Podcast Aviva Nuestros Corazones

La belleza de un corazón generoso, día 3

Carmen Espaillat: ¿Cómo crees que sonaría un corazón generoso?

Maggie de Michelén: Lo primero para nosotros ha sido el reino de Dios y Su justicia. No importaba que estuviéramos en buenas o en malas, siempre sacar lo del Señor primeramente; eso no se negoció, nunca, nunca se negoció. Porque entendemos que nuestro Dios merece todo lo mejor de nosotros. Y si Él nos da algo es porque viene de Su mano y es para Sus propósitos.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Durante los últimos días, hemos estado viendo un pasaje en las Escrituras que me encanta. Son solo tres versículos, y se trata de un grupo de mujeres que ministraron a las necesidades prácticas de Jesús. De hecho, déjame leer esos versículos, por si no estuviste con nosotras en estos días. Se encuentran en el Evangelio de Lucas, capítulo 8; solo los versículos del 1 al 3. Dice:

«Y poco después, Él comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con Él iban los doce»

Por supuesto, esos fueron los doce discípulos que Jesús había elegido para acompañarlo en Su obra. Pero en el versículo 2 dice,

«y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos».

Ahora, hay mucho que no se nos dice en ese pasaje, pero me encanta lo que sí se nos dice. Estas fueron mujeres que habían sido radical y dramáticamente transformadas por las enseñanzas de Jesús y Su ministerio. Él había tocado sus vidas personalmente. Nunca volverían a ser las mismas. Y solo podemos imaginar cuán radical debió haber sido el cambio cuando sabemos que tenían espíritus malignos, tenían enfermedades, pero Jesús había venido, y Él había cambiado todo eso.

Entonces ahora estas mujeres querían estar con Jesús. Querían seguirlo a donde quiera que fuera, y querían apoyar Su trabajo y Su ministerio con los medios que tenían. No sabemos si todas ellas eran mujeres ricas. Algunas lo eran. Pero cualquiera que fuera el medio que tenían, lo usaron para apoyar a Jesús. Y, por supuesto, no era solo a Jesús a quien apoyaban. También era a ese grupo de discípulos y tal vez otros que seguían a Jesús como maestro.

Así que aquí estaban ellas, ministrando a las necesidades prácticas de Jesús y Sus otros seguidores. Y vemos en este pasaje cómo Jesús valora a las mujeres y su contribución, en un tiempo en que las mujeres eran vistas como ciudadanas de segunda clase.

Bueno, mientras me estaba preparando para esta serie, no pude evitar pensar en algunas mujeres que conozco, que aún satisfacen las necesidades prácticas de Jesús. Ahora, por supuesto que ellas no están literalmente caminando con Él como lo hicieron estas mujeres en el Nuevo Testamento, porque Él ya no está aquí en la tierra. Pero le están sirviendo al servir a Su pueblo y a Su reino. Y están dando generosamente para la obra de Cristo en este mundo.

Una de las formas en que estas mujeres apoyan el ministerio de Cristo, es al contribuir para cubrir las necesidades de Aviva Nuestros Corazones. Contacté a varias de estas mujeres, amigas mías colaboradoras de este ministerio, y sé que también apoyan a otros ministerios. Entonces les hice estas dos preguntas «¿Por qué contribuyen a apoyar la obra del Señor en general, y por qué contribuyen a apoyar el ministerio de Aviva Nuestros Corazones de forma particular?»

Hoy quería tomarme un tiempo para compartir varias de sus respuestas con ustedes, porque creo que a medida que escuches lo que ellas nos escribieron o compartieron, Dios hará que un mayor espíritu de generosidad brote de tu propio corazón como lo hizo en el mío.

Y te vamos a estar relatando de un evento que se organizó en una iglesia en Santo Domingo, aquí en República Dominicana, con fines de levantar fondos para contribuir al ministerio. Así que mantente en el programa hasta el final.

Primero déjame compartirte lo que dijo una amiga llamada Lori, cuando le pregunté qué había hecho el Señor en su vida, y por qué eso la había movido a responder con generosidad. Esto es lo que ella escribió. Ella dijo:

«Aviva Nuestros Corazones primero me impactó en una conferencia de mujeres en Texas, donde escuché el mensaje de Nancy titulado, “Perdonada, perdonando y libre”.

Tenía tanto por lo que debía ser perdonada personalmente y tantas personas a las que necesitaba perdonar. Tus libros, Nancy, especialmente «Mentiras que las mujeres creen» y tus enseñanzas, me han ayudado a ser más consciente de mis pensamientos pecaminosos y han cambiado radicalmente mi matrimonio y la manera en que criamos a nuestros hijos. A través de las luchas personales de aprender a vivir en este mundo caído, recibir el perdón y el amor de Jesús, y el continuo avivamiento en mi vida, ha sido un viaje que afortunadamente he podido hacer con mi Biblia, con Jesús y con tus libros».

Ella continúa diciendo,

«Jesús ha hecho una obra maravillosa en mi vida a través del libro, “Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres”, y esto tuvo un impacto positivo en mi esposo hace muchos años. Él se ha convertido en un gran admirador de Aviva Nuestros Corazones, tanto así, que fue él quien inició nuestro proceso de convertirnos en colaboradores del ministerio. Imagínate, cuando tu esposa se vuelve una persona más amable y con la que es más fácil vivir, todos ganan.

Me esfuerzo por vivir la verdad y los principios de la feminidad bíblica en mi matrimonio mientras educo a nuestros cuatro hijos en casa. Hay una diferencia tan marcada en las vidas y en los corazones de mis hijos desde que el Señor destapó las mentiras a las que estaba esclavizada.

Puede que no sea capaz de cambiar mis decisiones pasadas y sus consecuencias, pero Dios definitivamente está redimiendo el presente y el futuro de la vida de mis hijas, y eso es tan hermoso. Como resultado de la confesión, el arrepentimiento y el perdón, Dios está sacando belleza de las cenizas de mi vida».

Bueno y como resultado, Lori ha dicho: «Quiero apoyar el trabajo que Cristo está haciendo a través de este ministerio para que también esto pueda suceder en las vidas de otras personas».

Me encanta cómo Lori está pasando el bastón de la fe a sus propias hijas y también está transmitiendo lo que ella ha recibido a otras, al invertir en Aviva Nuestros Corazones.

Otro ejemplo de un corazón generoso que viene por ser transformada por Jesús y querer servirle es Kim. Otra mujer que ejemplifica esta actitud de corazón. Le pregunté: «¿Qué diferencia ha hecho Jesús en tu vida, y cómo te ha motivado esto a contribuir para Su obra?»

Kim escribió:

«Jesucristo es mi todo. Él me ha salvado y me ha dado una vida abundante llena de gozo y paz en medio de las circunstancias más desafiantes. Él ha transformado mi vida.
Es gracioso que me envíes un correo pidiéndome que responda estas dos preguntas porque hace poco fui a organizar el formulario para el pago de mis impuestos, y el contador comentaba de cómo yo regalaba tanto dinero. Ella pensó que esto era inusual para una persona joven como yo (cumplí treinta años el año pasado). Le expliqué que Dios ha sido tan bueno conmigo que quiero devolverle de lo que me ha dado.
Le di un pequeño folleto que explicaba las buenas nuevas del evangelio, y le dije: «Esto te explicará por qué me gusta dar mi dinero. Aceptar a Jesús es lo mejor que me ha pasado».

Y qué dulce testimonio fue eso para su contadora. Ella siguió diciéndome:

«Muchas personas me verían y dirían que soy demasiado joven para dar dinero al Señor. Pensarían que en tus veinte y treinta años, deberías estar invirtiendo tu dinero en el banco pagando hipotecas. Dicen: «No tenemos dinero para dar al Señor». La verdad es que nunca eres demasiado joven para dar a la obra del Señor. Nunca puedes darle a Dios más de lo que Él nos da.

Él se ha hecho cargo de todo lo que he necesitado, mientras he tenido el gran privilegio de invertir en la eternidad. Ahora, esa es una cuenta que siempre tiene un buen retorno.

Jesucristo es lo mejor que me ha pasado, y mi más profundo deseo es glorificarlo. Es por esto que deseo que otros conozcan a Jesús como yo. Al invertir mis finanzas en ministerios como Aviva Nuestros Corazones, puedo impactar a otros para Jesucristo con los que de otra forma, nunca podría tener contacto.

Me encanta dar dinero para la obra de Cristo y tener una pequeña parte en lo que Dios está haciendo aquí mismo en América Latina. Me encanta dar para las misiones en el extranjero. Pero también veo el campo de misiones en mi propio patio. Como sociedad, nos hemos convertido en analfabetos bíblicos, y hay una gran necesidad de una enseñanza bíblica sólida basada en la Palabra de Dios.

Quiero ser una buena administradora de lo que Dios me ha dado, así que soy muy meticulosa sobre dónde invierto financieramente. Lo que me encanta de Aviva Nuestros Corazones, y la razón por la que me encanta ser parte de este ministerio financieramente y a través de la oración, es que guían a las personas a las mujeres, a la Palabra de Dios. Ellas enseñan sobre el avivamiento y vivir una vida consagrada a Jesucristo. Están comprometidas con la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios es lo que verdaderamente cambia a las personas.

Y Kim termina diciendo,

Los mensajes, los libros y los recursos de Aviva Nuestros Corazones han tenido un gran impacto en mi propia vida cristiana al acercarme más a Cristo y al inspirarme a profundizar en la Palabra de Dios. Porque Dios ha hecho una obra en mi corazón a través de la enseñanza de Su Palabra en Aviva Nuestros Corazones, quiero que otros experimenten la vida abundante que Cristo murió para darles. Bueno, es por eso que invierto en Aviva Nuestros Corazones».

¡Guau! Qué aliento es leer algo como esto y escuchar a una mujer joven que dice: «La vida es demasiado corta para gastar todos mis ingresos en mí misma. Quiero invertir en la obra del reino y tener un retorno espiritual en la vida de los demás».

Bueno, en los últimos días, mientras enseñaba sobre el capítulo 8 de Lucas, hablé acerca de lo que un escritor ha llamado «patrocinadores del evangelio», aquellos que dan de sus recursos para apoyar y respaldar la obra de Cristo y Su reino.

Y estas mujeres de las que hemos estado escuchando hoy, son patrocinadoras del evangelio. Son mujeres que están maravilladas de lo que Dios ha hecho por ellas y por eso quieren devolver generosamente a Dios.

Bueno, cuando pienso en mujeres cuyas vidas se han transformado dramáticamente a través del poder de Cristo, Su evangelio y Su Palabra, pienso en mi preciosa amiga, Maggie. Y ella está aquí conmigo hoy en el estudio.

Maggie, quiero darte la bienvenida a Aviva Nuestros Corazones, y yo quería preguntarte –y que hables en este caso yo sé que hablas por ti y por Eric: ¿Qué los ha motivado a ustedes a apoyar el reino de Dios, no solo con sus vidas, que están dedicadas en gran parte al reino, sino con sus bienes? Y de manera particular ¿qué los ha motivado, no solo a apoyar su iglesia local y otras necesidades del reino de Dios, sino a Aviva Nuestros Corazones. Yo quisiera escuchar y que tú compartas con nuestras oyentes, ¿qué hay en tu corazón y en el corazón de Eric, de ambos, acerca de este tema?

Maggie: Gracias Patricia por la invitación, es un privilegio poder estar aquí nuevamente hablando nuevamente de algo que nos apasiona mucho que es el reino de Dios y Su justicia, y en particular este ministerio de Aviva Nuestros Corazones, que verdaderamente amo de todo corazón.

Desde que Eric y yo nos casamos, bueno, desde que nos convertimos, y después de que nos casamos, lo primero para nosotros ha sido el reino de Dios y Su justicia. No importaba que estuviéramos en buenas o en malas, siempre sacar lo del Señor primeramente, eso no se negoció, nunca, nunca se negoció. Porque entendemos que nuestro Dios merece todo lo mejor de nosotros, y si Él nos da algo es porque viene de Su mano y es para Sus propósitos.

En el caso de Aviva Nuestros Corazones como ya se ha hablado tantas veces aquí, en el 2008 un grupo de muchas dominicanas fuimos a Chicago a la primera conferencia de True Woman, y yo realmente cuando entré y vi aquel mar de mujeres, primeramente pensé, «estas son las que no han doblado rodilla ante Baal». Después de que oí todos los mensajes, yo quedé muy impactada, y no solo eso sino muy retada.

Esto es algo que yo no sabía ni conocía que me mostró la Biblia a colores. Nosotras siempre hemos tenido buena enseñanza en nuestra iglesia, gracias a la seriedad de nuestros pastores, y la preparación de los pastores.

Pero en el área de cómo aplicar la Palabra de Dios a la feminidad, nunca lo había visto así.

Patricia: A nosotras como mujeres…

Maggie: A nosotras como mujeres, hablándonos de cómo tú puedes coger este pasaje y aplicarlo a tu diseño, a tu rol, al propósito que Dios te ha dado en este mundo. Desde que yo oí eso lo primero que yo dije fue: «yo tengo que ofrendar para este ministerio, cuando todavía ni siquiera estaba en español».

Mi esposo me acompañó en ese viaje porque estábamos en otro lugar y después fuimos a Chicago. Yo le conté todo lo que estaba pasando, lo que oí, lo que no oí, y consulté con él si podía ofrendar. Me dijo que sí. Desde ese entonces yo he ofrendado para Aviva Nuestros Corazones, empezando primero con Revive Our Hearts.

Ahora, ¿por qué Eric, mi marido me apoya? Porque nosotros hemos entendido que los dardos de fuego del maligno hoy en día van hacia la mujer. Si una mujer cae, todo lo que le rodea cae y se desmorona.

Antes veíamos a un padre abandonar a una madre, y esa madre seguía hacia adelante con ese hogar, aunque no estuviera el marido; pero hoy en día lo que estamos viendo es que si una mujer abandona su hogar, el esposo, los hijos, la mamá, el papá, todos los que le rodean, se van a pique.

Nosotros como pareja entendemos que Aviva Nuestros Corazones es ese ministerio que Dios ha puesto en esta generación para traer a las mujeres a la cordura. Y si los hombres que pueden estar oyéndonos entendieran eso y los pastores y los líderes entendieran que una mujer cuerda, bíblicamente cuerda, es transformada por lo que oye en Aviva Nuestros Corazones, yo creo que ellos serían los primeros en decir: «vamos a ofrendar para Aviva Nuestros Corazones.

Patricia: Y una mujer cuerda, como tú dices, es una mujer que escucha, que está a los pies de Cristo escuchando Su Palabra, porque es esa Palabra la que realmente trae a la cordura. Y qué pasa, que Aviva Nuestros Corazones, como ustedes saben, utiliza conferencias, recursos , libros, y también el programa diario. A través de eso Dios se ha placido en bendecir todo esto y ha traído a cientos y miles de mujeres a abrazar lo que Dios tiene para ellas.

Nosotros tenemos testimonio tras testimonio y correo tras correo donde las mujeres son liberadas del pecado, liberadas de la depresión, hemos visto matrimonios restaurados, mujeres que han abrazado la crianza de sus hijos, la instrucción de sus hijos, y por eso nosotros seguimos adelante. Porque nosotros vemos a Dios obrar y hacer cosas que no tendrían explicación humanamente posible porque vidas transformadas solo puede hacerlo el Espíritu de Dios a través de esa preciosa Palabra.

Maggie: Así es.

Patricia: Somos un equipo, un equipo que trabaja de este lado en las oficinas, pero ustedes son parte de ese equipo que mantiene esta maquinaria funcionando. Pero Maggie, yo quiero también que aprovechemos el tiempo para compartir con nuestras oyentes una idea que a ti te surgió, de la que yo misma tuve mis dudas en un principio.

Una idea de lo que era como un bazar, una venta de garaje. Tú querías que las mujeres de nuestra iglesia, la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, participaran en el gozo de dar a Aviva Nuestros Corazones como un grupo de mujeres. Cuéntanos un poquito qué fue lo que Dios puso en tu corazón y cómo esto se llevó a cabo.

Maggie: Bueno, lo primero es que yo pensaba cuánta bendición hemos recibido como ministerio de mujeres de nuestra iglesia, a través de Aviva Nuestros Corazones con sus recursos, con el programa. Pero también, nosotras tenemos la voz de Nancy DeMoss en nuestra iglesia y además de eso, las instalaciones donde se transmite Aviva Nuestros Corazones (donde se graba el programa) está también en nuestra iglesia.

Yo veía cómo podemos involucrar no solamente a las hermanas que pudieran donar dinero, porque hay algunas que donan fielmente, pero yo quería algo más. Yo quería que toda mujer de nuestra iglesia, tomara ese compromiso de que aunque fuera un pesito, no importa la cantidad, ella se sintiera con la responsabilidad de hacer que este programa siga hacia adelante. Porque donde quiera que yo voy Aviva Nuestros Corazones sale; y siempre que voy a algún sitio, algún testimonio yo recibo. Yo oré mucho al Señor y a nosotras, las mujeres Dios nos ha dado cierta creatividad y algún día te comenté que me gustaría hacer un bazar porque nosotras en nuestras casas tenemos tantos cachivaches...

Patricia: Para las que no entienden, cachivaches son las cosas que vamos almacenando pero que no usamos.

Maggie: Por el otro lado, yo decía: «bueno, la que da se está desprendiendo de algo, la que puede comprar, que no puede ir a una tienda a comprar lo nuevo, se está beneficiando. Estamos beneficiando a una hermana con un poder adquisitivo menor; pero a la vez esa hermana al comprar está contribuyendo a la causa de seguir hacia adelante con este noble ministerio que yo le pido al Señor, si a Él le place, que hasta Su venida esté.

Comenzamos a trabajar con eso, lo presentamos a los pastores, los pastores nos dieron el sí y comenzamos a trabajar en eso durante varios meses. Hubo momentos en que mi alma decayó porque veía como que no traían mercancía ni nada.

Patricia: No había la respuesta que tú estabas esperando en el momento cuando tú creías.

Maggie: Exactamente. Pero seguimos hacia adelante y ya para los últimos quince días previos al bazar, comenzó a llegar mercancía de todo tipo. Hubo que clasificar todo aquello, ropa, carteras, zapatos, toda la cristalería. Yo me quedé sin uñas porque lavé todos los artículos de cristal para que se vieran más bonitos.

Teníamos pronóstico de lluvia y yo les dije a las hermanas: «vamos a orar como oró Elías, Señor para la lluvia y que venga la lluvia después de que se acabe el bazar».

Fui también muy osada, y de verdad, lo hice de todo corazón. Yo le pedí al Señor: «Señor, por favor concédenos cien mil pesos. Cien mil pesos son dos mil dólares. Pero el Señor que siempre sobreabunda, nos dio mucho más de esa cantidad. Vimos hermanas bendecidas, hermanas que dieron testimonio de que nunca iban a poder tener algo, a menos que fuera vendido así. Vimos una hermana que vino a traer lo que ella preparaba, ella hace joyas de fantasía y puso su potecito, un frasco (una alcancía) al lado, que decía: «Coopere con ANC».

Eso me motivó mucho y conmovió mi corazón porque es una hermana muy humilde pero con un corazón muy para el Señor.

Patricia: Como la viuda que dio de lo poco que tenía y Dios la bendijo.

Maggie: Bueno, es una manera creativa, así como nuestro Dios es creativo y nos ha hecho a nosotras como mujeres, mujeres creativas, se me ocurrió esa idea, la oré y la vi hecha realidad por la gracia y la misericordia de Dios, y nuestra iglesia.

Como ministerio de mujeres de IBSJ, ha podido hacer esa ofrenda que coincidió, providencialmente porque no lo pensamos, con el quinto aniversario de Aviva Nuestros Corazones.

Patricia: Coincidió con el mes de mayo que es el mes de las madres y coincidió con que Aviva Nuestros Corazones durante el mes de mayo intensifica sus recaudaciones porque en esa fecha se cierra el año fiscal y nosotros trabajamos en base a un presupuesto y lo que no presupuestamos, lo que no entra no se puede usar, no podemos expandir todo lo que queremos hacer durante el año para llegar a más mujeres.

Esas ofrendas justo hicieron posible que Aviva Nuestros Corazones recaudara durante el mes de mayo parte de lo que necesita para poder seguir operando. Pensaba en el pasaje que habla (que en estos días estuvimos conversando) de que las mujeres que seguían al Señor le servían con sus bienes y haciendo múltiples cosas para Él.

Muchas mujeres quizás no manejan recursos económicos, como tú decías, pero a nosotras Dios nos ha permitido otras formas creativas de poder hacer realidad en la vida de otras mujeres, lo que ya nosotras hemos visto hecho realidad en nuestras propias vidas. He compartido esto antes, pero es como cuando aquellos leprosos llegaron al campamento asirio y se llenaron de todos esos bienes y comieron y se hartaron y dijeron: «Hoy es día de buenas nuevas, hacemos mal, pecamos contra Dios si no lo damos a conocer». Así mismo sería si nosotras recibimos todo esto y no damos de gracia otros de la abundancia que hemos recibido.

Maggie: Así mismo es. Mi oración al Señor es que en todo rincón del planeta donde haya una latina, este programa llegue. Yo he recibido muchos testimonios. Unos días atrás estaba en una conferencia de mujeres y hubo una joven que se me acercó con un bebé en brazos y me dice: «yo quería decirle un testimonio. Yo trabajaba cuando nació mi primer hijo. Escuchando el programa acerca de la maternidad, yo fui convicta de pecado y Dios me llevó a dejar mi trabajo a costa de un sacrificio económico que hemos tenido que hacer mi esposo y yo. Pero aquí yo le quiero traer el fruto de ese trabajo». Me presentó su bebé y me dijo: «Hoy yo estoy cuidando mi bebé gracias a ustedes».

Eso es lo que queremos, que la mujer entienda cuál es su rol en este mundo, para qué fue creada; porque de verdad el mundo necesita hoy mujeres sensatas, mujeres que resplandezcan. Pero, ¿cómo van a resplandecer? Conociendo, a través de la Palabra lo que Dios quiere de ellas y Aviva Nuestros Corazones precisamente eso es lo que hace.

Patricia: Y ese testimonio debe haberte recordado tu mismo testimonio años atrás. Pero ese sería el tema de un programa completo. Lo que sí sabemos, es que la Escritura dice que «es más bienaventurado dar que recibir», y eso es más que solo un versículo para memorizar o para citar en el programa de hoy o para nuestras oyentes. Realmente, entendemos la alegría de lo que es dar para la obra del Señor. Y son mujeres, mujeres como de las que hemos escuchado hoy las que ayudan a que Aviva Nuestros Corazones sea posible.

Maggie: Otra de las cosas que el Señor ha puesto en mi corazón, a modo de poder seguir estando involucradas como ministerio de nuestra iglesia para apoyar a Aviva Nuestros Corazones es: Nosotros por Su misericordia tenemos aproximadamente veinte grupos pequeños que se reúnen semanal, quincenalmente, en diferentes lugares de nuestra ciudad. Vamos a poner una alcancía para que cada una dé como propuso en su corazón, aunque sea un peso, cinco pesos, veinticinco pesos, lo que pueda. Aquí no estamos viendo la cantidad sino el corazón agradecido que de gracia está dando lo que de gracia ha recibido.

Patricia: Siempre decimos que el Señor es nuestro principal donante y Él no necesita nuestro dinero. El Señor lo que quiere es nuestro corazón. Por eso no importa que sean cinco, veinticinco, cincuenta, cien, Él quiere nuestro corazón.

Maggie: Nuestro deseo es que cada mujer que escuche Aviva Nuestros Corazones ¿sabe dónde haga tesoros? en el cielo porque allí el ladrón no va a robar y el orín no va a dañar.

Patricia: Amén. Queremos dar las gracias a todas nuestras oyentes, y de manera especial a aquellas a quienes Dios ha movido el corazón para ser parte de lo que hoy es Aviva Nuestros Corazones con sus oraciones, con sus recursos y también compartiendo estas preciosas verdades de la Palabra de Dios porque al final no se trata ni de Aviva Nuestros Corazones ni de nosotras como mujeres. Se trata de Cristo de Su gloria, del Evangelio. por eso gracias, gracias de todo corazón por dar con alegría y gracias por darnos el privilegio de hacer esto juntas por el bien de Cristo y de Su reino.

Maggie: Amén.

Carmen: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la conclusión de la serie titulada, «La belleza de un corazón generoso».

Al trabajar en el ministerio, es tan fácil desviarnos y pensar que el ministerio se trata de nosotras y no del Señor. Bueno, muchas estamos en el ministerio de una forma u otra. En nuestra próxima serie, Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ayudará a mantener el curso mostrándonos las marcas de una sierva efectiva. Te esperamos en esta próxima serie, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Cultivando un corazón generoso juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.