Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Annamarie Sauter: Hoy sé animada a correr con paciencia y perseverancia la carrera de la fe.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cuando pienses que tu vida no está haciendo ninguna diferencia, cuando pienses que es duro vivir una vida santa en un mundo que no es santo, compartiendo con valor y compasión la verdad y el evangelio de Dios con gente a quien no le interesa saber sobre la gracia de Dios o su salvación; cuando tiendas a desanimarte o a pensar que es muy duro y que has sido fiel por mucho tiempo…aún no has llegado a los 120 años. Ten paciencia. Sé fiel. Créele a Dios. Obedece a Dios. Sé fiel. Persevera. Camina con Dios y Dios usará tu vida para producir mucho fruto para la eternidad.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos programas Nancy nos ha estado dando una visión fresca de la conocida historia, Noé y el diluvio. Hace pocas semanas la leímos en el Reto Mujer Verdadera 365. Entérate más acerca de este reto en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Y por cierto, la lectura bíblica para hoy es Levítico capítulos 4 al 6.

No sé si en algún momento has pensado en la historia de Noé como un interesante relato acerca de un zoológico flotante. Bueno, en esta serie de programas hemos estado viendo que a través de esta podemos aprender sobre la seriedad del pecado. Nancy continúa con su enseñanza.

Nancy: Algunas de ustedes, han estado escuchando la serie de Noé en estos últimos días y quizás se han estado preguntando si alguna vez llegaremos a la parte agradable, a la parte buena. Hemos estado hablando sobre la pecaminosidad excesiva del hombre en el tiempo de Noé, y también del juicio y la ira justa de Dios. El evangelio nunca suena como una buena noticia, hasta que has escuchado las malas noticias y has pasado un tiempo pensando y meditando en ello. No nos gusta sentir convicción de pecado.

A los predicadores de antaño no les importó dejar que las personas experimentaran convicción, el peso de su pecado, porque sabían que una vez que ellos hubieran percibido cuán grande era su pecado y cuánto merecían el juicio de Dios, entonces estarían más abiertos y dispuestos a correr a Cristo, para encontrar refugio, reposo y salvación.

De manera que hoy llegamos en esta serie sobre Noé, a ese maravilloso versículo en Génesis capítulo 6, al versículo 8, donde dice: «Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR». Algunas de sus traducciones dicen que encontró «el favor del Señor (NVI). Es la misma palabra. Significa bondad, favor, gracia. Noé encontró gracia a los ojos del Señor, ante aquellos mismos ojos que miraron la tierra y vieron la corrupción, la violencia, la maldad en el corazón de los hombres. En esos mismos ojos de Dios, este hombre, Noé, encontró gracia.

Así que en medio de la más oscura, desesperada y terrible situación, Dios está ahí, y Dios está derramando Su gracia. Dios selecciona una persona para ser el recipiente de Su gracia y luego para ser el vehículo, el instrumento para extender Su gracia a otros. Noé recibió esa gracia.

Noé no hizo nada para ganar la gracia de Dios. Dios solo decidió que Él mostraría Su gracia a Noé y Él estableció una relación de pacto con Noé. Esta relación fue iniciada por Dios. Noé no estaba buscando a Dios hasta que Dios buscó primero a Noé. Tú y yo nunca buscaremos a Dios hasta que Él nos busque primero e inicie una relación de pacto, salvífica, con nosotras. Esa relación siempre es algo que no merecemos.

Ahora, es importante enfatizar porque en el contexto de este pasaje pudiera parecer que Noé hizo algo para ganar o merecer la gracia de Dios. Pero sabemos que la gracia de Dios siempre es inmerecida. Siempre es iniciada por Dios.

Si tú eres hija de Dios, has sido librada de la ira y del juicio de Dios, es porque has hallado favor y gracia para con Dios. Dios te ha escogido para recibir Su gracia. Y con ese privilegio viene una gran responsabilidad, la responsabilidad de obedecer el llamado de Dios, de seguir el propósito de Dios para tu vida y proclamar Su gracia y Su salvación a otros, así como lo hizo Noé.

Verás, la salvación de Dios no es, en última instancia, sobre ti, y no es, en última instancia, primeramente por o para ti. Todo es sobre Dios. Es acerca de Dios mostrando las riquezas de Su gracia y de Su salvación a este mundo. Es sobre los propósitos redentores y salvadores de Dios para este mundo. Tu salvación es mucho más grande que tú. Esto es lo que vemos en esta historia de Noé.

Ahora, en este pasaje, Génesis capítulo 6, vemos que Dios muestra gracia a Noé y luego provee una vía de escape. Quiero que veamos la provisión de Dios, el arca que Dios proveyó a Noé y a su familia para ser salvos del juicio de Dios. Esta arca era, de acuerdo con Génesis capítulo 6, de 450 pies de largo. Esa es la longitud de un campo de fútbol más la mitad de otro campo de fútbol. Esto es muy largo. Y tenía 75 pies de ancho. Imagínate una autopista de seis carriles. Esto sería aproximadamente su anchura. Y luego era de 45 pies de alto, que es tal vez la altura de un edificio de 5 pisos. Esto te puede dar una idea del tamaño del arca.

Al leer sobre el arca, muchos comentaristas han señalado que los barcos de hoy son construidos con proporciones y dimensiones similares, y que de hecho, serían buques en condiciones de navegar si fueran construidos con estas proporciones. John MacArthur dice, «una caja gigantesca de este tamaño debería ser muy estable en el agua; imposible de volcar». Luego él habla sobre el espacio que había en el arca. «El volumen del espacio», dice John MacArthur, «debió ser 1.4 millones de pies cúbicos, lo cual sería la capacidad de 522 vagones de ferrocarril tamaño estándar, estos podían contener 125,000 ovejas». De manera que esta era una gran caja. Era un gran arca la que Dios y Noé construyeron. Había tres pisos, cada uno de 15 pies de alto. Esta fue la provisión de Dios.

El arca es una ilustración de la salvación de Dios en el Antiguo Testamento. Es una ilustración o tipo de Cristo, quien vino y trajo salvación al mundo. Warren Wiersbe, en su comentario, habla sobre, las formas en las que el arca es una figura o tipo de Cristo.

  • Por ejemplo, el arca como medio de escape fue planeada e iniciada por Dios. No fue inventada por seres humanos. Esto es cierto también acerca de nuestra salvación. Fue idea de Dios.
  • Había solo una puerta en el arca y hay un solo camino de salvación que es a través de Jesucristo.
  • El significado de refugio que Dios provee, el arca, como fue diseñada por Dios, era adecuada para la tarea. Era efectiva. Era suficiente.

Es interesante, leyendo otras tradiciones religiosas que incluyen la historia del diluvio, que algunas describen una caja con proporciones que no le proporcionaban condiciones para navegar. Así que lo que Dios proveyó para Noé era la provisión adecuada, navegable, efectiva y suficiente. ¿No es cierto esto también de nuestra salvación? Esto significa que lo que Dios ha provisto, el medio que Dios ha diseñado para los pecadores, la vía de escape de la ira de Dios y del juicio eterno de Dios, es efectivo. Es la provisión que ha sido diseñada por Dios. ¿Y cuál es el medio? Ese medio es Cristo. Él es suficiente. ¡Él funciona! Él verdaderamente nos salva del pecado.

Luego tenemos la palabra brea en el capítulo 6 de Génesis, en el versículo 14, que es usada para describir el material que fue colocado por dentro y por fuera del arca. «Hazte un arca de madera de ciprés; harás el arca con compartimientos, y la calafatearás por dentro y por fuera con brea». La palabra cubrir y la palabra brea son dos palabras muy similares.

La palabra cubrir en el lenguaje original es una de las palabras más importantes en la Biblia. La primera vez que esta palabra fue usada la encontramos aquí en Génesis capítulo 6 en el versículo 14. Es una palabra que significa cubrir, pero puede significar, ofrecer expiación, expiar, para cubrir los pecados del hombre. Es utilizada usualmente en referencia a cubrir o esconder el pecado con la sangre de un sacrificio.

Dios dijo, «cubre esta arca por dentro y por fuera con…» y usando la palabra relativa a expiación, cubriendo nuestro pecado, Él dijo, «cúbrela con brea». Esta es una palabra similar. Es un recubrimiento; es una palabra que significa «un rescate, el precio de la redención». Usualmente significa «expiar ofreciendo un pago en sustitución». Así que puedes ver cómo Dios construye en la historia del arca la imagen de Cristo, el último sacrificio, la expiación y el rescate por nuestros pecados.

Luego Dios invitó a Noé y a su familia a entrar en el arca, y una vez que ellos estuvieron dentro Dios cerró la puerta y estuvieron seguros. ¿No es esta otra imagen de nuestra salvación? Dios te dice, ¡ven! Ven dentro del arca. Ven a Cristo. Arrepiéntete. Cree en el evangelio. Y una vez que estamos en Cristo, estamos seguras en Él. Hablaremos más sobre eso más adelante en esta serie.

El arca salvó a Noé y a su familia del juicio porque ellos creyeron la promesa de Dios. Así que Cristo, nuestra arca, nos salva de la ira por venir, del juicio venidero de Dios, al creer nosotras en Él. El arca fue un lugar de seguridad. Fue un lugar de refugio. Fue un lugar, donde, una vez dentro, estarías a salvo de la tormenta. La tormenta no te podía alcanzar. No podía destruirte si estabas en el arca. Era el único lugar donde podías estar a salvo.

Pienso cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto, cuando envió al ángel de la muerte a matar a los primogénitos de cada casa egipcia. Dios dijo, «si veo la sangre en el dintel de tu puerta, pasaré de largo. Mi ángel de la muerte pasará de largo. Estarás a salvo» (Ex.12:13, parafraseado). Dios hizo provisión, de nuevo, apuntando hacia Cristo, cuya sangre derramada es la provisión para nuestro pecado, y esto es lo que siempre nos sigue dirigiendo de vuelta a la cruz.

Noé y el arca, la Pascua… Todas estas historias apuntan hacia un evento más adelante, hacia la cruz. Si miramos hacia atrás, hacia la cruz, vemos que Cristo es nuestra arca. Él es la sangre en el dintel de nuestra puerta. Él es la provisión de Dios para nuestros pecados. Él es nuestro lugar de seguridad. Él es nuestro lugar de refugio. En Romanos capítulo 5 versículo 9, se nos dice que «seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él». 1 Tesalonicenses, capítulo 1 versículo 10, habla sobre «Jesús, quien nos libra de la ira venidera». Jesús, nuestra arca.

Jesús, amado de mi alma, permíteme volar a tu regazo mientras las aguas cercanas se deslizan, mientras la tempestad todavía ruge.

Escóndeme, oh mi Salvador, escóndeme, hasta que la tormenta de la vida pase; guíame seguro al cielo; oh, recibe mi alma al final.

No tengo otro refugio, mi alma desvalida depende de Ti; no me dejes...

No me dejes sola, sigue sosteniéndome y consolándome. Toda mi confianza está en Él, toda mi ayuda proviene de Él; cubre mi indefensa cabeza con la sombra de Tus alas.1

Annamarie: Nancy te ha estado recordando que en medio de la más oscura, desesperada y terrible situación, Dios está presente y derramando el regalo de Su gracia. ¡Es tan importante que reflexionemos en la maravillosa salvación que Dios ha hecho posible en Cristo! Y tú, ¿extiendes la gracia de Dios a los que te rodean?

Hasta este punto en la serie no hemos profundizado en Noé como personaje en la historia del diluvio. ¿Qué nos muestra este acerca de la salvación que Jesús ha obrado a nuestro favor? Nancy regresa para hablarnos más acerca de esto.

Nancy: Al final del capítulo 5 de Génesis encontramos la primera referencia a Noé. En los versículos 28 y 29 dice:

«Y Lamec vivió ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo. Y le puso por nombre Noé, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el Señor ha maldecido».

Esta es una profecía muy interesante que aconteció cuando le dieron nombre a Noé. «Este nos dará descanso». Algunas de las traducciones dicen, «este nos aliviará» (RV-60). Consuelo, descanso, alivio—la palabra consuelo en Hebreo suena muy parecido al nombre de Noé. No quiere decir que Noé signifique consuelo; sino que las dos palabras suenan muy parecido. Así que vemos un pequeño juego de palabras aquí en el lenguaje original.

En esta profecía que Lamec habló cuando le puso nombre a su hijo Noé, él habla acerca de la esperanza de un libertador, tal como Dios prometió a Adán. Un día un libertador vendría y rescataría a Su pueblo de sus pecados. Me pregunto si Lamec pudo haberse preguntado si su hijo, Noé (que suena como consuelo), en realidad podría haber sido aquel libertador prometido.

Verás, hasta el tiempo de Cristo la gente solo vivía esperanzada esperando con anticipación y con ilusión al Mesías, el cumplimiento de la promesa de Dios, esperando el libertador, el prometido. Me pregunto si Lamec pensó, «bueno ¿podrá ser este niño aquél que nos libertará?» Bueno, él no lo era, pero Noé señaló a la gente al consuelo y a la liberación que Dios traería a través de Cristo. Y luego leemos en el capítulo 6, en el versículo 8 de Génesis:

«Mas Noé halló gracia ante los ojos del Señor. Estas son las generaciones de Noé. Noé era un hombre justo, perfecto entre sus contemporáneos; Noé andaba con Dios» (vv. 8-9).

Si has estado con nosotras desde el inicio de esta serie, sabrás que hemos pasado mucho tiempo hablando acerca de la depravación del hombre y de la excesiva pecaminosidad del hombre. Te darás cuenta de que todo lo relacionado con esta descripción de Noé está en marcado contraste con el día en que le tocó vivir. Esta ha sido una historia tan triste hasta ahora. Y luego te encuentras con esta pequeña joya escondida allí. Noé halló favor, o Noé halló gracia. Él era un hombre justo. Fue honrado entre la gente de ese tiempo. Él caminó con Dios. Es justo lo opuesto a todo lo que hemos estado leyendo y oyendo sobre la generación en la cual vivía. Él era diferente. Él se destacó. Él vivió solo.

Si vas a vivir una vida recta, si vas a caminar con Dios, vas a estar, en cierto sentido, sola. La mayoría camina por el camino del mundo, el camino de su propia carne, el camino de su propio pecado, y terminan bajo la ira, bajo la condenación y bajo el juicio de Dios.

Así que vemos el carácter de Noé en su conducta. Él era justo. Era intachable. Fue honrado entre la gente de su tiempo. Su carácter justo y su conducta eran evidencia de que él tenía una correcta relación con Dios, porque Noé era recto para con Dios de la única forma en que alguien puede serlo. ¿Cómo es esto?

Por la gracia a través de la fe. Él no sabía todo lo que nosotros sabemos sobre Cristo, pero él sabía suficiente y creyó lo que conocía, y así fue como fue hecho recto o justo para con Dios. Esto es un buen recordatorio, Yo creo que es posible tener una vida justa en medio de un mundo corrupto y violento. Lo que experimentamos en nuestros días, lo que experimentas en tu casa, en tu trabajo, en tu ambiente, no puede ser peor que lo que sucedía en los días de Noé. Pero esta historia dice que es posible tener una vida recta.

Sí, serás parte de la minoría. Sí, irás contra la corriente. Y sí, en ocasiones será duro. Sí, te sentirás—sobre todo algunas de ustedes, las mujeres más jóvenes—como si fueras la única persona o una de las pocas personas, que hace las cosas a la manera de Dios; que elige vivir a la manera de Dios. Pero puedes hacerlo por la gracia de Dios.

Puedes ir contra la corriente. Puedes ser el tipo de esposa, de mamá y de mujer que Dios ha designado que seas en un mundo injusto, corrupto y violento. La relación de Dios con Noé era notable. Podemos ver que él fue objeto de la gracia de Dios. Esto era totalmente inmerecido. Vemos que él caminó con Dios, en el versículo 9 de Génesis 6. Noé temía a Dios. Hebreos 11 versículo 7, nos dice que «por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa». ¿Qué es el temor del Señor? Es una reverencia hacia Dios, un temor santo que dice «creo literalmente lo que dice la Palabra de Dios; voy a creer Su Palabra».

Amigas, la idea y la amenaza del juicio de Dios debe incitar un temor reverente. Si puedes dejar de pensar solo por un momento acerca de este pequeño espacio de tiempo en el que vives justo ahora y pensar en el futuro, en la eternidad, piensa en las consecuencias de tus elecciones, piensa en la grandeza de la oferta de Dios, en Su salvación y en la destrucción total de los no regenerados y malvados… Esto debe provocarnos un temor santo para entonces obedecer a Dios, para creerle a Dios.

Y esto es exactamente lo que Noé hizo. Él creyó a Dios. Esa es la razón por la que él está en el salón de la fe del listado de los grandes hombres de fe de Hebreos capítulo 11. Él creyó a Dios. ¿Sobre qué le creyó a Dios?

Ciertamente acerca de tres cosas. Una, él creyó que Dios es. Hebreos 11 dice que no puedes venir a Dios a menos que creas que Él es, que Él existe. Luego, él creyó lo que Dios dijo sobre el juicio que vendría. Dice que él fue advertido sobre cosas que aún no se veían. ¿Qué cosas aún no se veían? Bueno, la lluvia era una de ellas. Los estudiosos de la Biblia creen que Génesis capítulo 2 sugiere que nunca había caído lluvia en el tiempo de Noé hasta el momento del diluvio. Esto hace que la fe de Noé sea asombrosa.

Te diré otra cosa que él creyó a Dios. Dios dijo en Génesis capítulo 6:

«Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos» (vv. 17-18).

Noé todavía no tenía 500 años de edad cuando recibió esta palabra de Dios sobre el juicio que vendría. ¡En ese momento Noé ni siquiera tenía hijos, mucho menos nueras! Él le creyó a Dios y luego obedeció a Dios. Él actuó en la Palabra de Dios. Cuatro veces en Génesis 6 y 7 se menciona, «y así lo hizo Noé; conforme a todo lo que Dios le había mandado, así lo hizo». Él obedeció a Dios. ¿Y sabes qué? Esta era la prueba de su fe.

No digas que le crees a Dios si no estás obedeciéndole. La evidencia de que eres una hija de Dios, nacida de nuevo es que haces lo que Dios dice. Y tienes un corazón para obedecer a Dios. Tu inclinación es querer obedecer a Dios. La fe de Noé fue demostrada por su obediencia. ¿No obedeces? Entonces no puedes tener ninguna seguridad de que tengas fe.

Luego Noé perseveró. Él fue fiel a largo plazo. Mucho antes de que él pudiera ver la respuesta de su fe, él permaneció obedeciendo a Dios. Cuando no podía ver los beneficios de vivir este camino, cuando él seguía construyendo un arca en una tierra seca, cuando nadie más podía caminar con él, él perseveró. Él continuó predicando justicia y obedeciendo a Dios.

Recordé mientras leía la historia de Noé, que somos responsables de vivir vidas piadosas en un mundo impío y permanecer proclamando el evangelio a aquellos que se están perdiendo, a aquellos que están pereciendo, aun cuando nadie nos crea. No es nuestro trabajo convertir a la gente. Nuestro trabajo es ser fieles en proclamar la verdad.

Así que Noé predicó justicia. Él predicó con su vida; él predicó con su boca; él advirtió a la gente sobre el inminente juicio de Dios. Ahora, su predicación no fue particularmente exitosa en términos inmediatos. Él solo tuvo siete convertidos en 120 años. Pero te recuerdo algo, no somos responsables de los resultados. Solo somos responsables por obedecer a Dios, por creerle a Dios y por ser fieles en proclamar Su verdad a nuestra generación.

Noé tomó a su familia con él en el arca, y esto me dice que ellos tuvieron que ver algo creíble en su vida, porque la fe de Noé no podía salvar a su familia. Ellos tuvieron que creer. A pesar de que él no tuvo mucho fruto para mostrar por esos 120 años de predicación y de obediencia a Dios, a pesar de que él no podía ver ese gran fruto entonces, ¡piensa en todo el fruto que tuvo este hombre a través de los años desde el diluvio!

Al leer de nuevo la historia del diluvio y del juicio de Dios, vemos el arca como un tipo de Cristo; vemos cómo Dios fue fiel en mantener Su promesa y mantener seguros a aquellos que estaban en el arca. Vemos como Noé y su familia y su experiencia apunta a las personas a Cristo, y cómo muchas de nosotras hemos venido a la fe en Cristo por la fidelidad de hombres como Noé, quienes le creyeron a Dios.

Así que cuando pienses que tu vida no está haciendo ninguna diferencia, cuando pienses que es duro vivir una vida santa en un mundo que no es santo, compartiendo con valor y compasión la verdad y el evangelio de Dios con gente a quien no le interesa saber sobre la gracia de Dios o Su salvación, cuando tiendas a desanimarte o a pensar que es muy duro y que has sido fiel por mucho tiempo —aún no has llegado a los 120 años.

Ten paciencia. Sé fiel. Créele a Dios. Obedece a Dios. Sé fiel. Persevera. Camina con Dios, y Dios usará tu vida para producir mucho fruto para la eternidad.

Annamarie: Puedes vivir a la manera de Dios por la gracia de Dios. Esto es de lo que Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha estado hablando como parte de la enseñanza titulada, Noé y el diluvio. ¿Cómo está tu temor de Dios y tu fe en Él? Espero que este programa te haya animado a correr con paciencia y perseverancia la carrera de la fe en Jesús. Recuerda que si te has perdido alguno de los programas anteriores en esta serie, lo puedes leer, escuchar o descargar en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, hemos estado profundizando en la historia bíblica de Noé y el diluvio durante una semana, pero no hemos profundizado en el diluvio.

Nancy: Esto no es como las inundaciones ordinarias que se levantan porque llovió mucho. Esto es una ola gigantesca que de repente rompió con fuerza violenta sobre cada ser humano del planeta. Y todos, excepto los ocho que estaban en el arca fueron totalmente desprevenidos.

Annamarie: Asegúrate de acompañarnos mañana para este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1 "Jesus, Lover of My Soul." Charles Wesley.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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