Podcast Aviva Nuestros Corazones

La paz: Una bendición

Recursos del Episodio

Biblia Devocional MV: Ejemplo del libro de Juan

Annamarie Sauter: ¿Dónde puedes encontrar verdadera paz?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Quién puede darte paz? Nadie puede dártela, ni tu pareja, ni tus hijos, ni tu jefe, ni tus mejores amigos, ni el presidente, ni un partido político (debes estar diciendo: «¡Sí, lo sabía!»)...nadie puede darte paz ¡Pero el mismo Señor de la Paz puede darte paz!

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Nancy con la enseñanza titulada, «La paz: Una bendición».

Nancy: Los domingos por la tarde, Robert y yo acostumbramos a llamar a mi madre. Ella vive en la Florida y nosotros vivimos en Michigan. No podemos verla con tanta frecuencia como quisiéramos, pero ¡nos encanta hablar con ella! ¡Y déjenme decirles que mi mamá ama mucho a Robert! ¡Ella es muy dulce con él y él es muy dulce con ella! ¡Y esas son siempre llamadas muy dulces!

Pero al final de la llamada, Robert generalmente dirá: «Está bien, permíteme bendecir nuestra llamada». Y lo que hace es orar una bendición sobre ella, bendecirla. El otro día busqué en Google la palabra bendición, solo porque tenía curiosidad. Porque aunque en el ámbito de las iglesias muchas veces la usamos, no se escucha mucho en estos días, en uso normal. Y si hay algo que puedes buscar en Google... es que te dice cuántas veces la palabra ha sido impresa en libros. . . y cuántas veces se usa al día de hoy, con qué frecuencia, en comparación con años anteriores, y a mí me encanta saber esas cosas. La palabra «bendición» se usaba mucho más en los años 1800, era mucho más común en las conversaciones, que en la actualidad

La palabra bendición viene de dos palabras que tienen su raíz en el latín: «bene» que quiere decir «bien», y «dicción» que quiere decir «hablar». Significa «hablar bien». Una de las tradiciones de nuestra iglesia es cerrar el servicio con una bendición, que sería «hablar bien de Dios y del pueblo de Dios».

Es una bendición que se habla sobre el pueblo de Dios, y generalmente se lleva a cabo al final del servicio. No tiene que ser al final, podría ser en la apertura, pero generalmente la bendición se dice al final del servicio. Es una bendición pronunciada sobre el pueblo de Dios.

Muchas de las epístolas del Nuevo Testamento terminan con una bendición. Algunas de ellas incluso tienen algunas bendiciones que se encuentran a mitad del libro, y un tema recurrente en estas bendiciones, es una oración para que el pueblo de Dios sea bendecido con paz. Paz.

Déjame darte algunos ejemplos. En Efesios 6:23 (NVI), dice: «Que Dios el Padre y el Señor Jesucristo les concedan paz, amor y fe a los hermanos». Esa es una bendición. Aquí tenemos otra al final de 1Tesalonicenses capítulo 5 versículo 23: «Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo».

Y Romanos 15:13: «Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él. . . » Versículo 33: «Que el Dios de paz sea con todos ustedes. Amén». Y luego, Judas, esa pequeña epístola, en el versículo 2, dice: «Que reciban misericordia, paz y amor en abundancia». Así que estos escritores, diferentes, en el Nuevo Testamento, oraban por paz para las personas que recibían sus cartas.

Ahora, cuando llegamos al final de este año, solo Dios sabe, lo que nos depara el año venidero. Pero una cosa sabemos con certeza, y es que habrá muchas cosas el próximo año que intentarán robar nuestra paz. Acabo de hacer una lista de algunas de ellas.

Podrías hacer tu propia lista o agregar a mi lista. . .pero ¡algunas de las cosas que van a intentar robarnos nuestra paz son cosas buenas! La familia, la iglesia, el trabajo, los amigos. A veces te vas a sentir, durante el transcurso del año, muy atareada y abrumada con todas las cosas en tu lista de tareas pendientes, ¡y perderás la paz!

No es necesariamente porque sean cosas malas, sino porque hay muchas cosas buenas, ¿verdad? Pero luego, hay cosas difíciles que pueden robar nuestra paz: tensiones, hostilidades. Puedes verlo si enciendes las noticias, lo ves en las redes sociales… ¡palabras duras, de tono áspero! 

Vemos divisiones en nuestros países, y muchas veces simplemente somos insistentes con el mismo tema, con la misma controversia, no solo en relación con la política, sino también en las redes sociales, y nos gritamos unos a otros de cada lado del pasillo o al otro lado de la mesa.

Cuando se celebran las elecciones en tu país –por ejemplo– eso puede ser algo que te robe la paz, o lo intente. También tenemos divisiones raciales. Y la división no solo entre razas, sino entre hombres y mujeres, entre jóvenes y ancianos, entre ricos y pobres. . . cosas que nos hacen tener conflictos entre nosotros en lugar de relaciones pacíficas. Habrá algunas crisis climáticas en nuestro mundo, seguramente en el próximo año. Habrá huracanes, habrá tormentas, habrá tornados.

¡Y ojalá que no te encuentres en ninguna de estas situaciones! ¡Pero puede que sí lo estés! Y puedes perder cosas que aprecias, o tendrás que evacuar -–como lo hizo recientemente un amigo mío– debido a los incendios forestales. Entonces habrá crisis climáticas. Habrá, para algunos, estrés financiero. Puedes perder tu trabajo el año que viene.

Y quizás estés pensando: «Pero Nancy, estamos celebrando el fin de año. ¡¿Estás tratando de hacerme sentir positiva sobre el año que viene!?» No quiero añadir cargas innecesarias, en realidad solo estoy tratando de ser realista. Porque muchas de nosotras, si no todas, vamos a enfrentar algunos desafíos relacionales, conflictos. . . Ya sea en el trabajo, en la iglesia, o en la casa. ¡Va a suceder! Porque sabemos que en este mundo tendremos aflicción. Habrá algunas crisis familiares. Es posible que el próximo año descubras que tu hijo está por abandonar a su esposa. . .

O puedes descubrir que tu esposo está por abandonarte. ¡Y ahora mismo no tienes ni idea! Pero habrá algunas crisis a la vuelta de la esquina. Hoy es víspera de Año Nuevo y estás celebrando y eres optimista y estás optimista porque acabas de pasar una buena Navidad. . . pero no sabes cómo terminará este año, lo que sí sabemos es que habrá algunas cosas que amenazarán tu paz.

Puede que haya crisis de salud. Puede que recibamos un diagnóstico de cáncer. Puedes descubrir que alguien a quien amas enfrenta una enfermedad terminal. Habrá muerte de seres queridos. . .no en todas nuestras familias, pero muchas de nosotras vamos a enfrentar cosas difíciles este año. Es posible que te enfrentes a tu propia muerte el próximo año. Y tendrás tiempo para pensarlo y perderás la paz…potencialmente.

¡Puede que sigas luchando este año con la tentación, con el pecado que tiene dominio en tu vida! ¡Y simplemente no tienes paz, porque sientes que lo has intentado y lo has hecho, has vuelto a caer y has fallado y no quieres volver a intentarlo! Ahí está esa batalla.

Es posible que sientas la tentación de perder la paz este año cuando enfrentes otro año de anhelos incumplidos e insatisfechos. . .por un compañero, por un hijo, por la restauración de tu matrimonio. ¡Hay muchas cosas! ¡Ahora, probablemente no todo eso, gracias a Dios, le va a pasar a una sola persona! Pero me sorprendería si algo de esta lista no le sucede a cada una de las personas que escuchan mi voz hoy. Habrá cosas que amenazarán nuestra paz.

Entonces, el último día de este año, quiero dejarlas con una bendición, una bendición para el año que viene, ¡una oración por la paz! Voy a tomar esta bendición del final de 2 Tesalonicenses capítulo 3, versículo 16.

Esta fue la bendición de Pablo para los creyentes en Tesalónica: «Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes» (NVI). ¡Esa es mi bendición para ustedes hoy! Ahora, en el tiempo que nos queda del programa de hoy, vamos a estudiar ese versículo un poco.

Tesalónica era la ciudad capital de Macedonia. La población era de aproximadamente doscientas mil personas. ¡Era una gran ciudad en ese entonces! Era un centro político y comercial, ¡así que había mucho bullicio en esa ciudad! ¡Con eso solamente ya era suficiente para amenazar tu paz, ahí mismo!

Pablo está hablando con los creyentes. Pablo había plantado una iglesia allí y luego había sido expulsado de la ciudad. Y había una presión continua y persecución contra los creyentes. Entonces, los creyentes que quedaron en Tesalónica estaban experimentando hostilidad por su fe, hostilidad tanto de parte de los judíos como de los gentiles que querían deshacerse de esta nueva gente del camino, de estos cristianos.

Hubo problemas en esta iglesia con la falsa doctrina que se enseñaba. Algunos en la iglesia actuaban de manera desobediente y desordenada y estaban causando caos y confusión en la iglesia. Estaban en medio de una batalla espiritual. Estaban lidiando con el desánimo. ¡Había algunos que querían tirar la toalla y renunciar a su fe!

Estos creyentes necesitaban consuelo. ¡Necesitaban ánimo y fuerzas para seguir adelante! ¡Pablo no podía estar allí con ellos, pero podía orar por ellos! Entre 1ra y 2da a los Tesalonicenses, estos dos libros, estas dos cartas, ocho capítulos entre ellos, ¡hay seis bendiciones! Y creo que Pablo sintió que este pequeño grupo de creyentes necesitaba especialmente estas oraciones de bendición. . . Oraciones para que fueran bendecidos, y esta que estamos viendo es la última de las seis, al final de 2 Tesalonicenses: «Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes» (3:16). Una traducción diferente dice: «y QUE EL MISMO Señor de paz siempre os conceda paz en todas las circunstancias» (LBLA). 

Entonces, ¿qué es esta paz? A qué se refiere Pablo con esta paz con que bendice a los tesalonicenses. Ahora, quizás estás familiarizada con la palabra que se usa a menudo en el Antiguo Testamento, la palabra hebrea «Shalom», que a menudo se traduce como «paz». Esta palabra tiene que ver con una sensación de confianza, de seguridad, de bienestar, de prosperidad. Shalom solía ser solo un saludo, como «hola, ¿cómo estás?» ¡Shalom! Pero significa mucho más, significa «estar bien», «estar completo».

Cuando vemos el griego en el Nuevo Testamento, la palabra traducida «paz», es una palabra que suena como «irenic». Probablemente no sea una palabra que usemos en nuestro idioma cotidiano, pero es una palabra que significa «tendencia a promover la paz». De hecho, tengo una amiga que le puso por nombre a su pequeño hijo «Iren», que está relacionado con esta palabra para paz.

Y esta paz puede referirse a las naciones que están en paz, donde hay ausencia de guerra, hay tranquilidad nacional. Puede referirse también a la paz entre individuos, donde hay una relación armoniosa y pacífica. Puede referirse a individuos que se sienten seguros, libres de peligro. Están en paz.

¡Podemos tener paz como creyentes en Cristo, del tipo que nadie más en el mundo puede tener! ¡Y eso es porque sabemos que hemos sido rescatadas de la ira de Dios! Sabemos que hemos recibido salvación y vida eterna a través de la fe en Cristo. Sabemos que Él siempre está trabajando para nuestro bien, incluso a través del sufrimiento.

Sabemos que Dios está en su trono, ¡sabemos que Él gobierna! Sabemos que Él tendrá la última palabra en este mundo, y ¡sabemos que juzgará a los impíos y que reivindicará a los justos! Entonces…tenemos muchas razones para tener paz personal, incluso si estamos en medio de circunstancias que no son pacíficas. . .

Porque miramos más allá de nuestras circunstancias y vemos que Dios gobierna; ¡vemos que Él gana! Podemos estar en paz, podemos dejar de esforzarnos, podemos eliminar la ansiedad y el pánico incluso en medio de nuestras tormentas... ¡Sabiendo que Él tiene el mundo entero en sus manos! Escucha, ¡tenemos motivos para tener la paz que aquellos que no conocen a Cristo nunca pueden experimentar!

Mi «amigo», Charles Spurgeon, habla de esta paz como «la profunda tranquilidad de un alma que descansa en Dios». ¡Me encanta esa oración! «La profunda tranquilidad de un alma que descansa en Dios». Entonces, sí, las flechas vuelan en tu dirección y las bombas estallan en el aire y están ocurriendo problemas. . .y hay cosas que están sucediendo en el trabajo.

No es que simplemente estés ajena a los problemas o que finjas que no están sucediendo. No eres como un avestruz con la cabeza bajo la arena. Sabes que estas cosas están sucediendo, pero aún así puedes experimentar una profunda tranquilidad en tu alma porque tu alma está descansando en Dios. ¡Eso es paz!

Y así, Pablo les dice a los Tesalonicenses: «Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias» (2 Tesalonicenses 3:16, NVI) ¡El mismo Dios de paz! La paz en tu corazón hoy, mañana, la próxima semana, el próximo mes y durante todo el año que viene, de una fuente. . .del Señor de la Paz. Él es el autor de la paz, es la fuente de la paz.

Este concepto aparece por primera vez en el Antiguo Testamento en un pasaje que no necesariamente pensarías que se relaciona con esta bendición. . . pero déjame llevarte allí por unos momentos, al libro de Jueces, capítulo 6. (Es posible que desees volver allí o simplemente quieras escuchar).

Esta era una época caótica e inestable en la historia de Israel, había anarquía. Cada quien hacía lo que bien le parecía. No había paz en la tierra. Jueces 6 versículo 1 nos dice que: «Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en manos de Madián por siete años».

No leeré todos los detalles, pero los madianitas eran personas feroces y poderosas, que superaban en número a los israelitas, robaban sus cosechas, arrasaban la tierra. Y nos dice este pasaje en el versículo 6: «de este modo empobrecían a Israel en gran manera. . .» ¡Fue un momento difícil en la historia de la nación!

Pero luego vemos que el ángel del Señor se le apareció a un hombre llamado Gedeón (v. 12) y Dios se dirigió a él como un valiente guerrero, un «hombre valiente». ¡Pero Gedeón, mirándose a sí mismo, pensaba de sí de otra manera y no era precisamente como un valiente! Estaba encogido de miedo, como todos los demás en Israel en esos días.

Ahora, cuando Dios se le apareció a Gedeón, Él se apareció como una teofanía. Una teofanía es la aparición de Dios en forma física. O incluso puede haber sido una cristofanía, que es una apariencia física y corporal de Cristo mismo antes de nacer en esta tierra en Belén. A veces, ocasionalmente, raras veces, aparecía en forma humana.

«El ángel del Señor»—que parecía un hombre, «se le apareció (a Gedeón)». Dios, Cristo se le aparece a Gedeón y le dice: «El Señor está contigo». Básicamente, «¡estoy aquí!» El Señor de Paz le dice a Gedeón: «Te estoy enviando a liberar a Israel de los madianitas»…de sus opresores.

Y Gedeón, dice algo como, «¡de ninguna manera! Soy un don nadie de una familia insignificante...y no hemos visto ninguna evidencia de la presencia o el poder de Dios por aquí en mucho tiempo! Si estás aquí con nosotros, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que todo este desastre está sucediendo en nuestro país?

Y luego el Señor responde a sus temores diciendo, nuevamente, versículo 16: «Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como (si fuera) un hombre». ¡Eran mucho más que un hombre! ¡Eran muchísimos soldados! Pero, «los derrotarás como si fuera un hombre, porque yo estoy contigo». ¡Y si Dios es el Capitán de tu pelotón y el Capitán de tu ejército, Él es todopoderoso sobre todos los enemigos, no importa cuán poderoso sea el enemigo!

Dios le estaba diciendo, en efecto, Gedeón, «¡eres débil, sí, lo eres! ¡Pero Yo soy fuerte!» Y así el Señor hizo un milagro. Aquí tenemos una historia completa sobre cómo Dios hizo que subiera fuego de la roca y consumiera la ofrenda que Gedeón había ofrecido. La conclusión es que Dios le mostró Su poder a Gedeón, para mostrarle que Él no era un hombre común. ¡Era el ángel del Señor! ¡Era Dios mismo! «El Señor está contigo», ¡y con razón Gedeón estaba aterrorizado!

Y luego, aquí es donde quiero llegar, Jueces 6 versículo 23: «Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás». ¡Ahora, simplemente le dijo a Gedeón, «te voy a usar para conquistar al enemigo!» ¡Así que Dios no iba a acabar con su siervo justo antes de usarlo!

Versículo 24: «Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová Shalom». «Yahweh Shalom». Es uno de los nombres más preciados de Dios en el Antiguo Testamento: el Señor es Paz, Yahweh Shalom. ¿De quién es esta aparición en el Antiguo Testamento «el Señor es la paz»? No es otra sino de la que Pablo está hablando en 2 Tesalonicenses 3, «. . .el mismo Señor de la paz te dé paz. . . »

«El Señor es paz», «Shalom», paz, integridad, seguridad, bienestar, ausencia de agitación o discordia, esa es la palabra para paz: prosperidad, alegría, seguridad, tranquilidad, descanso, armonía. ¡Todo lo que necesitamos! En medio de circunstancias terribles, abrumadoras, el Señor es Shalom, ¡el Señor de la Paz!

Volvemos a ver este concepto en el libro de Isaías, capítulo 9. Hemos escuchado este pasaje durante esta temporada navideña: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre… Príncipe de Paz». Príncipe de Paz: «Sar Shalom». «Sar» significa gobernador o gobernante, y «Shalom» significa paz, por eso Él es el «Príncipe de Paz».

La paz es posible porque Alguien está a cargo de este mundo y ese Alguien no eres tú ni yo, ¡ese Alguien es Jesús, el Príncipe de Paz, el Señor de la paz! Jesús dijo a sus discípulos en Juan 16:33, justo antes de ir a la cruz: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz».

¡Ahora, ellos se estaban preparando para perder a su mejor Amigo, su Salvador, su Señor! Pero Él dijo: En mí. . .tienen paz. «En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo». ¿Ves?, el gobierno está sobre sus hombros. ¡Él ha vencido al mundo!
Mis hombros no son lo suficientemente grandes como para cargar el gobierno del mundo. ¡Ni siquiera son lo suficientemente grandes como para llevar el gobierno de mi pequeño mundo! Pero Sus hombros son lo suficientemente grandes. ¡Él ha vencido al mundo! Y así, Pablo dice nuevamente en 2Tesalonicenses 3:16: «Que el mismo Señor de la paz te dé paz…»

Él es el único. El próximo año, ¿quién puede darte paz? Nadie puede dártela: ni tu pareja, ni tus hijos, ni tu jefe, ni tus mejores amigos, ni el presidente, ni un partido político (debes estar diciendo: «¡Sí, lo sabía!»)... nadie puede darte paz ¡Pero el mismo Señor de la Paz puede darte paz!

Jesús, hablando en Juan 14:27, dice: «La paz os dejo; mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da». 2 Tesalonicenses 3:16: «Que el Señor de la paz te dé paz en todo momento. . .» Paz perpetua, paz que es independiente de cualquier otra cosa que pueda estar sucediendo en tu vida o en nuestro mundo.

¡Estamos viviendo tiempos de inquietud, tiempos caóticos, tiempos locos! Pero Él es el Señor de cada situación. Él es el Señor de la paz, y puede darte paz en todo momento, y en todos los sentidos, o como dice una traducción: «…en todas las circunstancias». (NASB) ¿En todas las circunstancias?

Piensa en todas las circunstancias difíciles que mencioné al principio, esas cosas que pueden perturbar tu paz en el año que viene. Algunas de ustedes ya están experimentando algunas de esas cosas en este momento. «Que el Señor de la paz te dé paz en todo momento, en cualquier circunstancia». (NVI / LBLA) ¡Él puede darte paz en esa circunstancia! Eso no significa que va a cambiar el corazón de tu hijo pródigo. . .

No significa que va a cambiar el corazón de tu esposo, no significa que te va a dar un trabajo, no significa que te va a dar el hijo que has anhelado, ¡no significa que las personas en el trabajo van a dejar de ser difíciles! …pero significa que puedes tener paz en medio de esas circunstancias.

Paz por todos los medios. Dios usa muchos medios diferentes para traernos paz, y a veces las mismas cosas que no elegiríamos (las tormentas, las pérdidas) son las cosas que Dios usa para llevarnos a apoyarnos más en Él y encontrar en Él nuestra paz. Vivimos en un mundo caído, roto. Siempre habrá pruebas, desilusiones, dolores y penas.

Pero en medio de eso, no hay ninguna circunstancia en la que nuestros corazones no puedan estar en reposo y en paz si estamos correctamente relacionados con el Príncipe de Paz, el Señor de la Paz. Y así, Pablo dice al final de esta bendición, después de haber orado por la paz para ellos, «El Señor sea con todos ustedes» (2Tesalonicenses 3:16), «la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes». 

Escucha, no sé a lo que te enfrentarás este año, pero te puedo decir una cosa con seguridad: ¡no vas a entrar sola en este mundo! Él está contigo; Su presencia y Su gracia son las que aseguran que puedes tener paz en todo momento y en cualquier circunstancia. Y cuando lo haga, por cierto, será un testigo poderoso a nuestro mundo… ¡Que necesita desesperadamente conocer al Príncipe de Paz!

Oh, Señor, oro por mis amigas que están escuchando hoy. Al comenzar este nuevo año, oro para que el Señor de Paz les dé paz en todo momento y en todos los sentidos. ¡Que el Señor esté con todos ustedes y que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes! ¡Amén!

Annamarie: ¿Qué te roba la paz hoy? Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado recordando que cualquiera que sea la circunstancia en la que te encuentres, la paz es posible porque Dios está a cargo del mundo completo. Nosotras no estamos a cargo… pero Jesús sí, y Él es el Príncipe de Paz.

Bueno y quiero aprovechar este momento para recordarte que mañana comenzaremos a leer la Biblia todas juntas. Asegúrate de tener a mano tu Biblia Devocional Mujer Verdadera o tu Biblia favorita y ¡únete a nosotras durante todo el año 2020 para leer la Biblia juntas!

En AvivaNuestrosCorazones.com, en la transcripción de este programa, encontrarás un acceso con más información sobre la Biblia Devocional Mujer Verdadera. Tenemos a tu disposición una muestra digital de la misma, que también contiene consejos prácticos que te ayudarán a aprovechar al máximo tu tiempo diario de lectura.

Bueno y para cerrar nuestro último programa del año, Nancy regresa con unas últimas palabras y para orar con nosotras.

Nancy: Bueno, aquí estamos, en vísperas de un nuevo año. Hemos estado anticipando a lo largo de este mes, cómo el Señor proveerá para satisfacer nuestras necesidades de fin de año. Normalmente un gran porcentaje de las donaciones que necesitamos para todo el año llegan en diciembre. De hecho, ¡un buen número de esas donaciones llegan el último día! Por lo tanto, hoy es un día importante en el proceso de poder financiar el alcance de Aviva Nuestros Corazones para el próximo año. ¿Orarías para que muchas oyentes se involucren y ayuden a cubrir las necesidades de fin de año en este último día? Y si quieres ser parte de la donación para cubrir estas necesidades, pero aún no lo has hecho, puedes visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com para hacer tu donación. 

Muchas gracias a todos aquellos que nos han apoyado y por sus oraciones, en la medida en que anticipamos todo lo que Dios tiene reservado para nosotras en el próximo año. Y ya que llegamos al final del último programa del 2019, me encantaría orar en este momento, por una bendición en esta víspera del año 2020.

Padre, cómo te agradecemos Tu fidelidad al mirar este año pasado. Has sido tan bueno, tan bondadoso. Nos bendijiste incluso cuando nuestros ojos estaban llenos de lágrimas. Hemos podido mirar hacia arriba y ver Tu rostro, Tu mano y confiar en que te estás moviendo, que estás trabajando para nuestro bien y para Tu gloria.

Señor, ahora que estamos en el inicio de un nuevo año, queremos detenernos, hacer una pausa y reconocer nuestra necesidad de ti. Confiamos que así como has sido fiel en el año que termina, serás fiel en el próximo año. Me has sorprendido con gracia y amor de una manera asombrosa este año, algo que nunca soñé que sería verdad. Señor, te pido que sorprendas a nuestras oyentes que nos están escuchando hoy. No sé qué tienes para ellas, pero pido sorpresas de gracia, momentos en los que conocerán Tu asombroso amor de una manera más grande de la que jamás hayan experimentado. Te pido que extiendas ayuda y sanidad de la mano de Jesús a los corazones y hogares que necesitan desesperadamente que intervengas.

Oh Señor, con qué rapidez puedes convertir el desierto en un lugar fructífero y abundante. Oro para que hagas eso. Y para aquellas que están sufriendo, pido que concedas la gracia para perseverar y mantener el rumbo y que puedan reconocer Tu presencia en medio del dolor. Padre, oro por cada oyente. ¿Podrías fortalecerlas, apoyarlas, sostenerlas en esta temporada? ¿Continuarías santificándolas en Tu verdad? A lo largo de este año que viene, ¿podrías satisfacerlas abundantemente con Tu amor inagotable? Oro todo esto en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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