Podcast Aviva Nuestros Corazones

Superocupados, día 4

Recursos del Episodio

Libro de Kevin, «Súper ocupados»

Serie, «Plan de vitalidad personal»

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Annamarie Sauter: Trisha DeYoung dice que las dificultades que enfrentas en tu hogar son oportunidades.

Trisha: ¿Hago un trabajo perfecto? Claro que no. La verdad es que quiero crecer. Me gustaría que la Escritura estuviera siempre en primer lugar en mi mente. Pero ciertamente hay situaciones de rivalidad entre hijos, hay muchas discusiones que tenemos en nuestra casa, y estas dan pie para decir, «es aquí donde necesitamos ayuda. Es aquí donde la Biblia nos muestra la mejor y la única manera, que es por medio de Cristo».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Al preguntarle a alguien, «¿cómo estás?», probablemente te responda, «¡superocupada!» La semana pasada el pastor Kevin DeYoung nos habló acerca de nuestro nivel de ocupación. Él ha estado conversando con Nancy DeMoss de Wolgemuth acerca de su libro titulado, «Superocupados». Su esposa Trisha se unió a la conversación en nuestro último programa. Ella es una madre ocupada y sé que continuar escuchando su perspectiva y la de Kevin, será de mucha edificación para ti.

Aquí está Nancy con la continuación de la conversación.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Dime Trisha, ¿cuáles son algunas de las formas prácticas en tu vida como madre, en las que estás tratando de cultivar un ambiente para que tus hijos a crezcan espiritualmente, aprendan a amar al Señor, y crezcan en gracia? 

Si fuéramos a visitar tu casa, aparte del caos –ya hablamos de eso– ¿cuáles son algunas de las cosas que veríamos a ti y a Kevin haciendo para tratar de cultivar una atmósfera de gracia? 

Trisha De Young: Lo más simple es leerles la Biblia. También hay muy buenas historias de la Biblia.

Nancy: ¿Y como ustedes lo hacen? Tienen hijos de diez, ocho, seis, cuatro, dos y ahora vas a tener un recién nacido. ¿Cómo luce eso para ustedes? 

Trisha: Acabo de comprar una Biblia de historias para tener material fresco que compartir. Ya hemos hecho el libro de la Biblia de las historias de Jesús, y ahora estamos haciendo otro, El Panorama Completo. Lo leemos en la noche, antes de acostarnos es un buen momento. Y también es muy conveniente que los tres mayores están en la escuela, de modo que durante el día tengo solo a los más pequeños (ya en enero serán tres). Puedo leerles yo solamente, pero tenemos otros lectores en la familia, y ellos a su vez les leen a los pequeños.

Nancy: ¿Tratan de reunirse todos juntos en algún momento del día para estar en la Palabra como familia? ¿Cómo se ve esto en tu familia?

Trisha: Comúnmente lo hacemos después de la comida. Especialmente cuando está Kevin, él lo dirige. Cuando él está de viaje es fácil para mí después de la cena pero pienso que el momento ideal es antes de acostarse.

Kevin: Anteriormente lo hacíamos en la mañana pero ahora es después de la cena. Lo hemos tratado todo. Yo creo que lo que se me hacía pesado al principio cuando empecé hacer los devocionales como pareja, era que sentía que yo quería tratar de hacerlo todo al mismo tiempo.

«Ok, vamos a cantar un himno, a memorizarnos un versículo, a leer algo del catecismo, una historia también y vamos a orar por uno de los países de «Operación Mundo». Era mucho para nosotros, así que nos simplificamos.

Algunas veces leemos un devocional, otras cantamos un himno o hacemos peticiones de oración, otras vemos algunas lecciones en un video. Encontramos que lo más importante tener el hábito de, «estamos aquí reunidos y vamos hablar de estas cosas».

Ahora que los niños son mayores, ellos pueden compartir un poco más. Pueden integrarse más y pueden responder por ellos mismos. Yo espero que nadie que esté escuchando, subestime la importancia de ser una mamá o un papá que ama a sus hijos y que sus hijos sepan que son amados. La razón por la que digo esto es que cuando fui a la universidad, un tanto liberal, empecé a escuchar algunas cosas que entendía no eran del todo correctas teológicamente.

O cuando asistía a una escuela pública había personas en cosas que no deberían de estar, y yo pienso, ¿por qué yo no anduve por esos caminos? (Y hay quienes lo hacen y el Señor lo trae de vuelta). Lo mejor que puedo imaginar, es porque yo valoraba mucho más lo que mis padres pensaban que lo que mis amigos pensaban.

No era una sola cosa que mis padres hicieran, pero era el sentido de saber que ellos me amaban y sepreocupaban por mí, y que ellos se amaban el uno al otro, eso era lo normal. Así es que muchas veces no es una lista de cosas que nosotros hacemos, sino simplemente darles a tus hijos el sentido de que lo «normal» es que ellos vean a una mamá y a un papá que se aman mutuamente, y una mamá y un papá que están leyéndoles la Biblia, y una mamá y un papá que los están llevando a la iglesia. 

Nunca subestimes el gran significado que esas cosas tienen, día a día, año tras año. Cuando estas otras tentaciones llegan, te reajustas y piensas, «estoy siendo tentado aquí pero yo sé que a mi madre le importo». ¿Es ella perfecta? No, pero sé sin lugar a dudas que ella me ama e hizo lo mejor que pudo».

Y eso, por la gracia del Señor, puede pagar grandes dividendos. En eso es que confiamos, en que ellos sepan que el Señor los ama y que mamá y papá también lo hacen.

Nancy: A mí me suena que, con tus padres, tú los querías agradar, y no era como un temor al castigo o al juicio sino un sentido de que eso era lo que deseabas. 

Kevin: En el buen sentido, ninguno de nosotros quería decepcionar a nuestros padres. Podría parecer como que éramos muy sumisos. Pero es que sabíamos quiénes eran. Cuando estábamos creciendo la mayoría de los días luego de la cena, nosotros leíamos un capítulo de la Biblia, y poco a poco leímos la Biblia completa. Así que los respetaba y confiaba en ellos, aunque como adolescente nunca pensarías decirles todo a tus padres.

Pero pequeñas cosas que mi papá o mi mamá me decían a veces captaban mi interés y luego yo meditaba en ellas. Para usar una analogía, los padres somos como evangelistas. Ponemos piedrecitas dentro de los zapatos. Cuando compartes el evangelio es como poner piedrecitas en sus zapatos, para que más tarde durante el día les molesten, aunque ellos no le den su vida a Cristo en ese momento, pero esperamos que no puedan estar tranquilos.

Como padres las pequeñas cosas que decimos, las pequeñas preguntas que hacemos…yo recuerdo haber sido un poco maleducado con mis padres y decir, «¿por qué tienen que hacerme esas preguntas?» Pero parte de mí, me decía que realmente me comunicaban que les importaba, y pensaba, yo no quiero responder a tus preguntas, pero sí quiero que me las hagas, porque yo quiero saber.

Así es que espero que cualquier persona que esté escuchando, aún cuando no obtengas las respuestas que quieres, o aun cuando no obtengas ninguna…

Nancy: Yo quería preguntarte sobre los devocionales familiares, lo que al día de hoy tristemente es algo de otra época. Cuando nosotros crecimos, mis padres querían tener algo similar a devocionales familiares, pero donde hay muchos niños es un poco caótico…¡un poco difícil! Estoy muy agradecida de que ellos fueron fieles y continuaron. Fueron consistentes –en unas etapas más que en otras– pero cuando estás sentada con esos cinco pequeñitos y algunos por su corta edad tienen muy poca capacidad de atención, ¿te parece que ha sido un fracaso si no están sentados con sus manitas cruzadas absorbiéndolo todo?

Trisha: No, pero nosotros sabemos que quizás a mi hija pequeña luego de varias reprimendas se le van aguar los ojitos. Entonces la pongo en mis piernas para que pueda permanecer atenta por un poco más de tiempo. Creo que ya sabemos lo que podemos esperar de cada uno, quién puede estarse quieto por más tiempo y quién no…

Kevin: No es la calma y serenidad que quisiéramos. No es como, «sí, pastor, padre, queremos escuchar otra lección». En ocasiones es, ¿ya terminaron? Mirando para todos lados y distraídos. Pero de vez en cuando, en medio de todo el caos, tú sientes que tienes una pepita de oro, «oh, sí él está oyendo», o «esa oración que acaba de hacer fue de corazón», o «están captando las cosas que nosotros verdaderamente valoramos», o «acaban de orar que su amigo venga al Señor». Cosas así.

Nosotros somos el ejemplo para los muchachos: «siéntate, bájate, termina de comer…» Aun así de todas maneras te animo a que continúes. Pierdes algunos días, continúa. No lo hacen por varias semanas, continúa; no como un medio de ganar favor o buscando que algo suceda en ellos, sino como una muestra de agradecimiento y de la importancia de estar en la Palabra de Dios.

Con el tiempo hemos notado que ha sido el ajustar las cosas y empezar de nuevo, una y otra vez, pero poco a poco ha sido más consistente, más fácil y un poco más fructífero.

Nancy: Así es. Miro hacia atrás en mi propia crianza en esta área, y lo importante no era que los devocionales familiares fueran lo mejor del dia, sino que aprendimos «la Palabra del Señor es importante para nuestros padres, y ellos quieren que esto sea importante en nuestra familia».

No era una estructura rígida, y estoy segura de que hicimos que nuestros padres se sintieran incómodos, pero la suma de lo que nos llevamos fue, «esto es una prioridad. Nuestras vidas, nuestra familia está estructurada alrededor del Señor». No era algo sobre lo cual escribes un libro, de lo bien que fue. Pero mirando hacia atrás puedo decir que con el tiempo fue bastante positivo. Y eso fue lo otro que tú dijiste Kevin, tienes que tener una perspectiva a largo plazo, ¿no es así en la crianza?

No es solo ese momento –y con la vida, con nuestra propia santificación– no solo es acerca de un momento preciso, sino sobre la trayectoria y el proceso de lo que Dios hace a través del tiempo. Si tú quieres resultados inmediatos, satisfacción y gratificación inmediata, no los vas a obtener con relación a la crianza de los hijos, ¿no es así?

Trisha: No, y Kevin ha tenido que darme ánimo. Yo me desanimo con algunos patrones en la vida de mis hijos, o con algunas actitudes o conductas que ellos adoptan. Me ayuda mucho el recordar, la fidelidad de Dios en nuestros hijos, cuando veo y me digo, «oh, pero mi hijo tenía este asunto en particular que me preocupaba y el Señor lo ha ayudado a superarlo, y ahora vemos muchas capas diferentes de su corazón».

Los niños son humanos. Son complejos, así como lo somos nosotros y es muy bueno ver la fidelidad de Dios. Es bueno contar con el Señor y poder decir, «estamos en un lugar difícil, y voy a tener que pedirle al Señor ayuda para el largo camino».

Kevin: Creo que es tentador para los padres cristianos querer saber qué es más importante para darle a los hijos, habilidades o conocimientos. Y queremos hacer las dos cosas. Pero acabas de dar con lo que quizás es lo más importante que les damos, los hábitos. Y cualquiera que haya sido su educación, si de alguna manera se perdieron la historia de Sansón o algo así, o no saben todo eso, pueden quedarse solos y leer un libro y aprenderlo.

Pero son esos hábitos que se les están formando. Hábitos de ir a la iglesia todos los domingos, de que esta es una familia y que a pesar de nuestros defectos, ellos por lo menos ven y saben que para papá y mamá la Palabra de Dios es importante. Son esas cosas que con el tiempo llegan a ser una segunda naturaleza para nuestros hijos, Es lo que está mostrando lo que es la normalidad, es un tipo de ambiente cristiano contracultural, independientemente de lo débiles y frágiles que seamos. Esto puede ser algo de gran impacto, aun cuando haya lagunas en lo que sean sus habilidades y lo que están haciendo, y toda una lista de cosas. Eso es lo que se queda en los niños, mucho más de lo que pensamos.

Nancy: Con eso de los hábitos, quiero saber algo: ¿Cómo evitas tú el criar fariseos en el siglo veintiuno? Un niño que sepa qué es lo correcto, que haga lo correcto y que no le den rabietas o berrinches. ¿Cómo podemos criar hijos que tengan realmente un corazón que se incline al Señor? No es solo el que vayan a la iglesia. Aunque es un hábito muy importante ¿Pero, cómo estás tú orando y pensando sobre esto? Sé que los padres no pueden crear esa devoción en sus hijos, pero ¿cómo lo están haciendo? 

Trisha: Bueno, yo no sé si esto responde tu pregunta específicamente. Creo que hay un don en el interés que muestras por tus hijos, y es el hacerles preguntas. Creo que podemos observar mucho de lo que pasa a diario. Por ejemplo, nuestra hija de primer grado ya me dice, «yo no quiero ponerme esa ropa porque creo que otros niños se van a burlar de mí».

Creo que ya estamos viendo destellos de alguien que mira a los demás y trata de complacerlos, y obtener la buena atención que ella quiere. También pienso, este es un tema espiritual, y puedo hablar de ello con mi hija de primer grado.

¿Hago un trabajo perfecto? Esa es un área en la que quiero crecer. Me gustaría que la Escritura estuviera siempre en primer lugar en mi mente. Pero hay situaciones de rivalidad entre hijos, muchas discusiones –que tenemos en nuestra casa– que nos dan pie para decir, «es aquí donde necesitamos ayuda». Es aquí donde la Biblia nos muestra la mejor y la única manera, que es por medio de Cristo».

Nancy: Lo que me encanta sobre todo esto eso que el cristianismo no es una categoría en sus vidas. No es algo que haces solo los domingos o en los devocionales familiares, sino que Cristo es tu vida. Y aun con un hogar lleno y todo lo que eso conlleva, suena como si estuvieras sintonizada y alerta a las oportunidades para hablarles sobre una cosmovisión que es bíblica, llena de gracia y cristocéntrica.

Trisha: Y hay muchas oportunidades que perdemos en el afán de la vida.

Kevin: Tú haces la pregunta «¿por qué?»—«¿Por qué haces esto o aquello?» Tratamos de hacer preguntas que los coloquen en los zapatos de otras personas. «¿Cómo crees que esto los hace sentir? ¿Cómo te gustaría que eso te sucediera a ti?» La manera más fácil, la mejor forma de producir fariseos es siendo un fariseo, ser un padre o madre con este tipo de hipocresía, o con una gran separación entre lo que dices e insistes y lo que realmente haces en tu vida. 

Esto es lo más grande. Si nuestros hijos ven que mamá y papá son fariseos, pensarán que de eso se trata el cristianismo. Creerán que solo se trata de reglas un poco arbitrarias que realmente no cumplimos ni hacemos. Pero si ellos ven algún tipo de quebrantamiento, entonces tenemos esperanza de que vean la gracia del Señor.

Así es que si ellos ven a mamá y a papá pidiéndose perdón el uno al otro y a ellos, cultivando esas conversaciones de corazón (esto es muy importante y aún estamos creciendo en ello) para hablar con nuestros hijos.

No es solamente:

  • Haz esto. 
  • No hagas lo otro. 
  • Eso estuvo mal.
  • He aquí las consecuencias.
  • Esta es la disciplina.

Sino en lugar:

  • ¿Qué está sucediendo?
  • ¿Por qué tú quieres hacer eso?
  • ¿Qué estaba sucediendo allí? 
  • ¿Qué estabas deseando?
  • ¿Por qué está sucediendo eso?
  • ¿Por qué es eso tan importante para ti?

Volviendo a lo que Trisha dijo… Cuando estábamos ajetreados preparandonos para salir y mi dulce princesa de seis años me dice, «no quiero usar eso porque si uso esos pantalones los niños se van a reír de mí». Lo primero que yo le respondí fue, «no, ellos no se van a reír, ¡ponte los pantalones!»

Entonces pensé, y dije, «pero más importante que todo…eso no es lo que realmente importa. Nosotros no podemos vivir nuestras vidas preocupándonos por lo que otros piensan del color de nuestros pantalones, porque eso no es lo que somos. Eso no es lo que realmente le importa a Dios». 

¿Ahora bien, llevó eso a algún despertar espiritual en mi hija en ese momento? No, eso fue como «ok» y seguimos a lo siguiente, pero con la esperanza de que en el tiempo…

Nancy: Es línea sobre línea, precepto sobre precepto, momento tras momento. He visto el gozo con algunos de los hijos de hijos de mis amistades que son pequeños todavía. Cuando empiezas ver salir la luz y el Espíritu atrayéndolos, moviéndose y haciéndolos más sensibles, entonces sus padres y yo, observando maravillados, decimos, «¡sí, sí! ¡Dios lo está haciendo! Gracias Señor». Él lo está haciendo en los padres, Él lo está haciendo en los niños. 

Y también hay de esos días donde los niños y las madres están halándose los cabellos y diciendo: «¡No están captando nada, no lo están asimilando!» Y esta es una gran mentira del enemigo también. Él lo que quiere es desalentarnos y derrotarnos como padres. 

Trisha: Sí, es fácil sentirse desalentada si no obtienes pequeños logros. Se siente como , «oh hemos estado teniendo recaída tras recaída».

Nancy: Déjame preguntarte Trisha, porque yo sé que muchas madres se preguntan (y no te estoy poniendo como un parámetro de virtud, pero Kevin habla sobre ello en su libro). Yo creo que uno de los capítulos más importantes es el que se titula, «Lo que sí debes hacer», seas o no madre o padre, soltero/a, o cualquiera que sea la etapa de la vida en que te encuentres, debes estar activamente buscando al Señor primero en tu vida. Esa es la prioridad número uno.

Es Jesús diciéndole a Marta aquí en Lucas 10, «tú estás preocupada y molesta por tantas cosas», molesta y acalorada. El punto es que te has perdido la parte que realmente importa, conocer a Cristo, buscarlo a Él. Y sabemos que ese pasaje nos hace sentir culpables muchas veces. Pensamos, estoy corriendo de aquí para allá como loca, como Marta. Yo quiero tener las manos de Marta (que anhelaba servir), pero el corazón de María. Nosotras conocemos la historia.

Pero con la casa llena de niños, casada con un esposo muy ocupado y muchas actividades en la iglesia, sirviendo al Señor de varias maneras, ¿cómo mantienes tu corazón tierno, atado al Señor? ¿Cuáles son algunas de las prácticas que estás tratando de establecer en ese sentido? 

Trisha: Esa es una buena pregunta. No me siento que he llegado, que ya lo sé todo, porque a veces pienso… ¿tiempo devocional? Si cuando mis dos pequeños están tomando su siesta, quiero tomar una siesta también.

Nancy: Lo que muy probablemente es lo que estás necesitando en ese momento. 

Trisha: Pero no quiero hacer toda esa «carrera» de preparar los niños, luego acostarlos, hacer las cosas en la casa… y al final descuidar mi alma. Así es que yo estoy luchando para mantener los hábitos de lectura. Y ciertamente siento que esto es la fidelidad de Dios para conmigo, que Él me muestra mis necesidades. Así que muchas veces termino el día y digo, «estoy desanimada Señor, por lo que no se ha hecho, o por la manera en que hice las cosas. Yo necesito tu perdón y tu ayuda para el próximo día». Yo definitivamente siento que el Señor ha sido fiel en mostrarme mis necesidades. 

Nancy: No hay nada que provoque oración que estar desesperada, ¿cierto?

Trisha: ¡Sí! Y es una temporada donde siento que mi tiempo en la Palabra no es tanto como yo quisiera.

Nancy: Estábamos hablando de una amiga mutua que tiene muchos hijos, y me contaba un día, «¡yo siento que cuando era soltera era más espiritual!»

Y yo le dije, «¿sabes qué? Yo puedo entender por qué te sientes así, pero Dios te tiene en el rol de esposa y madre de varios niños, donde tú lo necesitas de una forma diferente a cuando estabas soltera. Y hasta puede que estés teniendo mucho más progreso en la gracia y el crecimiento espiritual que cuando tenías mucho más control de tu horario o cuando estabas ponchando reloj en la oficina y tus horas eran más rutinarias».

No existe algo como horas rutinarias para una madre joven, ¿cierto? Pero en medio de eso hay gracia. Y Dios está usando esos niños y esas circunstancias y ese medio ambiente para hacerte consciente de lo mucho que tú lo necesitas a Él.

Trisha: Me hace ser agradecida. Tengo un estudio bíblico cada dos semanas con algunas otras madres de la escuela pública, y otro con mujeres de mi iglesia. Ahora bien, yo tengo estos libros que estoy leyendo—uno donde estudiamos la Biblia y otro donde estudiamos un libro teológico. Así es que estoy agradecida por estas cosas pues ellas han puesto a un lado el cuido de niños y me he dado este tiempo para compartir con otras mujeres y hablar de las Escrituras, hablar de nuestras vidas, y compartir peticiones de oración. Estas cosas son claves.

Nancy: Así te das cuenta que no estás sola.

Kevin: En muchas ocasiones pienso en el pasaje de María y Marta, y pienso en nuestros devocionales privados, y esa es la clave y nosotros lo necesitamos, pero hay una dimensión corporativa que no podemos pasarla de vista. Muchas veces esas dimensiones corporativas tienen en sí el efecto de llevarnos a rendir cuentas, lo cual realmente necesitamos. 

Yo tengo un estudio bíblico esta mañana y necesito ir, y hay un capítulo que debo leer. Y tengo este pequeño grupo, tengo el libro de la Biblia, estamos leyendo los salmos, lo vamos hacer. Estas cosas cuentan. Muchas veces yo puedo pensar, bueno, no creo que realmente esté haciendo nada… no…

Todas estas maneras son las que tenemos para que la Palabra de Dios llegue a nuestra alma. No es exclusivamente con nuestro momento personal a solas con el Señor, sino todo lo demás que tendrá un efecto acumulativo. Durante alguna de esas etapas donde solo oras por unos minutos en la noche y estás luchando para mantenerte despierto, o en la mañana cuando quieres levantarte—nosotros necesitamos saber que el Señor da gracia para eso. Nosotros queremos seguir procurando la «santidad sin la cual nadie verá al Señor» (Heb.12:14), y darnos cuenta que el Señor está trabajando en nuestras vidas para hacer de acuerdo a Su voluntad y a Su buen propósito».

Trisha: Una cosa particular que algunas mujeres me han animado a hacer es poner música mientras lavo los platos, música alabando al Señor o que contenga las escrituras. Eso es muy refrescante para el alma. Y puedo dejar de doblar la ropa y ayudar a mi hijo pequeño que se cayó y ponerle una curita.

Esas cosas alimentan mi alma aunque no esté sentada solamente leyendo.

Nancy: Dios es muy bondadoso al darnos múltiples formas de gracia, y ya hemos hablado de varias de ellas. Algunas son personales, y otras están dentro del contexto de tu matrimonio a medida en que juntos buscan al Señor. El crecimiento espiritual es un asunto de grupo, un asunto corporativo, nos necesitamos los unos a los otros. 

Yo estoy ahora en una etapa de la vida donde puedo ser de ánimo a las demás. Yo les diría esto a las mujeres mayores. Tengo muchas amigas jóvenes en mi vida. Estuve en una cena con una de esas familias en días pasados, y esta mamá está esperando su cuarto hijo, y está tratando de hacer escuela en el hogar con sus hijos, está muy estresada y no siente que está haciendo un buen trabajo, y se está comparando con las demás.

No es como, «¡oh pobre de mí! Ella es una gran mujer, pero apenas tiene tiempo para respirar. Pude acercarme a ella y decirle, «lo estás haciendo bien. El Señor te ama». Compartí con ella lo que mi entrenador en el gimnasio me dice continuamente, «cálmate y respira. Cálmate y respira». No puedes estar acelerada todo el tiempo. 

El solo decir, «el Señor te ama, y el Señor ama a esos niños más de lo que tú puedes hacerlo. Hay una belleza allí que tú no puedes ver». Y acercarte a alguien para animarla y orar. Yo tengo un correo que me envió el esposo de una joven madre que yo he tratado de animar, que también está embarazada. Parece ser que esa etapa del embarazo puede ser una muy difícil.

Él me dijo, «gracias por animar a mi esposa con tu presencia, con tu conversación, con el artículo que le enviaste que le dio una perspectiva fresca del porqué ella está haciendo lo que está haciendo». Hay tantas maneras diferentes en que el cuerpo de Cristo puede acercarse a esas jóvenes madres y ser de ánimo y orar por ellas. Es hasta brindarle un poco de horas donde ellas puedan hacer algo que necesitan hacer…el regalo, el don del tiempo. Tú puedes ayudar con los hijos, con la casa. 

En la medida en que los escucho como familia joven, ha sido un reto para mí el decir: «¿Bueno, y de qué maneras –aquellos de nosotros en el cuerpo de Cristo que no estamos en esa misma etapa de la vida– de qué manera podemos no dejarlos solos, sino venir su lado y decir, «¿en qué les puedo servir? ¿Cómo les puedo bendecir?»

Annamarie: Es importante que nos hagamos estas preguntas que Nancy DeMoss de Wolgemuth ha compartido con nosotras. Ella ha estado hablando con Kevin y Trisha DeYoung acerca de invertir en tus hijos—aún en las etapas de la vida donde hay muchas ocupaciones. Nuestro invitado, Kevin, ha escrito el libro titulado, «Superocupados», para ayudarte a pensar acerca de tus prioridades, bajar la velocidad de tu ritmo de vida y encontrar paz en el Señor cuando no logras hacer todo lo que quisieras. Te animamos a adquirirlo en tu librería cristiana favorita.

Y recuerda que en AvivaNuestrosCorazones.com puedes encontrar todo un archivo de recursos en español. Haz uso del buscador para encontrar material por tema, por Escritura o por autor.

Kevin DeYoung, como pastor, ve el valor de este ministerio 

Kevin: Estoy muy agradecido por este ministerio, Aviva Nuestros Corazones. Tenemos mujeres en nuestra iglesia que han leído los libros y escuchado los programas y todas las actividades que se transmiten por el Internet, han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera. Es muy refrescante encontrar algo que está dirigido por mujeres y a la vez que está enraizado en la palabra de Dios. En el mejor sentido, es profundamente espiritual. 

Llega realmente a los asuntos del corazón, y tiene especial interés con las cosas que quizás las mujeres están luchando, y al mismo tiempo las reta de manera positiva todo el tiempo, basándose en un sólido trasfondo teológico. Así es que cuando oímos que las mujeres de nuestra iglesia están involucradas en estas cosas y al tanto de este ministerio, estoy muy agradecido.

Como pastor, he estado muy agradecido por las mujeres de nuestra iglesia quienes han ido a la Conferencia Mujer Verdadera. Hay algo en aquel ambiente, donde miles de mujeres alaban, encuentran un medioambiente justo a su medida. Han sido motivadas como esposas y madres, o solteras (tenemos muchas estudiantes universitarias en nuestra iglesia).

En cualquiera que sea la etapa de la vida en que se encuentran, hay algo en el ministerio o en las conferencias, que les ha ministrado.

Nancy: Estoy tan agradecida de que Dios nos permita hablar a los corazones de las mujeres acerca de temas como este. Temas importantes por ya más de 6 años, aquí en Aviva Nuestros Corazones

Si tienes alguna pregunta o hay algún tema en el que quieras profundizar, puedes buscar en nuestros archivos, en nuestro sitio web. Las necesidades con las que estás lidiando, los retos que enfrentas, o algún otro tema que te interese. En AvivaNuestrosCorazones.com, tenemos recursos disponibles para ti. Allí tienes acceso a las transcripciones y audios de los programas y muchos recursos relacionados (artículos, videos, libros, entre otros). 

Este archivo de recursos existe porque año tras año, mes tras mes, día tras día, oyentes como tú han apoyado Aviva Nuestros Corazones. Estoy tan agradecida por cada amiga que ha sido bendecida a través de estos programas, y que ha decidido apoyar este ministerio. Esto hace posible que más mujeres puedan escuchar el mensaje de libertad, plenitud y abundancia en Cristo.

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Annamarie: Alguna vez te has preguntado, ¿dónde puedo encontrar verdadera paz? Mañana Nancy te ayudará a responder esa pregunta, aquí en Aviva Nuestros Corazones. ¡Te esperamos!

Invitándote a tener una vida fructífera en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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