Podcast Aviva Nuestros Corazones

Apartadas para Dios

Carmen Espaillat: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¿Qué quiere decir ser apartada para los propósitos del Señor? …

Cuando se trata de nuestras vidas y ministerios, tendemos a enfocarnos en métodos, en estrategias, en la composición de la vida, en la composición del ministerio. Pero Dios dijo: “Puedes hacer todas esas cosas, pero lo que realmente tienes que hacer es preparar tu corazón, entonces me moveré.”

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Si creciste en la iglesia, es probable que estés familiarizada con el término consagración. ¿Has pensado en lo que este significa? Veremos una clara ilustración de este término en la medida en que Nancy continúa con la serie, «Lecciones de la vida de Josué (Parte 8): Antes de la conquista».

Nancy DeMoss Wolgemuth: Tenemos un número de himnos y coros que cantamos que se refieren a la Tierra de Canaán o a la Tierra Prometida, y muchas veces esos himnos equiparan a Canaán con el Cielo. Y es cierto que existen similitudes, pero mientras estudio la escritura y en particular este libro de Josué, estoy convencida que en la aplicación escritural, Canaán no es el cielo.

Canaán es la vida aquí en la tierra. Porque existen batallas que pelear en Canaán. Existen enemigos que vencer, cosas que no tendremos en el cielo. Canaán en la Escritura (y vamos a ver más de esto mientras avanzamos en la serie), es una imagen de nuestra herencia espiritual, la posesión espiritual que Dios tiene la intención que cada uno de sus hijos tenga como su propia posesión, como suya propia. Pero como hemos mencionado, existen enemigos que hay que vencer; existen obstáculos que tenemos que vencer para tomar posesión de la tierra.

Y empezamos en este punto en el libro de Josué, y vamos a ver algunas ideas muy útiles de cómo podemos tomar posesión espiritual de la herencia que Dios desea que tengamos como Sus hijas.  Y esas ideas empiezan en el capítulo 3, donde nos encontramos hoy, con algunas preparaciones que necesitamos hacer antes de que avancemos en nuestra herencia espiritual.

Así que regresemos al capítulo 1 de Josué, versículo 11, donde Josué manda a los oficiales del pueblo a pasar en medio del campamento y ordena al pueblo a “Preparad provisiones.”  Ahora esta palabra preparad es importante, y de esto vamos hablar durante las próximas sesiones. ¿Cómo se prepararon ellos para entrar a Canaán?

“Preparad provisiones para vosotros, porque dentro de tres días cruzaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que el SEÑOR vuestro Dios os da en posesión.” El Señor Dios te está dando esta tierra, pero vas a tener que hacer algunas cosas para poseerla.

Ahora Dios prometió en un inicio a Abraham darle esta tierra más de 500 años antes de que ocurriera esto (Génesis 15), y los israelitas habían estado esperando todos esos años.  Cuatrocientos de esosaños, ellos habían estado como esclavos en Egipto. Y cuarenta años –los años más recientes– ellos la pasaron en el desierto vagando. ¿Has notado en las escrituras que Dios no está de prisa?, y Él siempre tiene un plan; y Él sabe a dónde nos va a llevar. Como dice 2 Pedro 3:9 dice (parafraseado). “Él no es lento, como muchos hombres piensan, para cumplir Sus promesas.”El cumplimiento de Sus Promesas – el darnos posesión de la tierra - parece tomar mucho tiempo, pero Dios siempre está a tiempo. Dios sabe el proceso que necesita ocurrir en nosotras para prepararnos para tomar posesión de la tierra.

Y los israelitas habían pasado a través de la esclavitud, habían vagado por el desierto por cuarenta años. Y ahora era el momento de entrar y tomar posesión de la tierra, pero la preparación para esto era necesaria. Ellos tenían que preparar sus provisiones, como leímos en el capítulo 1, pero más importante, aún ellos tenían que prepararse ellos mismos. Ellos tenían que preparar sus corazones, y aquí es donde estaremos estudiando en Josué capítulo 3,4 y 5 durante las próximas sesiones.

Ahora, para darles un contexto de dónde estaremos empezando en Josué capítulo 3, recuerda que en Josué capítulo 2, Josué había enviado a 2 hombres en secreto para espiar la tierra. Y allí conocieron a Rahab la ramera, y ya hablamos de esto anteriormente en la serie de la vida de Rahab, y veremos en el capítulo 6 que la vida de Rahab fue preservada como resultado de su fe, pero cuando llegas al último versículo del capítulo 2, los dos hombres, los dos espías, regresan y le dan el reporte a Josué.

Y ellos dijeron en el versículo 24, “Ciertamente el Señor ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y además, todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros.” Ese fue el reporte. “Podemos entrar, podemos poseer la tierra. Los habitantes están aterrados de nosotros. Y ellos han escuchado lo que Dios ha hecho, y están atemorizados, y Dios nos ha dado la tierra.”

Y el siguiente versículo, el capítulo 3 versículo 1 nos dice: “Y Josué se levantó muy de mañana.” Ahora, antes de que termine este versículo, déjame hacer un comentario acerca de esa frase. Esta es la primera de cuatro referencias en el libro de Josué; la primera está en el capítulo 3, otra en el capítulo 6, otra en el capítulo 7, y otra en el capítulo 8. Referencias de que Josué se levantaba muy de mañana. Yo diría que esto era aparentemente un patrón en la vida de Josué. Y si la Escritura nos da este detalle cuatro veces, aparentemente Josué tenía este patrón de levantarse temprano en las mañanas.

Mientras meditaba en por qué él era un madrugador, creo que por supuesto él era un hombre de fe, pero también era un hombre que tenía anticipación, era un hombre de preparación, él era un hombre entusiasta. Y puedes captar el sentir de que no podía esperar cada mañana para empezar hacer lo que Dios tenía para él en ese día. Él siempre estaba a la expectativa de que Dios iba hacer algo grande en ese día.

Así como un niño en Navidad que se levanta temprano…tú no tienes que decirles a los niños, “levántense temprano en la mañana. Activen sus alarmas por que mañana es Navidad.” No, esos niños se van a  levantar en la madrugada o más temprano. Y ¿Por qué? Porque ellos saben que ese día es especial. Y ellos tienen anticipación, ese entusiasmo, están deseosos, y están preparados para lo que ese día les traerá.

Y pienso que Josué era un hombre que tenía anticipación y deseo de obedecer a Dios. Él no quería retrasar el hacer lo que Dios le había encomendado hacer. Así que aquí tenemos a un hombre que empezaba su día temprano para poder obedecer al Señor, y así él podía experimentar todo lo que Dios tenía para él en ese día.

Pero creo que había otra razón porque Josué se levantaba temprano. Recuerda que él ahora es el líder de los israelitas, de uno a dos millones de personas, y no era un reto pequeño liderarlos. Recuerda que, estos hijos de Israel no eran exactamente fáciles de liderar. Ellos eran muy propensos a la incredulidad, a quejarse, a la confusión, al caos, y Josué tenía que guiarlos.

Y pienso que Josué sabía que si iba a hacer lo que Dios le ordenaba –que era meditar en la ley del Señor día y noche– él tenía la necesidad de empezar antes que el pueblo se levantara, él necesitaba empezar temprano en el día.

Y la Escritura no nos dice que él estaba particularmente meditando temprano en la mañana, pero estoy convencida que él lo hacía, y estoy convencida de que si tú y yo queremos hacer el hábito de meditar en la Palabra de Dios, que es lo que Dios ha dicho que nos hará prosperar en todo lo que hagamos, entonces tenemos que empezar temprano en la mañana.

Y quizás tú quieras preguntarme, “¿Qué tan temprano es temprano?”

Bueno yo no te voy a decir que tan temprano es temprano. Pero estoy convencida, mientras he estado leyendo este pasaje, que necesito tomar ventaja temprano en la mañana para buscar del Señor. Necesito levantarme con un espíritu de anticipación y de anhelo. Ahora, si te vas a levantar temprano en la mañana, eso quiere decir que tienes que irte a la cama temprano la noche anterior.

Y podrás decir, es que "yo no soy madrugadora.” Le dije a alguien recientemente que me dijo eso: ¿Sabes qué? Si empezaras a acostarte temprano en la noche, te darías cuenta de que te convertirías más en una persona madrugadora.”

Y este hábito de levantarse temprano lo tenía también el mentor de Josué, Moisés, quien se levantaba temprano en la mañana. Éxodo 24 nos dice que era el hábito de Abraham, lo leemos en Génesis 22. Era el hábito de David, el salmista. Lo podemos leer muchas veces en los salmos, “temprano en la mañana me levantaré para alabarte, Señor.” Era el hábito de Jesús, el Hijo de Dios, mientras vivió aquí en la tierra.

Y no sé qué te dirá Dios a ti con respecto a esto, pero quiero decirte que existen algunos aspectos de reunirte temprano en la mañana con el Señor que no encontrarás fáciles de hacer el resto de tu día.  Una vez que entras en todas las labores diarias y cualquier otra cosa que te llegue, particularmente si tienes a otros en tu hogar o si vas al trabajo, vas a encontrar que no es fácil tener un corazón tranquilo más tarde en el día si no empiezas tu día con el Señor.

Bueno, “Josué se levantó temprano en la mañana y salió para Sitim.” Este era el campamento al este del Río Jordán. “Y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y llegaron al Jordán, y acamparon allí antes de cruzar.” (Josué 3:1). Este era un trayecto como de dieciséis kilómetros, lo cual quizás le  tomaba como un día a  tantas personas, desde Sitim hasta el borde del río Jordán.

Versículo 2: "y sucedió que al cabo de tres días los oficiales pasaron por medio del campamento; y dieron órdenes al pueblo, diciendo: cuando veáis el arca del pacto del Señor vuestro Dios y a los sacerdotes levitas llevándola, partiréis de vuestro lugar y la seguiréis" (vs 2-3).  Busca el arca del pacto del Señor, y síguela.

Ahora, si tomas un tiempo para leer los capítulos 3 y 4, lo  que espero que  hagas por ti misma, podrás notar la importancia del Arca del Pacto en todo este pasaje. Es mencionada explícitamente dieciséis veces en estos dos capítulos, el Arca del Pacto. Hay otros pronombres que también hacen referencia, pero específicamente al Arca, El Arca del Señor, El Arca del Pacto es mencionada una y otra vez.

El Arca del Pacto era un símbolo del carácter de Dios. Simbolizaba Su santidad y Su justicia. Recuerda que las tablas de la Ley estaban dentro del Arca del Pacto, la ley que el pueblo había quebrantado. Y el Arca era un símbolo de la misericordia y de la gracia de Dios, y ¿qué había encima del Arca? El propiciatorio, donde Dios dijo, “Tendré misericordia de ustedes por el derramamiento de sangre.” Así que la santidad y justicia de Dios eran representadas en el Arca del Pacto y también Su gracia y Su misericordia.

El Arca representaba la presencia de Dios. El Arca del Pacto era un símbolo de que Dios mismo iba delante de Su pueblo. Y quiero decirte  que cualquier cosa que tú y yo emprendamos por Dios, debemos tener Su presencia delante de nosotras –sea en tu trabajo, en tu matrimonio, en la crianza de tus hijos, en tu ministerio, sea que yo esté escribiendo un libro o enseñando en algunas sesiones de Aviva Nuestro Corazones. Cualquiera que sea la batalla que estés librando en tu hogar, en tu trabajo, en donde sea que Dios te ha llamado a estar, no podemos hacerlo sin la presencia de Dios delante de nosotras.

El Arca también representaba la guía de Dios. Leemos una y otra vez a través del Antiguo Testamento como Dios guiaba a Su pueblo. Los guió en el desierto con una nube de día, y con una columna de fuego en la noche, y en cualquier momento que ellos se movían de un lugar a otro, ¿qué era lo que iba siempre adelante? El Arca del Pacto del Señor. Dios mismo guiando a Su pueblo con Su Presencia. Números capítulo 10 nos dice, “Así partieron desde el monte del Señor,” desde el Monte Sinaí, tres días de camino. "Y el arca del pacto del Señor iba delante de ellos por los tres días, buscándoles un lugar donde descansar." (v. 33). ¿No es bonito pensar que Dios va delante de nosotras buscando un lugar de descanso, para determinar a dónde debemos ir?          

Y el arca del pacto también representa a Dios como guerrero, como el Señor soberano de toda la tierra. Números capítulo 10 nos dice: “Y sucedía que cuando el arca se ponía en marcha, Moisés decía: ¡Levántate, oh Señor! Y sean dispersados tus enemigos, huyan de tu presencia los que te aborrecen.” (v. 35).

Cuando Dios sale, sale como un guerrero. Y cuando te levantas de tu cama en la mañana, estás entrando en una batalla. Estás en una batalla mientras duermes por la noche. Y vivimos en una batalla constante, no contra sangre ni carne, sino contra principados y potestades, ¿Y quién es nuestro defensor? ¿Quién es nuestro guerrero? ¿Quién trata con los enemigos de Dios? Es Cristo mismo, es su Espíritu Santo que mora dentro de nosotras. Él es el soberano Señor de toda la tierra.

Ahora, como los Hijos de Israel seguían el Arca, podemos ver que lo hacían con gran respeto y reverencia. La presencia de Dios nunca debe ser tomada a la ligera. No existe tal cosa como una relación casual que sea apropiada con Dios. Sí podemos tener una relación personal con Él, pero Dios no es un pana como alguna de nuestras hermanas o amigas puede serlo. Debe haber reverencia, una reverencia apropiada en  la presencia de Dios.

Y ves eso aquí en Josué capítulo 3, versículo 4. Dice: “Sin embargo, dejaréis entre vosotros y ella, (entre vosotros y el arca) una distancia de unos dos mil codos. (Dos mil codos vienen siendo como 914 metros, casi un kilómetro). No os acerquéis a ella para saber el camino por donde debéis ir, porque no habéis pasado antes por este camino.”

Así que los hijos de Israel debían permanecer alejados de ella a una distancia bastante grande, casi un kilómetro. No podían acercarse mucho. Esto era para mostrar reverencia por la santidad de Dios, pero debían permanecer dentro de una distancia donde todavía podían ver el Arca del Pacto, manteniendo sus ojos en ella, manteniendo los ojos en el Señor, siguiéndolo a Él para saber a dónde ir.

Y déjame decirte que el mismo Dios que guió a Moisés y a Josué en esos días, hoy en día nos guía a nosotras. Y quizás te estés preguntando, y, “¿No sería grandioso si hubiera un Arca del Pacto, o una nube o una columna de fuego que el Señor usará para mostrarme hacia dónde dirigirme? Solo tendría que seguir ese símbolo visible de Su presencia, y sabría al instante si, ¿debo moverme? ¿Debo aceptar ese trabajo? O ¿Debo hacer esto o aquello?

Déjame decirte que nosotras tenemos una manera mejor de liderazgo y de guía hoy en día –algo que todo creyente a través de toda la tierra puede experimentar –y es el liderazgo de Dios a través de Su Palabra y de Su Espíritu. Su Palabra que mora, que vive en nosotras y nos dirige. Y Su Espíritu que mora dentro de nosotras y nos hace conocer a Cristo.

Dios guía a Sus Hijos. Y Él les habla a Sus ovejas como un pastor, y Sus ovejas conocen Su voz, y ellas le siguen. Y gracias a Dios que Él nos guía hoy, y recuerda que siempre debemos seguir Su voz, seguir Su presencia, seguir Su liderazgo.

Y ahora llegamos a una parte importante de la preparación del pueblo de Dios a medida que se alistan para cruzar  el Jordán, y es la consagración del pueblo de Dios.

Y si retomamos en el versículo 5 nos dice: “Entonces Josué dijo al pueblo: Consagraos, porque mañana el Señor hará maravillas entre vosotros.” Él les había dicho, “Sigan el arca. No se acerquen mucho, pero mantenga sus ojos en ella, (no se acerquen demasiado) síganla, y conságrense.” Y una de sus traducciones dice, “santificaos” (RV60). “Consagraos-santificaos, porque mañana el Señor hará maravillas entre vosotros”

Y la palabra hebrea aquí que se traduce para consagrar o santificar significa “hacer limpio, hacer santo; dedicar algo o alguien para Dios.”

Y uno de los recursos de los que he usado para estudiar dice que esta palabra significa un acto o estado en el que las personas o cosas son apartadas para el uso en la adoración a Dios…deben ser retenidos de su uso ordinario, de su uso secular y ser tratados con especial atención como algo que pertenece a Dios… (Y sigue diciendo) la contaminación hace al objeto santificado inútil.

Y otra herramienta de estudio que utilicé dice que la raíz de esta palabra, consagrado o santificado, es la palabra santo. El verbo de consagrarse o santificarse significa, “ser santo”. Y cualquier cosa que Él diga que es santa, debe ser apartada. Será removida de lo común o lo ordinario para ser movida hacia una esfera de lo sagrado. Eso que es consagrado para Dios debe ser solo para Su uso por siempre.

Así que Josué le está diciendo al pueblo, “apártense para Dios, para ser usados por Él. Ustedes ya no son parte de lo común. Ya no son ordinarios. Están apartados para el uso exclusivo de Dios, para Su alabanza, y por lo tanto significa que deben ser santos, deben estar limpios.”

Treinta y ocho años antes, cuando los hijos de Israel, los padres de esta generación, vinieron al Monte Sinaí, cuando Dios estaba preparándose para dar Su Ley a Su pueblo en Éxodo capítulo 19, el pueblo estaba consagrándose. Y en este caso se trataba de un ritual de tres días de purificación. En Éxodo 19, en versículo 3, dice: “El Señor dijo también a Moisés: Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos; y que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.” (Versículos 10 y 11).

Y en esta situación, en el Monte Sinaí, el pueblo debía estar consagrado, y ellos debían expresar esa consagración lavando sus ropas. El lavar sus ropas era un símbolo externo de la limpieza de sus pecados. Era un símbolo de su condición interna del corazón por su devoción a Dios. Y estas personas eran apartadas para ser usadas para Dios. Y ellos estaban listos para el nuevo capítulo, para el siguiente capítulo. Estaban listos para un nuevo comienzo. Se estaban preparando para la revelación de la gloria de Dios.

Y ahora vemos a Josué y a los hijos de Israel preparándose para ir al río Jordán, y Josué les dice, de nuevo: “Consagraos, porque mañana el Señor hará maravillas” (Josué 3:5).

Y esa palabra maravillas, habla de cosas que son milagrosas, cosas que son sobrenaturales, cosas que no puedes hacer por ti misma. Y un comentarista dice que esa palabra maravillas significa, “cosas que están más allá de los límites  o expectativas humanas.”

Cuando leo esta definición, pienso en el pasaje de Efesios 3 que dice: “Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (versículo 20 parafraseado). Él es un Dios de maravillas, y Él quiere hacer maravillas para Su pueblo, pero antes que los hijos de Israel puedan experimentar esas maravillas, tenían que consagrarse.

Y a medida que los israelitas se están preparando para cruzar el Jordán y entrar a la Tierra Prometida, su preparación no es exactamente lo que tú esperarías. Puedes entender si estuvieran haciendo todo tipo de preparación militar, pero Dios dijo: “No, la preparación más importante que pueden hacer es la preparación de sus corazones, la preparación espiritual.”

Y cuando se trata de nuestras vidas y ministerios, tendemos a enfocarnos en métodos, en estrategias, en la composición de la vida, en la composición del ministerio. Pero Dios dijo: “Puedes hacer todas esas cosas, pero lo que realmente tienes que hacer es preparar tu corazón, entonces me moveré.”

Y los israelitas tenían que prepararse para que Dios se moviera a favor de ellos. Ellos tenían que prepararse para poder ver la manifestación del poder de Dios y la gloria de Dios. Así que Josué les dice: “Consagraos, porque mañana el Señor hará maravillas.”

Y es un recordatorio de que tú no puedes hacer esas maravillas. Solo el Señor puede hacerlas, y Josué le está diciendo al pueblo, “Él está listo, está dispuesto. Y Él es capaz de hacer maravillas, pero ¿cuál es tu parte? Debes consagrarte. La parte de Dios es hacer maravillas.  Él lo hará.  Tu parte es –consagrarte o santificarte o lo que es lo mismo, apartarte en anticipación o expectativa de lo que el Señor hará– en preparación para que Dios haga Sus maravillas.”

Y muchas veces somos  tentadas a pensar, bueno, “cuando vea a Dios hacer las maravillas, cuando vea a Dios moverse en mi situación, entonces me consagraré para Él.” Y puedes ver el orden aquí. Conságrate –la implicación es ahora. Primero te consagras y luego Dios hará las maravillas.

Y luego tenemos esa promesa, “si nos consagramos, el Señor hará maravillas entre nosotras.” Y quizás puedas estarte diciendo a ti misma mientras estamos hablando de las maravillas de Dios, de los milagros de Dios –de cosas que están por encima de los límites y poderes y las expectativas humanas– estás ahí sentada pensando, eso es exactamente lo que yo necesito. Necesito una maravilla en mi vida. Necesito un milagro en mi matrimonio. Necesito un milagro en la vida de mi hija o en la vida de mi nieta de trece años. Necesito una maravilla.

¿Necesitas maravillas en tu vida? ¿En tu ministerio? ¿En tu familia? ¿Quieres ver un avivamiento?  Creo que esa es una maravilla que Dios quiere enviarnos en nuestros días. Pero la pregunta es: ¿Estamos preparadas?, ¿No hemos consagrado?, ¿Estamos apartadas? y tú? ¿Estás preparada para las bendiciones de Dios y Su intervención en tu vida? ¿Estás preparada para que Dios se muestre y haga maravillas?

2 Corintios 7 nos dice: “Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos (santifiquémonos) de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (versículo 7).

Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado llamando a una vida apartada para el servicio a Dios. Cada una de nosotras tiene que evaluar su corazón y preguntarse: “¿Estoy yo consagrada al Señor?”

Esta importante enseñanza es parte de una seria llamada «Lecciones de la vida de Josué (Parte 8): Antes de la conquista». Para escuchar los programas anteriores en la serie o buscar programas por tema, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí puedes acceder tanto a los audios como a las transcripciones de las diferentes series que hemos transmitido hasta el día de hoy en español.

Antes de concluir este programa, permíteme hacerte una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que intentaste algo que parecía imposible? Bueno, en nuestro próximo programa, descubre por qué valoramos las tareas imposibles.

Aquí está Nancy para concluir el programa de hoy.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Quiero invitarte mientras cerramos este tiempo a inclinar tu corazón conmigo, y quiero pedirte, si estás dispuesta, a hacer una oración de consagración y que le expreses tu corazón al Señor, tu deseo de ser apartada para Su uso. Puedes orar algo como  esto:

“Oh, Señor, en este momento quiero consagrarme a Ti Quiero estar apartada para Tu uso, y para Tus propósitos. Quiero ser lavada. Límpiame Señor con la sangre de Jesucristo. Límpiame de toda contaminación, de todo pecado. Hazme una vasija pura y limpia que puedas usar y a través de quien pueda fluir Tu poder. Gracias Señor, que puedes hacer maravillas, y que harás maravillas, y quiero estar disponible para Ti hoy, quiero estar apartada para Ti para que me uses como quieras.”

Y Señor, mientras nos consagramos a Ti este día, oro y te agradezco que Tú harás maravillas en los días siguientes, maravillas que solo Tú puedes hacer para Tu gloria. Y oramos con acción de gracias en el nombre de Jesús, amén.”

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.
Ofertas disponibles sólo durante la emisión de la serie radial.
1Zodhiates. Complete Word Study of the Old Testament.
2Ibid.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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