Aviva Nuestros Corazones Podcast

El Padre Nuestro, día 30

Annamarie Sauter: ¿Has orado de la siguiente manera?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Señor, no queremos pecar contra ti. Así que protégenos de situaciones en las que seríamos propensas a caer en tentación. Defiéndenos. Líbranos de los asaltos de la tentación que provienen de nuestra propia carne, de este mundo, de otras personas, y de Satanás.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez has pensado que Dios te ha tentado? Bueno, la Biblia nos dice que Dios no tienta, entonces, ¿por qué el Padre nuestro incluye la petición, «no nos metas en tentación»? En el programa de hoy Nancy abordará esta pregunta, como continuación de la serie titulada, «El Padre Nuestro».

Nancy: Hemos estado tomándonos nuestro tiempo en este viaje a través del Padre Nuestro. A veces me gusta mirar las Escrituras desde una perspectiva amplia. Pero otras veces me gusta desmenuzarlas, colocarlas como en un microscopio y verlas palabra por palabra. Ese es el enfoque que hemos estado haciendo con la oración del Padre Nuestro.

El problema cuando pones un microscopio encima de algo, es que tiendes a olvidar el cuadro más grande. Así que permítanme que les recuerde que hace unas semanas, cuando empezamos en El Padre Nuestro, hablamos de la primera parte, que es la alabanza, nuestro Padre que está en los cielos. Las primeras peticiones tienen que ver con Dios. Estaban dirigidas a Él, a Su nombre, Su gloria, Su reino, Su voluntad.

Luego llegamos a la parte que tiene las peticiones que se relacionan con nosotras. Esas peticiones se dividen en tres categorías. En primer lugar, Jesús nos enseñó a orar por provisión. «Danos hoy nuestro pan de cada día» (Mat. 6:11).

Luego, en la sesión que estudiamos recientemente, Él nos enseñó a orar por el perdón. «Y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (v.12).

Ahora llegamos a la parte de la oración del Padre Nuestro, la petición en la que nos enseña a orar por protección. Primero provisión, luego perdón, y ahora protección. «Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal», o líbranos del maligno (v.13). Tu traducción puede leerse de cualquiera de estas formas.

Jesús nos enseña a orar: «Dios, ¿podrías proteger mi corazón?» Yo no sé si hay alguna petición que haya orado más a través de los años, que esta oración: «Señor, guarda mi corazón».

Toma nuestros corazones,

Llénalos de tu verdad;

De tu Espíritu los dones,

Y de toda santidad.

Guíanos en obediencia,

Humildad, amor y fe;

Nos ampare tu clemencia;

Salvador, propicio sé.

«Señor, ¿protegerías mi corazón? ¿Me protegerías del pecado? ¿Me protegerías de todo mal?»

Ahora bien, cuando pensamos en orar por provisión, por perdón, y por protección, en realidad todo lo que necesitamos cae en una de estas tres categorías. Si tenemos esas tres cosas, si tenemos la provisión material, las necesidades temporales cubiertas, si tenemos el perdón de nuestros pecados, y si tenemos protección, entonces tenemos todo lo que necesitamos.

La oración por provisión se refiere a nuestras necesidades presentes. «Danos hoy nuestro pan de cada día». Es pedirle al Señor que supla lo que necesito hoy.

La oración por el perdón tiene que ver con nuestro pasado. «Señor, he fallado, yo he pecado. Como ves mi pasado, por favor perdóname; Perdóname por favor».

La oración por la protección, la protección espiritual, en particular, se refiere a nuestro futuro. «Señor, ya que me enfrento a la vida en este mundo caído, estropeado y pecador, sé que habrá tentaciones. Habrá mal. ¿Me protegerías de eso?»

Ahora, pudiera considerar esto como una sola petición, pero vamos a verla en dos partes. «No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal o del malo». La oración, la petición, «no nos dejes caer en la tentación», viene después de una petición que hicimos recientemente en la que oramos, «perdona nuestras deudas».

Esta es la actitud del corazón de un hijo de Dios que ha pedido y ha recibido el perdón de sus pecados. Y ahora, a medida que avanza en su vida cristiana, no quiere perder la comunión que ha establecido con su Padre. Él ha sido perdonado. Ha sido puesto en libertad. Él ha perdonado a otros, y Dios lo ha perdonado a él.

Mientras avanzas en tu vida de fe no quieres caer en el pecado de nuevo, no quieres ser vulnerable a la tentación. Le temes aún al pensamiento de ser arrastrada de nuevo al pecado. No quieres caer y de ninguna manera deshonrar a Dios.

Creo que esta petición: «No nos dejes caer en la tentación», es una de las frases más difíciles de entender en la oración del Padre Nuestro. He leído diferentes libros, diferentes comentaristas, y todos ellos se enfrentan y luchan con esta parte también. Así que no voy a tratar de resolver los misterios de los siglos y añadir más a lo que se ha dicho. Pero creo que Dios nos da luz cuando le pedimos que nos muestre lo que significa.

«No nos dejes caer en la tentación». ¿Eso quiere decir que Dios a veces nos tienta o que Dios es de alguna manera responsable si caemos en la tentación? En los próximos días tomaremos esta petición parte por parte y le daremos un vistazo para entender qué significa.

Analicemos primero la palabra tentación o tentar. La palabra griega «tentar» es la palabra peirazo. Y una palabra similar para peirasmos tentación. La palabra tentación o tentar se utiliza de dos maneras diferentes en el Nuevo Testamento y a través de toda la Escritura.

A veces encontrarás que se utiliza en ambos sentidos en el mismo pasaje.

Déjenme pedirles que abran sus biblias en Santiago 1. Puedes ver los dos usos de este término tentación y tentar en el mismo pasaje. El primer significado de la palabra es «la tentación de pecar». Significa, «tentar o atraer a alguien para hacer el mal intencionalmente». Mira el versículo 13 en Santiago 1.

«Que nadie diga cuando es tentado (peirazo), soy tentado (peirazo) por Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal». Es la palabra que quiere decir que Él no puede ser «tentado». «Y él no tienta (peirazo) a nadie». Él no puede ser tentado por el mal y Él no tienta a nadie.

Dios nunca nos tienta en este sentido de la palabra.Él nunca nos tienta a hacer el mal. Nunca nos induce o intenta seducirnos a hacer el mal.

Hay un segundo uso de la palabra tentación o tentar. En algunas de las traducciones se traduce de manera diferente. Puede ser traducida como «pruebas» o «tribulaciones». Es en ese sentido en el que Dios nos pone a prueba o nos tienta. Se usa la misma palabra, pero el significado es diferente. Significa «poner a prueba para ayudar a determinar el carácter, para demostrar la calidad de nuestra fe y de hecho para fortalecer nuestra fe».

Continuando con Santiago 1, mira ahora el versículo 2 de Santiago 1. Dios nos prueba o nos tienta en este sentido. Versículo 2: «Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas». Aquí se usa la palabra peirasmos. En la versión Reina Valera, puede que estés familiarizada con ella, se habla de «diversas pruebas». Estas no son las tentaciones que enfrentan las personas cuando están sumergidas en aguas profundas.

«Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas (peirasmos)». El versículo 3 dice: «sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia».

Si vamos un poco hacia abajo, al versículo 12, podemos leer: «Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba». Peirasmos, es la palabra que en otros lugares se traduce como «la tentación».

«Porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman».

Ahora bien los dos tipos, tentaciones y pruebas, son inevitables. Ambos tipos son ineludibles. Satanás nos tentará a pecar. Vamos a tener la tentación de pecar en este mundo caído. Eso es lo que dice el versículo 13. «Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios». Seremos tentadas a pecar. Eso es ineludible. Pero Dios no nos tienta de esa manera.

Sin embargo, Dios nos tienta en otro sentido. No solemos utilizar la palabra tentar, pero es la misma palabra en el griego. Él nos pone en situaciones donde se pone a prueba nuestra fe, y a veces de manera grave.Él nos pondrá a prueba.

Ahora, no se puede decir en el español antiguo que esa es la misma palabra, pero en el idioma griego es la misma palabra. Dios incluso nos llevará a un lugar donde Él sabe que seremos tentadas por Satanás. Dios lo hace como una manera para probarnos y fortalecer nuestra fe, y para hacernos más dependientes de Él.

Es interesante, que en el Sermón del Monte que se encuentra en el capítulo 6 de Mateo, ¿recuerdas lo que pasó en Mateo capítulo 4? Poco antes de que Jesús diera el Sermón del Monte, en Mateo 5, 6 y en el 7, donde está la oración del Padre Nuestro, el mismo Jesús soportó una intensa tentación en el desierto, por manos de Satanás durante cuarenta días. ¿Y quién lo llevó a ese desierto? Mateo 4:1: «Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo». Satanás tentó a Jesús a pecar, Dios no lo tienta a pecar. Pero Dios lo llevó hasta el lugar donde Él sabía que Su hijo se sentiría tentado a pecar.

Los dos conceptos están estrechamente vinculados, tentación para pecar y pruebas. De hecho, la misma situación o evento puede ser tanto una tentación como una prueba.La tentación es siempre una prueba.¿Voy a confiar en Dios?¿Voy a obedecer a Dios?O voy a responder pecaminosamente?Cuando me siento tentada a pecar, es una prueba.

Entonces lo que Dios diseña como un examen o una prueba, Satanás lo convierte en una tentación para pecar. ¿Sabes lo que quiero decir con esto? Dios te pone en una situación que es una prueba de tu fe, y Satanás va a llegar y te tentará a pecar en esa situación.

Déjame darte un ejemplo. Hay una pareja en nuestro ministerio donde la esposa ha sido diagnosticada recientemente con la enfermedad de Lou Gehrig. Esto vino de repente como siempre lo hace. Creo que es la quinta persona que conozco que pasa por esta dolorosa enfermedad muy, muy difícil, horrible, que siempre es fatal antes o después. Ellos están atravesando por un tiempo muy, muy difícil en este momento.

Dios ha diseñado esta situación como una prueba, una aflicción. Y, por cierto, es maravilloso ver cómo Dios le ha dado una increíble gracia a esta pareja. Él los está poniendo a prueba, pero su fe está siendo purificada y Dios está siendo glorificado en medio del sufrimiento. Dios ha diseñado esta prueba para purificarlos, santificarlos, fortalecer su fe, profundizar su amor por Él, y para que sean más como Jesús.

Por otro lado, Satanás quiere usar la misma prueba como una tentación. Satanás quiere tentarlos a desesperarse, a dudar de Dios, a resentirse contra Dios, a resistir sus caminos. ¿Ves cómo la misma circunstancia puede ser una prueba que Dios envía, y también puede ser una tentación que Satanás usa para tratar de hacernos pecar contra Dios?

Entonces, ¿qué estamos orando cuando decimos «no nos dejes caer en tentación»? Santiago dice que Dios nunca nos tienta a pecar. ¿Entonces estamos pidiendo a Dios que no haga algo que Él dice que nunca va a hacer?

Sabemos que las pruebas son necesarias si se toma el segundo significado de la palabra, que las pruebas son necesarias para el crecimiento de nuestra fe. ¿Entonces cuando oramos: «No nos dejes caer en tentación», le estamos pidiendo a Dios que nos libre de algo que Él dice que necesitamos para ser espiritualmente maduras?

Bueno, creo que si unes esto con toda la Escritura, está claro que no estamos orando para quedar exentas de la tentación y de la prueba. Eso es imposible. Ambas cosas son una realidad, una parte necesaria de la vida cristiana. Entonces, ¿qué significa?

William Barclay, un teólogo escocés que vivió alrededor de los 1900, escribió un estudio muy útil para entender el Padre Nuestro. Él sugiere que hay tres posibles interpretaciones. Y mientras he reflexionado sobre esto, creo que es posible que los tres aspectos estén contemplados en la petición.

En primer lugar, dice que podría tratarse de una oración en busca de ayuda cuando la tentación viene. Nos damos cuenta de que la tentación vendrá. Pruebas, la tentación del pecado; esas tentaciones y pruebas vendrán. Pero lo que estamos diciendo es «Señor, cuando vengan no me abandones en mi momento de necesidad. Acompáñame. Ayúdame. No dejes que me enfrente a esto sola o sin armas». Así que es una oración en busca de ayuda cuando la tentación viene.

En segundo lugar, Él dice que puede ser una oración, no para escapar de la tentación, sino para tener la victoria sobre ella, para tener victoria sobre la tentación. Sabemos que vamos a estar sometidas a la tentación, pero oramos: «Señor, no dejes que la tentación me venza».

No estamos orando para que no seamos tentadas, porque eso es imposible mientras estemos en esta tierra y en estos cuerpos. Pero le pedimos no ceder a la tentación, no estar bajo su poder, para que no seamos vencidas por ella.

Y entonces aquí viene un tercer aspecto, realmente son todos similares pero tal vez con algunos matices distintos. Pero se trata de una interpretación común de la iglesia primitiva y en realidad algunos manuscritos latinos tempranos del Nuevo Testamento los traducían de esta manera: «No nos permitas ser guiados a la tentación», es decir, «Señor, no queremos pecar contra ti.Así que protégenos de situaciones en las que estaríamos propensos a caer en la tentación. Defiéndenos. Líbranos de los asaltos de la tentación que provienen de nuestra propia carne, de este mundo, de otras personas, y de Satanás».

Estamos diciendo en efecto, «por favor, no nos dejes caer en una prueba que pudiera causar que seamos tentadas más allá de nuestra capacidad de resistir». El sentido entonces sería algo como: «Señor, queremos que seas magnificado. Queremos que Tu Nombre sea santificado. Queremos que Tu reino venga. Queremos que Tu voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo. Entonces Señor, mientras caminamos por la vida, no nos lleves a ninguna parte en la que no nos des la gracia para enfrentar lo que viene.

Spurgeon lo dijo de esta manera: «¡Sálvame, oh Señor de las pruebas y los sufrimientos que me puedan llevar al pecado». 2 Señor, yo no quiero pecar contra ti, así que por favor protégeme de eso.

Te voy a dar solo una simple ilustración que te puede ayudar a entender esto un poco mejor. Imaginemos que decides que quieres ponerte en forma. Dices: «Creo que voy a contratar a un entrenador». Así que te pones en contacto con un entrenador. Vas a un gimnasio y dices: «Quiero inscribirme para tener un entrenador. Quiero ponerme en forma».

Y el entrenador dice: «Está bien. Nos vemos mañana a las seis de la mañana en el gimnasio. «Así que llegas allí y ves todas esas máquinas de ejercicio y luego ves a toda esa gente resoplando mientras se ejercita. Todos ellos se ven muy, muy cansados y miserables.

Entonces el entrenador comienza a describirte lo que va a implicar ponerte en forma, porque después de todo, para los que no han ejercitado su cuerpo en los últimos diez años, esto va a ser un poco desafiante, un reto. Empiezas a escuchar esto. Estás viendo todas estas otras personas fuera de forma que están luchando con esto.

Sabes que el entrenador va a empujarte más allá de lo que piensas son tus límites. Entonces de repente todos estos pensamientos se vuelven aterradores. «¿Yo estoy pagando por esto? ¿Me inscribí para esto?»

Me imagino que le dirías al entrenador: «Yo soy nueva en esto. Vaya despacio conmigo. No me empuje demasiado. No me pida más de lo que puedo manejar. No comience en la fase avanzada. A medida que avanzamos en esto, no lo ponga muy difícil para mí».

Ahora, aunque le dijiste todo eso, sabes que el entrenador sabe lo que está haciendo. Tú sabes que necesitas esto y que el entrenador tiene las mejores intenciones para ti. Pero no estás segura de que puedas manejar lo que se avecina. Y le dices: «No me empuje más allá de lo que puedo soportar».

Ahora, esto es una simple ilustración, y ciertamente no explora las profundidades de esta petición. Pero no nos dejes caer en la tentación, es el grito sincero de una hija de Dios que sabe que es débil y vulnerable:

  • Una hija de Dios que sabe cuán peligrosa, poderosa y mortal puede ser la tentación.
  • Una hija de Dios que sabe cómo el pecado es engañoso y lo astuto y sutil que es Satanás.
  • Una hija de Dios que sabe cómo Satanás puede atraparnos con la guardia baja.
  • Una hija de Dios que sabe que aun con deseos de agradar al Señor, de serle fiel y de caminar con Él, puede quedar sorprendida y atrapada. Podemos quedar atrapadas con la guardia baja y terminar haciendo, pensando y respondiendo de una manera que luego nos lamentaremos y arrepentiremos.

No queremos desagradar al Señor. He visto tantas veces mi propia inclinación a caer en ciertos tipos de pecados, pecados que me afligen. Cuando estoy frente a situaciones en las que sé que voy a ser más vulnerable o que soy más débil o que estoy más cansada o simplemente más susceptible, o en una etapa de la vida donde solo hay más presión, más tentación alrededor, mi corazón está diciendo: «Señor, yo no quiero deshonrarte de ninguna manera. Yo no quiero fallar. No quiero pecar.

Entonces, Señor, estoy apelando a Ti. Tú eres mi Padre. Tú eres mi guardador. Tú eres el que obra y me mantienes en santidad. Señor, ¿me protegerías y harías lo necesario para guardarme sin ser vencida por el pecado en el que no quiero caer?»

«No nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal». Vamos a explorar esa oración aún más en los próximos días, pero solo quiero decirte: «¿Es el deseo de tu corazón no caer en el pecado, no quieres ir allí?» Entonces debes gemir como Jesús nos enseñó a orar, «no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del maligno».

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth estará de regreso para orar con nosotras.

Cada una de nosotras se enfrenta a la tentación constantemente, así que creo que el tema de hoy es muy importante. Es de tanta bendición entender cómo la verdad de la Palabra de Dios se aplica a nuestras vidas.

Para escuchar nuevamente este programa, compartirlo o leer la transcripción, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Pensando en algo de lo que hemos escuchado, me pregunto: cuando pecamos, ¿a quién culpamos, a Dios o a Satanás?

Nancy: No podemos culpar a Dios porque nos lleva a las situaciones que utiliza Satanás para tentarnos. No podemos culpar a Dios, y no podemos culpar a Satanás cuando no somos capaces de responder de una manera piadosa a la prueba. Así que cuando estamos en una situación de prueba, Satanás la usa para tentarnos, y si caemos, entonces, ¿quién es responsable? ¿Dios por guiarnos a esa situación? ¿Satanás por tentarnos? No, nosotras somos responsables.

Cuando terminamos cayendo en el pecado, cuando terminamos diciendo «sí» a la tentación, cuando Dios dice, no pruebes la fruta y decimos: «Lo haré de todas formas», ¿quién es responsable? La serpiente? ¿Dios por poner el árbol en el huerto? No, nosotras somos responsables. La tentación en realidad tiene su origen en los deseos que están dentro de nuestro propio corazón.

Annamarie: En las últimas semanas hemos escuchado a Nancy hablar de la importancia de la oración. Quizás estás desanimada, y no has visto las respuestas a tus oraciones. O quizás te encuentras en medio de una prueba y sientes que no tienes fuerza. Escucha la exhortación que te hace esta oyente.

Sandra: Seguramente, igual que yo, has leído muchos libros sobre la oración, o cómo desarrollar un buen hábito de oración, pero en realidad para aprender a orar lo único que tienes que hacer es orar. La oración es el medio que Dios ha establecido para hacer que sucedan o no sucedan cosas. Es un misterio, lo sé, porque no conocemos la voluntad de Dios, pero sabemos por Su Palabra que muchas batallas fueron ganadas, algunos fueron librados de la muerte, otros fueron sanados, porque los hijos de Dios oraron y clamaron.

Derrama tu corazón delante de tu Padre celestial, pídele que te dé un sentido de necesidad, dependencia y urgencia para todo lo que tengas que hacer; y en especial por aquello tan importante por lo que no puedes hacer nada que no sea orar, como es la salvación de tus seres amados, de tu esposo, hijos, familiares. Haz de la Palabra de Dios tu guía de oración, toma los versículos y transfórmalos en oraciones en favor de los tuyos.

La Palabra de Dios nunca se equivoca, así que siempre estarás orando dentro del marco de Su voluntad. No es lo mismo decir: Señor, salva a mi hijo o conviértelo, que decir con Sus propias palabras: Señor, heme aquí haciendo vallado y poniéndome en la brecha delante de ti en favor de mi hijo para que no lo destruyas. Tú no quieres la muerte del que muere, quieres que todos procedan al arrepentimiento, así como creaste los cielos y la tierra con el poder de Tu Palabra, Tú tienes el poder para traspasar a mi hijo del reino de las tinieblas a Tu luz admirable.

Señor, espero en ti porque Tú eres lento para la ira y grande en misericordia y Tú has prometido que escuchas nuestras oraciones. Descanso en ti, lo dejo en el único lugar más seguro que pueda estar: al pie de la cruz de Tu hijo Jesús, en Su nombre y por Su justicia oro estas cosas.

Finalmente tus oraciones traspasan los linderos del tiempo porque permanecerán en la presencia de Dios, aún cuando ya no estés en este mundo porque ellas son guardadas en las copas de incienso que son las oraciones de los santos, amén.

Nancy: Gracias Padre, por enseñarnos a orar de esta manera, y porque sabías, incluso antes de nosotras nacer, que íbamos a ser vulnerables y susceptibles al pecado. Incluso una vez que llegamos a ser Tus hijas, podemos llegar a ser atraídas por el pecado. Gracias porque has provisto para nosotras, incluso antes de que cometamos la falta, de manera que podamos clamar a Ti y podamos decir: «Señor, en esta circunstancia, en esta situación, en esta vida, no quiero pecar. No quiero disgustarte. Así que ¿Protegerías mi corazón? ¿Guardarías mis pasos? ¿Crea un cerco de protección a mi alrededor? Señor, ¿guárdame de pecar?»

Oh Señor, oramos como Tus hijas, que no nos dejes caer en tentación, sino que Tú con tu poder nos libres de todo mal y del maligno. Ruego en el nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 «Entra tú fuente». Robert Robinson.

2 Charles Haddon Spurgeon. «No nos metas en tentación».

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

Únete a la discusión