Aviva Nuestros Corazones Podcast

Recursos del Episodio

Serie, «Cómo orar por tus hijos»
Reto, «Reto de 30 días para madres»
Artículo, «31 Maneras de orar por sus hijos»

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Annamarie Sauter: Con nosotras Holly Elliff.

Holly Elliff: Si pudiéramos entrar por un minuto en el umbral del cielo y mirar nuestra maternidad desde la perspectiva de Dios, creo que nos sorprendería ver lo que Dios nos ha confiado. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es Números, capítulos 7 y 8.

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¿Qué palabras usarías para describir la maternidad? Mi amiga, Holly Elliff, utiliza una combinación de palabras sorprendente que describen la maternidad como hermosa y extraña. Holly es madre de ocho hijos, es esposa de pastor y la has escuchado anteriormente en Aviva Nuestros Corazones.

Hace años en la conferencia True Woman 2008, ella habló en uno de los talleres. Esa conferencia fue realmente el comienzo de un nuevo movimiento de mujeres, no uno que alienta a las mujeres a exigir derechos y tomar el poder. En cambio, este movimiento ha estado creciendo en los hogares y las iglesias a medida que las mujeres abrazan el llamado de Dios para sus vidas, para servir con alegría.

Este movimiento se ha extendido a mujeres de habla hispana y a toda Latinoamérica, y este año, en tan solo unas semanas llevaremos a cabo la tercera Conferencia Mujer Verdadera. Recuerda que puedes enterarte de los detalles para participar, en MujerVerdadera20.com. No dejes pasar esta oportunidad y ¡únete al movimiento!

Bueno y el mensaje de Holly que escucharás en estos días te dará una nueva apreciación por el rol crucial que juegan las madres en el gran plan de Dios. Aquí está Holly con nosotras.

Holly: Tenemos una enorme cantidad de material que cubrir. Estaba revisando esto en mi habitación, hablando lo más rápido que pude y diciéndome a mí misma: «Sí, sí, puedo incluir todo esto».

¿Recuerdas el momento en el Mago de Oz cuando Dorothy se asoma por la puerta de su granja que estaba siendo transportada en un torbellino? ¿Recuerdas ese momento? Todo era blanco y negro, y de repente, Dorothy abre la puerta y todo era hermoso y colorido.

Ella estaba en un lugar donde nunca había estado antes. Algunas de nosotras, cuando entramos en la maternidad, de repente estamos en un lugar en el que nunca habíamos estado antes. Yo era una de esas mujeres. Déjame decirte algunos paralelos que veo entre mi vida como madre y el Mago de Oz.

En primer lugar, la mayor parte de lo que Dorothy encontró era desconocido, ella no sabía lo que le esperaba, estaba constantemente rodeada de Munchkins (enanitos que habitaban en el reino de Oz); nada a su alrededor era lo que ella esperaba. Su viaje se tornó más y más sorprendente mientras más tiempo pasaba, su tarea era algo que no podía hacer sola.

Sus compañeros a veces parecían –ahora déjenme decirles que esto no es una crítica masculina porque fue mi esposo quien agregó esto. A veces parecía que sus compañeros no tenían cerebro, o no tenían corazón, o no eran muy valientes. Hay un enemigo que trata de evitar que cumpla su tarea, y hay momentos en los que volver a su hogar en Kansas suena muy bien. Pero cuando lo necesita, siempre aparece alguien más sabio que ella.

Si eres una madre aquí hoy, y supongo que lo eres, o una madre potencial, tienes tu propia historia hermosa pero extraña. Después de 30 años respondiendo al nombre de «mamá», he tenido algunos momentos extraños. No sé si es solo en mi familia, porque una vez le pregunté a un grupo de mujeres y no podían pensar en cosas extrañas en sus vidas, así que tal vez soy solo yo. Pero permítanme compartir algunas de esas cosas con ustedes.

Un día algunos de mis hijos decidieron poner al niño número siete en un cochecito, le pusieron el cinturón, se pusieron los patines y lo dejaron en la cima de la colina pensando que iban a llegar abajo antes que él. No llegaron antes, pero el niño sobrevivió.

Y otra vez, mientras estábamos fuera una noche, la niñera decidió enseñarles a nuestros hijos cómo escapar en caso de que hubiera un incendio saltando desde un balcón que estaba encima de nuestro estudio, y sobre el sillón reclinable que resultaba ser el único mueble decente que teníamos. Cuando llegamos a casa, el sillón reclinable estaba echado a perder. Y esta es una historia de la vida real.

O también un día la máquina de hielo no funcionaba, y descubrí, al tratar de arreglarla, que era porque Batman estaba atascado allí. 

Mi esposo es pastor, y otra situación extraña fue cuando limpié toda la casa para una cena con el personal de la iglesia—ya sabes, tienes hijos, ¡sabes cómo es eso! De lo que no me di cuenta fue que mientras estaba corriendo intentando terminar de limpiar la casa, varios de mis hijos habían estado decorando las ventanas con un marcador mágico permanente. Sabes, sí se puede quitar. Si quieres saber cómo, te lo puedo decir.

O tal vez el momento más extraño fue cuando estaba sentada tranquilamente en mi estudio (no sucede muy a menudo) y todos mis hijos de repente entraron con ropa interior en la cabeza. No creo haber preguntado por qué.

O cuando saqué una jarra de bebida Kool-Aid del refrigerador y había una media flotando en él, la tapa todavía estaba puesta. Nadie había visto nunca el jugo ni la media...

O tal vez la primera vez que estaba en un programa con Nancy, estábamos hablando algo sobre el gozo de la maternidad. Sabes a dónde se dirige esto... Recibí una llamada de uno de mis hijos mayores que decía: «Mamá, los niños pequeños han sacado sus colchones afuera y se están deslizando por el patio delantero». Colgué el teléfono y Nancy dijo: «¿Qué fue eso?» Y le dije: «No quieres saber».

Así que la maternidad es hermosa pero también extraña. Tengo algunas cosas en mi casa que también son un poco extrañas. Tengo una foto en mi cocina, justo detrás de la mesa, que es una hermosa escena pastoral: árboles verdes, hierba verde, un pequeño muelle que sale a un estanque, y en el muelle hay un cerdito saltando al agua. Mi esposo dijo, «¿por qué te gustó esa foto?» Le dije, «no lo sé, simplemente se siente como mi vida». ¡Solo un pequeño elemento extraño! 

Tengo un letrero sobre mi puerta trasera que dice: «Bienvenido al zoológico». Tengo un letrero sobre mi estufa que dice: «La maternidad no es para los débiles». Y luego tengo un letrero que me dio mi esposo que dice: «No puedes asustarme, tengo hijos».

Bueno, la maternidad es un estilo de vida que es una paradoja increíble. Nos hemos reído de algunas cosas extrañas de este llamado, pero hay muchas cosas intangibles que no puedo mostrarte. ¿Y sabes cuáles son?

  • Miles de abrazos
  • Una variedad de besos pegajosos
  • Sonrisas sin dientes
  • Risas histéricas
  • Años de recuerdos
  • Conversaciones a la medianoche
  • Horas de oración
  • Amor inexplicable por las pequeñas criaturas que Dios ha puesto en tu vida que crecen para convertirse en adultos en un instante—en un abrir y cerrar de ojos. 

Mi amiga, Carolyn McCulley, ha escrito un nuevo libro titulado Radical Womanhood (Feminidad radical—disponible en inglés). Quiero mucho a Carolyn y me encanta este libro. En este libro ella cuenta una historia de la autora feminista, Ann Crittendon. 

«La maternidad ha estado bajo ataque, ha estado en el centro de una controversia que ha estado resonando en nuestra cultura durante décadas. Las perspectivas culturales sobre la maternidad han estado bajo asalto mucho más tiempo de lo que podríamos imaginar».

Ann Crittendon dice eso. Ella era una autora/publicista feminista que decidió tener hijos. Dijo que lo primero que la sorprendió fue lo creativa que tenía que ser, la gran tarea que era y lo exigente que era. Esta era una mujer que había pasado su vida en el mundo secular, en la fuerza laboral, y estaba horrorizada de lo que se requería de ella para ser madre de sus hijos. Ella dice:

«La segunda sorpresa llegó cuando me di cuenta de lo poco que mi antiguo mundo parecía entender o preocuparse por la compleja realidad que estaba descubriendo. La cultura dominante de la que había sido parte, consideraba la crianza de los hijos como una labor que no requiere de destreza—si es que se consideraba de algún modo la crianza. Nadie decía lo obvio.

Si las habilidades humanas son en última instancia la fuente del progreso económico, como muchos economistas ahora están de acuerdo, y si esas habilidades se nutren o atrofian en los primeros años, entonces las madres y otros que cuidan de niños son los productores más importantes de la economía. Tienen—literalmente— el trabajo más importante en el mundo».

Esta es una autora feminista.

«Nunca olvidaré el momento en que me di cuenta de que casi nadie estaba de acuerdo. Fue en un cóctel en Washington, D.C., cuando alguien preguntó, «¿qué haces? (¿o a qué te dedicas?) Le respondí que era una madre primeriza y rápidamente desapareció. Yo era la misma persona que para este extraño podría haber valido la pena si hubiera dicho que era corresponsal extranjera del Newsweek, una reportera financiera para el New York Times o una nominada al premio Pulitzer, todo lo cual había sido cierto. Pero como madre, había perdido todo mi estatus, como si fuera la piel de una serpiente.

Poco a poco me di cuenta de que las madres, y todos los demás que pasan mucho tiempo con niños, todavía estaban en el mismo lugar en el que habían estado las mujeres solo unos años antes. Después de luchar duro para ganarse el respeto en el lugar de trabajo, las mujeres aún tenían que ganarse el respeto por su trabajo en casa.

Pero el momento de la verdad llegó unos años después de que renuncié al New York Times para tener más tiempo para mi pequeño hijo. Me encontré con alguien que preguntó: ¿No solías ser Ann Crittendon? Fue entonces cuando supe que tenía que escribir este libro».

Bueno, y la pérdida de valor asociada con el papel de esposa y madre comenzó a ocurrir en nuestra cultura hace mucho, mucho tiempo, cuando nos tornamos en una sociedad industrializada. El hogar ya no era el centro de una sociedad familiar enfocada. Para el 1870, era la primera vez que más hombres eran asalariados en lugar de fuentes independientes de su sustento.

En la década de 1900, la Oficina de Censo de EE.UU, clasificó a las esposas y madres simplemente como dependientes sin trabajo. Las feministas de finales de 1800, usaban palabras como parásitos, improductivas o aisladas para describir a las mujeres que elegían el camino de la maternidad.

A principios de 1900, una esposa y madre de tres hijos se convirtió en la voz de este asalto, se llamaba Margaret Sanger; con un fuerte sistema de creencias socialistas, mantuvo que el tamaño y la calidad de la familia deberían controlarse, incluso si eso requería la intervención del gobierno.

Después de diez años de activismo, en ese momento, soltera, divorciada, Sanger se volvió cada vez más radical en sus creencias. En su libro Mujeres y la Nueva Raza publicado en 1920, ella escribió estas palabras: «Lo más misericordioso que una familia numerosa le hace a uno de sus miembros es matarlo». Ella creía eso.

En 1921, Sanger inició lo que eventualmente se convertiría en Planned Parenthood en América (la Fundación de Planificación de Paternidad). Su agenda incluía dos objetivos principales. En primer lugar, cómo limitar y desalentar la sobrefertilidad de las personas con defectos mentales o físicos, según su interpretación, incluida la casualidad y la cría caótica que resultó del estúpido y cruel sentimentalismo. Esos seríamos mi esposo y yo eligiendo tener ocho hijos.

Su segundo papel fue liberar a las mujeres de toda restricción sexual a través del control de la natalidad, asegurar que los únicos hijos nacidos fueran el resultado de una maternidad voluntaria. Ella deseaba abolir los conceptos cristianos de moralidad y familia. 

Carolyn McCulley afirma: «Comprender a Sanger nos ayuda a comprender por qué los niños ahora se consideran desechables, vistos como inconvenientes o parásitos, en lugar de ser recibidos como regalos de Dios».

Incluso la hija de una primera ola feminista tiene una opinión sobre el asalto a la maternidad en esta nación. La feminista pionera y autora Alice Walker, quien escribió el libro The Color Purple (El Color Morado, en inglés). Fue una feminista de la primera ola y argumentó que la maternidad era una forma de servidumbre.

Una mujer no compró su sistema de creencias, y esa era su hija Rebecca, que ahora tiene 38 años. Rebecca, aunque es de la tercera ola feminista, cree en la maternidad. Ella describe por qué se siente bendecida de ser lo que Alice Walker, su madre, despreciaba, porque ha elegido ser madre. Ella dijo esto en una carta abierta que fue publicada, (y cito):

«Mi madre me enseñó que los niños esclavizan a las mujeres. Crecí creyendo que los niños son piedras de molino alrededor de su cuello y que la idea de que la maternidad puede hacerte maravillosamente feliz es un cuento de hadas. Los principios feministas de mi madre colorearon cada aspecto de mi vida. Cuando era niña, ni siquiera se me permitía jugar con muñecas o juguetes que despertaran en mí un instinto maternal.

Se me ocurrió que ser madre, criar hijos y administrar una casa era una forma de esclavitud. Tener una carrera, viajar por el mundo y ser independiente era lo que realmente importaba según mi madre.

Una buena madre está atenta, establece límites, hace que el mundo sea seguro para su hijo, pero mi madre no hizo ninguna de estas cosas. Aunque estaba tomando la píldora, algo que planifiqué a los 13 años, quedé embarazada a los 14. Yo misma programé un aborto. Ahora me estremezco ante el recuerdo, yo solo era una niña pequeña».

Ella continúa diciendo (y ahora es madre de un niño pequeño):

«Sé que muchas mujeres se sorprenden con mis puntos de vista. Esperan que la hija de Alice Walker transmita un mensaje muy diferente. Sí, el feminismo sin duda le ha dado oportunidades a las mujeres, pero ¿qué pasa con los problemas que le ha causado a nuestros contemporáneos?

Me encuentro con mujeres de 40 años que están devastadas porque pasaron dos décadas trabajando en un doctorado, convirtiéndose en socias en un bufete de abogados y se perdieron el tener una familia. Gracias al movimiento feminista descartaron sus relojes biológicos. Han perdido la oportunidad. El feminismo ha traicionado a toda una generación de mujeres dejándolas sin hijos y esto es devastador».

Hace unos meses, tuve un problema con un diente. Fui a mi dentista y él tomó una radiografía, pero ¿sabes lo que hizo? Tomó la radiografía y la superpuso a una vieja para ver si había algún cambio.

Lo sorprendente es que si pudiéramos tomar nuestro sistema de creencias actual, incluso como mujeres cristianas y superponerlo a los principios del feminismo, estaríamos muy, muy sorprendidas de cuánto nos han influenciado las creencias del feminismo. Me sorprendió mucho cuando estudié todo esto, el darme cuenta de cuánto de mi sistema de creencias había sido coloreado por los principios del feminismo.

En última instancia, solo hay una opinión sobre la maternidad que importa, la de Dios mismo. Dios Todopoderoso, de quien Isaías 40 dice que mide los océanos en la palma de Su mano, quién ha pesado las montañas en una balanza, quien creó las estrellas y las llama a todas por sus nombres. Dios, quien esculpió la tierra seca con sus manos. El mismo Dios que hace de las nubes su carro y que manda los vientos como su mensajero. Ese mismo Dios también ha creado madres.

Ahora, si pudiéramos entrar por un minuto en el umbral del cielo y mirar nuestra maternidad desde la perspectiva de Dios, creo que nos sorprendería ver lo que Dios nos ha confiado. La Escritura dice que los niños colocados en nuestras vidas son seres que Dios conocía antes de que fueran concebidos. Dios mismo ya ha planificado los días que vivirán en esta tierra, y Él personalmente diseñó y moldeó cada vida así como moldeó montañas y esculpió la tierra.

Hechos 17:24-26, dice:

«El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas; y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación».

¿Sabes que si eres madre en este momento particular de la historia con los niños particulares que Dios te ha confiado, tendrías que ignorar totalmente la Escritura para creer que fue por accidente? ¿Estás de acuerdo con esto? ¿Crees que Dios en Su soberanía ordenó que fueras madre y orquestó que tuvieras los hijos que tienes (o tendrás)? No es casualidad.

La maternidad no es solo un llamado de vida. No es solo una elección. Es un llamado a la obediencia de por vida ante Dios. El diccionario Webster define el llamado como: «Una vocación divina o un fuerte impulso interno a un curso de acción particular».

Jean Fleming en su libro, A Mother's Heart (El corazón de una Madre), dice:

«En cada generación, las madres deben responder al llamado de ser lo que nadie más puede ser y hacer lo que nadie más puede hacer. No es que las madres no puedan hacer y ser muchas otras cosas, pero si se niegan a aceptar su vocación como madres, entonces algunos niños terminarán estafados.

El espacio vacío que la madre deja hace eco por generaciones. El futuro de nuestra sociedad depende en parte de lo que hagamos con los hijos bajo nuestro cuidado. ¿Qué podría ser más significativo o glorificar más a Dios?»

Nancy: Bueno, creo que estarías de acuerdo con que Dios les da a las madres un papel de vital importancia en la formación de la próxima generación. Si Dios te ha llamado a ser madre, espero que las palabras de Holly Elliff hayan alentado tu corazón, especialmente si estás en medio de alguna temporada difícil.

Originalmente, Holly enseñó este mensaje en la conferencia True Woman del 2008, la conferencia que lanzó un movimiento diferente de mujeres. El impacto que tuvo esta conferencia ha estado afectando las iglesias, los lugares de trabajo y los hogares, en la medida en que las mujeres abrazan el llamado de Dios para servir de maneras exclusivamente femeninas.

De hecho, como me escuchaste decir al inicio de este programa, ahora tenemos las Conferencias Mujer Verdadera, para toda mujer de habla hispana. Y este ministerio, Aviva Nuestros Corazones, nació a raíz de la conferencia del 2008, cuando un grupo de mujeres abrazaron el mensaje de la feminidad bíblica y trabajaron para transmitirlo en español. 

Conoce los recursos que tenemos disponibles para ti en AvivaNuestrosCorazones.com (¡libros, videos, series de programas, blogs, y mucho más!), de hecho, en la transcripción de este programa puedes encontrar recursos relacionados al tema que has estado escuchando. Encuéntrala en AvivaNuestrosCorazones.com. Y no olvides enterarte de los detalles de la Conferencia Mujer Verdadera 2020, en MujerVerdadera20.com.

Y para cerrar este programa me gustaría leerte un testimonio. Es el testimonio de una mujer cuya vida fue impactada por un programa como este. Ella nos escribió, 

«Hola, buenas noches… acabo de escuchar el programa: «No hay ministerio más grande», y no sabes de qué manera tan fuerte ha golpeado hoy en mi vida. Tengo 35 años y he trabajado desde que tenía 16 años, estoy acostumbrada a tener mi dinero y el control de mis rutinas, estoy casada y tenemos dos hermosas hijas, una de 18 años y una pequeña bebé de 1 año y dos meses.

Hace un año exactamente, renuncié a mi trabajo en el cual, cabe mencionar que me iba muy bien, pero lo hice con mucho gusto y mucha emoción de poder cuidar de mis pequeñas y de mi esposo y poder hacerme cargo de mi casa y los quehaceres. Aunque me trae una enorme satisfacción estar aquí en casa, he de confesar que ha sido muy complicado renunciar a ser independiente económicamente y trabajar más horas, más fuerte y sin un sueldo ni vacaciones. Hoy precisamente hace un rato tuve un sentimiento que me llevó a llorar como un bebé, al ver que mi pequeña se despertó cuando yo me disponía a descansar un poco. 

Me he encontrado a mí misma quejándome demasiado por mis tareas en todos los aspectos, pero al escuchar el programa me ha cambiado tanto el pensamiento, y me siento tan bendecida de tener la oportunidad de tener un esposo que me apoya económicamente, y que puedo ver crecer a mis pequeñas y atenderlas en persona sin tener que acudir a guarderías o niñeras; y le he pedido perdón a Dios por haber llorado esta tarde al ver que mi bebé despertaba sin yo tener oportunidad de descansar, en vez de dar gracias a Dios que puedo ver despertar a mi bebé y disfrutar con ella del atardecer jugando y sonriendo.

Agradezco tanto sus programas y oraciones, agradezco tanto porque me ayudan a entender mejor la Palabra del Señor; y así como hoy, desde hace ya algunos años van dejando huellas en mí, motivándome a ser cada día un mejor reflejo de que Dios vive en mí.

Saludos y que Dios los siga bendiciendo».

¡Amén! Me encanta leer testimonios de la obra de transformación de Dios en la mente y corazón de una mujer. ¡Su Palabra es poderosa!

Y en Su Palabra tenemos instrucción para todo. Cuando piensas en los grandes hombres y mujeres de fe en la Biblia, ¿hay alguna madre en la lista que te venga a la mente? Piensa en todas las historias bíblicas que involucran madres fieles. En nuestro próximo programa Holly Elliff regresará para hablarnos acerca de esto, así que te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie:Ayudándote a descubrir y abrazar el diseño de Dios para tu vida, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Solo Tú, Iglesia Cristiana Oasis, El Misterio de Tu Amor, ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis.

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