Podcast Aviva Nuestros Corazones

Carmen Espaillat: Hay personas que te están observando, están mirando la forma en que manejas la presión.  Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra disposición a sufrir por causa de Cristo glorifica a Dios de la siguiente  manera: se convierte en un testimonio visible para el  mundo entero de que Jesús es digno y vale la pena vivir y morir por Él.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Piensa en un personaje de la historia que admiras. Es probable que haya pasado por algunas pruebas muy difíciles. La manera en que manejó la presión es una de las razones por las que las admiramos.

Cuando otras personas ven tu vida, ¿qué es lo que ellos notan en  la forma como manejas la presión? Nancy te ayudará a pensar acerca de esto, continuando en una serie llamada Fidelidad y corona de  vida.

Nancy: La fecha fue el 02 de febrero, del año 156 dC los judíos había incitado a los romanos a que  arrestaran a un líder de la iglesia de 86 años de edad, llamado Policarpo. Habían hecho acusaciones salvajes  contra él, las cuales eran totalmente falsas.

Era un día de fiesta, por lo que las multitudes estaban al exterior  celebrando, esta multitud estaba entusiasmada y era fácilmente manipulable. En el camino hacia el anfiteatro, el oficial romano que había arrestado a Policarpo le pidió que se retractara.

El oficial le dijo: "¿Qué daño puede hacer que quemes un poco de incienso a César?", Policarpo le respondió  "yo no puedo hacerlo". Así que  lo llevaron al anfiteatro, y fue arrastrado ante el procónsul romano, que una vez más le instó a retractarse.

Y le dijo: "Jura  por el César, y blasfema de Cristo, y yo te soltaré". Y luego Policarpo dijo estas famosas palabras: "Ochenta y seis años  he servido a Cristo, y Él nunca me ha hecho mal. ¿Cómo puedo hablar mal de mi Rey que me salvó? "

Bueno le dijo  el procónsul, "Te vamos a tirar a los leones si no te  retractas," y Policarpo le contestó: "entonces trae a los leones".

Entonces el procónsul dijo: “Bueno, no, mejor te  vamos a quemar en la hoguera. Vamos a hacer una hoguera contigo”, a lo que Policarpo contestó:

“Está bien. Yo no temo al fuego que arde por un poco de tiempo y después de un rato se apaga. ¿Por qué se detiene? Venga y haga su voluntad”.

Ocurrió que era  día de reposo, y  violando sus propias leyes de no trabajar el sábado, los judíos se apresuraron a buscar leña para preparar la hoguera  en  que Policarpo iba a  ser quemado.

Entonces Policarpo fue llevado a la hoguera. Iban a clavarlo a  un  madero, pero él dijo: "No,  no es necesario no voy a escapar", por lo que solo lo ataron a la estaca.

Después oró, y una parte de esa oración fue: “Te bendigo porque  me has tenido por digno de este día y de esta hora, de que pueda yo estar entre tus mártires”.

En el momento que Policarpo dijo "Amén", la llama fue encendida, y el fuego comenzó a quemarlo vivo. En realidad, había mucho viento  ese día, y el viento alejaba las llamas  de Policarpo, así que estaba siendo torturado, en vez de morir rápidamente.

Después de un tiempo, un soldado misericordiosamente lo traspasó con una espada  y así terminó su sufrimiento. Policarpo fue un obispo de la iglesia en Esmirna, y él era un discípulo del apóstol Juan, quien recibió la revelación de Jesucristo para la iglesia de Esmirna.

El Apocalipsis se escribió, alrededor del 95 DC, Policarpo probablemente  era un hombre joven,  de unos veinticinco años de edad y probablemente miembro de la iglesia de Esmirna cuando se enviaron las cartas  y fueron leídas  a las iglesias.

Probablemente estuvo  en esa congregación cuando se leyeron estas palabras,

Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el último, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. (Apocalipsis 2:8-10 RVR1960)

Si Policarpo, de hecho, escuchó esas palabras, o de seguro las conoció más tarde, ¿no te parece que esas palabras le habrían preparado para lo que tendría que enfrentar 60 años más tarde?

Estas palabras deben haber ministrado fuerza y ​​gracia para él en  la  hora de la prueba. Me pregunto,—cuando él fue detenido y llevado al anfiteatro, en la discusión con el procónsul, y luego al ver la madera traída y que él fue atado a este, ver la llama encendida— me pregunto si tal vez él no estaba escuchando esas palabras resonar en sus oídos, a Cristo diciéndole "conozco tu tribulación".

Y entonces Cristo le diría: "No temas lo que vas a  sufrir. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.

Puede ser que ahora tú no estés sufriendo en la forma en que sufrió Policarpo, Pero Dios conoce, como hemos visto en este pasaje, lo que vamos a enfrentar en los días y en los años venideros.

Esto es lo que va a pasar. En ese caso, Dios le dijo a la iglesia de Esmirna lo que iba a suceder. Y aunque  Él no siempre nos dirá, pero Él lo sabe. Él sabía lo que le  iba a pasar a Policarpo 60 años después.

Él sabe lo que vas a enfrentar días o años a partir de ahora, y como  hoy hemos leído y oído en esta carta a la iglesia en Esmirna, Dios nos quiere preparar para el sufrimiento que podamos enfrentar en diferentes maneras en los días venideros.

¿Cuál es el consejo de Cristo a una  iglesia que ya está sufriendo tanto, a una iglesia que va a tener aun mayor sufrimiento en los  días por venir?

Él le da dos palabras de exhortación. La primera es que Él le dice: "No temas". Literalmente, "Deja de tener miedo". Este mandamiento, "No temas," se da más de 300 veces en la Escritura.

Has leído este mandato a través del Antiguo y del Nuevo Testamento. Me pregunto si eso  es porque Dios sabe lo  propensos  que somos a temer.

Tememos lo que no sabemos.
Tememos lo que sí sabemos.
Tememos a las cosas que han pasado.
Tememos a lo que pensamos que podría suceder.
Tememos a las cosas que están pasando.
Tememos a lo que pensamos  que podría suceder, pero que nunca sucederá.

Somos tan propensas  al miedo, y la Palabra de Dios dice: "Deja de tener miedo".  La palabra "miedo" es la palabra de donde proviene  nuestra palabra "fobia". No seas una persona fóbica. No tengas miedo. No seas temerosa.

Miedo es una palabra que significa "alzar el vuelo". Cuando tienes miedo cuando  estás temerosa, lo que deseas hacer es alejarte. Quieres retirarte.   Quieres escapar. La palabra significa ser atacado por  el miedo o ser presa del susto, y ​​tú  sabes que  el miedo puede paralizarnos. Tú puedes correr, o puede hacer que te quedes paralizada, quieta ahí mismo donde estás.

Cualquiera que sea tu inclinación, la Palabra de Dios dice: No tengas miedo. No permitas que te ataque el temor. No permitas que te paralice el miedo. No alces el vuelo.

Cuando nos encontramos en circunstancias que nos  atemorizan y llega esta emoción natural que es tener miedo,  no debemos dejar que el miedo nos controle. No vamos a dejar que el miedo determine nuestra respuesta o nuestro comportamiento.

El hecho es que nuestros perseguidores pueden ser capaces de quitarnos la  vida física, pero eso es lo peor que ellos pueden hacer, y solo dará lugar, si estamos sufriendo por la causa de Cristo, a que  recibamos la corona de  vida.

Así que, en realidad, nos estarían haciendo un favor, es cómo pensaban los primeros mártires. Ellos pensaban bueno: "Este sufrimiento es solo por un momento. Es solo por un poco de  tiempo. Pronto va a pasar. Todos los sufrimientos de esta vida pasarán, y luego tendremos la corona de vida en la presencia de Cristo, a quien amamos. Tendremos la victoria. Llegaremos a la meta. Seremos vencedores”.

Nadie nos puede quitar la corona de vida. Podrían  tomar nuestra vida física, nuestro cuerpo, pero no nos pueden quitar nuestra vida eterna.

Tal vez esto era a lo que Jesús se refería en Mateo, capítulo 10, en el versículo 28, cuando dice: Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Si temes a Dios de una manera apropiada, en humilde reverencia y asombro, no tendrás temor del hombre.

Y entonces están estas tiernas palabras que Él da allí en Mateo capítulo 10 en el versículo 29, "¿No son dos gorriones," [la variedad de ave más  pequeña,  más común] "vendido por un centavo?" No tienen valor  en la economía.

Pero entonces Él dice: "¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. (S. Mateo 10:29 RVR1960) Dios conoce, Dios ve. Dios se preocupa, por lo tanto no temas  lo que pueda hacerte el hombre.

Salmo 23 versículo  4, "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo".

Mientras estaba  estudiando anoche preparándome  para esta sesión, y pensé en ese pasaje de "El Progreso del Peregrino" donde cristiano fue a esta ciudad, a la feria de la vanidad, y era una ciudad mundana. Era salvaje,  estridente, había unas celebraciones, y Cristiano andaba con su amigo Fiel, que lo mismo  que él, había salido de la ciudad de destrucción y se dirigían juntos a la Ciudad Celestial, al Cielo.

En esa ciudad, la gente de la feria de la vanidad  intentaron hacer que Cristiano, nuestro peregrino, y su amigo "Fiel”, adoptarán su estilo de vida. Es en esta ciudad donde  ambos fueron capturados y "Fiel" dio su vida como un mártir.

Él no tuvo miedo, porque sabía que Cristo estaba con él, y que iba a entrar en la presencia de Cristo. Donde quiera que vayas,  lo que sea que te pase, Cristo estará allí contigo.

Así que lo que  Jesús dice primero es: "No tengas miedo. No temas. "Y luego en segundo lugar," Sé fiel hasta la muerte. "En el idioma griego, la palabra que se traduce  fe, es la misma palabra que se traduce por fieles. Es la misma palabra fe y fiel.

La fe produce fidelidad. La  fe  se contrapone al temor,  No tengas miedo. "Sé fiel hasta la muerte". Ten fe, y la fe te dará la fidelidad  la fe  ha de  contrarrestar el miedo.

¿Cómo reemplazamos el miedo?  Lo haces con fe, con la fe en Cristo. "En el día que temo yo en ti confío". El miedo se reemplaza con la fe, con la fe en Cristo.

Así, dice, perseverar. Sé fiel y persevera. No te rindas. No cedas. No adores al César. Sigue  adorando a Cristo. Persevera, incluso si tú fidelidad a Cristo significa que tendrás que pagar por ello un alto precio, tal vez incluso el precio de   tu propia vida.

Recientemente leí un estudio que decía que en  2000 años de historia cristiana, hay cerca de 70 millones  de santos fieles que han dado su vida por la fe, y de ellos, 45.5 millones alrededor del  (65%) fueron del siglo pasado. Está también sucediendo hoy en día a lo largo de 2000 años de cristianismo, han sido muchos  los que han dicho: "Yo creo en Cristo, y mi fe es tal que no puedo, y ni voy a negarlo. Estoy dispuesto a ser fiel a Él. Tengo que ser fiel a Él. Él es mi Señor, Él es mi amado, Él es mi Cristo, y seré fiel a Él”.

Estos mártires, pagaron por esa fe con sus vidas. Y estaba hablando de todo este tema de la persecución mundial de la iglesia recientemente con una peluquera quien  es creyente, y  estábamos discutiendo sobre el tema.

Ella dijo: "Wao, estoy muy impresionada por los que sufren, que han dado sus vidas". Y me dijo: "A veces me pregunto si yo sería fiel bajo tal   persecución".

¿Cómo puedes saber si  serías fiel, si tu fe se pone a prueba, como lo han sido tantos? Y hablábamos de ello, realmente nuestra respuesta fue, que no lo sabrás hasta entonces, pero   puedes saber si estás siendo fiel ahora.

Dios no nos está llamando a la mayoría de nosotras, en este momento, a que demos nuestras vidas literalmente, físicamente. Pero nos llama a ser fieles de otras maneras pequeñas,  como como  negarnos a nosotras mismos, diciendo "sí" a Cristo, diciendo "no" a este sistema mundial. Sé fiel ahora. Sé fiel mañana. Y al día siguiente. Ese es el desarrollo de un patrón de vida de fidelidad a Cristo, y entonces sabrás que cuando llegue la hora de la prueba, Él te dará la gracia de ser fiel en ese momento.

El término, literalmente, dice "Sé fiel hasta la muerte". A través del proceso de sufrimiento, tu fe es probada, crece y experimentas más de su gracia, y cada vez te haces más fiel

Así que sigue convirtiéndote en alguien fiel, quiero recordarte que nuestra fidelidad está construida sobre el fundamento y la seguridad de que Dios es fiel.

A menudo recuerdo cuando he tenido momentos difíciles en mi vida, y en realidad  no me gusta hablar de esto  y mucho menos en el contexto de hablar de los mártires,  pero  hay días  y hay momentos de la vida cuando es difícil decirle que  "sí" a Cristo y es más fácil decirle que  "sí" a la carne.

Hay momentos en los que pienso: "Oh, Señor,  no es mi fidelidad que me mantiene aferrada a Ti, es Tu fidelidad y el hecho de que tu me sostienes,  Tú estás aferrado a mí”.

Su fidelidad  es la base, el fundamento, la seguridad, y es interesante que Jesús nos diga que vamos a sufrir pero no nos dice cuándo vamos a sufrir. Él no dice, "sonríe,  aguanta". Él no nos dice  "resuélvelo por tu cuenta".

Él nos dice que confiemos en Él, en su fidelidad,  a medida que caminemos por el fuego. Él nos dice, yo he pasado por eso, yo estaré contigo. Voy a acompañarte y saldrás adelante  estaré contigo todo el tiempo.  Estuve muerto, pero ahora estoy vivo, y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Confía En Mí.

Algunas de ustedes están familiarizados con el nombre de José Tson, quien por muchos años fue pastor de Rumania bajo el régimen  opresivo de Ceausescu, este régimen cayó en 1989, pero durante  los años 70 y 80, Dios estaba actuando de manera grandiosa en Rumania y en el avivamiento de las iglesias,  muchos creyentes allí  pagaron con la muerte  por su fe en Cristo.

Joseph fue torturado por su fe. Fue encarcelado;  interrogado, y recordé una historia que quise verificar para esta sesión, así que le pedí a alguien en la oficina que le enviara un correo electrónico y le preguntara si: "Podría confirmarme si tengo la información correcta acerca de esto".

En lugar de contarles la historia a mi manera, quiero compartir su correo electrónico, su respuesta porque fue tan hermoso, que  quiero aprovechar el resto de nuestro tiempo juntas y leérselo a  ustedes. Encaja tan bien con este pasaje que hemos estado leyendo en la carta a la iglesia en Esmirna.

Joseph Tson, por cierto, fue  exiliado de Rumania, desde hace  tiempo y  hoy vive en los Estados Unidos, pero continúa en el ministerio trabajando para su país. Él dijo:

El Señor me bendijo al  crecer en un hogar de cristianos muy devotos. Ellos fueron los primeros bautistas en nuestra comunidad, fueron grandemente perseguidos. No es de extrañar que  en nuestro dormitorio, el lugar más importante de la casa,  tenían esta Escritura maravillosamente grabada en una placa de vidrio: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida".  Como  nuestro dormitorio era al mismo tiempo nuestra sala, Puedo decir que me crié debajo de esta Escritura.

Mientras crecía, un día  quise leer esa Escritura por mí mismo, así que abrí la Biblia  en Apocalipsis capítulo  2 versículo 10, y me sorprendió leer que iban a ser encarcelados solo por diez días. Eso no era un gran problema. ¿Por qué entonces el consejo de ser fieles hasta la muerte? No fue hasta años más tarde, cuando estudiaba todo el tema  sobre el martirio, que  llegué a ver lo que había detrás de esa declaración.

Cuando  se denunciaba a una persona como cristiana,  era llamada por las autoridades  y se le preguntaba  si en verdad era cristiana. Si esa persona respondía: "No", para comprobar la  veracidad de su declaración, se le pedía que tomará un poco de incienso y lo vertiera sobre el fuego del altar del César y que dijera: "César es el Señor". Si la persona hacía esto, se le daba  un certificado de  que adoraba al César y entonces era  puesta en libertad.

Si la persona decía, "No, no puedo decir que César es el Señor, porque solo Jesucristo es el Señor," era llevada inmediatamente a la sala de torturas, y allí se torturaba cruelmente todo el día  hasta  obligarla a confesar que el  César era el  Señor. Si resistía toda la tortura, entonces era condenada a morir en la arena. Era  llevada a la prisión por diez días, hasta  que las heridas más visibles de la tortura se sanaban, y luego después de esos diez a 14 días,  entonces era  llevada a  la arena para ser martirizada allí hasta la muerte.

Entonces entendí que ser arrojado en la cárcel por diez días significaba un martirio seguro hasta la muerte. Por lo tanto, "Sé fiel hasta la muerte" ¡fue muy significativo de hecho!

Un día leí en Hebreos capítulo  2, versículo 15 que Satanás mantiene a la gente en  esclavitud toda su vida por el miedo a la muerte. Y pude relacionar esto  claramente,   en nuestra situación bajo el terror del comunismo,  esta  era  el arma suprema de Satanás. Todo el mundo tenía miedo de ser arrestado y de ser enviado al campo de concentración de trabajo para perecer allí. Es por eso que todo el mundo aprendió a decir solo lo que los comunistas esperaban  que se dijera. Fue entonces cuando le pedí al Señor que de verdad me liberará del miedo a la muerte.

Y Él me liberó de tres formas. En primer lugar, comprendí que, literalmente, Él murió mi propia muerte. Por lo tanto, no moriría; solo me iría a casa para estar con mi Señor, donde es mucho mejor estar. En segundo lugar, me hizo entender que cuando muriera  por Él y por el Evangelio, esto en sí mismo era una forma de derrotar a Satanás y lo convertía en el triunfo del Evangelio (este es el significado esencial del martirio).

Permítanme decirles aquí, que este es uno de los propósitos de las pruebas  que  Dios permite en nuestras vidas. Hablamos de esto en la última sesión, pero nuestra voluntad de sufrir por causa de Cristo glorifica a Dios de esa manera. Se convierte en un testimonio visible al mundo entero,  que vale la pena vivir y morir por Cristo.

Y así Joseph Tson sigue diciendo: "Mi voluntad de morir por el Evangelio es una manera de derrotar a Satanás y lo convierte en el triunfo del Evangelio".

En tercer lugar, si estoy lleno de amor por las mismas personas que me persiguen, me torturan o asesinan , ya no tengo miedo de ellos, porque no hay temor en el amor, porque el perfecto amor echa fuera el temor. Esta liberación es la base de todo lo que siguió sucediendo de ahí en adelante  en mi historia.

Cuando me llamaron primero a la sede de la policía secreta en 1974, el oficial  estaba molesto conmigo, pues yo no quería hacer lo que me decía ,  amenazó con matarme, y le respondí calmadamente : "Señor, déjeme explicarle este asunto de si usted me mata . Sí usted puede hacerlo, pero señor, usted debe saber que su arma suprema es matar , pero mi arma suprema es morir.

"Le explicaré  cómo funciona esto señor. Usted sabe que mis sermones están grabados y corriendo por todo el país. Así que si usted me mata, lo que hará será  rociarlos  con mi sangre, porque todo el mundo sabrá que he muerto a causa de predicar la Palabra de Dios. Todo el mundo que tiene una cinta de uno de mis sermones la tomará  y la escuchará de nuevo, y dirá : 'Yo puedo confiar en lo que dice este hombre, porque él murió por lo que predicaba. "Señor, mi predicación hablará diez veces más fuerte después que me haya matado, si me mata, De hecho, voy a conquistar esta tierra para Dios por haberme dado muerte. Así que adelante  hágalo ".

Este hombre quedó estupefacto. Reflexionó por un momento y me dijo: "Espere aquí durante unos minutos". Al parecer,  fue e informó a su jefe, porque cuando regresó, con una voz muy tranquila y me dijo, "Váyase  a casa, y veremos lo que va a suceder".

Otro aspecto de esta historia se produjo en 1977 cuando fui acusado de traición y me amenazaron con ser ejecutado. Un interrogador que actuaba muy asustado  vino y me explicó que sería mejor que hiciera un acuerdo  y así salvar mi vida.

Yo tranquilamente le dije: "Señor, no hay necesidad de salvar mi vida. Simplemente continúe  y le dije dispáreme. Estoy preparado para ello". ¡Él explotó en furia! Y me dijo "¿Qué clase de hombre es usted? Cuando le  digo a alguien que lo voy a matar, esa persona se aterroriza, pero usted sonríe de oreja a oreja  y me dice que le mate "¡Usted no es normal! "

En su correo electrónico, el comentario de Joseph de esta conversación fue, “Sí, yo no soy normal, porque yo fui liberado del temor a morir, y   me he dado cuenta que no pueden hacerle nada  a un hombre que no tiene miedo de morir”.

Amigas ustedes ven, el arma suprema del enemigo es matar pero nuestra arma suprema contra el enemigo es morir. Para algunos, esto puede significar entregar  su propia vida físicamente.

Pero en realidad significa  negarse a uno mismo, decir no a la carne, tomar su  cruz y seguir a Jesucristo. "No temas por lo que estás por sufrir",  Jesús le dice esto a esta  iglesia  sufriente  y  a cada creyente que sufre.

"En cambio, sé fiel hasta la muerte. Persevera, y yo te daré la corona de vida ".

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth estará de vuelta para orar. Muchas de nuestros oyentes han recibido valor y coraje en su sufrimiento al  conseguir una copia de un recurso que  nuestro equipo creó, llamado "Oídos para Oír": Aprendiendo de las Iglesias en Génesis.

Este recurso te facilitará reflexionar sobre  las cosas importantes  mientras estudias las cartas a las iglesias en Apocalipsis. Tendrás  un nuevo sentido de valor y perseverancia cuando enfrentes desafíos  al  estudiar Apocalipsis usando este recurso.

Puedes descargarlo gratuitamente al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Es nuestra manera de mostrar nuestra gratitud por  tu apoyo. Puedes dejar una donación voluntaria allí mismo en la página. Eso nos permitirá continuar creando recursos gratuitos para bendición de muchas mujeres alrededor del mundo.

¿Es posible evitar el sufrimiento cuando se es un hijo de Dios? Nancy tratará este tema  mañana. Ahora ella nos guiará en oración.

Nancy: Señor, cuando escuchamos esta historia de nuestro hermano, Joseph Tson, y leemos acerca de nuestros hermanos y hermanas en Esmirna, recuerdo  ese pasaje en Hebreos capítulo  11 que dice:

…y otros fueron torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra. (versículos 35-38).

Señor,  te damos gracias por la fe y por la fidelidad de los que se han ido antes que nosotros, hoy en día hay muchos de nuestros hermanos y hermanas en el mundo  que están experimentando estas   cosas, como las que  acabamos de leer.

Te oramos por ellos. Oramos por Tu gracia, Tu provisión , Tu protección, Tu paz, la seguridad  de que les sostendrás y les mantendrás  fieles.

También, oramos por nosotros y te pedimos que nos ayudes a vivir una vida que glorifique  el  nombre de Cristo, que vivamos de tal manera  que digamos  "sí" a Ti nuestro Señor  y "no" a los dioses de este mundo ,  "no"  a nuestro propio ser,  "no" a la carne y "sí" a Cristo como nuestro Señor. En Su nombre oramos. Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth  es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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