Podcast Aviva Nuestros Corazones

La tentación de Cristo

Leslie Basham: Está con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Pienso que todas nosotras estamos familiarizas con “Las Crónicas de Narnia” del autor C. S. Lewis. De estas historias mi favorita es la de  "El León, la Bruja y el Ropero" (The Lion, the Witch, and the Wardrobe.)  Es posible que ustedes hayan leído estos libros y que también hayan  visto la película.

¿Recuerdan la escena donde Edmund cae dentro la ciudad de Narnia desde el ropero,  quedando solo y perdido en un frío y nevado bosque?  Repentinamente, de la nada, Edmund  oye el  sonido distante de unas campanas y de pronto, a la vuelta de la esquina, ve venir un trineo; y sentada en lo alto del trineo ¿a quién vemos? A la Bruja Blanca. Ella detiene el trineo, se baja para hablar con Edmund y al hacerlo, recuerda la antigua profecía, de que su vida y su reino terminarían cuando dos hijos de Adán y  dos hijas de Eva se sentaran en el trono de Cair Paravel.

Así que, pretendiendo ser su amiga, la Bruja invita a Edmund a que suba al trineo con ella y le pregunta si quiere algo de comer. Edmund le pide un delicioso postre turco, y por arte de magia ella produce uno. Lo que Edmund no sabe, es que este dulce está embrujado, y quienes lo prueban siempre va a querer más y nunca estarán satisfechos con solo una probadita.

La Bruja le promete a Edmund darle más de este dulce si él le trae a sus hermanos y hermanas a su casa; también le promete convertirlo en príncipe y le dice que cuando ella ya no esté él será el rey. Este deseo por el poder y los placeres llevaron a Edmund a ceder a la tentación y al final, termina traicionando a sus hermanos y hermanas. 

Leslie: Este es el programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss - en la voz de Patricia Saladín.

Hemos estado llevando a cabo un estudio profundo sobre El  Cristo incomparable, basado en el libro de  Oswald Sanders.

Esta pequeña reseña que Nancy hace  sobre Las Crónicas de Narnia nos lleva a una importante discusión.   

Nancy: Cuando pienso en esta historia, viene a mi mente una escena muy importante de la vida del Señor Jesús.

La tentación de Cristo tiene algunos paralelismos con la tentación de la Bruja a Edmund, pero damos las gracias que la tentación de Cristo tuvo un final muy diferente. Si tienen sus Biblias abiertas por favor vayan conmigo al Evangelio de Mateo, al capítulo 4.

La tentación de  Cristo se relata en tres de los cuatro evangelios—en Mateo, Marcos y Lucas—los cuales son llamados "evangelios sinópticos". En esta ocasión estaremos saltando de uno a otro, pero básicamente seguiremos el relato que se encuentra en Mateo  capítulo 4 comenzando en el versículo 1.

"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (vv. 1-3).

Vamos a detenernos aquí por un momento para hacer algunos comentarios. "entonces, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto"—cuando leemos el relato de Marcos él nos dice: "inmediatamente"- ¿inmediatamente después de qué? ¿Qué ocurrió antes de esto?

Como vimos en nuestra última sesión,  el evento que antecedió a la tentación de Cristo fue Su bautismo. Él había estado en el río Jordán para ser bautizado por Juan, donde Él pasó por la increíble experiencia de ser señalado por Juan el Bautista como "El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). Jesús había sido bautizado por Juan y  había escuchado la voz desde el cielo diciendo: "Este es mi Hijo amado en quien me he complacido" (Mateo 3:17). 

Esta fue una experiencia maravillosa y única, pero inmediatamente después de ser bautizado Cristo experimentó la tentación en el desierto.

Hace un tiempo atrás leí una frase de un escritor que nunca he podido borrar de mi mente: "después de la bendición viene la batalla”. Después de la bendición de Su bautismo, Cristo enfrentó la tentación en el desierto.  ¿No es así como ocurre con frecuencia en nuestra vida espiritual?

Pasamos por una maravillosa experiencia con Dios, por una increíble victoria espiritual y por una experiencia íntima con Cristo; experimentamos una "marea alta" en nuestro caminar con Cristo, pero sucede que al día siguiente, en la próxima hora, en el próximo minuto o en la siguiente etapa de nuestras vidas; nos encontramos en el desierto, siendo tentadas, atacadas por Satanás y luchando para no caer. La tentación nos sobreviene repentinamente.

No debería  sorprendernos el hecho de que esto ocurra así, estas experiencias suceden y debemos estar preparadas para enfrentarlas; así como tampoco debería  sorprendernos el hecho de que el Diablo esté involucrado en estas tentaciones.

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo". Marcos nos dice en su relato  de la tentación, que el diablo es también llamado "Satanás", él es el enemigo personal de Cristo y el incansable enemigo de Dios y de todos los que siguen a Cristo.

Notemos que desde el Huerto del Edén—cuando Satanás logró que  Adán y Eva se rebelaran contra la autoridad de Dios —Dios le había permitido a Satanás ejercer cierto tipo de control en la tierra. Satanás está totalmente consciente de que él no es omnisciente —es decir, que no lo sabe todo—pero en ese momento a él no le quedaba la menor duda de que el Hijo de Dios había venido al mundo 30 años atrás, tomando forma humana para redimir y reconciliar el hombre caído con Dios.

Probablemente Satanás escuchó a los ángeles cantar en los cielos cuando los pastores estaban en el campo la noche que Cristo nació en Belén.  “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres" (Lucas 2:14). Imagino que Satanás no solo escuchó a los ángeles,  sino que  sospecho que también escuchó la voz del Padre desde los cielos el día que Jesús fue bautizado cuando dijo: "Este es mi Hijo amado"; él sabía muy bien lo que estaba sucediendo.

Satanás estaba consciente de que su poder en el corazón de los hombres y en los reinos de este mundo sería puesto a prueba, sabía que si Cristo tenía éxito en Su misión, él sería vencido; también se acordaba de la maldición que miles de años atrás Dios pronunció contra la serpiente en el Huerto cuando dijo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañal".  (Génesis 3:15). ¡Él sabía que estaba vencido!

Satanás se sentía amenazado, no podía quedarse tranquilo y dejar que Jesús comenzara Su ministerio, que pisoteara su poder y él se quedara sin hacer nada para tratar de  impedirlo.  Por lo tanto esta tentación no debería sorprendernos, como tampoco  debería sorprendernos que las tentaciones vengan a nuestras vidas.

Si eres una seguidora de Cristo, Satanás sabe que te está perdiendo; y no solo esto, si no también que vas a influenciar a otros para que no lo sigan. No te sorprendas si después de comprender esta gran realidad sobre quién es Cristo—quizás después de un día tan especial como es ese—que lleguen diversas pruebas y tentaciones a tu vida. Sin embargo, si tienes presente quién está detrás de todas ellas, y quién es tu enemigo, no tendrás por qué ceder a ellas. Veamos ahora cómo se enfrentó Cristo al tentador.

El relato nos dice que Cristo fue tentado por Satanás, por el maligno, aunque también nos dice en el versículo 1 que “Él fue guiado por el Espíritu al desierto".  Aquí vemos a Jesús, el Hijo Amado de Dios, siendo guiado al desierto para ser tentado por el maligno, y ¿quién lo está guiando? El Espíritu Santo. El hecho de que él era el Hijo de Dios, de que era completamente obediente al Padre, de que nunca había pecado y de que nunca  había  hecho nada malo, no lo eximió de ser tentado. No lo eximió de experimentar una tentación muy, pero muy difícil.

Les diré que aunque esta tentación fue parte del plan de Dios, fue Satanás quien trajo la tentación, Cristo fue tentado por el mismo diablo. Porque Dios no tienta a ninguna persona, pero Dios puso a Cristo en el lugar donde iba a ser tentado por el maligno. Era necesario que Cristo enfrentara esta tentación, que pasara por ella, la soportara y la venciera para poder representarnos como nuestro Salvador.

Al momento de la tentación recuerda el hecho de que aunque Satanás esté involucrado en este proceso, es el Espíritu Santo quien te está guiando a ese lugar donde serás tentada, y Aquél que te guía a ese lugar también te guardará y te protegerá en esa situación.

Pensemos ahora en el lugar donde ocurre la tentación de Cristo,  en un desierto seco y desolado, donde además de Cristo estar cuarenta días sin comer, el relato de Marcos nos dice que Él estaba rodeado de fieras.  Esta es una referencia interesante, sobre todo esta pequeña frase, "y estaba entre las fieras" (1:13).  Particularmente a mí no me gustan los animales salvajes, es más, ¡ni siquiera me gustan los mansos!

Este era un lugar peligroso, desolado. Esta fue una tentación  larga, extensa y que se prolongó por muchos días. Cristo estaba solo, sin ninguna compañía humana, sin amigos y sin nadie que le diera ánimo. Fue bombardeado por la tentación, bombardeado por el maligno durante 40 largos días.

Es importante que recordemos el contexto cósmico y el trasfondo de la tentación de Jesús en el desierto. Satanás siempre ha querido ocupar el trono de Dios, esta lucha por el poder se remonta a la primera vez que lo intentó y fue arrojado del cielo.    

En el contexto de la tentación en el desierto, Satanás está tratando de usurpar la autoridad de Cristo al incitarlo a que se someta a su voluntad—a la de Satanás. Sin embargo, Cristo no se somete a ninguna otra autoridad que no sea la del Padre, Cristo vence a Satanás invocando una autoridad superior, la autoridad de la Palabra de Dios. Veremos esto al considerar la primera tentación en el versículo tres:  

"Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." (vv. 3-4). 

¿Cuál es la tentación aquí?  La tentación es que Cristo ceda a sus necesidades temporales, físicas e inmediatas independientemente de Dios.  Es la tentación de elevar nuestras necesidades físicas y materiales sobre las espirituales, la de vivir para lo temporal, para el aquí y el ahora, en vez de vivir para las cosas eternas.

Es la tentación de querer suplir nuestras necesidades a nuestra manera, en lugar de a la manera de Dios. Esta fue la tentación de que Jesús supliera sus necesidades a su manera, en lugar de a la manera de Dios. Nosotros como seres humanos tenemos una gran cantidad de necesidades, tenemos deseos sexuales, tenemos necesidad de compañía y tenemos necesidades materiales; estas necesidades en sí mismas no son pecaminosas. No es pecado querer satisfacer nuestras necesidades, la tentación ocurre cuando tratamos de hacerlo a nuestra manera y no a la manera de Dios;  es cuando queremos tomar las cosas en nuestras propias manos, cuando queremos resolver los problemas por nosotras mismas, y en nuestro propio tiempo, en vez de esperar en Dios para que sean suplidas.  

Veamos ahora  la segunda tentación en el versículo 5:

"Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: 'a sus ángeles te encomendará' y: 'En las manos  te  llevarán no sea que tu pie tropiece en piedra." (vv. 5-6). 

En esencia lo que Satanás está diciendo es: “¿Estás seguro de que puedes confiar en Dios?" Esta es la tentación en que tendemos a demandar de Dios que nos pruebe si sus promesas son realmente verdaderas.  Satanás inclusive utiliza la Palabra de Dios para ello;  de hecho las dos cosas que él le dice: "a sus ángeles te encomendará, y en las manos te llevarán no sea que tu pie tropiece en piedras" son citas de  las Escrituras tomadas del Salmo 91 los versículo 11-12.

¿Pueden ustedes imaginarse a Satanás utilizando las Escrituras para tentarnos? Es interesante notar que él cita el Salmo 91, pero no solo lo cita fuera de contexto, sino que también lo cita erróneamente dejando fuera el próximo versículo: "Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león, y a la serpiente” (v.13) De hecho, este pasaje predice  la derrota de Satanás cuando nos dice que: “la serpiente será aplastada”, por esto él no cita esta parte, sino que la usa selectivamente.

Como podemos  ver en el versículo 7, Cristo también sabe utilizar las Escrituras para vencer a Satanás:

Jesús le dijo: También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios." Otra vez el diablo le llevó a un lugar muy alto, y le mostró todos los reinos de este mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras." (vv. 7-9). 

¿Cuál es entonces la tercera tentación? Satanás quiere recibir la adoración que solo le pertenece a Dios, por eso le mostró a Cristo todos los reinos y los señoríos temporales de este mundo, ofreciéndole a Jesús que le daría poder, control y gloria sobre ellos, si postrado le adorase. ¿No nos ofrece Satanás lo mismo a nosotros en nuestros hogares y nuestros lugares de trabajo?  El pensamiento viene de la siguiente manera: “Quiero poder, quiero control; no me interesa el control del mundo entero —solo quiero tener control sobre mi situación actual”.

Satanás nos ofrece gloria: "Quiero ser visto, quiero ser reconocida  quiero ser honrada".  Él nos ofrece todo esto,  pero ¿a qué precio? A cambio de nuestra adoración, de nuestra sumisión y de nuestro servicio a él.

Ahora, notemos que Satanás le está ofreciendo a Cristo algo que al final como quiera le pertenecía a Él: la autoridad sobre los reinos de este mundo. ¿Quién es el Rey y Señor sobre todo el mundo? ¿Quién es el Regente y Soberano con autoridad suprema y final sobre todo el mundo? ¡Es Cristo! Y Satanás le está ofreciendo lo que ya le pertenece pero a través de  un camino más corto, a través de un atajo que eliminaría la cruz. "Puedes tener todo esto sin tener que pasar por el sufrimiento, sin tener que morir". Es la tentación de obtener aquello que Dios quiere que Cristo obtenga, pero por otros medios que no son de acuerdo al plan de Dios.

Cristo le responde en el versículo 10:

Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito: "Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás." (vv. 10-11).

Ahora, cuando leemos el recuento de Lucas él nos recuerda que esta no sería  la última vez que Satanás tentaría a Cristo pues Lucas escribe: “Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando un tiempo oportuno" (4:13). Satanás intentaría otra vez tentar a Cristo, de la misma forma que lo intentará una y otra vez en nuestras vidas; y esto ocurrirá  hasta el día en que el mismo sea finalmente derrotado, hasta el día en que sea eliminado de la escena y su poder quede totalmente destruido.

Pero volviendo a Mateo al capítulo 4, al versículo 11, y me encanta esta frase que dice: "y he aquí, ángeles vinieron y le servían."  Al momento oportuno Dios le envió a Su Hijo una provisión sobrenatural; y quiero recordarte que Dios también mandará esta provisión para ti. Él sabe lo que tú necesitas, y también Él conoce en qué momento lo necesitas.

De hecho, Hebreos capítulo 11 nos dice que Dios manda Sus ángeles a ministrar a los creyentes. Yo nunca he visto uno, no puedo decirte exactamente cuándo estarán ahí, pero sí puedo decirte que la Palabra de Dios nos dice que Sus ángeles son siervos que ministran a nuestro favor.

Y ahora quisiera darles algunos consejos prácticos a manera de aplicación.

Jesús enfrentó a Satanás y fue tentado en su naturaleza humana.  Él no utilizó sus poderes divinos para vencer esta tentación, si lo hubiera hecho podríamos decir: "Claro que pudo vencer la tentación; porque Él es Dios y yo no". Cristo venció al enemigo en su naturaleza humana, estando en la condición de hombre, utilizando los mismos recursos que nosotras tenemos disponibles al día de hoy. ¿Cuáles son estos recursos?

El Espíritu Santo  que lo llevó a este lugar.

La Oración—recuerden Su bautismo, Cristo le oró al Padre al momento de ser bautizado.

La  gracia de Dios, que está disponible para aquellos que se humillan y claman a Dios conscientes de su necesidad de Él.  

La  Palabra de Dios— la espada del Espíritu, el arma que usamos contra el enemigo. Los versículos que Cristo citó los había memorizado en su niñez. Él creció meditando en ellos y los aplicó en el  momento en que tuvo la necesidad de utilizarlos. De la misma forma en que lo hacemos nosotras cuando nos enfrentamos a una tentación.

Él enfrentó la tentación en Su naturaleza humana y utilizó los mismos recursos que están disponibles para nosotras cuando somos tentadas.

En segundo lugar: Cristo puede ayudarnos en la tentación porque Él mismo venció la prueba en el desierto. Por esto, cuando somos tentadas por el maligno, Él puede venir a nuestro rescate.

Veamos algunos versículos de los capítulos 2 y 4 del libro de Hebreos que tocan este tema.  Voy a compilar todos estos versículos juntos para que tengamos una idea más clara. Estos versículos son preciosos, están llenos de riquezas y contienen promesas maravillosas.

Hebreos nos dice:

Por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (2:18)

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. (4:15).

Él es el Cristo Incomparable. Él fue tentado en todo pero se mantuvo sin pecado.

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (4:16).

Vemos  la palabra ayuda dos veces en estos versículos. "Él puede ayudar a aquellos que son tentados" y " El da gracia para la ayuda oportuna".

En el lenguaje original del griego esta palabra se usa para describir la soga o la cadena que amarra un barco que se está desarmando; este proceso se conoce como: “asegurar un barco”. La soga se amarra alrededor de todo la embarcación para mantenerla unida.

Esta es la misma palabra usada en Hechos capítulo 27 cuando Pablo navegaba hacia a Roma y fueron embestidos por una gran tormenta y el barco estuvo a punto de naufragar.  El autor del libro de los Hechos nos dice que  "usaron amarras para ceñir la nave" (v. 17) Esta palabra ceñir es la misma palabra ayudar. "Cristo está capacitado para ayudar a aquellos que son tentados". 

Me encanta esta descripción porque cuando nuestras pequeñas barcas son embestidas por las tormentas y nos sentimos en peligro de sucumbir frente a los ataques de Satanás, frente a las tentaciones frente a las pruebas, es Cristo  quién nos mantiene en pie, quién nos ciñe y nos sostiene. Él puede hacerlo, Él puede ayudarnos porque conoce lo que es ser tentado y probado sin nunca haberse rendido ante la tentación

El drama cósmico que se estaba llevando a cabo en estos momentos, tanto en la tentación de Cristo en el desierto, como en Getsemaní, queda muy bien ilustrado en  la película La Pasión de Cristo, esta comienza con una escena bastante intensa en el Huerto de Getsemaní, y aunque la película se desvía un poco del recuento bíblico, pienso que nos da una visión bastante precisa al momento que  Cristo estaba a punto de entregar su vida en una cruz por el pecado del hombre.  

En esta escena de la película La Pasión de Cristo, mientras Jesús derramaba su alma delante del Padre, Él fue tentado y probado por una personificación de Satanás, quien lo tienta a dudar de Dios y a aferrarse a su vida.  Al aumentar la tensión del momento se ve una serpiente contorsionandose hacia Jesús quien yace postrado en el suelo clamando a Dios. Al final de la escena, Jesús se pone de pie determinado a hacer la voluntad de Su Padre e inmediatamente aplasta a la serpiente—una referencia a la profecía en Génesis 3 sobre el Mesías que vendría y de quien se dice: que la serpiente le herirá en el calcañar pero que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15).

Cuando Jesús resistió la tentación de Satanás en el desierto y de nuevo en el huerto de Getsemaní, Él notificó a las potestades tanto del cielo como del infierno, que Él era el Señor Soberano y que jamás se postraría ante Satanás.

Como dice Pablo en Romanos  capítulo 16 versículo 20: “Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies.  La gracia de nuestro Señor Jesucristo, sea con vosotros.” 

¿Amén? Amén.

Leslie: Cuando Jesús enfrentó la tentación en el desierto había mucho en juego. Nancy Leigh DeMoss ha esbozado un cuadro de la batalla del Salvador contra el mal, mientras Él ayunó durante 40 días en el desierto. Este mensaje es parte de una serie titulada, El Cristo incomparable.

Nancy redactó estos mensajes luego de leer “El Cristo incomparable” de J. Oswald Sanders  [The Incomparable Christ - disponible en Inglés]. Es una obra clásica de lecturas diarias que les ayudará a conocer aspectos de la vida de Jesús que tal vez nunca antes habían considerado. Al leer este libro y escuchar esta serie en estos días que preceden la Semana Santa podrán celebrar con una apreciación renovada de quién verdaderamente es Cristo

¿Fue Cristo el Dios verdadero hecho hombre?  ¿Es esto importante? Nancy Leigh DeMoss dice, “Si Jesús no fue Dios en toda Su Plenitud, nuestra fe sería vana.” Descubramos el porqué de esta afirmación cuando regrese Aviva Nuestros Corazones

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

A Narnia Lullaby, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia - The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records; The White Witch, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia - The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records; Only the Beginning of the Adventure, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia - The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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