Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Mujer Verdadera 365: El retorno de la cautividad, día 2

Annamarie Sauter: Con nosotras Betsy de Gómez.

Betsy de Gómez: No hay nada en nuestras vidas que suceda por mera casualidad. Dios está en control de los detalles más mínimos, ordinarios, sencillos y todo –dice la Biblia– que a los que estamos en Cristo, todo va ayudar para bien.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Patricia está aquí con la continuación de la conversación titulada El retorno de la cautividad.

Patricia de Saladín: Ayer estuvimos viendo dentro del Reto Mujer Verdadera 365, los libros de Esdras y Nehemías. Vimos cómo parte del pueblo de Dios en el exilio regresó a Jerusalén a restaurar el templo, las murallas… pero no todo el mundo regresó. Muchas personas se habían acomodado donde estaban y se quedaron, no salieron. Bueno, en el día de hoy vamos a ver la historia de Ester, el libro de Ester, y otra vez me acompaña Betsy de Gómez. 

Hola Betsy, ¿cómo estás?

Betsy: Hola ma Paty. Qué bueno estar aquí para hablar de este libro que me encanta.

Patricia: Sí, qué bueno. Yo he oído que tu segundo nombre es Ester, que te dicen Betsy Ester.

Betsy: Bueno,realmente mi nombre es solamente Betsy, pero mis tías y mi mamá –para llamar la atención o para hablar duro– tú sabes que necesitas otro nombre Betsy está muy corto. Entonces, a mi mamá le encantaba ese nombre y a mi tía (que se llama Aminta) también. Le encantaba ese nombre porque, imagínate, es el nombre de una reina. Es el nombre de una reina de belleza según ellas, y yo me creí esa historia hasta que comencé a leer este libro teniendo en cuenta que Dios es el protagonista de todas las historias de la Biblia, de Su Palabra.

Y me di cuenta de que en realidad en lugar de ser una miss universo fue una mujer que fue un instrumento en las manos del verdadero Rey de reyes y Señor de señores que es Dios. Y algo que me encanta, que dijiste en el programa de ayer, es que esa perspectiva que nos diste cuando nos mostraste que Dios nos enseñaba lo que pasó con el pueblo cuando regresó, y qué estaba sucediendo con esos que probablemente podemos pensar hoy «qué fieles eran, ellos fueron a reconstruir», sin embargo, hubo un pueblo que se quedó.

Entonces, la historia de Ester nos abre una ventana para ver que hubo otra parte del pueblo que se quedó, y ahí, dentro de toda esa gente, había gente que le servía a Él, que permanecía fiel.

Patricia: Sí, porque lo interesante es que Dios está haciendo Su obra en todas partes, no en un lugar específico. A nuestros ojos, a los ojos humanos, cuando Ciro dió el decreto y todos se podían ir, podríamos pensar, «bueno los que se fueron, fueron más piadosos porque decidieron irse en una travesía difícil, a un lugar difícil, a trabajar en unas circunstancias difíciles, pero sin embargo vemos que la obra y el plan de Dios era con los que se fueron, con los que se quedaron, y que cada persona tiene una una parte de esta historia, un llamado dentro de esta historia y que tiene que ser fiel a lo que Dios le ha llamado.

Y en ese caso tenemos estos personajes, y Dios nos permite acercarnos a ese pueblo de los judíos que quedaron en el Imperio. ¿Y cómo encaja entonces todo esto dentro de ese gran panorama bíblico que veíamos ayer?

Betsy: Me encanta, porque como decíamos, este era un tiempo de mucha oscuridad, se sentía sombría la temperatura entre ellos, el escenario. Parecía que Dios se había olvidado de lo que había prometido. Entonces Dios nos permite ver Su mano invisible, Su soberanía, Su obrar a pesar de tanto silencio en ese tiempo cuando el pueblo –bueno ya algunos habían regresado– y este libro de Ester está justamente en el centro de la historia que contamos ayer de Esdras y Nehemías.

Vemos cómo esta niña, Esther, Hadasa, que es su nombre judío, nació en esa familia que decidió permanecer en la tierra de cautiverio, no regresar a Jerusalén. Ella queda huérfana, entonces ahí su primo –que a veces yo lo veo como un tío porque era mayor, me lo imagino– la amó como si fuera su propia hija. Vemos ahí cómo se desenlaza toda una treta, que antes yo pensaba que era como una novela, y la verdad es que es lo que parece, un drama intenso en el que Dios decide rebelarse a través de situaciones completamente improbables.

Patricia: Así es, y hay algo curioso que he escuchado, que en el libro no aparece el nombre de Dios, pero sin embargo el tema central es…

Betsy: La soberanía de Dios, podemos ver Su mano en cada línea, en cada cosa podemos ver Su obrar, podemos ver cómo orquestaba situaciones, encuentros, motivaciones… es asombroso.

Patricia: ¿Y sabes? También se puede ver, y no aparece tan claramente hasta el final, pero si trazamos la historia de la redención, eso que mencionábamos ayer que desde Génesis 3, cuando se promete esa simiente que vendría de la mujer que aplastaría la cabeza de la simiente de la serpiente. Y la obra del maligno siempre ha sido destruir parte de ese pueblo para que esa persona, ese que vendría no viniera. Pero aquí en el libro de Ester hay una marca grandiosa, casi como cuando el faraón mandó a matar todos los niños varones, cuando Herodes mandó a matar a todos los niños también menores de dos años, aquí también en el libro de Ester, aunque sea al final, hay un exterminio prometido.

Betsy: Así es. Una de las cosas que más transformó mi visión del libro de Ester fue ese personaje Amán. Es increíble como Dios orquestaba cada cosa y cada pequeño detalle de este libro, que me recuerda la providencia de Dios. Me recuerda el pasaje de Romanos 8: 28, que dice que «a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien», y vemos como cada situación por pequeña que era, Dios la orquestaba para un bien mayor, hasta que vemos la tensión que ocurre entre Amán y Mardoqueo.

Yo nunca había visitado esa referencia que estaba en ese versículo para preguntarme de dónde venía este hombre, quién era este hombre, pero cuando me tomé el tiempo para ir a primera de Samuel 15 del 2 al 9, me di cuenta que Amán no solo era un personaje que Dios decidió poner ahí por casualidad. En realidad, él pertenecía a la tribu de los amalecitas. Vemos cómo la desobediencia que Saúl hizo de no exterminar ese pueblo completamente –lo que Dios ya le había ordenado– porque Dios le había dicho Saúl, «voy a ajustar cuentas, yo voy a destruir ese pueblo por completo», y entonces Saúl, por conveniencia propia y para beneficiarse a sí mismo, no obedece completamente a Dios, solamente parcialmente (lo cual es una desobediencia), y entonces esta familia de los amalecitas permaneció viva y como tú sabrás, el deseo de esta gente era exterminar completamente el pueblo de Dios.

Y ellos no dieron su brazo a torcer. Y si nosotros adelantamos la historia, vemos a Mardoqueo representando el pueblo de Dios, una vez más, y vemos a Amán deseando exterminar el pueblo de Dios y pareciera como que ahora él lo va a lograr… pareciera que lo va a conseguir. Y vemos cómo Dios mueve la historia y da giros inesperados y Amán no puede porque Dios reina.

Patricia: Y ese día que iba a ser el día de la mayor tragedia resultó ser un día de fiesta celebrado por el pueblo judío por generaciones. Pero ese tema vamos a volver a tocarlo al final. Ahora me gustaría que habláramos de cómo –a pesar de que, como decíamos, no se ve el nombre de Dios, y el tema central es la soberanía de Dios– cómo vemos a Dios obrando en esta historia. Si pudieras traernos algunos versículos o aún los personajes en referencia a ese Dios obrando.

Betsy: Sí, yo creo que cuando vemos este libro desde el principio, vemos a Dios colocando Sus piezas a Su antojo. Vemos que Dios está corriendo la escena y que estos personajes no son más que instrumentos en Sus manos. Empezando por la reina Vasti, ella estaba ahí y era la reina. Sin embargo, podríamos pensar que esto era todo un privilegio para Ester, porque comparamos esta historia con la historia de La Cenicienta y pensamos que este era un baile donde el príncipe encantador iba a escoger a una esposa para sí, pero lo que vemos ahí es un rey que era un borracho. Vemos que en esas fiestas reinaba el exceso, y esta mujer (Vasti) no se presentó y el rey toma esta decisión para luego no crear un precedente.

Vemos entonces que realmente este hombre –y una de las cosas que más me enseñó eso fue precisamente la serie que tenemos en el post de Aviva Nuestros Corazones acerca de Ester, que presenta ese perfil como más histórico de ese rey, enseñando que era un hombre cruel, iracundo.

Entonces vemos cómo a esta jovencita la toman como a las otras doncellas, pero Mardoqueo no se desentiende de ella. Él sigue guiándola a pesar de lo que estaba sucediendo, y vemos cómo ella es colocada bajo la custodia de un eunuco, y Dios le da gracia a Ester. Vemos su sumisión, ella no se fiaba de que los adornos y las cosas que le podían proveer era lo que le iba a dar gracia delante del rey.

Ella nos muestra que al final de cuentas lo único que ella necesitaba era la gracia de Dios y vemos que modeló ese espíritu de obediencia, de sumisión, y una de las cosas que más me llamó la atención es cómo entonces, de manera completamente providencial, Mardoqueo descubre un complot contra el rey, lo denuncia, nadie se da cuenta y entonces en su momento Dios utiliza eso para que honren a Mardoqueo.

Es increíble. Con cada detalle, en este libro puedo ver a Dios obrando de tal manera que podamos ver que Él es el que está corriendo esta obra de principio a fin.

Patricia: Dando puntadas en ese tapiz, uniendo todos esos hilos que nosotros no vemos, y al final vemos esa historia completa, cómo quedó registrado eso que Mardoqueo hizo pero que parecía que había sido pasado por alto.

Betsy: Exactamente, no hay nada en nuestras vidas que suceda por mera casualidad. Dios está en control de los detalles más mínimos, ordinarios, sencillos, y todo –dice la Biblia– que a «los que estamos en Cristo todo va ayudar para bien». 

Entonces fíjate que sucede que la ira de Amán se enciende contra Mardoqueo y comienza a… 

Patricia: Pero primero, vemos que Amán es un hombre que está en preeminencia, o sea, es la mano derecha del rey. Parecería que Mardoqueo tiene todas las de perder y precisamente lo que molesta a Amán es que Mardoqueo es judío, por un lado y por otro lado que no se pliega y lo adora, porque Amán quería que lo adorara.

Betsy: Así es.

Patricia: Y es interesante que Amán era un hombre en eminencia, era la mano derecha del rey. Y sin embargo Mardoqueo parecía el más miserable de todos los miserables. O sea, un judío despreciado. Y vemos esa pugna entre el bien y el mal, ahí vemos –no exactamente– pero la simiente de la mujer, la simiente de la serpiente, la lucha por esa destrucción, y la hazaña de este hombre que quería acabar, aniquilar a los judíos que había en el imperio.

Y hace toda esta trama diabólica para destruir a los judíos. Y aparentemente tiene todas las de ganar, parecería, humanamente hablando, que tiene todas las de ganar.

Betsy: Y no te parece increíble que Mardoqueo se sabía la historia de Dios, no era ignorante de cuáles eran los enemigos de Dios porque cuando él se negó a inclinarse ante Amán, no lo hizo porque no tenía el deseo, él sabía que Amán era parte de los enemigos de Dios. Entonces vemos ahí a un hombre que aunque está plantado en ese lugar, conoce muy bien la historia de su Dios, y podemos ver cómo esa historia da tantos giros. Y entonces este hombre planea algo horrible que él pensaba que ya por fin iba a poder exterminar el pueblo de Dios y sin embargo Mardoqueo no se queda pasivo.

Mardoqueo sabía que de alguna forma Dios iba a traer salvación al pueblo. Y entonces se duele, vemos ahí como él confronta la pasividad del pueblo y ahí entonces vemos cómo le pide a Ester que interceda; le recordó a ella que no era ciudadana del reino donde estaba viviendo, le recuerda su procedencia, el Dios a quien ella tenía que servir, y me encanta cuando él le declara, «si no haces nada, de todas maneras Dios va a enviar Su salvación por algún lado».

Es entonces cuando ella recibe ánimo, «tengo que servir para los propósitos de Dios, porque al final de cuentas para un tiempo como este Dios me ha puesto aquí», y ella se apropia de esa verdad, y me encanta entonces que Ester, en lugar de utilizar métodos convencionales para llevar a cabo este plan, convoca entonces un ayuno entre los judío y sus doncellas. Ella demuestra su dependencia de Dios y se identifica con su Dios y pone en riesgo su vida.

Las leyes decían que nadie se podía presentar ante el rey sin ser llamado, sin embargo ahí vemos una vez más la mano de Dios trayendo gracia a la vida de Ester, y me recuerda de Proverbios 21:11, que dice, «como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor». Ahí vemos cómo Dios inclina el corazón del rey para favorecer a Ester, y sigue la trama y Dios sigue venciendo, sigue glorificándose, porque Él fue benevolente con ella.

Él mandó ahorcar a Amán en el mismo lugar que estaba destinado para que Mardoqueo fuera ahorcado. Vemos que los bienes de Amán fueron entregados a Mardoqueo, vemos que el rey no pudo anular el decreto que ya había dado… Bueno, pues ahí vemos que dio un nuevo decreto para que ellos se defendieran y me encanta el contraste –cuando leímos de la desobediencia de Saúl– ahí nosotros vemos como los bienes de los enemigos de Dios pasaron a ser del pueblo de Dios. Increíble.

Patricia: Essorprendente –desde el punto de vista humano– porque Dios es el dueño de todo y a quien quiere da honra y a quien quiere humilla, pero lo interesante es que a los ojos humanos la causa de Mardoqueo parecía perdida. Y sin embargo el desvelo del rey, la presencia de Amán temprano, de madrugada, «¿a quién debo honrar? ¿A quién honrará el rey con toda esa honra? Y él mismo con su boca le dice que le den un caballo, que le pongan el anillo… Y ya comenzó su ruina desde que comienza a pasear a Mardoqueo vestido de ropas reales, con el anillo del rey… Dios tornó esa historia para bien y usó estos personajes que dejó en el Imperio, mientras otros regresaban del exilio, para preservar ese día de aniquilación del pueblo.

Ahí también podemos ver parte del evangelio en esta historia.

Betsy: Así es. Todo esto nos deja sed por una mayor victoria para el pueblo de Dios, una victoria que fuese definitiva y absoluta. Me encanta ver también cómo reluce el carácter de Dios en cada esquinita de esta historia; Su fidelidad, Él cumple Sus promesas, vemos Su soberanía –como tú decías– porque ninguna treta de los hombres pudo vencer. Vemos Su providencia, la forma en que Él orquestó todo…Y sabes, Ester es la última mujer de la que se habla en el Antiguo Testamento.

Patricia: No, no sabía.

Betsy: Sí, y una de las cosas que yo he aprendido de este libro es que nada toma por sorpresa a Dios, nada. A veces pensamos, «cómo pasó esto? ¿Dónde estaba Dios cuando esto sucedió? Pero todo lo que nosotros vivimos, según Efesios 2, ha sido planeado por Él. Caminamos las obras que Él de antemano ha preparado para nosotros.

Patricia: Amén. Y tú sabes que ese versículo del final habla de que «en esos días los judíos tuvieron paz de sus enemigos»; y eso es precisamente lo que un día el pueblo de Dios finalmente tendrá cuando ese rey prometido venga. Cómo el mes de tristeza se cambió en alegría, como promete la Palabra de Dios, «ya no habrá más lloro, ya no habrá más lágrimas, Cristo mismo enjugará toda lágrima de Sus escogidos ese día». Y dice también que «el día de luto se convirtió en día bueno».

Y fueron días de banquete, días de gozo. Dios le dio en esa pequeña ventana de la historia lo que algún día el pueblo de Dios experimentará por siempre y para siempre.

Betsy: Amén. Me encanta ver –porque todo esto sucedió en el peor de los momentos que enfrentara el pueblo judío como hablábamos ayer– en medio de esa oscuridad Dios proveyó el rescate. De igual forma, de una manera más gloriosa y asombrosa, en el peor de los momentos, cuando la humanidad sufría esa condena de la muerte eterna enfrentándose al peor de sus enemigos, nuestro propio pecado, Dios también proveyó un rescate, y lo hizo través de la muerte de uno, en este caso nadie tuvo que dar su vida en esta historia, pero Jesús dio su vida por nosotros, y gloria a Dios por eso.

Que esta historia del triunfo de Dios en medio de toda esta tragedia, nos dé esperanza y nos anime a mirar a Dios y Su mano invisible obrando a nuestro favor, a pesar de que seamos víctimas de injusticias en algunos momentos. 

Patricia: Y por ejemplo, cosas prácticas que tú sacaste de la lectura… Hemos hablado ya de muchas en el programa, pero si hay algo en específico que tú quisieras dejar a las que nos escuchan…

Betsy: Yo quisiera decir tantas cosas, la verdad es que este libro me encanta, pero yo puedo ver aquí que al final ninguna tarea por ordinaria que sea carece de valor delante de Dios. Yo veo que cada personaje Dios lo usó de manera muy particular. Aún un personaje como el eunuco, Dios lo usó para Su plan. También veo que en Cristo Dios lo usa todo todo para nuestro bien, para Su gloria. Así como yo pensaba que este libro se trataba de una cosa y me doy cuenta que se trata de Dios, así también nuestras vidas. A veces pensamos que se tratan de nosotras mismas y se tratan de Dios, Él es el protagonista de nuestra historia, de todo lo que hacemos.

Patricia: Y hay algo que ha sido un tema en Aviva Nuestros Corazones y en las conferencias True Woman. La primera conferencia fue Para un tiempo como este, y en realidad ese versículo: «quizás para un tiempo como este has sido puesta en el reino», creo que esa frase de ese versículo se aplica a cada mujer, porque aunque sea pequeño tu entorno, para un tiempo como este has sido puesta en el reino.

Este es el tiempo en que Dios te ha dado vida, en que Dios te ha hecho parte de Su reino, de Su historia de redención. Tú tienes un papel que desempeñar. Lo que Él quiere y espera es que seamos fieles a ese llamado, grande o pequeño. El punto no es ser el protagonista de la historia, el punto es ser parte de la historia de la redención y que Cristo brille. Que Él sea exaltado y que con nuestras vidas le demos gloria, porque fue como Mardoqueo le dijo, «ayuda y liberación va a venir».

Les enseñes la Palabra de Dios a tus niños o no, Dios va a traer esa Palabra. El privilegio de traer la Palabra de Dios, de ser el vehículo de la Palabra, es tuyo. Hablarles a las mujeres, claro, si eres miembro de una iglesia, si tienes un grupo de mujeres, si tienes estudio bíblico, el privilegio de enseñarles la Palabra, o de ser parte de quienes se sientan a escuchar, es tuyo porque esa Palabra va a ser enseñada. Porque ayuda y liberación va a venir con o sin nosotras; es nuestro privilegio servir al Señor.

Betsy: Amén, y una de las cosas que a veces pienso es que como mujeres a veces pensamos, «bueno, a lo mejor yo no voy a tener una oportunidad como Ester para poner en riesgo mi vida con circunstancias tan novelísticas.

Sin embargo, Dios, Jesucristo nos ha hecho un llamado, y es a que nos neguemos a nosotras mismas, tomemos nuestra cruz y le sigamos. Esa oportunidad de ponernos a un lado para servir a una mayor causa la tenemos todos los días mientras asumimos las labores más básicas en la casa, en nuestro hogar, podemos realmente dar nuestra vida y morir a nosotras mismas.

Creo que son excelentes oportunidades para que podamos rendirnos al Señor y recordar que todo en nuestra vida se trata de Él. Una de las cosas que también me llama la atención de Ester, es que me reta, porque antes de tomar cualquier iniciativa yo necesito primero consultar a Dios y buscar a Dios y ponerme en una situación de dependencia de Dios. Ester no dijo, «yo puedo resolver esto ahora mismo». Ella lo hizo en comunidad, buscó a Dios en comunidad, de manera personal y con eso estaba reconociendo que la ayuda y la liberación iban a venir de la mano de Dios, no de su esfuerzo.

También me siento retada al ver como tanto Ester como Mardoqueo vivieron y rigieron sus vidas bajo la verdad de que su ciudadanía no era el lugar donde ellos estaban, sino que ellos decidieron todo lo que hacían sabiendo de quién eran, a dónde realmente pertenecían.

Que el Señor nos ayude, como mujeres, aunque estamos en este mundo que nos dice cómo debemos vivir, qué estándares debemos abrazar, que el Señor nos recuerde que nuestra ciudadanía es la ciudadanía celestial, y que nosotras recordemos que no somos llamadas para ir con la corriente de este mundo, sino totalmente en contra de la corriente, y que todo lo que hagamos sea marcado por esa realidad, «yo no soy de este mundo, no pertenezco, no me puedo conformar a este sistema».

Y la única forma en que podemos hacerlo es renovando nuestro entendimiento de la Palabra de Dios, y conociendo este Dios fiel, soberano, que utiliza todo para mi bien y para Su gloria.

Patricia: Amén.Me encanta que cerremos con eso porque realmente al principio de estos programas decíamos que toda nuestra vida depende de la visión que tengamos de Dios, y todos estos programas, todos estos libros de la Biblia nos han ido enfocando hacia ese gran Dios que nosotros tenemos; y hoy hemos visto ese Dios soberano, esa mano invisible que controla todos estos detalles de nuestras vidas y de todas las vidas porque Él es omnisciente, omnipresente, todopoderoso.

Así que Betsy, gracias por acompañarnos en este peregrinaje juntas a lo largo de la Escritura.

Betsy: Es un gozo.

Patricia: Así como en la vida de Ester, Dios también está escribiendo la historia de cada una de nosotras a través de esos pequeños detalles, a través del día a día, para que juntas contemos la historia más preciosa jamás escrita, la historia de la redención, el evangelio de Jesucristo.

Betsy: Amén.

Annamarie: Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts. 

Patricia: Y recuerda que la lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Job capítulos 21 al 24.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.
 

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Sobre los maestros

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Betsy Gómez tiene una gran pasión por inspirar a otras mujeres a atesorar a Cristo en lo ordinario de la vida. Ella dirige el área de creatividad de Aviva Nuestros Corazones y las iniciativas de alcance de Joven Verdadera. Nació en la República Dominicana, y ahora vive en Irving, Texas, donde su esposo, Moisés, sirve como pastor hispano en la iglesia First Irving. Tienen dos niños y una niña.

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

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