Podcast Aviva Nuestros Corazones

La deidad de Cristo

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice,  a la mayoría de la gente que te encuentras hoy...

Nancy Leigh DeMoss: No les importa un Jesús que es un gran hombre, un gran maestro o un filósofo moral, ni siquiera un profeta. Pero no quieren al Jesús con toda la autoridad y el poder porque eso significa que tendrían que rendirle cuentas. 

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Crees que Jesús era Dios?  ¿Realmente importa?  Escucha a Nancy abordar estas preguntas mientras enseña a un grupo de mujeres.

Nancy: Mientras continuamos hoy con nuestra serie El Cristo incomparable, y preparamos nuestros corazones para la Pasión de Cristo y para la semana santa, queremos ver hoy la deidad de Cristo y responder la pregunta: ¿Quién fue Jesús? ¿Es Él Dios o no?

Cuando hablamos de la deidad de Cristo, esa es la pregunta que estamos abordando: la divinidad de Cristo; el hecho de que Él es Dios.  Voy a comenzar por afirmar lo que las Escrituras enseñan en muchos lugares, como por ejemplo, 1ra a Timoteo capítulo 3, versículo 16: “Dios fue manifestado en la carne”.

Cuando Jesús vino a esta tierra y nació en Belén como un bebé, eso fue Dios manifestándose en la carne — lo llamamos la encarnación, — Dios tomando forma de carne humana.  Esta es la doctrina de la deidad de Cristo.  El hecho de que Él es Dios es fundamental para el Cristianismo.  Si eso no es cierto, entonces toda la estructura se derrumba.

Como dice Oswald Sanders en el libro que hemos estado siguiendo a lo largo de toda esta serie, El Cristo incomparable , “Si Jesús no es Dios, entonces no hay Cristianismo, y los que le adoramos no somos  nada más que idólatras”.

Esta doctrina de la deidad de Cristo, el hecho de que Él es Dios es de gran importancia.  Por lo tanto, no debe sorprendernos que a lo largo de la historia hayan desafiado Su deidad, haya habido ataques a Su deidad.  La gente ha disputado esto — incluso dentro de la misma iglesia.  

En el siglo IV, por ejemplo, cientos de años atrás, había un obispo llamado Ario.  Él creía y enseñaba que Jesús era un ser altamente exaltado, pero un ser creado.  Que Él no era un ser no creado y eterno como el Padre lo es.

Así que se reunió el primer concilio de toda la iglesia en el año 325 D.C. en Nicea (una ciudad de la actual Turquía) para responder a la pregunta: ¿Quién es Jesús?  El credo que surgió de ese concilio, el Credo de Nicea, todavía es recitado en muchas iglesias hoy en día.  Ese credo afirma que Jesús era de la misma naturaleza que Dios.

Ahora bien, hoy en día hay muchas religiones modernas que niegan la deidad de Cristo.  Permítanme solo mencionar algunas:

  • Los Unitarios por ejemplo creen que Jesús era “un hijo de Dios” pero no “el Hijo de Dios.”  No creen que Él es único, el Cristo incomparable.
  • Los mormones creen que Jesús fue creado por Dios y es un “hermano” de Satanás, que Jesús fue una vez un hombre que vivió en otro planeta.  Eventualmente Él progresó para ser igual a Dios, y Él vino a colonizar el planeta tierra con los “que  se convertirían en dioses” o sea seres humanos.
  • Los testigos de Jehová creen que Jesús fue solo un hombre perfecto, no Dios en la carne, y que antes de Su vida terrenal Él era el Arcángel Miguel, el primero en rango dentro de los ángeles creados.

Así que cuando esas personas llegan a tu casa a discutir sobre las religiones contigo y utilizan algunas de las mismas palabras y Escrituras con las que tú estás familiarizada, reconoce que le están dando diferentes significados a muchos de esas mismas palabras y conceptos de las Escrituras.

  • Los musulmanes por otro lado creen que Jesús fue un profeta nacido de una virgen, pero que no era Dios.  

Así que tenemos diferentes religiones que niegan la deidad de Cristo, pero lo que es particularmente interesante para mí es que en los últimos 100 años ha habido un esfuerzo concertado por parte de algunos supuestos eruditos bíblicos para desacreditar la deidad de Cristo.

Quizás has escuchado el término “la búsqueda del Jesús histórico”.  El objetivo de este movimiento es supuestamente darnos una imagen del “Jesús real” al separar, cito: los hechos históricos de la mitología. Y para poder hacer eso, han tenido que analizar el registro bíblico.

Esta filosofía, la búsqueda del “Jesús histórico” tiene sus raíces en la filosofía del naturalismo.  Esa es la creencia que si algo no puede ser comprobado científicamente, no puede ser verdad.  Esta creencia rechaza lo sobrenatural.  Por lo tanto, los relatos bíblicos de Jesús como haber nacido de una virgen, o caminar sobre el agua, hacer milagros, que se levantó de los muertos, ellos descartan estas cosas porque dicen que no pueden ser objetivamente probadas como ciertas.  Estos son los eruditos bíblicos que llegan a esta conclusión.  Pero lo que pasa es que ponen en duda la fiabilidad de todas las Escrituras.

La cuestión central en el corazón de todo esto es la siguiente pregunta: ¿Es Jesús realmente Dios?  No hay pensadores serios actuales que nieguen que Él era una figura histórica.  Hay mucha evidencia para apoyar esto.  El debate es  sobre si este rabino judío que vivió en Palestina hace 2000 años era en realidad Dios en la carne.

Estoy convencida que la gente está intrigada por Jesús.  No lo pueden negar.   Pero quieren a un Jesús humano o al menos uno que es más humano que Dios.  No les importa un Jesús que es un buen hombre, o un gran maestro o un filósofo moral, ni siquiera un profeta, pero no quieren a un Jesús con toda la autoridad y el poder porque eso significa que tendrían que rendirle  cuentas.

Esta es una perspectiva diluida de Cristo — Él es un buen hombre; Él es un profeta, pero realmente no es Dios.  Él no hizo estas cosas sobrenaturales. En los medios de comunicación se le ha dado mucho espacio a esta perspectiva sobre Cristo.  Hay muchas revistas de noticias, especiales de televisión, libros populares en los últimos 20 ó 30 años, incluyendo cosas como la novela de Dan Brown El Código DaVinci”.

En ese libro de Dan Brown afirma una noción que se ha hecho popular en los últimos años, y es que “la doctrina de la deidad de Jesús, Su naturaleza divina,” dice Brown, “fue inventada unos 300 años después de su muerte por líderes eclesiásticos en el Concilio de Nicea que querían consolidar su control, entonces declararon que Jesús era Dios.”2  Él está diciendo que ellos inventaron esa doctrina 300 años después de la muerte de Jesús.

En “El Código DaVinci”, Brown afirma que “hasta ese momento de la historia [eso fue en el año 325 D.C. en el concilio de Nicea], Jesús fue visto por sus seguidores como un profeta mortal, un hombre grande y poderoso, pero un hombre y nada más.”3

Millones de personas compran y leen El Código DaVinci y creen lo que dice, aunque es ficción.  Entonces la pregunta es: ¿Está en lo correcto Dan Brown? o ¿Están las Escrituras en lo correcto?    Sabemos que la Biblia tiene la razón, pero si tú estuvieras hablando con alguien que ha sido más influenciado por El Código DaVinci que lo que ha sido influenciado por las Escrituras, ¿podrías mostrarle por las Escrituras que la deidad de Cristo no fue una doctrina inventada 300 años después de la muerte de Cristo?

Permíteme darte algunas evidencias:

La verdad es que, 700 años antes de que Jesús viniera a la tierra en forma humana, el profeta del Antiguo Testamento, Isaías, profetizó acerca del Mesías y dijo que Él era Dios.  A menudo escucharás Isaías capítulo 9, versículo 6, citado alrededor del tiempo de la Navidad:

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, ¿de quién está hablando? De Jesús) y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Setecientos años antes de que naciera Jesús, Isaías profetizó de Su nacimiento y dijo, “Él será Dios.  Él es Dios.”  Esto no fue inventado 300 años después de que Jesús viniera a la tierra.

Una vez más, y deberíamos citar Isaías capítulo 7 versículo 14, más que lo que lo citamos en Navidad, Isaías 7:14 dice:

He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, [esto no es exactamente un acontecimiento natural] y le pondrá por nombre Emmanuel.

¿Qué significa Emmanuel? “Dios con nosotros” el Hijo de esa virgen es Dios.

Jesús mismo afirmó ser igual a Dios.  Lo ves a través de las Escrituras: “Yo y el Padre uno somos” Juan 10 capítulo versículo 30.  “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” Juan capítulo 14 versículo 9.

Hay mucha evidencia bíblica y testimonio que apoya la doctrina de la deidad de Cristo.  ¿A qué nos referimos, una vez más, cuando hablamos de la doctrina de la deidad de Cristo? Nos referimos a que Jesucristo es de la misma esencia que Dios el Padre.

Mientras me preparaba para esta sesión me encontré con un libro escrito por dos autores que es muy útil en este tema.  Se llama Poniendo a Jesús en Su lugar: El caso de la deidad de Cristo”, disponible en inglés (Putting Jesus in His Place: The Case for the Deity of Christ). En este libro, los autores presentan evidencia de la deidad de Cristo en cinco categorías

Solo déjame darte una visión general, y si estás interesada en conocer más de esto, puedes conseguir una copia de ese libro:

  • En primer lugar, Jesús comparte los honores tributados a Dios.  Vemos en las Escrituras que el Hijo debe ser honrado, adorado, y amado así como nosotros honramos, adoramos y amamos al Padre.  Él comparte los honores tributados a Dios.
  • Segundo, Él comparte los atributos de Dios.  Atributos únicos de Dios — Su omnipotencia (Él es todopoderoso), Su omnipresencia (Él está en todo lugar), Su omnisciencia (Él lo sabe todo).  Estos son atributos de Dios, pero también son atributos que en las Escrituras se le atribuyen a Cristo.  Él comparte los atributos de Dios.
  • En Tercer lugar, Jesús comparte los nombres de Dios.  Nombres que son dados a Dios en el Antiguo Testamento los ves dados a Jesús en el Nuevo Testamento: como por ejemplo, Señor, Salvador, Rey, Yo Soy, y muchos otros.  Él comparte los nombres de Dios.
  • Número cuatro, Jesús comparte las acciones que Dios hace.  Hay muchas obras en las Escrituras, obras que son prerrogativa exclusiva de Dios en el Antiguo Testamento que se le atribuyen a Cristo en el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, leemos que Dios es el creador y sustentador del universo.  Pero en Colosenses capítulo 1 leemos que Cristo creó todas las cosas (ver versículo 16).  Lo mismo en Juan capítulo 1; Él creó todas las cosas.  “y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (v. 3).  Él es el creador y el sustentador del universo.

Vemos a Jehová Dios ejercer control soberano sobre las fuerzas de la naturaleza, y vemos a Jesús en una barca ejerciendo control sobre las fuerzas de la naturaleza de un tempestuoso mar.

Vemos a Dios perdonando pecados, y vemos a Jesús que tiene el mismo poder de perdonar pecados.  Jesús comparte las obras que Dios hace.

  • Y finalmente la número cinco, Jesús comparte el asiento del trono de Dios.  Él ejerce autoridad sobre todas las cosas.  Él ejerce juicio divino.  Él es exaltado sobre todas las cosas creadas, incluyendo a los ángeles.  Vemos a Dios sentado en el trono ejerciendo autoridad y juicio, y vemos a Cristo sentado en ese mismo trono. Así que, todas estas evidencias apoyadas en las Escrituras presentan a Cristo como de la misma esencia que Dios Padre.

He estado memorizando y meditando un poco en libro de Colosenses en las últimas semanas, mientras he estado trabajando en esta serie.  El libro de Colosenses deja claro que Cristo es Dios: “Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud”.  Nos dice Colosenses 1:19.

Luego, en Colosenses 2:9 dice: “Porque toda la plenitud de la deidad reside corporalmente en Él”.

Es cierto que es un misterio.  Es cierto que no puedes entenderlo con una mente racional y natural.  Si no crees en lo sobrenatural, no puedes creer en la deidad de Cristo. Por eso es que este seminario de Jesús, estos supuestos teólogos se han propuesto refutar la deidad de Cristo, porque no creen en lo sobrenatural.  Pero lo cierto es que, que hay realidades que van más allá de lo que podemos experimentar con nuestras mentes y sentidos humanos, y una parte de ese misterio es que “en Cristo la plenitud, toda la plenitud de la deidad reside corporalmente en Él”.

En su clásico libro apologético llamado “Mero Cristianismo”, C.S. Lewis tiene un famoso desafío para aquellos que dicen que Jesús es un gran maestro moral, pero rechazan Su afirmación de ser Dios.   Quizás has escuchado esta frase antes, pero creo que es tan buena que amerita leerla otra vez.  Él dice:

Un hombre que fuera solamente un hombre y dijera la clase de  cosas que Jesús dijo no sería un gran maestro moral. Él sería o un lunático -o de lo contrario sería el diablo mismo del infierno.

O bien sabia Él que lo que estaba diciendo no era verdad, en cuyo caso sería un mentiroso, o no sabía que lo que estaba diciendo no era verdad y estaba loco.  Eso es lo que C.S. Lewis está diciendo.

Pero en cuanto a ti tienes que tomar tu decisión.  O este hombre fue, y es, el Hijo de Dios: o es un loco o algo peor.  Puedes tomarlo como un tonto, puedes escupirle y matarlo como a un demonio; o puedes caer a Sus pies y llamarle Señor y Dios. No vengamos con la idea condescendiente y sin sentido de que fue un gran maestro humano.  Él no ha dejado esa posibilidad abierta para nosotras.

¿Ves el desafío ahí?  Si Él es quien Él dice ser, entonces Él es Señor.

Ahora bien, la mayoría de nosotras afirmamos intelectualmente que Jesús es Dios.  Así que la pregunta que quiero que reflexionemos aquí por un momento es: ¿Y qué?  ¿Cuáles son  para nosotras las implicaciones de Su deidad?  Si Jesús es verdaderamente Dios, ¿Qué diferencia hace eso?  Me temo que muchas de nosotras como seguidoras de Cristo damos consentimiento intelectual a estas pero que no siempre estas verdades cambian nuestras vidas.  No es suficiente que conozcamos estas verdades.  Se supone que deben radicalmente moldear y cambiar nuestros mundos.

Entonces, ¿Cuál es el “Y qué” de la deidad de Cristo?  Bueno, déjame mencionar dos o tres de ellos:

Si Jesús es Dios, o mejor dicho: Ya que Jesús es Dios…

Primero, eso quiere decir que es posible que podamos conocer a Dios.  Podemos conocerlo a través de Jesucristo, que se nos dice en Colosenses capítulo 1, versículo 15 que: “Él es la imagen del Dios invisible”.  No podemos ver a Dios, pero Jesús vino a esta tierra, en forma de hombre para que pudiéramos ver la imagen…la viva imagen…del Dios invisible.

Nadie en esta sala ha visto a mi padre Art DeMoss.  Él ha estado con el Señor por más de 30 años, pero las personas que lo conocieron dicen que cuando me ven a mí, ven a un Art DeMoss en mujer.   Los ojos grandes.  Ahora bien, yo no soy la imagen EXACTA de mi padre terrenal, pero me parezco mucho a él.

Jesús es la imagen exacta de Dios.  No solo se parece a Dios;  Él es Dios, y Él nos hizo conocer a Dios.  Eso quiere decir que ¡Dios es conocible!  Lo puedes conocer hoy porque Jesucristo, quien vino a esta tierra, lo manifestó, lo reveló, y lo dio a conocer.

Luego hay otra implicación: Ya que Jesús es Dios, Él es exaltado sobre todos los demás hombres, todos los otros gobernantes, todos los otros líderes religiosos, y todos los otros supuestos dioses.  Él es el Cristo incomparable, no hay nadie como Él.  Y como tal, Él debe ser adorado, reverenciado, honrado, exaltado.

Pienso que en nuestra generación hemos hecho mucho hincapié en la humanidad de Cristo.  Él es un hermano, es un amigo que quiere relacionarse con nosotros íntimamente.  Vamos a hablar de la importancia de Su humanidad en la próxima sesión, pero me temo que algunas de nosotras hemos perdido el sentido de Su transcendencia, Su grandeza, Su señorío soberano.  Eso quiere decir que debemos tener una actitud de reverencia y de temor hacia Él.

Luego, en tercer lugar: Puesto que Jesús es Dios, eso nos dice que Él es el camino exclusivo hacia Dios.  Si Él no es divino, entonces Él es solo un hombre.  Y si Él fuera solo un hombre, sería absurdo e idólatra adorarlo y seguirlo.  Y no podría ser “el camino, la verdad, y la vida” si Él no es Dios (Juan 14:6).  Pero si Él es divino — y lo es — entonces sus afirmaciones son ciertas.

Eso quiere decir que el Cristianismo no es solo una de las muchas alternativas religiosas de las que podemos escoger, como muchas, muchas personas nos han hecho creer hoy en día.  “Tú tienes tu religión.  Y yo tengo mi religión.  No me digas nada de eso de que la tuya es la única religión verdadera”.  La gente tratará de intimidarte hoy, y si no tratan de hacértelo a ti, tratarán de hacerlo con tus hijos en la universidad.  “¿Tú crees que ese es el único camino?”

Los cristianos están siendo intimidados hoy por aquellos que dicen, “La tuya es solo una alternativa religiosa”.  ¡No!  “No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” que no sea en el nombre de Jesús (Hechos 4:12).  No hay salvación en ningún otro nombre más que en Jesucristo.

Puedes ver esto muchas veces en el programa de Larry King.  Él lleva a John MacArthur o alguien así y dice, “¿Me estás diciendo que nadie puede ser salvo, excepto aquellos que creen en Jesús?”  No hay muchos líderes cristianos hoy que tienen la valentía para hacer lo que John MacArthur  hace y dice, “Sí eso es lo que te estoy diciendo, Larry.”  Esa es la verdad.

Si aceptamos que Jesús es Dios, esa premisa, entonces no podemos aceptar el concepto del pluralismo religioso— que todas las religiones son igualmente válidas y verdaderas.  Si Jesús es Dios en la carne, entonces lo que Dios dice acerca del pecado y de la salvación y el juicio es mutuamente excluyente con las creencias religiosas que niegan esas verdades y también con  los sistemas religiosos que promueven u ofrecen cualquier camino hacia Dios que no sea a través de Jesucristo.  

El fundador del cristianismo, Jesucristo mismo, afirmó ser Dios.  Él exige la total lealtad de Sus seguidores, y cuando proclamamos Su deidad, cuando decimos, “Jesús es el Señor.  Jesús es Dios,” realmente estamos diciendo, “Estoy destronando a todos los demás dioses de este universo, incluyendo los ídolos en mi propio corazón, y estoy poniendo a Cristo como Señor”.

Ahora, cuando lo hacemos, eso quiere decir que tenemos que obedecerle.  Porque Jesús dijo, “¿Y por qué me llamáis: “Señor, Señor,” y no hacéis lo que Yo digo?” (Lucas 6:46)  Así que otra implicación del hecho de que Él es Dios, si Él es Señor — y sí, lo es — si le llamamos Señor   y sí lo hacemos entonces vamos a adorarlo, honrarlo exclusivamente, a confiar en Él a confiar en Sus promesas y a obedecerlo como Señor.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado tratando un tema importante.  A menudo muy controversial y puesto en duda hoy en día, pero Jesús es Dios.  Es una creencia básica que tenemos que mantener.

Si te perdiste algo del mensaje de hoy, puedes escucharlo de nuevo en www.AvivaNuestrosCorazones.com.  Ahí es donde puedes ponerte al día con los mensajes que te hayas perdido de nuestra serie actual, El Cristo incomparable.  ¿Nancy?

Nancy: ¿Era Jesús realmente Dios?  Es una pregunta tan importante y me alegro de que fuimos capaces de abordar este tema en el programa de hoy.  

Este programa es posible gracias al apoyo de  oyentes como tú. Así que si encuentras este tipo de enseñanza útil, ¿considerarías apoyar este ministerio con una donación?

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Leslie: “El pequeño Señor Jesús no llora.”  Esta idea aparece en un cuento popular de Navidad, pero probablemente no es verdad.  Nancy Leigh DeMoss describe una imagen de un Jesús completamente humano que lloró, comió, durmió, le dio hambre, y sintió emociones.  Eso es mañana en Aviva Nuestros Corazones.  

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Robert W. Funk. “The Coming Radical Reformation: Twenty-one Theses.” The Fourth R, Volume 11,4, July/August 1998. http://www.westarinstitute.org/Periodicals/4R_Articles/funk_theses.html 

2Dan Brown, The Da Vinci Code, 2003, pp. 233-234.

3Ibid. p 324.

4Robert M. Bowman Jr. and J. Ed Komoszewski. Putting Jesus in His Place: The Case for the Deity of Christ. Grand Rapids: Kregel, 2007.

No Es Como Yo, Jesús Adrián Romero, El Aire de Tu Casa ℗ 2005 Vastago Producciones.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.