Podcast Aviva Nuestros Corazones

Incubando un plan diabólico

Annamarie Sauter: El traidor asesino en la historia de Ester no atemorizó a Dios.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Amán, quien se consideraba tan grande, era solamente un ínfimo jugador en medio de una batalla cósmica. Él era como nada. Es decir, visto desde la perspectiva del panorama general, él era solo una pequeña mota de polvo. Dios podía sacudirlo en cualquier momento.

Annamarie: Efesios 6:12 dice que no estamos luchando contra carne y sangre, sino que hay una lucha espiritual llevándose a cabo en las regiones celestiales. La mayor parte del tiempo no estamos conscientes de esta realidad, pero en ocasiones Dios nos permite entrever la realidad de esta lucha espiritual.

Quizás hoy sea uno de esos días para ti. Aquí está Nancy continuando con la serie, «Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios».

Nancy: Bueno, si tú estás siguiendo con nosotras el estudio de Ester, y espero que así sea, que no solo lo estés escuchando en la radio, sino también estés leyendo el libro por ti misma. Hemos llegado al lugar donde la batalla se está calentando. Te animo a que a medida que leas el libro trates de ver la batalla entre dos reinos, el reino del hombre y el reino de Dios, que es, en última instancia, la batalla entre Satanás y Dios.

Vemos esa intensa batalla en esta historia. Si piensas acerca de tu vida, acerca de este mundo y acerca de la era en que vivimos, podrás ver esa batalla alrededor nuestro en muchos frentes también. Este libro nos dará un poco de esperanza y de estímulo para aprender a enfrentar esa batalla.

Hemos visto que Mardoqueo es un judío oficial del rey sentado a la puerta de la ciudad. Es el padre adoptivo de la nueva reina, Ester, quien también es judía. Ella está casada con el rey Asuero o el rey Jerjes, es el mismo hombre. Su nombre aparece de estas formas en las diferentes traducciones.

Amán es ahora el enemigo que ha entrado en escena. Él es enemigo de Dios. Él es enemigo del pueblo de Dios. Él es un agagueo descendiente de los amalecitas quienes por siglos habían sido enemigos de los judíos, y de los cuales Dios había dicho: «Voy a borrar los amalecitas de la faz de la tierra», pero los amalecitas habían dicho: «Nosotros borraremos el pueblo de Dios de la tierra».

Ahora bien, Amán y Mardoqueo seguramente no se estaban percatando de lo que nosotras podemos ver hoy al leer todo esto. Todo lo que ellos saben es que Amán ha sido ascendido a la segunda posición en la nación. Él es ahora el primer ministro de la nación. Ha sido exaltado. Ha sido elevado. Es un hombre implacable, que codicia el poder, abusa de él, y solo quiere que todo el mundo se incline ante él y lo adore. Mardoqueo no se inclina ni lo adora porque nunca se inclinará delante de los enemigos de Dios.

Así que hay un conflicto entre estos dos hombres que se está intensificando; vemos que se está acalorando a partir del versículo 5 del capítulo 3. Cuando Amán vio que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, Amán se llenó de furor.

¿Te has fijado en las demostraciones de ira que hay en este libro? Recuerda que el rey Asuero se enojó cuando estaba bajo la influencia del alcohol, y fue entonces cuando destronó a su primera esposa, la reina Vasti. Vimos también estos dos guardias que se enojaron con el rey y trataron de asesinarlo y Mardoqueo descubrió la trama y aquellos hombres terminaron en la estaca.

Ahora vemos a Amán, que cuando no consigue lo que quiere, cuando no es adorado como desea, se llena de furia. Se enfurece. Esta palabra furia o ira como dice en algunas traducciones, corresponde a una ira violenta con deseos de venganza: Te voy a hacer pagar. Su respuesta, como siempre sucede con la ira, expone lo que hay en su corazón.

Cuando te aíras con tus hijos, no es porque tus hijos hacen que te enojes. Solo significa que tienes un corazón iracundo. Hay orgullo herido. Quizás hay expectativas insatisfechas hacia tu esposo. Hay cierta forma en que estás respondiendo con el orgullo de tu corazón que está causando que respondas con ira.

Esta reacción airada la encontramos en todas partes hoy. Agresión y violencia al conducir por la carretera. Personas airadas con su pareja, airadas con Dios, airadas con la vida. Todo esto muestra algo de la condición de sus corazones. A través de todo este libro vemos que cuando la gente tiene posición o poder o riqueza, cuando se sienten amenazados o cuando las cosas no les salen como ellos quieren, tienden a airarse.

Por otra parte, Mardoqueo y Ester reaccionan de manera diferente. Yo les había pedido que buscaran los contrastes que hay entre estos dos grupos de personajes. Mardoqueo y Ester no tienen nada que perder. Por eso, en tiempos de adversidad, responden con humildad, en quebrantamiento y haciendo apelaciones con mansedumbre. No los ves airándose, aunque tienen razones válidas para hacerlo.

Así que Amán está airado. Lleno de furia contra Mardoqueo. Él quiere vengarse de él.

Pero no se satisface con ponerle las manos a Mardoqueo solamente. Amán busca destruir a todos los judíos, a todo el pueblo de Mardoqueo esparcido por todo el reino de Asuero (v.6).

Ahora bien, Amán no es el único que ha perseguido a los judíos. El rey Herodes lo hizo en el primer siglo cuando trató de matar a todos los niños judíos. Por supuesto, en tiempos recientes el que fue conocido por algo como esto fue Adolfo Hitler con el holocausto, lo que Hitler llamó la solución final al asunto de los judíos.

Quiero que recordemos que la batalla no es realmente entre Amán y Mardoqueo. Ellos son solo símbolos de una colisión entre dos reinos a un nivel mucho más profundo: entre el reino de Dios y Satanás mismo.

Dentro de tu mundo, recuerda que tu esposo no es tu enemigo. Tu jefe no es tu enemigo. Algún miembro de tu familia que te ha hecho daño, alguna persona malvada, tu supervisor, o tu compañero de habitación, o tu profesor en la universidad, estas personas no son tus enemigos. La verdadera batalla en tu mundo hoy día es entre Satanás y Dios, y estas personas se están alineando en un bando o en otro. Estos conflictos son en verdad inspirados por una batalla entre Satanás y Dios mismo.

Ahora, los reinos de este mundo los reinos del hombre, confían en las armas mundanas de poder, en las leyes humanas, en los decretos humanos y el poder militar. Así es como logran lo que quieren. Pero el reino de Dios no funciona así. No intenta ganar de esa forma. Los hijos del reino de Dios pelean y ganan la guerra con armas como la humildad, la oración, el ayuno, en cilicio y ceniza, en dependencia de Dios.

Así el pasaje continúa diciendo,

«En el mes primero, que es el mes de Nisán, el año doce del rey Asuero, se echó el Pur, es decir la suerte, delante de Amán para cada día y cada mes hasta el mes doce, que es el mes de Adar» (v. 7).

Amán llamó a sus astrólogos y les dijo: Echen la suerte. Ellos echaron suertes para determinar cuál sería el mejor día para ejecutar este genocidio. Era una forma común de tomar decisiones en tiempos antiguos. Estos pueblos eran pueblos supersticiosos. Creían que sus vidas estaban determinadas por el destino o por la coincidencia. Pero nosotras sabemos por las Escrituras que es Dios quien determina el resultado de echar la suerte. Porque la suerte no existe.

Proverbios capítulo 16 versículo 33 dice que tiramos los dados, pero el Señor es quien determina cómo estos caen (parafraseado). Dios estaba controlando el resultado de lo que parecía ser una coincidencia de la superstición o del destino. Dios lo estaba determinando. En la providencia de Dios, ¿has oído esa palabra antes? Los dados cayeron en una fecha, en un día que estaba once meses más tarde.

¿Y si los dados hubieran caído el próximo día o en la próxima semana? No hubiera habido tiempo para que los judíos se prepararan para un contrataque, ni hubiera habido tiempo para que Mardoqueo o Ester actuaran, pero Dios había determinado el lugar donde caerían las cuerdas. Y cayeron de acuerdo a Su voluntad. La suerte no existe. Todo en este mundo cae bajo Su providencia. Es Dios quien determina cómo suceden las cosas.

Amán, quien se consideraba tan grande, era solamente un ínfimo jugador en medio de una batalla cósmica. Él era como nada. Es decir, visto desde la perspectiva del panorama completo, era solo una pequeña mota de polvo. Dios podía sacudirlo en cualquier momento en que estuviera listo para hacerlo. Y eso precisamente fue lo que Dios hizo, como veremos más adelante en la historia.

Satanás es llamado en la Biblia el príncipe de este mundo, pero quiero recordarles que no importa que tan poderoso él sea, él no es todopoderoso. Él no es rival para Dios. Dios siempre tiene la última palabra. En tu mundo, algunas veces te parecería que Satanás estuviera ganando, y de hecho, Dios le permite ganar algunas batallas, pero al final Dios prevalecerá.

Yo no sé cómo decirlo mejor o de forma diferente, pero siento que debo seguir diciéndolo porque debemos recordar en todo tiempo el hecho de que nuestras circunstancias y las personas que nos rodean no controlan nuestras vidas. Es Dios quien las controla.

Entonces, Amán desarrolla su plan y va donde el rey para recibir apoyo y la autoridad para implementarlo.

Luego Amán le dice al rey Asuero, «hay un pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino; sus leyes son diferentes de las de todos los demás pueblos, y no guardan las leyes del rey, así que no conviene al rey dejarlos vivos» (v. 8).

Al igual que Satanás, quien es el mayor enemigo del pueblo de Dios, Amán usa el engaño para llevar a cabo su plan asesino. Recuerden que Juan capítulo 8 nos dice que Satanás es un asesino, y un mentiroso, y eso era lo que Amán era. Él calumnió a los judíos delante el rey, pero noten que él no le dijo al rey quién era esta gente. Solo le dijo que había ciertas personas que eran una amenaza para su reino.

Pero los historiadores nos dicen lo contrario, los judíos vivían vidas sujetas a la ley y hacían aportes positivos a la sociedad persa, tal y como Dios les había dicho que hicieran mientras estuvieran en la tierra de su cautividad. Ellos eran buenos ciudadanos. Eran ciudadanos íntegros. Pero Amán dice: «Hay un pueblo, y ellos quieren tu trono», eso era en realidad lo que él estaba sugiriendo. No estarás seguro rey Asuero mientras ellos estén alrededor. Necesitas deshacerte de ellos.

Así que él dice en el versículo 9:

Si al rey le parece bien, decrétese que sean destruidos, y yo pagaré diez mil talentos de plata en manos de los que manejan los negocios del rey, para que los pongan en los tesoros del rey.

Amán apela al rey Asuero a través de la avaricia y la ganancia económica. Diez mil talentos de plata serían millones y millones de dólares hoy en día. Un historiador de la época, Herodoto, dijo que 10,000 talentos de plata eran equivalentes a dos tercios del ingreso anual total del Imperio persa completo. Dos tercios de su ingreso total.

Les aseguro que Amán no tenía mucho dinero. Quizás era un hombre rico, pero creo que es obvio que él estaba planeando usar el despojo de los judíos para pagarle a la tesorería del rey. De modo que esta oferta resultaba lucrativa para Asuero a la luz del hecho de que él acababa de ser derrotado por los griegos. Esa había sido una intensa batalla, y aquí él ve la oportunidad de recuperar algo de esa pérdida.

Así vemos a Amán abusando del poder, abusando de la autoridad, abusando de la influencia, abusando para oprimir a los judíos y para destruir sus vidas.

¿Cuántas de ustedes han visto la película, El Violinista en el Tejado? Quizás la mayoría recuerda el nombre del pueblo? Anatevka. Recuerdan al final de la historia cuando la tensión alcanza su clímax? Esto ocurrió en Rusia, en el 1905, bajo los Zares.

Recordarán cómo al final de la historia el pueblo es forzado a dejar sus hogares, a dejar su pueblo natal en el cual habían crecido. Y ellos son enviados fuera del reino.

Esto se corresponde a algo que en historia llamamos pogromo. Son persecuciones organizadas, o a veces masacres, contra personas indefensas. El término pogromo es usualmente aplicado a un impuesto que se les exigía a los judíos en el imperio ruso al final del siglo XIX y a principios del siglo XX, pero es un término que puede ser usado y aplicado más ampliamente.

Recuerdo que durante la Segunda Guerra Mundial, noviembre del 1938, fue conocido como KRISTALLNACHT, la noche de los cristales rotos. A través de toda Alemania y Austria, bandas de jóvenes Nazi rompieron ventanas de hogares y negocios judíos. Ellos quemaron sinagogas y las saquearon. Ciento una sinagogas fueron destruidas. Veintiséis mil judíos fueron rodeados, arrestados y enviados a campos de concentración. Alrededor de 7,500 negocios judíos fueron destruidos. Fue una gran matanza, una masacre, una arremetida contra el pueblo judío.

Eso es realmente lo que vemos suceder aquí en el libro de Ester. Así que en el capítulo 3, en el versículo 10, lo retomamos.

«El rey tomó de su mano el anillo de sellar y se lo dio a Amán, hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judíos.»

Hasta aquí ya hemos visto el nombre de Amán anteriormente en el texto. Vimos que era un agagueo. Sabemos que era hijo de Hamedata, pero ahora hay una nueva frase añadida: enemigo de los judíos. En eso se ha convertido.

«Y el rey le dijo a Amán: Quédate con la plata, y también con el pueblo, para que hagas con él lo que te parezca bien» (v. 11).

Sal de ese problema. Encárgate tú de eso. Ahora, el anillo de sellar que el rey le da a Amán equivale a tener la firma del rey. Si tú tienes el anillo de sellar, tienes la autoridad de actuar en nombre del rey. El rey da toda autoridad y poder a Amán no sabiendo que su propia esposa es una judía y que él acababa de firmar su sentencia de muerte.

Por supuesto, Amán no lo sabe tampoco, pero Dios sí. Siempre estará este: pero Dios. Al pensar acerca de Amán y de cómo recibe esta autoridad, recuerdo Apocalipsis capítulo 13, donde se hace referencia al anticristo. Pienso que Amán es un retrato de esto. Se le permitió a la bestia que hiciera la guerra entre los santos y que los conquistara por un periodo de tiempo. Se le dio autoridad sobre cada tribu, pueblo, lengua y nación.

Recuerden que algunas veces Dios permite que se coloque el poder en las manos de personas impías, en manos de los enemigos de Su pueblo. Quiero decirles que Hitler no podía tener poder si este no hubiese venido de Dios. Ahora, no podemos con nuestro razonamiento humano empezar a comprender o explicar o entender por qué Dios haría algo como esto.

Pero sabemos que Dios es justo, que Él está venciendo el pecado en este mundo; que Él está redimiendo este planeta pródigo; que está estableciendo Su reino. En ocasiones, para que esto suceda, Dios permite que Satanás le dé autoridad a estos gobernantes malvados en la tierra. Pero, recuerden que ellos reciben órdenes de Satanás. Pero en última instancia, Satanás no puede hacer nada que Dios no le dé permiso o libertad para hacer. Ellos están sujetos a Su control.

Así llegamos al versículo 12, capítulo 3 de Ester:

«Entonces fueron llamados los escribas del rey el día trece del mes primero, y conforme a todo lo que Amán había ordenado, fue escrito a los sátrapas del rey, a los gobernadores que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia conforme a su escritura, a cada pueblo conforme a su lengua, escrito en el nombre del rey Asuero y sellado con el anillo del rey.»

Parece ser tan final, parece ser tan definitivo, tan irrevocable que parecería que no hay esperanza. Pero Dios... ¿Verdad?

«Y se enviaron cartas por medio de los correos a todas las provincias del rey para destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un solo día, el día trece del mes doce, que es el mes de Adar, y sus posesiones dadas al saqueo. La copia del edicto que sería promulgada ley en cada provincia, fue publicada a todos los pueblos para que estuvieran preparados para ese día. Salieron los correos apremiados por la orden del rey. El decreto fue promulgado en la fortaleza de Susa...» ( v.12-15)

Así que este horripilante decreto, este edicto, es escrito y establecido. Escrito está. Así sea hecho. Se envía a toda nación y es un edicto para matar, para exterminar a todos los judíos: jóvenes y ancianos, mujeres y niños, y saquear todos sus bienes en un día. Quince millones de judíos estaban viviendo diseminados a lo largo de todo el imperio persa en aquel tiempo. Este es un decreto para exterminar a cada uno de ellos, jóvenes y ancianos, mujeres y niños... porque Mardoqueo no se inclinó delante de Amán.

Aquí podemos ver el desprecio por la vida humana, incluyendo aquellos que son más indefensos, mujeres y niños, jóvenes y ancianos. Lo vimos anteriormente en el trato de Asuero hacia las mujeres, así como en la prisa de promulgar un decreto para exterminar una raza humana completa, una raza minoritaria. Esto es característico de una cosmovisión que no reconoce que Dios es el creador y dador de la vida. La vida no es valiosa para aquellos que no adoran un creador.

Pero en contraste vemos a Mardoqueo y a Ester que sí dan un alto valor a la vida humana. Vemos el cuidado de Mardoqueo para con su sobrina huérfana, cómo la adoptó, cómo la cuidó como su propia hija. Vemos cómo valoró la vida del rey aunque era un rey malvado y expuso la trama que había sido preparada para asesinarlo. Luego vemos una Ester y un Mardoqueo que están preocupados por la vida de su pueblo.

Cuando más adelante en el libro, ellos tienen la oportunidad de tomar venganza de sus enemigos y sus opresores, y pagar con la misma moneda, notarán que solo actúan en defensa propia. Ellos no mataron mujeres. Ellos no mataron niños. Solo mataron a aquellos que los atacaron. Una visión de la vida totalmente diferente.

Ahora, las palabras que pronunció Amán hacia Asuero y que vimos anteriormente en este capítulo creo que describen los sentimientos e intenciones de muchas personas poderosas e impías del presente. ¿Qué dijo Amán? Hay cierto pueblo esparcido entre los pueblos cuyas leyes son diferentes. Ellos no cumplen las leyes del rey y no conviene al rey dejarlos vivos (Ester 3:8 parafraseado).

Oigan bien, ha habido una larga lista de personas a través de la historia tratando de borrar la raza judía, pero también se ha hecho mucho esfuerzo para erradicar a los cristianos de esta tierra porque son seguidores de Cristo. Y Satanás odia a Cristo. Satanás, la serpiente, siempre está buscando destruir a Cristo y a Sus hijos. El imperio romano fue conocido por sus diez olas de persecución contra la iglesia, desde el tiempo de Nerón hasta Diocleciano.

Y en nuestros días, en nuestra cultura, en formas menos evidentes a veces, creo que estamos presenciando un esfuerzo concentrado para eliminar la presencia y la influencia del pueblo de Dios; un pueblo que rehúsa inclinarse a este sistema mundial desprovisto de Dios. Hay un movimiento anticristiano en nuestra cultura. Tú puedes hablar de Dios todo lo que quieras, pero no exaltes a Cristo como Señor.

Escuchamos de estas guerras culturales en la palestra pública. Se oye del sistema educativo de los Estados Unidos de América y de otras naciones, donde debaten sobre la inclusión del diseño inteligente y sobre enseñanzas acerca del origen de la vida y otros de estos debates. Tú podrás pensar: ¿Y qué importa eso? ¿Cuál es el problema?

El asunto es que Satanás odia a Cristo. Los seguidores de Satanás están buscando erradicar el nombre de Cristo de la tierra. A veces lo hacen bajo el nombre de religiones, como el Islamismo. Eso es un poco más obvio. A veces lo hacen en formas más sutiles, ocultas bajo el secularismo o bajo el manto de Hollywood, tratando de liberar al planeta de relacionarse con Cristo y de rendirle adoración.

El ataque viene. Ahora bien, yo puedo decirte que Cristo es el vencedor. Sabemos eso. Sabemos que el capítulo final ha sido escrito. Sabemos que Cristo prevalecerá, pero la pregunta es, durante este tiempo y el tiempo de la venida final de Cristo cuando venga a reinar y a juzgar la tierra, ¿estamos preparadas para encarar el ataque?

Annamarie: Nancy regresará en breve con nosotras.

Creo que el programa de hoy nos ayuda a responder a la pregunta: ¿Quién es mi verdadero enemigo? La mayoría de las veces yo uso el arma de la ira, pero Nancy nos ha invitado a luchar con armas correctas, como la humildad.

Hay una batalla tomando lugar, entre Dios y Satanás, y tú tienes un rol importante. Aquí en Aviva Nuestros Corazones invitamos a las mujeres a tomar de la riqueza que Dios tiene para ellas, a ver la belleza de la santidad de Dios y ser canales para que Su luz y Su vida brillen en el mundo. Para ver recursos relacionados a este programa, o para buscar recursos por tema, visítanos hoy en AvivaNuestrosCorazones.com.

Espero que te haya traído paz el recordatorio que nos ha hecho Nancy: Dios es quien determina cómo suceden las cosas, y nadie es rival para Él. Aunque no podamos entender el por qué de todas las cosas, podemos confiar que todo está en las manos de un Dios justo que está redimiendo este planeta pródigo.

Bien, aquí está Nancy para concluir esta enseñanza.

Nancy: ¿Estamos preparadas para encarar el ataque? No debería tomarnos por sorpresa o cogernos desprevenidas. Necesitamos estar preparadas para eso. Si tú lees la historia, y por eso es tan importante estudiar historia y estudiar las Escrituras porque te das cuenta de la trama, y de las estrategias que han sido planificadas por el maligno. Así que sea su nombre Amán, o Herodes o Hitler o alguno de los perseguidores modernos de Cristo, la meta es todavía la misma: derrotar a Dios, derrotar a Cristo.

Así que este poderoso edicto es promulgado y enviado a todo el Imperio persa. La muerte para todos los judíos. Parece tan irrevocable. Parece una situación sin salida. Los judíos no tienen forma de defenderse contra este pogromo, contra este exterminio. No hay vía de escape.

Pero Dios … pero Dios es todavía Dios. Dios es todavía soberano. Dios es todavía el rey de toda la tierra. Todos los Asueros, Amanes, Herodes y Hitlers de este mundo, solo toman órdenes de Satanás que al final responden a las órdenes de Dios. Dios es todavía el rey. Dios es el juez. Él está logrando Sus propósitos, y Él está escogiendo, y asombrosamente utilizando personas como tú y como yo para ser parte de aquellas que lleven a cabo Sus propósitos y traigan Su reino a esta tierra.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth trayéndonos enseñanza práctica de la Palabra de Dios.

Si enciendes la televisión de seguro encontrarás mucha gente que quiere divertirte o hacerte pasar un buen rato. Pero, ¿cuántas personas están dispuestas a ayudarte en la aflicción y en el duelo de manera apropiada?

En nuestro próximo programa escucharás por qué necesitamos tanto gozo, como lágrimas. Te esperamos el lunes, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

¡Qué disfrutes de la comunión con los hermanos de tu iglesia local en el día del Señor!

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Rey Soberano, Iglesia Cristiana Oasis, El Misterio de Tu Amor ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis. Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.