazones creemos que tú no tienes que vivir como esclava de la comida, puedes encontrar un cambio duradero con la ayuda de Dios.

Permíteme repetir el versículo que Elyse compartió con nosotras, el que Dios usó para comenzar un proceso de cambio en su vida: 2da de  Pedro capitulo 1 versículos 3-4.

“Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,  por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina,...”

Medita en este versículo y lo que has escuchado hoy, y si has sido bendecida, comparte este programa con tus hermanas o amigas. Puedes hacerlo muy fácilmente a través de nuestra página de internet AvivaNuestrosCorazones.com.

El alimento es un buen regalo de Dios, pero necesitas estrategias para usarlo sabiamente y no ser controlada por él. Elyse Fitzpatrick regresará mañana con nosotras para hablar sobre esto.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

 

Canciones utilizadas: Me Rindo a Ti, Jonathan & Sarah Jerez

Voz de Elyse F: Lucía Espaillat

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.