Podcast Aviva Nuestros Corazones

La trama se complica

Annamarie Sauter: Hay consuelo en saber que Dios está en control.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: No te quedes despierta en la noche preocupándote y tratando de averiguar, ¿qué voy a hacer cuando salga de la universidad? ¿Cómo voy a conseguir trabajo? ¿Qué voy a hacer con esto o aquello? Dios lo sabe, a Dios le importa, Dios va delante de ti preparando el camino.

Annamarie: Si hay algo que hemos aprendido a lo largo de esta serie, es que Dios tiene un plan y lo está cumpliendo. Bueno, es fácil ver esto al leer una historia como la de Ester, pero es más complicado verlo cuando no sabes cómo terminará tu historia.

Escuchemos a Nancy con la continuación de esta valiosa enseñanza, como parte de la serie, «Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios».

Nancy: Estamos retomando la historia en el capítulo 2 de Ester, en el versículo 19, y como algunos dirían: «La trama se complica».

Ester se encuentra ahora en el palacio del rey y se ha convertido realmente en la reina de Persia. Ella ha sido seleccionada entre cientos de mujeres. El rey la favoreció a ella. Él ha tomado esta joven judía, probablemente una adolescente, la ha tomado para ser su reina.

Y nosotras hemos leído el final de la historia, así que sabemos lo que Dios está haciendo. Pero Ester y su primo Mardoqueo que era su padre adoptivo, no tenían ni idea de lo que Dios estaba haciendo. Vemos que Dios estaba trabajando, en Su providencia, en y a través de sus circunstancias.

«Ahora, cuando las vírgenes fueron reunidas por segunda vez (estas son las mujeres del harén del rey) Mardoqueo (el padre adoptivo de Ester) estaba sentado a la puerta del rey» (v. 19).

Si has leído otros pasajes de la Escritura, como el libro de Rut. . . La puerta la vemos también en ese contexto, y Proverbios 31 también habla del hombre que está «sentado a las puertas». La puerta del rey era el lugar donde se llevaban a cabo los negocios comerciales y legales. Se sugiere que ahora Mardoqueo había sido elevado a una posición de responsabilidad. Era uno de los funcionarios del rey, y ese pequeño detalle prepara el escenario para la historia que va a desarrollarse aquí.

«Ester no había dado a conocer ni su parentela ni su pueblo, tal como Mardoqueo le había mandado, porque Ester hizo lo que le había dicho Mardoqueo, como cuando estaba bajo su tutela» (v. 20).

Ahora bien, esta es la segunda vez que ese pequeño detalle se menciona en esta historia. Cuando Dios dice algo una vez en la Escritura, vale la pena prestar atención. Cuando lo dice dos veces, aparentemente Dios piensa que es importante.

Ester confió en Mardoqueo lo suficiente para obedecerle, y seguir su liderazgo. Ella no se olvidó de lo que se le había enseñado ahora que ella era independiente. Creo que eso es una evidencia de su sabiduría, de su carácter, el hecho de que tenía respeto por la autoridad, por su educación y su formación.

«En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, guardianes del umbral, se enojaron y procuraban echar mano al rey Asuero. Pero el asunto llegó a conocimiento de Mardoqueo, y él se lo comunicó a la reina Ester, y Ester informó al rey en nombre de Mardoqueo. Y cuando fue investigado el asunto y hallado cierto, los dos fueron colgados en una horca; y esto fue escrito en el libro de las Crónicas en presencia del rey» (vv. 21-23)

Cada uno de estos pequeños detalles es importante. Aquellas de ustedes que están familiarizadas con la historia de Ester, ya saben que estos pequeños detalles van a ser muy importantes en los años siguientes. Y aquí vemos de nuevo la providencia divina.

¿Qué es la providencia? Es la vigilancia de Dios sobre su creación. Es el hecho de que Dios ve por adelantado lo que va a suceder. Dios ordena el futuro, y Dios va delante de Su pueblo para hacer provisión para las circunstancias, antes de que nosotras lleguemos a ellas.

Algunas de ustedes se preocupan con facilidad: «¿Qué voy a hacer cuando llegue a la vejez? ¿Quién va a cuidarme? ¿Qué va a pasar si la enfermedad de Alzheimer de mi marido empeora? ¿Qué va a pasar si mis hijos hacen esto o aquello?»

No sé qué va a suceder, tú no lo sabes tampoco. Pero Dios sabe lo que va a suceder, y Dios ya ha estado allí antes que tú para prever las cosas que tú no tienes ni idea que van a ocurrir. No sabes que tu marido perderá su trabajo en dos meses a partir de ahora. Pero Dios sí lo sabe.

No te quedes despierta en la noche preocupándote y tratando de averiguar, «¿qué voy a hacer cuando salga de la universidad? ¿Cómo voy a conseguir trabajo? ¿Qué voy a hacer con esto, o aquello? Dios lo sabe. A Dios le importa. Dios va delante de ti preparando el camino. Así es la providencia de Dios. Y aquí la ves en acción.

Fue debido a la providencia divina, en primer lugar, que Mardoqueo estaba en su posición en la puerta del rey. Es por eso que le fue posible conocer sobre este complot para asesinar al rey; Dios lo había puesto en esa posición. Tú dirás: «Bueno, el rey le dio el trabajo». Eso es lo que parece, pero Dios tiene el corazón del rey en la mano. Dios lo puso en esa posición, Dios le asignó ese trabajo.

Fue providencia de Dios que este complot fuera revelado a Mardoqueo. Es decir, no creo que estos dos conspiradores le contaran todo intencionalmente a Mardoqueo. Mardoqueo lo oyó de alguna manera por casualidad. ¿Cómo llegó a su atención? Fue la providencia. Dios lo puso en aquél lugar para escucharlo.

Entonces vemos que Mardoqueo era leal al rey, a pesar de que no era un rey piadoso. Cuando Mardoqueo se enteró del complot, se lo informó a Ester. Los hombres fueron juzgados, fueron llevados ante la justicia, y el complot fue evitado.

En aquellos días, cuando dice que los traidores eran colgados en la horca, probablemente significa que fueron atravesados en una estaca de madera o en un palo enorme. Esa era la pena capital al estilo persa. La hazaña fue registrada en los registros reales, pero en ese momento, por alguna razón, probablemente por un descuido humano, no hubo ningún reconocimiento oficial, ningún agradecimiento, ninguna recompensa fue dada a Mardoqueo por haber salvado la vida del rey.

¿Qué hizo Mardoqueo? No hay evidencia de amargura, ni de resentimiento. Ves en Mardoqueo un corazón de siervo, la actitud que Jesús describe en el evangelio de Lucas, cuando dice que solo hemos hecho lo que es nuestro deber hacer. «He hecho lo que se supone que debo hacer».

Así que él vuelve a su trabajo. La buena obra de Mardoqueo no fue reconocida ni premiada por unos cuatro o cinco años. ¿Puedo recordarte que Dios ve, que Dios sabe, y que Dios hará públicas todas las cosas en Su tiempo? Ves este tema a través de toda la Escritura.

«A los pecadores los persigue el mal, pero los justos serán recompensados con el bien» (Prov. 13:21).

«El Hijo del Hombre vendrá, y ENTONCES RECOMPENSARÁ A CADA UNO SEGÚN SU CONDUCTA» (Mat. 16:27).

Entonces, no ahora. Muchas de las recompensas de la vida cristiana no ocurren ahora. Mucha de nuestra recompensa, como servidoras de Dios y de nuestras familias, no ocurre ahora. La recompensa llega más tarde.

William Penn, el fundador del estado donde yo nací, Pensilvania, dijo:

«El que hace lo bueno por amor a Dios no busca ni elogios, ni recompensas. Él está seguro que recibirá ambas cosas al final».

Lo que siembras, eso también cosecharás. Mardoqueo salvó la vida del rey de las manos de un asesino malvado cuando tuvo la oportunidad, y al fin de cuentas, la vida de Mardoqueo fue salvada del complot malvado de Amán. Él cosechó lo que sembró.

Una vez más, vemos eso en la providencia de Dios, era Dios quien estaba escribiendo el guión. Aunque aparentemente insignificantes, los detalles no relacionados, eran en realidad todos parte del plan de Dios para salvar a Su pueblo. Es igual en tu vida. La fidelidad será recompensada. Tal vez no ahora, probablemente no ocurra ahora, pero finalmente sí, ocurrirá.

La fidelidad por excelencia, que no recibe recompensa inmediata, es la maternidad. Lo más probable es que tus hijos, cuando tienen tres o cuatro años, o cuando tienen trece o catorce años, no van a levantarse para llamarte bienaventurada.

Pero a medida que continúas siendo fiel, mientras sigues haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer, cuidando a tus hijos, limpiando tu casa, preparando comidas, o mientras estás en tu lugar de trabajo haciendo fielmente lo que Dios te ha llamado a hacer; mientras sirves de manera discreta en tu iglesia, haciendo actos de bondad escondidos del público, hay cosas que estás haciendo día tras día que piensas que nadie ve; que nadie sabe; que nadie aprecia ni reconoce…

Nadie te dice «gracias». No hay recompensa, y algunos días te cansas de todo, ¿no es así? Observa esta historia y recuerda el hecho de que Dios ve; Dios sabe. Él lo registra en los libros de la historia del cielo, y Él te recompensará a su tiempo.

Ahora llegamos al capítulo 3, a los versículos 1-2, dice:

«Después de esto el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata agagueo, y lo ensalzó y estableció su autoridad sobre todos los príncipes que estaban con él. Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amán, porque así había ordenado el rey en cuanto a él; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postraba».

Este es un reino donde el poder y el conocimiento de quién está a cargo tienen mucha importancia. Y todo este ensalzamiento y estas personas inclinándose ante Amán solo contribuyen a alimentar su ego y su sentido de superioridad. Y como veremos, esto lo mete en grandes problemas.

Pero el versículo 2 nos dice que Mardoqueo, el judío que hemos conocido anteriormente, ni dobla sus rodillas ni le rinde culto. «Entonces los siervos del rey, que estaban a la puerta del rey, dijeron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandato del rey? Y sucedió que después que ellos le habían hablado día tras día y él se había negado a escucharlos, se lo informaron a Amán para ver si la palabra de Mardoqueo era firme; porque él les había declarado que era judío». (vv. 2-4).

Recuerda, antes, en el capítulo 2, Mardoqueo le había dicho a Ester: «Cuando entres al palacio, no permitas que la gente sepa que eres judía». Ahora se sabe que Mardoqueo es judío, pero todavía no se sabe la conexión que existe entre Mardoqueo y Ester. ¿Me hago entender?

Así que tenemos a Amán, quien ahora está en esta batalla. Cuando empezamos este estudio dijimos, que debíamos estar buscando la batalla entre dos reinos: el reino del hombre y el reino de Dios. Estamos viendo que la batalla se intensifica en la medida que vemos a estos dos hombres: Amán, que quiere que todo el mundo doble sus rodillas ante él, y Mardoqueo por otro lado, que dice: «Yo no voy a doblar mis rodillas ante usted».

¿Por qué Mardoqueo no dobla sus rodillas? El versículo 1 del capítulo 3 nos dice que Amán era agagueo. Eso significa que él era descendiente de Agag, quien ustedes recordarán que fue el antiguo rey de los amalecitas. Los amalecitas eran descendientes de Esaú, hermano gemelo de Jacob, y los amalecitas habían sido enemigos del pueblo de Dios, de los judíos, por siglos.

Vamos a refrescar nuestra memoria durante unos instantes sobre la historia de este conflicto, porque será muy importante para esta historia.

En Éxodo capítulo 17, recordamos que los amalecitas atacaron a los israelitas en Refidim. Allí fue donde Josué luchó contra los amalecitas, mientras Moisés levantaba sus brazos durante la batalla, con el apoyo de Aarón y de Hur. Al final de la batalla, Dios le dijo a Moisés: «yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo» (v. 14).

Moisés afirma que esta es la intención de Dios cuando dice en ese mismo capítulo, «El SEÑOR lo ha jurado; el SEÑOR hará guerra contra Amalec de generación en generación» (v. 16).

Dios es quien dice: «Yo voy a borrarlos por completo».

Luego, en 1 de Samuel capítulo 15, años más tarde, Dios le dice a Saúl,

«Yo castigaré a Amalec por lo que hizo a Israel, cuando se puso contra él en el camino mientras subía de Egipto. Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene» (vv. 2-3).

Dios dice: «Estos son mis enemigos, y quiero que los destruyas.»

Así que en 1 Samuel nos dice que Saúl atacó a los amalecitas, pero tomó a Agag, rey de los amalecitas, y lo dejó vivo. Por cuestión de orgullo, Saúl y el ejército perdonaron a Agag. Él quería ser visto como un rey conquistador, entonces no mató al rey de los amalecitas como Dios le había ordenado que lo hiciera.

Entonces viene el profeta Samuel, que se enfrenta a Saúl y le dice:

«Y el SEÑOR te envió en una misión, y dijo: “Ve, y destruye por completo a los pecadores, a los amalecitas, y lucha contra ellos hasta que sean exterminados.” ¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del SEÑOR?» (v. 17-19)

Cuando llegamos a la historia de Ester vemos que las elecciones que hacemos cuando decidimos obedecer a Dios «parcialmente», en lugar de obedecerle completamente, pueden tener implicaciones para las futuras generaciones. A Saúl le fue dada la oportunidad de representar a Dios en la erradicación de esta raza de malas personas. Él no la aprovechó y desobedeció.

En su orgullo, él dijo, «Mi camino es mejor. Yo puedo ser una excepción a la regla de Dios. Puedo hacerlo a mi manera». Como resultado, los amalecitas continuaron su existencia por generaciones, y también siguieron siendo una espina en el costado de los judíos, y siguieron siendo enemigos declarados de los judíos. Recuerda, fue un amalecita el que finalmente tomó la vida de Saúl. Saúl perdonó un amalecita y finalmente perdió la vida a manos de uno de ellos.

Este conflicto entre los amalecitas, o los agagueos, como llegaron a ser conocidos, y los judíos, continuó durante siglos. Hay otras referencias a este conflicto en el Antiguo Testamento. Ahora, siglos más tarde, después del rey Saúl, uno de los descendientes de Agag sube al poder e intenta exterminar al pueblo elegido de Dios. Si nos remontamos al libro de Éxodo, eso es lo que los amalecitas siempre habían querido hacer.

Así que ahora los judíos están en peligro de extinción debido a Amán, un agagueo, porque siglos antes Saúl no terminó el trabajo de exterminar a los enemigos de Dios.

Permítanme decirles, jóvenes y mujeres mayores, que cuando no se ocupan de su carne, de su orgullo, de los asuntos que tienen que ver con la obediencia con el dominio propio en sus vidas, se abre una puerta, un instrumento, para que el enemigo tenga la victoria, no solo con sus vidas, sino también con sus hijos y con sus nietos y con las futuras generaciones.

No piensen que las decisiones o las elecciones que hacemos ahora no tendrán ramificaciones más tarde. Algunas de las mamás pueden ver que ahora están cosechando algunas de esas consecuencias en sus hijos. Ellos son como un espejo, y reflejan de forma ampliada los asuntos que ignoraste cuando eras más joven. No lo dejes pasar. Obedece a Dios, o vas a tener que lidiar con esos enemigos durante mucho tiempo en el futuro.

Ahora, a pesar del hecho de que Amán ha llegado al poder y amenaza con exterminar a los judíos, Dios todavía está en la escena. Dios todavía está en su trono, y Dios está comprometido a cumplir Su pacto con Su pueblo. Él no va a dejar que Su pueblo sea eliminado. Dios se ha comprometido a proteger la descendencia de la familia de David. Dios se ha comprometido a cumplir con la sentencia que levantó contra los amalecitas. Recuerda que Él dijo: «Yo borraré totalmente la memoria de Amalec de debajo del cielo».

Dios cumple Sus promesas. Han pasado siglos, y no parece haber ocurrido, pero Dios cumplirá Sus promesas.

Tú puedes pensar que mientras vives dentro de un matrimonio complicado o estás en ese trabajo difícil, «han pasado siglos, bueno, décadas, y nada parece haber cambiado». Dios se ha comprometido a cumplir sus promesas. No trates de descifrar la cronología. Solo sé fiel a lo que Dios te ha llamado a hacer.

Y vemos entonces que Mardoqueo se niega a doblar sus rodillas y a rendir culto, porque Mardoqueo es judío. No era contrario a la ley de Dios que Mardoqueo honrara a un gobernante humano. Ellos fueron instruidos a honrar al rey. Sin embargo, los amalecitas, el pueblo representado por Amán, eran los enemigos declarados de Dios y de Su pueblo. Mardoqueo dijo: «Yo no voy a honrar a nadie que es enemigo de Dios».

Al estudiar este pasaje, no creo, y algunos comentaristas no están de acuerdo conmigo aquí, pero, no creo que se trataba de un rencor personal entre Mardoqueo y Amán. Desde la perspectiva de Amán, pudiera haberse convertido en rencor, pero creo que era algo mucho más profundo que esto. Mardoqueo se colocaba al lado de Dios en la lucha nacional entre el pueblo de Dios, los judíos, y los amalecitas.

Mardoqueo se niega a doblar sus rodillas, ese rechazo encuentra oposición. Sus compañeros le hablan...día tras día le hablan. Tratan de convencerle a que comprometa sus convicciones, pero Mardoqueo se mantiene firme. Dice que él «se había negado a escucharlos», según el versículo 4 (NVI).

Él se negó a comprometer sus convicciones, incluso bajo la presión de sus compañeros. Mardoqueo es impulsado por fuertes convicciones, por su carácter, por un sentido de su herencia, y por un sentido de responsabilidad hacia la más alta de las autoridades, es decir la autoridad de Dios.

Una vez más, si pudiera dirigirme de manera especial a las más jóvenes, tú puedes decidir si encajas en esa categoría o no. Ustedes tienen muchas oportunidades, presiones para ceder ante el sistema del mundo, presiones en este mundo, presiones de parecerse al mundo, de pensar como el mundo, de actuar como el mundo, de salir con hombres como el mundo, y de hacerlo todo a la manera del mundo.

Quiero decirte que tienes que ser una mujer de convicción, una mujer que se mantiene firme y que dice: «Voy a honrar a Dios y voy a obedecerle. No voy a ponerme del lado de los enemigos de Dios, y al hacerlo, traer así reproche al pueblo de Dios».

Así que aquí tenemos un ejemplo de desobediencia civil, de verdad. Sus amigos le dicen, «¿por qué transgredes el mandato del rey?» Y pensamos en otras personas en las Escrituras que transgredieron la orden del rey: los tres jóvenes hebreos que dijeron al rey: «No vamos a inclinarnos ante su imagen, ni adorar a la estatua de oro» (véase Daniel 3:16-18).

Pienso en el día de hoy, en los creyentes en otras partes de mundo que se reúnen para orar, para adorar en los hogares, en violación de las leyes locales, diciendo: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres». Es una decisión difícil de hacer. Y cuando mantienes tus convicciones, tienes que estar preparada para pagar las consecuencias, así como lo fue para Ester y para Mardoqueo; pero vale la pena pagar las consecuencias de obedecer a Dios en lugar de los hombres.

Ahora, de acuerdo a la forma como se desarrolla el personaje de Amán aquí, creo que es un tipo, es un símbolo del Anticristo en el Antiguo Testamento. Satanás le ha dotado de poder; así también al Anticristo; leemos esto en el libro de Apocalipsis. Él ha recibido la autoridad de Satanás. Él es adorado. El Anticristo trata de destruir al pueblo de Dios, y por un tiempo parece que gana, pero en última instancia, todos estos anticristos y estas fuerzas son destruidas por Cristo.

Permítanme leerles un pasaje de Apocalipsis capítulo 13 que ofrece esta imagen de la bestia tratando de lograr la adoración de la humanidad en este mundo. Y dice:

«Y adoraron al dragón, (es una imagen de Satanás) porque había dado autoridad a la bestia (creo que Amán era imagen de la bestia en el Antiguo Testamento); y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede luchar contra ella? Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos…» (vv. 4-7).

Dios permitió que el Anticristo, la bestia, por un tiempo, hiciera la guerra a su pueblo, por un tiempo, y los vencerá. Ahora, si estuvieras allí presente en ese momento, sería algo temible.

«Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adorarán todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos, desde la fundación del mundo, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado» (v. 7-8).

¿Ves la batalla aquí? ¿Ves la guerra? Ocurre entre Satanás y Dios. Es una batalla por obtener la adoración, y Satanás le da autoridad a la bestia y hace que el mundo adore a la bestia, y doble sus rodillas ante ella, y le obedezca. Él le da a la bestia todo tipo de autoridad. Es una bestia que se establece en contra de Cristo y en contra de Dios. La batalla ocurre entre estos dos reinos.

Annamarie: ¿En qué lado de la batalla estás? Nancy nos ha estado recordando que hay una guerra espiritual que se está librando. Ella volverá en un momento para concluir esta enseñanza y para orar.

Nancy también nos ha estado mostrando cómo la historia de la vida de Ester nos enseña acerca de la providencia de Dios. Él lo ve todo, ordena el futuro y va delante de Su pueblo. Él está en control.

Sé que todas nosotras nos hemos sentido tentadas a abandonar nuestras convicciones o nos hemos debilitado en medio de las batallas de la vida. Nancy nos ha animado a mantenernos firmes y para esto es necesario buscar a Dios, día a día a través de Su Palabra y de la oración. Para obtener recursos que te ayuden en tu caminar de fe visítanos, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Alguna vez te has preguntado: ¿Hay alguna característica de Amán en mí? Aquí está Nancy con nosotras para concluir la enseñanza de hoy.

Nancy: Amán y Mardoqueo son dos jugadores pequeños que representan esta gran batalla. Creo que Satanás estaba apoyando a Amán de la misma manera como Satanás entró en Judas cuando traicionó a Cristo; de la misma forma en que tú y yo tratamos de ser adoradas, cuando insistimos en tener la razón y todo el mundo tiene que estar de acuerdo con nosotras, asumimos las características del Anticristo. Esto es cosa seria.

Aquí tenemos a Mardoqueo, que dice: «No voy a doblar las rodillas». Amán, como veremos, se enfurece. Él no puede soportar esto, porque quiere que toda la autoridad y el poder sean suyos.

Una vez más, antes de criticar demasiado a Amán, o a las personas parecidas a Amán que están en el mundo... puedes pensar: «Sí, yo trabajo para un hombre parecido a Amán», o puedes pensar: «Yo estoy casada con un hombre parecido a Amán», o «hay un hombre en un cargo político de nuestra comunidad parecido a Amán». Existen en todas partes, pero quiero pedirte que te hagas esta pregunta: ¿Hay alguna característica de Amán en mí?

  • ¿Soy una persona controladora?
  • ¿Estoy buscando poder?
  • ¿Me molesta cuando la gente no hace todas las cosas a mi manera, cuando no doblan sus rodillas delante de mí ni me coronan como reina?

Ahora, no diríamos esas palabras en voz alta, pero el hecho es, que en nuestros corazones hay algo de Amán, y por eso tenemos necesidad de que Cristo sea coronado y que reine como rey en nuestros corazones. Y cuando Él reine allí, entonces podremos decir «no» al sistema de este mundo, y seremos capaces de ser hombres y mujeres de convicción, así como fue Mardoqueo.

¡Oh, Padre, te pido que nos llenes de tu Espíritu, que nos hagas mujeres de convicción, dispuestas a pagar el precio de permanecer solas cuando todo el mundo doble sus rodillas ante el sistema de este mundo; ante su búsqueda de dinero, de poder y de sexo. Señor, ayúdanos a ser diferentes, a mantenernos firmes y a levantarnos como lo hicieron Ester y Mardoqueo. Ayúdanos a mantenernos firmes, sin miedo, sabiendo que no tememos a nadie más que a Ti, y que Tú eres el que reina y gobierna, y que un día vas a reinar sobre todos los reinos de este mundo. Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Amén. Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth trayéndonos enseñanza práctica de la Palabra de Dios.

La historia de Ester te mostrará que la popularidad y el poder de este mundo realmente no tienen tanta importancia. Mañana, Nancy retomará esta enseñanza y te mostrará la rapidez con que las cosas pueden derrumbarse. Te esperamos aquí, en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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