Podcast Aviva Nuestros Corazones

No es imposible

Carmen Espaillat: Con nosotras Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Si no das un paso de fe e intentas lo imposible, nunca verás lo que Dios puede hacer. Si solo te vas a lo seguro, si sólo vas a donde te sientes a salvo o a donde manejas lo que crees que puedes manejar o dirigir, nunca verás lo que Dios puede hacer.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Pensaría alguien que te observa que eres una persona bien organizada, determinada y buena planificadora? Todas estas son cualidades admirables, pero si eso es todo lo que la gente ve en ti, entonces falta algo. Nancy te explicará por qué debemos asumir tareas más grandes que nuestra capacidad para planificar, organizar y ejecutar. Esta enseñanza es parte de la serie «Lecciones de la vida de Josué (Parte 8): Antes de la conquista.»

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Ayer en la tarde fui entrevistada para otro programa de radio, de otro ministerio. Y una de las preguntas que me hicieron fue acerca de qué tipo de libros me gusta leer. Y les dije que me encanta leer biografías, siempre me han gustado. Yo eché los dientes leyendo biografías. Leí mi primera biografía cuando era una niña pequeña, probablemente de unos siete u ocho años de edad. Era la biografía de J. C. Penney. Y en realidad no recuerdo cómo llegó a mis manos,  era una versión para niños. Pero si recuerdo que leí esa biografía una y otra y otra vez.

La verdad es que con los años me ha encantado,  me ha gustado leer biografías de hombres y mujeres que han sido utilizados de diferentes maneras en gran medida por Dios; una gran cantidad de biografías de misioneros –como: Gladys Aylward, Hudson Taylor, George Mueller y Amy Carmichael. Yo  recomiendo enormemente esas biografías. Y te recomiendo que se las leas a tus hijos. Y hay una gran cantidad de biografías para niños disponibles en la actualidad que no estaban disponibles cuando yo era una niña.

Pero el denominador común y creo que una de las cosas que me encanta de esas biografías de hombres y mujeres de Dios del pasado, es su disposición a caminar por fe, a salir hacia lo imposible, a seguir adelante aun cuando lo que se preparaban para hacer no tenía sentido en el razonamiento humano, cuando lo que hacían parecía o era realmente imposible, cuando los demás no podían entender lo que estaban haciendo o por qué o incluso pensaban que estaban locos.

Estos hombres y mujeres de Dios dieron el paso. Y así dice George Mueller: «Si Dios quiere alimentar a estos miles de huérfanos sin pedirle fondos a nadie (y en última instancia así fue), Él lo puede hacer. Construí ese orfanato para que la gente pudiera ver cuán grande es Dios.»

Los hombres y las mujeres de fe desafían nuestra fe en el día de hoy.

Y bueno, mientras estamos caminando con Josué y los hijos de Israel, ellos se preparan para entrar a la Tierra Prometida, y vamos a ver en el día de hoy que los israelitas llegan a una crisis de fe. Cada paso que están dando en este momento es un paso de fe, de principio a fin. Y la fe del pueblo no va a ir más allá que la fe de su  líder.

Así que vemos en Josué un hombre de fe. Y los hijos de Israel, junto con Josué se encuentran  en una posición en la que si Dios no se manifiesta, ellos no van a sobrevivir. Y ustedes ¿me permiten  decirles  que ese es un buen lugar para estar?

Ahora, la realidad es que no nos gusta estar ahí. Ese es un pensamiento aterrador, el estar en un lugar en donde si Dios no se manifiesta,  no vamos a sobrevivir. Pero ahí es donde la vista termina y comienza la fe, y sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios.

Así que permíteme pedirte que busques en tu Biblia Josué capítulo 3. Y vamos ver de nuevo el versículo 1 solo para dar un poco de contexto aquí.

«Y Josué se levantó muy de mañana; y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim (este era su campamento al este del río Jordán) y llegaron al Jordán, (él y todo el pueblo de Israel)  y acamparon allí antes de cruzar.» (v. 2).

Así que aquí están ellos preparándose para ir al otro lado del Jordán, de este a oeste a la Tierra Prometida, a Canaán, que se encuentra al oeste del río Jordán. Y debemos tener en cuenta en el versículo 15 que hay un pequeño paréntesis allí.

El versículo 15 dice: «(porque el Jordán se desborda por todas sus riberas todos los días de la cosecha)» y esa es una nota importante, porque esto va a hacer que lo que está a punto de suceder, aún más, sea una crisis de fe.

Durante la mayor parte del año el curso del río Jordán es de aproximadamente cien pies de ancho, y se puede atravesar fácilmente. Pero en el comienzo de la primavera hay nieve derretida que baja del Monte Hermón y el río Jordán se desborda y entonces se convierte en un río de una milla de ancho en algunos lugares –no de cien pies de ancho, sino de una milla de ancho.

Y en este punto sería imposible de cruzarlo a pie. Y ¿por qué Dios esperó hasta que el río fuera imposible de cruzar para enviar a los hijos de Israel a pasar a través de él? ¿Por qué no los envió en alguna otra época del año, en que fuera más sencillo, cuando simplemente podrían haber caminado a través de él,  sin necesidad de hacer un milagro?

Bueno, por esa misma razón. Ellos no habrían necesitado un milagro si Él hubiera esperado para hacerlo en otro momento del año. Dios los envió a través del río cuando tenían que depender de Él.

Y ¿Sabes por qué creo que fue así? Número uno, para que las personas desarrollaran sus músculos de fe, antes de ir a luchar contra todos esos enemigos en el otro lado del Jordán. Pero también para que no hubiera manera de que alguien pudiera llevarse el crédito, sino solo Dios.

Todo el mundo lo sabría. Los judíos lo sabrían. Sus hijos lo sabrían. Nosotras lo sabemos hoy así como estamos leyendo esto, los cananeos en la tierra. Todo el mundo oiría esta historia y sabría que Dios hizo esto.

Mi papá, quien ha estado ya  con el Señor desde hace muchos años, tenía una cita en su oficina, y también en muchos otros lugares yo me cruzaba con ella. A él le encantaba, y él la mandó a imprimir y la cita decía. «Intenta algo tan imposible que a menos que Dios esté en ello, esté condenado al fracaso.»

Mi papá era un hombre de fe, y a él le encantaba ese desafío de intentar algo tan imposible que a menos que  Dios no estuviera en eso estaría condenado al fracaso. Y eso es exactamente lo que encontramos cuando los hijos de Israel se están preparando para ir al otro lado del río Jordán en su estado, inundado, desbordado, crecido.

Pero ahora mira  el versículo 6 de Josué capítulo 3.

«Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.»

Así que los sacerdotes guiaban el camino cargando el Arca de Dios, que vimos en  la  última sesión que representaba la presencia de Dios, la guía de Dios. Dios va delante de Su pueblo. Y la imagen que tienes aquí mientras meditas en este pasaje es que Dios mismo estaba en realidad yendo adelante en el río Jordán, delante de su pueblo para abrir un camino a través del Jordán para que el pueblo  pudiera cruzar.

Porque no solo se trataba sólo de una caja, de esta caja, el Arca del Pacto, cargada por manos humanas de los sacerdotes que cruzaban al otro lado. Era Dios mismo. Y quiero recordarte que Dios nunca te llevará a cruzar un río Jordán, una circunstancia imposible, en la que Él mismo no vaya delante de ti y abra el camino.

Y me encanta ese antiguo corito que cantábamos cuando éramos niños que dice:

Mi Señor conoce el camino a través del desierto; todo lo que tengo que hacer es seguirlo. La fortaleza para hoy es mía todo el camino, y todo lo que necesito para mañana. 1

Y ¿cómo podemos conseguir eso? Siguiendo a Cristo, siguiendo la presencia de Dios. Me encanta cómo Él va delante de nosotras y hace un camino a través de estos ríos imposibles.

También solíamos cantar este otro corito que dice:

¿Tienes algún río que piensas que no se puede cruzar? Nuestro Dios se especializa en cosas que se pensaron eran imposibles. 2

Dios quiere fortalecer nuestros músculos de fe, y lo hace yendo delante de nosotras.

Ahora bien, no suelen gustarnos las cosas imposibles. No nos gusta caminar a través de ríos inundados, desbordados. Nuestra tendencia natural es querer ir a lo seguro, querer estar a salvo. Pero la fe que agrada a Dios, se mueve hacia delante en la dirección de Dios, incluso cuando eso significa entrar en un río crecido, desbordado. Eso significa la voluntad de avanzar a pesar de lo desconocido, a pesar de los riesgos, y a pesar de las imposibilidades. Y esa es la forma en la que glorificamos a Dios.

Pero ¿cómo obtienes esa clase de fe? No podemos despertar esa clase de fe aun en nuestros propios corazones. No tenemos esa clase de fe de forma natural. Creo que vemos una pista de cómo obtenemos esa clase de fe en los primeros versículos de Josué capítulo 3, al darnos cuenta de que el conocimiento de Dios, saber quién es Él y cómo es Él, es lo que profundiza la fe en nuestros corazones. Se convierte como en la base para la fe. El conocimiento de Dios activa la fe en nuestros corazones.

Y si observas en el capítulo 3, versículo 3 y otra vez en el versículo 9, Dios es descrito como «El Señor tu Dios.»  y Josué está hablando a los israelitas y él dice: «El Señor tu Dios.»

Ahora eso era en contraste con los dioses paganos de los cananeos que no eran dioses personales. Nunca podrían haber dicho, «Baal, tu dios.» Pero sin embargo Josué les dice a los hijos de Israel, «Él es Dios, tu Dios.»

Y en el versículo 10 Josué le llama «El Dios vivo.» y una vez más en contraste con los dioses paganos de las naciones a su alrededor. Porque esos dioses estaban muertos; no eran dioses vivos.

Y en el versículo 11 lo llama «El Señor de toda la tierra.» Versículo 13: «El Señor de toda la tierra.» Y de nuevo en contraste con los dioses paganos.

Los incrédulos, las naciones paganas, ellos creían que estos dioses tenían jurisdicción sobre partes específicas de la tierra. Podía ser el dios de las montañas o el dios del mar o el dios del río.

Pero Josué está diciendo: «Jehová no es solo el Dios de las montañas o del mar o de los ríos. Él es el Dios de toda la tierra.» Todos estos otros llamados "dioses", con “d” minúscula, deben inclinarse ante Él. Él es el soberano Señor y Dios sobre toda la tierra. Él es el Señor tu Dios. Él es el Dios vivo. Él es el Dios de toda la tierra.

Y al meditar en quién es Él, en Su poder, en Su omnipotencia, en Su omnipresencia, en el hecho de que Él es tu Dios, un Dios vivo, el Dios de toda la tierra, esto hará que tu fe se fortalezca.

Alguien me decía el otro día que habían tenido una experiencia donde estaban en medio de una necesidad desesperada, de algo para que su ministerio siguiera hacia adelante y que no estaba sucediendo y la fecha límite se acercaba.

Y esta persona me dijo: «Salí afuera justo una semana antes de tener esta provisión del Señor y miré al cielo nocturno y vi las estrellas.» Y él estaba a punto de derramarse en lágrimas mientras me estaba contando lo que Dios había hecho.

Y él dijo: «Miré hacia arriba a ese cielo de la noche y vi todas esas estrellas y le dije: «Oh Señor, si tú puedes hacer todas estas estrellas que veo en el cielo esta noche, seguramente puedes proveer lo que necesitamos para seguir hacia adelante en este ministerio.»

Y entonces él me contó  entre lágrimas, cómo Dios proveyó durante la semana exactamente lo que necesitaban. Y mi fe se fortaleció y me animó al escucharle contar esta historia. Bueno, mantén los ojos en el Señor y enfócate en Él. Él es el que da la fuerza, ​​la fe y el valor para seguir adelante.

Y ahora, en el versículo 8, Dios le dice a Josué que le diga a los sacerdotes: «Cuando lleguéis a la orilla de las aguas del Jordán, os detendréis en el Jordán.»

Y conocemos la historia, por lo que tal vez la leemos con unos ojos indiferentes, sin realmente ponernos a nosotras mismas en esa situación. Imagínate que eres uno de esos sacerdotes. Ellos eran humanos igual que nosotras, ¿de acuerdo? Ellos no habían leído el libro de Josué todavía, y tampoco  conocían la historia. Ellos tienen que seguir adelante sin saber cómo termina.

Y se les había mandado. «Lleguen a la orilla de las aguas.» Y ellos están mirando el Jordán. Está inundado. Está furioso. Y es poderoso. No hay manera de que puedan ir adelante y permanecer en el Jordán. Pero eso es lo que van a  hacer. Y luego Josué le dice al pueblo en el versículo 10,

«En esto conoceréis que el Dios vivo está entre vosotros, y que ciertamente expulsará de delante de vosotros a los cananeos, a los hititas, a los heveos, a los ferezeos, a los gergeseos, a los amorreos y a los jebuseos. He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de vosotros.»

Versículo 13 «Y sucederá que cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca del Señor, el Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán quedarán cortadas, y las aguas que fluyen de arriba se detendrán en un montón.» (vv. 10-11,13).

Yo conduje a través del río Arkansas la semana pasada. Y mientras miraba ese río solo pensaba en esta escena que he estado viviendo con Josué. Y traté de imaginar diciéndole a un millón de personas de pie en un lado: «Ustedes van a cruzar este río caminando y pasarán al otro lado.»

Esto no era posible de ninguna manera. Y es por eso que Josué dice: «En esto conoceréis que el Dios vivo está entre vosotros» Cruzar el Jordán sería una confirmación de las promesas de Dios. Esto afirmaría la fe de los hijos de Dios. Esto reforzaría su fe. Y les daría confianza a medida en que se desplazaban para tomar posesión de la tierra que Dios les había prometido.

Pero se requería fe no sólo para vencer al enemigo. Sino que se requería fe para dar el primer paso que era cruzar a través del río Jordán. Y no podían atravesarlo sin fe.

Quiero recordarte que si no caminas en fe e intentas lo imposible, nunca verás lo que Dios puede hacer. Si solamente vas a lo seguro, si sólo vas a donde te sientes segura y manejas lo que crees que puedes manejar o dirigir, nunca verás lo que Dios puede hacer.

Josué dijo; «En esto conoceréis que el Dios viviente está entre vosotros.»

  • ¿Qué evidencia hay en tu vida de que el Dios viviente está en medio de ti?
  • ¿Qué evidencia hay en tu familia de que el Dios vivo está entre ustedes?
  • ¿Qué evidencia hay en tu iglesia de que el Dios vivo está entre ustedes?

Y le he dicho esto a nuestro personal antes, que mi deseo para nuestro ministerio es que, Aviva Nuestros Corazones, sea un ministerio que no pueda ser explicado en términos de esfuerzo e iniciativas humanas. Quiero un ministerio que sólo pueda ser explicado porque el Dios vivo está en medio de él.

Y así el versículo 15 del capítulo 3,

«Y cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se mojaron en la orilla del agua (porque el Jordán se desborda por todas sus riberas todos los días de la cosecha), las aguas que venían de arriba se detuvieron y se elevaron en un montón, a una gran distancia en Adam, la ciudad que está al lado de Saretán; y las que descendían hacia el mar de Arabá, el mar Salado, fueron cortadas completamente.» (vv. 15- 16).

Y la ciudad de Adam, donde el agua fue represada sobrenaturalmente era una ciudad 15-20 millas río arriba. Hay quienes piensan, arqueólogos y comentaristas, que pudo haber habido un terremoto que quizás hizo que esto ocurriera. Y podría ser.

Dios puede haber usado un terremoto. Pero si Él lo hizo fue en una fracción de segundo ya que lo hizo tan pronto como los sacerdotes pusieron sus pies en el agua y entonces otro terremoto vino y provocó que las aguas volvieran. De cualquier manera, sin duda esto fue algo sobrenatural, el que Dios hiciera que las aguas se detuvieran.

Y  continúa en el versículo 16:

«Y el pueblo pasó frente a Jericó. Y los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señor estuvieron en tierra seca en medio del Jordán mientras que todo Israel cruzaba sobre tierra seca, hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán.»

Y ahora, vamos al capítulo 4, al versículo 15:

«Entonces habló el Señor a Josué, diciendo: Ordena a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio que suban del Jordán. Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordán. Y sucedió que cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del Señor subieron de en medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes salieron a tierra seca, las aguas del Jordán volvieron a su lugar y corrieron sobre todas sus riberas como antes.» (vv. 15-18).

Ahora, ponte por un momento en las sandalias de los judíos parados en el lado oeste del río Jordán mientras se dan la vuelta y miran detrás de ellos. El camino por el que acaban de venir en tierra seca y ¡zas! todas aquellas aguas que han sido represadas ​ 15-20 millas río arriba,  empezaron  a fluir de nuevo. La presa se rompió. Imagina cuan impresionados deben haber estado y tal vez hasta un poco aterrados cuando se dieron cuenta de que no había vuelta atrás. Ya estamos en Canaán. Estamos frente a los enemigos, la oposición.

Pero hay esta mezcla de admiración, gratitud, asombro y quizá temor mezclados allí, porque esta es la tierra que Dios ha prometido dar a Su pueblo. Y ahora están justo ahí. Están de pie en ella. Dios los ha cruzado del otro lado.

Y me encanta lo que D. A. Carson dice en su comentario sobre este pasaje. Él dice: «A medida que el Jordán reanudó su curso era como si las puertas se hubieran cerrado detrás de ese Rey divino y sus vasallos, mientras entraban en su dominio real.» 3

Y ¿no es eso maravilloso? ¡Qué ilustración! El Rey ha abierto el camino, el Rey Jesús, el Rey Jehová. Él ha abierto el camino simbolizado por el Arca del Pacto. El Rey y sus vasallos están entrando en esa herencia de la realeza. Y mientras ponen un pie en la Tierra Prometida, las puertas se cierran detrás del Rey y Su pueblo.

Y ¡Wao!. Qué momento. Qué escena. Y todos entraron por fe. Ahora están comprometidos; no tienen más remedio que enfrentarse a la batalla delante de ellos.

Así que vemos que el éxodo de la esclavitud 40 años antes comenzó con el cruce de otro cuerpo masivo  de agua, el Mar Rojo, bajo el liderazgo de Moisés. Y ahora el éxodo termina con los hijos de Israel cruzando el río Jordán bajo el liderazgo de Josué.

La salida de Egipto fue un éxodo de la esclavitud. Y representa nuestra liberación de la esclavitud del pecado. El cruce del Jordán hacia Canaán es una imagen de cómo entramos por la fe a nuestra herencia espiritual. Y estos son los dos pasajes que Dios tiene para cada una de nosotras.

Si eres una hija de Dios, entonces has cruzado el Mar Rojo. Has sido sacada de la esclavitud de Egipto, de la posesión de Satanás a la posesión de Dios, y ahora le perteneces a Él. Y Él te ha librado, y eso, eso  es un milagro.

Como una hija de Dios, Él quiere que tu vida siga siendo un camino de fe, cruzando por fe los ríos Jordán de tu vida hacia la Tierra Prometida, la tierra que Él te ha dado por herencia y posesión.

Señor, cuántas gracias te damos por Tu poder y por cómo guiaste a tu pueblo a través del río Jordán a lugares que son imposibles. Y Señor, te pido que llenes nuestros corazones de fe mientras nos enfrentamos a las cosas, a  los desafíos que están por delante de nosotras.

Que Te creamos. Que podamos avanzar por fe. Y que podamos verte actuar como sólo Tú lo puedes hacer. Que los demás sepan que hay un Dios vivo entre nosotras. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen Espaillat: Cuando nos enfrentamos a las tareas diarias, es muy fácil olvidar cuán grande es el Dios al que servimos. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado llamando a ser valientes al enfrentar las grandes tareas que Dios nos llama a enfrentar. Afianza tu corazón en el poder y la bondad de Dios—y no en tu propia capacidad.

Este mensaje es parte de la serie «Lecciones de la vida de Josué (Parte 8): Antes de la conquista». Y hablando de tareas que Dios nos llama a enfrentar, permíteme recordarte de un evento que nos será de gran edificación al prepararnos para una tarea que tenemos por delante.

De mujer a mujer

De mayor a menor

Día a día

Vida a vida

Este es el hermoso plan de Dios.

De manera colectiva, las charlistas de la conferencia Revive ‘17 estarán compartiendo acerca de sus experiencias Tito 2. Décadas de aprendizaje cosechado de sus ministerios, libros, blogs y relaciones personales. Exploraremos cómo el Señor desea que nosotras vivamos la hermosura del evangelio, juntas.

Reúne a un grupo de amigas y únanse a la conferencia “Revive 17, Mujeres mentoreando mujeres según Tito 2”, a través de la transmisión en vivo (disponible en inglés y en español). Esta se llevará a cabo los días 29 y 30 de septiembre de este año. ¡No te pierdas la oportunidad de ser parte de Revive ‘17!

Para más información visita: Revive17.com

Para más información visita la sección de “Eventos” en nuestra página web. AvivaNuestrosCorazones.com.

Preservar recuerdos se ha convertido en un pasatiempo popular para muchas personas—pero es más que eso. Marcar recuerdos y acontecimientos puede ser una manera significativa de reflexionar en lo que Dios ha hecho en tu vida. Hablaremos más acerca de esto mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Ofertas disponibles sólo durante la emisión de la serie radial.
1“My Lord Knows the Way Through the Wilderness,” Sidney E. Cox, 1951. 1"Mi Señor conoce el camino a través del desierto," Sidney E. Cox, 1951.
2“Got Any Rivers?” Oscar C. Eliason, 1945. 2"Consiguió cualquier Rivers?" Oscar C. Eliason, 1945.

Por Fe, Tercer Cielo, Gente Común Sueños Extraordinarios ℗ 2014 Fe y Obra Music

3 Carson, D. A. (1994). New Bible commentary: 21st century edition. Rev. ed. of: The new Bible commentary. 3rd ed. / edited by D. Guthrie, J.A. Motyer. 1970. (4th ed.) (Jos 4:1). Leicester, England; Downers Grove, Ill., USA: Inter-Varsity Press. 3 Carson, D. A. (1994). Nuevo comentario de la Biblia: 21 edición del siglo. Rev. ed. de: El nuevo comentario de la Biblia. 3ª ed. / Editado por D. Guthrie, J. A. Motyer. 1970. (4ª ed.) (Jos 4: 1). Leicester, Inglaterra; . Downers Grove, Illinois, EE.UU.: Inter-Varsity Press.

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