Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Nancy DeMoss de Wolgemuth dice que la Biblia es más que un accesorio en tu vida.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Mi fe no puede sobrevivir sin una infusión consistente y sustancial a mi corazón, de la Palabra; tu fe tampoco puede sobrevivir sin ese tipo de infusión de la Palabra.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

En la Conferencia Mujer Verdadera que se llevó a cabo en Santo Domingo, República Dominicana, en el 2015, miles de mujeres se consagraron a Dios diciendo:

(Patricia de Saladín): Seremos mujeres de la Palabra, buscando crecer en nuestro conocimiento de las Escrituras y vivir de acuerdo a la sana doctrina en cada área de nuestras vidas. (Las mujeres responden: «¡Sí, Señor!»)

Annamarie: Hoy Nancy nos explicará qué significa ser mujeres de la Palabra, como continuación de la serie titulada: «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Declaraciones, parte 1».

Nancy: Una de las cosas maravillosas del internet es que nos permite enviar este mensaje de Aviva Nuestros Corazones y de Mujer Verdadera a lugares en todo el mundo, donde de otra manera, no podrían escucharlo ni por la internet ni transmitido por radio, y tampoco tendrían acceso a nuestros libros. Es fascinante cuando escuchamos de algunas de esas mujeres que se conectan vía internet.

No hace mucho, supimos de una mujer que está viviendo en otro país. De hecho, ella es norteamericana, pero comenzó a interactuar con una de nuestras colaboradoras del blog de Mujer Verdadera, y a lo largo de varias semanas, Dios abrió los ojos de esta mujer y también su corazón concediéndole arrepentimiento y fe. Hace casi un año, ella se convirtió de una manera hermosa y le entregó a Cristo su corazón.

Después de varias semanas de apenas haber sido salva, ella le envió un correo a la hermana de nuestro equipo con quien se estaba comunicando. Y le dijo:

«He estado leyendo la Biblia en línea e imprimiendo ciertos pasajes, pero me gustaría tener una copia completa que pueda en verdad sostener entre mis manos. Busqué comprar una en línea, pero encontré que había una selección tan grande de biblias, que resulta más abrumador que estar en el pasillo de cereales de una tienda de comestibles en los Estados Unidos. Tanto de donde escoger».

Entonces la hermana que se estaba comunicando con ella le envió una Biblia, y la respuesta de esta mujer fue:

«¡¡¡Qué emoción tener una Biblia!!! Me quedé despierta hasta muy tarde leyendo la mía. Es algo tan diferente cuando estás sosteniendo en tus manos una copia completa, y poder leerla continuamente (sin conexiones de internet lentas y pausadas). Muchísimas gracias».

Pero ahora, vamos a ir hacia adelante ocho meses después de que recibió su primera Biblia, que fue al poco tiempo después de haber sido salva. Y recientemente un grupo de no creyentes en su comunidad le pidió que dirigiera un estudio, para que ellos pudieran aprender más sobre su fe.

Ella nos escribió para pedir que oraramos por eso, y nos dijo:

«No soy una persona que le gusta hablar en público. No estoy equipada para algo como esto. (Y luego la línea que me impresionó). Solamente he leído toda la Biblia dos veces, y nunca he asistido a una iglesia que crea en la Biblia».

Así que aquí tenemos una cristiana bebé que en sus primeros ocho meses de vida (la primera parte de eso, en línea), ya ha leído dos veces toda su Biblia.

Mientras estamos viendo el Manifiesto de la Mujer Verdadera, estamos afirmando lo que creemos y luego declarando nuestro deseo e intención de vivir vidas que reflejen esas convicciones. Hemos visto la importancia de amar a Dios nuestro Señor con todo nuestro corazón. En la última sesión vimos acerca de ser mujeres que le cedemos el control a Cristo como Señor, diciendo: «Sí, Señor».

Hoy llegamos a la tercera afirmación de compromiso en el Manifiesto de la Mujer Verdadera:

«Seremos mujeres de la Palabra, buscando crecer en nuestro conocimiento de las Escrituras, y vivir de acuerdo a la sana doctrina en cada área de nuestras vidas».

Mujeres de la Palabra… creciendo en nuestro conocimiento de las Escrituras… y viviendo de acuerdo a la sana doctrina en cada área de nuestras vidas. Creo que para algunas, el escuchar esta y otras declaraciones del manifiesto, pueden pensar fácilmente algo como: «Ay no, otra cosa más que debo hacer».

Quizás no lo digas en voz alta, pero a veces pasa por tu mente, «otra cosa más. Mi vida está tan ocupada que no tengo tiempo ni para dormir en la noche, y ahora me dices que hay algo más, que tengo que ser esta mujer que está viviendo en la Palabra; que está creciendo en el conocimiento de la Palabra; y que tengo que leerla completa dos veces en ocho meses».

Bueno yo no dije eso, pero si te das cuenta, cuando tienes hambre por algo, buscas la manera de conseguirlo.

Pero déjenme recordarnos que ser mujeres de la Palabra es mucho más que un deber. Piensa en lo que la Palabra es y con lo que se le compara en las Escrituras… algunas de las metáforas que encontrarás para la Palabra de Dios. Por ejemplo, leemos que:

  • La Palabra de Dios es alimento, comida, y es bebida. Es pan, es agua, es leche, es carne. ¿Qué hace la comida? La comida sustenta la vida, nutre, satisface, trae refrigerio.
  • La Palabra de Dios es la fuente de nuestra vida. Es la fuente de nuestra fortaleza. Padecerás hambre sin la Palabra de Dios.
  • La Palabra de Dios se compara con la luz. Estarás perdida sin la Palabra de Dios. El Salmo 119 dice: «Lámpara es a mis pies tu palabra y luz para mi camino» (v.105).
  • «La exposición de tu Palabra alumbra; hace entender a los ingenuos, a los simples». (Salmo 119:130, RVA-2015). Como la luz, la Palabra de Dios nos da dirección, nos da sabiduría, discernimiento, perspectiva. Es el plano detallado para la vida de una mujer verdadera de Dios. Es un libro guía. Te dará dirección.

Si no conoces la Palabra de Dios, no sabrás a qué te estás refiriendo cuando dices, «sí, Señor». De hecho, si no conoces la Palabra de Dios, puede ser que estés diciendo «sí, Señor» a algunas cosas que no son la voluntad de Dios para tu vida.

La Palabra de Dios es la manera de llegar a conocer a Dios. Permíteme decirte que tu conocimiento de Dios está directamente relacionado a lo bien que conozcas Su Palabra. Si quieres conocer a Dios, tienes que llegar a conocer Su Palabra. Es luz.

  • La Palabra de Dios también te protegerá del pecado. Sin la Palabra de Dios, no solamente padecerás hambre y andarás perdida, también pecarás sin la Palabra de Dios. Puedes estar segura de esto. Ella es protección, santifica, limpia, lava nuestros corazones.
  • La Palabra de Dios protege nuestro corazón y nuestra mente.Sin la Palabra de Dios serás vulnerable. Serás como una ciudad sin muros, una ciudad sin defensa, si tu vida no está siendo guardada y dirigida y protegida por la Palabra de Dios, quedas expuesta a las emociones peligrosas y a formas de pensar equivocadas.
  • La Palabra de Dios renueva tu mente. Sin ella en tu vida te conducirás neciamente.

La conclusión es que mi fe no puede sobrevivir sin una infusión consistente y sustancial al corazón, de la Palabra, tu fe tampoco puede sobrevivir sin ese tipo de infusión de la Palabra.

Si no somos mujeres de la Palabra, vamos a ser mujeres del mundo.

Si somos mujeres de la Palabra, seremos mujeres sabias. Si somos mujeres del mundo, seremos mujeres necias e insensatas

¿Quieres ser una mujer de la Palabra? ¿O quieres ser una mujer del mundo?

¿Qué es lo que le da forma a tu visión del mundo, cuál es tu cosmovisión?

¿Qué le da forma a tu perspectiva de la vida? ¿Qué le da forma a tus reacciones en la vida? ¿Es la televisión? ¿Las películas? ¿Las revistas? ¿Las amistades?

Quedo asombrada una y otra vez al ver lo familiarizadas que están muchas cristianas con el entretenimiento contemporáneo. Conocen los títulos de las canciones populares. Miran los programas de televisión populares –nunca se pierden la emisión semanal de tal programa (no voy a decir cuáles). No estoy diciendo que necesariamente hay algo malo con algunos de esos programas y de esas canciones, aunque sí quizás debieran evaluarlos a través de la referencia de las Escrituras.

Pero mi mayor preocupación es que están más conectadas, más apegadas a la manera de pensar del mundo de lo que están a la Biblia. No pueden decirte cuáles son los Diez Mandamientos, las Bienaventuranzas, o los nombres de los doce apóstoles, pero sí conocen quienes son los héroes populares, las celebridades, las estrellas y modelos del momento. Conocen las revistas populares mejor de lo que conocen los personajes en la Palabra de Dios.

¿Cuál va a ser el resultado de todo esto? Esencialmente, van a vivir vidas seculares, no van a vivir vidas verdaderas basadas en la verdad de la Palabra de Dios.

Uno de los libros del Dr. Larry Crabb se titula, 66 Love letters (66 Cartas de Amor). En la introducción él dice:

«La mayoría de los cristianos no conocen bien la Biblia. Muchos desearían que así fuera, pero no todos están convencidos de que necesitan conocerla. La música inspiradora, algunos consejos bíblicos para la vida, unos pocos libros cristianos interesantes, un estudio serio ocasionalmente, todos son vistos como suficientes para vivir una vida cristiana.

Me preocupa mucho cuánto aprecio mostramos hacia las visiones que recibimos y las palabras proféticas que oímos… que pasan por encima de la Biblia y desprecian la importancia de conocer su contenido. Nosotros... (tenemos) poco entendimiento de la historia más importante de la Biblia. Tratamos de alcanzar el corazón de Dios sin escuchar la Palabra de Dios.

Y Él sigue diciendo: Nada te transformará más profundamente o te sostendrá con más esperanza que oír a Dios hablarte en la Biblia».

Por cierto, así es como Dios te habla, a través de Su Palabra.

Un líder cristiano en Inglaterra dijo que,

«Aproximadamente más de 200 millones de personas no tienen acceso al alimento espiritual, al no tener las Escrituras en su propio idioma. (Si te detienes a pensarlo, eso es una verdadera tragedia). Sin embargo en Occidente, a pesar de tener más biblias por familia de las que jamás usaremos, lentamente estamos muriendo de hambre, de inanición por haber perdido nuestro apetito por las Escrituras» (Krish Kandiah, director de la Alianza Evangélica, GB).

Somos una generación perpetuamente enchufada a Facebook, X-Box, o películas 3D. Pero abres la Palabra y comienzas a leerla, y tus ojos se ponen como vidriosos porque no te parece lo suficientemente entretenida. No nos estimula ni brilla de la forma como nos sucede con las cosas del mundo. No consideramos que la Palabra realmente satisface, ni que es realmente gratificante, sustanciosa, rejuvenecedora, que nos deja plenas. Por eso nos volvemos a otras cosas, tratando de llenar esos espacios vacíos en nuestras vidas.

Así es que llenamos nuestras vidas con entretenimiento, y en el proceso perdemos el apetito por la comida que es verdaderamente sustanciosa –como cuando tus hijos se comen un dulce antes de la cena. Echas a perder su apetito. No es que necesariamente el dulce sea mejor que la cena, es solo que atenúa su apetito de tal manera que ya no les queda hambre por lo que es bueno.

Así que necesitamos cultivar el hambre, comiendo la Palabra de Dios. A veces necesitamos desconectarnos de las cosas de este mundo que nos están llenando tanto, y que nos parece que son tan satisfactorias. Porque en realidad no lo son –es como el algodón dulce. Te hace sentir satisfecha como por 30 segundos, y vuelves a sentir hambre de nuevo. Así que comienza a llenar tu corazón con la Palabra de Dios y encontrarás que verdaderamente satisface.

«Queremos ser mujeres que estamos creciendo en el conocimiento de las Escrituras», eso es lo que dice el Manifiesto de la Mujer Verdadera en este punto. Eso sugiere que el conocimiento de la Palabra de Dios no es algo estático, sino que nos lleva siempre a tener un crecimiento progresivo en nuestro conocimiento de la Palabra de Dios.

He estado leyendo la Biblia ya por más de 45 años hasta el día de hoy. No sé cuántas veces la he leído de tapa a tapa, muchas, muchas veces, he perdido la cuenta. Pero es asombroso cuántas veces he llegado a un pasaje y he pensado: «No recuerdo haber leído esto antes». Ahora, sé que lo he leído antes, es solo que me impacta de una manera nueva, de una manera diferente o solamente nunca antes me había detenido a reflexionar sobre ese pasaje en particular.

Pero también llego a pasajes que son extremadamente familiares, pasajes que he memorizado, sobre los que he enseñado, pero vengo a ellos con un corazón fresco, con ojos frescos, con un anhelo fresco de Dios, meditando en ellos, y Dios abre aspectos completamente nuevos aún en esos pasajes tan familiares.

Así es que, hasta que esté cara a cara con mi Señor, quiero ser una mujer que esté continuamente creciendo en el conocimiento de Su Palabra.

Como ustedes saben mi vocación, que es enseñar la Palabra, me da muchas oportunidades de hacer eso. Pero escúchame, el crecimiento en el conocimiento de la Palabra de Dios no es solamente para maestros de la Biblia. Es para cada creyente. Esta es la Palabra de Dios y queremos estar creciendo en nuestro conocimiento y en nuestra comprensión de la Escritura.

¿Qué tan bien conoces la Palabra? ¿Qué estás haciendo para crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios? Si te importa crecer en el conocimiento de la Palabra, entonces encontrarás una manera para hacerlo, aunque ello probablemente signifique decir, «no», a algunas otras cosas que son menos importantes.

Pienso en la historia de Martha y María, cuando Jesús estuvo visitando su casa. Martha frenética preparando la comida –nada malo con estar preparando el alimento– pero su hermana sacó el tiempo para sentarse a los pies de Jesús y escuchar Su Palabra. Se necesita hacer sacrificios. Entonces dices, «bueno familia, ya no van a comer porque Nancy DeMoss dice que necesito sentarme a escuchar a Jesús hablar Su Palabra». (Risas)

Escuchen, la voluntad de Dios y las prioridades nunca entran en conflicto. Si tú usas el tiempo que tienes para estudiar la Palabra de Dios, Él te ayudará haciendo que las otras prioridades caigan en su lugar.

Porque no queremos estar creciendo solamente en nuestro entendimiento y conocimiento de la Palabra de Dios, sino como mujeres verdaderas también queremos vivir de acuerdo con esa Palabra de Dios en cada área de nuestras vidas. No es suficiente conocerla. Necesitamos vivirla, porque toda la Palabra de Dios, toda la doctrina tiene implicaciones en la vida diaria. Esto es verdad, por lo tanto, así es como debe verse en mi vida.

2 Timoteo fue escrita por el apóstol Pablo a su joven amigo Timoteo, quien en ese tiempo estaba sirviendo como pastor de la iglesia en Éfeso. Todo a lo largo de 2 Timoteo hay dos temas recurrentes. Uno es el reto que Pablo le hace a Timoteo de estudiar y vivir la Palabra de Dios, que él había recibido de Pablo, quien era su mentor, y que también había recibido de su mamá y de su abuela.

Así es que Pablo le dice en el capítulo 1, en el versículo 13: «Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí...»

Capítulo 2, versículo 15: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad».

Capítulo 3, versículo 14: «...persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra» (v.14-17).

Así que uno de los temas a lo largo de 2 Timoteo, es que Pablo le dice: «Que la Palabra abunde en tu vida. Mora en esa Palabra. Continúa en ella. Crece en ella. Escúchala, apréndela y vívela».

No es suficiente dejar que otros te alimenten con la Palabra de Dios –tu pastor, o una estación de radio cristiana. Gracias a Dios por ellos, pero tu pastor crece estudiando la Palabra de Dios para poder así alimentar a alguien más, y así es como tú también creces. No permitas que tu pastor te alimente a cucharadas. No permitas que este programa te alimente a cucharadas. Es necesario también que tú entres por ti misma en la Palabra de Dios.

Hay una joven en nuestro equipo que es graduada de una universidad bíblica. Mientras estábamos hablando de este programa, ella me dijo, «cuando era estudiante, la Palabra me venía por todas direcciones, pero ojalá hubiera pasado más tiempo a solas con Dios, conociéndole, cultivando esa relación personal con Él, y aprendiendo a confiar en Él, dejando que Su Palabra trabajara enderezando todo lo torcido de mi vida diaria».

Así es que Pablo le dice a Timoteo, «abunda en esa Palabra y vívela». Y también está el segundo reto: «No solamente abunda en la Palabra y vívela, sino que también tienes la responsabilidad de compartir con otros lo que has recibido de tu madre, de tu abuela, y de mí, el apóstol Pablo».

Entonces, en el capítulo 2, en el versículo 2, él dice: «Y lo que has oído de mí en presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros».

Yo les diría a algunas de ustedes que han sido enseñadas por Aviva Nuestros Corazones durante años… Con frecuencia se me han acercado mujeres a decirme: «Tú eres mi madre espiritual. Tú me has enseñado, eres mi mentora». Algunas de esas mujeres son mayores que yo; algunas son más jóvenes. Es realmente un privilegio estar tan involucrada, día a día, compartiendo con ustedes lo que Dios está haciendo en mi vida, lo que me está enseñando a través de Su Palabra.

Pero no dejes que nada más se quede ahí. Necesitas también estar compartiendo con otras la mayordomía, la inversión, el depósito que otros han hecho en tu vida, el depósito que te he dado, el depósito que tu pastor, tus padres, el ministerio de educación cristiana te han dado. Conforme guardas en tu corazón la Palabra, te vuelves responsable de compartirla con otros.

Pablo dice, en el capítulo 4 de 2 Timoteo, en los versículos 1 y 2: «...te encargo solemnemente… Predica la Palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción».

Podemos leer esas instrucciones y estar inclinadas a pensar que eso se aplica solamente a pastores; «después de todo, yo no soy llamada a predicar la Palabra». O podemos pensar que estas instrucciones solamente aplican a líderes cristianos o a maestros de la Biblia. Pero déjenme decirles, que hay un sentido en que estas instrucciones aplican a todo hijo(a) de Dios, a cada siervo de Cristo. Se aplica a ti. Se aplica a mí. Debemos estar reproduciendo en la vida de otros la Palabra de Dios que se nos ha confiado. Cada una de nosotras debe dedicarse a un estudio serio de la Palabra de Dios, y luego pasarle a otras lo que hemos aprendido.

Entonces, aquí permíteme hacerlo personal: ¿Estás sacando el tiempo para escudriñar profundamente y crecer en tu entendimiento de las Escrituras, de la Palabra de Dios?

Mira, doce minutos en una estación de radio cristiana camino al trabajo no es suficiente, no lo hará. Gracias a Dios por las estaciones de radio cristianas, y a veces me parece un poco extraño estar retando constantemente a las mujeres que nos están escuchando, a apagar sus radios. Pero ustedes saben a lo que me refiero. Debe haber momentos en tu vida y en la mía cuando apagas todo y solamente estás tú y Dios y Su Palabra, y comienzas a conocerlo.

Y entonces, ¿estás traspasando a alguien más lo que has aprendido? ¿Estás pasando eso a la vida de alguien más? Si no es así, pídele a Dios que te abra una puerta. Incluso la semana próxima, no importa qué tan joven o qué tan mayor seas, pídele que te abra una puerta donde puedas compartir algo de lo que has aprendido.

Ahora, déjenme recordarnos que la única manera en que podemos vivir estas declaraciones a las que nos comprometemos de las que hemos estado hablando en el Manifiesto de Mujer Verdadera, es por la gracia de Dios y también en humilde dependencia del poder de Su Santo Espíritu.

Si no tienes esto presente, entonces vas a escuchar una sesión como esta, y vas a hacer un montón de nuevos propósitos y resoluciones, y vas a ir y vas a tratar de hacerlos por tu cuenta, y vas a encontrar que tienes una nueva lista sobre cómo se ve una mujer de la Palabra.

Escúchame, una vida de devoción, el estudio de la Biblia, puede que no siempre luzca de la misma manera en las diferentes etapas de tu vida. Necesitas encajar este concepto de convertirte en una mujer de la Palabra dentro de tu rol o de la etapa de la vida en que te encuentras, porque es muy fácil caer en sentimientos de culpa.

Por ejemplo, si tu iglesia ofrece estudios bíblicos, es grandioso que puedas involucrarte en algo así con otras mujeres, o a través de otros estudios que se ofrezcan en tu comunidad, o uniéndote a grupos pequeños. Pero puede haber etapas en tu vida en que por un tiempo no puedas asistir con regularidad a un grupo de estudio.

Si te das cuenta, para las mamás jóvenes muchas veces se hace más difícil sacar el tiempo, debido a que la mayoría de ellas no pueden tomarse un día libre para venir a sentarse o beneficiarse de este tipo de enseñanzas. Así es que, si eres mamá con niños pequeños, un estudio bíblico para ti, será diferente de lo que es para alguien más en una etapa diferente de la vida.

Quiero animarte a que busques recursos. Hay maneras creativas en que puedes asimilar la Palabra de Dios, dependiendo de la etapa de la vida en que te encuentres. Hay CDs de la Biblia, hay salmos leídos o cantados. Hay un sin número de cosas hoy en día disponibles. Te animo a que busques maneras variadas, prácticas y creativas para poder abundar en la Palabra. Pero siempre de acuerdo a la etapa de la vida en que te encuentres.

Al reunirte con otras creyentes, al relacionarte con otras mujeres, con miembros de tu familia, permíteme animarte a que hables de lo que Dios está haciendo en tu vida a través de Su Palabra. Me asombra cuántas veces los cristianos nos reunimos y hablamos de todo, excepto del Señor, de todo excepto de la Palabra de Dios.

Si al interactuar con otras creyentes hablas acerca de lo que estás leyendo en la Palabra de Dios, lo que Él te ha estado diciendo, o enseñando, todo eso aumentará tu hambre y tu deseo de estar en la Palabra de Dios de manera frecuente.

La semana pasada estuve hablando por teléfono con una amiga que me dijo, «¿qué estás leyendo en la Palabra de Dios?» No habíamos hablado por varias semanas. «¿Qué estás memorizando?»

También la semana pasada recibí un correo electrónico de otra amiga que me escribió, «¿quieres que memoricemos el libro de Filipenses juntas?»

Mi punto es que necesitamos animarnos unas a otras para estar en la Palabra de Dios. «¿Qué estás leyendo? ¿Qué estás estudiando? ¿Qué te está diciendo Dios?»

En Jeremías en el capítulo 9, en el versículo 20 dice:

«Oíd, pues, mujeres, la palabra del SEÑOR, y reciba vuestro oído la palabra de su boca».

Oh, Señor, te ruego que hagas de nosotras mujeres de la Palabra que estemos creciendo en el conocimiento y la comprensión de Tu Palabra, y que vivamos de acuerdo a la sana doctrina en cada área de nuestras vidas. Te lo ruego en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: «Seremos mujeres de la Palabra». Esta declaración se encuentra en el Manifiesto de la Mujer Verdadera, un documento que puedes leer en AvivaNuestrosCorazones.com. Encuentra el acceso al mismo en la transcripción de este programa.

Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado explicando de qué se trata esto de ser mujeres de la Palabra, como parte de nuestra serie actual, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Declaraciones, parte 1».

Te recuerdo que puedes recibir estos programas directo en el buzón de entrada de tu correo electrónico. Suscríbete a la «Conexión diaria» a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. En ese correo recibirás el acceso tanto al audio como a la transcripción del programa y un resumen de los puntos principales del mismo.

Bien, ¿te sientes como una guerrera de oración? Si no te sientes así, estás en compañía de muchas personas. Aprendamos a orar, mañana, en un próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Abrazando el diseño de Dios para nuestras vidas juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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