Aviva Nuestros Corazones Podcast

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«PDF con las declaraciónes del Manifiesto»

Carmen Espaillat: ¿Acaso sirve quejarse todo el día acerca del mundo?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Espera que los perdidos actúen como personas perdidas. Espera que los pecadores pequen; no gritemos ni murmuremos ni echemos pestes a los pecadores por ser pecadores, los pecadores pecan. En vez de reaccionar a la cultura, nosotras estamos aquí para impactarla a través de nuestras vidas santas que reflejan la hermosura de Cristo para que así otros sean atraídos a Él.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Antes de continuar, queremos agradecerles a todos aquellos que han hecho este programa, nuestro sitio web, y muchos recursos más, posibles por medio de sus donaciones. Gracias también a cada mujer que ora por Aviva Nuestros Corazones, a cada embajadora por llevar el mensaje del evangelio, avivamiento y feminidad bíblica. Y gracias a cada voluntaria que invierte de su tiempo en este ministerio. Sin ustedes, Aviva Nuestros Corazones no sería una realidad.

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Bien, aquí está Nancy con la continuación de la serie, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera, Fundamento».

Nancy: En las últimas semanas he tenido algunos problemas recurrentes y molestos con mi computadora portátil. Dentro de lo que ha ocurrido con estos problemas, he tenido un aviso en mi computadora que decía que el disco duro se estaba por dañar, y de hecho eso fue lo que sucedió. En el proceso, nuestro maravilloso departamento de tecnología estaba haciéndole algunos arreglos, y mientras ellos hacían esto vi un aviso que salió en la pantalla y que me hizo pensar acerca de lo que yo quería hablar en esta sesión.

El aviso decía: «Bienvenida a Rescate y Recuperación». Y yo pensaba, «eso es lo que yo necesito ahora con esta laptop, rescate y recuperación». Rescate y Recuperación es un programa de computadora, y dice que «provee las herramientas para ayudar a recuperar de los problemas que le previenen el acceso al ambiente de Windows». Todo esto es un lenguaje tecnológico pero lo que en realidad está diciendo es, «tu computadora está en problemas y tú estás esperando poder recuperar toda tu información por medio de este sistema de rescate y recuperación».

Pero luego vi esta otra nota, esta pequeña nota que dice: «Al usar este programa usted está de acuerdo con los términos de la licencia. ¿Desea continuar?» Así que si vas a continuar con Rescate y recuperación, tienes que someterte a los términos de la licencia.

Yo pensé acerca de esto. Es quizás una ilustración un poco tonta pero resume un poco dónde nosotras estamos con el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Permíteme resumirte dónde estamos. Hemos estado viendo en un inicio estas declaraciones de fe que sustentan nuestras creencias. Nosotras iniciamos con Dios porque lo que nosotras creemos acerca de Dios es lo más importante acerca de nosotras. ¿Qué vimos acerca de Dios? Vimos que Él es el Soberano Señor y Creador de la vida.

Y luego vimos la creación de Dios, que Él es el creador y que lo que Él creó fue un hombre y una mujer a Su imagen. Él creó un mundo con diseño. Él creó personas con diseño. Y ese diseño del Creador, pienso que está ilustrado con todo este concepto de la licencia de la computadora y estar de acuerdo con ella. Nosotras estamos atadas por los términos de la licencia.

Hay leyes en el universo. Está la ley de la gravedad por ejemplo. Tú puedes decir, «a mí no me gusta la ley de la gravedad. Yo no estoy de acuerdo con la ley de la gravedad. No entiendo la ley de la gravedad. Creo que tengo una mejor idea que la ley de la gravedad». Pero si tú te lanzas por la ventana de un piso 10, tú serás objeto de la ley de la gravedad. Vas a estar atada a los términos de ese acuerdo te guste o no te guste.

Dios es el Creador. Dios es el diseñador, hay términos en ese acuerdo. Hay una licencia, los términos por los que estamos comprometidas.

Luego hablamos de la caída y del pecado. Cómo el hombre y la mujer pecaron. El hombre y la mujer firmaron su declaración de independencia, diciendo: nosotros lo vamos a hacer a nuestra manera en vez de a la manera de Dios. Hemos hablado largo y tendido acerca de algunas de las consecuencias de la caída y del pecado, las cuales realmente se relacionan con mi problema del disco duro.

Es solo un recordatorio de que nosotras tenemos problemas en el disco duro, en nuestras almas. Nuestros discos duros están mal, están dañados. Nosotras estamos cableadas como pecadoras y hemos creado toda clase de asuntos. Yo no puedo seguir haciendo mi trabajo de manera adecuada hasta que ese disco duro que está dañado, sea cambiado—perdóneme toda la gente de tecnología, no conozco todo el lenguaje sobre estos asuntos tecnológicos. ¿Se revienta un disco duro? Bueno, yo lo hice. Ellos tuvieron que poner un disco duro nuevo en mi computadora.

Nosotras nacemos con el disco duro dañado. Nacemos pecadoras y necesitamos que se nos coloque un disco duro nuevo. El disco duro del Espíritu Santo de Dios. Gracias a Dios por el evangelio. De esto es de lo que hemos estado hablando. La redención es el programa de rescate y recuperación de Dios. Dios restaurándonos, ayudándonos a recuperarnos de nuestros problemas que previenen al acceso a Windows, así es como el programa de Rescate y Recuperación se describe a sí mismo.

¿No necesitamos eso? Un programa –el Programa de Dios– Su Palabra, Su evangelio, el evangelio de Cristo que nos ayuda a recuperarnos haciéndonos nuevas personas. Así que Dios está ahora en este gran proceso de redención y restauración.

Al llegar al próximo principio del Manifiesto de la Mujer Verdadera, vemos este tema de la restauración siendo desarrollado. Tenemos a Dios, la creación y la caída, la salvación o la redención; y ahora vemos el máximo propósito de Dios para nuestra salvación desarrollado, y este es todo el asunto de restaurar lo que está caído, esta creación arruinada. El disco duro roto. Dios quiere hacer una nueva persona.

Así que nosotras vemos en el Manifiesto de la Mujer Verdadera... déjame leerte el principio:

Nosotras creemos que Jesucristo está redimiendo este mundo pecaminoso y haciendo todas las cosas nuevas.

Esta no es toda la declaración pero me gustaría detenerme ahí un momento y decir, ¡Aleluya! Gracias Señor que viéndonos como pecadoras, caídas, Tú estás redimiendo este mundo pecador y haciendo todas las cosas nuevas porque en realidad, ¡estas son buenas noticias! Y aquí tenemos la segunda parte de la declaración.

Sus seguidores son llamados a compartirSus propósitos redentores en la medida que buscan mediante Su poder, transformar aquellos aspectos de la vida que han sido manchados y arruinados por el pecado.

Dos partes de esa declaración. Primero que Dios está redimiendo y haciendo todas las cosas nuevas. Esto nos da esperanza. Es un recordatorio de que, como están las cosas no es como las cosas siempre estarán.

Estoy pensando en una conversación que tuve el año pasado con un hombre de unos 40 años que estaba muriendo de cáncer, ahora ya está con el Señor. En la medida en que yo lo entrevistaba y estábamos en los últimos meses de su vida, le escuché expresar, sabiendo que él estaba muriéndose, lo escuché hablar de la esperanza de que Dios estuviera haciendo todas las cosas nuevas y que ese cáncer no era el final de su historia. La muerte es solo una puerta, una entrada a la vida eterna. Restauración, renovación. Dios está haciendo todas las cosas nuevas.

Y luego, no solo está haciendo todas las cosas nuevas, sino que somos llamadas a compartir Sus propósitos redentores. Esto nos da un sentido de misión y propósito de estar aquí en la tierra. Nosotras no solo estamos aquí mientras transcurren nuestras vidas. Estamos llamadas a invertir nuestras vidas, y activamente participar en lo que Dios está haciendo en este mundo.

Dios ha puesto en marcha un plan para redimir al mundo caído, un plan que Él ideó en la eternidad pasada. Esto involucra rescatar pecadores caídos y luego enviarlos al mundo a ser embajadores de Su reino, invitando a otros pecadores a reconciliarse con Dios.

Esta nueva vida que Dios nos ha dado, esta vida redimida que tenemos en Cristo, nuestra Salvación, no es para nuestro placer y regocijo egoísta. No es para que podamos tener vidas más fáciles que el resto del mundo. Nosotras tenemos una misión. Nosotras tenemos un mandato, un llamado. Tenemos una comisión: esparcir Su reino y Su reinado y Su gobierno en el mundo. Hemos sido bendecidas para bendecir al mundo.

Así que mientras vivimos en este mundo, no estamos supuestas a agacharnos y decir, «oh, es tan terrible. Yo me imagino que esta es la manera en que es». No, nosotras estamos supuestas a ser corregentes con Dios aquí en esta tierra representando sus intereses y activamente comprometidas con Él en Su misión.

Ahora, esto levanta ciertas tensiones con las que tenemos que lidiar. Porque por un lado, no debemos ser absorbidas por este mundo y sus valores y prácticas, pero tampoco debemos retraernos del mundo hostil así como puede ser para nuestra fe. Nosotras estamos aquí para ser diferentes y separadas pero no para estar aisladas. En vez de eso, debemos influenciar la cultura a nuestro alrededor. Nosotras no solo debemos reaccionar a la cultura, y a veces eso es lo que nosotras como cristianas hacemos.

  • Espera que los perdidos actúen como personas perdidas.
  • Espera que los pecadores pequen. No gritemos ni murmuremos ni echemos pestes a los pecadores por ser pecadores. Los pecadores pecan.
  • En vez de reaccionar a la cultura, nosotras estamos aquí para impactarla a través de nuestras vidas santas que reflejan la hermosura de Cristo para que así otros sean atraídos a Él.

Nosotras debemos amarlos como Él nos amó a nosotros y apuntarlos a la cruz donde ellos puedan encontrar vida como nosotras encontramos vida.

Algunas personas hoy hacen tanto énfasis en ser relevantes, que han abandonado el corazón del evangelio y no hablan del pecado. No hablan de la cruz. No hablan de la sangre. Pero hay otras de nosotras que hemos puesto tanto énfasis en nuestra propia piedad y pureza, y en nuestra doctrina ortodoxa que entonces hemos abandonado la cultura. Tu vecino, tu lugar de trabajo, tu ciudad, deberían ser lugares diferentes porque tú estás allí, porque Él, Cristo, está viviendo en ti y obrando a través de ti.

Y pienso en mi amiga Jeanne quien nos escucha en el día de hoy. Ella es enfermera y trabaja en un ambiente con muchas personas perdidas. Ahí está ella con mujeres que están luchando con sus matrimonios y en sus relaciones con los hombres. Y ahí en su lugar de trabajo ella les da el reto de 30 días para los esposos. Ella está iluminando ese oscuro lugar donde ella trabaja, está siendo un agente de transformación así como Dios transformó su vida.

La meta de nuestra vida en este mundo no es sobrevivir. No es solo coexistir en paz con el mundo perdido. La meta es transformar la cultura con el evangelio. Este es el mundo de mi Padre. Él es el Creador, Él es el Señor, estamos aquí para reclamar este mundo para Él, para que venga bajo Su señorío. Tomar el evangelio y vivir el reino. El reinado y el gobierno de Dios en toda esfera y campo en este mundo.

En mi medio ambiente, en matrimonio, en mi vida de familia, los asuntos de la justicia, la política, la moralidad, la educación, la tecnología, los negocios, la economía, las relaciones, cómo manejamos nuestras finanzas. En toda área, nosotras debemos llevar el evangelio y mostrarlo a las personas, cómo obra en nuestras vidas y cómo luce vivir bajo el santo reinado y la justicia, y el gobierno de Cristo.

Abraham Kuyper fue el primer ministro de Holanda en los años 1900. Él dijo: «En la total extensión de la vida humana no hay una sola pulgada en la cual el Cristo, el único soberano, no declare, esto es mío». ¡Es de Él! Cada pulgada es de Él. Y un día Él la reclamará toda. Así que nosotras debemos ser sus vicerregentes aquí en esta tierra viviendo de tal manera que mostremos como se ve estar bajo Su reino y Su gobierno.

Ahora, nosotras no podemos transformar a otros y nosotras no podemos transformar nuestro mundo hasta que no hayamos sido transformadas por el evangelio. Pero si estamos en Cristo hemos sido transformadas por el evangelio; «si alguno está en Cristo» dice 2 Corintios 5, «es una nueva criatura», hay restauración; «las cosas viejas pasaron; he aquí, todo ha sido hecho nuevo» (v. 17).

O como dice Colosenses capítulo 3 versículos 9-10, «habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó».

La imagen de Dios está siendo restaurada en su creación redimida. ¡Eso somos nosotras viviendo en este mundo! Y ahora aquellos que han sido redimidos entonces comienzan a ser instrumentos de Su poder redentor y de Su gracia.

He pensado mucho en todo este concepto mientras he estado leyendo recientemente en el libro de Isaías. En Isaías tú ves, especialmente en la última mitad del libro, este gran énfasis en la redención y la restauración del plan de Dios. Su plan de Rescate y de Recuperación, y de cómo Él va a tomar el desierto y va a hacerlo un lugar fructífero un huerto fructífero. Él está haciendo todas las cosas nuevas.

Este es un concepto que volvemos a ver en el libro de Apocalipsis, pero en el libro de Isaías tú lo ves probablemente más que en cualquier otro libro del Antiguo Testamento, y cómo Dios redime a las personas como parte de este proceso.

Por ejemplo, en Isaías capítulo 61 en los primeros cuatro versículos, déjame leer algunas porciones, dice:

«El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido (esta es una profecía sobre el Mesías, el Cristo), me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos; (este es el evangelio para aquellos que han caído), me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros… para que sean llamados robles de justicia, plantío del Señor, para que Él sea glorificado» (vv. 1 y 3).

Así que aquí hay personas que estaban afligidas y con corazones rotos y cautivas y prisioneras, pero Dios las ha redimido, no solo para que sus vidas puedan ser mejores, sino para que ellos puedan ser instrumentos de su plan de redención en este mundo. Y tú puedes ver que en el versículo 4 –yo no había visto esto junto hasta estos últimos días– estas personas que estaban afligidas y con corazones rotos y cautivas y prisioneras, estaban en mal estado. Pero Dios les aplicó Su programa de rescate y recuperación.

Entonces mira lo que ellos harán en el versículo 4.

«Entonces reedificarán las ruinas antiguas, levantarán los lugares devastados de antaño, y restaurarán las ciudades arruinadas, los lugares devastados de muchas generaciones».

Ellos van a reedificar, van a levantar, van a restaurar. El programa de rescate y recuperación vino a ellos, los rescató, los levantó, los reparó y ahora ellos son rescatistas, reparadores, gente que va a edificar y a levantar las devastaciones anteriores.

Qué imagen de nuestra cultura actual. Desolación espiritual. Ciudades en ruinas. Y nosotras las hijas de Dios que hemos sido redimidas debemos reconstruir, levantar y reparar. Reconstruir, levantar y reparar hogares, corazones, vidas y sistemas de este mundo y comunidades. Este es el mundo de mi Padre. Y mientras llevamos el evangelio a cada aspecto de la sociedad, lo que estamos haciendo es levantando la bandera de Cristo sobre cada pulgada de Su planeta.

Jesús dijo,

«Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mat. 5:14-16).

Cristo quien es la Luz del mundo vive en nosotras y Él quiere brillar a través de nosotras en este mundo. La iglesia es como una ciudad encima de la montaña. Es una lámpara puesta sobre un estante, y a medida que la gente observa el poder transformador del evangelio en la obra de nuestras vidas, esto trae gloria a Dios. Los hombres serán atraídos a Cristo, la luz del mundo. El que puede traer redención y transformación a sus vidas.

  • Cada vez que decimos, sí Señor
  • Cada vez que le decimos no a la carne, no al pecado y «sí» a Cristo
  • Cada vez que nosotros llevamos nuestros pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo
  • Cada vez que vivimos Sus mandamientos y somos obedientes a Sus susurros
  • Cada vez que nuestras vidas en nuestras casas y en nuestras iglesias están viviendo el evangelio, nos convertimos en expresiones vivientes en este mundo del reino celestial y eterno de Dios.

Esto está supuesto a crear sed, anhelo y convicción en la medida en que las personas vean la belleza, el orden y la restauración que ha tomado lugar en la medida en que el evangelio obra y opera en cada parte de nuestras vidas y nuestra cultura.

Para poner todo esto en un contexto bíblico permíteme darte una visión general de la Biblia en 2 minutos. Así es como lo vamos a hacer. Tenemos dos sujetalibros de la Biblia. Los primeros tres capítulos del Génesis y los últimos tres capítulos del libro de Apocalipsis. Los tres primeros capítulos de la Biblia y los tres últimos capítulos de la Biblia, forman el sujetalibros (de tapa a tapa) para toda la Biblia y para toda la historia para todos los acontecimientos de la historia.

Pero mira conmigo estos sujetalibros. Génesis 1 y 2 nos cuentan la historia del paraíso, la historia de la creación. Este mundo fue creado para ser la morada de Dios. En Génesis 1 y 2, vemos a Dios presente en el huerto con Adán y Eva con su pueblo, ellos le están glorificando, están disfrutando. La Palabra que sobresale en Génesis capítulos 1 y 2 es bendición. Este es el lugar de bendición ahí está la presencia de Dios. Su paraíso, como fue la intención de Dios.

Pero luego en el tercer capítulo de la Biblia, en Génesis 3, ahí encontramos el paraíso perdido. Aquí es que tenemos la historia de la caída, la aparición de Satanás, el enemigo mortal de Dios; el pecado, la muerte y la maldición, todo eso entra en la historia de Génesis, capítulo 3. Así que en los primeros dos capítulos de la Biblia: el paraíso. En el tercer capítulo el paraíso perdido. Este es nuestro sujetalibros de adelante.

Ahora, vamos a los tres capítulos finales de la Biblia —los tres últimos capítulos de Apocalipsis— vamos a Apocalipsis capítulo 20. Este es el antepenúltimo capítulo de la Biblia y es donde tú puedes ver a esos enemigos de Dios que entraron al mundo en Génesis capítulo 3. En Apocalipsis 20 tú ves a los enemigos de Dios derrotados. Satanás, la muerte y el diablo—y es un gran capítulo.

Tú ves al dragón, la serpiente antigua, el diablo y Satanás, siendo atados y lanzados a un pozo sin fondo y sellado para que él no pueda engañar más a las naciones. Luego lo ves después de mil años saliendo de aquel pozo y siendo lanzado al lago de fuego y azufre para ser atormentado día y noche para siempre. Es la desaparición del enemigo de Dios que hizo su entrada en Génesis 3.

Pero luego tú vas a los últimos dos capítulos de Apocalipsis, el capítulo 21 y 22, y ves el paraíso restaurado. Y aquí encontramos un mundo orientado alrededor del trono de Dios, un mundo que existe para Su deleite y para Su gloria. Un mundo de eterna bendición. Nosotras tuvimos bendición en Génesis 1 y 2. Nosotras entonces tenemos ahora la bendición restaurada en Apocalipsis 21 y 22.

Déjame leerte brevemente una porción hacia el final de la historia en Apocalipsis capítulo 21:

«Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron… Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado» (vv. 1-4).

Recuerda en Génesis 3, el resultado de la caída fue dolor. Pero ahora se nos dice que no hay más dolor. Alabado sea Dios.

«Porque las primeras cosas ya pasaron, y el que está sentado en el trono (el soberano gobernante y Señor del universo) dice: Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas» (v.5).

Y ahí tienes tú los sujetalibros. ¿Y cuál la bisagra, el eje de estos sujetalibros? Es la cruz. Ese es el punto central de la historia. Ese es el punto focal, la cruz de la historia. Y ese es el mensaje que llevamos a nuestro mundo.

Esto es lo que nos lleva de la devastación de Génesis, capítulo 3 al programa de rescate y recuperación de Dios. Esa historia redentora, esa historia donde Él está renovando y haciendo nuevas todas las cosas. Es la cruz que lo hace posible.

  • Este es el mensaje que llevamos al mundo.
  • Esta es la visión que electrifica y llena y apasiona nuestros corazones.
  • Este es el mensaje por el que vivimos y si es necesario, por el que daríamos nuestras vidas.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado recordando la esperanza que tenemos. El evangelio no solo nos da esperanza para la eternidad, sino que también transforma nuestras vidas y relaciones hoy.

Me encantó el concepto que Nancy compartió hace unos minutos. Ella dijo que Dios es glorificado cuando las personas ven la preciosa obra que hace el evangelio en nuestras vidas y culturas. Nancy,

Nancy: El punto para nosotras como mujeres cristianas es abrazar el llamado de Dios para nuestras vidas y mostrarle al mundo el gozo y la belleza que viene de ser una mujer verdadera de Dios.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento, de volver a las sendas antiguas y abrazar nuestro hermoso diseño. ¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Carmen: Para más recursos que te ayuden a crecer en la fe y a caminar conforme a la verdad de Dios, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, un ministerio que tu apoyo hace posible, es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Si quieres conocer más del manifiesto o del movimiento Mujer Verdadera visita nuestro sitio web: AvivaNuestrosCorazones.com.

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