Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Juntos a través de las tormentas, día 3

Annamarie Sauter: Hoy, Jeff y Sarah Walton nos hablan acerca de las lecciones espirituales que la enfermedad de su hijo les ha enseñado. 

Jeff Walton: Cuando nada tiene sentido, el Dios al que servimos es más grande que esa enfermedad. Dios es soberano sobre todas las cosas que Él permite, y sobre las que no, y eso es misericordia. Así que, todo esto no es en vano.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Todos sabemos lo que es una tormenta. Y no me refiero solo al viento y a la lluvia o a los truenos; me refiero a las pruebas, a las dificultades—a las tormentas de la vida. Algunas de esas tormentas son eventos que azotan de repente y luego desaparecen. 

Otras, nos golpean implacablemente y nos preguntamos repetidamente, «¿cuándo terminará esto?» Si has experimentado dolor crónico o alguna enfermedad de cualquier tipo, entonces sabes a qué me refiero. El día de hoy continuaremos hablando sobre esto en la conclusión de la serie titulada, Juntos a través de las tormentas. Aquí está Dannah.

Dannah Gresh: A poco menos de tres años de matrimonio, Jeff y Sarah Walton dieron la bienvenida a su primer hijo. Todo parecía ir bien, hasta que una fiebre muy alta hizo que este dulce bebé fuera hospitalizado por una infección severa.

Después de varios días en el hospital, con un diagnóstico inconcluso, comenzaron una vida que jamás se habrían imaginado: un hijo con emociones inestables, cuyo cuerpo estaría incontrolablemente airado y su estado mental y emocional definiría cambios de vida significativos...mientras que son golpeados por tormenta tras tormenta y ola tras ola.

Hoy, después de trece años, Jeff y Sarah Walton siguen unidos a través de las tormentas, no solo sobreviviendo sino teniendo una vida plena en Cristo, aún en medio de estas. Ellos nos traen aliento bíblico para nuestros matrimonios, algo que todos necesitamos. 

Jeff, Sarah, bienvenidos.

Jeff: Muchas gracias por recibirnos de nuevo.

Sarah: Muchas gracias Dannah.

Dannah: Mientras escucho esta historia, Jeff, te considero como una especie de héroe, porque has hecho grandes sacrificios para cuidar a Sarah y a tus hijos.

Háblale a la mujer cuyo esposo no ve cómo la está hiriendo, a la esposa cuyo esposo no está listo para hacer algunos sacrificios valientes. ¿Qué consejo le darías hoy sobre cómo esperar en el Señor en medio de su situación?

Jeff: Creo que lo más importante que tenemos que hacer es primeramente, traer esto en oración a Cristo y confiar en Él, humillarnos delante de Él y reconocer que nuestra dependencia está en Él y no en nuestro esposo.

Y a medida que lo intentas, espera en Dios a que responda estas preguntas, solo recuerda que Jesús se está glorificando en la espera y también que Cristo está trabajando en la espera.

Si pasas por etapas que no tienen respuesta y piensas, «¿por qué es esto tan largo? ¿Por qué no puede él o ella cambiar?» Si estás pasando por una de estas etapas de desesperación, creo que podemos recordar que hay un propósito en esto. Sé que es fácil de decir y que es difícil de vivirlo en el día a día.

Honestamente, la única cosa que te puede hacer vivir día a día es estar en la Palabra de Dios y recordar Sus verdades y Sus promesas, así como que Él es el único que te puede restaurar. Él es el único que te puede dar agua para crecer y dar fruto. No vamos a conseguir nada con nuestras propias fuerzas, si intentamos cargar con esto a nuestra pareja, criticándola y empujándola constantemente.

Así que creo que deberíamos esperar activamente. No podemos relajarnos y esperar a que Dios cambie el corazón de Sarah o del oyente y esperar que cambie de la noche a la mañana. Es un proceso y hay una razón por la cual Él se está retrasando porque quiere ser glorificado aún más al final.

Recordando nuestra historia, Dios podría haber sanado a nuestro hijo en el hospital cuando apenas tenía siete semanas. Podría haber limpiado la infección, como nosotros pensábamos que ocurriría, y nuestra vida habría sido como nos la imaginábamos. Cuando nos cambiamos de casa pensamos que la vida sería fácil, cómoda y buena. Tendríamos hijos y lo que llamaríamos la parte buena de la vida.

Pero porque Dios lo ha retrasado, aún hoy no tenemos un diagnóstico. Las cosas no han mejorado. Aún tenemos días muy difíciles. Estamos en la trinchera, al lado de aquellas personas que ahora están escuchando. Estamos en el valle con ustedes. Y esto es lo que queremos que este libro sea, un recurso para alguien que se encuentra en un valle.

No estamos reflexionando retrospectivamente porque nuestros hijos ya se han ido de casa. Realmente estamos luchando a tu lado. Así que aférrense a Jesús porque Él está transformándolos en esta imagen de Cristo, si se lo permiten. 

Debemos tener humildad y depender de Él. Tenemos que venir ante Él con nuestras manos abiertas y profundizando en Su Palabra diariamente, en que Él es el único que traerá cambio.

Sarah: Eso me hace pensar en Romanos 5:3-5, que dice: 

«Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza.Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado».

Por último, ahí es donde nuestra esperanza tiene que estar. Queremos un buen matrimonio. Queremos un matrimonio saludable. Queremos un matrimonio amoroso. Nunca se nos promete eso, pero sabemos que el amor de Dios siempre está con nosotros. Sabemos que Él está trabajando en nuestros corazones y nos importa lo que está pasando alrededor nuestro.

Jeff y yo podemos decir honestamente que nos regocijamos en nuestro sufrimiento. No siempre estamos gozosos o sonreímos a causa de ello. Pero podemos regocijarnos en ello porque Dios ha hecho un trabajo increíble en nuestros propios corazones a través de esto. Nos hemos lastimado, nos hemos tropezado con nosotros mismos, pero esto nos hace levantar nuestros ojos y adorar al Señor al ver lo que Él ha hecho en nuestros corazones. Él es el único que ha sido glorificado aquí porque nosotros no podríamos haber hecho esto por nosotros mismos.

Jeff: No cambiaríamos nada de nuestro dolor. Honestamente, tan doloroso como ha sido, no cambiaríamos eso por un camino más fácil; porque preferiríamos estar en un camino torcido de dolor y sufrimiento, sabiendo que Cristo lo guía, en vez de estar en un camino fácil y cómodo donde Cristo no está al final.

Así que mi consejo para aquellos que están escuchando es aférrense firmemente a Jesús. Debemos mirar más allá de nuestras circunstancias, esposos, y mirar a Jesús—porque nada parece tener sentido en este tiempo. Pero cuando aprendemos que Él es nuestra meta, esto nos ayuda a correr la carrera con paciencia. No va a ser fácil, pero persistiremos porque Él es quien nos da fuerza cada día. Creo que entendiendo esto podemos encontrar gozo.

Dannah: Bueno, y quisiera profundizar un poco más en ese cabo suelto que quedó de su historia, y es su hijo. ¿Al día de hoy cómo se encuentra? 

Sarah: Bueno, me gustaría decir que todo está bien. Pero no lo está, sin embargo agradecemos al Señor por lo que Él ha hecho. Hemos recorrido un camino muy, muy largo. Ahora él tiene trece años, así que las cosas son un poco diferentes a cuando era más pequeño. Hemos recibido ayuda de algunos doctores; algunos medicamentos han disminuido algunas cosas, pero aún no han terminado con la mayoría de los problemas. Llegamos al punto en que pensamos en no tenerlo en casa.

El Señor proveyó justo a tiempo el medicamento que permitió que se quedara en casa; eso trajo un gran alivio. Este trayecto ha sido de intentar cosas que luego desaparecen y volvemos a intentar y vuelven a desaparecer.

Entonces siempre sentimos que estamos corriendo en círculos. Vemos esperanza y luego esa esperanza se desvanece por cosas que cambian drásticamente. Definitivamente había una dinámica espiritual que venía con estos retos, y esto es algo con lo que realmente hemos luchado. 

Era claro que había una enfermedad física. No sabemos con seguridad si la enfermedad de Lyme tiene algo que ver; al parecer no es solo eso.

Dannah: Aún no ha sido diagnosticado con la enfermedad de Lyme, pero sí dio positivo.

Sarah: Dio positivo a Lyme junto con otras dos infecciones, y esas dos infecciones están muy arriba en los valores clínicos. Ambas afectan y crean problemas mentales o problemas neurológicos, pero también son difíciles de erradicar.

Es la información que tenemos, pero nada de lo que hemos intentado ha funcionado. Hay doctores que dicen que es una tontería, y es ahí donde volvemos a encontrarnos en ese ir y venir entre doctores, uno diciéndonos que ignoremos al otro y viceversa.

Ese ha sido nuestro recorrido y esta dinámica espiritual se siente como si el enemigo estuviera tomando ventaja de su debilidad, de la enfermedad que ya tiene, para derribarnos a Jeff y a mí al mismo tiempo. Por muchos momentos me he sentido aterrorizada, sin saber lo que estaba pasando. Orábamos por él y eso lo enfurecía. En una ocasión yo comencé a orar por él y eso lo irritó demasiado. 

Dannah: A una edad muy temprana, él comenzó a decir palabras que no debía decir… malas palabras.

Sarah: Así es. Decía muchas cosas que eran extremadamente violentas; cosas que eran incómodas de escuchar. No existe un marco de referencia para un padre, cuando tu hijo de 4 o 5 años dice este tipo de cosas, ¡Simplemente no sabes qué hacer con eso! Tratas de ignorarlo y no dejar que eso te afecte, pero no sabes qué hacer con ello.

Recuerdo que tuvimos un año en el que solo clamábamos al Señor y le decíamos: «Tú has permitido esto; no has traído sanidad para él. Pero ¿qué de su sanidad espiritual? ¿Podrá conocerte? ¿Le has dado la capacidad mental de siquiera conocerte? No se siente del todo justo».

Luchábamos con otras cosas parecidas a esto. Por un lado, nuestros días eran extremadamente difíciles. Necesitábamos la ayuda del Señor solo para amarlo, para mostrarle bondad. Era tan difícil cuando él sentía que era enemigo de la familia, por la manera en que nos trataba y a nuestra familia.

Pero luego, regresaba a su estado mental natural, y solo quería ser como cualquier otro niño. Quería estar con su familia y jugar con sus hermanos. Aún así nunca sabíamos cuál sería el siguiente momento de crisis. Era como una montaña rusa. 

Yo aprecio que Jeff haya asumido su liderazgo. Él escribió una oración y la colocó junto a la cama de nuestro hijo. Él decía que odiaba a Dios y que él servía a Satanás. Esto continuó así por un año, cuando él tenía como 8 o 9 años. 

Jeff colocó esa oración para que pudiéramos orar por él, ya sea que estuviera gritándonos o no. Algunas veces lográbamos que él orara. Básicamente la oración decía algo así: «Señor, yo no creo en ti, en quien Tú eres, pero si Tú verdaderamente eres Dios y si Tú verdaderamente me amas, dame la habilidad de creer en quien Tú dices ser».

Esa hoja de papel ha sido rasgada en varias ocasiones, y todas esas veces la reparamos y la volvemos a su lugar. Hubo una noche, probablemente un año después, cuando realmente tuvimos una batalla muy difícil con él, cuando finalmente llegó al extremo cansancio y cayó en el suelo. Y dijo: «¿Por qué no me cambia? ¿Por qué Dios no me cambia?» Él ya había dicho esto en otras ocasiones.

Yo solo le respondí, «Él puede cambiarte. Tú no puedes cambiar por ti mismo, pero Dios sí puede. Tal vez no quite tu enfermedad, pero puede cambiar tu corazón. Tú necesitas un Salvador. Yo no puedo quitar esto de ti, pero sí conozco a Aquel que puede darte la esperanza que necesitas».

Tuve esta conversación con él en varias ocasiones, y era de repente que él estaba como desarmado y decía, «¡quiero eso! ¡Quiero que Él me salve! Sé que no puedo parar esto, quiero dejar de herir a las personas, quiero dejar de ser así. Necesito que Él me salve!» Y esa noche él hizo una profesión de fe.

Y pienso que estábamos escépticos, porque no sabíamos qué era real y qué no lo era. Pero sin duda alguna puedo decirte que algo cambió. Él sigue batallando con esa enfermedad, pero cuando está en sus cinco sentidos ese niño ama a Jesús. Él escribe todo en un diario y luego viene y nos cuenta lo que ha escrito en ese diario. 

Él escribe cómo quiere descansar de su cuerpo y de su mente, y quiere estar con Jesús. Habla acerca de la venida de Cristo todo el tiempo. Hay momentos en el día donde ese niño ya no está, y tenemos que lidiar con la otra parte de él, pero sabemos que el Señor ha salvado su alma, y ese es el mejor regalo que el Señor nos ha dado.

A pesar de lo mucho que quisiera que fuera libre de aquello que lo atormenta, a medida que va creciendo esto le afecta emocionalmente –entre otras cosas– pero el Señor es más grande que eso. 

Dannah: Jeff, puedo ver en tu rostro el deseo de que tu hijo sea libre. A los padres nos gusta arreglar las cosas. Pero tú no eres solo un padre; eres un padre con entrenamiento médico. Eres un padre con una carrera exitosa en salvar vidas en el área médica de traumatología. ¿Cuéntanos cómo te sientes con esto que no puedes arreglar?

Jeff: Probablemente es una de las cosas más difíciles con las que he tenido que lidiar, porque hay emociones de los dos lados. Nuestro hijo normalmente está en «modo pelea» todo el tiempo. Y como Sarah describió, durante esos días hay unos pequeños pero dulces momentos y luego unos realmente difíciles.

Y ciertamente juega con nuestras mentes porque no sabes que vendrá después. Es una batalla difícil de pelear, es como subirse a esa montaña rusa que va de arriba a abajo, sin poder tomar el control. Cómo padre sientes una falta de respeto hacia tu hogar cuando hay caos y cuando los hijos corren alrededor sin obedecer ni respetarte. 

Dentro de mí sabía que esto estaba completamente fuera de control, y que lo que causaba estas conductas era su enfermedad mental. Es muy difícil para mí distinguirlo en el momento, aún cuando sé, es difícil dejar de verlo como una ofensa directa contra mí y dejar de querer controlarlo y cambiarlo.

Esta batalla es real. Ha habido cambios en muchos aspectos. Pero aún enfrentamos esa batalla, lo que es un milagro en la vida de este muchacho es que tenemos nuestra propia versión de un Saulo convirtiéndose en un Pablo. Todo lo que él dijo y lo que dijo hacia Dios, creó algo desagradable en mi corazón porque lo tomé muy personal, como si él atacara mi fe. Y ahora, ver cómo él abraza al mismo Dios que yo, ese es el mejor regalo. 

Dannah: Eso es hermoso. Me alegro con ustedes, y también me duelo, porque pienso que las enfermedades mentales prevalecen en nuestra cultura hoy en día. Estoy segura de que ustedes han luchado con esto. Son dos personas que han profundizado en la Palabra de Dios al buscar respuestas a cómo responder ante este mundo.

El estado mental de su hijo es un tipo muy específico, inusual y poco común, pero las enfermedades mentales sí son comunes. Ansiedad, depresión…vemos suicidios como nunca antes se habían visto en nuestro mundo y esto se pondrá peor a menos que el Señor intervenga y la iglesia se ponga de rodillas y ore.

Yo me pregunto, ¿esto es algo médico o espiritual? Como padre o como esposa o esposo, ¿a dónde te diriges para tratarlo, se trata médica o espiritualmente? 

Sarah: Bueno yo creo que no hay una respuesta simple. Pienso que siempre hay un elemento espiritual. Yo creo que nos hacemos más daño a nosotras mismas cuando tratamos de abarcar solo uno de los campos. Todo está bajo la soberanía de Dios, todo está bajo Su control. Satanás tomará ventaja de todo lo que pueda. 

Y creo que ese es nuestro problema hoy día: queremos una respuesta clara, y más con este tipo de enfermedades que han tenido demasiado alcance. Personas de todas las edades y con diferentes capacidades están lidiando con esto de diferentes maneras.

Conocemos varias familias con hijos pequeños que están lidiando con algo parecido a lo de nuestro hijo. Hemos tratado de animarlos. Queremos ayudar a las personas a entender un poco mejor este panorama y a que no le teman tanto.

Esto no es algo que se contagia o que no puede ser sanado, no podemos ponerlo en esa área. Lo digo porque creo que las personas le tememos mucho a esto. No sabemos cómo manejarlo; nos sentimos incómodos con ello. No se trata de envolverlo como algo bonito, como normalmente nos gusta hacerlo.

Como cuando decimos: «Oh, te rompiste el brazo. Necesitamos llevarte a que te revisen y se hagan cargo de ello». Pero cuando se trata de una enfermedad mental decimos: «No quiero que te me acerques. Tú tienes algo…y ¡no lo entiendo!» Creo que siempre es importante buscar consejo para saber cuándo es tiempo de buscar atención médica. 

Pienso que muchas veces existe alguna ayuda médica que sí es necesaria, suponiendo que son solo los factores esenciales. Podemos preguntarnos si existe algún problema de salud, una infección o podemos buscar la manera de aliviar aquello que lo causa. Creo que podemos poner de nuestra parte y luego preguntarnos qué tipo de ayuda necesitamos buscar. 

No hay una respuesta simple, son muchas cosas a la vez.

Y luego viene la parte espiritual, ¡y aquí es en donde he batallado! ¡Las enfermedades mentales están fuera de nuestro control! No sabemos mucho acerca de ellas. No tenemos todas las respuestas; para todos es diferente y eso nos asusta.

Pero la verdad de la Palabra de Dios arroja luz sobre todas estas cosas. Y ¿cómo podemos aplicar las verdades de la Palabra de Dios a aquello que nos asusta y parece imposible para nosotros? Aquí es donde quisiera animar a las personas, y yo espero que la historia de nuestro hijo los aliente. Su enfermedad mental no ha desaparecido, pero Dios es más grande que eso. Dios pudo redimir su alma aún cuando Él escogiera no sanar su mente…todavía.

¡Creo que las personas necesitan esperanza! Conozco a muchas personas que sus hijos batallan con la depresión, y temen que sus hijos se quiten la vida. ¡Nosotros hemos sentido el mismo temor, y todo el tiempo le digo al Señor, «Señor, tengo que confiar que su vida está en Tus manos! Tengo que confiar en que yo solo puedo hacer lo que me toca como madre, aún de una manera imperfecta. Tengo que confiarte a mi hijo y confiar que Tú usarás su vida para Tus propósitos, y que Tú lo amas mucho más que yo. Y si eso significa sufrir esta terrible enfermedad por el resto de su vida, Señor, yo confío en que Tú lo salvarás de alguna manera y que Tú lo usarás para Tu gloria. Danos fuerza y danos la habilidad para amarlo a pesar de todo».

La enfermedad de nuestro hijo me ha enseñado el evangelio más que cualquier otra cosa. He tenido momentos en los que me siento en el piso, llorando, dándome cuenta de lo mal que respondo hacia mi hijo cuando tiene una crisis.

Pienso en lo que Cristo hizo cuando estaba siendo azotado, escupido y escarnecido, Él estaba haciendo esto por aquellos que le escupían. Y mi instinto es rechazarlo o empujarlo y enojarme con él.

¡Esto ha hecho que me dé cuenta cuánto necesitaba que Cristo viviera una vida perfecta en mi lugar! Yo no puedo amar a mi hijo todo el tiempo de la manera en que deseo, pero Cristo lo puede hacer en mí, y Él está haciendo crecer ese amor en mí y en Jeff mientras confiamos en Él.

Dannah: Jeff ¿cuál es tu opinión sobre esto? 

Jeff: Bueno, una de las cosas que viene a mi mente está en Filipenses 4, donde la escritura dice: «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús».

Cualquier cosa por la que estés pasando…y a pesar de la enfermedad tan confusa de nuestro hijo, hay una paz que solo Cristo puede darnos que va más allá de nuestro entendimiento, y que promete guardar nuestros corazones y nuestras mentes. 

Aun cuando nos aferremos y veamos a Cristo, este será un trayecto y un camino difícil. Pero debemos recordar que es un proceso, y que no siempre será bonito. En medio de de eso ¿podremos continuar volviéndonos a Él para encontrar descanso? Tal vez no necesitemos el descanso físico, pero en el tiempo preciso Él proveerá esa fuerza y esa resistencia mental, y después la fuerza física para seguir adelante.

Creo que necesitamos aferrarnos a esos pasajes, practicarlos y meditarlos, son un buen recordatorio. Y cuando nada más tiene sentido, ahí está el Dios a quien servimos, como Sarah dijo, Dios es más grande que la enfermedad. 

Dios es soberano sobre las cosas que permite, y sobre las cosas que no. ¡Eso es misericordia! Descansar en esto nunca será en vano. Esta es una de las cosas más fáciles de decir pero la más difícil de vivir, que nunca será en vano. Deseamos más que nunca que haya alivio en su vida. Aún así nuestra oración siempre fue que ese alivio viniera después de que su corazón fuera entregado a Cristo.

Seguimos orando por alivio, aún cuando creemos que su corazón ha sido entregado a Cristo. Aún queda un gran trabajo por hacer, y Dios ha tardado con un propósito más grande. Y estoy seguro de que Dios usará la vida de ese muchacho. 

Nuestro hijo es muy talentoso de diferentes maneras. Dios lo usará poderosamente. ¡Ya lo está haciendo! Pero tiene que haber algo que seguiremos viendo, y nos aferramos a esa esperanza, que Dios está trabajando algo poderoso en él.

Dannah: Eso que dijiste realmente habló a mi corazón dijiste: «Mi hijo es talentoso de diferentes maneras». He hablado con muchos padres que sus hijos sufren de depresión, ansiedad, tendencia suicida, TDAH o déficit de atención, cualquier tipo de desafío mental. Y es muy difícil ver los talentos.

¿Cómo puedes animar a estos padres? ¿Por qué es tan importante que se tomen el tiempo de ver esos talentos y cómo pueden hacerlo?

Sarah: Esto me hace pensar en 2 Corintios 4 que dice: «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros. Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Llevamos siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (vv. 7-10).

Pienso en nuestro hijo, y como dice Jeff, él tiene muchos talentos. Su enfermedad ha creado la mayoría de las heridas en su vida, pero hemos visto como Dios también ha usado esas heridas para modelar el evangelio poderosamente y el poder de Cristo que va incrementándose en él.

Vemos la manera en la que Dios ha usado algunos de los talentos que le ha dado…aunque ha intentado suprimirlos. Dios le ha dado esos talentos con un propósito. Aún no podemos ver como Dios quiere usarlos, pero no queremos cometer el error de ver a nuestro hijo como si él fuera simplemente una enfermedad…porque él no lo es. Él es un hijo de Dios que ha sido entretejido de manera única por su Creador. 

Es muy fácil ver solo lo malo y olvidar que Dios tiene un propósito aún cuando no se vea bien. Tenemos que recordar eso en la manera en que le hablamos o la manera en que pensamos en él. Debemos recordarnos a nosotros mismos pedirle al Señor que nos dé los ojos para verlo como Dios lo ve, para que nosotros como padres lo podamos ayudar, y que se vea a sí mismo de la misma manera en que Dios lo ve. ¡Eso no es fácil!

Estos pasajes son verdad en nuestras vidas, tenemos que recordar que está bien entristecerse por estas cosas. No podría decirte cuántas lágrimas he derramado al ver el dolor que mi hijo ha experimentado y el dolor que nosotros también hemos experimentado a causa de ello. 

Lidiamos con esto cada día. Tengo que entrar a este ciclo de duelo y reconocer, «esto no está bien, las cosas no deberían ser así, él no debería batallar así». Él es un niño que ha pasado por mucho sufrimiento y dolor, probablemente más de lo que muchas personas experimentan en toda su vida. 

Oro para que Dios, aún mientras Él permite esta prueba, le dé a nuestro hijo la habilidad de ver que aún cuando sea afligido, no está derrotado. ¿Por qué? Porque tiene al Espíritu Santo en él, y será un testimonio para los que están a su alrededor.

Y para nosotros también: estamos perplejos; aún no lo entendemos, no sabemos por qué Dios aún no lo sana, pero no desesperamos porque hemos visto la fidelidad de Dios día tras día. Y todas estas cosas por las que pasamos, todas las formas en las que nos sentimos, son para que manifestemos más a Cristo. 

Y mientras lo hacemos, experimentamos las bendiciones de ello. Hemos visto a nuestro hijo experimentar la bendición de Dios, ¡a pesar de lo difícil que puede ser!

Nancy: Qué alentadoras son estas palabras para cualquiera que atraviesa una tormenta que parece no tener final. Hemos escuchado a Jeff y Sarah Walton quienes han sido transparentes en cómo han tenido que lidiar con algunas de sus propias tormentas, en un momento Jeff regresará para orar.

Los Walton han escrito un libro titulado: Juntos a través de las tormentas: Palabras de aliento para tu matrimonio. Este no es un libro de pasos prácticos para solucionar tu problema, sino que más bien es un libro devocional en el que Jeff y Sarah comparten acerca de la realidad del sufrimiento y los efectos que puede tener en tu matrimonio.

Su meta es ayudarte a no poner tus ojos en las dificultades, sino ponerlos en Jesús.

Jeff y Sarah, gracias por su transparencia; gracias por ayudarnos a poner nuestros ojos en Jesús en medio de la tormenta.

Dannah: Jeff, siento que hay muchos padres escuchando ahora mismo, que desean desarrollar los ojos que tú y Sarah han desarrollado, la visión que han desarrollado, para ver los talentos de su hijo, para ver esta prueba a la luz de la Escritura. Podrías orar por ellos ahora mismo, para que tengan la habilidad de perseguir ese deseo que se ha sembrado sus corazones 

Jeff: Claro, Dannah. 

Señor Jesús, primero queremos admitir nuestras carencias y nuestra debilidad. Así que venimos delante de Ti en humildad, sabiendo que Tú conoces cada una de nuestras situaciones, Tú conoces las luchas y el dolor y la confusión que podemos estar enfrentando en este momento. 

Te pedimos que levantes nuestros ojos más allá de nuestra situación. Si nos están escuchando personas que están luchando con relaciones o con enfermedades, ayúdales a no tomarlo como algo personal. Y esa no es la manera en la que quisiéramos vivir todo el tiempo…batallando. Y en muchos casos las personas están atrapadas en cuerpos y mentes dañados por el pecado. 

Pero Dios, delante de Tí todos nos desviamos. Te pido que nos ayudes a recordar eso. ¡Somos pecadores; necesitamos al Gran Salvador! Oro por Tu gracia y por Tu misericordia para aquellas vidas que están sufriendo con una enfermedad, batallando, tratando de tener claridad.

Dios, oro que Tu Espíritu los rescate. ¡Oro que Tú puedas traer sanidad a sus almas! Dios, te pedimos que acerques sus corazones hacia Ti, que Tú ayudes a ambos cónyuges a venir en oración delante de Ti, porque Tú eres el único que puede salvar. Tú eres el único Dios que puede redimirnos y redimir estas situaciones y restaurar. 

Dios restaura el gozo de nuestra salvación. Danos perseverancia aún mientras oramos y durante el resto de la semana. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Annamarie: Invitándote a no solo sobrevivir en la vida cristiana, sino a tener una vida fructífera en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Nancy: Recuerda que la lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Marcos capítulos 6 y 7.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Dannah Gresh

Dannah Gresh

Dannah Gresh es la autora del libro más vendido “Y la Novia Viste Blanco” y coautora con Nancy DeMoss Wolgemuth de “Mentiras que las Jovenes creen y la Verdad que las hace Libres”. Es nacionalmente buscada para dar conferencias a jóvenes y es respetada como líder en el movimiento de abstinencia basado en la fe para combatir el VIH/SIDA a nivel mundial. Ella es invitada frecuente a programas como Family Life Today, Midday Connection y The 700 Club.

Sobre el invitado

Sarah Walton

Sarah Walton

Sarah Walton es una madre que no trabaja fuera de casa, tiene cuatro hijos. Ella es autora, junto con Kristen Wetherell, del libro (disponible en inglés): Hope When It Hurts: Biblical Reflections to Help You Grasp God’s Purpose in Your Suffering (The Good Book Company, April 2017) y de Juntos a través de las tormentas disponible por Portavoz. Después de una década de luchas de aprender a caminar con Cristo mientras su familia completa lucha con la enfermedad de Lyme, ella comparte cómo el evangelio habla a todas las áreas de nuestra vida y brinda esperanza a nuestro sufrimiento.

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