Aviva Nuestros Corazones Podcast

Annamarie Sauter: Hay algo liberador en ser llenas del Espíritu Santo. 

Tom Elliff: Padre, te damos gracias por el salmo maravilloso que tocó su corazón y toca el de nosotros hoy: «Sabe pues que el Señor es Dios, y es Él quien nos hizo y no nosotros a nosotros mismos» (Sal. 100:3, parafraseado).

Señor, que podamos entrar en Tus puertas con acción de gracias en Tus atrios con alabanza (Sal. 100:4). Te pedimos, Padre, que como un cordero en el Antiguo Testamento, «nos ofrezcamos a ti hoy, pidiéndote que consumas nuestras vidas; como ha sido dicho en Tu Palabra, que pueda darse ese gran intercambio; ser cambiados, Cristo en nosotros, la esperanza de la maravillosa gloria» (Col. 1:27, parafraseado).

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La porción de la Escritura para hoy es Salmos 29 al 34.

Estos programas están dirigidos a mujeres, pero en ocasiones recibimos correos de algunos hombres. Escucha lo que uno de ellos escribió: 

«Quiero informarles y dar testimonio de lo que todos los audios están haciendo en nuestras vidas. Somos pastores y hemos compartido y vivido cada audio. Actualmente hay más de 30 mujeres fielmente día a día siendo ministradas y fuertemente edificadas. Dios las bendiga».

Amén. Estamos tan agradecidos a Dios por lo que está haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones. 

A lo largo de esta semana hemos estado enfocando nuestra atención en el tema «La vida llena del Espíritu». Pero, ¿qué significa ser llenas del Espíritu? Es una pregunta crucial que debemos responder, especialmente a la luz de nuestra serie actual titulada, «En busca de Dios».

A lo largo de esta serie hemos estado transmitiendo momentos de oración que tuvieron lugar en una reunión de oración nacional por avivamiento. Te animamos a no solo escuchar este programa, sino a unirte en oración. Aquí están con nosotras Nancy, Bayron Paulus, Bob Bakke, Shirley Dobson, Barbara Blanchard y Tim St. Clair.

Para empezar escucharás de Tom Elliff.

Tom Elliff: Inclinemos nuestros corazones hacia el Señor en oración. Un mandamiento tiene sustancia en nuestras vidas porque reconocemos la autoridad detrás de él.

Sería bueno para nosotros empezar nuestro tiempo de oración en adoración al Señor, expresando nuestra adoración y alabanza a Él, y reconociendo que lo que Él dice, lo vamos a tomar en serio. Comencemos nuestras oraciones con ese pensamiento.

Shirley Dobson: Señor, Tú has sido nuestro refugio en todas las generaciones. De eternidad a eternidad Tú eres Dios (Sal. 90:1-2, parafraseado). Te alabamos porque te interesas en nosotros; porque quieres vivir en nosotros; porque quieres completo control de nuestras vidas al rendirnos a ti.

Esto no es algo lejano. Tu Palabra no está lejos, está cerca, es nuestra vida. Creemos Tu Palabra y nos sometemos a ti con gozo hoy.

Tim St. Clair: Señor, oh Señor, que majestuoso es Tu nombre en toda la tierra; y ¿qué es el hombre para que de él tengas memoria? (Sal. 8:1,4, parafraseado). Tú eres grande. Nosotros somos pequeños, y empezamos hoy reconociendo que Tú eres digno de ser obedecido, que Tú eres digno de recibir nuestra alabanza.

Nos rendimos ante ti, oh Dios. Este es nuestro voto este día, que seremos llenos en obediencia a Tu mandamiento.

Barbara Blanchard: Oh Señor, venimos hoy en oración humillados ante ti. Te damos muchas gracias por Tu precioso Espíritu Santo. Gracias porque no nos dejaste vagando sin dirección, sin un ancla aquí abajo, cuando Tú dejaste esta tierra.

Señor, Tú mandaste Tu bendito Espíritu Santo. Te mandaste en Espíritu para vivir dentro de nosotros –no con nosotros, sino dentro de nosotros, te alabamos y te damos gracias por ello. Aun cuando no somos fieles, Tú siempre eres fiel.

Señor, te alabamos y te damos gracias por este regalo maravilloso que diste a la humanidad, que Tú mismo viniste a vivir dentro del hombre, para que pudiéramos vivir la vida cristiana con poder.

Bob Bakke: Señor, pensamos en el clamor de Jim Elliot de hace muchos años, que quiso ser tan consumido por el Espíritu Santo, él ardía por ti. Te damos gracias por el maravilloso salmo que tocó su corazón y que toca el de nosotros hoy: «Sabe pues que el Señor es Dios, y es Él quien nos hizo y no nosotros a nosotros mismos» (Sal. 100:3, parafraseado).

Señor, que podamos entrar por Tus puertas con acción de gracias y en tus atrios con alabanza (Sal. 100:4). Te pedimos, Padre, que como un cordero en el Antiguo Testamento, podamos ofrecernos hoy, pidiéndote que consumas nuestras vidas; como ha sido dicho en Tu Palabra, que pueda darse ese gran intercambio, ser cambiados, Cristo en nosotros, la esperanza de la maravillosa gloria.

Tom Elliff: Al continuar nuestra oración, solo déjame mencionar —en virtud de aquellos que se están uniendo a nosotros ahora— que nuestro enfoque hoy es este maravilloso privilegio que tenemos de vivir en la plenitud del Espíritu Santo de Dios.

Hemos estado enfocados en el hecho de que Él es nuestro Soberano, y esto es un mandamiento. Por eso, es algo que puede pasar en nuestra vida. Vamos a volcar nuestra atención y nuestro tiempo de oración al proceso de no solo adorar al Señor, sino de vaciarnos de nosotros mismos.

Enfoquemos nuestro tiempo de oración en estos próximos minutos en estar ante el Señor, no solo por nuestro propio beneficio sino para beneficio de nuestra nación, en confesión y arrepentimiento.

Tim St. Clair: Padre, soy recordado de que tenemos dos opciones: caminamos en el Espíritu, o caminamos en la carne. Mi deseo, Padre, es ser vaciado de todo que no sea agradable a ti y ser lleno de toda la plenitud de Dios disponible por Tu Espíritu.

Gracias que como Tú, Señor Jesús, les dijiste en el aposento alto a tus discípulos, has dejado Tu Espíritu aquí para enseñarnos, para guiarnos, para traer todas las cosas a nuestra memoria, y a vivir dentro de nosotros para darnos poder.

Espíritu de Dios, ten libertad; ten control este día, te lo pido.

Bob Bakke: Enséñame, Señor, la medida de mis días y lo frágil que soy. Padre, solo muéstranos hoy que nuestra esperanza está en ti, solamente en ti.

«Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; porque forastero soy para ti, y advenedizo, como todos mis padres; déjame, y tomaré fuerzas antes que vaya y perezca» (Sal. 39:12-13 RV).

Señor, estamos desesperados este día, desesperados por Tu control soberano en nuestras vidas. Te damos gracias por la Palabra que usaste esta mañana para redargüir nuestros corazones. 

Te agradecemos por la persona de Tu presencia en nuestras vidas hoy. Muévenos, Padre, vacíanos. Confesamos, Señor, que te queremos conocer plenamente, que puedas ser alabado y glorificado en medio de nuestra fragilidad. En el nombre de Jesús. Amén.

Shirley Dobson: Oh Señor, reconocemos que somos pecadores. Sabemos que nuestra nación ha entristecido a Tu Espíritu Santo. Oh Señor, venimos ante ti hoy en humilde arrepentimiento, no solo por nuestra nación, Señor, sino por nuestros pecados individuales.

Señor, sabemos que hay mucho pecado en la iglesia hoy, y por eso en cierta manera no somos tan poderosos como pudiéramos ser. No estamos logrando lo que pudiéramos ser porque hay pecado entre nosotros.

Te pedimos, Espíritu Santo, que prendas Tu reflector en cada uno de nuestros corazones. Señor, si hay algo en nuestros corazones que no te agrada, algún pecado, alguna oscuridad, oh, ¡te pedimos que nos des convicción!

Te pedimos que nos ayudes a devolvernos y arrepentirnos y a clamar a ti, oh Señor; que podamos ser una iglesia santa, que seamos gente santa, que puedas venir y empezar un avivamiento entre nosotros.

Señor, te pedimos por los líderes de nuestras iglesias a través de la nación. Oh Dios, te pedimos que vengas a ellos en una manera fresca y que ellos mismos clamen, por su iglesia, sus familias, por esta nación.

Necesitamos purificación, Señor y te pedimos que Tu Espíritu Santo barra a través de la nación, empezando con la iglesia y luego con nuestros hogares y luego con nuestros líderes gubernamentales; Señor, que todos podamos ser atraídos a ti, que todos podamos ser una novia santa para ti.

Siento que nos deberíamos vestir de cilicio y echarnos cenizas en nuestra cabeza y postrarnos ante ti y clamar por los pecados de nuestra nación. Te damos gracias por Tu gracia, y te damos gracias por Tu compasión. Te damos gracias por Tu constante amor y misericordia. En el nombre de Cristo. Amén.

Byron Paulus: Señor, no puedo evitar el acordarme de alguien que dijo que estamos tan satisfechos con nosotros mismos que no queremos orar, y somos tan autosuficientes que no creemos que necesitamos orar, tenemos tanta autorrectitud, nos creemos tan santos, que no podemos orar. 

Dios, todo eso se centra en el YO y en el materialismo y el entretenimiento que nos elimina el sentido de necesidad y deseo. Y además todas esas acciones percibidas como justas que hacemos, dándonos crédito a nosotros mismos en lugar de dártelo a ti…

Dios, ¿podrías liberarnos de nosotros mismos? ¿Podrías vaciarnos de todas esas motivaciones incorrectas, de recibir gloria y pensar que nos estamos satisfaciendo cuando hay mucho más?

Dios, lo que quieres hacer por Tu gente sobrepasa cualquier cosa que nos podamos imaginar. Libéranos de pensar en cosas de este mundo y de pensamientos egoístas, y provócanos a entrar en el ámbito del Espíritu que lo sobrepasa todo.

Llénanos hasta rebosar, que nuestra meditación seas simplemente Tú y solo Tú.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Señor, por mucho que nos lamentemos por nuestros pecados y los de nuestra nación, no es de sorprendernos que los habitantes de Sodoma y Gomorra actuaran como habitantes de Sodoma y Gomorra. Pero, Señor, lo que más pesa en nuestros corazones, lo más grave, es que los habitantes de Sión actúen como los habitantes de Sodoma y Gomorra –que tu pueblo, que tiene viviendo a Cristo dentro de ellos y el poder del Espíritu Santo, camine en la carne. 

Señor, al mirar dentro de nuestras iglesias y nuestras casas –nuestros hogares cristianos y nuestros propios corazones– vemos la corrupción de la carne allí. ¡Qué inconcebible y lamentable es que no estemos viviendo en pureza, en justicia, en la dulce plenitud y el poder de Tu Espíritu Santo; que estemos aferrándonos a los pecados de la carne y que los matrimonios cristianos se estén rompiendo! 

Señor, estas son cosas que pasan dentro de nuestros corazones –la inmoralidad en la iglesia, el contentamiento con el status quo, y el hecho de que el mundo mira a la iglesia y no ve mucha diferencia; nada que contribuya a crear algo de hambre o de sed por Cristo.

¡Oh Señor, ten misericordia de nosotros y perdónanos y limpia Tu iglesia! Que podamos ser vaciados de nosotros mismos. El mundo no tiene el poder de vaciarse de sí mismo, pero nosotros sí. Señor, te pedimos perdón, limpieza, sanidad y restauración de Tu novia santa. 

Que podamos presentarnos sin mancha, amantes del Señor Jesús; y como el hermano Tom habló de esa imagen del novio y la novia, que podamos ser aquellos que rápidamente dicen a Tu propuesta de amor, «sí, Señor; sí, Señor, haz lo que quieras y haznos una novia santa», en el nombre de Jesús te lo pedimos.

Tom Elliff: Señor, yo recuerdo al salmista decir: «Si hubiese sido mi enemigo quien me hizo esto, esta ofensa, lo hubiera soportado; pero fuiste Tú fue mi propio amigo íntimo» (Sal. 55:12-13, parafraseado).

Señor, cuánto te ha de afligir cuando tu novia, por la cual diste Tu vida para presentarnos delante de ti, puros y santos y sin mancha –ande en la noche correteando por las calles asociándose con todo tipo de amantes; y esté durmiendo cuando Tú tocas la puerta. Para luego levantarse y encontrar que Tú estuviste ahí, pero que ya no estás.

Es una violación teológica por parte de aquellos que deberían ser los centinelas. Nosotros, entre todos los demás, deberíamos estar callados delante de ti en fidelidad y amor, pero hemos sido malvados y desobedientes, y merecemos Tu juicio —nosotros más que nadie.

Barbara Blanchard: Señor, sentimos que entre los creyentes hay crítica, nos hemos tornado el uno contra el otro, hasta los líderes nacionales hablan el uno contra el otro. Sabemos que entre los creyentes debe haber más espíritu de amor, de bondad, de consideración, de comprensión, de compasión.

Nos has mandado a amarnos los unos a los otros y a amarte con todo nuestro corazón. No solo sentimos que hay crítica, sino que también hay autocomplacencia, algo que evita que los creyentes te consideren a ti por sobre todo lo demás. También un sentir de seguir la vida como si nada, manteniéndonos ocupados, pero sin hacerte a ti el enfoque central de nuestra atención.

Te pedimos perdón, Señor, por cada uno de nosotros individualmente y por todo el cuerpo de creyentes en nuestros países. Oh Señor, te pedimos perdón. Sabemos que esto te entristece, porque dijiste en el Antiguo Testamento que aquellos que estaban en el desierto se rebelaron contra Ti y te afligieron y te probaron y te hicieron irritar, al Santo de Israel.

Nos maravillamos porque has sido tan bueno con nosotros. Has tolerado a tu pueblo. Te pedimos de nuevo que esta misma semana visites a cada creyente en nuestros países y alrededor del mundo, que hables fuertemente y firmemente sobre quién eres Tú y sobre cómo debemos de ser delante de ti, el Santo.

Tim St. Clair: Padre, estamos tan agradecidos de que Tu Espíritu Santo no esté limitado a edificios y a llamadas telefónicas y a radio e internet. Así como el Señor Jesucristo le respondió a Nicodemo y dijo: «El viento sopla a donde quiere. Escuchas su sonido, pero no sabes de dónde viene o a dónde va. Así también es el Espíritu» (Juan 3:8, parafraseado).

Estamos desesperadamente necesitados de que Tu Espíritu Santo invada la privacidad de nuestras vidas y de nuestros hogares, empezando con aquellos que te conocen y te proclaman como su soberano Señor y Salvador. Padre, ¿podrías hacer eso?

«El juicio deberá comenzar por la casa de Dios; y si los justos con dificultad se salvan, ¿Qué será el impío y pecador?» (1 Ped. 4:17-18, parafraseado).

Señor, comienza con nosotros, tu pueblo. Purifícanos. Límpianos. Haznos gente santa, donde el desbordamiento consista en que personas perdidas sean atraídas a ti por Tu Espíritu. 

Tom Elliff: Para aquellos de ustedes que acaban de unirse a nosotros en este tiempo de oración, hemos tornado nuestra atención a la vida llena del Espíritu, y al hecho de que el Espíritu Santo de Dios ciertamente no llenará nuestras vidas si estamos llenos de nosotros mismos.

En estos momentos de culminación, será bueno para nosotros clamar a Dios, reclamando Su plenitud por medio de la fe. Él dice que «si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos» (1 Juan 1:9, parafraseado). Ese siendo el caso, pienso que podemos con gozo reclamar Su plenitud. Hagamos eso en oración.

Shirley Dobson: Señor, te doy gracias porque no tenemos que estar atados al pecado. Tú dijiste en Tu Palabra que «si alguno estuviera en Cristo, él es nueva creación; las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17, parafraseado).

Señor, hoy, para nuestros oyentes allá afuera que se han arrepentido de su pecado, ellos pueden caminar como nueva creación en Cristo. Pueden ser liberados de los pecados viejos y la vieja amargura y actitudes viejas, y pueden caminar en la plenitud del Espíritu.

Señor, ¡te alabamos por Tu regalo de perdón! Señor, te agradecemos por eso hoy, en el nombre de Cristo.

Nancy: Señor, Tu Palabra dice que «todo el que pide recibe, el que busca, halla, y el que toca le será abierto; y si nuestros padres saben dar buenas dádivas a sus hijos, cuánto más nuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a aquellos que lo piden» (Luc. 11:10-13 parafraseado).

Así que, Señor, conociendo que tenemos Tu Espíritu Santo en nosotros, oramos en fe que derrames la unción y la plenitud y la expresión más plena posible de Tu Espíritu Santo.

Fluye en nosotros. Que nuestros familiares, los miembros de nuestras iglesias, nuestros amigos y vecinos y compañeros de trabajo sean tocados y conscientes de Tu presencia, mientras la plenitud de tu Espíritu Santo fluye a través de ellos.

Barbara Blanchard: No puedo evitar de pensar en Evan Roberts, quien oró hace cien años en Gales en ese pequeño salón de clase: «Ven, Espíritu Santo; ven ahora, ven ahora», oró toda la noche con unos pocos.

Así que venimos hoy en la radio, juntos, orando, «ven ahora; ven ahora, Espíritu Santo». Sabemos que estás dentro de nosotros. Sabemos que estás con nosotros. Ven sobre nosotros. Fluye sobre nosotros, fluye en nosotros, como dice la Escritura, «ríos de agua viva» (Juan 7: 38).

Señor, estamos esperando algo corporalmente que aún no hemos visto durante nuestra vida. Te estamos pidiendo otra experiencia como la de Pentecostés para la iglesia, que seas conocido como nunca antes en nuestra generación.

Oh Dios –Padre, Hijo, y Espíritu Santo– ven sobre nosotros. Te clamamos, oh Dios. No podemos hacer las cosas que buscamos. Solo Tú puedes, y lo buscamos solo para ti. Hazte conocer fabulosamente entre nosotros.

Tim St. Clair:Padre, te pido que comiences con los hombres y mujeres de Dios que dirigen esta nación; que Tú crees en nuestros corazones una insatisfacción santa con la rutina de siempre, y que lo «suficientemente bueno» ya no sea suficientemente bueno.

Padre, yo sueño con el día cuando hombres de Dios se paren en los púlpitos a través de nuestra tierra y clamen por algo más que solo servicios litúrgicos rutinarios.

Señor, que conozcamos –que yo conozca, Padre, aun mañana– lo que es ser sensible, que aprenda a ceder a Tu Espíritu, y oro que Tu Espíritu tenga libertad en los corazones de nuestra gente. Dios, hazlo por Tu gloria.

Tom Elliff: Dios, nos reunimos, y unimos nuestros corazones con agradecimiento. Señor, estás entristecido, profundamente entristecido por nuestros corazones, nuestras vidas, nuestra iglesia, nuestra nación, nuestra necesidad, y la necesidad de la gente alrededor del mundo; pero aun así estamos entusiasmados, Señor, por esta maravillosa verdad, que podemos ser llenos de Tu Espíritu. Nos llenarás con Tu vida.

Padre, te damos gracias porque Tú has dicho en Tu Palabra que estás trabajando para «conformarnos a la imagen de Tu amado Hijo» (Rom. 8:29 parafraseado). Estamos contentos porque aun en esta hora que hemos pasado juntos en oración, nos has estado tallando con un cincel. Has estado trabajando en nosotros, aquí en este lugar, y allá en aquel lugar, y en aquella esquina del mundo y en aquella otra esquina del mundo. En tu novia, Señor, has estado trabajando.

Qué entusiasmados estamos Señor de creer que justo ahora podamos vivir en la plenitud de Tu Espíritu, que Tu nos puedas llenar con la plenitud de Dios (Efesios 3:19, parafraseado). Padre, te damos gracias por eso. Te damos gracias por esa promesa. La reclamamos con fe.

Te alabamos, Señor, y te damos gracias por estas cosas. En el maravilloso nombre de Jesús oramos, amén.

Sugel Michelen: Padre nuestro que estás en los cielos, Tú eres digno de toda gloria, digno de toda honra y digno de todo honor. Venimos en esta mañana delante de ti. Queremos darte gloria, adoración, alabanza, porque solamente a ti te corresponde. 

Señor, estamos aquí delante de ti clamando en el nombre de Cristo y por el poder de Tu Espíritu, porque queremos ver un avivamiento en América Latina. Queremos oh Señor, un avivamiento de Tu Palabra; queremos ver un avivamiento del evangelio; queremos ver, oh Señor, un verdadero quebrantamiento en medio de tu pueblo que sea evidente también a los ojos del mundo.

Queremos ver, oh Señor, miles y miles de almas viniendo de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz; queremos, oh Señor, que Tu Palabra corra y sea glorificada; queremos, oh Padre bueno, que Tú sigas levantando hombres fieles en medio de tus iglesias que no le teman a nadie sino a ti. Hombres que prediquen Tu Palabra con fidelidad. Hombres que proclamen el evangelio abiertamente y sin temor.

Señor, nosotros queremos predicadores de poder; queremos ver hombres que proclamen Tu Palabra en completa y total dependencia del Espíritu de Dios, y con el único anhelo en sus corazones de que Jesucristo sea exaltado, abrazado por la fe. Señor, nosotros queremos implorarte, por la gloria de nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo, que Tú comiences un poderoso avivamiento en medio de tus iglesias.

Nosotros queremos oh Señor, ver creyentes genuinos que están viviendo vidas cristianas que están a la altura de su vocación como creyentes. Padre nosotros queremos ver hombres y mujeres enteramente dedicados a ti, procurando la santidad, buscando Tu gloria. Oh Señor, concédenos, concédenos ver con nuestros ojos obras similares a las que Tú has hecho a través de la historia de la iglesia. Señor danos la alegría y el gozo de ver a Tu Espíritu moverse libremente y con poder en medio de tu pueblo, porque te lo suplicamos en el nombre de Cristo y para la gloria de Cristo, amén.

Annamarie: Durante las últimas semanas hemos estado escuchando enseñanzas y oraciones que nos guían a experimentar el gozo de un avivamiento en la relación personal con Dios. Esta serie de programas se basa en el libro que lleva el mismo título, «En busca de Dios», escrito por Nancy DeMoss Wolgemuth y por Tim Grissom. 

Si te perdiste cualquiera de los programas anteriores, encuéntralos —tanto el audio como las transcripciones— en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí en la transcripción de este programa, también encontrarás recursos relacionados al mismo. 

Aquí en Aviva Nuestros Corazones queremos ayudar a las mujeres a permanecer firmes en Cristo. En un tiempo en el que muchos están buscando respuestas, continuamos usando estos programas diarios y plataformas digitales para recordarte que solo Cristo es nuestra esperanza segura.

Únete a nuestra misión, y ayúdanos a llamar a más mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Y sobre todo, continuemos unidas en oración, clamando a Dios por un avivamiento.

Seguro ya has escuchado acerca del reto Mujer Verdadera 365 —¡o lo estás haciendo! Hoy vamos por el día 164 de la lectura de la Biblia en un año, pero lo más importante es que estamos cultivando una vida personal de devoción. Este es precisamente el tema del cual Nancy nos hablará la próxima semana, en la que concluiremos esta serie, «En busca de Dios». Concluye la serie, pero el viaje continúa en cada una de nuestras vidas. Asegúrate de acompañarnos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Diciendo: «Sí, Señor» juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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