La gloria de Dios y tus finanzas
Débora: ¿Por qué somos llamadas a cuidar bien lo que Dios nos ha dado? Aquí está Karen Melby.
Karen Melby: Necesitamos ser buenas administradoras de la vida que Dios nos ha dado. Pero, en última instancia, es necesario dar un paso atrás y mirar el panorama más amplio, porque todo esto apunta a la esperanza del cielo algún día. Hoy tenemos que hacer una buena mayordomía, ser buenas administradoras de lo que Dios nos ha confiado, ya sean nuestras finanzas o el tiempo que tenemos en esta tierra, y de lo que hacemos con eso. Pero, en realidad, lo que hacemos aquí es lo que va a impactar la esperanza que tenemos de la eternidad.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 22 de mayo de 2026.
…Débora: ¿Por qué somos llamadas a cuidar bien lo que Dios nos ha dado? Aquí está Karen Melby.
Karen Melby: Necesitamos ser buenas administradoras de la vida que Dios nos ha dado. Pero, en última instancia, es necesario dar un paso atrás y mirar el panorama más amplio, porque todo esto apunta a la esperanza del cielo algún día. Hoy tenemos que hacer una buena mayordomía, ser buenas administradoras de lo que Dios nos ha confiado, ya sean nuestras finanzas o el tiempo que tenemos en esta tierra, y de lo que hacemos con eso. Pero, en realidad, lo que hacemos aquí es lo que va a impactar la esperanza que tenemos de la eternidad.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 22 de mayo de 2026.
Hemos hablado durante toda esta semana sobre la importancia de estar preparadas para el futuro administrando bien nuestras finanzas. Pero ser administradoras de lo que Dios nos ha dado no se trata solo de ahorrar o invertir. La generosidad también es una parte fundamental de esto.
Hoy Nancy terminará una conversación con las tres invitadas de esta semana: su amiga Karen Melby, quien quedó viuda hace algunos años; Lisa Hagenauer, abogada especializada en planificación patrimonial y sucesiones; y Andrea Karsten, asesora financiera. Escuchemos.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Al llegar al último día de esta conversación sobre «Preparada para seguir adelante», confieso que me hubiera gustado haber abordado este tema antes en Aviva Nuestros Corazones. Tal vez sea porque estoy envejeciendo y ahora pienso más en estas cosas. Y he visto a amigas atravesar situaciones difíciles, y muchas de ellas no estuvieron tan preparadas como hubieran deseado. Otras, en cambio, han hecho un excelente trabajo al prepararse y han sido de gran ejemplo.
Así que cada una de nosotras, sin importar la etapa de la vida en la que estemos, casadas, solteras, jóvenes o mayores, hay pasos que necesitamos asegurarnos de dar para ser buenas mayordomas mientras vivimos y también más allá de nuestra vida, cuidando aquello que Dios nos ha confiado.
Solo hemos echado un pequeño vistazo a algunos de estos temas, y espero que la conversación que hemos tenido con Karen Melby, Lisa Hagenauer y Andrea Karsten, desde una perspectiva personal y también profesional, haya sido de ánimo para ti.
Karen, sé que toda esta conversación ha sido muy personal para ti. De hecho, estuvimos juntas en el hospital. Yo los estaba visitando, a ti y a Scott, cuando acababan de enterarse de que el diagnóstico era más serio de lo que habían pensado, y ustedes estaban conmocionados. Y ese no fue el último de esos días realmente difíciles.
Vi a tu esposo Scott recorrer ese camino de una manera santa. Aunque fue sumamente dura y desgarradora, también fue increíblemente santa. Recuerdo una visita en particular cuando yo estaba allí. La mamá de Scott también estaba en la habitación. Scott estaba muy incómodo, retorciéndose, sin poder acomodarse físicamente.
No sé qué era exactamente lo que estaba provocando eso en ese momento, pero recuerdo que, cuando lograba decir algo, era algo como: «Dios ha sido tan bueno con nosotros».
Y yo pensaba: «¿Cómo puede un hombre, en un momento tan doloroso y tan difícil… estar pensando eso? ¿“Dios ha sido tan bueno con nosotros”?».
Había tres cosas relacionadas con eso que eran como anclas para Scott, incluso cuando apenas podía hablar. Eran las cosas a las que una y otra vez él volvía, regresaba. Y sé que están profundamente entrelazadas en tu vida. Lo estaban antes, y lo están aún más ahora. Recuérdanos cuáles eran esas tres cosas.
Karen: Bueno, todo comenzó con una página de su diario que tengo conmigo hoy. Él escribió: «Creo…». Y luego anotó varias cosas:
- Dios es bueno.
- Dios tiene un plan.
- Todo es para Su gloria.
- Dios tiene el control absoluto.
- Dios sabe todo lo que estoy atravesando.
- En Dios se puede confiar plenamente.
- Dios promete suplir todas nuestras necesidades.
Escribió versículos y algunas otras notas breves, pero al final resumió todas esas declaraciones de «creo» en una sola frase: Dios es bueno; Dios tiene el control; y se puede confiar en Él . Y lo decía una y otra vez. Lo repetía incluso cuando se retorcía de dolor.
Creo que fue una decisión consciente: fijar su mente en el lugar correcto, no quejarse, no compadecerse de sí mismo y dar un buen ejemplo a quienes lo estábamos observando. Fue un entrenamiento intencional de su mente para recordar lo que realmente creía acerca de Dios.
Nancy: Bueno, no quiero que pasemos por alto esto, porque quizá ahora mismo no estés pensando en testamentos, o en poderes legales y asuntos relacionados con el final de la vida. Pero, sea cual sea tu situación o circunstancia, necesitas pensar, necesitamos pensar en esto: Dios es bueno.
En primer lugar: incluso cuando lo que te está pasando no parece bueno, Dios es bueno.
En segundo lugar: Dios tiene el control. Él sabe lo que está haciendo. No comete errores. Dios tiene el control.
Y, en tercer lugar, se puede confiar en Dios. Sí, se puede confiar en Dios.
Creo que estas son tres verdades con las que necesitamos aconsejar constantemente a nuestro corazón en cada etapa de la vida. Tenemos que seguir recordándolas, aun cuando no las sentimos verdaderas, aun cuando nuestras circunstancias parecen gritar exactamente lo contrario.
Dilo conmigo en tu corazón mientras escuchas esto: «Dios, Tú eres bueno. Dios, Tú tienes el control. Y Dios, yo puedo confiar en Ti. Cuando no puedo ver el resultado, cuando el desenlace no es para nada como yo lo habría escrito, Tú eres bueno, Tú tienes el control y Tú puedes ser confiado».
Así que, si no te llevas nada más de esta conversación de esta semana, espero que esto sea lo que te lleves. No importa qué tan difícil sea lo que estés enfrentando, qué asuntos complicados tengas que manejar o qué decisiones duras tengas que tomar; esto fue a lo que Scott se aferró.
Karen: Amén.
Nancy: Eso fue a lo que tú te aferraste durante esos tiempos.
Karen: Así es.
Nancy: Y esto es a lo que tus hijos, tus hijos ya adultos, se están aferrando, porque lo vieron en ti y en Scott durante ese tiempo tan difícil.
Karen: Esto tiene que ver con la esperanza que tenemos. Es la esperanza del cielo, como creyentes.
Nancy: Esta tierra no es todo lo que hay.
Karen: Partiendo de este punto, de que se puede confiar completamente en Dios, Scott escribió de su propio puño y letra Hebreos 10:23. Dice así: «Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es Aquel que prometió». Él subrayó esa frase: la profesión de nuestra esperanza, porque se puede confiar en que Dios cumple Su promesa.
No se trata de la vida en esta tierra. Esa es una de las cosas que toda esta experiencia me enseñó. Necesitamos ser buenas mayordomas de la vida que Dios nos ha dado, y por eso estamos teniendo esta conversación. Pero, en última instancia, es necesario dar un paso atrás y mirar el panorama más amplio, porque todo esto apunta a la esperanza del cielo algún día.
Hoy somos buenas mayordomas de lo que Dios nos ha confiado—ya sean nuestras finanzas o el tiempo que tenemos en esta tierra y lo que hacemos con él—, pero en realidad, lo que hacemos aquí va a impactar la esperanza que tenemos de la eternidad. Eso es lo que miramos. Eso es lo que Scott estaba mirando, porque sabía que su tiempo en la tierra era pasajero.
Nancy: Sí, como lo es para todas nosotras.
Karen: Él estaba enfocado en la esperanza que tenía.
Nancy: Y la promesa, sin importar cuáles sean tus circunstancias, es esta: lo mejor está por venir. Para todas las que conocemos a Jesús, lo mejor está por venir.
Karen: Amén, así es.
Nancy: Así que todo esto de lo que hemos estado hablando, prepararnos para asuntos del final de la vida, tiene sentido solo a la luz de esa esperanza. Si no hay resurrección, si Cristo no resucitó de entre los muertos, si no vamos a resucitar para vivir con Él por la eternidad, entonces todo este esfuerzo por planificar el final sería como decir: «¿Para qué perder tiempo en eso?». Pero lo mejor está por venir, y Dios está escribiendo nuestra historia.
Karen, sé que el día en que Scott fue diagnosticado viviste una experiencia que marcó un antes y un después, algo que solo Dios podía haber orquestado de esa manera, y que te ayudó a enfrentar de frente los temores que estabas sintiendo en ese momento.
Karen: Totalmente.
Nancy: Cuéntanos esa historia.
Karen: Sinceramente, Nancy, nunca había unido esas cosas, pero creo que fue el mismo día en que tú nos visitaste por la tarde. Esa mañana me había enterado de que el papá de una de las amigas de secundaria de mi hija Kirsten había fallecido ese mismo día a causa del cáncer. Así que el diagnóstico de cáncer de Scott nos golpeó con mucha fuerza.
Unos días después, Kirsten y yo decidimos que debíamos ir al funeral para dar nuestro pésame a la amiga de mi hija. Nos sentamos en la parte de atrás de ese servicio conmemorativo en nuestra iglesia. Fue difícil incluso estar allí.
Nancy: Al principio no estaban seguras de si debían ir o no.
Karen: Exactamente.
Nancy: Pero tomaron la decisión.
Karen: Ninguna de las dos se sentía emocionalmente fuerte para ir. Intencionalmente nos sentamos atrás, pensando que, si necesitábamos salir, podríamos hacerlo fácilmente. Pero a medida que avanzaba el servicio, fue maravilloso. Como sabes, cuando un creyente va al cielo, el servicio suele ser bastante gozoso, y eso hizo bien a nuestros corazones.
De hecho, era exactamente donde Dios quería que yo estuviera, porque durante ese servicio, después de un tiempo de adoración y luego de risas al recordar historias familiares, sentí que el Señor y yo tuvimos una conversación. No fueron palabras audibles, pero sé claramente lo que Él puso en mi corazón durante ese tiempo. Básicamente fue esto: «Karen, ¿cuál es tu temor? ¿Tienes miedo de que esto sea lo que te espera a ti? Tienes que soltar eso. Entrégame ese temor».
Nancy: En ese momento no sabías cuál sería el desenlace.
Karen: No, no lo sabía. Solo sabía que no era algo bueno.
Nancy: Sí.
Karen: Y entonces el Señor me instó a entregarle eso a Él. «Déjame cargar con esto. Déjame caminar contigo. Yo voy a llevar esta carga, y voy a llevarte a ti. Entrégame ese temor. Tienes un camino largo por delante, pero Yo estaré contigo».
Nancy: Amén, y Él realmente estuvo contigo.
Karen: Sí. Y el resto de la historia es que, después de que Scott falleció, Dios me recordó esa conversación mientras estaba sentada en el funeral de mi esposo. Me recordó que Él me había sostenido durante todo ese tiempo, y que seguirá sosteniéndonos a mis hijos y a mí mientras seguimos adelante sin Scott. Dios ha sido fiel. Él fue fiel.
Nancy: Dios está escribiendo la historia.
Karen: Él está escribiendo la historia.
Nancy: Él es bueno. Él tiene el control.
Karen: Y se puede confiar en Él.
Nancy: Y se puede confiar en Él.
En todo este proceso, como hemos estado hablando a lo largo de estos últimos días, tuviste que enfrentar durante meses antes de la muerte de Scott y luego, creo que por unos dieciocho meses, e incluso en cierto sentido todavía hoy, muchos asuntos prácticos: los aspectos financieros, los planes… incluso hablamos antes esa semana sobre los planes para el entierro, y también sobre las directrices para el final de la vida, decisiones que debían tomarse o indicaciones que debían dejarse por adelantado.
Karen: Sí.
Nancy: Todas esas cosas prácticas y tangibles que había que resolver.
Karen: Correcto.
Nancy: Scott hizo un trabajo extraordinario preparando espiritualmente a tu familia. Él fue increíble; había que estar allí para entenderlo. Pero cualquiera que estuvo cerca de ustedes en esa temporada sentía que estaban pisando «tierra santa». Dios estaba allí, y Dios estaba hablando a través de todo eso. Fue algo que tocó muchísimas vidas en el proceso, al igual que el servicio memorial, y también tu vida desde entonces.
Pero hubo muchas cosas tangibles para las que también tuviste que confiar en el Señor.
Karen: Así es.
Nancy: Por eso nos hemos reunido para tener esta conversación, para decir: «Lo intangible es lo que más importa».
Karen: Exacto.
Nancy: Tener el corazón en el lugar correcto, estar bien con el Señor, cuidar las relaciones familiares, hasta donde podamos. Y Karen, ojalá pudiéramos tener hoy aquí a tus hijos. Cada uno podría contar cómo Dios usó la vida y la muerte de Scott, y también Su obra a través de ti, para impactar sus vidas.
Tus hijos estaban en distintas etapas de su crecimiento hacia la adultez y en diferentes temporadas de la vida y niveles de madurez espiritual, y Dios ha obrado de manera increíble en cada uno de ellos. Ya no son niños; todos son adultos.
Karen: ¡Oh, sí!
Nancy: Eso, sus vidas, es lo intangible.
Pero la manera en que has manejado lo tangible también les ha estado hablando a ellos, y ahora nos está hablando a nosotras.
A lo largo de esta semana hemos conversado con Andrea Karsten, asesora financiera, y con Lisa Hagenauer, abogada especializada en planificación patrimonial y sucesoral. Son términos grandes, pero se trata de servicios muy importantes. Personas como Andrea y Lisa no están aquí para vender sus servicios; están aquí para ayudarnos, como mujeres, a entender que estas son áreas sobre las que necesitamos pensar.
Esto varía dependiendo del país donde vivas: cómo se hace, cómo luce el proceso. Nosotras, casualmente, somos todas de Michigan, pero en tu país puede verse un poco diferente. Sin embargo, hay personas capacitadas que saben y pueden ayudarte con todo esto, para prepararte para el futuro.
Karen: Correcto. Por ejemplo, hemos estado hablando de lo intangible. Una de las cosas que mencionamos antes fue la importancia de tener conversaciones con tu esposo antes de que las cosas empiecen a ir mal.
Nancy: Mientras se pueda.
Karen: Exacto, mientras se pueda, cuando todo está bien, cuando hay salud. Una de esas conversaciones importantes es esta: entender qué hay en su corazón respecto a la generosidad. Es decir, cuando Scott falleciera, ¿yo sabría qué era lo que más le importaba a él en cuanto a dar, incluso después de su partida?
Así que, en lo tangible, ¿qué significa eso para mí ahora? Pues algo muy concreto: hace un tiempo le dije a mi asesor financiero: «¿Cómo puedo dar más?». Hoy vivo con un presupuesto. Tengo una asignación mensual. Eso fue algo completamente nuevo para mí. Pero le dije: «Quiero ser una buena mayordoma de lo que tengo, pero también quiero poder dar más. Ayúdame a lograrlo». Eso no era algo que yo supiera cómo hacer de manera práctica.
Nancy: Pero sí sabías que eso estaba en el corazón de Scott.
Karen: Exactamente. Lo intangible era algo que Scott deseaba profundamente.
Nancy: Y sus corazones estaban alineados.
Karen: Sí, los dos lo deseábamos. Yo lo sabía. Pero entonces surge la pregunta: en lo práctico, ¿cómo lo llevo a cabo ahora? Y ahí es donde la planificación financiera resulta tan valiosa.
Nancy: Y creo que este tema de la generosidad es sumamente importante.
Andrea, tú ayudas a muchas personas a establecer un plan para cómo viven hoy en ese sentido y para lo que ocurrirá después.
Andrea Karsten: Correcto.
Nancy: Y Lisa, tú ayudas a las personas a elaborar testamentos para cuando ya no estén.
Pero hay una pieza que muchas personas no consideran, y es esta: «¿Cómo puedo invertir en el Reino? ¿Cómo puedo invertir en la obra del Señor?».
Algunos piensan: «No tengo lo suficiente para hacer eso». Sin embargo, esta es una parte fundamental de ser mayordomos de lo que Dios nos ha confiado. Cuando reconocemos que todo le pertenece a Él, entendemos que la generosidad no nos limita; en realidad, es un camino hacia una libertad aún mayor.
Andrea: Exactamente. A veces es difícil saber qué hay detrás cuando alguien dice: «No tengo suficiente», porque existen muchas maneras de analizar sus bienes, sus recursos, su flujo de ingresos, y ayudarles a dar ese paso, especialmente cuando eso es lo que ya está en su corazón.
Nancy: Y puede que solo estén pensando en lo que tienen en el banco.
Lisa: O en lo que hay en nuestros registros financieros en ese momento.
Nancy: Y no están considerando otras formas de ser generosas.
Andrea: Así es. Ser generosas ahora, a partir de nuestros ingresos, o ser generosas más adelante a través de nuestros planes patrimoniales.
Nancy: Y a través de distintos tipos de activos.
Andrea: Exacto, de muchas formas distintas.
Tenemos este maravilloso manual —la Palabra de Dios—, esta Biblia tan rica, que nos ofrece un consejo financiero lleno de sabiduría. Sabemos que, si aplicamos siquiera una parte de lo que enseña, nuestro camino puede ser más sabio y ordenado.
Dios es muy claro al respecto: en el Antiguo Testamento se habla del diezmo; en el Nuevo Testamento, de la generosidad y el dar con liberalidad. Ese es nuestro marco de referencia como creyentes. Debemos dar ese paso. Es un paso de fe abrir nuestras manos de esa manera.
Y luego, en lo práctico, ahí es donde entramos nosotros como asesores y consejeros financieros: ayudamos a encontrar las formas prácticas de vivir esas instrucciones, de aplicar ese «manual», de caminar alineados con esa convicción del corazón.
Nancy: Y realmente aprendí mucho en todo esto. Fue todo un proceso para mí, igual que para ustedes. Tuve un contador que me dijo: «Mira los ingresos, los gastos y las ofrendas… ¡Esto no cuadra! ¡Esto no tiene sentido!».
Pero yo tuve un papá y una mamá (y todavía tengo a mi mamá) que amaban el dar. Para ellos era algo casi automático pensar primero en dar a la obra del Señor, desde el principio, no solo con lo que sobraba. Era algo natural dar por fe, pidiéndole a Dios la capacidad y la gracia para dar más.
Así crecí en ese ambiente. Ese era el aire que se respiraba en nuestro hogar. Y estoy tan agradecida por eso. Me encanta ese pasaje de 2 Corintios 9 que dice que «el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento…». Dios va a suplir nuestras necesidades. Por eso oramos por el pan de cada día y confiamos en Él para eso.
El versículo sigue diciendo: «[Dios] suplirá y multiplicará la siembra de ustedes [lo que puedes invertir, Él lo puede multiplicar] y aumentará la cosecha de su justicia» (v. 10).
Recuerdo que siendo muy joven leí ese versículo, 2 Corintios 9:10, y pensé: «¡Guau! Esta es una promesa de la Palabra de Dios: Él va a suplir mis necesidades. Él me va a dar más para dar, y va a aumentar y multiplicar la cosecha más allá de lo que uno podría esperar».
No sé exactamente cómo funciona todo eso, porque no soy muy buena con los números. Dios sí entiende los números, pero además tiene una manera increíble de multiplicar.
Y, Karen, sé que tu papá, quien fue un querido amigo del mío (mi papá ya está con el Señor, el tuyo todavía está aquí), tiene ese mismo corazón: un corazón inclinado a dar.
Karen: Sí, así es.
Nancy: Hay una frase que él suele decir.
Karen: Siempre ha dicho: «Nunca desestimes un impulso generoso».
Andrea: Eso me hace pensar en la semilla que se siembra. Es importante recordar que, cuando tienes un pensamiento generoso, muy probablemente viene del Señor. Y descartarlo significa perder la oportunidad de bendecir a alguien a quien Dios quería bendecir a través de ti.
Nancy: O de ver una cosecha multiplicada. No siempre cuadra en los números, pero es la matemática de Dios. Me encanta.
Lisa: Sí. El planificador financiero y contador público certificado, Ron Blue, a veces suele hablar del interés compuesto a diez años o a veinte años… pero también habla de un interés compuesto eterno.
Nancy: Lo cual es enorme.
Andrea: ¡Exacto! El reino de Dios es inmenso.
Nancy: ¡Y qué privilegio es ese a través de una buena planificación! Tengo un ejemplo muy claro de esto. No quiero presumir de mi papá, pero estoy profundamente agradecida porque esto marcó mi vida.
Karen: Puedes hacerlo.
Nancy: Gracias.
Durante su vida, sin saber que a los cincuenta y tres años moriría repentinamente de un ataque al corazón, él había hecho provisiones y planes para que, a través de su herencia, pudiera dar mucho más después de su muerte de lo que había podido dar, aunque fue muy generoso incluso mientras vivía.
Pero gracias a la manera en que planificó, y con la ayuda de personas como las que están sentadas aquí en esta mesa, como Lisa y Andrea, pudo dar muchas veces más después de su muerte que antes, mediante una buena planificación financiera y herramientas legales y fiscales que ayudaron a reducir cargas impositivas. Y entré en terrenos que superaban lo que realmente sabía cuando empecé a hablar de estos temas.
Lisa: Y qué gran regalo fue eso también para ustedes como hijos, como una lección de vida.
Nancy: Totalmente. Realmente lo es cuando uno piensa de esa manera. Una de ustedes citó algo… y no estamos seguras de dónde viene, dice algo así como: «El dinero pierde su poder sobre ti, de controlarte o llenarte de temor, cuando…».
Lisa: «… lo sostienes con la mano abierta». Así es.
Nancy: Así que, cuando decimos: «Haz esta planificación, prepárate, pon en orden tus finanzas», no estamos hablando de algo restrictivo. No es para limitarte. Es para ayudarte a ser una mejor mayordoma de lo que tienes, para que puedas ser más generosa y reflejar mejor los valores del reino de Dios.
Lisa: Sí.
Nancy: Al pensar en esta conversación, el pasaje que tengo en mi corazón es Mateo, capítulo 6. Podríamos pasar mucho tiempo aquí, aunque no lo haremos, pero Jesús habla sobre el dar y dice: «No lo hagan para ser vistos por los demás» (v. 1 parafraseado). Esto no es para tu reputación. Es para el reino de Dios.
Y luego el Señor dice: «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; [y podríamos dar muchos ejemplos de eso], sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (vv. 19-21).
Lo que hacemos aquí con nuestros tesoros revela mucho acerca de nuestro corazón. Y donde está nuestro corazón, allí estará también nuestro tesoro. Esa es parte de esta planificación. Es parte de pensar con anticipación y decir: «Lo que hago con mis cosas, no solo con el dinero, sino con mis posesiones y recursos materiales, ¿cómo puede reflejar un corazón para Dios?».
Y luego Jesús dice, y esto me encanta, hablándoles con ternura a Sus discípulos entonces y a nosotros hoy: «Por eso les digo, no se preocupen». Y podríamos pensar, después de una conversación como esta: «Esto me va a generar ansiedad».
No. Él dice: «No se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán, ni por su cuerpo, qué vestirán» (v. 25). Y habla de las aves y de las flores, de cómo Dios cuida de ellas. Y si Dios cuida de ellas, ¿no cuidará mucho más de nosotros?
Y entonces dice: «…hombres de poca fe… no se preocupen, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”.Porque los gentiles [los que no conocen a Dios] buscan ansiosamente todas estas cosas; el Padre celestialsabe que ustedes necesitan todas estas cosas» (vv. 30-32).
Esto es una relación con nuestro Padre celestial. Ya sea mi querida amiga Karen, que es viuda y para quien Dios es Padre de sus hijos y esposo de esta viuda, o cualquiera de nosotras: Él cuida de nosotras con ternura.
Él sabe lo que necesitas hoy. Sabe lo que vas a necesitar dentro de diez años. Sabe lo que vas a necesitar cuando llegue el retiro, sea lo que sea que eso signifique y cuando sea que llegue. Él sabe cuándo partirá tu cónyuge, si tú sobrevives a tu cónyuge, y sabe exactamente lo que vas a necesitar entonces.
«Pero busquen primero Su reinoy Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.Por tanto, no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidaráde sí mismo. Bástenle a cadadía sus propios problemas» (v. 33).
Él no está diciendo: «Vivan estresados, angustiados por dentro». Es fácil hacerlo, porque hay muchas cosas en que pensar. Pero Él está diciendo: «Esto está diseñado para liberarte de la ansiedad, porque estás confiando en tu Padre para que provea, a Su manera». Y tú estás colaborando con Él al buscar Su reino y avanzar Su voluntad aquí en la tierra.
Y eso realmente es un privilegio. Es una gran oportunidad.
Creo de verdad que, como resultado de esta conversación, habrá mucha más paz en el corazón de las personas; mucho menos caos cuando llegue el momento en que el Señor llame a uno o a ambos cónyuges a casa; paz para sus hijos; menos confusión para hijos y nietos; y una transmisión clara del testigo de los valores del reino, junto con muchos recursos invertidos en el reino de Dios aquí en la tierra, no porque Dios necesite nuestro dinero, sino porque Él lo usa para cumplir Sus propósitos aquí.
Así que muchas gracias por acompañarnos en esta conversación.
Karen: Gracias, Nancy.
Lisa y Andrea: Gracias.
Débora: Esa fue Nancy DeMoss Wolgemuth cerrando esta conversación junto a Karen Melby, Lisa Hagenauer y Andrea Karsten. Esperamos que esta serie te haya animado a ser buen mayordomo de los bienes que el Señor te ha dado en esta tierra. Él sea dándonos sabiduría para administrar correctamente los bienes que nos ha dado.
En Aviva Nuestros Corazones, frecuentemente recibimos mensajes y correos electrónicos de oyentes que han sido bendecidas por alguno de nuestros recursos. Nuestros corazones están agradecidos con el Señor por permitirnos ver y ser parte de Su obrar entre las mujeres de habla hispana.
Dentro de estos recursos tenemos nuestras conferencias, las cuales tienen la intención de invitar a las mujeres a unirse al movimiento de Mujer Verdadera, respondiendo así al llamado de Dios a vivir en la libertad, plenitud y abundancia que se encuentran únicamente en Cristo.
¿Te gustaría participar de una de estas conferencias? Bueno, me complace decirte que ¡ya tenemos fecha para nuestra próxima conferencia!
Este 13 y 14 de noviembre de 2026, en Miami, Florida, celebraremos Mujer Verdadera ’26: «Preparen camino al Señor». La esperanza del regreso de Cristo cambia la manera en que vivimos hoy. Preparar Su camino no es solo esperar; es vivir con fidelidad y esperanza en medio de nuestra generación.
Así que separa la fecha y acompáñanos en este llamado a caminar juntas, con claridad, fidelidad y esperanza, mientras esperamos al Rey. Para más información, visita MujerVerdadera26.com y mantente pendiente de nuestras redes sociales.
Es posible cubrir cada pulgada de tu piel y aun así carecer de modestia. El próximo lunes daremos inicio a una nueva serie titulada «La hermosura de un corazón modesto». En ella, Nancy te enseñará a dejar que la modestia guíe tus actitudes y tus acciones, junto con tu apariencia. No te la pierdas, te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.
Recordándote que Dios quiere usarte para cumplir Sus propósitos aquí en la tierra, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación