Aviva Nuestros Corazones Podcast

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La historia de Alejandra (día 2)

Annamarie Sauter: ¿Cómo has estado tratando de saciar tu sed espiritual? Con nosotras Alejandra.

Alejandra: Estoy convencida de que ese estilo de vida eran toneladas de cisternas rotas que nunca, nunca, nunca iban a saciar mi corazón destinado a rendir adoración al Dios que lo creó.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura para hoy en el reto Mujer Verdadera 365 es la carta a los Efesios, capítulos 4 al 6.

Aquí está Patricia para dar inicio a nuestro programa de hoy.

Patricia: Ayer vimos la primera parte de la historia de Alejandra—una historia de la fidelidad de Dios en el sufrimiento. Escuchamos acerca de las cisternas rotas que ella había cavado para sí.

Alejandra: Había salido de fiesta, un sábado a las 8 de la noche. Y regresé un domingo a las 5 de la mañana a mi casa. Y todavía me quedé consumiendo en la oficina de mi papá hasta las 11 de la mañana. Creo que hay heridas como familia que cuando no las tratas con la cura que realmente es, todos van a buscar roles o papeles o refugios que no son un verdadero oasis para el alma, y en mi caso decidí refugiarme en la bebida.

Comienzas a consumir para vivir y luego con los años sin darte cuenta comienzas a consumir para morir. Recuerdo haberme arrodillado y en tono retador haberle dicho, «bueno, Dios, si Tú realmente existes y estás ahí, perdóname por lo que te voy a decir pero no creo en Ti. Uno de mis fondos más profundos fue ese último intento de suicidio donde una madrugada, alcoholizada, me corté una de las muñecas y ahí fue cuando me asusté porque dije, en el fondo, fondo, fondo, aunque no sabía cómo vivir mi vida, en el fondo no quería morirme.

Patricia: Si te perdiste esa primera parte de la historia, encuéntrala en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Hoy escucharás la continuación, como parte de una serie titulada, «Persevera en las dificultades de la vida».

Alejandra: Hay circunstancias difíciles que se convierten en bendiciones; y hoy te puedo decir que eso fue parte de mi pasado en mi vida, una bendición que me llevó a conocer a un Dios libertador, un Dios lleno de misericordia, un Dios lleno de amor y sobre todo, un Dios lleno de toneladas de gracia; porque todo lo que tengo hoy, no lo merecía.

Estoy plenamente convencida que, para mí, para Alejandra, Dios se vistió de Alcohólicos Anónimos y se presentó en mi vida. En definitiva Él tuvo que ponerme este aguijón del alcoholismo, de haber tenido un problema con la bebida, para quebrarme, a tal punto de poder conocerle. Porque hay una frase que dice que solo lo que verdaderamente te destruye tiene la capacidad de poderte cambiar, y hay alguien, no puedo decir la persona porque no me sé el nombre, pero dice que solo los pecados que llegamos a odiar son los que logramos dejar atrás.

Y sí, hoy puedo decir que a pesar de que hay días que me alejo del Señor, puedo sentir que en Él encontré un gozo inexplicable que nunca había conocido y que estoy convencida que nunca voy a conocer y por eso no quiero alejarme, quiero permanecer porque sé que una vida cristiana tiene luchas, tiene problemas, tiene circunstancias. No hay exoneración de situaciones que te van a romper el alma. 

Patricia: No se nos ha prometido una vida libre de problemas, pero sí se nos ha prometido libertad, plenitud y abundancia en Cristo, y esto es lo que Alejandra ha experimentado. Ella nos cuenta un poco más acerca del impacto que la cruz de Cristo ha tenido en su vida.

Alejandra: Si soy honesta, he visto mucha gente en los grupos de 12 pasos, llegar y no quedarse. Hace unos meses perdí un amigo que intentó por tres años… 21 años, se murió de una sobredosis. Y en ese momento yo decía, «por qué la gente no logra quedarse, permanecer en los grupos de 12 pasos», y he visto un común denominador en la gente que permanece y en la gente que se va, y me atrevería a decir que la mayoría de la gente que permanece es la gente que logra tener un encuentro genuino con el Salvador.

Eso fue la cruz para mí. Fue el lugar donde pude hacer un intercambio sin merecerlo, incluso creo que sin quererlo; y a pesar de que mi cruz era una cruz que para mis ojos era grande, cuando conocí la cruz del Señor, me di cuenta que había un intercambio maravilloso. Que yo podía ahí depositar la mía, y que la de Él era tan grande que opacaba la mía y me imputaba esa libertad que siento que no merezco, pero que hoy me gozo por poder tenerla en mi vida.

Patricia: La iglesia jugó un papel muy importante en la historia de Alejandra.

Alejandra: Para ese entonces, cuando me interné, en cuestión de 6 meses había ido como a cuatro retiros de una iglesia cristiana. En esos retiros comencé a ver gente que en el momento de la alabanza levantaba las manos y tenía un gozo que a mi parecer era un gozo inexplicable porque yo nunca había compartido ese tipo de ideologías.

Y en ese momento le dije al Señor, «quiero conocer y experimentar el gozo que esas personas que he conocido en la iglesia dicen que sienten cuando están en Tu presencia». Y en ese momento le dije, «yo sé que estos ojos nunca te verán, pero este corazón te quiere sentir. Dame el privilegio de saber que si te entrego hoy mi vida y te abro mi corazón, Tú no me vas a abandonar y vas a estar aquí para acompañarme».

Patricia: Vendrá el día en que moraremos con Dios y le veremos tal como Él es—cara a cara– pero a lo largo de nuestro caminar de fe en esta tierra corrompida por el pecado, podemos confiar en que nuestro Padre no desampara a sus hijos.

Alejandra nos cuenta un poco más acerca del rol de la iglesia en su historia.

Alejandra: Después de salir del centro me apoyó mucho una iglesia en mi comunidad.

Vuelvo a Guatemala y comienzo a conocer un amor que nunca había conocido; era el amor que habita en los corazones de las personas que tienen a Cristo. Y precisamente fue una persona que empezó a ministrar mi corazón desde el comedor de su casa, desde el comedor de su cocina. Va a ser curioso, pero hoy tenemos el privilegio de compartir. Ella viene en un grupo de mujeres y aquí estamos las dos juntas casi cinco años después de la etapa en que nos conocimos.

Patricia: En el momento que hablamos con Alejandra nos encontrábamos Monterrey, en México, en la Conferencia Mujer Verdadera, Arraigadas. Más adelante escucharás acerca de cómo Dios usó este evento en su vida. Ahora ella nos cuenta sobre el rol que esta mujer—y otras mujeres— con las que asistió a la conferencia, han tenido en su vida.

Alejandra: Me empieza a hablar de Dios, a tratar de resolverme muchas dudas que tenía sobre la vida cristiana, sobre tener una relación con Jesús, sobre el pecado, sobre las cosas que yo tenía que entregar, que rendir…y luego me arropa un grupo de personas mayores sobre las que, después de la prédica de Danna cuando ella puso la foto de sus robles, en automático les puse las caras de los robles de mi vida. Y fueron personas mayores que tenían muchos años en el Señor, que en amor abrieron las puertas de su casa y empezaron a invitarme a cenar y a compartirme ese gozo que yo no tenía.

Patricia: Alejandra había pasado por un proceso de desintoxicación y estaba iniciando su caminar como discípula de Jesús. Para ayudarle, una mujer que ha tenido un papel muy importante en su vida le prestó una Biblia para niños. 

Alejandra: Donde literalmente el 50 por ciento son dibujos y el otro 50 por ciento palabras. Y me dijo, «tú eres una niña en la fe, tienes que comenzar como niña a conocer realmente quién es Él».

Patricia: Pero las luchas no habían terminado para Alejandra… y en ese punto en su vida, Dios me dio la bendición de participar en la historia que Dios estaba escribiendo en su vida. 

Alejandra: Y así fue como empecé mis primeros pasos conociéndole. Luego fui madurando y a los tres años tuve una crisis. Me iba a volver a internar en un centro, y esta mujer dominicana que quiero mucho, me hace la propuesta y me dice, «no te vayas al centro, ven para acá; mi esposo ha sacado cursos para hacer consejería bíblica. Intenta, prueba una semana tratando tu problema a través del Señor, de Su Palabra, y si no funciona intentas la otra manera». Y le di el beneficio de la duda.

Recuerdo que me dijo, «ve a tu iglesia local y pregúntales a tus pastores si ellos lo creen prudente y si quieres tomar esta propuesta, ven». Nosotras no nos conocíamos más allá de vernos en conferencias o hablarnos por chat. Ahí fue donde confirmé el carácter de Cristo y de lo que significaba vivir una verdadera comunidad porque cuando alguien le abre las puertas de su casa a un desconocido, es mostrarle amor incondicional a alguien que no sabes si es digno de sentarse en esa mesa contigo.

Eso hicieron ellos conmigo. Estuve una semana con ellos y cuando regresé le decía, «es que 24/7 por siete días conocí un estilo de vida que nunca se me había modelado». Y le dije, «yo sé que esto no es por ti ni por ustedes pero ustedes con su vida me han mostrado que han estado sentados a la mesa de ese Maestro con el que yo quiero tener una relación. Ahí fue cuando me convencí que no tenía que volver al centro a internarme y que si quería ser verdaderamente libre, la solución era Cristo. Era ir rendida, derrotada, quebrantada y verdaderamente humillada, a los pies de esa cruz, creyendo por fe que lo que decían acerca de Él, podía ser una verdad en mi vida.

Patricia: Los años continuaron pasando, y con el correr del tiempo Alejandra comenzó a enfriarse en su relación con Dios. Pero Él usó la conferencia Arraigadas para volverla a su primer amor.

Alejandra: Creo que el haber venido a Arraigadas me ha quebrantado un montón. Me ha confrontado, me ha hecho recordar cómo fue ese primer amor en mi vida, cuando le conocí. Siendo honesta, yo tenía un tiempo devocional cercano, estrecho, gozo por buscarle, sed por permanecer en Él, y años después me he dado cuenta que si no le buscas de 24 en 24, olvidas que Él es quien tiene el poder y el control en tu vida.

En los grupos de 12 pasos, en Alcohólicos Anónimos, tenemos una mentalidad de que el adicto no debe consumir por la eternidad. Y para alguien como nosotros nuestra eternidad dura lo que dura un día, 24 horas. Lo mismo es la vida del creyente, no puede estar sin Dios por la eternidad. Te puedo hablar de mí, estoy bien consciente de que debo volver a Sus caminos. A veces sigo dudando de que Su fidelidad es real, pero con el paso de los años veo mi vida en retrospectiva y puedo ver milagros caminando todas las noches en las sesiones del grupo Alcohólicos Anónimos, y ahí no puedo negar que la existencia de un Dios soberano es real.

Siendo franca, Dios en mi vida ha puesto un gozo que no me lo dio la vida o mi vieja manera de vivir. Estoy convencida de que eseestilo de vida eran toneladas de cisternas rotas que nunca, nunca, nunca, iban a saciar mi corazón que estaba destinado a rendir adoración al Dios que lo creó.

Esta conferencia ha sido confrontadora de ver dónde estoy realmente poniendo mi confianza. Una de las cosas que resuenan en mi corazón es, «Dios es tan bueno para amarte así como eres, pero no para dejarte como estás». Y eso es algo que me llevo bien cerca de mi corazón, sabiendo que a pesar de mi condición hoy, la gracia de Dios, aún así, es suficiente para regresarme a Sus caminos porque creo que no hay lugar tan lejano donde Su amor no pueda llegar a rescatarte. 

Patricia: Le preguntamos a Alejandra cómo veía la diferencia entre «la libertad» que le daba el alcohol y la libertad que ahora experimenta en Cristo.

Alejandra: Esas dos libertades las puedo describir como una «Y». La libertad en Cristo, si decido cruzar a la derecha, o la libertad sin Cristo que es la vida si decido cruzar a la izquierda. En «la libertad» sin Cristo, primero se goza y después se paga un precio; y en la libertad con Cristo, primero «se paga» (y no es que yo tenga que pagar esa salvación), tengo que buscarle, tengo que humillarme y tener la disposición de que Él obre y actúe en mi vida, pero es un precio que primero pagas y después gozas.

Viviendo en este mundo tan distorsionado es un precio que uno paga, pero luego convencida de que el galardón eterno es ese gozo –que tal vez la otra vida te ofrece brevemente– a una factura demasiado alta. 

Patricia: Hay una gran diferencia entre tener una relación viva con Dios y emocionarse en un evento. Dios nos ha dado las emociones—y son un regalo, pero nuestra relación con Él es mucho más que eso, y Su Palabra es vital para que podamos permanecer arraigadas en Jesús. Alejandra nos habla un poco más acerca de cómo luce esto en su vida.

Alejandra: Anhelo seguir creciendo en Su Palabra, en Su voluntad, en seguir buscándole en intimidad, en secreto, en mi cuarto, porque ahí es donde puedo conocerle. Cuando uno le busca en eventos o en cosas donde hay muchas emociones –somos seres emocionales y nos gusta todo esto– pero luego cuando vuelves a tu vida real, a tus luchas reales, a tu hogar difícil, a ese aguijón en la carne…ahí es donde te convences que necesitas a Dios para poder salir y seguir adelante.

Comencé leyendo una Biblia no hace mucho, hace como unos dos años cuando regresé de la consejería bíblica con Pati, y yo le decía, «Paty, es que voy a eventos, voy a iglesias, oigo las ministraciones y me emociono, pero luego siento que no avanzo». Y me dijo, «Ale, lo que has hecho estos tres años en tu vida ha sido que has manejado un tanque de guerra, pero sin gasolina; y un tanque de guerra sin gasolina es imposible moverlo. Tu gasolina principal tiene que ser Dios y Su Palabra».

Jen Wilkin en su libro dice, «el corazón no puede amar lo que la mente no conoce». Y honestamente y siendo vulnerable, he tenido momentos en mi vida donde le he buscado con fervor. Comencé a hacer un devocional, comencé a escribir en la Biblia que Pati me regaló. Uno podía escribir en el margen, y empecé a darme cuenta que estaba viva. Pati siempre me decía, «Ale, cuando comiences a leerla pídele al Señor que abra los ojos de tu corazón para que te deleites y veas las maravillas de Su ley. Antes de que empieces a leer Su Palabra, pídele que despierte ese amor por ella en ti».

Y siendo honesta, no es algo que yo esté haciendo en esta etapa de mi vida. Por eso parte de lo que me he sentido confrontada en este congreso, es darme cuenta que no me puedo alejar del Dios que me trajo libertad. Porque si yo he llegado a donde estoy, no es por mí, no es por un grupo de doce pasos, no es porque he tenido una comunidad. Al final de cuentas ha sido porque a Él así le ha placido. No puedo alejarme de la única fuente que ha sido viva para mí. Tristemente, en mi naturaleza caída, he querido volver a esas cisternas rotas olvidándome que ese no es mi trono sino que ese trono le pertenece a Él, y que si en un futuro yo quiero tener un matrimonio, ser mamá, ser una buena empleada, llegar a una posición independientemente de lo que sea, con Cristo, si lo tienes a Él vas a poder llevar esa libertad que un día se me regaló sin merecerla.

He tenido encuentros cercanos con Dios, he tenido épocas maravillosas donde le he visto, he querido servirle, me he enamorado de Él, he estado cautivada por Su gloria, he dicho, «este Dios»… Pero he tenido otras épocas en donde digo, «seguir a Dios es muy difícil, muy retador». Seguir a Dios en este mundo que te dice todo lo contrario y parece que uno está loco. Y a veces creo que el enemigo te hace creer que tu vida va a ser mejor sin Él, cuando sé que es todo lo contrario.

Recuerdo que al principio yo decía –en los grupos de doce pasos dicen que si uno olvida que es alcohólico, todo lo demás se desmorona– «Señor, si yo olvido que soy una hija tuya, todo lo demás se desmorona».

Patricia: Quizás escuchas este programa hoy y estás en un lugar similar a aquel en el que Alejandra se encontraba. Ahora ella comparte contigo algo que escribió en una ocasión y pienso que serán palabras de aliento para ti en el día de hoy.

Alejandra: Sin lugar a dudas, en mi desierto aprendí muchas cosas. Pero la lección más linda de todas fue saber que aunque tardé 22 años en conocer de Dios, para Él nunca fui un barco a la deriva. Mi vida nunca estuvo fuera de Sus planes. En Su libreto mi historia jamás dejó de ser escrita porque no fue Él quien me abandonó sino fui yo quien lo rechazó. Sin embargo hoy, o en un futuro, le puedo decir a esa Ale, que nuestra historia es distinta. Por primera vez mis manos le adoran y mi boca le canta.

Hoy mi corazón no tiene miedo de amarlo y mucho menos vergüenza para buscarlo. Hoy mi confianza no la centro en el hombre, la popularidad o el dinero, porque encontré algo valioso que es la reafirmación de un Rey que bajo Su soberanía postro mi confianza, mis anhelos y mis sueños. Ya no busco ni necesito la aceptación de los demás porque tengo la de mi Padre. Hoy descanso confiada en que Él jamás se irá porque a partir de aquella tarde de marzo de rodillas ante aquel imponente mar y aquel majestuoso atardecer, tuve el valor de cuestionar Su existencia y Él fue aroma dulce a través del viento y mis pies mojados por una ola del mar serena me hizo conocer Su grandeza y sobre todo experimentar Su presencia.

Hoy entiendo que Su amor no es por méritos ni Su gracia por tallas. Hoy no busco ni quiero comprender Sus planes porque sé que de ellos solo obras maestras pueden ser pintadas. Hoy sé que para amarlo no debo comprenderlo, sino contemplar un amor perfecto hacia un ser imperfecto. Porque mis batallas fueron Sus batallas y mi cruz fue Su cruz.

Dios nunca se fue, siempre estuvo allí, y una de las cosas lindas que también me llevo de esta conferencia es tener bien presente que Dios es como esa mamá que agarra la mano del niño, y no es uno como niño el que agarra la mano de la mamá. Es una relación donde Él sostiene, donde Él lo protege a uno, donde Él lo anima a perseverar, donde Él deposita el deseo, el gozo, y sobre todo donde Él deposita esa libertad que realmente ante el ojo humano que no ha tenido el regalo de conocerlo, no lo entiende.

Patricia: Dios no abandona a sus hijos. Él dice en Su Palabra que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. No hemos llegado, pero vamos en camino. Alejandra nos ha dado testimonio de esto, y de que solo en Dios—como lo vemos en la historia de la mujer samaritana—solo en Dios es que podemos saciar verdaderamente nuestra sed. 

Tan a menudo cavamos cisternas que no retienen agua, pero en Cristo está la fuente de vida y solo Él nos hace verdaderamente libres. Hoy has estado escuchando la segunda parte de la historia de Alejandra—una historia de la fidelidad de Dios en el sufrimiento. 

El que Dios me haya permitido contemplar Su obrar en la vida de Alejandra, ver cómo Dios rescata, cómo restaura, cómo nos hace verdaderamente nuevas criaturas, ha sido un privilegio y es un privilegio continuar viendo el gran poder de Dios que rescata pecadores, que nos llama de lo que fuimos a ser nuevas criaturas, a ser totalmente nuevos en Cristo. 

Esto no quiere decir que ya estemos glorificados, pero sí, que tenemos un Dios, un Salvador con nosotros, que no solo pagó por nuestros pecados en la cruz, sino que ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo y permanece fiel con nosotros hasta ese día cuando Él nos llevará a Su presencia y estaremos con Él cara a cara.

Annamarie: Para profundizar en lo que es el arrepentimiento genuino, la sumisión a Dios que trae libertad y la pureza de una vida plena, te animo a adquirir la trilogía de Nancy. Esta es una serie de tres libros: Quebrantamiento, Rendición y Santidad. Encuentra el acceso para adquirirlos en la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, escuchaste a Alejandra mencionar una enseñanza que en una ocasión Patricia de Saladín impartió, titulada «Paz en medio de la tormenta». Asegúrate de acompañarnos mañana para escucharla, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a —no solo sobrevivir— sino a tener una vida abundante en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Glorioso Intercambio, La IBI & Sovereign Grace Music, La Salvación es del Señor ℗ 2014 Sovereign Grace Music.

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Sobre el maestro

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

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