Podcast Aviva Nuestros Corazones

Mirando hacia atrás, mirando hacia adelante, día 1

Recursos del Episodio

PDF «31 preguntas para el nuevo año»
Serie «Permanezcamos juntas en la Palabra de Dios»
Biblia Mujer Verdadera «Muestra del libro de Juan»

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Annamarie Sauter: Los minutos se convierten en horas. Las horas en días. Los días en semanas. Las semanas en meses. Los meses en años. Los años se convierten en décadas... 

Nancy DeMoss Wolgemuth: …Y así, las décadas se convierten en toda una vida. Creo que muchas personas que no son intencionales con respecto a su tiempo, van a terminar en la eternidad con una vida de muy pocas cosas que ofrecer para la gloria de Dios y el avance de Su reino. Necesitamos vivir una vida enfocada e intencional.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es Génesis capítulos del 1 al 3.

Aquí en Aviva Nuestros Corazones te hemos estado invitando a unirte a leer la Biblia junto a nosotras a lo largo de este año 2020. Así que como escuchaste, al inicio de cada programa te estaremos recordando la lectura del día. Y si no escuchaste la serie de programas titulada, «Permanezcamos juntas en la Palabra de Dios», ¡te animo a hacerlo! Encuentra el acceso a la misma en «Recursos relacionados», en la transcripción de este programa.

Y precisamente en el programa de hoy, Nancy nos animará a ser intencionales en nuestra relación con Dios. Hacemos todo tipo de resoluciones relacionadas al ejercicio, la dieta, las finanzas, ¡y pueden ser muy útiles cuando ocupan el lugar adecuado!, pero todas estas cosas fluyen de nuestra relación con Dios. 

Escuchemos a Nancy en la serie titulada, «Mirando hacia atrás, mirando hacia adelante».

Nancy: Matt Emmons es un nombre que probablemente no te suene familiar, como no lo era para mí hasta que lo encontré en Google. Pero, para que sepas, Matt Emmons es un tirador olímpico estadounidense que compitió en las Olimpiadas de Verano del 2004, en Atenas.

Estaba a un tiro de ganar la medalla de oro en el evento de rifle de tres posiciones de 50 metros. Bueno y yo ni siquiera estoy segura de qué significa todo eso que acabo de decir, pero sí sé lo que significa una medalla de oro en las olimpiadas.

En sus primeros nueve tiros había anotado una puntuación tan alta que ni siquiera necesitaba un tiro al blanco para ganar. Todo lo que necesitaba para su disparo final era golpear su objetivo, y sería el ganador de la medalla de oro.

Así que apuntó, disparó, ¡y tiro al blanco! Sin embargo, ningún puntaje apareció en el marcador en la pantalla. Emmons parecía desconcertado. «Yo disparé», decía él. Sabía que había tirado al blanco.

Momentos después, los jueces le informaron que había cometido un error muy raro llamado «fuego cruzado». Significa que había disparado al objetivo equivocado. Él estaba parado en la línea dos. Y por la presión del momento, olvidó mirar el número del objetivo a través de su visor, lo que normalmente hacía. Y en su lugar, le disparó al blanco de la línea tres.

Así que su disparo fue preciso, fue un tiro al blanco, pero debido a que había apuntado al objetivo equivocado, obtuvo un puntaje de cero para ese tiro.

Su compañero de equipo estadounidense que recibió la medalla de plata dijo: «Es el mejor tirador que he visto. No puedo creer que esto le haya sucedido a Matt Emmons». En lugar de la esperada medalla de oro, Emmons terminó en el octavo lugar.

Hoy y mañana quiero que pensemos en la importancia de apuntar hacia el objetivo correcto mientras anticipamos el comienzo de un nuevo año. Y en realidad, comenzar un nuevo año no tiene nada místico o mágico, es solo un cambio de página en el calendario, pero creo que es una buena oportunidad; puede ser también el día de tu cumpleaños, o el día de tu cumpleaños espiritual; esas son las tres ocasiones en el año en que me detengo, considero y evalúo y vuelvo a alinearme para buscar al Señor y hacer la resolución de ser la mujer que Él quiere que sea al entrar en una próxima etapa en la vida, por Su gracia y el poder de Su Espíritu.

Hay una base bíblica para celebrar estas fechas y mirar hacia el futuro. Pienso en ese pasaje en Éxodo, capítulo 40, donde «habló el Señor a Moisés, diciendo: El primer día del mes primero levantarás el tabernáculo de la tienda de reunión» (vv. 1-2).

Así que la inauguración del lugar de culto se iba a llevar a cabo el primer día del primer mes del año. ¿Qué estaba diciendo Dios con esto? Al comenzar una nueva etapa, pon lo primero en primer lugar. Haz las cosas importantes primero. Cuida tu vida espiritual, tu relación con Dios, tu relación con la comunidad de fe. Ocúpate de eso. Sé intencional respecto a estas cosas.

Quiero animarte en esta sesión y en la siguiente, a tomar un tiempo para mirar por el visor, y asegurarte de que estás apuntando hacia el objetivo correcto, para hacer algunas resoluciones para este año que se avecina. 

Las Escrituras hablan sobre el valor de pensar y planificar por adelantado. Proverbios 21 versículo 5, dice: «Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja, mas todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza». La NTV dice: «Los planes bien pensados...» Si no te detienes a pensar en lo que estás haciendo y cómo hacerlo bien, terminarás en pobreza espiritual. Pero si tomas el tiempo diligentemente para planear y buscar al Señor, eso te llevará a la abundancia.

Tenemos un pasaje bastante gráfico en el capítulo 6 de Proverbios, versículos del 6 al 8, donde dice: «Ve, mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos, y sé sabio. La cual, sin tener jefe, ni oficial ni señor (no tiene a nadie mirando sobre su hombro, diciéndole que haga esto o aquello) prepara en el verano su alimento, y recoge en la cosecha su sustento».

Ella no espera hasta el último minuto para decidir a dónde se dirige. Ella piensa con anticipación cuáles serán sus necesidades y cómo prepararse para ellas. Eso es parte de la idea de planificar, establecer metas, hacer resoluciones y pensar:

  • ¿Qué tipo de persona me gustaría ser dentro de un año?
  • ¿Qué quiere Dios que sea dentro de un año?
  • ¿Qué es lo que Él quiere hacer en mi vida y cómo puedo izar mis velas para ir en esa dirección?

Proverbios 22:3 nos dice: «El prudente (la persona sabia) ve el peligro y lo evita; el inexperto (el simple) sigue adelante y sufre las consecuencias» (NVI).

Mira hacia el futuro. Mira cuáles son algunas de las trampas que están por delante. ¿Cuáles son algunas de las áreas más vulnerables? La persona sabia mira hacia adelante y prevé: «Esta podría ser una situación en la que podría ser vulnerable». Y toma las precauciones para protegerse de eso. Pero los simples, los inexpertos, solo pasan sin pensar. No son reflexivos, hacen cosas sin sentido, no son intencionales, y como resultado cosechan las consecuencias.

Proverbios 4:26:«Fíjate en el sendero de tus pies, y todos tus caminos serán establecidos». Fíjate, piénsalo, reflexiona, considera tus caminos.

La mujer de Proverbios 31, es una mujer que planea, piensa por adelantado. El versículo 21 nos dice que ella se prepara con anticipación para el invierno. Ella se asegura de que sus necesidades de vestimenta estén cubiertas, de modo que la necesidad no los tome por sorpresa. Ella está planeando por adelantado. Como resultado, dice la Palabra, que ella le sonríe al futuro (ver v. 25). Ella se ría de lo porvenir, ella no tiene miedo del futuro.

Esto no significa que no habrá problemas en el futuro. De hecho, sí habrá tiempos difíciles. Pero aún puedes sonreírle al futuro si has planificado y pensado intencionalmente sobre cómo puedes comenzar este año caminando en la gracia de Dios y creciendo en tu relación con Él.

Es tan fácil para nosotras simplemente dejarnos llevar por la corriente y vagar. Esa es nuestra tendencia natural, no ser cuidadosas, sino más bien descuidadas. A medida que nos acercamos a un nuevo año, es un buen momento para pensar en cómo no desviarnos. Mucha gente, me parece, simplemente deja que la vida pase. No son intencionales. La vida simplemente les está pasando.

Los minutos que no evaluamos se convierten en horas. Las horas en días. Los días se convierten en semanas. Las semanas en meses. Los meses en años. Los años se convierten en décadas. Y así, las décadas se convierten en toda una vida.

Creo que muchas personas que no son intencionales con respecto a su tiempo, van a terminar en la eternidad con una vida de muy pocas cosas que ofrecer para la gloria de Dios y el avance de su reino. Necesitamos vivir una vida enfocada e intencional.

Necesitamos vivir una vida enfocada e intencional.

El apóstol Pablo no dejó que la vida simplemente le pasara, como hacemos muchas de nosotras. Él dice en 2 Corintios 5 versículo 9: «Por eso nos empeñamos en agradarle, ya sea que vivamos en nuestro cuerpo o que lo hayamos dejado» (NVI). El punto es que ya sea que vivamos o muramos, nuestra meta es agradar al Señor.

Y luego, en el versículo 10 él explica el porqué. «Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo» (NVI).

 No voy a explicar ahora todo el tema del tribunal de Cristo y por qué se juzgará a los cristianos, excepto para decir que sabemos que las Escrituras dicen que para los creyentes habrá un juicio. Lo que hemos hecho con estas vidas, nuestras vidas, será de alguna manera examinado por los ojos de Aquel que lo ve y lo sabe todo.

Pablo quedó atrapado en esa visión de esa ceremonia de premiación final. Él dice: «Porque sé lo que viene, sé que habrá un juicio. . .» La mayoría de nosotras ni siquiera pensamos en eso. Pasamos semanas, meses sin siquiera pensar en el tribunal de Cristo.

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en eso? ¿Cuándo fue la última vez que yo pensé en eso? Pero Pablo vivió con eso en su mente.

Él dice: «Porque yo lo veo venir, me hace vivir una vida intencional, medida, evaluada y planificada». Esto le ayudó a mantener su vista puesta en el objetivo para el cual Dios lo había salvado.

Él dice en 1 Corintios 9: «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero solo uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis» (v. 24). ¡Corre por el premio! No te limites a simplemente vagar por el camino de la vida. Ve por el premio.

Y continúa diciendo: «Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo». Y Pablo dice:

«Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado» (v. 25–27).

Esa palabra, descalificado, significa «ser puesto en un estante, ser expulsado de la comisión». El apóstol Pablo vivió con la sensación de que si no corría intencionalmente en la carrera que Dios le había puesto por delante, podría terminar siendo puesto en un estante. No significaba que perdería su salvación, pero perdería las recompensas y el privilegio de cumplir aquello por lo que Dios lo salvó.

Entonces, si el apóstol Pablo tenía esa preocupación, ¿no crees que nosotras también deberíamos tener esa misma preocupación? Es ese tipo de pensamiento el que nos señala la manera en que pensamos acerca de los objetivos y las resoluciones, y de cómo avanzamos hacia un nuevo año.

Así que mientras llegamos al inicio de este año, quiero desafiarte de nuevo a hacer una pausa. No dejes que la víspera del Año Nuevo y todas sus celebraciones, fiestas y diversión, y el mismo día de Año Nuevo con todas sus actividades, secuestren tu vida para los días que están por venir.

Lo que sucederá es que será el segundo dia y luego el tercero y el cuarto día del mes, y ya estarás en el flujo normal de las cosas, y estarás viviendo este año que comienza, tal y como viviste el año pasado.

Pero por la gracia de Dios, queremos hacer algunas cosas de manera diferente este año que empieza a como las hicimos el año que pasó. Quiero ser más intencional, más centrada, con mis ojos más fijos en la meta, en el objetivo del plan de Dios para mi vida. Así que tómate un tiempo para reflexionar sobre tu propósito, para ser intencional, y pensar hacia dónde Dios quiere que te dirijas en este año que comienza. ¿Acaso lo sabes? Si no lo sabes, puedes alcanzar un objetivo, como lo hizo Matt Emmons, pero es probable que sea el objetivo equivocado. Puedes terminar perdiendo el premio que Dios tiene guardado para ti.

Algunas de ustedes han escuchado al difunto pastor Ray Ortlund en Aviva Nuestros Corazones y a su viuda Anne Ortlund, quien también ha estado en nuestro programa varias veces. Ray partió para estar en casa con el Señor en el año 2007. Y su viuda, Anne, compartió una lista que él escribió cuando tenía sesenta y seis años, varios años antes partir con el Señor.

Ella descubrió esta lista después de su muerte. No voy a leerla completa. Pero quiero que veamos cómo se ilustra en un hombre mayor, esta idea de ser intencional.

No sé qué ocasionó que el escribiera esta lista. No sé si fue un año nuevo o un cumpleaños. Pero él dijo: «Estos son pasos que estoy dando con valentía y en obediencia, para ayudarme a establecer una vida interior de descanso y confianza en Dios». Y luego dijo: «Estas cosas no me llevan al cielo, pero ayudan a que el cielo venga a mí».

Permíteme leer algunas de las cosas que escribió:

  • Apartar tiempo todos los días para leer la Palabra y orar. 

Ahora, aquí tenemos a un hombre que fue un siervo muy piadoso y fiel del Señor. Es posible que lo hayas escuchado en un programa de radio llamado «Haven of Rest» durante varios años. Él fue mi pastor cuando estuve en la universidad. Fue pastor y siervo del Señor durante mucho tiempo. Pero aquí a los sesenta y seis años de edad, él estaba alineándose, recalibrando y reflexionando.

Había pasado años y años en la Palabra de Dios. Pero él estaba reafirmando: «Quiero reservar un tiempo todos los días para leer la Palabra y orar». Si no has hecho ningún otro compromiso para este año, espero que este sea el primero que hagas.

Y luego él continuó escribiendo:

  • Estar en constante contacto con Dios
  • Permaneciendo en Él
  • Humillándome bajo la mano de Dios
  • Dejando ir el ego

Estos eran pasos que él quería dar en el año siguiente.

  • Decir solo aquello que edificará a otros
  • Cuidar la lengua
  • Quiero recordar que todo lo que tengo es suyo
  • Quiero ver lo que Dios ve, amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia
  • Hacer la vida más serena y orientada a Dios; quiero eliminar de mi hogar el desorden, las discusiones, las quejas, la televisión constante y otros ruidos.

A veces solo necesitas apagar la radio, la televisión, la computadora, el teléfono. No sé cómo Dios te guiará a hacerlo. Pero, ¿cuáles son algunas de las cosas que puedes hacer, como dijo Ray Ortlund, para hacer que tu vida sea más serena y esté más orientada hacia Dios?

Y luego él continúa:

  • Ordenar mi vida mental para estar constantemente en oración a un nivel más profundo.

Esos son los objetivos de un hombre de sesenta y seis años que todavía estaba siendo intencional y estaba decidido a seguir avanzando hacia la meta, a la vez que buscaba al Señor.

Ahora déjame ir a otro rango de edad. Una amiga mía llamada Jenny, quien hace un par de años, cuando tenía diecinueve, me envió sus resoluciones de año nuevo. De nuevo, no las leeré todas. Ella buscó al Señor, y estas son algunas de las cosas que Dios puso en su corazón.

Digo esto porque sé que tenemos algunas oyentes jóvenes y muchas mamás que tienen adolescentes y niñas. No son demasiado jóvenes para pensar en ser intencionales a medida que comienzan un nuevo año.

Mi amiga Jenny dijo:

  • Resuelvo ser veraz con mis palabras, sin exageraciones ni engaños.
  • Resuelvo practicar la modestia y la feminidad bíblica, para que pueda ser un ejemplo de virtud en un mundo en confusión.

Me encanta eso, diecinueve años.

  • Resuelvo actuar en base a las cosas que son eternas y futuras del reino de Dios, y cuando caiga en vivir para lo temporal, clamar por Su gracia para que Él me muestre una vez más todo Su panorama.
  • Resuelvo amar a su pueblo con un corazón de sierva genuino y estar disponible para aquellos que me necesitan.
  • Resuelvo dedicar mi vida a la causa del avivamiento y orar por las necesidades desesperadas de nuestra nación y del mundo.
  • Resuelvo dar un paso más en mi peregrinación para conquistar el miedo a los hombres.

Y luego ella dijo:

  • Resuelvo conocer a Dios, amar a Dios, caminar con Dios, creerle a Dios, vivir y morir para la gloria de Dios.

Déjame decirte de dónde sacó ella las últimas palabras de su resolución. Esta es una niña cuyo padre murió de un tumor cerebral, cuando ella apenas tenía tres años de edad. Su padre fue el fundador de nuestro ministerio, Del Fehsenfeld, Jr. En su lápida están escritas estas palabras: «Él conocía a Dios, amaba a Dios, caminó con Dios, le creyó a Dios, vivió y murió para la gloria de Dios».

Aquí tenemos a una joven de diecinueve años que nunca conoció realmente a su padre, porque él murió cuando tenía tres años, pero que fue marcada por la forma en que él vivió; con propósito, intencionalmente. Ella ha estado frente a esa lápida. Ella ha interiorizado esas palabras. Y ahora ella dice: «Ese es el deseo de mi corazón».

¿Ves?, el punto es que no estás viviendo solo para ti. No estás viviendo solo para tu época, ni para tu generación, sino para aquellos que vienen detrás, para que nos encuentren fieles. Esa es otra razón por la cual debemos vivir intencionalmente y con propósito.

Estoy muy contenta de que Del Fehsenfeld, Jr. haya vivido una vida intencional y decidida. Él impactó mi vida de una manera enorme y ha impactado la vida de su hija Jenny, quien hoy, siendo una joven de apenas diecinueve años, dice: «Esa es mi resolución también».

El año pasado, para esta misma temporada, encontré una serie de preguntas que Don Whitney había escrito. Él es escritor y profesor de seminario, un hombre con un verdadero corazón para el Señor; y se le ocurrió una lista de preguntas para hacerse al comienzo de un nuevo año.

Esto no quiere decir que tienes que usarlas solo al comienzo de un nuevo año. Puedes usarlas en un cumpleaños o en otras ocasiones. Vamos a poner estas preguntas en formato PDF, disponibles para ti en AvivaNuestrosCorazones.com

Quiero animarte a que te hagas estas preguntas, como yo lo hice hace un año. No las respondí todas, sino que escogí algunas en particular que hablaban a mi vida directamente y sobre las que quería reflexionar, y anoté algunas respuestas. Quiero motivarte a que te tomes un tiempo para considerar preguntas como estas a medida que piensas en el año que comienza.

Aquí están algunas de estas preguntas:

  • ¿Cuál es el área de tu vida en la que más necesitas cambiar, y qué harás al respecto este año?
  • ¿En qué área de tu vida necesitas mayor crecimiento y qué harás al respecto este año?
  • ¿Cuál es aquella cosa de la que más te arrepientes del año pasado, y qué harás al respecto este año?
  • ¿En qué nueva forma—este año, podrías ser de bendición para tu pastor o para otra persona que te ministra?
  • ¿Qué podrías hacer este año para enriquecer el legado espiritual que les dejarás a tus hijos y nietos?
  • ¿Qué hábito te gustaría formar este año?
  • ¿A qué persona es que más quieres alentar durante este año?
  • ¿Cuál es el área de tu vida que necesitas simplificar y de qué manera podrías hacerlo?
  • ¿Cuál es la manera más importante en que por la gracia de Dios, tratarás de hacer que este año sea diferente al año pasado?
  • ¿Qué cosa podrías hacer para mejorar tu vida de oración este año?
  • ¿Cuál es la manera más útil de fortalecer tu iglesia local este año?
  • ¿Qué es lo más importante que podrías hacer para mejorar la calidad de tu vida familiar este año?
  • ¿En qué disciplina espiritual quieres progresar este año y qué harás al respecto?
  • ¿Qué es lo humanamente imposible que le pedirás a Dios que haga este año?

No estoy sugiriendo que necesariamente debas tomar tiempo para responder todas estas preguntas, porque probablemente tardarías desde ahora hasta el final del año. Pero insisto en que te tomes el tiempo de responder algunas y le preguntes al Señor: «¿En cuáles quieres Tú que me concentre?»

No te propongas noventa y tres resoluciones para el nuevo año, porque definitivamente no las recordarás ni para el fin de la semana. Pero proponte algunas que Dios ponga en tu corazón para este año.

Puede que sea solo una palabra, una cualidad de la persona de Cristo en la que desees concentrarte este año, un área o un tema que desees estudiar y ver integrado en tu vida. No sé si lo sabes, pero este ha sido el año para mí de concentrarme en la mansedumbre. No puedo decir que lo haya logrado ya, pero seguiré creciendo en esa área en el próximo año. Y le pido al Señor por este año que comienza y le pregunto: «¿En qué quieres centrarte en mi vida y cómo puedo cooperar contigo en eso?»

De nuevo, si vas a AvivaNuestrosCorazones.com te daremos estas y otras preguntas que puedes usar como base para escribir algunas de tus resoluciones.

Matt Emmons perdió la medalla de oro porque no apuntó al objetivo correcto. ¿Dónde quieres estar dentro de un año? Por la gracia de Dios, dentro de un año no quiero ser la misma persona que soy hoy. 

Tengo que mantener mis ojos en el objetivo, en la meta y preguntarle al Señor: «¿A dónde quieres que me dirija? Por Tu gracia y el poder de Tu Espíritu, muéstrame cómo llegar allí, para Tu gloria y para el avance de Tu reino».

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado animando a tomar un tiempo para reflexionar y escribir tus propias resoluciones. Y puede que esta invitación no te parezca muy atractiva, pero te animo a aceptarla y hacer uso del recurso «31 preguntas para el nuevo año». Encuentra este PDF en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Pausa, descárgalo y evalúa el rumbo de tu vida.

Y en la medida en que miras hacia adelante, no tienes que empezar el año con temor. Hablaremos más acerca de esto en el programa de mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Leyendo la Biblia juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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