Aviva Nuestros Corazones Podcast

Annamarie Sauter: La Escritura nos llama a buscar a Dios continuamente.

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¿Eres intencional en tomar tiempo de tu ajetreado día para estar a solas con Dios y para escucharle hablar? No solo de vez en cuando, no solo cuando te metes en problemas, sino como una forma de vida. ¿Estás tomándote ese tiempo?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La porción de la Escritura para hoy es Salmos 45 al 50.

Dios nos da cosas buenas para que las disfrutemos, pero estas podrían desplazarlo del trono de nuestros corazones. Es importante que le busquemos continuamente —no solo cuando estamos en medio de una dificultad o pasando por tiempos difíciles. Y debemos buscarle aún cuando es difícil sacar el tiempo. Aquí está Nancy para hablarnos más acerca de esto, como parte de la semana número doce de la serie titulada, «En busca de Dios».

Nancy: Bueno, hemos llegado a la última semana de esta larga serie. El Salmo 69, versículo 32b, se ha convertido en el versículo lema, no solo para esta serie, sino también para Aviva Nuestros Corazones. «Viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios».

Nos encantaría saber cómo Dios ha usado esta serie en particular en tu vida. Así que si has estado respondiendo al Señor, tal vez has estado trabajando a través del libro En Busca de Dios: El Gozo de un avivamiento en la relación personal con Dios, o con un grupo pequeño o que hayas estado escuchando la serie en Aviva Nuestros Corazones, esperamos que nos escribas para dejarnos saber lo que Dios ha estado haciendo en tu vida, cómo ha avivado tu corazón a través de esta serie En Busca de Dios. Deja tu comentario cuando entres a AvivaNuestrosCorazones.com.

Ahora, para los próximos días, quiero compartir con ustedes lo que creo que es el ingrediente más importante de la experiencia de avivamiento continuo y fresco. No solo un avivamiento que dure doce semanas, no solo una experiencia de una ocasión, sino un avivamiento continuo. Y vamos a terminar esta serie con algunas ideas adicionales prácticas, que quiero compartir con ustedes sobre cómo lograr esto. 

Hoy quiero pedirte que abras tu Biblia en el libro de Éxodo, capítulo 33, y vamos a revisar hoy y en el siguiente programa los versículos del 7 al 11. Se trata de un vistazo de la vida de Moisés. Como recordarás, Moisés era un hombre que conocía a Dios más íntimamente que nadie en su época. Quiero que echemos un pequeños vistazo a este momento particular en su vida. 

Permítanme leer el pasaje, y después vamos a sacar algunas aplicaciones sobre este tema de la vida devocional personal. Ya te he dicho que el ingrediente más importante, en mi opinión —si quieres experimentar el avivamiento continuo y fresco— es que pases tiempo consistentemente a solas con el Señor, en Su Palabra y en la oración. 

Vemos esta idea ilustrada en el Antiguo Testamento a través de la vida de Moisés. A partir de Éxodo 33, versículo 7, que dice: «Y acostumbraba Moisés tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de él, y la llamó la tienda de reunión». Este no era el tabernáculo. El tabernáculo, como sabes, no había sido construido todavía. Esto fue solo una estructura temporal que Moisés hizo con el propósito de tener un lugar para encontrarse con el Señor. 

Entonces Moisés llevaba esta tienda y la levantaba fuera del campamento, y lo llamó el tabernáculo de reunión. «Y sucedía que todo el que buscaba al SEÑOR (eso es lo que estamos haciendo nosotras, ¿no?, buscándole a Él) salía a la tienda de reunión que estaba fuera del campamento. Y sucedía que cuando Moisés salía a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permanecía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguían con la vista a Moisés hasta que él entraba en la tienda» (vv. 7-8). 

 «Cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube…» ¿Recuerdas lo que era aquello? Esa era la representación visible de la presencia de Dios, la gloria o la Shekinah de Dios. «Y cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y el SEÑOR hablaba con Moisés. Cuando todo el pueblo veía la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunión todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda. Y acostumbraba hablar el SEÑOR con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Cuando Moisés regresaba al campamento, su joven ayudante Josué, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda» (vv. 9-11). 

El versículo 7 dice: «Y acostumbraba Moisés tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de él, y la llamó la tienda de reunión». Antes de entrar en los principios detrás de esto, ya aquí vemos algo importante. ¿Por qué estaba la tienda fuera del campamento? 

Tienes que recordar el contexto de este pasaje. Esto es justo después del incidente con el becerro de oro, donde los hijos de Israel se habían rebelado contra Dios. Habían roto sus mandamientos. Habían sido idólatras. Hicieron una orgía enorme, tremenda, llena de una mezcla de prácticas sexuales y religiosas muy paganas. 

Dios había juzgado a la gente. Él los había castigado. Como resultado de lo que estas personas habían hecho, Dios le había dicho a Moisés que no iría con él más adelante. De manera que Dios se había distanciado. El pecado nos separa de Dios.

Sin embargo, Moisés fue muy intencional a la hora de encontrarse con Dios. Estaba tan dispuesto a tener comunión con Dios que dijo que iría donde tuviese que ir para buscar la presencia de Dios. De manera que este es el primer principio que encontramos aquí: Moisés fue intencional sobre su encuentro con Dios. A pesar de que Dios no entraría al campamento en ese momento, Moisés llevó su tienda fuera del campamento, y dijo que se reuniría con Dios allí. Fue intencional. Esta era una prioridad para Moisés. Fue una decisión consciente, deliberada, y decidida. 

Permítanme recordarles, Moisés era un hombre muy ocupado. Había dos millones de judíos bajo su cuidado. Tenía que guiarlos. Tenía que cuidar de ellos. Tenía que asegurarse de que sus necesidades alimenticias estuvieran cubiertas. Bueno, fue Dios quien hizo y proporcionó todo esto, pero Moisés fue el líder humano. Te imaginas que él hubiese dicho: «yo simplemente no tengo tiempo para esto». Pero encontró el tiempo. Fue intencional en buscar ese encuentro con Dios. 

¿Y tú? ¿Eres intencional en tomar tiempo de tu ajetreado día para estar a solas con Dios y para escucharle hablar? No solo de vez en cuando, no solo cuando te metes en problemas, sino como una forma de vida. ¿Estás tomándote ese tiempo? La Biblia nos dice que Moisés lo hacía. Lo hacía con regularidad. Esto no era algo que ocurría una sola vez. Esto era un estilo de vida para él. ¿Lo es para ti? Debería serlo. 

Entonces vemos que Moisés dejó la compañía de otros para encontrarse con Dios. Él se fue muy lejos del campamento. En parte fue allí porque era allí donde estaba Dios. Dios no entraría en el campamento en aquel momento, pero el salir a la tienda de reunión requería que Moisés dejara la compañía de los demás para estar a solas con Dios. 

Esto contrasta con las personas que no buscaban al Señor. Leemos acerca de ellos en Éxodo, capítulo 32. Ellos eran rebeldes. Eran idólatras. No estaban buscando a Dios. Pero Moisés dijo, «aunque nadie busque a Dios, yo debo reunirme con Él». Esto no era muy popular. Este era un salmón nadando contra la corriente, por así decir. 

Ese es el desafío que le hacemos a las mujeres que escuchan Aviva NuestrasCorazones; a ser contraculturales. A veces tienes que estar en contra de la misma cultura evangélica. La cultura evangélica, lamentablemente, en general, no tiene como prioridad el buscar a Dios. Si solo vas con la multitud, si te vas con tus amigos, no vas a buscar a Dios. 

¿Irás en contra de los demás? ¿Serás fiel cuando otros no lo sean? ¿Serás como Moisés —o más importante aún, como Jesús? En Marcos capítulo 1, versículo 35, leemos: «Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba». Tienes que alejarte de la multitud. 

Los israelitas necesitaban a Moisés, y creo que probablemente pensaban que no podrían sobrevivir sin él una o dos horas —o el tiempo que él se apartaba de ellos. Al igual que los discípulos pensaban que necesitaban a Jesús en Marcos capítulo 1. Seguido del versículo que dice que Jesús se fue, el párrafo siguiente dice: «Entonces los discípulos se acercaron y le encontraron y le dijeron: Todos te buscan» (Mar. 1:36-37, parafraseado). 

Los discípulos necesitaban a Jesús. Los israelitas necesitaban a Moisés. Hay personas que te necesitan y que claman por tu atención, pero lo que las personas más necesitaban en aquel entonces y lo que más necesitan ahora de tu vida es alguien que se ha encontrado con Dios.

Eso es lo que necesitan tus hijos: una madre que ha estado con Dios. Ellos necesitan ver que encontrarte con Dios es una prioridad tan importante para ti que estás dispuesta a dejar la compañía de los demás para ir a buscar ese tiempo a solas con Dios. 

Luego el versículo 7, nos dice: «Toda persona que buscaba a Jehová salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento». Esto me dice que el ejemplo de la vida devocional de Moisés motivó a otros a buscar al Señor.

Conozco a algunas personas que son así, personas que cuando estoy con ellas pienso: «Esta persona ha estado con Dios». Ellos me motivan a querer estar con Dios. ¿Acaso el ejemplo de tu vida devocional motiva a otros a querer buscar a Dios? ¿Piensa la gente que te rodea: «Yo quiero estar con Dios, al igual que ella. Veo el efecto de eso en su vida», y quieren hacer lo mismo? 

El versículo 8 nos dice: «Y sucedía que cuando Moisés salía a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permanecía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguía con la vista a Moisés hasta que él entraba en la tienda». Dos puntos sobre este versículo. En primer lugar, la gente alrededor de Moisés le observaba atentamente. Ellos sabían lo que él estaba haciendo. Ellos sabían lo que a él más le importaba. Quiero decirte que la gente que te rodea te está mirando.Ellos saben lo que es más importante para ti. Ellos saben lo que estás haciendo. Ellos saben lo que es importante para ti, especialmente tu familia. 

Pero también, permítanme señalar que algunas personas solo miraban a Moisés ir a la tienda de reunión para encontrarse con Dios. Otros salieron a encontrarse con Dios ellos mismos. Lo puedes ver en los versículos 7 y 8: «Toda persona que buscaba a Jehová salía a la tienda de reunión». Fue Moisés y luego siguieron otros. Pero no todo el mundo salió. Algunas personas, versículo 8, solo se ponían de pie en las puertas de sus tiendas y veían a Moisés cuando iba a encontrarse con el Señor. 

¿Cuál es el punto aquí? ¿Podría sugerirles algo? No llegas a ser espiritual solamente observando a otras personas espirituales, o por el hecho de conocer a otras personas piadosas. Tienes la oportunidad de conocer a Dios saliendo de tu tienda y dirigiéndote a la tienda de reunión, y allí buscar al Señor por ti misma. 

A continuación, el versículo 9 dice: «Y cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y el SEÑOR hablaba con Moisés». El versículo 11 habla de este mismo punto, que el Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. 

Esto es lo que veo en el versículo 9. Cuando Moisés salió de la multitud para buscar al Señor, el Señor se reunió con él. Su búsqueda se vio recompensada. Y el Señor le habló. Si Dios sabe que vamos a escuchar, Dios nos va a hablar. Si Dios sabe que queremos reunirnos con él, Dios se reunirá con nosotros.

Ahora bien, la columna de nube, era un símbolo visible de la presencia de Dios para los israelitas del Antiguo Testamento. ¿No sabes que tú tienes algo aún más valioso y capaz de llevarte a más intimidad que lo que Moisés jamás fue capaz de experimentar? Es el Espíritu de Dios que vive dentro de ti, si eres un hijo de Dios. 

Así que no tienes que ir a ninguna parte física, literalmente. Ahora bien, quizás desees encontrar un lugar propicio para la reunión con el Señor, pero tienes al Señor contigo, dentro de ti, alrededor de ti, a través de ti… en cualquier momento puedes reunirte con él. Dios se toma el tiempo para reunirse contigo, si tú te tomas el tiempo para buscarlo. Él va a hablarte si sabe que estás escuchando. 

Luego el versículo 10 nos dice: «Cuando todo el pueblo veía la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunión todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda». Veo en este versículo que la gente adoraba a Dios como resultado de la relación de Moisés con Dios. 

Ten en cuenta que estas personas no nacieron siendo adoradores de Dios. Nacieron paganos. Nacieron idólatras. Esa era su inclinación. Acababan de ser culpables de ese incidente con el becerro de oro. Una gran idolatría. Pero lo que vieron en el ejemplo de Moisés causó que sus corazones volvieran a adorar al Dios vivo y verdadero. 

Vivimos en una nación de idólatras. Vivimos en una nación de personas que no adoran a Dios. De hecho, la mayoría de la gente que se congrega en nuestras iglesias hoy en día, no son verdaderos adoradores de Dios. 

  •  Se están adorando a sí mismos 
  •  Están adorando el dinero 
  •  Están adorando un pecado 
  •  Están adorando a dioses falsos 
  •  Ellos no están adorando a Dios 
  •  Cumplen con los formalismos religiosos, pero no buscan a Dios 

Cuando la gente ve realmente que estamos conectándonos con Dios, que tenemos una comunicación verdadera, abierta y honesta con el Dios vivo, ¿qué podría suceder? Algunos de los idólatras se arrepentirán. Podrían volverse de sus malos caminos, y quizás también quieran adorar al Dios que nos ven adorando. Así que déjame hacerte una pregunta: ¿Motivas a otros a adorar a Dios con tu estilo de vida? 

Y así vamos llegando al versículo 11. Es muy conocido por la mayoría de nosotros. «Así pues, el Señor hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo». Debido a que Moisés buscó a Dios, Moisés disfrutó de una intimidad con Dios que muy pocos han experimentado jamás. No es que sean incapaces de experimentarla, sino que ellos no buscan a Dios de la manera que Moisés lo hacía. El Señor habló con Moisés cara a cara. 

Cuando vas al versículo 20 en este pasaje, tienes lo que parece ser un versículo contradictorio. Es allí donde Dios dice, «nadie puede ver mi rostro y vivir». De manera que cuando el versículo 11 nos dice que Dios habló a Moisés cara a cara, lo dice en sentido figurado. Se trata de una relación que es abierta, que es transparente, de una amistad o relación íntima. Moisés no encubría nada. No tenía nada que ocultar y por tanto Dios se manifestó a Moisés. 

Piensa en tu manera de hablar con los amigos más cercanos. Les dices cosas que no dirías a nadie o que no les dirías a muchas otras personas. Me encanta ese versículo del Salmo 25 que dice: «El secreto de Jehová es con los que le temen, y Él les mostrará su pacto» (v. 14). 

También Proverbios 3, versículo 32, dice: «su secreto es con los rectos». ¿Quieres saber los secretos del corazón de Dios? ¿Quieres saber lo que le importa? ¿Quieres saber lo que piensa, cómo se siente? «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» (Sant. 4:8). «El secreto de Jehová es con los que le temen». 

Si buscas al Señor, Dios dejará que lo conozcas. Puedes experimentar una comunión y una amistad íntima con Dios. Esto no es algo reservado para algunos santos super piadosos. Esto es para ti, si eres un hijo de Dios. 

Entonces vemos que la vida de oración de Moisés reveló un corazón para la gloria y el reino de Dios. Ahora bien, en realidad eso no está en el pasaje, pero si continuamos leyendo desde el versículo 12 al versículo 23, encontraríamos una respuesta a la siguiente pregunta, ¿De qué hablaban Dios y Moisés? Vemos la respuesta en el siguiente párrafo. 

No vamos a leer a través de todo esto, pero quiero que notes que se trataba de un diálogo de dos vías. Moisés hizo peticiones y Dios respondió a Moisés. Dios se reveló a Moisés y Moisés le respondió a Dios. 

Hay tres cosas que Moisés le preguntó en una conversación.En primer lugar, dijo, ¿Dios me mostrarías tus caminos para que yo pueda conocerte? Dios respondió esa oración. En el Salmo 103:7, dice: «A Moisés dio a conocer sus caminos». Me encanta ese versículo. La razón por la que Dios dio a conocer sus caminos a Moisés fue porque Moisés dijo: Dios, ¿me mostrarías tus caminos? Me pregunto si a veces no sabemos los caminos de Dios, porque no hemos pedido a Dios que nos los muestre. 

Moisés intercedió por el pueblo. Recuerda que Dios les había dicho después del incidente del becerro de oro, «mi presencia no va con ustedes de aquí en adelante». Pero Moisés se postró delante de Dios, y clamó a Él diciendo: «¡Oh Dios, perdona a estas personas y envía tu presencia con nosotros. De hecho, Dios, si tu presencia no va a ir con nosotros, no queremos ir a ninguna parte». ¡Qué oración! Esa es mi oración por este ministerio. Espero que esa sea tu oración por tu familia y para tu iglesia. 

Señor, si no vas con nosotros, no nos envíes. No es suficiente tener Tus promesas y Tu provisión y Tu protección. Señor, queremos Tu presencia. Eso es lo que necesitamos en nuestras iglesias. Eso es lo que necesitamos en nuestros hogares. Eso es lo que necesito en mi vida. Envía, Señor, Tu presencia, que acompañe a mi marido cuando él va al trabajo. Envía, Señor, tu presencia con mis hijos cuando van a la escuela; que vayan en el temor del Señor. 

A pesar de haber dicho que no iría con ellos, ahora Dios dice: «esto mismo que has dicho, yo lo haré. Enviaré mi presencia con ustedes». 

Moisés intercedió por el pueblo y Dios escuchó y respondió. Entonces Moisés oró: Señor, ¿me mostrarías tu gloria? Muéstrame tu gloria. Yo quiero conocerte. Quiero verte. Dios dijo: No te puedo mostrar todo, porque te mataría, pero voy a pasar todo mi bien delante de ti y yo pronunciaré delante de ti mi nombre, el Señor. 

Moisés vio destellos de la gloria de Dios, algo que los hijos de Israel solo podrían soñado haber visto, porque la vida de oración de Moisés no solo consistía en, «¿por qué no podemos tener hoy algo diferente para comer?» Eso es lo que los israelitas estaban orando allí en el desierto. «Estamos cansados de esto. No tenemos agua para beber». Gemir, murmuración y queja. 

 ¿Qué hacía Moisés cuando oraba? 

  •  Señor, enséñame tus caminos 
  •  Envía tu presencia con nosotros 
  •  Muéstrame tu gloria 

La vida de oración de Moisés consistía en un clamor por el reino, un amor por la gloria de Dios. Por cierto, ¿qué tipo de agenda revela tu vida de oración? 

Por último, el versículo 11: «Cuando Moisés regresaba al campamento, su joven ayudante Josué, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda». ¡Qué cosa tan maravillosa de ver, el impacto que la vida devocional de Moisés tenía en la siguiente generación. Josué quería estar en el lugar donde veía a su líder pasar tiempo. Él permaneció allí mucho tiempo después de la salida de Moisés. Él no quería irse. 

Creo que tal vez eso se debe a que él quería tener lo que vio que Moisés tenía. Moisés vio la gloria de Dios, y Josué dijo: «Yo quiero ver también. Quiero tener una vida de oración». Es un joven que —sin él saberlo— Dios estaba levantando para el liderazgo de la próxima generación. Fue la vida de oración de Moisés, fue la vida devocional de Moisés lo que motivó a este joven a permanecer allí en presencia de Dios. 

Qué diferente es esta historia del hecho de que un 80% de los jóvenes que salen de nuestras casas e iglesias, nunca vuelven a la iglesia cuando van a la universidad. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué no perseveran? Tal vez porque no han visto en nosotros nada que los haga querer permanecer en la presencia de Dios con el pueblo de Dios. Jesús dijo que cualquiera que es entrenado y perfeccionado, será como su maestro, Lucas 6:46. 

Entonces la pregunta es: Si ellos permanecen pasando tiempo haciendo aquello que te ven a ti hacer, haciendo aquello a lo que le has entregado tu corazón, ¿dónde pasarían su vida? 

  •  ¿Consumida con el trabajo? 
  •  ¿Consumida en el juego? 
  •  ¿Consumida por los hobbies o los pasatiempos? 
  •  ¿Consumida por la recreación? 
  •  ¿Dónde pasarán sus vidas si permanecen en los lugares que han visto que amas? 
  •  ¿Será acaso en la presencia de Dios? 

¡Oh Señor! Cuando leemos cómo Moisés hablaba contigo, te escuchaba y se encontraba contigo y veía Tu gloria, clamamos desde nuestros corazones, ¡Señor, muéstranos Tu gloria! Queremos conocerte. Queremos conocer Tus caminos. Queremos tener esa clase de comunión íntima contigo.

Señor, perdónanos por estar tan ocupados, tan distraídos, tan absortos en otras cosas que te perdemos de vista. Perdónanos por estar tan ocupados con las actividades religiosas.

Señor, haz una obra de gracia en nuestros corazones para que los que vienen en la próxima generación vean y sientan en nosotros algo que ellos anhelen, algo que necesiten, algo que deseen. ¿Levantarías, oh Señor, una gran cantidad de Josués, jóvenes que sigan el ejemplo piadoso de nuestras vidas y que guíen a la próxima generación a buscarte. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén. 

Annamarie: Una de las decisiones más importantes que puedes tomar en tu vida es la de pasar tiempo en la Palabra de Dios y en oración, consistentemente. Mañana escucharás de un hombre que ha aprendido lo que significa cultivar una rica vida de devoción, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Buscando a Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Únete a la conversación